Se despertó temprano, a penas amanecía y los débiles rayos de luz se filtraban por la ventana de su habitación. La noche de sueño había sido corta.

Llevaba bastante tiempo durmiendo bien, que de repente no pudiera le resultaba bastante extraño, se había acostumbrado a la tranquilidad, aunque no era para menos, tenía muchas preocupaciones en la mente.

Se puso de pie, con aire cansado y avanzó por la casa hasta la cocina, necesitaba con urgencia una taza de café. Frenó en seco al encontrarse con una jovencita de cabello negro en el sofá, dormida y con un libro en brazos, se acercó, algo inquieto algo cohibido, hacía dos días que ocurría lo mismo. "Ánimas: lo que viene del otro lado" se titulaba el tomo, no sabía bien como proceder con su prima, no se oponía a su relación con Ryu (o como se llamara lo que eran) ni nada parecido, pero la veía sufrir y no le gustaba. La cubrió con una manta y fue a desayunar.

—Buenos días— le dijo cuando la vio despertar, desde la mesa del comedor. Ella se frotaba los ojos.

—Buenos días, madrugaste.

—No tenía mucho sueño— la vio ponerse de pie.

—Lo siento, no preparé nada para comer.

—Yo lo hice, no te preocupes, no tienes que hacerlo tú todos los días, además estabas cansada...

—Mm, sí, un poco.

—No deberías desvelarte.

—Me quedé leyendo, se me hizo algo tarde.

—Nada de lo que leas allí será de utilidad Mei Ling...

Silencio. La muchacha no decía nada al respecto, solo miraba a su primo, dolida.

—Es todo lo que puedo hacer... yo no sé nada acerca de esas cosas...

—Es más complicado que eso, su caso es único, no encontrarás información tan fácilmente— la chica se sentó frente al joven, muy tensa, no lo miraba a los ojos.

—Entonces, cuéntenme, ¡Cielos Shaoran! Inclúyanme también... ¿Qué puedo hacer sino? Él... él ni siquiera me habla...

—No le gusta que la gente sepa, ni siquiera me lo dijo a mí, me lo contó su padre antes de que lo conociera, cuando necesité un reemplazo para el puesto de Tian Fu.

— ¿Padre?— preguntó Mei Ling.

—Sí, pero no diré más... estoy seguro de que te lo explicará, en su momento, dale un poco de espacio ¿Sí? De vez en cuando lo necesita, le cuesta procesar estas cosas.

—Con más razón no debería quedarse solo...— susurró preocupada.

Después de meditar tomó la determinación de que se comportaría como siempre con el guardaespaldas, no lo presionaría, pero eso no significaba que lo abandonaría, no cuando presentía que le hacía mucha falta algo de compañía. Por lo tanto le preparó un desayuno especial, su favorito: Salchichas de pulpo (muchas), unos sandwiches, pan tostado, un trozo de pastel de fresas y café. Cualquier cosa que acompañe las salchichas y el café estaba bien, mientras que sea en cantidad. Había leído que las ánimas debían debían alimentarse el doble, por eso el apetito de Ryu, consumía mucho las fuerzas de su cuerpo.

Lo colocó todo en una bandeja y subió hasta su habitación, no sin que antes su primo le enseñara una expresión de reproche, prácticamente corría a través de los escalones debido a su emoción floreciente, tenía muchos deseos de verlo, llevaba dos días sin cruzarlo, incluso viviendo en la misma casa. Pero su sonrisa de ansiedad se esfumó cuando oyó un corto grito que provenía desde la recámara, casi se le cae la bandeja de la impresión, sin embargo logró componerse, sostener todo e intentar abrir la puerta, pero el picaporte no giraba. Estaba cerrado.

— ¿Ryu?— enunció con voz potente. — ¿Estás bien? ¡Abre!

— ¡Noo! ¡Deténganse ahora!— oyó. — ¡Temari! Te... ma... ri...

— ¿R-Ryu? ¿Me oyes?— preguntó. "Creo que tenía una pesadilla."

— ¿S-Sí?— lo oyó, al parecer estaba despierto. Optó por hacer de cuenta que no había oído nada, después de todo no estaba segura de qué se trataba.

—Soy yo... te traje el desayuno...— no había sonado como siempre, se dio un golpe mental. —En vista de que no piensas bajar.

—Oh, lo siento, pero me ducharé y me iré... quedé en desayunar con alguien— "¿Eh?" Se quedó atónita.

—A-Ah... comprendo...— silencio. — ¿Vienes a almorzar?

—Lo dudo, tengo trabajo que hacer.

—Ya veo... ¿Puedo hacer algo para ayudarte?— se había quedado sin ánimos.

—No te preocupes, estoy bien.

Una vez que no la oyó más se permitió suspirar. No esperaba que apareciera en su puerta buscando ayudarlo, aún se descolocaba, no quería verla, se sentía muy extraño cerca de ella, era irracional sin embargo desde que se había enterado de su secreto solo percibía lastima... ella le tenía lástima.

—Todo es diferente ahora Pantis...— murmuró, colocándose un abrigo para salir, antes de que su móvil comenzara a sonar otra vez.

Por otra parte la chica bajó las escaleras totalmente triste, no solo porque le había rechazado su oferta de desayuno (al menos esperaba que pudieran hablar un poco con ello) sino que también había oído algo que no le gustó ni un poco, una sola palabra salió de los labios de Ryu, solo una, pero había bastado para deprimirla. "Temari."

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Sakura resopló luego de exorcizar a dos espectros que el monje Tsukimine había hecho aparecer, eran bastante más grandes que los que solía utilizar por lo tanto haberlo logrado era algo de lo que estar orgulloso.

—Muy bien Sakura-san, has mejorado mucho...

—Se lo agradezco mucho— contestó ella haciendo una reverencia. Más atrás Kero y Kasai peleaban por fresas sentado en una manta, custodiaban el cofre del dragón.

—Ven, acercate.

Al obedecerlo notó un destello e los ojos del anciano que nunca antes había percibido, como ¿Felicidad tal vez?

— ¿Sucede algo malo Tsukimine-dono?

—No, es que estoy emocionado... tengo que decirte algo querida... sabes que soy un anciano, tengo un poder y responsabilidades muy grandes, pero lo cierto es que soy un humano igual que todos... no estaré aquí para siempre...

—Por favor no diga eso...

—Escuchame Sakura-san... nadie sabe cuando le llega la hora de partir, pero puedo prevenir lo que pasará luego ¿De acuerdo? Hubo una razón por la que la elegí a usted para entrenarla... si bien sé que eres una buena persona no lo hice por buena voluntad, necesito que mes ayudes con algo.

—Lo escucho.

—Alguien debe quedar a cardo cuando yo no esté, y quiero que seas tú mi heredera.

— ¿Yo?— preguntó Sakura, sorprendida. —P-pero... Touma es...

—Touma-san es mi nieto, sí, pero no tiene el nivel mágico suficiente, ni el temperamento necesario, no puedo dejarlo a cargo a él, por más que me duela, incluso con el tiempo que llevamos entrenando... no lo logramos...

—Es que yo...

—Yo sé que aún hay cosas que tienes que aprender, pero lo harás y estarás lista, posees el poder para ser la guardiana del templo.

—De acuerdo... pero no sé de por vencido Tsukimine-dono, todo irá bien, aún está aquí ¿Bien?

El anciano sonrió y le comunicó a la muchacha que habían finalizado por el día, así ella podría dirigirse hacia el trabajo. La vio dirigirse hacia las bestias que la acompañaban y el cofre, hacer un conjuro para ocultarlo, hacerle una reverencia y marcharse.

Verdaderamente estaba orgulloso de ella, era una estudiante prodigiosa, tenía talento natural.

Cuando la muchacha llegó al café Sweetland fue recibida por Rima, la dueña, que le entregó una taza de té caliente y un pastelillo de arándanos, a lo que contestó con una mirada interrogante.

—Buenos días Sakura-chan— dijo ella con su dulce voz. —Ten, come.

—Buenos días, Rima-san, ¿A qué se debe esto?

—Bueno... es que hoy te guarda un día de duro trabajo...

— ¿Ah sí?

—Sí, verás... Misao-chan está un poco ocupada... me pidió si podía cubrir su horario por hoy... te pagaré el doble ¿Sí?

—No hay problema, ¿Le pasó algo a Misao?

—No, no, está bien...— suspiró. —Miralo tú misma...

Al voltear se encontró con gente sentada en sus mesas, desayunando en general, sin embargo no solo eso, sino que también con una chica de largo cabello oscuro y un joven de ojos azules que se sonreían como enamorados, o al menos como una pareja. "Ryu-san..." pensó, muy sorprendida, pero no dejó que su jefa se diera cuenta, solo la miró y le sonrió.

—No se preocupe, luego hablaré con Misao para preguntarle...

—M-Muchas gracias Sakura-chan ¡Puedes tomarte un día libre cuando gustes!

—Está bien Rima-san, yo me ocupo por hoy.

Más lejos el guardaespaldas conversaba con Misao animadamente, ella lo había estado tratando de localizar todo el tiempo en el que él había estado en Hong Kong pero no pudo lograrlo.

—Así que... fue por trabajo ¿No?

— ¡Claro! Mi jefe tuvo que enviarme para solucionar algunos problemas, pero ya no tendré que hacerlo otra vez ¿Bien? Podemos vernos cuando gustes si no estoy trabajando.

— ¡Genial! Me gusta escuchar eso Ryu... te he extrañado.

— ¿No has sabido nada de Touma-kun?— la chica bajó la vista, hacia su trozo de pastel de plátano y jugo de frutas.

—No aún... solo espero que esté bien, quizás Sakura sepa algo pero... no quiero saberlo de ella...

—Comprendo a la perfección

—Tú y yo nos divertimos ¿Cierto?

—Claro que sí, yo solo quiero que tú no te aburras linda Misao— ella lo miró, desde el principio él había sido claro, no tendrían una relación seria nunca, pero si le apetecía podía llamarlo para pasar el rato. Le sonrió, aprovecharía lo que durara, el chico aún no había conocido el amor después de todo.

Cuando se hizo tarde Ryu salió del café y decidió regresar a casa, esperaba sinceramente que cierta muchacha china se hubiera ido a la cama sin más, incluso aunque él no hubiese llegado.

De pronto volteó pasmado, sintió una horrible punzada de terror, como un animal que presiente el peligro del depredador que lo acecha, solo se trataba de instinto.

Detrás suyo una chica de coletas lo apuntaba con un pergamino sagrado, lo miraba con el ceño fruncido.

— ¿Qué tal preciosa? ¿Qué necesitas?— le dijo, intentando disimular.

—Quieto.

—No tienes que apuntarme con eso solo para hablarme— ¿Acaso lo había descubierto? Era imposible que una humana lo hiciera, incluso con poderes espirituales, los de ella eran muy bajos, sus ojos se lo decían.

—Silencio, hay algo extraño en ti... ¿Quién eres?

—Tranquila encanto, me llamo Ryu...— la vio acercarse. Detestaba a los cazadores, solo traían problemas y muy oscuros recuerdos para él.

— ¡Déjalo! Es a mí a quien buscas— enunció una voz familiar más atrás. Era Kasai, quien tenía fuego en las manos, al parecer era a él al que habían detectado.

No tardó en generarse una batalla, sorprendido los miró luchar, hasta que decidió que intervendría de alguna forma, tenía que ayudarlo. Sintió que alguien tiraba de la manga de su camisa, se encontró con un par de ojos verdes mirarlo seria.

—Por favor Ryu-san, huya, no quiero que se meta en aprietos— la oyó decir a la joven.

—Sakura ¿Qué haces aquí tan tarde?

—Recuerde, trabajo aquí, ahora váyase.

— ¿Cómo dices?— se soltó de su agarre. —Sería hombre muerto si tu novio se enterara que no te ayudé, además no tardará en darse cuenta, el sello se lo dirá— tomó su katana y se colocó en posición de ataque. —Te ayudaré Sakura, en lo que haga falta.

—P-Pero...

—Yo te cubro, no te preocupes— diciendo esto el guardaespaldas corrió a ayudar a Kasai, dejando a la muchacha japonesa totalmente sorprendida. ¿Qué sucedía con Ryu? Jamás se había comportando tan amigable con ella, quizá era falta de confianza pero había creído que no le agradaba mucho, probablemente solo eran imaginaciones suyas, al menos pensaba que él era una buena persona. Sonrió al darse cuenta de que no se había equivocado, invocó su báculo y se adentró en la batalla también.

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Shaoran se levantó de su asiento de un salto, había percibido un golpe en el pecho y, debido a que se encontraba en su inmaculada oficina, no podía ser posible que lo hubiesen atacado. Sakura estaba en problemas.

Tomó las llaves del automóvil y aceleró a todo lo que daba, veía lo que sucedía a través de los ojos de su halcón, observaba todo desde los aires. "Ya voy Sakura, resiste."

A metros de Sweetland los vio batallar con una chica de coletas pelirrojas, bajó corriendo, activó la espada y avanzó, dispuesto a desarmar a la chica, parecía estar detrás de Kasai, significaba que era una cazadora. "Ryu, ¿Cómo estás?" pensó.

No podía creer que se había pasado el día completo investigando la profecía, la buena noticia era que había aparecido el último cofre que buscaban, a las 17:00hs lo había llamado su madre para informarle que aquello que le había solicitado ya lo tenía en sus manos. Con eso en mente se había olvidado de todo lo demás, ni siquiera le había enviado un mensaje en todo el día, últimamente dejaba mucho que desear como novio, no se sorprendería si Sakura lo rechazaba por no comunicarse o siquiera hacer el esfuerzo de ir a verla, no debía de descuidarse de esa manera, ella era muy hermosa, cualquiera se sentiría atraído y si él, quien se supone que más debía de querer estar a su lado, no se preocupaba un poco... se la arrebatarían. "¡No! Ni soñando" pensó, la imagen de Yoshida enseguida apareció en su mente, no lo toleraría, debía ser más cuidadoso.

Logró desviar un ataque dirigido a ella, solo al sentir que estaba en peligro sus piernas aceleraron increíblemente.

— ¡Shaoran!— exclamó la chica.

—Me ocuparé Sakura, por favor ponte a cubierto.

— ¡Claro que no! Me quedo a pelear.

—No seas necia, no quiero que salgas herida, ya te han hecho daño ¿Cierto?— la vio llevarse las manos al pecho, por instinto quizá, y frunció el ceño. Sí, allí era donde lo había sentido. —Por favor, quiero que estés a salvo.

—Déjame ayudarte con algo— la oyó, como dolida. Quiso abrazarla, apretarla contra sí y decirle lo mucho que lo ayudaba con solo estar a salvo, de otra manera no podía concentrarse en las batallas, si estaba allí era seguro que su mente solo estaría pendiente de ella.

—Puedo con esto— diciendo eso saltó sobre la cazadora para atacarla, pero no lo consiguió, fue más rápida y avanzó hasta Kasai, igual de veloz que un rayo de luz. Lo que siguió pasó a la misma velocidad ante sus ojos, primero el ánima se preparó para recibir el golpe, luego unos cabellos mieles se colocaron en posición para evitarlo, báculo en mano pero no alcanzaría, la lanza de la enemiga continuaría y la atravesaría.

Corrió a pesar de todo, nada perdía con intentarlo pero bien en el fondo sabía perfectamente que no llegaría, no se detuvo sino hasta que vio al guardaespaldas aparecer frente a su novia y recibir el impacto del arma en el costado.

Ryu comenzó a ver oscuridad, pero antes de que la misma lo consumiera un último pensamiento fue dedicado a una jovencita de largos cabellos negros que le sonreía mientras la brisa del verano le acariciaba la piel. "Ryu-chan..." escuchaba, a sabiendas de que eso era imposible.

Sakura sostuvo como pudo al muchacho cuando iba a caer al suelo mientras intentaba hacer que el sangrado se detuviera, con magia curativa algo podría hacer. Su novio destruyó la lanza de la enemiga con su espada, furioso como estaba no podía pensar con claridad, la descarga de magia comenzaba a hacer mella con el suelo y eso fue notado por la pelirroja, que comenzaba a retroceder.

— ¡No te entrometas!— la oyó gritar. —No tengo nada contigo, solo hago mi trabajo.

—Acabas de herir a mi mejor amigo y amenazaste con lastimar a la mujer que amo... esto es personal.

— ¡Idiota! ¡Ellos estaban en medio! ¡No nos detenemos si se entrometen en nuestro camino!

—Esta ánima está con nosotros, apártate ahora o lucha— ella optó por huir y desapareció, no sin antes jurar que volvería. Aquel nivel de magia no podía ser real, sería una tonta si lo enfrentaba sola.

El castaño se acercó hasta la joven de ojos veres y la descubrió cerrando la herida de Ryu con magia, se había vuelto muy fuerte, cada día que pasaba lo notaba, la Sakura desprotegida y sin magia se había ido, era una mujer totalmente independiente la que se encontraba allí, a algo en él no le gustaba la idea completamente.

— ¿Cómo está?— le preguntó.

—Mejor, o eso creo, porque ya no sangra pero deberíamos llevarlo a casa...

—Progresaste mucho en poco tiempo Sakura.

— ¿Eh?— se miraron.

—Lo había notado, hace tiempo ya, pero creo que no quería verlo... ahora pienso que el sello es ridículo, tú no me necesitas a mí para nada...— el semblante decaído del chico hizo que ella tomara su mano, incluso con Ryu recostado en sus piernas.

—No es así Shaoran, ¿Cómo crees? Siempre te necesitaré... y siempre apreciaré que me quieras proteger, lo que no quiero es que te pongas en peligro... si a ti te sucediera algo yo...— la miró sorprendido. —No sé qué haría, no podría seguir viviendo... te amo Shaoran, quiero vivir a tu lado por...— la interrumpió con un abrazo, sintiendo como su corazón saltaba en su pecho. ¡Cuanto la amaba! Solo deseaba estar con él. "Solo conmigo, y yo con ella..." La sintió abrazarlo también y, de forma automática, se inclinó para darle un beso, uno largo e increíblemente dulce, todo el anhelo que había guardado desde aquella horrible pelea surgía de pronto, por fin.

—Siento lo mismo— le susurró, una vez que recuperaron el aliento. —Para siempre...

—Sí, exacto— la sonrisa de la muchacha lo llenó de felicidad.

—Perdóname, debí haber reaccionado mejor... sé que querías ayudar a Kasai, quitaré el sello, pero SOLO, si prometes que no volverás a hacer algo como lo que acabas de hacer... nunca te entrometas en un ataque así— la tomó del rostro. —Si te pierdo... enloqueceré, me convertiría en algo que no soy y luego me mataría ¿Bien?

—No digas eso...

—Entonces si no deseas que eso pase, prométemelo ahora.

—Te lo prometo.

—De acuerdo, ahora llevemos a Ryu, necesita ayuda.

Se dirigieron al templo Tsukimine a toda velocidad, la herida del guardaespaldas estaba casi cerrada pero de todas formas el daño provocado en sus órganos internos necesitaba de un nivel más elevado de experiencia en curación, por lo tanto el monje Daisuke era el mejor para la tarea, no había tiempo que perder.

A la velocidad que recorrieron las calles no demoraron más de tres minutos en llegar a la meta, bajaron del vehículo los tres (Ryu en brazos de Shaoran) y subieron las escaleras. Una vez arriba no demoraron en encontrar la ubicación del anciano, ciertamente saltaba a la vista, pero no estaba solo, a su lado conversando con él se encontraba un muchacho de cabello negro, sonriente. Todos se detuvieron al reconocerlo, lo habían hecho antes de acercarse más, y a pesar de la prisa, se quedaron inmóviles. Lo vieron voltear el rostro y sorprenderse al reconocer a Sakura allí de pie, con sus ropas manchadas de sangre, tanto que solo atinó a correr hacia ella.

En cuanto la alcanzó la estrechó entre sus brazos, como si nada más importara.

—Touma...

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Notas de Autora

Hola a todos! Como siempre les voy a pedir las correspondientes disculpas por la demora de la actualización, quedó corto este capítulo a pesar de todo lo que lo extendí, no quiero adelantarme a los hechos de la historia, por ende solo vuelco la cantidad de información pensada de antemano y nada más, sé que avanza algo lento... ¡Pero seguro! :)

Me encantaría que me contaran en los comentarios que les parece el capítulo y como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual, redacta un review y te contestaré! Un gran saludo!

PD: Quizás algunos estén familiarizados con la página de Wattpad y les interese seguirme, ahí también publico el fic, esta semana subiré todos los capítulos de "Is our Destiny" que me faltan y comenzaré con Is our Beginning al instante, de ahora en adelante actualizaré por esta página y acto seguido por la otra. Pueden buscarme como: - NatiaLetters (todo junto y sin el guion) para aquellos que prefieran esa pág. nos vemos allí si eres uno de es s! Muchos saludos :D