Discutía con el gato como quien intenta tratar con una roca, sin recibir respuesta, solo lo veía rascarse la oreja con delicadeza. No podía perdonarle lo que había hecho, ¿Qué criatura en sus cinco sentido podía ser capaz de hacer tal atrocidad? ¿Cómo podía haber sido tal cruel? Se colocó enfrente de él para enfrentarlo, no se iría a sus anchas como si nada. Esa era la guerra.

—Te arrepentirás de haberme hecho eso…

—No me arrepiento— le contestó el felino negro.

— ¿Por qué lo hiciste?— preguntó Kero enojado.

—Porque puedo…

— ¡No! ¡No puedes!— miró a su dueña lloriqueando, sin embargo esta estaba enfrascada en ese libro de magia espiritual que el monje Tsukimine e había dado a estudiar, ni siquiera volteó a verlo. — ¡Sakuraa… dile algo!

—Ya Kero… no es para tanto.

—Él… ¡Él…! ¡Él se comió mi trozo de tarta!

—Queda aún, toma otro…

— ¡Era el último con fresas encima!

—Me gustan las fresas…— comentó Kasai como pensativo. Kerberos pataleó frente a él aún enfrascado en sus berrinches.

— ¡A mí también y tú te comiste todas!

—Sí…— parecía que fuera a ponerse a babear en cualquier momento, el muñeco amarillo tiró de sus orejas, dio un par de vueltas en su lugar y cayó de cara sobre la mesita de té, dándose por vencido.

—Comparé más Kero… lo prometo— dijo Sakura. Instantáneamente lo vio levantarse y mirarla con los ojos brillantes de felicidad.

— ¡Sí! Gracias Sakurita~ ¡Eres la mejor!

—Sí, sí…— ella miró a su nueva falsa mascota. —Kasai ¿Sabes algo acerca de magia espiritual?

—Un poco Sakura-sama.

— ¿Tienes idea de cómo diferenciar sueños premonitorios de los sueños corrientes?

—Sueles ser… extraños, claro que nunca he tenido uno pero por lo que sé tienen mucha coherencia, el suceso de las cosas suele transcurrir en un orden determinado y muy similar a la realidad, en cambio en los sueños normales no hay demasiada lógica, puede ocurrir cualquier cosa…

—Comprendo— la chica estaba un poco inquieta, llevaba soñando a la misma mujer desde hacía mucho tiempo, algo quería decirle pero el mensaje era muy confuso. ¿Qué podía hacer al respecto?

Más tarde la muchacha de ojos verdes salió a hacer las compras prometidas junto a su gato que se encontraba dentro de la bolsa que llevaba, miraba el camino y a las escasas personas que cruzaban asomado a la abertura, algunos que lo veían se acercaban a hacer comentarios y gestos de ternura hacia él, se preguntaba por qué los humanos serían tan… expresivos. ¿Sería acaso que el extraño era él? Miró a su acompañante, andaba con una dulce sonrisa en el rostro, siempre le había gustado verla andar, sin comprender bien el motivo.

Él había tenido la labor de estudiar a Shaoran Li hacía casi seis años, para un día tomar su forma y engañar a la joven, sin embargo desde ese entonces había preferido observarla a ella, sus expresiones, andares, las cosas que hacía día a día, lo que comía y lo que no, sabía que le gustaban las fresas como a él, también se fascinaba en el extraño color de sus ojos… parecían perlas de jade.

— ¿Mm? ¿Sucede algo malo?— la oyó cuando lo descubrió contemplándola.

—Para nada— sus orejas comenzaron a moverse de un lado a otro, había algo extraño en el ambiente y no le agradaba nada, podía oír los pasos de dos individuos correr hacia ellos a toda velocidad. —Sakura-sama, doble en la siguiente esquina, nos están siguiendo…

— ¿Eh?

—Puedo oír que se aproximan, por favor doble aquí— ella hizo caso a la petición y giró, apresurando el paso, pero no fue suficiente. Antes de poder empezar a correr una brillante línea anaranjada apareció enfrente de ella, era una barrera divisoria, la muchacha podría cruzarla sin embargo Kasai no, debido a que era un espectro. —Huya, a quien buscan es a mí…

— ¿Quiénes? ¿Cómo podría hacer eso?— como contestando a su pregunta oyó los pasos de alguien a sus espaldas, volteó sorprendida, allí de pie estaba un joven de cabello castaño alto y robusto, parecía ser que no esperaba encontrarla allí, aunque se permitió dudar, después de todo ¿Por qué la habría perseguido hasta aquel sitio si ni siquiera sabía quién era?

Iba vestido de un atuendo café que consistía en un chaleco con muchos bolsillos, pantalones holgados que también tenían bolsillos y botas, llevaba un cinturón negro a la cintura del que se sostenía una funda de espada y otra para un revólver. También lucía una blanca capa con capucha.

—Vaya… una humana— lo oyó.

— ¿Quién eres tú?— preguntó la chica de ojos verdes. La mirada del sujeto se dirigió de sus ojos a su bolsa, en donde el gato allí ubicado gruñía para sus adentros, si no se delataban quizá se marchara. ¿Dónde estaba la segunda persona que había detectado?

—Ah… ahí estás… ¿Estás poseyendo el cuerpo de un gato?

—No— contestó el ánima. —Este es mío…— dio un salto fuera de la bolsa y enseguida tomó su forma verdadera.

— ¿Es ella tu maestra?

—No lo es…— observó como desenvainaba la espada y apuntaba con esta ha la criatura. Sakura se colocó enfrente de Kasai y extendió los brazos, dándole a entender a su amenazante acompañante que no iba a permitir que le hiciera daño.

— ¿Tienes planeado poseerla a ella?

—No soy su maestra, pero sí su amiga.

—Esa criatura no posee un alma verdadera, no puede tener las mismas emociones que los humanos niña…

—No importa.

—Será mejor que no interfieras, no es parte de mi trabajo asesinar humanos— la chica tomó la llave que llevaba colgando y comenzó a recitar su conjuro, al poco tiempo tenía el báculo en manos, era bastante pesado por lo que le demandaba una cantidad determinada de fuerza extra para poder sostenerlo, estaba segura de que cuando se perfeccionara aún más podría hacerlo sin problemas.

Al instante oyó que alguien caía detrás suyo, echó un vistazo por encima de su hombro y se encontró con un par de ojos azulados mirarla divertidos. Kasai le disparó varias bolas de fuego para que se alejara, para su suerte funcionó, era una chica de dos largas coletas rojizas, vestida similar al hombre que tenían al otro lado. La vieron dar un salto y colocarse junto a su… compañero ¿Tal vez?

—No hagas tonterías Jenna…

—Lo siento, sabes que me encantan los desafíos, qué jovencita más arrogante tenemos aquí— saco del interior de su capa unos pergaminos de color cobre, sonriendo de oreja a oreja, algo en el destello perverso de los ojos de aquella muchacha le indicaba a Sakura que no sería sencillo quitárselos de encima. Lo observó lanzarle uno de ellos y enseguida lo bloqueó con una barrera, extendiendo un brazo hacia adelante, pero el impacto de la descargar cayó sobre su mano que enseguida comenzó a sangrar.

— ¿Poderes espirituales?— musitó él, levemente sorprendido.

— ¿Qué haces con un ánima falsa chiquilla?— no podía creer que estuviera oyendo eso, esa chica parecía aún más joven que la de ojos verdes. ¿Cómo podía llamarla chiquilla?

—Es mi amigo.

—Ridículo— oyó enunciar a la que se hacía llamar Jenna. —Lo que dices es una tontería, ¿Cómo puede ofrecerte amistad una cosa que no siente absolutamente nada? Explícale Kei…

—Escucha— empezó el hombre. —Las reglas son estas: si hay un ánima sin maestro que la dome se le debe dar caza, y si su maestro no toma buenas decisiones también… no tenemos nada en tu contra pero te sugiero que no intervengas si no quieres morir.

A oír esto Kasai comenzó a lanzarles fuego a sus oponentes, pero no funcionaba para nada ya que creaban barreras contra espíritus malignos para defenderse, al ser un espectro no había mucho que pudiera hacer, era una presa para aquellos cazadores. Temía por la vida de su nueva dueña, no quería traerle problemas sin embargo… tampoco quería estar separado de ella.

A Sakura se le ocurrió una idea, los poderes del ánima eran muy poderosos aunque los rechazara aquel escudo que activaban los enemigos. ¿Podría ella darle algo de su esencia humana de alguna manera para que no pudieran continuar bloqueando los ataques? No dudó, simplemente tomó la carta fuego y la utilizó. "Por favor, incrementa las fuerzas de estas flamas."

— ¡Fuego!— la apariencia de la carta se fue distorsionando hasta convertirse en una tormenta de fuego que rodeó la figura de la criatura, haciéndolo sentirse muy poderoso, era capaz de crear inmensas bolas rojas extremadamente dañinas, con cada nuevo ataque que impactaba en la barrera enemiga la veían quebrarse un poco más. Hasta que se rompió por completo y ambos cazadores dieron un salto para impedir ser golpeados.

— ¡Te voy a exorcizar!— gritó Jenna avanzando a toda velocidad hacia el muchacho de ojos grises, quien al parecer no tenía intenciones de evadirla.

— ¡Bosque!— una enredadera comenzó a crecer alrededor del cuerpo de la pelirroja que, desesperada, intentaba arrancarse las ramas que la sujetaban con firmeza, absolutamente en vano. "¿Quién es esta chica?" pensó, comenzando a asfixiarse.

— ¡Kei! ¡Ayúdame!

—Estoy algo ocupado…— el hombre se estaba viendo rodeado de fuego, pero al parecer no era cualquiera, ya que no encontraba la forma de apagarlo, se estaba sintiendo fatigado debido al calor que lo azotaba mientras su área de movimiento se reducía poco a poco. —Demonios… ¡Utilízalo Jenna!— recibió un asentimiento a modo de respuesta y luego ambos posaron sus pulgares en sus frentes, no pasó ni un segundo que desaparecieron como si se transformaran en aire.

El lugar quedó en calma después de eso, todo volvió a ser como antes.

.


.

Shaoran despertó sobresaltado, se encontraba aún en el estudio de Eriol, quien al parecer ya no estaba allí. Se apresuró a ponerse el abrigo que había dejado en el sofá del lugar y salió de la habitación con mucha prisa, había percibido la presencia de Sakura, estaba seguro, además de eso había sido muy fuerte. ¿Estaría en problemas? Con solo pensarlo se sintió desesperar, apresuró aún más el paso y abandonó la casa sin siquiera despedirse, otro día se lo explicaría bien al inglés, por el momento tenía algo más importante que hacer.

Ingresó al automóvil que había dejado estacionado en la entrada y aceleró, no podía evitar pensar lo peor a pesar de que sabía que su novia podía defenderse a la perfección. Intentó hacerle una llamada a Ryu para preguntarle si ya había llegado a su casa, sin embargo no obtuvo respuesta alguna, quizá aún estuviera en el aeropuerto, le dejó un mensaje en la casilla para avisarle que no podría recogerlo debido a una emergencia y se dispuso a continuar con la marcha. Sabía hacia donde se dirigía gracias a la presencia de la chica pero en determinado momento ya no conseguía percibir nada, el pánico lo dominó, se bajó del automóvil y corrió por las calles en la misma dirección por la que iba anteriormente.

— ¡Sakura-sama!— oyó decir a Kasai, su corazón dio un vuelco. —Sakura-sama… por favor, ¿Qué puedo hacer?— Shaoran los vio a cierta distancia, sin detenerse a pesar de que disminuyó la marcha considerablemente al verla en el suelo en los brazos del ánima que la sacudía con suavidad. "Oh, no…"

— ¿¡Sakura!?— corrió una vez más hasta llegar a su lado, casi se la arrebató de los brazos a su acompañante que ni siquiera se inmutó al verlo aparecer, por alguna razón su expresión era diferente, parecía aliviado de verlo, no se había puesto a la defensiva como solía hacer. Cuando la tuvo a su lado sintió como si el peso en sus hombros se disipara en lo que dura un suspiro, la veía con la respiración acompasada y su semblante relajado, lo que le indicaba que todo estaba bien.

— ¿Se ha hecho daño?— el castaño la inspeccionó un poco, otra vez tenía una de sus manos heridas, con solo pensar que la habían lastimado la impotencia lo dominaba. Era muy curioso que en lo que refería a Sakura, todo era muy inestable en él, podía pasar de estar tranquilo a furioso en un instante.

—No… está dormida.

—Ya veo, qué alivio…— vio que el proveniente de China se ponía de pie con la muchacha en brazos y enseguida emprendía la marcha hacia el vehículo que había estacionado a unas calles. No dudó en seguirlo. —Li Shaoran, me disculpo por los problemas.

—Dudo que para Sakura sean problemas…— apretó un poco la mandíbula, sabía que eso era cierto y no le gustaba ni un poco que fuera así.

Se acomodaron dentro del transporte, el ánima con la chica en la parte trasera después de que Shaoran le indicara que la sujetara con fuerza para que no continuara haciéndose daño, por alguna razón estaba muy molesto con ambos, no era que estuvieran haciendo algo malo pero… ¿Por qué Kasai estaba allí? No había hablado con su novia en todo el día anterior debido a todo el trabajo que tuvo que preparar en la mansión Hiragisawa, algo estaba perdiéndose, quería saber qué era lo antes posible.

—Kasai, ¿Cómo es que estabas en aquel sitio junto a Sakura?— le preguntó.

—Hacíamos compras.

— ¿Compras?— se fastidió aún más si podía ser, no comprendía el motivo pero se estaba sintiendo desplazado.

—Sí.

— ¿Por qué hacías compras con ella?

—Porque se acabaron las fresas— Shaoran se pasó la mano por la cabeza, exasperado, la simpleza de las respuestas de la criatura no tenían nada que ver con lo que estaba preguntando aunque… un momento ¿Había dicho que se habían terminado las fresas? Eso significaba…

— ¿Has estado en casa de Sakura?

—Sí, allí vivo ahora…— no podía creer que estuviera escuchándolo decir aquello, la joven le había abierto las puertas a un espectro que estaba siendo buscado, las ánimas sin maestro eran pocas, los cazadores estarías rastreándolo por donde fuera necesario, lo más probable era que se metieran en problemas. "Ah Sakura… siempre tan imprudente" pensó, preocupado.

—Sabes que quieren cazarte ¿Cierto?

—Sí, fueron ellos los que nos atacaron, pero Sakura-sama pudo con ellos, sin ella es probable que yo no hubiese sobrevivido, esta vez eran dos.

Shaoran asintió y aceleró, quería llegar lo antes posible a casa para poder tratar a su novia, tenía que hablar pronto con ella ya que de alguna manera debía convencerla de que no era buena idea involucrarla con las viejas ánimas de Tian Fu, no contaban con el apoyo de su clan y sería muy difícil evitar que se les diera caza. No le gustaba ponerse en esa posición pero no iba a permitir que asesinaran a Sakura por ellos.

Llegaron a la residencia Li y al ingresar se encontraron con una persona de ojos azules sentada en la sala mientras bebía café y comía pastel de chocolate. De pronto Kasai se convirtió en un gato y se subió a la mesita para olfatear la comida. Había fresas dentro del decorado postre… con solo pensarlo se le hacía agua la boca…

El castaño depositó a Sakura en el sofá y se dirigió hacia el baño más cercano para tomar algodón y desinfectante, su prioridad era tratar esa herida horrible que tenía en la mano izquierda. De hecho eso mismo comenzó a hacer mientras era observado por el gato negro que masticaba un trozo de pastel.

—Oye… solo un poco, estoy hambriento— le dijo Ryu al ánima, gruñendo. —Hola Shaoran, vaya cara…

— ¿Por qué será?— suspiró. —Cielos… siempre estás comiendo, ¿A qué hora llegaste? Estaba llamándote.

—Oh, mi móvil está en la maleta aún… lo siento— le enseñó una sonrisa amplia que utilizaba para disculparse. La verdad era que no tenía demasiado deseos de escuchar el aparato, alguien lo estaba llamando para que se encontraban, necesitaba descansar un poco. En Hong Kong lo habían acosado bastante.

—A veces me pregunto para qué lo tienes.

— ¿Qué le sucedió a Sakura-chan?

—Cazadores— contestó, vio cómo Ryu palidecía al oír la palabra, no le gustaba ni un poco saber que había algunos de esos por allí cerca. No podía olvidarse de lo que le había ocurrido cuando era un jovencito pecoso, algunos podían llegar a ser muy despiadados.

— ¿Chinos?

—Japoneses…

—Demonios, aquí también— el guardaespaldas dejó de comer y se pasó las manos por el cabello, ese gesto lo había adquirido de tanto contemplar a su jefe hacer lo mismo. —Espero que se mantengan alejados…

—Pienso igual, sin embargo Sakura se ha hecho cargo de Kasai— oyó a su interlocutor silbar sorprendido.

—Tienes una novia valiente Shaoran.

—Yo diría "imprudente".

—Sí, eso también.

— ¡Sakura-sama!— oyeron decir a Kasai que le miraba el rostro a la joven, quería ver sus ojos de cerca cuando despertara y su deseo se había vuelto realidad, la había visto abrirlos como somnolienta.

Se incorporó en el asiento pero no pudo sentarse completamente ya que cierto castaño la tomó por los hombros y volvió a recostarla, provocando un rubor en ella que estaba muy sorprendida de verlo, sin mencionar contenta. Había estado pensando en él toda la noche anterior, verlo por fin provocaba que su corazón golpeara con fuerza su pecho.

Recibió algunas caricias en el cabello y una mirada preocupada de color ámbar, recordaba haberse enfrentado con dos enemigos que querían capturar al ánima, haber utilizado una carta y después haberse sentido muy cansada. ¿En qué momento había llegado su novio? Había temido que sucediera algo como eso, no le gustaba hacerlo preocupar

—Lo siento— murmuró para que la escuchara él solo.

— ¿De verdad? Porque pusiste en riesgo tu vida… ¿Qué hubiese hecho yo si ellos…?— se mordió la lengua para evitar dejarse llevar por el enojo, jamás había pensado que podía molestarse con ella ¿Qué estaba pasándole? —No soportaría que algo te sucediera.

—En verdad lo lamento, pero no podía abandonar a Kasai…

— ¿Te hicieron algo más además de lo de tu mano?

—No, solo fue un descuido.

—Sakura-sama, por favor perdóneme, le he causado muchos problemas— Shaoran apretó los puños, conteniéndose aún para no estallar, sin embargo en el fondo lo culpaba, también a los cazadores, a todos lo que quisieran apartarla de su lado.

—No te preocupes… para eso son los amigos…— "No Sakura, no te involucres" pensó su novio.

—Me preocupo, no quiero traerle conflictos, pero tengo que pedirle una cosa más.

— ¿Y qué es?— lo vio realizar una reverencia con aquella forma felina tan tierna.

—Se lo suplico, sea mi maestra.


Notas de la Autora.

Hola a todos! Les voy a contar una pequeña historia de vida… cuatro años atrás adquirí una netbook que es con la que trabajo, estudio y escribo, verán… hace un tiempo me enteré que tiene un problema en el disco duro, por ende suelen sucederme algunos inconvenientes de vez en cuando. Resulta que el día lunes a la tarde estaba finalizando este capítulo que tanto me había costado escribir, y me ocurre algo realmente terrible, algo que ya me había pasado con anterioridad aunque no de manera frecuente, lo que pasó fue que, mientras escribía a toda máquina porque sabía que tenía que finalizar la redacción para ese día, la pantalla de mi netbook se puso negra y vi que se había apagado y que yo… no había guardado lo que había escrito, desesperada volví a encenderla rogando que el Word hubiese guardado un archivo de recuperación pero… no tuve suerte u.u perdí todo lo que había logrado, así que tuve que iniciar la redacción desde cero, por supuesto que no quedó igual a como lo tenía, quedó más reducido… T^T así que estoy profundamente apenada por la demora de este capítulo ¡Dos días es una barbaridad! Y como deben suponer esto también va a demorar el siguiente, pero al menos tomé la decisión de que las actualizaciones van a llegar los días LUNES, me estaba funcionando bien hasta que ocurrió este pequeño incidente… bueno, espero que les guste :D como siempre muchas gracias si estás leyendo esto y si queres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual dejame un review que los leo todos los días ;) un saludo para todos! Y que tengan buena semana C: