Lo sé, los traigo con angustia, bueno eso creo, el capitulo esperado aquí está. Espero les guste, no andaba de fiesta ni de parranda, tampoco me hacía wey. Estaba de cita médica en cita médica… la salud primero!
-Lovino despierta… ya hice el desayuno- decía Ludwig al ver la cara aun dormida del italiano-.
-No quiero…-balbuceó y suspiró-.
-Lo traeré… ve despertando-.
El rubio tenía puesto un short y una camisa sin abotonar, fue por el desayuno mientras el joven castaño comenzaba a estirarse y buscar sus calzoncillos en lo que fue una noche apasionada, una vez encontrados se los puso y esperó en la cama volviéndose a cubrir de la cintura para abajo; el alemán llegó con dos platos.
-¿Qué planeas hacer hoy?- dijo probando la comida el italiano-.
-Tengo archivos que recopilar, mi hermano no ayuda y aún tengo mucho trabajo ¿y tú?-.
-Iré a visitar a Antonio… ese bastardo me debe tomates- habló con recelo y le besaron la mejilla sonrojándolo-.
-Me gustas más cuando te sonrojas-.
-¡Ah! ¡Maldición! Deja de hacerlo-.
-¿No te gusta?-.
-No es no me guste es que…-miró a otro lado y murmuró-.
-Me haces querer más-.
El alemán sonrió, besó la frente del italiano, este cerró fuertemente los ojos, el ojiazul acarició su mejilla, levantó su barbilla y le besó.
-Y lo haré cada que pongas esa cara-.
(Flashback)
-Feli espera-.
-¿Qué ocurre Lud?-.
-¿Por qué no invitaste a Lovino?-.
-Vee~... es que a él luego le molesta-.
-Mmm ya veo-.
Ludwig siguió pensando en Lovino, le había tocado el corazón el tan solo verlo solo. A la mañana siguiente el fortachón fue a casa de los Vargas.
-Lud, hagamos pasta~-.
-Ja… solo ¿dónde está tu hermano?-.
-¿Lovi? Creo se fue a casa de Antonio-.
-Oh… ya veo-.
-¡Ah!... ¿lo querías ver?-.
-No, bueno… en realidad, quería hablar con él-.
-Oh… descuida, ya vendrá, ¿hacemos pasta?-.
-Claro… yo te ayudo-.
El mayor quería solo entablar una conversación con el oji olivo y sobretodo saber sobre él; quería no ver esa sombra que conocía bien y el alegre italiano se encargó de quitarla con su amistad.
Él y Feliciano se divirtieron haciendo de comer, una vez que recogieron todo se oyó el abrir de una puerta y enseguida el golpe fuerte contra el marco.
-¡Maldito, bastardo español!-.
-¿Fratello? Vee~... ¿qué ocurrió?-.
-Tsk* Nada- Lovino se fue a su cuarto de nuevo azotando la puerta-.
-¿Está bien?- preguntó desconcertado el germano-.
-Io… no sé-.
-¿Puedo subir?-.
-Si quieres vee~- dijo miedoso el menor por la entrada de su familiar a la casa-, ten cuidado…-.
-Ja-.
Respiró hondo, fue a la puerta y tocó, al no oír respuesta tocò otra vez.
-Feliciano déjame tranquilo-.
-Soy Lud ¿puedo pasar?- pasó un minuto, 5 minutos, suspiró pensando que no le dejarían pasar-.
Daba media vuelta para retirarse cuando escuchó un abrir de puerta, el gruñón italiano tenía la cara agachada y mirando al piso; Ludwig se sorprendió se paró enfrente de él.
-¿Qué quieres?-.
-Hablar-habló sincero, el castaño dio la media vuelta y antes solo murmuró-.
-Cuando entres cierra la puerta-.
-Sure-.
Al entrar al cuarto del italiano vio todo tirado, parecía un campo de batalla, el italiano le dio una silla y él se acomodó en su cama.
-¿Qué quieres?- repitió-.
-Hablar… de bueno… no sé cómo empezar una conversación… contigo-.
-¿Eso es lo que querías decirme? -dijo en tono molesto-.
-Nein-.
-¿Entonces qué?-.
-Yo… quiero… ser tu amigo- el muchacho frunció el ceño-.
-Esto es una broma ¿cierto?-.
-No, no lo es…-.
-Entonces no lo seas si te doy lástima-.
-No, no me causas eso Lovino, yo quiero ser tu amigo-.
-Pues yo no quiero… vete-.
-Lovino, yo…-.
-¡Que te vayas!- el alemán suspiró-.
-Como quieras... piensalo-.
-Cierra la puerta al salir-.
El oji cielo hiso lo que le pidió, a pesar de que le hayan negado su amistad, él en el fondo seguiría insistiendo hasta lograrlo.
Lo dejo aquí, review si quieren otro cap o si ya no les gusta, se aceptan tomatazos limpios. ASK fuera…
