Recomiendo escuchar: Yasashisa no ashioto OST de Toradora!

—Sakura— susurró el castaño. —Son las nueve ya, despierta…

Si bien en un principio se habían sentado en el sofá para conversar un poco mientras estaban tranquilos, en determinado momento se recostaron para estar más cómodos y acabaron tendidos uno junto al otro, abrazados, por lo que no les costó entrar en un estado somnoliento.

— ¿Mm? Aún tengo sueño…— le contestó la joven abrazándolo, él estaba tan cálido que no quería liberarlo, además de que se encontraba muy cómoda. Por otra parte Shaoran estaba muy feliz, apoyaba la mejilla en la cabeza de la chica y su boba sonrisa de enamorado se le escapaba, había descubierto algo que lo avergonzaba y lo hacía sentirse como un pervertido: no podía evitar querer estar cerca de Sakura. No se trataba de estar en un mismo lugar sino… realmente cerca, a veces temía perder el control e inquietarla, o aún peor, asustarla, con aquellos instintos horribles que, hasta el momento, no sabía que tenía.

—Tienes… que volver a casa— susurró, sin querer dejar que se vaya. —Tu padre se va a preocupar, se enfadará tu hermano…

—De todas formas lo hará… estoy muy bien aquí contigo— el muchacho inspiró con fuerza para mantener la sangre fría, ella no tenía idea de que hacía mella con sus neuronas racionales.

— ¿Dices… que quieres quedarte?

—Bueno…— la vio sonrojarse y mirarlo. — ¿Puedo?— la manera en que lo miró lo iba a enloquecer pero ciertamente moría por que se quedara.

—No hay problema— se acomodó para quedar recostado a su lado por completo y la abrazó un poco más, podría acostumbrarse a eso.

Solo pasaron pocos minutos antes de verla quedarse dormida, no podía llevarla a la habitación de invitados sin despertarla, no estaba seguro de qué hacer. La contempló durante un rato, maravillado de que todo aquello fuera real. "Podría estar así toda la vida…" pensó y luego se sorprendió por ello. ¿Toda la vida? ¿Para siempre junto a ella? Sonaba muy bien en verdad. Se quedó dormido con esos pensamientos.

Fin de la canción.

Sakura se encontró a sí misma en un lugar oscuro, rodeada de brillos dorados y con los tobillos sumergidos, ya había estado allí varias veces, no se sorprendía de aparecer de repente en el mismo sitio, llevaba un tiempo frecuentando aquel extraño lugar. Pero entonces oyó un sonido a lo lejos, algo como… ¿Un pandero? Corrió en la dirección de la música que escuchaba, era capaz de ver un vestido color verde oscuro girar y danzar debajo de una capa de cabellos castaños sumamente largos ¿Acaso era ella la que hablaba? Al menos notó que sostenía el instrumento que generaba el sonido.

Aunque no puedas ver… no significa que no esté… solo piensa…— canturreaba, poco a poco se alejaba así que corrió detrás de ella.

— ¡Espera por favor! ¡Dime quién eres!— le pidió agitada. Sin embargo la figura parecía desvanecerse cada vez más rápido, la perdió de vista al poco tiempo. ¿Cómo descifraría lo que quería decirle? Entonces sucedió lo que siempre ocurría, el agua a sus pies comenzaba a subir, no flotaba, quedaba sujeta al suelo, allí terminaba el sueño. El aire faltó en sus pulmones al tiempo de encontrarse cubierta por el agua.

Despertó junto a su novio que dormía plácidamente mientras la abrazaba, se había quedado a su lado, aunque no era la primera vez que lo hacía no podía evitar sonrojarse, era algo tan agradable… ¿Sería así por mucho tiempo más? Le acarició el cabello alborotado con suavidad para no despertarlo, el día anterior se había esforzado mucho, lo mejor sería dejarlo descansar. Sin embargo vio que abrió los ojos y la miró.

—Buenos días Sakura— dijo como incrédulo.

—Buenos días, perdón por despertarte— él negó con la cabeza un segundo antes de incorporarse con velocidad al darse cuenta de que era de día, separándose de la chica que hizo mohín.

— ¡Es de mañana! ¡Sakura te llevaré a casa!

—Cálmate… no hay prisa— le contestó ella.

—P-Pero, tu padre… ¿Qué voy a decirle?— se frotaba la cabeza como si quisiera hacer que las ideas brotaran rápido. —No quiero defraudarlo otra vez…— sintió a su bonita novia abrazarlo por la espalda, adoraba cuando dejaba a un lado la timidez y se ponía cariñosa.

—No lo defraudaste nunca Shaoran, y tampoco ahora, no hay nadie en casa, mi papá trabaja en una investigación y mi hermano está con él.

—Menos mal… no sabría qué decir para explicarle sino… no quiero que piense mal de mí.

—Lo sé— lo vio darse la vuelta. — ¿Quieres que prepare el desayuno?

—Yo te ayudo.

Se pusieron a la tarea antes de que Mei Ling los encontrara juntos en el sofá de la sala, ambos se avergonzarían de ser así por lo tanto no les costó demasiado, incluso aunque fuera agradable. Prepararon algunos panecillos de chocolate que eran la especialidad de Shaoran, luego algo de té y café para poder avisarle a la prima del muchacho que bajara a desayunar.

—Buenos días— la oyeron junto con sus pasos, sonaba algo dormida.

—Buenos días— contestaron al unísono.

Desayunaron mientras platicaban sobre los planes de cada uno para el día, cuando oyeron sonar el timbre. El dueño de casa se puso de pie extrañado ya que no esperaba visitas, sin embargo al abrir su sorpresa no disminuyó sino que fue en aumento.

De pie en el umbral de la vivienda se encontraba un hombre de edad avanzada que vestía una túnica china larga de color verde con un cinturón anaranjado atado a la cintura, del que colgaba un emblema muy similar al tablero que el castaño utilizaba de niño para recolectar las cartas Clow, por no decir idéntico. Tenía la cabeza calva y una barba negra larga, junto con una mirada que parecía contener mucha sabiduría.

Debido al pasmo del joven sus dos acompañantes se asomaron también para averiguar quien era la persona que lo tenía boquiabierto. Que fuera a abrir y luego no dijera una palabra las preocupó un poco.

— ¡S-Seños Jin Qiu!— balbuceó Mei Ling haciendo una reverencia, al parecer algo hizo reaccionar a Shaoran ya que la imitó pero con un poco más de solemnidad, había recobrado la compostura al notar que estaba de pie inmóvil. El hombre también se inclinó ante ellos, con el porte de alguien de la realeza.

—Adelante por favor— Shaoran se hizo a un lado para dejarlo pasar, entonces lo vieron ingresar a la residencia agitando una de sus manos.

—Ya, Xiao Lang, ¿Por qué tanta formalidad? Te conozco desde que naciste.

—Lo sé, pero déjeme tratarlo con el respeto que usted merece.

—Vamos, sé que lo haces para ganarte mi agrado instantáneo— dejó salir una risa cortada. —Siempre supiste como lograr que te aprecie jovencito.

—Eso es porque usted es una persona más que generosa— alagó el castaño al tanto del motivo por el que el anciano se encontraba allí en ese preciso momento.

—Oh— musitó Jin Qiu al ver a una curiosa y confundida Sakura apartándose para dejarlo ingresar. — ¿He aquí la causa por la que no has regresado a Hong Kong?

—Veo que tuvo una conversación con mi madre— Shaoran se colocó junto a la muchacha y tomó su mano. —Señor le presento a Sakura, mi novia, Sakura él es Jin Qiu, es como un abuelo para mí.

—Encantada de conocerlo, soy Sakura Kinomoto— dijo ella inclinándose.

—El placer es mío jovencita— el hombre la miró sonriendo. —Veo que Shaoran es bastante ambicioso después de todo, es una mujer muy hermosa señorita Kinomoto.

—Se lo agradezco— ella y su novio se miraron.

—Me considero muy afortunado.

—Te felicito muchacho, me alegra que tengas una compañera con la que ser feliz— el joven se ruborizó un poco, el anciano no se estaba refiriendo a la chica como una novia sino como a una… tenía que conversar con él a solas por lo que le hizo una seña a su prima.

—Ah, vamos Sakura, quiero mostrarte algo que Tomoyo diseñó para mí— diciendo esto la tomó de la mano y la arrastró fuera del lugar ante el estupor de la joven de ojos verdes. De un momento a otro los hombres a solas se quedaron en silencio, lo que significaba que se acercaba un sermón por para el líder del clan Li. Tendría que dar algunas explicaciones.

—Entonces ¿No me equivocaba? ¿Es por ella que no has vuelto a casa?— preguntó el anciano serio.

—Sí, estoy intentando trasladar todo asunto que concierna al clan a la sede de Japón.

— ¿¡Quieres cambiar la sede principal!?

—Exactamente, pensaba proponerlo en la próxima junta del concejo.

— ¿Que un clan chino con magia tan ancestral como la de los Li tenga su sede en un país extranjero como Japón? ¿Te has vuelto loco? No lo aceptarán sin una razón que vaya más allá de tu romance con la jovencita, me sorprende que quieras tomar un riesgo así dada la posición en la que te encuentras Xiao Lang…

—No es una aventura Jin Qiu, estoy yendo en serio con Sakura, pienso vivir aquí a su lado, no puedo regresar a Hong Kong constantemente, me llevó tiempo analizar los pros y contras pero es mi decisión final, que el concejo lo tome o lo deje.

— ¿En verdad serías capaz de tirar por la borda todo en cuanto has trabajado hasta ahora? ¿Tienes planeado convertirla en tu esposa?— el hombre parecía muy sorprendido de lo que estaba oyendo y viendo, su interlocutor, aquel muchacho taciturno que conocía tan bien se sonrojaba al pensar en su enamorada.

—No quiero estar con nadie más… sé que ella es la indicada, en cuanto la conozcas estoy seguro de que te parecerá encantadora.

—Sabes que no dudo de tu elección sino de… bueno, no estoy seguro de que lo aprueben en el concejo…

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Sakura caminaba por la recámara de Mei Ling preocupada, no comprendía bien la situación que había presenciado pero presentía que se trataba de algo importante ya que la mirada de aquel señor guardaba cientos de cosas, le habría gustado quedarse para escucharlo decir lo que quería, tenía una extraña sensación hacia él, como si jugara un papel muy importante, esencial, en todo lo que estaba sucediendo.

— ¿Quién es ese señor?— preguntó pensativa mientras observaba por la ventana, había un automóvil negro estacionado en la entrada de la casa. Al oírla Mei Ling se tomó la molestia de contestar.

—Es un ministro mayor del concejo de ancianos del clan Li, el más importante de los cinco principales, quien tiene la última palabra se diría, de seguro quiere averiguar la razón por la que Shaoran no regresó a Hong Kong.

— ¿Y no tendrá problemas? Quiero decir… él se ha quedado por mí… ¿Lo regañarán?

—Tal vez, espero que sea solo eso a decir verdad— dijo la proveniente de China preocupada.

— ¿De qué hablas?

—Él no puede dejar de lado sus obligaciones para hacer lo que se le plazca, si bien tiene el respeto y apoyo de gran parte del clan Li no significa que no lo puedan destituir de su cargo de jefe… ha hecho muchos cambios radicales hasta ahora, no todos están contentos con abandonar viejas tradiciones.

—No sabía nada de eso…

—No te culpo, Shaoran tiende a guardarse todos esos asuntos para él solo, con suerte deja que lo ayude Ryu, se ocupa de todo cuanto puede, el tiempo que estaba en Hong Kong lo he visto quedarse hasta horas inhumanas trabajando, hasta quedarse dormido sobre el escritorio…— suspiró. —Hace que todos nosotros, me refiero al clan, nos sintamos mal por él… tiene que cargar con el peso de nuestras vidas— se levantó de su cama en la que estaba recostada y avanzó hacia su amiga que se veía cada vez más preocupada, entonces apoyó las manos sobre sus hombros para darle algo de ánimos, no sería tarea sencilla pero estaba segura de que ella era de gran ayuda para su primo.

—Después de todo no soy de mucha ayuda para él— Sakura se veía desahuciada.

—Tú eres la única que lo hace feliz, eso ya es mucho… sé que puedes ayudarlo, solo intenta hacerle ver que quieres que cuente contigo, no te desanimes, él está loco por ti.

—E-Esto… gracias Mei Ling, haré todo lo posible para ayudarlo.

—Cuento con que puedas cuidarlo— le guiñó el ojo y se dirigió hasta la puerta de salida. —Ven, ya deben haber terminado de hablar, de seguro Shaoran quiere que conozcas mejor al señor Jin Qiu, lo aprecia mucho— dicho esto ambas salieron de la habitación en dirección a la sala.

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—Bueno, significa que dos de los ministros están en mi contra, eso es bastante…— murmuró Shaoran cubriéndose el rostro y frotándose las sienes. —Comprendo que no estén de acuerdo con algunas de mis decisiones tomadas sin embargo no concibo que eso sea razón suficiente para realizar un motín, ¡Es un insulto hacia el puesto que me han dado! ¿No fueron ellos acaso los que me pusieron en dónde estoy? Aún sabiendo cual es mi forma de pensar.

—Por supuesto, pero ellos estaban de acuerdo con todos tus cambios cuando fuiste elegido, algo está sucediendo en el clan… no estoy seguro aún de lo que ocurre, pero se oye en las bocas de las familias anexadas, que alguien planea tomar tu lugar, claro que no sé quién es, prometo averiguar tanto como me sea posible, podría pedirle asesoramiento a tu guardaespaldas ¿Tal vez? Ha hecho un excelente trabajo en tu ausencia, a pesar de que no ha dado algo bueno de qué hablar hasta ahora nos ha demostrado que puede ser profesional y eficiente, estoy orgulloso de que hayas tomado la decisión de aceptarlo.

—A pesar de lo que todos creían yo sabía perfectamente que era una gran persona, que lo es de hecho.

—Oh bueno, tú sabes cómo pueden llegar a ser los prejuicios, es algo que está en discusión aún por supuesto.

—Quiero que sea tratado como a un igual es todo— oyeron que las muchachas bajaban las escaleras y se aproximaban, aquella conversación terminaba allí. —Sobre lo que refiere a Sakura…

—Mira, no aceptarán a una Japonesa de buenas a primeras… déjame ver qué puedo lograr y te lo comunicaré— se puso de pie. —Estaré en Japón una semana o dos, me han enviado a inspeccionar, te veré en las oficinas en estos días, hace años que no les hago una visita a los de administración— las jóvenes aparecieron en el lugar y se inclinaron ante el hombre. —Dejen eso señoritas, ya me marchaba, no quiero incordiarlos más, el auto debe de haber llegado ya por mí, me alegró verlos otra vez Shaoran, Mei Ling.

—Le agradecemos la visita— dijo la chica de cabello negro.

—Fue bueno conocerla señorita Kinomoto.

—Igual a usted señor Jin Qiu— Shaoran y ella lo acompañaron hasta la salida. Lo vieron ingresar al vehículo que aguardaba pero este no inició la marcha, sino que algo más ocurrió. Descendió una muchacha de largo cabello castaño que lucía un ajustado vestido estilo chino del color del vino, corrió hacia ellos tan rápido como podía, parecía llena de felicidad.

— ¡Shaoran!— entonces se abalanzó sobre el joven y los abrazó con fuerza ante la sorpresa de Sakura, que se descubrió a sí misma estando molesta. — ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Dónde has estado?

— ¿¡L-Lei!? ¿Qué estás haciendo en Japón?— exclamó él como shockeado, era la última persona con la que esperaba encontrarse. La chica lo miró a los ojos sin soltarlo, estaba aferrada a su cuello y no parecía tener intensiones de dejarlo ir para la mala suerte de la pareja, el rostro de la de ojos verdes empezaba a reflejar el desagrado que sentía.

—Estoy acompañando a mi abuelo, ya es muy avanzada su edad, pero no esperaba verte, me alegra mucho ver que te encuentras bien ¡Nos tenías preocupados a todos!— el único hombre presente se liberó con disimulo del agarre de su vieja conocida y miró por un momento de reojo a su novia que había desviado la mirada en otra dirección.

—Comprendo, como verás estoy bien…— la situación era por demás incómoda, no quería que Lei se quedara demasiado tiempo por allí, tan solo deseaba que se marchara rápido.

—Oh, estoy siendo grosera, ¿No nos presentas Shaoran?— indicó refiriéndose a una mujer que se encontraba prácticamente de espaldas a ellos, como si estuviese a punto de marcharse.

—A-Ah, claro…— la tomó de la mano de esperando que no estuviera triste, pero se encontró con una expresión sorprendida más que de angustia, así que se permitió aliviarse un poco. —Lei ella es mi novia Sakura Kinomoto, Sakura ella es Lei, una vieja amiga…— intentó buscar en sus ojos lo que estaba pensando pero no encontró nada, parecía como indiferente a todo. ¿Qué le ocurriría?

—Ujuju— la oyeron reír mientras ambas estrechaban sus manos. —Fuimos más que eso, pero bueno, encantada de conocerte Kinomoto-san…— la expresión de espanto que puso Sakura fue evidente pero con rapidez intentó ocultarla bajando la vista hasta el suelo, estaba tratando con todas sus fuerzas de contenerse pero su cuerpo la amenazaba con ponerse a temblar, lo que sería demasiado evidente y no quería eso. Shaoran frunció el ceño al oír a la proveniente de china, no quería que hablara demasiado, no tenía sentido hacerlo tampoco.

— ¿M-Más que eso?— susurró Sakura, cuando la frase debía de quedarse en sus pensamientos, tenía la respiración agitada. ¿Qué era lo que le estaba pasando?

—Oh sí, estuvimos comprometidos…

—Creo que tu abuelo te espera Lei— interrumpió el castaño algo fastidiado. Ambas chicas se soltaron, una sorprendida la otra al borde la histeria. —No lo hagas esperar demasiado, de seguro está muy ocupado, será mejor que vayas con él.

—Oh, tienes toda la razón, bueno me puso muy feliz verte otra vez Shaoran, ya iremos a beber algo juntos para poder conversar ¿Cierto? Nos vemos luego— se despidió sacudiendo la mano hacia ambos, mientras corría de regreso al automóvil que continuaba estacionado en la entrada.

Shaoran solo levantó una mano como seña de adiós pero en realidad no estaba mirando en aquella dirección, lo inquietaba la falta de comunicación de la chica que estaba a su lado abrazándose a sí misma. Esperó a que el vehículo desapareciera de la vista de todos para poder conversar con ella, quería aclarar la situación.


Notas de la Autora.

Hola a todos! Me disculpo nuevamente por la demora, este capítulo tendría que haber llegado ayer pero por culpa de esta semana loca no pude escribir mucho como para poder tener una actualización digna... sin embargo está terminada, yey! :D no quería tener que subirla mañana así que me alegra de haberla completado fiuf *u* Bueno, ¿Qué dicen? Ya comienza a ponerse interesante la historia e.e (no me maten por el suspenso… piensen que es bueno dejar lo mejor para el final ¿O no?) así que de ahora en más empiezan las emociones a flor de piel . me ataca la fangirl en mí! Jajaja Bueno, como siempre muchas gracias si estás leyendo esto y si queres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual postéame un review que los leo todos los días! Un saludo grande y que tengan buena semana! C: