Permanecían quietos, contemplándose unos a otros mientras decidían qué sería lo que harían. Más bien ya estaba hecho, pero no estaban seguros de que sería lo correcto hacerlo. La sala de Eriol lucía más que impecable y apacible, era ideal para llevar a cabo el plan.

Habían pasado poco más de tres semanas del último ataque enemigo, algo presagiaba que la paz no duraría por mucho tiempo y que debían aprovechar que estaban en condiciones para realizar aquello. Ya estaban colocadas las protecciones necesarias en la casa, solo por precaución. Sakura, Shaoran, Eriol, Kasai, Mei Ling, Kero y Ryu contemplaban el cofre faltante como quien piensa que ha hallado un meteorito. Tenía un dragón furioso en la cerradura, si bien no cabía duda, Shaoran se aseguró de que él era el legítimo usuario del objeto. Cada vez que lo tocaba se sentía como si lo llamaran, como si alguien lo estuviera buscando y no estuviese seguro de querer encontrarlo.

Sakura permaneció en su sitio mientras aguardaba a que los dos usuarios restantes acabaran de decidir qué harían, ella estaba segura, entraría al sueño compartido e intentaría abrir su cofre para desentrañar todo aquel retorcido acertijo. Aunque estaban desesperándola un poco.

— ¿Quizás... Debamos averiguar algunas cosas más?— inquirió Shaoran que miraba a un inglés pensante.

—Si bien no comprendo por completo qué se supone que debo hacer una vez dentro, creo que no hay que esperar, he tenido un mal presentimiento desde que todo empezó y comienzo a pensar que se nos acaba el tiempo— dijo la única mujer, algo cohibida.

—Puede que tenga razón Shaoran, lo mejor será que nos demos prisa— miró al guardaespaldas que aguardaba de pie. —Mientras inicio el sueño tendrás que colocar los cofres en el pecho de cada uno.

—De acuerdo, tú: defensa, Sakura: sumisión, y Shaoran: ofensa.

—Exacto.

Se colocaron sobre los sillones, recostados, y vieron que Eriol extendía sus manos hacia arriba y unas ondas azules comenzaban a inundar la habitación, poco a poco todo se tornaba oscuro alrededor de los tres usuarios y se llenaba de brillos azulados. Era muy hermoso de ver, pero para contrastar, que fuera desapareciendo la realidad, no era muy tranquilizante.

Cuando pudieron divisar algo se encontraban rodeados por una oscuridad absoluta y solo se veían las caras gracias a los destellos azules que aún no los abandonaban. Algo curioso era que no estaban de pie, no parecía haber ninguna plataforma similar al suelo, por lo tanto flotaban, uno al lado del otro. Sakura en medio, una distancia de dos o tres metros los separaban.

—Sakura ¿Estás bien?— preguntó el castaño.

—Bien ¿Y tú?

—Estoy bien.

De repente vieron que una enorme luz blanca comenzó a refulgir sobre ellos. Se extendió a través de toda aquella oscuridad (dejándolos ciegos) para luego volverse más pequeña y aparecer frente a los tres.

Los saludo a ustedes, usuarios— dijo una voz muy suave, como infantil, era aterradora y al mismo tiempo cautivadora. —Les pido que por favor presten atención a mi mensaje ya que no lo repetiré. Se deben estar preguntando el motivo por el cual se vieron citados en este lugar, y probablemente tengan muchas dudas, intentaré disolverlas tanto como pueda, pero debo advertirles que la información completa no la tendrán en este día.

—Genial— masculló Shaoran.

Ustedes han sido seleccionados por mí para cumplir con una misión con la que solo ustedes pueden, no puedo decirles mucho sobre eso, pero una fuerza maligna muy poderosa se acerca a su ciudad... Puedo detenerla, pero para lograrlo preciso que ustedes abran esos cofres con su magia... Lo único que tienen que hacer en esta instancia es superar tres pruebas a las que se verán sometidos... Solo para probar que son dignos de estar aquí, si fallan, los cofres nunca se abrirán... Una vez abiertos estos les revelarán lo siguiente a hacer. Les deseo mucha suerte— diciendo esto la luz desapareció. Dejándolos muy confundidos.

—Y... ¿Ahora qué?— preguntó Eriol. Como contestando su respuesta algo o alguien pareció activar la gravedad, por ende cayeron hasta chocar contra el suelo. Y luego dos paredes se levantaron a cada lado de Sakura, separándolos.

— ¡Sakura!— gritó el proveniente de China. Y corrió, corrió a todo lo que le daban las piernas junto a la pared hasta que finalizó.

Pero al otro lado no había nadie, estaba solo.


La joven de ojos verdes avanzó sin rumbo alguno por lo que le pareció mucho tiempo, a ambos lados tenía dos altos muros que la separaban de sus acompañantes. Había intentado llamarlos pero no la oían, esperaba que estuvieran bien.

Cuando finalizó la pared se fijó si acaso los veía pero no estaban allí, se los había separado, quizá se tratara de que la prueba había iniciado ya. Caminó un poco más, parecía no tener fin, pero afortunadamente para ella no fe así. Se prendió una luz, o algo similar al menos, porque donde antes había oscuridad pudo contemplar una construcción, era como de cristal, brillaba de una hermosa luz turqueza, y se sentía tan cálido. Se acercó como atraída por la sensación, solo quería averiguar cómo salir de allí.

Recomiendo escuchar: "The place where dreams come true II" OST de Clannad.

Se trataba de un laberinto, no podía calcular su tamaño pero al parecer la única manera de dejar de deambular era atravesándolo. Por lo tanto ingresó.

Sakura...— oyó, se oía como un murmullo femenino. "¿Será la mujer de mis sueños?" se preguntó, y continuó por donde se oía mejor la voz. —Sakura... cariño...

— ¿Quién es?

Ven conmigo...

—Guíame...— siguió el sonido unos minutos más, en verdad hubiese sido un camino difícil de encontrar, con todos esos giros estaba segura de que se hubiera perdido. Por fortuna no demoró más en hallar la salida y apareció nuevamente en aquel lugar oscuro. Pero no era completamente igual al otro sitio anterior.

A unos metros de distancia divisó a su padre junto a un niño de cabello oscuro que tenía flores en las manos. Estaban de perfil a ella, por ende no lograba ver con claridad sus rostros pero algo le decía que debían estar tristes por algo. Ambos vestían de negro. Fujitaka cargaba a una pequeña niña que también estaba vestida con ese color.

— ¿Qué es...?— murmuró acercándose hasta dar con una pared invisible. Golpeó un poco la barrera que le impedía aproximarse más. — ¡Papá! ¡Papá soy yo! ¿Me escuchas? ¿Qué ha pasado?

—Vamos Touya— oyó decir al hombre, y ambos colocaron flores en el suelo. Pudo ver perfectamente, era una tumba.

—Papá...

—Tranquila Sakura— pudo escuchar, pero más cerca ahora. Miró a su lado y su padre estaba allí, extendiéndole su mano para que la tomara. Estaba mucho más alto que ella. —Ya vamos a casa...— miró a la pared en la que antes la otra escena se llevaba a cabo. No había nada, solo su reflejo. Se había vuelto una niña pequeña, no recordaba nada de ello.

— ¿Y mamá?— se atrevió a preguntar, le salía una vocecita infantil. El hombre había tomado su pequeña mano y la conducía por los pasillos de la casa, y la miró cuando se hubo detenido. — ¿Papá?

—Mamá se ha ido Sakura...

— ¿A dónde?— no podía controlar su cuerpo, quería llorar.

—Se ha convertido en un ángel para cuidarnos desde los cielos...

—Quiero que vuelva— el hombre la abrazó con ternura.

—Lo sé, todos lo deseamos, pero no podía quedarse ¿Entiendes hija?— se lo notaba triste y en verdad quería llorar con él, pero algo le decía que debía ser fuerte.

Las lágrimas amenazaban con brotar y, de hecho, llegaron a los límites de sus párpados, pero las retuvo ahí y a cambio enseñó una gran sonrisa que tuvo la virtud de sorprender al hombre.

—Está bien— dijo la pequeña Sakura. —Me gustan las alas de los ángeles... Mamá se verá bonita...— recibió un asentimiento por parte de Fujitaka y un abrazo muy fuerte.

Luego desapareció y volvió a quedarse sola, la sensación de tristeza se volvía cada vez más poderosa y, a pesar de que se resistía, no estaba segura de poder continuar por mucho tiempo más. Se puso a llorar como si nada pudiera hacerse al respecto, el llanto era imparable, estaba muy triste.

No llores cariño...— Sakura volteó hacia la voz que provenía de sus espaldas. Una mujer de largo cabello grisáceo y vestida con un hermoso vestido verde la miraba con una sonrisa, detrás de ella podía ver un par de alas muy hermosas. —Mami está aquí.

— ¿Mamá?— balbuceó Sakura, sus pequeñas manos no alcanzaban a secar sus lágrimas que unas nuevas brotaban otra vez. Se echó a sus brazos y la sensación que la invadió fue descomunal. —Volviste...

Nunca me marché cariño... Siempre he estado cuidando de ti y de Touya, son mis hijitos, jamás los dejaría... Aunque no puedan verme yo estoy justo aquí.

— ¿De verdad?

Claro que sí, estuve ahí todo este tiempo Sakura— sintió como Nadeshiko le acariciaba la mejilla, era muy cálido. —Has crecido tanto... Te has convertido en una extraordinaria mujer... Estoy muy orgullosa de ti, sé muy fuerte, las pruebas se pondrán difíciles pero puedes contar con aquellos a los que amas... Hay que tener esperanza... No importa lo que suceda.

Diciendo eso desapareció por completo, un centenar de brillos se esparcieron alrededor de la joven que los contempló absorta. Se sentía desmayar y sus piernas no la mantenían de pie, no sabía si continuaba viéndose como una niña o si ya había recuperado su apariencia, tampoco le importaba demasiado. Se dejó caer de rodillas al suelo mientras la rodeaba una poderosa luz brillante, era cálida como los rayos de sol de la tarde, la reconfortaba tanto que fue quedándose dormida.

Fin de la canción.

En otro sector del sueño un joven inglés avanzaba por los pasillos de un laberinto lumínico muy poderoso, su magia no habjía sido suficiente para destruirlo, solo era rechazada de manera suave. Como si todo el lugar estuviera feliz con su presencia allí, algo o alguien le estaba dando la bienvenida muy gustoso.

— ¿Qué será lo que encontraré por aquí?— murmuró y siguió avanzando, sus poderes le iban indicando por donde debía ir, una fuerte presencia se sentía al final del recorrido y quería saber de qué se trataba.

Al salir se quedó atónito al descubrir a una persona debajo de la lluvia, totalmente sola y de espaldas a él. Era un niño pequeño, de pie frente a dos lápidas. Recordaba bien ese día, las sensaciones, el frío y la soledad, el vacío... desde ese día él había cambiado para siempre, no podría olvidarse nunca.

Se acercó a paso lento, hasta que una pared de cristal lo detuvo, no le permitirían llegar hasta allí.

—El Karma es aquello que provoca que nuestras vidas sean buenas o malas—murmuró para nadie en particular. —Principalmente si eres una reencarnación... Cada pequeño detalle que forme parte de tu esencia pasada puede marcar una diferencia en quién serás o qué clase de vida tendrás cuando vuelvas a nacer... es por eso que las decisiones que uno toma son tan importantes...— apoyó la frente contra la pared que lo separaba de su recuerdo. —Quiero pensar que tus acciones fueron las que creíste correctas... Pero no fue suficiente Clow.

De repente vio al niño darse vuelta, sabía que se trataba de un jovencito de rostro amable decorado con gafas, y cabello azul peinado lo mejor posible. Solo contaba con cuatro años de edad pero lo miraba como si fuera el mismo demonio, no con miedo, sino con mucho odio.

Tú eres el culpable de que ellos ya no estén conmigo...— lo escuchó decir. Sus palabras lo atravesaron como dagas, se miró las manos como si no pudiera reconocerse y entonces notó que su ropa no era la misma, tenía puesto el antiguo traje del mago Clow. —Es todo tu culpa...

—No podía hacer nada al respecto— contestó un apesadumbrado Eriol a su contraparte infantil.

¡Mentiras! ¡Es tu culpa! ¡Tu culpa!— los gritos del niños hacían estremecer la tierra bajo sus pies, y cuando vio que se acercaba corriendo decidió que lo mejor era hacer lo mismo pero huyendo de él, algo le decía que la furia del chico le ocasionaría muchos inconvenientes.

Mientras corría evadía cada pedazo de suelo que se levantaba para aplastarlo, no quería defenderse, puesto que recordaba muy bien que estaba en medio de una prueba, si quería salir victorioso tendría que averiguar el problema que le estaban planteado. "De acuerdo. Usarán asuntos privados como obstáculos. Veamos que puede hacer mi yo interno contra mí" pensó el joven de lentes, quizá hallaría la respuesta mediante la persuasión.

—No tienes que atacarme, yo no fui quien se los llevó— le dijo al niño Hiragisawa.

¡Si tú eres él entonces tú también lo hiciste!— una montaña de cristal surgió del suelo y elevó a Eriol hasta una altura peligrosa. — ¡Devuélvemelos ahora!— lo vio aproximarse por los aires, pero entonces la expresión que tenía en el rostro pareció detenerlo, puesto que lucía sorprendido.

—No puedo. Nadie puede. No es algo que tenga marcha atrás. Sé que los extrañas... Sé que será difícil y doloroso ¿Pero sabes? Una familia muy afectuosa se ocupará de ti y descubrirás que no solo los lazos de sangre pueden brindarte amor y protección... Sé que tienes miedo, lo tuve al igual que tú, aún a veces me asusta lo que él nos ha dejado como legado, siempre lo hará, tendremos que cargar con ello toda la vida... No es justo ¿Verdad? Pero no pueden regresar... No es posible y aunque su poder fue y es aún muy grande tampoco fue capaz de hacerlo cuando lo deseó ¿Comprendes?

Deseo que regresen...

Sí, lo sé bien... Pero ya verás que las personas que cuidarán de ti te harán muy feliz... Y luego conocerás a muchas personas extraordinarias, verás que puedes superar esto— diciendo esto vio al niño desaparecer en un rastro de brillos blancos. Por supuesto, ese infante no existía más, había quedado en el pasado, en ese instante era un adulto fuerte que continuaría hacia adelante a pesar de las dificultades.

Fin de la primera defensa— oyó de alguna parte y en sus manos apareció una luz brillante. Posteriormente un objeto metálico se dejó ver, parecía una chapa con un dragón sumiso grabado en ella. ¿Acaso había finalizado la prueba? Imaginaba que sí. Estaba cansado, por lo tanto se dejó adormecer por aquella magia tan cálida que percibió. Continuaría, sin importar qué.

Lejos de allí el castaño recorría un laberinto sin mucha emoción, estaba más que perdido, sencillamente no lograba encontrar la salida, incluso en un momento había regresado al comienzo. Era muy desesperante. Por fortuna se le ocurrió que tal vez su halcón Yang podría ayudarlo, y lo invocó con el prisma que siempre traía consigo.

Cuando logró salir lo primero que vio fue un montón de gente delante, todas le daban la espalda y parecían observar en la misma dirección. Se les acercó pero, en determinado momento, no pudo continuar dado que una pared parecía impedirle el paso. Golpeó un poco para hacer que aquellas personas lo vieran, sin embargo no ocurrió.

— ¿Qué rayos...?— murmuró, y siguió golpeando.

Entonces sucedió que apareció otra persona, un niño específicamente, muy pequeño en verdad con el cabello castaño alborotado y vistiendo ropas tradicionales chinas. Todos los que allí estaban voltearon a ver al infante, que permaneció quieto en su sitio. Aquellas personas parecían ser familiares suyos, pero no se comportaban como ellos, más bien solo andaban alrededor del niño como muertos andantes. Shaoran dio unos pasos adelante, inquieto, sin percatarse de que la barrera invisible ya no le impedía el paso, y cuando quiso tocar el hombro del crío solo lo vio desaparecer. A cambio de ello él mismo tomó la apariencia infantil.

Y de pronto todas las personas que antes no lo miraban comenzaron a caer sobre él, como pesos muertos sobre su espalda, ahogándolo mientras aplastaban su pequeño cuerpo, incluso todo a su alrededor comenzaba a ponerse oscuro, no le permitían ver absolutamente nada salvo a un hombre que se encontraba de pie adelante suyo, era alto y de gran espalda, lucía el atuendo asignado para el líder del clan Li pero no se trataba de él... era alguien más.

— ¿P—Padre...?— balbuceó, incrédulo, y estiró su mano para intentar alcanzarlo. —A—Ayúdame...

Lo vio voltear y mirarlo, muy serio, la mirada ambarina idéntica a la suya pero muy fría e increíblemente poderosa. Algo en él se estremeció por ello, por un momento creyó que se quedaría congelado en aquel sitio incluso aunque se estuviese ahogando por los cuerpos que le caían encima.

¿Por qué lo haría?— la respuesta fue chocante para el castaño más pequeño. — ¿Qué acaso tú no eres mi hijo? ¡Levántate!

—No puedo, estas personas pesan mucho más que yo...

No se trata del peso... tienes miedo de hacerles frente.

— ¡Claro que no! Pero no puedo padre... me has dejado una responsabilidad demasiado grande, ¿¡Qué acaso no debo yo de cuidar a estas personas!? ¡Son familia!— el hombre comenzó a acercarse lentamente.

Son personas a tu cargo, es todo, si tú eres mi hijo entonces puedes con ello... ¡Sal de ahí ahora!— Shaoran no estaba seguro si aquel sujeto sería su padre en verdad, o si solo era una trampa de la prueba a la que estaba siendo sometido, pero no le importó por demasiado tiempo, incluso en aquella apariencia infantil pudo activar su espada y desaparecer a todos los que lo estaban aplastando de una estocada. —Bien hecho— se miraron, el niño serio, el padre ya no tanto.

— ¿Por qué? ¿Por qué tiene que caer sobre mí la responsabilidad que tú abandonaste?

Porque eres mi hijo... mi legado...

—No estoy seguro de estar haciendo bien las cosas padre.

Con que las hagas conforme a lo que tú piensas que es correcto estará bien.

— ¿Cómo saber si es correcto?— el adulto se acercó hasta su hijo y se puso de cuclillas para verlo directamente a los ojos.

No estás solo ¿De acuerdo? Aunque no lo creas... Toma cartas en el asunto y no permitas que gente inocente se vea afectada... ¿No es eso lo que tú quieres infundir en el clan? Entonces ve y hazlo— silencio, luego le regaló una sonrisa. —Tienes que hacer algo ¿O no? Enfrenta lo que se te oponga Xiao Lang.

Diciendo esto la figura paterna desapareció en un millar de destellos, dejando al niño solo. "¿Es que acaso eras una ilusión de mi mente padre?" pensó Shaoran antes de caer dormido.

Fin de la primera ofensa— enunció una voz a la lejanía, y el lugar comenzó a desintegrarse poco a poco.

El sueño había acabado.


Afuera se la casa de Eriol las cosas se ponían serias. Al menos eso creyó Ryu Ming al momento de mirar por la mirilla de la puerta, estaba todo plagado de ánimas oscuras y una persona encapuchada lo contemplaba, justo de pie en la entrada de la casa.

Hacía solo cinco minutos que habían comenzado a atacar, los sellos protectores aún resistían, aunque temía que no sería así por mucho tiempo más. Con su katana en manos aguardaba a que sus compañeros despertaran del sueño para ayudarlo, sin embargo no estaba seguro de cuándo sucedería aquello.

Mei Ling mantenía en su lugar la espfera de magia que se encontraba justo en medio de los usarios, se agitaba cada vez mas conforme ellos se adentraban en el sueño.

—No hagas ruido Pantis— susurró el guardaespaldas. La mirada asustada de la chica no le gustaba, tampoco ser los únicos allí, las bestias habían subido al tejado para atacar de ser necesario, pero no antes de tiempo. Estaban a solas una vez más.

— ¿Crees que logren entrar?

—Si entran yo te protegeré— la chica abrió ligeramente los ojos. No habían vuelto a hablar desde aquella vez en la que le había dicho que se alejara.

—No necesito que me protegas, puedo hacerlo yo misma— la mirada fría que tenía en ese momento Mei Ling era chocante, jamás lo había observado con esos ojos y no estaba seguro de que le gustara tampoco.

Desvío la vista hacia la mirilla nuevamente, lleno de emociones conflictuadas. "Supongo que está bien así" se dijo.

— ¡Ah, Sakura!— exclamó Mei Ling. — ¿Estás bien?

—S—Sí... Solo estoy cansada...— las mejillas coloradas de la joven de ojos verdes y su brillante mirada le decían que estaba exhausta. De hecho no podía ni siquiera levantarse.

Dos minutos después los dos usuarios restantes despertaron también, sin poder mover un solo músculo. Probablemente era el efecto de la magia del sueño, no era muy sencillo movilizar el cuerpo luego de abrir los ojos, tomaba tiempo recuperar la sensibilidad.

—Sakura ¿Estás bien?— preguntó Shaoran volteando la cabeza desde el sofá donde estaba recostado.

—Sí... ¿Y tú?

—Estoy bien, oigo ruidos afuera...

—Nos están atacando— contestó Ryu fastidiado. —Los sellos no resistirán mucho más.

—No puedo moverme Ryu, ya lo he intentado...

—Demonios— el guardaespaldas se acercó y levantó a Shaoran por los hombros. —Tengo que sacarte de aquí.

—A Sakura y Eriol también, Ryu— el fastidio de Ming creció.

—Lo sé, ¿A dónde los llevo?

—Arriba— contestó Eriol. —Cualquier habitación estará bien...— el guardaespaldas levantó a su jefe con esfuerzo, al no poder moverse era un peso muerto sobre la espalda.

—Usaré un poco de fuerza ¿Está bien Shaoran?

—De acuerdo, no tomes demasiada— tras decir esto los ojos de Ryu se tornaron aún más azules y levantó al castaño como si de una pluma se tratase.

Una vez arriba lo sentó en un sillón de un cuarto, algo preocupado por la salud de su amigo y jefe pero sin decirlo, no le gustaba reconocer que aquel joven castaño le importaba.

—Oye quédate aquí Shaoran... Cuando te repongas me ayudarás ¿Bien?— le dijo.

—Por supuesto, solo dame unos minutos...— silencio. —Escucha, no lo dejes salir ¿Bien? Puedes luchar perfectamente sin usarlo.

—Sabes que es mi último recurso, no soy estúpido, conozco bien mis límites.

—Está bien, ve por los demás.

Al momento de levantar a Sakura se dio cuenta de lo pequeña y delgada que era, no pesaba ni un poco. "Ahora entiendo porqué Shaoran la sobre protege constantemente, parece de cristal... Parece". Además de eso también se percató de que había un aura purificada alrededor de la chica, era fuerte y hacía mella con sus poderes. Lo sabía bien, todo lo maligno se purificaría cerca de Sakura.

—Ryu—san... Siento tu presencia...

—Lo sé, ¿Puedes soportarla?

—Sí, ¿A ti no te molesta la mía?

—Se puede soportar, no te preocupes.

La llevó junto a su novio, quien se alivió al verla bien, y la dejó a su cuidado. Después bajó para poner a cubierto al último de los usuarios, sin embargo un estruendo le dijo que alguno de los sellos se había roto.

No eran buenas noticias. Tenía que darse prisa.

El inglés se había quedado totalmente inconsciente, por ende tuvo que usar más fuerza en él, no le gustaba mucho, no confiaba en que supiera como controlarse a sí mismo. Algunas veces le temía un poco a lo que fuera capaz de hacer mientras su consciencia se marchaba, era obvio que se trataba de cuestión de tiempo para que el fatídico día llegara, el día en que la poca humanidad que poseía se estimaría. Entonces solo la muerte lo detendría.

—Lograrán entrar— enunció Mei Ling, sacándolo de sus pensamientos. — ¿Verdad?

—Tal vez, si insisten demasiado.

—Ayudaré, podré no tener magia pero... Haré todo lo que pueda para ayudar.

—Solo serías una molestia Pantis, date cuenta que solo eres una humana.

— ¿¡Qué tienes contra los humanos!? ¡Puedo pelear también! Así que te demostraré que puedo ser tan fuerte como cualquiera— la furia de la chica iba en aumento, no le importaba que la tratara de débil, pero esa constante actitud irritante que utilizaba solo para apartarla ya era demasiado. "Si me odias, dímelo frente a frente" pensó pero no se atrevió a pronunciarlo. En el fondo no lo quería oír.

Otro estruendo más y luego Eriol soltó un quejido. No había nada más que hacer. Los sellos estaban rotos.

.


Notas de Autora

Hola a todos! Por favor contemplen este maravilloso milagro! Ha llegado el nuevo capítulo y no pasó ni un solo mes :O! INCREÍBLEE! Jajaja Ok, lo que hace la tecnología eh? xD Viajo mucho la verdad, así que en esos lapsos de tiempo puedo dedicarme a escribir desde mi celular, esa es toda la magia n.n Bueno! Pasando a la historia: les traigo lo que sería el comienzo de las problemáticas para los protagonistas, lean con atención porque hay información de relevancia escondida entre las líneas, imagino que no es novedad para ustedes decirles que a mí no me gusta dejar nada demasiado claro (perdonen, es que tengo problemas xD) y además les recomiendo que tengan a mano el Soundtrack que propuse para esta actualización, les juro que lo encontré y me pareció perfecto para la escena. Como siempre, muchas gracias si estás leyendo esto (significa que hay gente que sigue wii) y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un review que los reviso todos los días, saludos!

PD: MUUUUCHAS GRACIAS A AQUELLOS QUE ME COMENTARON! DE VERDAD QUE DAN MUCHA FUERZA PARA SEGUIR Y NO SE PREOCUPEN QUE NO VOY A DEJAR LA HISTORIA A LA MITAD :D LOS ADORO!