¡Feliz día de Reyes! ¡Antes que nada gracias por los comentarios! Me alegro de que os esté gustando :) . Gracias Adriana. Belikov y Lexi4MP por comentar prácticamente cada capítulo. Siempre me animáis a seguir escribiendo ;). Sobre lo que preguntabas Lexi4MP, lo de por qué no habían contactado, lo tengo introducido en otra conversación más adelante. La explicación será sencilla, no habrá misterio ahí. Sobre lo de que en qué momento se queda embarazada, es algo que me planteé cómo enfocarlo teniendo en cuenta que no puede pasar mucho desde la agresión hasta que ocurre (por supuesto, ahí es donde se nota que esto es sólo un fanfic). Inicialmente pensé en una escena sin demasiado detalle (tenía dudas de cómo abordar una escena así, sin haberse recuperado del trauma), pero finalmente me puse a escribir y será bastante más larga y detallada de lo que había previsto (un capítulo entero solo para eso- el más largo hasta ahora si no me equivoco- y ya podéis ver un atisbo de lo que será en este de hoy). He intentado que sea una escena muy tierna, incluyendo partes cómicas "a lo Mick Rawson", para evitar que resulte demasiado dramática (que ya bastante drama ha habido hasta ahora) y espero que os guste. Lo tengo terminado, pendiente de revisar y decidir si lo publico a continuación, o intercalo alguna escena del presente.
Capitulo 9
Antes
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- ¿Qué les has dicho?- Le preguntó con temor.
Finalmente, Mick había conseguido calmarla después de casi una hora, y ahora desayunaban tranquilamente en el jardín. Emily estaba preocupada por las consecuencias de lo ocurrido. De ninguna manera quería que se supieran las razones por las que Mick había terminado matando a Morente. Aunque se sentía mal por pedirle que mintiera, no era capaz de enfrentar una investigación interna.
- Les dije que me había descubierto y que tuve que matarlo en legítima defensa.- Le explicó Mick con sencillez mientras devoraba las salchichas que les había servido Martha.- No van a preguntarte demasiado, les dejé claro que te habías ido antes de la casa. Em, no te preocupes. No lo descubrirán.
Emily lo miró con curiosidad. Nunca lo había oído llamarla por aquel diminutivo tan familiar, y le resultaba extraño. En honor a la verdad, toda aquella situación era extraña. En menos de una semana, la relación de coqueteo que habían tenido en San Francisco, había pasado a ser algo mucho más íntimo. Aún no se sentía preparada para las implicaciones de todo aquello. Tal vez, si las circunstancias hubieran sido distintas... Pero en aquel momento lo último que pasaba por su mente era iniciar cualquier relación de tipo amoroso con nadie. Pasaría mucho tiempo para eso, sin duda alguna. Y sin embargo, ahí estaba él, sin apenas conocerla, ayudándola sin pedir nada a cambio. Emily no podía entender sus razones para protegerla de aquel modo. Nunca habría imaginado que tuviera esa faceta tan tierna y tan cálida, y sin embargo, es lo que le había demostrado una y otra vez.
Supo que lo había juzgado demasiado prematuramente cuando lo había conocido.
- Le partiste el cuello- Le dijo ella con voz apenas audible, con la evidencia de que era eso una de las primeras cosas que recordaba después de que todo hubiera terminado. Las imágenes en su memoria no estaban nada claras, y hubo un momento en el que incluso había llegado a desconectar del todo de aquel horror. O simplemente, su mente había arrinconado algunas partes, como mecanismo de auto protección- Pero había sangre...Vi un charco de sangre junto a su cuerpo...
Mick se detuvo un momento. Tal y como la había encontrado, le sorprendía que recordara aquello.
- Le hice un corte en la garganta...- Le explicó sin querer entrar más en detalle.
Por alguna razón no quería que ella se enterara exactamente de lo que le había hecho. Y desde luego, sus superiores no habían aprobado nada el modo en que había terminado con Morente. Lo llamaron tortura. Mick tuvo que contener la risa cuando escuchó aquello de su supervisor. ¿Tortura? Morente había muerto rápido, demasiado rápido para lo que se merecía. Pero finalmente al menos había podido administrarle un poco de su propia medicina. Quizás el término "justicia poética" sería el adecuado. Tortura era otra cosa. Tortura era lo que él le había hecho a Emily.. Sabía que habría consecuencias, por supuesto, pero él se había mantenido firme en su versión y estaba dispuesto a aceptar las sanciones que pudieran imponerle después de haber arruinado una operación de casi un año.
Después de lo que había visto. Después de lo que le había hecho a Emily, haría cualquier cosa para mantenerla a salvo.
- Sabes que tengo que volver- Le recordó ella con un suspiro- Aún estoy en protección de testigos...
Mick asintió. Ya lo sabía. Sólo que había estado tratando de retrasar el momento. Habría querido que ella tuviera más tiempo para recuperarse. Aunque en realidad, ¿Era posible recuperarse de algo así?.
- Supongo que no dejarán que te visite...
Emily frunció el ceño, tratando de averiguar hasta dónde llegaba realmente su preocupación por ella.
- Es peligroso para ti mantenerte cerca de mí, Mick... - Vio su expresión inquieta- Estaré bien... Te lo prometo..- Le aseguró esforzándose en dibujar una sonrisa en su cara- Además echo de menos la cafetería cerca de mi apartamento... Sirven los mejores croissants de todo París...
Mick se rió suavemente, apreciando su esfuerzo por hacerlo sentir mejor, pero el hecho de no poder contactar con ella, de no poder asegurarse de que seguía sana y salva, le ponía la piel de gallina. Y saber que había alguien más buscándola, alguien más que podría hacerle daño, lo hacía sentir enfermo.
Unos días después, Emily decidió que no podía dejar pasar más tiempo. Sus superiores comenzaban a hacer preguntas de por qué no se había reportado aún, y aunque Mick no quería hablar de ello, sabía que lo estaban presionando. No quería causarle más problemas, así que simplemente volvió, con la promesa de que contactarían cuando ella pudiera regresar a Estados Unidos.
Durante semanas, no supo nada de él. Trató de volver a sus rutinas diarias, intentando pasar página, sin olvidar que al mismo tiempo seguía en peligro. Por el día, conseguía mantener la cabeza fría a pesar de que a veces se sorprendía a sí misma en cualquier lugar de la ciudad sin saber exactamente cómo había llegado allí. Por las noches, era mucho peor. Era consciente de que tenía parte de sus recuerdos bloqueados, y que pugnaban por salir durante sus sueños, pero nunca recordaba lo que soñaba. A veces se despertaba temblando, con la respiración agitada y sin saber siquiera dónde estaba. Echaba de menos a Mick, echaba de menos su presencia, su calma, su calidez.
Pero estaba sola, y esa era su realidad. Tenía que aceptarla. No sabía cuánto tiempo más tendría que esperar. Tal vez pasaran años hasta que Doyle ya no fuera un riesgo para ella. La espera, era lo que peor llevaba.
Por eso se quedó atónita cuando unas semanas después, Mick apareció mientras se tomaba un capuchino en la cafetería junto a su apartamento. Con su sonrisa descarada, simplemente se sentó frente a ella disfrutando de su reacción.
- Realmente hay muchas cafeterías en París donde sirven los mejores croissants, ¿Sabes?- Se burló él entornando los ojos- La próxima vez procura ser más específica.
Emily sintió que su corazón daba un vuelco. Por un lado su presencia la alegraba más de lo que quería reconocer, pero por otro, sabía que no debería estar allí. ¿Cuántas cafeterías se había recorrido hasta encontrarla?.
- Sabes que si alguien se entera...- Le advirtió alzando una ceja.
- ¡Ey!,... Soy libre de caminar por París...Esto solo es una coincidencia- Le replicó encogiéndose de hombros- Nadie podrá acusarme de que llevo semanas tratando de encontrarte.
Emily abrió la boca haciendo una "o" perfecta.
- ¿Cuántas semanas exactamente, Mick Rawson?- Le cuestionó sabiendo de antemano la respuesta.
Él fingió pensárselo un poco, torciendo el gesto.
- ¿Cuántas semanas hace que te fuiste?.
Emily no pudo contenerse y se echó a reír ante su expresión pretendidamente inocente.
- Venga...- Dijo levantándose de su asiento- Será mejor que vayamos a un lugar más íntimo antes de que alguien te vea conmigo...
Mick estuvo a punto de hacer una broma sobre el término "íntimo", pero en el último momento se mordió la lengua. "Demasiado pronto para eso", pensó.
Emily lo condujo hasta su apartamento y lo invitó a entrar. Mick se sorprendió de lo pequeño que era. Esperaba algo más del programa de protección de testigos. En realidad era un estudio aún más pequeño que la cabaña que habían compartido. Un escalofrío lo recorrió cuando recordó aquello.
- ¿Quieres tomar algo?- Le ofreció Emily con una sonrisa.
- ¿Tienes cerveza?- Le preguntó acomodándose en el sillón como si estuviera en su casa.
Emily lo observó divertida mientras sacaba de la nevera dos cervezas sin alcohol. Cuando la extendió hacia él, vio su gesto disgustado, y amplió aún más su sonrisa.
- Lo siento...- Se excusó arqueando una ceja- He dejado el alcohol por el momento... Y no esperaba tener invitados.
Mick sintió un poco de compasión al escuchar aquello. Estaba sola, realmente sola, y él no podía ayudarla. Con un resoplido de aceptación, tomó la cerveza, y dio dos golpecitos en el sillón, invitándola a acompañarlo
Emily finalmente se sentó junto a él, y se quedaron frente a frente, cada uno en un extremo del sillón. Se dio cuenta de que la observaba detenidamente, como si estuviera evaluándola.
- ¿No me lo vas a preguntar...?- Le dijo ella adelantándose a su pensamiento.
Mick sonrió. Lo había leído como un libro abierto. Finalmente formuló la pregunta.
- ¿Cómo estás?-
Emily abrió la boca para contestar, pero antes de que pudiera responder, Mick jugó a su juego de adivinanzas.
- Y no me digas que bien...Por favor.
Emily suspiró. Era exactamente lo que iba a responder. Bajó los ojos un momento, incapaz de soportar la intensidad de su mirada.
- Supongo que voy tirando...- Respondió al fin, como algo intermedio entre el "estoy bien" que pretendía verbalizar, y el "ni siquiera puedo respirar", que era lo que realmente sentía.
- ¿Te sientes capaz de hablar ya de ello?- Le preguntó con suavidad.
Ella lo miró a los ojos, conteniendo la respiración. ¿Para eso había venido? ¿Para obligarla a hablar de algo que no quería recordar?.
- No veo la necesidad de hacerlo...- Se justifico con evidente incomodidad.
Mick se dio cuenta de cómo se cruzaba de brazos como gesto de autodefensa.
- Emily...
- Lo superaré...Mick... De veras... No tienes por qué preocuparte...- Le aseguró ella. Pero sus ojos decían lo contrario.
Mick se acercó lentamente.. Notó cómo en un principio ella se retraía inconscientemente hacia atrás. "¿Aún hacía eso?", pensó alarmado "¿Aún le daba miedo que alguien se acercara a ella?"
Emily vio la inquietud en sus ojos, y se reprendió a si misma por no poder controlar mejor las reacciones instintivas de su cuerpo. Finalmente, se tranquilizó y dejó que él se aproximara, Era ilógico que tuviera miedo de él. Mick era el calor, la suavidad, la ternura. Su lugar seguro, recordó. Lo que necesitaba cada vez que sentía que se hundía en aquel pozo de oscuridad.
Cuando él la tomó por el mentón, y le acarició delicadamente la mejilla, fue ella, quien instintivamente se inclinó hacia adelante y lo besó en los labios.
Tal vez porque había sido ella precisamente quien había dado el primer paso, se sintió con el valor suficiente para explorar su boca, notando sin embargo que Mick parecía haberse quedado paralizado, sorprendido de que ella hubiera tomado la iniciativa de aquella manera. Sintió las manos de él, apartando su rostro con suavidad.
- Esto no es buena idea, Emily- Le susurró desconcertado.
Ella cerró los ojos, tratando de controlar sus emociones. Necesitaba explicárselo, necesitaba que él supiera exactamente por qué sí era buena idea, por qué aquello era de hecho, la mejor idea que había tenido durante aquellas semanas de infierno.
- No puedo soportar pensar que fue el último en tocarme... - Le explicó con la voz entrecortada. Mick aún sostenía su rostro entre sus manos, mientras ella mantenía las suyas recogidas sobre su pecho- Sólo necesito dejar de sentirme como si estuviera sucia... Es como si aún pudiera sentirlo... Como si aún estuviera dentro de mí...Necesito saber que puedo hacer esto... Necesito borrar el tacto de sus manos... Y necesito que lo hagas tú, Mick.
Mick abrió los ojos, aterrado, sin poder creer lo que le estaba pidiendo. Apenas había pasado ¿ cuánto?, ¿un mes y medio?. Ni siquiera creía que sus lesiones pudieran haber sanado del todo.
Emily vio su miedo reflejado en su cara, e interpretó que sería otra la razón.
- Me he hecho todas las pruebas de enfermedades de transmisión sexual...- Le explicó torpemente, obviando que era lo único que había hecho en realidad. No había permitido que nadie más la tocara, ni siquiera para examinar sus lesiones- Estoy bien... Si es eso lo que te preocupa.
Mick jadeó aún más desconcertado. ¿Creía que era eso lo que había provocado su inquietud?.
Retiró las manos de su rostro, y la miró fijamente.
- Ya lo sé... Le pedí a Charles que te examinara y te hiciera las pruebas. Sabía que no querrías ir a un hospital... Y yo tenía que asegurarme de la gravedad de tus lesiones- Confesó al fin con expresión culpable.
Ella abrió la boca atónita. ¿Por qué no se lo había dicho hasta ahora?. Se debatió entre recriminárselo o dejarlo correr. Al final optó por lo último.
- En ese caso...No hay problema
- ¡No...!- Exclamó el frunciendo el ceño, y se levantó de un salto- Emily... No estás bien.. Puede que tus heridas físicas estén casi curadas, pero de ninguna manera has superado ésto. Ni siquiera quieres hablar de ello. ¿Crees que me arriesgaría a hacerte daño?.
Emily lo miro desconcertada. Casi le entró la risa cuando escuchó su argumento. ¿Hacerle daño? ¿Mick Rawson? Ni un millón de años.
- Si te lo estoy pidiendo a ti, es porque sé que jamás me harías daño...- Le explicó encogiéndose de hombros, y luego se acercó a él nuevamente- No hagas que te lo ruegue...Por favor...- Añadió timidamente.
Mick trató de verbalizar alguna de las mil razones elaboradas que sin duda demostraban que aquello era una enorme equivocación. Una equivocación con mayúsculas. No había modo de que él aceptara algo así. Finalmente de su boca salió la más sencilla.
- Es un error... Lo sabes...- Le dijo él. Vio su expresión frustrada, y se sintió aún peor- ¿Por qué no esperas un tiempo más? Em... ¿Por qué tienes tanta prisa?.
Ella resopló con evidente fastidio. Mick se dio cuenta de que se sentía dolida por su negativa. Se volvió a sentar junto a ella, y le acarició la mejilla. Se sorprendió de que esta vez, ella no trató de rechazarlo.
- No tengo más tiempo...Me trasladan... Y ni siquiera sé dónde ni por cuánto tiempo. Me avisaron hace un par de días.- Le informó sin poder ocultar su enojo.- No sé cuánto tiempo puede pasar hasta que nos volvamos a ver. Tal vez años...
La mano de Mick se quedó congelada en su rostro durante unos instantes. Aquello no lo había previsto. El hecho de que ahora sabía a ciencia cierta que no podría volver a contactar con ella, hizo que su corazón casi se detuviera.
- Aún así...- Insistió él.
- ¡Sólo quiero quitarme su olor de encima!- Estalló ella con la desesperación reflejada en su rostro. A Mick se le encogió el corazón cuando vio dos lágrimas bajar por sus mejillas.
Era la primera vez que Mick la veía llorar después de aquel día. Emily, sin embargo parecía no haberse dado cuenta.
Suspiró y la miró a los ojos tratando de tomar una decisión imposible. Valoró los pros y los contras, y los contras ganaban la batalla de forma inmisericorde. Sin embargo, fue algo totalmente contrario lo que salió de su boca.
- Está bien...- Susurró él, recogiendo una de sus lágrimas entre sus dedos- Está bien...
No es como si no hubiera deseado hacer el amor con ella. Había tenido esa fantasía desde que la había conocido, pero desde luego, las circunstancias actuales no eran ni de lejos las que había imaginado.
- ¿Lo harás?- Le preguntó como si no se acabara de creer que finalmente hubiera aceptado. Por un momento incluso había pensado que la rechazaría sólo por haberla visto con Morente. Apartó ese pensamiento de la cabeza y se regañó a sí misma por dudar de él de aquella forma.
Él se quedó en silencio, evaluándola, sabiendo que aquello era una pésima decisión entre todas las malas decisiones. Pero no era capaz de simplemente irse y dejarla así. Se prometió que a la mínima duda de que algo comenzara a ir mal, pararían.
Miró sus ojos angustiados, su pecho subiendo y bajando bajo su blusa, sus manos tensadas alrededor de las suyas, y sólo le quedó una cosa por hacer.
- Pero tienes que prometerme... Tienes que prometerme que si en algún momento quieres parar, si en algún momento te entra el miedo, o sientes dolor,...Tienes que prometerme que me lo dirás- Le dijo con sus ojos clavados en los de ella.
- Sé que no me harás...- Comenzó a decir Emily..
- No.- La interrumpió con determinación- Tienes que prometérmelo, Emily. Si no, no lo haré.
Ella contempló sus ojos serenos y su expresión genuinamente preocupada. Preocupada por ella. Por ella. La mujer que todos pensaban que eran tan independiente y fuerte. Mick se preocupaba por ella, de aquel modo tan honesto, y tan sincero como nadie lo había hecho antes. Y no tuvo dudas.
- Te lo prometo...- Susurró suavemente.
