SNK no me pertenece, si ese fuera el caso, sería millonaria.


LA INTERESADA


Capítulo: Lo invisible y lo visible.


10 de diciembre…

—Tienes razón, Levi —Dice Mikasa— Uri es un imbécil.

—Mocosa estúpida, ¡¿cómo te atreves a…?! —Es interrumpido cuando Erwin se interpone.

—Mikasa, ¿puedes salir un momento?

La chiquilla se va.

—¡¿Cómo se atrevió a…?! —De nueva cuenta es interrumpido.

—Tú tienes la culpa —Le dijo suave pero firme.

—¡¿Qué?!

—Mikasa es como tú, no es alguien que aprenda a respetar por amenazas o por miedo, y si Uri jamás ha tenido que golpearla ni levantarle la voz para que ella lo respetara, es porque aprendió a respetarlo por ti.

»Tú siempre obedeciste y respetaste a Uri, por el simple hecho de que era Uri, y pobre del imbécil que se atreviera a irrespetarlo o a hacer un mal comentario de él porque lo hacías pagar.

»Pero ahora lo insultas en su presencia, a sus espaldas, y delante de Mikasa.

—Pero eso no le da ningún derecho a la mocosa de… —Es interrumpido.

—No puedes exigirle si no le predicas con el ejemplo.

Levi suspira, no encuentra cómo refutarle lo último.

—¿Qué se supone que tengo que hacer? —Inquiere el Ackerman— ¿Quedarme como si nada viendo que Uri perdona la infidelidad de Kenny?

—Precisamente.

—¿Ehhhh? —La sílaba se alarga como si en realidad preguntara "¿qué mierda dices?"

—No tienes que estar de acuerdo con lo que él decida, solo respetarlo, porque si no lo respetas, Mikasa tampoco lo hará.

—¿Cómo voy a respetarlo si él mismo se irrespeta perdonando a Kenny?

—Es su decisión, y si ya decidió perdonar a Kenny por serle infiel, tú y Mikasa deberán hacer lo mismo.

—¡¿Queeeeeé?! —Dice visiblemente indignado.

—Es decisión de Uri.

—Una decisión muy estúpida.

—Es que no tienes idea de lo que es amar tanto que te duele, tanto que te da fuerzas para lo que sea.

—¿Incluso para humillarse perdonándolo?

—Exactamente.

»Para Uri no sería fácil irse, pero tampoco quedarse.

»Su situación ya es bastante dura como para que tú le agregues más dolor.

—No entiendo por qué dices que para Uri no sería fácil irse.

—Te explicaría si supiera que vas a entenderlo, pero sé que no es así.

Levi intenta encontrarle algún sentido a las palabras de su esposo, pero no lo logra.

—No tienes que estar de acuerdo con lo que decidió —Dice Erwin— Solo debes respetar su decisión.

El hijo de Kuchel se encuentra ante una enorme duda.

¿Cómo se supone que respetas la decisión de alguien si no estás de acuerdo con lo que decidió?

Casi siente que Erwin le ha estado hablando en otro idioma.

Como sea iba a tener que calmar sus comentarios, sobretodo en presencia de Mikasa.

De ninguna manera iba a propiciar que la chiquilla no respetara a Uri.


13 de diciembre…

Uri y Kenny habían recogidos sus exámenes de enfermedades venéreas, no habían dado positivo a nada, pero eso no significaba que hubiera calma.

—¿Por qué traes esa cara…? —Preguntó Kenny— Entendería que continuaras molesto si te hubiera contagiado algo, pero ya viste que no.

—Lo dices como si no tuviéramos que repetir ciertos exámenes.

—Tú dijiste que me perdonabas.

—Sí pero por un segundo ponte en mi lugar… —Kenny rio sin nada de gracia— ¿Cómo estuvieras si yo te hubiera sido infiel?

—¡Hazlo! —Le gruñó fastidiado provocando que lo viera incrédulo— Ponme el cuerno y pásame por el frente…

»Solo así podremos estar a mano y quizás ya dejes tu papel de víctima.

El bajito lució estupefacto, pero en seguida le respondió.

—No, Kenny… Yo no podría engañarte.

—¡Entonces supéralo! Porque eso de que me lo estés echando en cara en cada oportunidad me está cansando.

Uri iba a decir algo, nunca se supo qué, porque la puerta de la habitación se abrió.

Era Mikasa.

—Siento molestarlos —Se adelantó al reclamo que Kenny iba a hacerle— Pero Levi llamó desde el hospital…

»Erwin tuvo un accidente.


El presente… (15 de diciembre, 04:30 a. m.)

Levi se ve pálido, despeinado, y sin color en los labios.

Como si estuviera muerto.

Y en cierto modo, lo está.

—¿Por qué estás solo? —Inquiere Grisha— ¿No estaban tus tíos aquí contigo?

—Uri se ofreció a planchar un traje para Erwin —Responde Levi— Kenny se fue con él.

—Siento mucho tu pérdida —Dice el médico.

—Sí, claro —Replica Levi con tosquedad.

—Hablo en serio —Agrega totalmente sincero— Sé lo que es enviudar a tu edad.

—Cómo diga —Responde mordazmente.

—Si alguna vez quieres hablar… —Levi no lo deja terminar.

Se aleja cuando ve que le traen el acta de defunción para que la revise y la firme, cuando lo hace se va a esperar a que los de la funeraria recojan el cuerpo de Erwin en el hospital.


(15 de diciembre, 08:30 a. m.)

En ese barrio se acostumbra que los difuntos sean velados en su última morada, por lo que Erwin sería velado en su domicilio.

Mikasa, que se ha ofrecido a ayudar con la limpieza –que en realidad solo sería una repasada porque Levi tenía casi impecable-, nota unos candelabros que son parte de la decoración navideña que Erwin acostumbraba poner, nota la guirnalda en la pared, las botas de fieltro colgadas junto a la chimenea falsa, e incluso –aunque más orillado de lo acostumbrado- nota el árbol navideño.

La chicuela piensa que hay que quitar todo eso, y decide empezar por los candelabros, pero ni bien los había tomado para buscar adentro de qué mueble los metía, cuando Uri se le acerca.

—Mikasa —Le dice con cierta firmeza— Te indiqué limpiar la mesa, no guardar los candelabros.

—¿No estarás sugiriendo que velaremos a Erwin con decoración navideña en la habitación o sí?

—Levi accedió a que el árbol lo metiéramos en el cuarto de visitas, lo demás se queda dónde está.

—¡Tío, pero…! —Inicia a protestar, pero Uri le tapa la boca con dulzura.

—Levi es quien debe decidir qué es lo que quiere para el funeral de SU esposo, y a nosotros solo nos corresponde apoyarlo. Así que si Levi quiere que velemos Erwin entre decoración navideña, vestidos de payasos, y bailando break dance, lo vamos a hacer.

—¿Estarías de acuerdo con eso?

—No, pero no se trata de estar de acuerdo, sino de respetar lo que él quiere y lo que por derecho tiene que decidir.

Ninguno de los dos se da cuenta que Levi está demasiado cerca, y logra escuchar su conversación.

«¿A eso te referías cuando me decías que yo debía apoyar a Uri pese a que no estuviera de acuerdo con lo que decidió?» Se pregunta Levi, como si el difunto pudiera escucharlo.


16 de diciembre en la noche…

Traute se entera de la noticia como en el noticiero nocturno se exhibe la fotografía que un paparazzi había tomado justo hoy del ahora viudo, cuando salía de la misa del cuerpo presente.

En la imagen, Levi Ackerman no lloraba, pero su rostro era evidencia de la profunda tristeza que lo embargaba.

Traute no puede evitar tenerle pena al ver lo triste que lucía, pese a todo, agradece enterarse, porque saber de los Ackerman es como una droga vital para ella.


17 de diciembre.

Hoy la casa está como si justo ayer no hubiera velado un cuerpo allí y casi pareciera ser cualquier otro día, excepto porque Erwin no está ni jamás volverá, y Uri no se va porque ha decidido acompañarle unos días.

Levi está vestido de negro al igual que Uri en señal de luto, está ofendido de que se quede con él como si creyera que no es capaz de cuidarse solo, pero no alega más porque no está de humor para discutir.

Si Uri quiere quedarse, que lo haga, pero él no le dirige la palabra ni le responde cuando le habla, excepto cuando le dice que si quiere se tome unos días libres del trabajo.

—¿Cómo que me tome unos días? —Pregunta en evidente irritación.

—Tu esposo murió.

—Lo sé, pero eso no significa que no pueda trabajar.

—No estoy diciendo que no puedas hacerlo, sino que podrías, no sé, quedarte aquí, y llorar tu pérdida —Levi lo mira como si estuviera diciendo una locura— No es normal que casi no lloraras por lo que sucedió con tu esposo.

—¡Estoy bien, carajo!

Uri está seguro de que no.

Aunque al no saber cómo abordarlo, se alegra de que el teléfono suene haciendo que Levi se aleje para contestar.

—Era Zeke —Dice el Ackerman cuando regresa— Me ha comentado que mañana debería hacer ciertos trámites porque en las oficinas saldrán de vacaciones la próxima semana, así que no iré a trabajar… ¡pero solo será mañana!

—Como digas —Dice Uri, rindiéndose ante la idea de hacerlo descansar más tiempo.

Al día siguiente, luego de desayunar y de que cada quien se fuera por su lado, Uri aprovecha para avisarle a Hanji y a las demás personas de confianza, que Levi mañana se reincorporaría a trabajar, y les pide además que no lo vean como si le estuvieran dando el pésame a cada instante, porque conociéndolo se va a molestar.


19 de noviembre.

Uri se sorprende de ver a Levi como si nada en la oficina: verifica el cálculo del bono decembrino que por ley tienen derecho los trabajadores e incluso corrige un par de errores, luego va al banco y llena los sobres, hace las proyecciones de los insumos a solicitar, en fin que está trabajando como si nada, como si no estuviera de luto y solo por casualidad hubiera elegido vestirse totalmente de negro.

Supone que está en negación, pero aprovechándose de eso a mediodía le dice a Levi que quiere ir a ver a Mikasa y a Kenny.

—Pues que yo sepa no te tengo amarrado —Es la forma del Ackerman de decirle que se vaya.

Cuando Uri llega a la casa no encuentra a nadie.

Supone que Mikasa está con alguno de sus amigos, Kenny igual, y como Uri piensa que de todos modos no verá a nadie decide irse a la casa de Levi.

Pero saliendo, una voz le llama.

—Uri —Y el bajito hombre se gira para ver quien le habla.

—¿Qué quieres? —Replica ligeramente mordaz al reconocer a la persona que le ha dirigido la palabra— ¿Por qué has venido a buscarme?

—En realidad he pasado aquí por casualidad, pero ya que te encontré quisiera hablar contigo.

—No creo que tengamos nada que hablar.

—Lo que quiero es consultarte acerca de un proyecto.

Uri no puede ocultar su sorpresa.

Durante los últimos días, la mayoría de personas solo le han dirigido la palabra consultarle de su matrimonio, del estado de salud del difunto, o del estado emocional de su sobrino.

Era como si todos se hubieran olvidado que es un humano, como si su vida solo es su familia y él no tuviera derecho a pensar en sí mismo.

Es cuando Uri cae en cuenta de que se ha estado perdiendo a sí mismo y él no era así, ¡Jamás hubiera querido consumirse en la cotidianeidad!

Siente curiosidad de ver el proyecto. De salir de la monotonía. De dejar de ser el esposo sumiso y arrinconado en la casa.

Quiere volver a ser el joven osado de antes.

Aun así decide imponer sus condiciones.

—No vas a entrar a mi casa.

—Podemos ir a donde quieras. Un café o un bar. Yo invito.

Uri accede.

Sube al asiento del copiloto de aquel hombre y le indica llevarlo a un café un tanto alejado de su casa.

Uri llega a casa de Levi apenas y con tiempo de preparar la cena. Levi asume que estuvo con Kenny y/o con Mikasa, así que no le pregunta nada, aunque tampoco es que Uri le dé una explicación de lo que estuvo haciendo y con quien.


20 de diciembre.

La mesera no ha dejado de pensar en los Ackerman, aunque han pasado días antes de volver a saber de ellos.

Cuando llega a su casa en la noche, se entera que nuevas fotografías se exhibieron en todas las secciones de chismes.

Ahora no se trata de Kenny ni de Levi, sino de Uri.

Uri que se carcajea en una cafetería, acompañado de un hombre que no es su esposo... uno que fue reconocido como Theo Magath, un reconocido compositor.

Según el paparazzi, en sí no hubo nada que pudiera insinuar un trato romántico entre ambos hombres, aunque el avispero se había avivado porque salieron de la cafetería en un vehículo tomando rumbo desconocido.

Además uno de los reporteros señala que –al menos públicamente- no se le había visto a Uri tan risueño en muchísimo tiempo.

Traute rememora aquellas ocasiones en las que Uri le sonreía mientras le aseguraba que su esposo era una fiera en la cama.

Siempre pensó que las sonrisas eran falsas.

Ahora casi lo puede confirmar como ve que Uri sonreía genuinamente junto a ese hombre alto, atractivo, con porte y elegancia.

No es que Kenny no sea un tipo de buen ver.

También es alto, atractivo, imponente, con porte y cierta elegancia en su manera de vestirse con chaleco, gabardina y sombrero, pero al mismo tiempo era salvaje. Enorme contraste con Theo Magath, quien se nota que es un hombre de mundo, y de modales refinados, cosa de la que Kenny carece.

«Se nota que Uri la estaba pasando bien» Piensa la rubia.

Kenny Ackeman, para su desgracia, había pensado justo lo mismo mientras miraba las fotografías en un periódico, sobretodo dándose cuenta que ese debía ser el ex novio del que Uri le había contado a Mikasa.

¿Hacía cuando Uri no lucía así de feliz a su lado?

Horas antes, cuando el hombrecillo los visitó en su casa, el reclamo había sido inevitable.

—Baja la voz, ¿quieres…? Mikasa te va a oír.

—¡No me la pongas de pretexto…! Mejor responde... ¡¿Por qué estabas tan risueño en la cafetería?!

»¿Hay algo entre tú y ese cabrón?

Kenny espera que Uri concretamente responda un sí o un no.

Para su irritación, su marido no responde, sino que hace una mueca de desagrado.

—¿Con qué derecho me preguntas eso tú a mí? —Más que pregunta, parece un reproche.

—Todavía no has respondido —Señala Kenny, sintiendo que pierde la paciencia mientras espera una respuesta.

El bajito no responde.

Simplemente intenta irse.

—¡Uri!

Su marido no se detiene.

—¿Crees que está bien verte con tu ex? —Le pregunta, el bajito se paraliza incrédulo, Kenny casi le escupe sus palabras— Escuché cuando se lo contabas a Mikasa.

—¿Y qué…? —Inquiere Uri, recuperando la compostura— ¿Eso te da derecho a querer tratarme como si yo fuera una persona infiel…? —Se lo dice, y no le levanta la voz aunque luce demasiado molesto— No tengo por qué tolerar este trato.

»No hice nada malo, ni te traté mal cuando tú sí me engañaste.

—¿Me lo vas a estar reprochando toda la vida?

—No, claro que no, tú encontraste la manera de solucionarlo.

»Dijiste que te engañara para que estuviéramos a mano, ¿verdad? —Le pregunta, y no es que lo esté considerando, sino que en el fondo está herido y quiere devolverle el golpe.

Sus palabras logran el efecto deseado.

Kenny se enfurece. Le hierve la sangre, y como siente que está a punto de cometer una locura, mejor se larga sin decir más.

Uri no mucho después sale, sin siquiera despedirse de Mikasa.

«¿Cómo se atreve a reclamarme como si tuviera derecho»

Camina sin rumbo preestablecido, porque quiere, ante todo, escapar.

Para entonces ha comenzado a preguntarse si de cierto modo Kenny tendría razón en reclamarse por verse con su ex –por mucho que no hicieran nada malo-, pero deja el pensamiento de lado cuando llega con Levi y lo encuentra delante del closet tirándose los cabellos con frustración.

Había intentado vaciar la ropa de Erwin a unas cajas, y al final terminó reprochándole a la vida casi a gritos por habérselo arrebatado todo tan de golpe.

Pese a lo frenético de su voz, y a lo alterado que está, Uri se da cuenta perfectamente que está reprimiéndose para no llorar, y mientras lo abraza por detrás y le pide que se calme, intenta jalarlo para que se siente en la cama, aparte le dice que la ropa puede guardarla cualquier otro día, y que quizás es demasiado pronto para ello.

Kenny mientras tanto, en lo único que piensa –erróneamente-, es que su esposo se ha propuesto engañarlo con su ex, y no debería sentirse inseguro de alguien que durante más de 26 años estuvo fuera de la vida de su esposo –alguien que ni siquiera se había molestado en mencionarle-, pero la verdad no quiere que haya nada entre ese hombre y Uri.

Claro que siente celos de pensar que Uri se dejaría tocar por Theo Magath, pero más allá del orgullo de ya no poder decir que había sido el único hombre en su vida, tiene PAVOR de que entre cosa y cosa, Uri termine dejándolo para irse con él.

Porque tiene que aceptar que POR DESGRACIA: Theo Magath puede ofrecerle cosas que él no.

Y no está pensando en el dinero, sino que no hay que ser muy listo para notar que Theo Magath pertenecía al mismo mundo donde su esposo había crecido, al que aunque siempre hubiera dicho que no quizás echa de menos.

No tiene económicamente casi nada que ofrecer en comparación, y por si fuera poco tampoco tiene a su favor el haber sido fiel porque ni eso había sido.

Si antes pensaba que nadie podía culparlo por haber cometido ese error, ahora quiere patearse por imbécil.

Solo te diré que mientras tú engañas a tu marido con alguien tan bajo como Alma Lenz, Uri te engañaría con alguien mejor que tú —Justo recuerda esas palabras de Levi y lo hacen sentirse peor.

Había puesto en bandeja de plata a su pareja.

No sabía si aún estaba a tiempo para evitar que pasara algo entre ese hombre y su esposo o no, pero de todos modos no se iba a quedar con los brazos cruzados.

Así que se sube a su camioneta con la intención de ir a la casa de Levi –que está a pocas cuadras, pero con lo tenso prefiere manejar que caminar-.

Cuando llega golpea la puerta cuatro veces y espera unos segundos a que le abran, como no pasa vuelve a golpear otras cuatro veces, y así hasta que le abren.

Es Uri que abre la puerta sorprendido de ver al visitante.

—¿Qué haces aquí? —Inquiere el bajito.

—Vine a proponerte algo… Si vas a serme infiel, lo acepto.

»Pero engáñame con una mujer, porque yo te engañé con una, no con un hombre.

Uri por un segundo luce confundido, pero al siguiente hace una mueca irritada.

—Mira, Levi está hecho un lío y no tengo tiempo para tus estupideces —Dice totalmente iracundo, porque a duras penas logró que se recostara luego de llevarle un té.

—Ah… no tienes tiempo para hablar conmigo… Pero sí para verte con otro —Le dice mordazmente. No sabía cómo reaccionaría Uri, pero le sorprende que en lugar de avergonzarse y o cuando menos aclararle, le lance una mirada de bravura.

—Piensa, lo que quieras —Le cierra la puerta en la cara sin darle tiempo de más.

Kenny por un segundo piensa en golpear la puerta hasta que le abra o tirarla abajo, pero se da cuenta que es por esos impulsos estúpidos es que lo está alejando: primero le dice que lo engañe, luego le reclama por ver a su ex y lo hace rabiar, y ahora logra que le Uri le cierre la puerta en la cara.

Uri no es así, no es de la clase de hombres que evada hablar, y si está logrando que se transforme es obvio que lo está perdiendo.

¿Qué puede hacer?

No lo sabe.

Pero se convence que de momento es mejor dejar las cosas como están.

Al día siguiente, Uri es informado por su secretaria que Kenny le está llamando.

Le extraña totalmente, su esposo nunca le llama en horas de trabajo a menos que sea por algo importante, así que en seguida toma la llamada.

—¿Qué hora es?

—¿Qué? —Inquiere confundido.

—¿Que qué hora es?

El bajito suspira frustrado.

—¡Creí que me llamabas para algo importante! —Pese a su irritación suspira de alivio, por un segundo había imaginado que algo le había pasado a Mikasa y que por eso le estaba llamando— Mira. Tienes un reloj en la sala, en el cuarto, en la cocina, en tu muñeca, y puedes comprar otro si te hace falta, así que no me estés llamando para preguntarme la hora —Le cuelga, pero ni bien se había alejado unos cuantos pasos cuando el teléfono vuelve a sonar.

—Yo contesto —Le dice Uri a la secretaria, porque en el fondo supone quien está llamando.

—¿Qué hora es? —Sí, es Kenny.

Uri reprime regañarle, insistirle con el tema del reloj o cuando menos un dar un gruñido indignado.

Se limita a darle la hora y le cuelga.


Kenny llama al mediodía de nueva cuenta para preguntarle la hora.

Como Uri no tiene ganas de discutir se limita a contestarle y a colgarle. De allí en adelante le llama cada hora y media más o menos –cuando deja la oficina continúa haciéndole las llamadas a la casa de Levi-. El bajito no entiende por qué lo hace, pero pensando que indagar será una pérdida de tiempo, no le pregunta.

Cuando menos agradece que Kenny no le llame después de las 9 de la noche, como queriendo respetar los horarios de sueño, pero el Reiss no logra entender la necedad de su marido de haberle llamado seis veces durante el día para preguntarle la hora, en lugar de ver su propio reloj.


Kenny por su lado siente que se lo ha estado llevando el carajo.

Mikasa ha estado haciendo la limpieza como para que la casa no resienta la ausencia de Uri.

Incluso se ofreció inicialmente a atenderlo, pero este dijo que no era necesario.

Le da igual comprar comida rápida, frituras o de plano no tragar nada.

Le da lo mismo llevar su ropa a la lavandería o de plano ni cambiarse.

Le es indiferente si la casa está sucia o limpia.

No le presta atención a las idas y venidas de su sobrina –no se interesa cuando sale, a donde, ni el porqué, ni cuánto tarda ni a qué horas regresa-.

Ni siquiera le importa cómo esté de sucia y desordenada su habitación. Porque ahora se siente demasiado grande sin Uri.

Es irónico que una persona tan pequeña físicamente hablando, hubiera dejado un vacío tan grande en su vida.

Si por eso le llama cada hora y media, para por lo menos escuchar su voz ahora que lo sentía tan distante.

Porque es la única manera que se le ha ocurrido para al menos hablar un poco.


22 de diciembre.

Kenny toma el teléfono para marcar, y cuando escucha que le han descolgado la llamada, lo primero que hace es preguntar la hora.

—¿En serio solo llamaste por eso, Kenny? —Levi le pregunta en su tono aburrido de siempre.

—Levi… no he hablado contigo desde el funeral.

—Eso pasa cuando no visitas ni llamas, pero no te disculpes. No me hace falta.

—Bueno, Uri está contigo.

—Sí, se ha querido quedar aunque no es necesario.

—Ya se lo he dicho… si quieres se lo vuelvo a decir.

—Da igual.

Como Kenny ya no sabe qué más decir, decide ir al grano.

—¿Me comunicas con Uri?

—No está.

—¿Cómo que no está? —No puede ocultar la estupefacción que eso le causa.

—Salió hace unos minutos… dijo a donde iba pero la verdad no le puse atención, solo recuerdo que dijo que volvía más tarde.

Kenny piensa en buscarlo por todo el barrio, como un loco, pero decide "tomárselo con calma".

—Dile que me marque cuando llegue.

Se lo "toma con calma", entre comillas, porque minuto a minuto se va poniendo más nervioso, más alterado, de imaginarse que como es viernes, Uri en realidad se ha hecho un espacio para verse con Theo Magath, y qué están bebiendo café o en el lugar a donde sea que se fueron esa vez...

¿En qué momento le pareció buena idea decirle que lo engañara?

Eso le pasaba por atrabancado.

Justo a la hora con diez minutos, su teléfono suena.

—Hola.

—Me dijo Levi que llamaste.

—¡¿Dónde estabas?!

—Fui de compras.

—¿Tú solo?

—Si le pusieras más atención a Mikasa sabrías que en realidad fui con ella —Kenny sabe que no le miente, Uri jamás diría que salió con la chiquilla si no es verdad… Por cierto, acá sigue y al rato te la dejaré en la puerta, y si lo único que querías era saber dónde estaba, ya lo sabes, así que ya te voy a colgar.

—Espera… Tenemos que hablar.

El Reiss parece dudarlo un poco, pero al final accede.

—Ven mañana a las Diez.

—Seguro que quieres que vaya.

—Hablaremos afuera, pero si me empiezas a hacer una escena, te vas.

Al día siguiente se ven afuera de la casa a la hora acordada.

—¿De qué quieres hablar?

—De nosotros, ¿qué clase de matrimonio somos si vivimos separados?

—No será permanente… Quiero acompañar a tu sobrino, al menos durante unos días.

—No es un niño que necesite cuidados.

—Lo sé, pero perdió a su esposo, y aunque él diga que está bien solo quiero acompañarlo.

—Mikasa te extraña.

—Lo sé, me lo dijo hace un rato.

—¿La viste hoy? —Pregunta extrañado.

—Sí, vino a desayunar y está adentro con Levi, pero ya me doy cuenta del mucho caso que le haces que ni cuenta te das donde anda.

Kenny no se disculpa, sabe que a su esposo le molesta la poca atención que le presta a su sobrina, pero sabe que si se disculpa ahora no sonará sincero.

Mejor aprovecha para expresarle una inconformidad.

—¿Entonces ella sí puede venir a verte y yo no?

—Yo no necesariamente te lo prohíbo, pero no he querido importunar a Levi con nuestros problemas, y es la primera vez que vienes en un plan civilizado.

—Sí, bueno… he querido preguntarte qué fue lo que hablaste con Magath —Milagrosamente logra sonar indiferente, como si le estuviera consultando de la despensa o cualquier otra banalidad.

—En la cafetería me estuvo hablando de un proyecto.

—¿Solo de eso?

—Si te lo estás preguntando, él ha actuado como si nunca hubiéramos tenido un romance, ni me ha preguntado de nuestra situación actual… es como si otra vez volviera a hablar con el viejo amigo de mi infancia.

—¿Y a donde fueron luego de salir de allí?

—A la habitación de hotel donde él estaba hospedado —Kenny palidece— Fuimos a trabajar en el proyecto —Le aclara, entendiendo perfectamente qué es lo que está pensando.

—¿Qué clase de proyecto?

—No puedo decirlo.

—¿Por qué no?

—Me pidió discreción —Es evidente que a Uri ha comenzado a irritarle el interrogatorio.

—¿O sea que te interesa más la discreción ante él que aclararme a mí? —Lo dijo con tal brusquedad que el bajito mandó al carajo su autocontrol.

—No hice nada que pudiera dañar nuestro matrimonio, y si no me crees, es tu problema.

Kenny no puede creerlo.

En su mente le parece demasiado cínico.

Herido e indignado se larga a la taberna sin siquiera despedirse.

Llega y sostiene un trago que ni siquiera se bebe.

Zeke de pronto lo saluda para preguntarle por su sobrino –no es que sean precisamente amigos pero igual le apena su situación y haría cualquier cosa que estuviera a su alcance para apoyarlo-, y quizás los astros se han alineado, porque Kenny termina hablándole de lo que Uri le dijo –aunque no le menciona que él en un momento de coraje lo invitó a engañarlo en primer lugar-.

—Mire —Le dice el Jaeger, que por su profesión escuchó pacientemente— Lo que le digo se lo voy a decir como hombre y como abogado.

»Como hombre entiendo que se alterara cuando su esposo le dijo que estuvo en una habitación de hotel con su ex pareja, pero como abogado le digo, que está dudando de él sin fundamentos, porque aunque le parecerá de locos, entrar a un hotel con otra persona, no es prueba suficiente de que tuvieron relaciones.

»Hipotéticamente si lo llevara a juicio, perdería… Porque los juicios no siempre se tratan de la verdad, sino de lo que se puede probar… Uri puede decir que estuvieron tejiendo chambritas y sería declarado inocente aun si lo hubiera engañado porque no tiene forma de probarle lo contrario.

»Por otro lado… Su esposo es un hombre de moral intachable, yo no creo que él hubiera faltado a su matrimonio, aunque igual le aconsejo escuchar su explicación… Recuerde que a veces, las conclusiones son engañosas.

»Además… Si estuvieron trabajando en un proyecto y él le pidió discreción, puede ser que hasta firmara un contrato de confidencialidad, y violarlo le traería un enorme problema.

—¿Cómo está eso de los contratos de confidencialidad?

—Son contratos para no divulgar información… Le pongo de ejemplo su empresa… Un empleado o ex empleado, puede decir que trabaja o trabajó en la Salsera, pero no puede revelar ciertas cosas.

»Si por ejemplo, yo quiero poner mi salsera, ningún obrero o ex obrero me puede hablar de ingredientes, formulas, ni diseño de maquinara porque se estaría metiendo en un lío gordísimo por el contrato de confidencialidad que firman.

»Tampoco Hanji puede revelarme datos de clientes a los que yo podría ir a querer ofrecerles mi producto.

»Depende mucho de qué tipo de proyecto estén haciendo para el contrato, así que no le puedo dar respuestas. A parte le digo que por el mundo en el que se desenvuelve Theo Magath, los contratos en el cine son muy excéntricos.

»Hace pocos años, un director hizo que sus actores principales firmaran un contrato para no aparecerse públicamente durante un año, para que la gente pensara que los habían matado de verdad, y fueran a ver la película por morbo.

»Con decirle que él mismo se encargó de difundir el rumor a pocos días antes del estreno de la película, y estaba tan bien hecha que todo mundo lo creyó, y al director lo detuvo la policía militar de Mitras y él no rindió ninguna declaración ni a su favor ni en su contra, y estuvo varios meses preso, en espera del juicio mientras se terminaba el año que el contrato expresaba, pero lo aguantó con gusto por la publicidad que recibió su película.

»Además usted conoce a su esposo, su palabra vale igual o más que un contrato, y si a él Theo Magath le pidió no hablar de lo que están haciendo, es obvio que no lo hará.

»Así que le sugiero se calme, y vaya a escuchar el resto de la historia.

Kenny reflexiona.

Ya con esa perspectiva se da cuenta de lo obvio de las cosas.

Uri quizás no se estaría arriesgando a decirle que fue a su habitación de hotel si hubiera hecho algo, sino al contrario, habría hecho todo lo posible porque nunca se enterara que pisó ese cuarto.

Se toma el trago, paga su consumo y el de Zeke a modo de pago de cortesía por escucharlo y orientarlo, deja propina, y agradece al Jaeger por iluminarle la cabeza.

Se va directo a la casa de Levi. De lejos nota que hay un carro que le estorba para estacionarse justo en frente, y mira que Uri está afuera, hablando con alguien que le lleva dos palmos de altura.

Alguien, que reconoce como Theo Magath en persona.

Kenny invoca a todo su autocontrol para no explotar. Se jura que estará tranquilo, que no hará una escena.

Se estaciona varias casas atrás, se baja como si nada, como si no quisiera ir a partirle la cara a ese grandísimo cabrón.

Camina no tan despacio, pero tampoco tan rápido como quisiera.

Se acerca sigiloso, diciéndose que quizás hay un contrato de confidencialidad de por medio, y que aunque Uri hubiera estado en la misma habitación de hotel con ese hombre, no necesariamente significaba que hubieran tenido relaciones.

Se dice que no hará una escena, que no puede, porque su relación pende de un hilo, y no puede hacer un movimiento que termine rompiéndolo.

Uri le está dando la espalda, y con su forma casual de acercarse tampoco ha llamado la atención de Magath, así que ya no le cuesta mucho escuchar ciertas palabras.

—Theo… si sabes que por lo que hicimos tendremos pase directo al infierno, ¿verdad?

—Habrá valido la pena.

Y por lo que Kenny supone, todo su autocontrol se va al carajo.

—¡Grandísimo, cabrón!

Se acerca, intentando arremeter contra el hombre, pero Uri, habiendo sido advertido por el insulto se interpone abrazándose a su cintura.

—Uri… —Le cuesta moderar su voz para evitar que suene a ladridos enardecidos— Muévete.

—No, Kenny. Tenemos que hablar.

—¡Muévete! —Dice irritado, aunque incapaz de moverlo o jalarlo para alejarlo.

—No le hables así —Le dice Magath.

—Theo, por favor —Le llama Uri— Vete porque tengo que arreglar las cosas con mi esposo.

—¿Seguro…? —Inquiere dudoso— Está muy alterado, y si te hace daño…

—Se iría a prisión porque no le pienso tolerar ni un solo golpe —Kenny se sorprende con la firmeza que habla su esposo— En serio, vete —Le reitera a Magath.

»Tengo que hablar con él.

El hombre no luce convencido, pero igual se aleja.

Por casualidad el Ackerman en las manos le nota una reproductora portátil de casetes envuelta con unos audífonos, pero no dice nada ni alcanza a preguntar.

Cuando su carro sale del rango visual, Uri lo suelta.

—Esto es lo único que me faltaba —Dice el bajito irritado— Ahora resulta que me haces escenitas en la calle.

—Y con razón… Sí te acostaste con él, ¿o por qué estabas diciendo que lo que hicieron tendrían pase directo al infierno? —Pregunta filoso, como serpiente.

—Yo no te engañé, ni siquiera aunque me diste "permiso", y si no me quieres creer, es tu problema.

—Ah, ¿entonces es mi problema? —Inquiere con acidez, pensando que si Uri no se molesta en aclararle, es porque o si lo engañó y se hace el indignado para evadirlo, o llanamente no le importa la relación— Deja de inventar estupideces y al menos admite lo que hiciste.

—Si no me crees, no es más que por el reflejo de tu conciencia.

—Ya deja ese reclamo, no me vas a voltear las cosas.

—No te estoy volteando nada, ¡me quedé y te he sido fiel a pesar de todo…! —Kenny se sorprende por el talante agresivo.

»Me quedé a tu lado cuando solo tenías tu cariño para ofrecerme, cuando el negocio no arrancaba, cuando dejaste claro que jamás adoptaríamos hijos, e incluso cuando supe que me estabas engañando —El Ackerman se sorprende— Sí, Kenny… yo supe que me engañabas en medio de mi enfermedad.

»No sabía si eso acababa de iniciar o si ya tenías tiempo engañándome, no sabía si era un hombre o una mujer, lo que sí sabía era que te estabas viendo con alguien más.

»No quise molestarme en averiguar más, porque pensé: "¿Qué sentido tiene reclamar que no me sea fiel cuando quizás ni sobreviva…? Tal vez es mejor dejar las cosas como están… así por si muero, Kenny no estará solo…"

»¡Inocente de mí que pensé que por lo menos estarías engañándome con un alguien respetable…! —Musita con ironía.

»Cuando me curé, sabía que seguías engañándome, pero no dije nada.

»Imagina cual fue mi sentir cuando me enteré que me engañabas con Alma Lenz.

»Lo único que pude sentir fue asco y decepción.

»Habría sido más fácil de entender si me hubieras engañado con alguien respetable, ¿pero con Alma?

Uri comienza a reírse a carcajada abierta. Pero no importa si aparentemente ríe divertido, Kenny se da cuenta que está jodidamente triste.

—Y aun así no te dejé —Dice entre risas y por lo tanto es un poco difícil entenderle— Levi tenía razón… ¡Los dos caímos muy bajo! —Más risas— ¡Tú por engañarme y yo por perdonarte! —Más risas— Y como si no me hubieras humillado lo suficiente, tuve que tolerar la humillación pública— Continúa riéndose— ¡Y todavía te atreves a dudar de mí…! —Rie otro poco, pero su falsa alegría se esfuma como humo dando paso a una seriedad absoluta.

»Vete al cuerno.

Se gira bruscamente, y como en comedia tonta tropieza y cae de bruces contra el piso.

Kenny está impactado por sus reclamos, así que tarda en reaccionar en ayudar a levantarlo.

—¡Uri…!

Casi una hora después…

—Exageraste trayéndome al hospital, solo fue un golpe en la cabeza.

—Estabas mareado y vomitaste, si hubiera sido Levi o Mikasa seguro los habrías traído.

—Ya me trajiste aunque yo no quería venir, el doctor Grisha dijo que hiciste bien, pero no tienes que quedarte, puedes olvidar la cortesía y marcharte. Recuerda que estábamos peleando.

—No importa… no te dejaré hasta saber que estás bien.

Ambos se quedan en silencio durante diez minutos.

De pronto Uri se levanta y comienza a alejarse.

—¿A dónde vas?

—Al teléfono de monedas…

»Se ha hecho tarde y debo llamar a tus sobrinos… Seguramente ya volvieron de correr y se estarán preguntando dónde estoy.

—Te acompaño.

Uri llama y Kenny lo escucha hablar con Levi.

—¿Cómo que encargaste comida para la cena de mañana…? Sí, Levi. Ya sé que es noche buena, pero yo no te culparía si no estuvieras de humor… ¿Estás seguro…? Bueno, si tú quieres está bien… ¿Contemplaste que Kenny tal vez irá…? Sí, estoy hablando con él, espero arreglar las cosas…. No sé a qué horas vaya a volver pero será mejor que no me esperes… Igual creo que lo mejor es que Mikasa se quede a dormir contigo… Okey, Levi. Nos vemos luego.

—Mira tú, qué ingenioso eres para no decirles que estamos en el hospital mientras esperamos resultados.

—No mentí del todo… Aprovechando quiero hablar.

Kenny luce confundido pero igual espera a que hable.

–Hay algo que quiero dejar en claro.

»No te engañé pese a que nuestro matrimonio no ha sido perfecto, pese a que me engañaste y pese a que se supone me habías dado permiso.

»Lamento que asumas que yo te engañé, pero es algo que por ahora no te puedo explicar, así que tienes que tienes que superarlo o callarte tus reclamos, porque yo puedo perdonarte que me hubieras sido infiel y que no te hubieras arrepentido, pero no pienso tolerar que me trates como si yo lo hubiera sido, porque yo no te traté así y tú sí me engañaste.

—¿Por qué dices que no me arrepentí?

—No lo hiciste… O al menos no de manera genuina.

—Pero sí lo hice.

—¿Ah, sí? ¿Y en qué momento te arrepentiste…?

Kenny no tiene que pensarlo mucho.

—Ese día en el que se exhibió la fotografía en todos los noticieros… Es cierto que cuando vi que la fotografía se había divulgado me sentí culpable, pero cuando vi tu cara de decepción, la culpa hizo que sintiera que se me acababa el aire.

—No me vengas con arrepentimientos baratos—Al Ackerman le sorprende la mordacidad tanto de las palabras como de su talante.

—No son arrepentimientos baratos —Protesta.

—Claro que lo son… Dices que te arrepentiste de ver mi cara de decepción, pero el verdadero arrepentimiento no debería depender de si viste mi cara de decepción, sino de tu propia conciencia y el respeto a nuestra relación —Suspira frustrado.

»No sabes cuánto quisiera que te arrepintieras de manera sincera —Dice Uri, con resignada tristeza.

»No por mí… Yo ya te acepté así… Sino por ti.

»Y a pesar de eso quiero quedarme a tu lado, pero no quiero hacerlo si esto implica que me estés tratando como si yo te hubiera sido infiel.

»Me diste permiso de engañarte y no lo hice, y me ofende que dudes de mi palabra, pero voy a fingir que no pasa nada si al menos dejas de comportarte de forma hostil.

»Tal vez como me puse como tapete y no reclamé que me engañaras, ahora piensas que puedes seguir pisoteándome, pero no, Kenny, esto si lo voy a afrontar con dignidad.

»No pienso tolerar ningún reproche, ni muestra de duda, ni escena, ni mala cara, ni que me trates como si yo te hubiera engañado. Quiero luchar por este matrimonio, no es mi intención tirar veintiocho años de mi vida como si fueran solo basura, pero tienes que decidir si superas sus dudas o te las tragas, porque a la siguiente que me hagas, considérate divorciado.

Kenny se ha cuenta que su marido habla en serio.

—Está bien, Uri… no volveré a reclamarte nada que tenga que ver con Magath.

El bajito lo mira como analizando si su respuesta es real, al final le dice algo más.

—Alma Lenz ha seguido llamándome a la empresa —Kenny no le dice nada, sino que espera a qué le diga a qué quiere llegar.

»Le cuelgo en seguida, y supongo que no se atreve a ir porque sabe que Levi la echará.

»No voy a ser un dolor de cabeza para ti por eso… No creo que de verdad vaya a tener un hijo tuyo, pero en todo caso no voy a presionarte para que te responsabilices como cuando murió Kuchel o cuando murió tu primo y su esposa… No me corresponde ni quiero involucrarme, aparte prefiero que no me comuniques nada.

»Pero te advierto. Cuando digo que prefiero que no me comunique nada, es exactamente eso. Si Alma te demanda, ni me comentes porque no te pagaré un abogado, ni estaré pendiente de la prueba de ADN, ¿entendido? —Kenny asiente.

»Hay otra cosa que quiero aclarar…

»No he podido perdonarte del todo por haberme sido infiel —El mayor se queda estupefacto.

»No es un reclamo ni estoy buscando una salida fácil —Le agrega con tristeza— Créeme que no poder perdonarte hace que todo sea más difícil y doloroso, pero hay algo que quiero saber y quizás me ayude.

»Quiero que me digas porqué me engañaste —Kenny se queda sin aire por la petición.

Lo peor es que parece que realmente quiere una respuesta.

—Necesito saber qué tuvo Alma para que me hubieras engañado con ella, o qué te hice yo, para que me hubieras engañado en primer lugar.

»Y no intentes culparla de todo, porque aunque es una maldita y la detesto, eso no justifica lo que hiciste —El mayor suspira, no quiere responderle, no quiere herirlo.

»Kenny… estoy esperando.

—¿Para qué quieres saberlo? —Inquiere en un intento de evadirlo o ver si puede convencerlo de que lo mejor es que no pregunte.

—Porque necesito entender qué fue lo que te llevó a engañarme, si yo tuve la culpa o hay una atenuante que me haga más fácil poder sanar… —El mayor no dice nada, no quiere hacerlo.

»Antes no me habías engañado, o al menos eso creo —Kenny reflexiona que no quiere que crea que antes lo engañó, así que tendrá que decirle la verdad.

—Uri… —Inicia a hablar, sin estar muy seguro de qué dirá— Tú no hiciste nada… no lo merecías... no tengo justificación.

—¿Entonces por qué me engañaste? —Pregunta, visiblemente dolido, aunque suplicando una respuesta.

—Por falta de sexo…

—¿Qué? —Musita el bajito, pero no con cara de no haber entendido, sino con incredulidad, con estupefacción.

—Que te engañé por falta de sexo… cuando estabas enfermo —Uri no llora, pero parece quebrarse por dentro pocos segundos después de escucharlo, como si hubiera tardado en asimilarlo— Lo sien… —Es interrumpido.

—No, no te atrevas a decir "lo siento" —No le grita, ni siquiera sube un poco la voz, pero hay demasiada reclamación como para ignorarla.

»Yo no te habría engañado por ningún motivo, Kenny… no es que quiera hacerme el santo, pero yo no lo habría hecho, ni mucho menos por un motivo como ese… Y si lo hubiera hecho JAMÁS me lo hubiera perdonado, pero tú… ¡Tú ni siquiera perdiste el sueño!

»Así que no.

»No te atrevas a disculparte, y hazme el grandísimo favor de largarte.

—Uri… —Es interrumpido.

—Dije que te largues —Dice de manera tajante.

—No lo haré… Quiero asegurarme de que estarás bien.

—No estaré bien si te sigo viendo —Kenny ve cierta firmeza, cierta realidad que no se puede evadir.

Su presencia, en este preciso momento, es lo que más está hiriendo a Uri.

—Está bien —Dice antes de levantarse— Y de verdad, lo siento —No recibe respuesta y se va.


24 de diciembre.

Traute está en la cena de noche buena que les organizó su jefe –después de cumplir su turno laboral les hizo repartición de pollo rostizado, ensalada y refresco-.

Por un segundo se acuerda de los Ackerman y se pregunta cómo estarán.

Aunque supone que igual de felices que siempre porque la gente rica no debía sufrir en época decembrina.

No se acuerda que Levi recientemente enviudó, y que no todo puede ser felicidad por allá, y desconoce totalmente los demás sucesos.

En la casa que en vida fuera el hogar de Erwin, el ambiente está apagado, triste, deprimente.

Los cuatro vestidos de negro en medio de la decoración navideña que el viudo seguía sin querer quitar aunque sintiera una puñalada cada que la veía.

Además de que a Kenny le está calando ver a su marido tan visiblemente triste.

El Reiss se había vuelto un experto en sonreír incluso cuando no quería hacerlo, pero en este momento, Kenny deduce que su tristeza ser tanta su tristeza que no puede ni intentar disimularla, al grado de que se ve más triste que Levi –y mira que Levi enviudó hace nueve días-.

—Quiero hacer un brindis —Dice Mikasa haciendo que todos se pregunten qué pretende— Un brindis por la memoria de Erwin.

Todos acceden.

Más tarde, Kenny le susurra a Uri que quiere hablar a solas.

—Vete —Le dice, con voz débil y cansada— No quiero hablar contigo, y si no te echo, es porque no quiero hacer una escena delante de los chicos.

El Ackerman, muy para su desgracia termina dándose cuenta de que no hay remedio.

Ufi no quiere hablar, así que se va y se lleva a Mikasa consigo.


25 de diciembre.

A Traute se le ha otorgado el día de descanso.

Levi mientras tanto accede a que tener una pequeña reunión en su casa por su cumpleaños.

—Entenderé si no quieres que vaya —Le había dicho Mike por teléfono— Pero Erwin insistió que si alguna vez llegaba a faltar, no te dejáramos solo en tu siguiente cumpleaños.

A Uri le parece que su sobrino lo hace solo para aparentar estar bien, pero no dice nada.

Luego de que llegaran Kenny y Mikasa, muy para irritación de Levi, Mike –el que fuera el mejor amigo de su difunto esposo- llega con bastante compañía a la casa… otros once además del rubio grandulón –Nanaba, Hanji, Moblit, Nifa, Keiji, Abel, Petra, Oluo, Gunter, Erd y su novia-

Se siente sofocado cuando los ve entrar, en otros años los había recibido, pero nunca los había tenido a todos juntos, pero cuando menos agradece que todos sean cercanos a él.

Ninguno de los visitantes lleva regalo –solo comida y bebida-, y por supuesto tampoco ponen música.

Levi a las tres horas, con poca delicadeza les pide que se vayan, pero ninguno protesta, sino que en seguida le ayudan a limpiar y ordenar para dejar como si no hubieran estado en la casa.

Justo cuando se han despedido y abren la puerta para salir, ven a un mensajero con una caja de chocolates que aparentemente estuvo a punto de golpear la puerta.

—¿El señor Erwin Smith? —Pregunta el hombre.

—No se encuentra —Dice Hanji por reflejo, incómoda al igual que todos por Levi.

—Bueno, entonces dígale al señor Levi que le traigo un regalo de parte de su esposo.

El aludido se desmaya, Mike logra atraparlo antes de que se estrelle contra el piso.


—¡¿Quién fue el gracioso?! —Gruñe furioso. Uri le pide que se calme pero no hace caso— ¡¿Quién me envió los chocolates?!

—Fue Erwin —Le responde Hanji.

—Hace doce días cayó en coma. ¿Cómo me iba a enviar unos chocolates?

—¿Recuerdas ese cumpleaños donde se olvidó de comprarte un regalo? —Le cuestiona— Estabas tan furioso que hasta te fuiste a casa de tus tíos…

»Desde entonces Erwin se aseguraba con anticipación que te iba a llegar un regalo…

»Si no me crees mira la tarjeta —Dice extendiéndole la caja para que viera la tarjeta pegada.

Levi toma el regalo y enfoca su vista en la tarjeta de la que efectivamente reconoce la letra de Erwin.

«Feliz cumpleaños, mi amor»

Es visible que al cumpleañero algo por dentro le duele.


Rato más tarde, cuando todos se han ido y el único que queda a un lado de Levi es Uri, el menor sigue insistiendo que está bien.

Puede ser que recibiera un regalo de su difunto esposo, pero él seguirá diciendo que está bien.

—¿Seguro?

—Sí, hombre —Le responde al mayor— Ya deja de preguntarme o voy a pensar que lo haces para disimular que eres tú el que no está bien —Uri abre la boca para protestar, pero no dice nada…

Al final simplemente la cierra y desvía la mirada en evidente incomodidad.

—Has estado actuando raro desde que volviste de hablar con Kenny —Dice el Ackerman, y no es que sea un chismoso, pero no puede disimular la curiosidad que tal tema le causa.

Uri suspira, como reflexionando si decirle o no.

—Es evidente que no te reconciliaste con él —Agrega Levi, más para sí mismo que para su tío.

Uri al final se decide a contarle.

—Lo que pasa es que…


26 de diciembre.

Kenny está solo en la casa.

Rato antes Mikasa había salido, y como siempre no se había molestado en preguntarle a donde ni a qué horas volvería.

De pronto la puerta se abre dando paso a Uri.

Muy para su sorpresa nota que tiene una mochila a su espalda –como cuando anunció que se quedaría unos días con Levi-, así que era señal que ya dejaría de vivir con su sobrino.

El bajito hombre se la quita, la pone en el sillón y se detiene delante de él.

—¿Todo está bien entre nosotros? —Pregunta el Ackerman con miedo, obteniendo un beso apasionado como respuesta— Supongo que sí —Dice en un segundo en el que se separa, pero en seguida vuelve a la carga.

De pronto lo toma por la cintura para llevárselo al cuarto.

Por supuesto que terminan tenido relaciones.

Y es cierto que es la sesión más intensa que han tenido en mucho tiempo, y que Uri está totalmente entregado.

Pero por algún motivo Kenny lo siente distante.

Cuando están en el descanso post-coito, antes de que Uri le dé la espalda, Kenny nota perfectamente sus lágrimas.

—¿Qué sucede? —Le pregunta acariciándole los cabellos.

—Soy feliz —Es la simple respuesta.

Y aunque el mayor sabe que es cierto, presiente que algo le está ocultando, pero decide no presionar.

Más tarde piensa que debió hacerlo.

Que debió preguntarle hasta lograr que hablara.

A esa conclusión llega un par de horas después, cuando despierta y en lugar de Uri, encuentra una nota.

«Lo siento, pero necesito un par de días para pensar» Es el mensaje que le ha dejado.

El ex policía, a lo único que atina –incluso en su desnudez- es a correr a la puerta principal para poder detenerlo por si no se ha ido.

Pero no, Uri ya no está en la casa, y por supuesto que se ha llevado la misma mochila con la que horas antes había llegado.

Y si Kenny había sentido que se estaba quedando sin aire al ver la cara dolida de Uri en el día en el que su infidelidad se volvió del dominio público, ahora siente que ni siquiera puede respirar.


CONTINUARÁ…


Notas:

Una disculpa con la actualización tan tardada.

Traute volverá a salir en el siguiente cap.

En el pueblo donde crecí, aun hoy se sigue acostumbrando que los difuntos sean velados en su casa y no en funerarias, tanatorios, o como sea que se llamen en su país los lugares donde se pueden velar difuntos, y por eso en esta historia, así serán velados.

Cuando la gente muere, los allegados tienen que hacer una serie de trámites para los que normalmente no se tiene cabeza pero son necesarios… y esos serían los trámites que haría Levi.

Theo Magath, es uno de los altos mandos militares de Mare –obvio que lo han de ubicar-, y lo puse a él porque, carajo, tiene que ser un hombre que intimide a Kenny. Imagínense donde ponga que el ex de Uri era un señor como Pixis, pues, hasta se iba a reír. A parte de que se presta para decir que es un hombre refinado, ya ven lo bien que se entendió con Willy Tybur.

Parece un poco bobo eso de llamarlo nomás para "preguntarle la hora", pero así se hacía el papá de una amiga luego de divorciarse… Luego de su suicidio, llegué a la conclusión de que lo hacía con tal de escuchar la voz de su antigua familia.

Luego se sabrá qué onda con Magath.

A Zeke aquí lo puse de abogado porque siempre he tenido en mente que él podría revelarse y no seguir el mismo camino que Grisha, -de hecho en un fic que no he publicado Zeke será beisbolista-

Uri pues, digamos que la enfermedad y el miedo a perder a Kenny lo hizo hacerse demasiado sumiso, pero ha comenzado a revelarse.

De la película "posdata, te amo" fue de donde me inspiré para la escena del cumpleaños de Levi… me marcó mucho que la protagonista enviudara justo 3 semanas antes de cumplir los 30, y el día de su cumpleaños, su familia le cayó con carteles y globos… me marcó mucho, será porque donde yo vivo, se acostumbra "guardar luto"… además de que ella comenzó a recibir regalos y cartas de su esposo muerto justo el día de su cumpleaños.


Publicado el 15 de ENERO de 2019


Corregido el 17 de enero de 2019.

Originalmente había puesto que cuando Kenny no encontraba a Uri este le decía que había estado en la misa del mediodía y Uri le pedía ir rato después… pero el 22 de diciembre en realidad es viernes y no pude cambiar de día porque el siguiente domingo era nochebuena, así que puse que Uri había estado de compras con Mikasa y que lo citaba al día siguiente.