¡Hola!. Os dejo los capítulos 3 y 4. Creo que comenzaré a poner en cada capítulo "ahora" o "antes" porque estoy alternándolos. Por cierto, algo me está fallando en la página desde ayer (no se si solo a mí, o es general) y no puedo acceder al número de lecturas... Sé que sí lo veis porque las revisiones sí me llegan... Pero el número de lecturas se ha quedado trastocado y no cambia (he imaginado que tendrá algo que ver con el cambio de año ¿?). Espero que os esté gustando, en cualquier caso ;) .
Capítulo 3.
Ahora
Cuando salieron de la sala de reuniones, el resto del equipo ya se había ido. En realidad, Emily lo agradecía. No tenía ganas de enfrentarlos en aquel momento, aún estaba conmocionada por el regreso de Mick. Se rió para sus adentros cuando pensó que si alguien debía estar conmocionado era él, después de enterarse de golpe que iba a ser padre en unos tres meses.
- ¿Tienes donde quedarte?- Le preguntó Emily mientras se dirigían al ascensor.
Caminaban lentamente, uno junto al otro. Mick con su mano apenas rozando su espalda, como si aún tratara de protegerla. Se dio cuenta de cómo el embarazo le había cambiado la forma de caminar. Supuso que habría cambiado muchas más cosas. Realmente no sabía casi nada de niños. Nada si tenía que hacer honor a la verdad. Sabía que le esperaba un cursillo intensivo antes de que llegara el bebé.
Pero no podía negar que la noticia lo había emocionado más de lo que jamás habría imaginado. .Nunca había pensado en la posibilidad de ser padre, y ahora era algo que se haría realidad sin ni siquiera tiempo a asimilarlo.
Pero tenía clara una cosa.
No volvería a dejarla sola. Estaría allí para ella.
- Alquilé un coche en el aeropuerto, y tengo mis cosas en el maletero. Pensaba quedarme en algún hotel por aquí cerca.- Le informó mientras pulsaba el botón del ascensor.
Escucharon el sonido de sus engranajes mientras bajaba desde las plantas más altas.
- Puedes quedarte conmigo... - Le ofreció tímidamente, tratando de no parecer demasiado ansiosa porque aceptara. Se preguntó por qué demonios estaba tan nerviosa- Es una tontería que estés pagando un hotel...- Añadió evitando mirarlo.
El timbre del ascensor sonó justo al terminar la frase. Las puertas se abrieron, y Mick le cedió el paso a Emily para que entrara. Luego entró detrás de ella, y las puertas se volvieron a cerrar. Emily pulsó el botón del vestíbulo.
Miró a Mick de reojo, que parecía estar tomando una decisión trascendental. ¿Realmente? ¿Necesitaba pensárselo tanto?.
El ascensor comenzó a bajar lentamente, hasta llegar a la planta seleccionada, y con un nuevo timbre, abrió sus puertas.
- Supongo que es buena idea...- Dijo finalmente. Emily, que estaba a punto de salir se detuvo en seco- Total, ¿Qué puede pasar? Ya te he dejado embarazada..- Añadió con fingida indiferencia.
Emily se volvió hacia él con los ojos abiertos como platos, sólo para encontrarse con su expresión traviesa dibujada en la cara. Aquella que siempre utilizaba para hacerla reír. Se dio cuenta en ese instante de lo mucho que la había echado de menos.
- Sigue así y conseguirás que me arrepienta...- Le advirtió ella apuntándole con el dedo. Y luego salió del ascensor, sonriendo para sí misma.
Mick salió detrás de ella con el alivio de haber conseguido por fin que sonriera. Le encantaba verla sonreír, aunque aquello no solía durar demasiado.
Como Emily no disponía de coche desde su vuelta, se dirigieron hasta su apartamento en el que Mick había alquilado. Se quedó perpleja, cuando él se bajó del coche y se apresuró a abrirle la puerta. No mucho tiempo antes, algo así la habría molestado un poco, pero las cosas habían cambiado para ella. Y además, era incapaz de enfadarse con él por algo así.
Lo guió hasta el portal del edificio, y luego a través del vestíbulo hasta su apartamento. A Mick le impresionaron un poco las medidas de seguridad que había instalado, aunque si lo pensaba bien, teniendo en cuenta su pasado, no eran tan extrañas. Cualquiera en su lugar, sería igual de desconfiado que ella.
- Pasa- Lo invitó abriendo la puerta para él.
Mick se adelantó y entró, seguido de Emily, que cerró la puerta detrás de ella.
Durante un momento, ambos se quedaron parados, uno junto al otro, sin saber muy bien qué hacer.
- Puedes dejar tu maleta aquí...- Le indicó Emily señalando hacia el sillón- Después de todo es donde vas a dormir- Añadió arqueando las cejas.
Mick se tuvo que morder la lengua. Se lo tenía bien merecido. Así que simplemente adelantó unos pasos, y dejó la maleta junto a aquel.
Se tomó su tiempo para mirar a su alrededor. El apartamento no era muy grande, pero apenas tenía decoración. Sólo lo imprescindible. Y pocos objetos realmente personales. Ni una fotografía a la vista. Supo que en realidad, aún no debía sentirlo como su hogar. Se entristeció sólo de pensarlo. Un niño necesitaría algo más que eso. Ella necesitaba algo más que eso.
- Voy a cambiarme- Le dijo torpemente Emily. Se había dado cuenta de lo que él estaba haciendo. Sacaba conclusiones sobre ella por el aspecto de su casa. Era algo muy fácil para un perfilador, y casi se hacía de forma inconsciente- Ponte cómodo...-Iba a decir "como en tu casa", pero no le pareció la expresión mas oportuna- Haz lo que quieras... ¿De acuerdo?.
Mick esperó a que Emily desapareciera para recorrer la sala. Toda la estancia, incluida la cocina, tenian el mismo aspecto aséptico. No parecía que viviera nadie allí, realmente. Sonrió al darse cuenta de que la cocina apenas tenía uso, recordando cuando ella le había confesado que no cocinaba. Y supuso que poco tendría allí para cocinar. No creía que Emily hubiera previsto cenar en su casa aquella noche.
Abrió la nevera esperando encontrarla vacía y se sorprendió al verla abastecida de fruta, verdura, y gran variedad de alimentos frescos.
Definitivamente el embarazo la había cambiado.
Cuando volvió a cerrar la puerta de la nevera, casi saltó cuando se encontró a Emily detrás de ella.
- ¡Por Dios!- Exclamó con la mano en el pecho- ¿Me has traído para matarme de un infarto?.
Emily se echó a reír sólo con ver su expresión exageradamente afectada.
- ¿Estabas esperando ver telarañas en mi nevera?- Le preguntó cruzándose de brazos.
Al hacerlo, se hizo más evidente la redondez de su vientre.
Emily esperó por alguna de sus típicas respuestas sarcásticas, pero se encontró con su mirada fija en aquella parte de su anatomía.
- Puedes tocar si quieres- Lo invitó suavemente- Prometo que no saltaré despavorida...
Mick la miró casi espantado de que pudiera bromear con algo así después de lo ocurrido. Emily leyó su inquietud en sus ojos, e inmediatamente se arrepintió de sus palabras.
- Lo siento...Fue una broma estúpida- Se disculpó mordiéndose el labio inferior.
Iba a dar un paso atrás para apartarse de él, pero Mick la tomó de la mano, impidiéndoselo.
Y allí estaba de nuevo aquella expresión perdida.
- Nunca he tocado el vientre de una embarazada- Le confesó torpemente.
Y entonces, ella fue la que llevó su mano y la colocó con delicadeza sobre su abdomen. Sintió sus suaves y cálidos dedos apenas rozándolo primero y luego con más seguridad después, pero sin perder su ternura.
- ¿Ya se puede sentir?.- Se atrevió a preguntar con una timidez nada habitual en él.
- Sí.. si eres un poco paciente...- Le dijo esbozando una pequeña sonrisa- Le gusta moverse cuando me voy a dormir.
Y justo en ese momento, Mick notó un pequeño temblor bajo su mano.
Jadeó con la emoción reflejada en la cara.
- Es...Emily...¡ Oh Señor...!- Balbuceó incapaz de articular una frase coherente.
- No irás a ponerte a llorar, Rawson- Se burló ella con suavidad. Pero en realidad, la conmovía la forma en la que él se había reaccionado.
- ¿Estás celosa de que me haya reconocido?- Le replicó él, aún con su mano sobre su vientre.
- ¿Me estás diciendo que crees en serio que te ha reconocido?- Le preguntó entre risas- Veo que tu ego sigue intacto.
Mick finalmente retiró la mano y simplemente se quedó observando cómo reía. Ya no quedaba rastro de sus heridas, al menos de las físicas, y el embarazo le había dado una belleza diferente. Estaba más hermosa si cabía que cuando la había visto por primera vez. Sin pensarlo si quiera, terminó de cerrar la distancia entre ellos, y tomándola por la cintura, la besó en los labios.
Apenas un beso de mariposa.
Emily se quedó paralizada durante unos segundos. Los suficientes para que él se diera cuenta de que no debería haberla sorprendido de aquel modo. Apartó sus labios de los de ella, y cuando iba a dar un paso atrás, sintió las manos de Emily sobre sus hombros, impidiéndoselo. Tiró de él, y se refugió en su pecho.
- No... No...- Le dijo con la voz quebrada- No es tu culpa... Mick... Tú no tienes la culpa de esto...
Él terminó de rodearla con sus brazos, sintiéndose como un idiota por haber pensado que porque hubieran hecho el amor en una ocasión, se habrían terminado sus reticencias. Sólo con ver sus ojos, sabía que no era así.
- Tienes que buscar ayuda, Emily...- Le suplicó- Prométeme que lo harás.
Ella ni siquiera respondió. Estaba en su lugar seguro.
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Cenaron casi en silencio, y finalmente se fueron a dormir. Mick se acomodó en el sillón de la sala, sin atrever a mencionarle que hubiera preferido compartir su cama. Y no por una cuestión de sexo, sino simplemente por disfrutar de su cercanía.
Emily, en realidad, también lo habría preferido, pero toda aquella situación, la vuelta de Mick después de varios meses, su embarazo, el hecho de que ya no estuvieran en Francia, le resultaba aún difícil de asimilar. Se sentía extrañamente cohibida a pesar de todo lo que habían compartido.
En cualquier caso, sólo que Mick estuviera en la otra habitación, hizo que conciliara el sueño más rápido.
Y soñó.
Se encontraba sola, no sabía dónde. Miró a su alrededor, y únicamente vio oscuridad. Era como si estuviera dentro de un espacio infinito donde no podía ver más allá de donde estaban sus pies.
Frente a ella, sin previo aviso, apareció J.J. Había salido de la nada.
- Emily...Cuidado... Ya viene...
Le advirtió de forma enigmática.
Emily la observó con expresión confusa. ¿De qué hablaba?, e inmediatamente sintió una presencia detrás de ella. Volvió la vista atrás y vio algo que se acercaba, más oscuro que la propia oscuridad.
Y el terror la invadió.
Echó a correr hacia la nada, y mientras lo hacía, se dio cuenta de que llevaba un vestido rojo, largo, de fiesta.
- No puedo llevar esto... - Susurró para sí misma-. No quiero llevar esto...
Pero siguió corriendo en medio de la oscuridad.
Sus pies tocaron algo duro, frío, cortante. Miró hacia el suelo, y sólo vio cristales, cristales rotos por todas partes, cristales que se teñían de rojo con la sangre de sus pies.
Mick se acababa de levantar para ir a la cocina. Al pasar frente al dormitorio de Emily, la oyó gemir. Supuso que tendría una pesadilla, y se acercó a su cama para calmarla. Se sentó a su lado y le acarició el cabello. En sueños, la oyó quejarse.
- Cristales... Cristales... Cristales...
Y a él se le encogió el corazón.
Se acercó a su oído, y comenzó a susurrarle suavemente, tratando de calmarla.
Mientras, en su sueño, Emily comenzó a hundirse. A hundirse en aquellos cristales que ahora invadían la oscuridad. Y se encontró ahogándose en un océano de cristales que se incrustaban en su piel.
Pero había algo peor que aquello. La presencia. La presencia oscura que la perseguía a través de aquel mar punzante. Y entonces nadó, mientras sentía un dolor desgarrador con cada brazada que daba.
Se sintió morir, y se dejó hundir.
Una mano tiró de ella, y la sacó de allí. Su abuelo. Era su abuelo, el que había venido a rescatarla, llevándola hasta la orilla.
Pero aún podía sentir la presencia detrás de ella. Comenzó a temblar.
Mick notó su cuerpo tembloroso, y decidió despertarla. La llamó por su nombre, muy bajito, para no asustarla. Pero no se despertaba.
- Tienes que ir al lugar seguro- Le susurró su abuelo. Estaba tal y como lo recordaba de niña, con su tez morena y su cabello blanco.
- No sé dónde está...- Se lamentó ella.
Mick la miró conmovido.
- Es solo un sueño... Emily, despierta...
- Ya no puedo protegerte, pequeña Em, tienes que llegar al lugar seguro.. ¡Corre!- La conminó con expresión de pánico.
Y de nuevo se encontró sola.
Miró a su alrededor buscando su lugar seguro. Pero no lo encontraba. No lo veía. Detrás de ella estaba la oscuridad, pero delante de ella era aún peor. No había nada. Absolutamente nada. La nada más terrible que podía imaginar.
- No lo encuentro... - Gimió desesperada- No lo encuentro...- Siguió repitiendo.
Oyó una voz cálida que no sabía de dónde venía.
- ¿Qué no encuentras?...¿Qué estás buscando?... Emily...,
- No lo encuentro...- Continuó diciendo ella- No lo encuentro...
Y luego su nombre, una y otra vez.
Hasta que abrió los ojos.
- Ey... Sólo es una pesadilla- Le dijo Mick a su lado. Le estaba acariciando el cabello y la miraba con preocupación.
Pero ella ya no recordaba nada. Jamás recordaba sus pesadillas.
- ¿De veras?.- Le preguntó confusa- ¿Te he despertado?- Añadió incorporándose levemente.
- No pasa nada... Hablabas en sueños... ¿No te acuerdas?.
- No...¿Qué decía?.
- Palabras sueltas...- Le dijo en voz baja, mientras continuaba acariciándole el cabello- Estabas buscando algo- Le explicó omitiendo cualquier referencia a los cristales.
Emily frunció el ceño tratando de recordar. Pero ninguna imagen de aquel sueño vino a su memoria.
Mick se percató de su expresión frustrada y le sonrió.
- No pasa nada... - Le susurró rozándole la mejilla con sus dedos- Ya lo encontraremos...
Y la acurrucó en sus brazos sin que ella opusiera ninguna resistencia. Entre sus brazos, Emily sintió que no necesitaba seguir buscando.
Y así se quedaron dormidos, uno junto al otro, hasta la mañana siguiente.
