—Sakura... Te amo, ¿Te gustaría...?— silencio. — ¿Aceptarías ser mi esposa?— otro silencio. —No, así no... ¿Por qué parezco tan forzado? Tengo que decirlo con toda la sinceridad que pueda reflejar...
Shaoran se encontraba frente al espejo de su habitación, había terminado de arreglarse ya y de pronto se había sentido nervioso, era por eso que ensayaba. Quería encontrar las palabras justas, tenía que hacer que ella dijera que sí, ya había sopesado las contras de un posible no.
—Fiuu... Que lindo estás Shaoran— oyó a Ryu desde el umbral de la puerta, tenía una mirada divertida y Eriol a su lado parecía burlarse también. Se había instalado en la residencia Li mientras su casa estaba en reparación debido al "accidente", claro que eso era lo que había informado la prensa, lejos de la verdad una supuesta fuga de gas siempre lo arregla todo.
—Muy elegante— acotó el inglés.
—Ya cállense, quiero que todo sea perfecto hoy.
— ¿Se lo vas a pedir de verdad? Solo han pasado ¿Cuánto? ¿Seis meses?
—Siete...— el lugar quedó en silencio. —Pero ya he esperado bastante, no puedo seguir esperando... Quiero a Sakura para mi vida.
— ¿Qué hay con el Consejo de Ancianos?
—Si lo hago público nunca me casaré con ella... No quieren amor para mí, además nunca permitirían que contrajera matrimonio con una mujer japonesa, en vista de lo que me han informado algunos miembros serían capaces de hacer lo que sea con tal de forzarme a obedecer las absurdas reglas que ellos impusieron.
—No es bueno ponerlos en tu contra.
—No es bueno hacer lo que me piden y terminar siendo yo el que pague, comprendo muy bien mi lugar, pero no voy a dejar que nadie decida sobre mi vida— se acomodó el cuello de su camisa blanca. —Bueno, estoy listo ¿Habías reservado un lugar?
—Claro, mesa número dos.
—Perfecto.
Sonrió para sus adentros, esa noche era especial, estaba feliz, había estado lejos de Sakura por mucho tiempo, sin razón, pero nuevamente se habían encontrado y volvió a ser su novia. Lo quería todo con ella, una vida completa.
Miró en dirección a la puerta y sus dos acompañantes le sonrieron divertidos, ciertamente jamás en la vida había creído que llegaría el día en que se casaría, y menos por amor. Había sido afortunado al encontrarlo.
Salieron todos al pasillo para dirigirse a la salida, cuando el castaño vio que Eriol estaba distraído se acercó un poco a su guardaespaldas.
—Ryu... ¿Qué pasó entre Mei Ling y tú?— susurró. —Desde que llegó de lo de Daidouji la otra noche está extraña.
—Es complicado Shaoran.
—No me vengas con esas, deja de hacerte el misterioso y dime.
—Já, se nota que son familiares, suenas como ella.
—Ryu...— dijo Shaoran en tono de advertencia.
—Le dije que se alejara de mí, que ya no la tolero.
—Me imagino que tienes un motivo... Si no quieres que me enfade por disgustarla de esa manera tan grosera...— se miraron serios.
—Mi otro yo... Bueno, deseé matarla... Aquel día que me siguió, cuando nos atacaron aquí en tu casa— la sorpresa del castaño era palpable. —Ya no puedo tenerla cerca...
—Si no fueras tan necio podríamos borrar a ya sabes quién de tus recuerdos y mermar un poco tu magia, sabes bien que te descontrola por el caos que tienes en el corazón— Ryu iba a replicar algo pero fue interrumpido. —No digo esto para fastidiarte, ni para presionarte tú lo sabes... las emociones son muy traicioneras cuando se posee un nivel mágico elevado.
—No tengo emociones Shaoran.
—Tonterías, si no las tuvieras no te preocuparías por el bienestar de mi prima... pero aún así— el guardaespaldas se quedó inmóvil al ver la mirada ambarina de su mejor amigo tornarse oscura y aterradora. —Si le pone un dedo encima a Mei Ling yo mismo me encargaré de matarlo.
Continuó avanzando a pesar de saber que el pelinegro ya no lo seguía, hasta que llegó a las escaleras, entonces se detuvo y volteó a verlo, lucía una sonrisa divertida como expresión principal, aunque sus ojos azules denotaban algo de temor en el fondo, sabía que lo había intimidado un poco, era lo que quería lograr en parte, además de avisarle que no se detendría si intentaba lastimar a alguien cercano a él.
—No esperaba menos de ti jefe— y lo siguió.
Sakura se miraba sorprendida en el espejo con las mejillas sonrojadas mientras Tomoyo le cepillaba el cabello color miel que caía sobre sus hombros, luego de ambas haber salido de sus respectivos trabajos había recibido una llamada de su amiga diciendo que no la dejaría marcharse sin primero dejar que la arreglara, había llegado temprano por la tarde para ayudarla con su atuendo, el vestido seleccionado para lucir era bellísimo, color vino, lleno de brillantes que marcaban, a manera de cinturón, una división entre el escote de encaje y el resto de la falta de tafetán que caía con forma circular, se sentía deslumbrante, quería sentirse así para esa noche.
Su amiga le hizo un peinado semirrecogido que sostuvo con un broche decorado con una azucena blanca. Cuando parecía que iba a maquillarla se detuvo a medio camino de aplicárselo.
—Parece que no necesitas colorete Sakura, ya tienes bastante color— dijo Tomoyo riendo. —Te ves tan linda...
—Estoy muy nerviosa...
—Vamos, no tienes porqué, es Li después de todo, se llevan de maravilla.
—Gracias— la joven de ojos verdes la miró feliz. —Tú haces magia Tomoyo...
—Claro que no, tú ya eres bella sin mi ayuda— se rieron un poco. —Espero que lo pasen estupendo hoy, de verdad que se merecen un tiempo a solas.
—Sí, es cierto, estamos tan ocupados los dos que no podemos tener citas muy seguido, quisiera verlo más pero... está bien, con que estemos juntos me conformaré— oyeron un auto estacionar afuera y Tomoyo vio por la ventana que el joven Shaoran Li avanzaba hacia la entrada para tocar el timbre. Volteó a ver a su amiga y notó que la ansiedad que tenía la había dejado como una estatua, solo su agitada respiración evidenciaba que en realidad no lo era.
—Tranquila, sé natural... disfruta Sakura— la calmó y recibió un asentimiento como respuesta.
Ambas fueron hasta la entrada y, al abrir la puerta, notaron la expresión del joven al ver a su novia, le brillaron los ojos y su sorpresa daba gracia. Tomoyo se abstuvo de reír, le gustaba como la miraba, se notaba a la legua que le tenía un profundo amor.
—Sakura... Estás... Te ves muy hermosa— lo oyeron.
—Muchas gracias— la chica se sonrojó, y aún más cuando vio a su novio acercársele, sentía la rapidez con la que latía su corazón y llegó a pensar que se quedaría sin aire.
—Hola Sakura— dijo él, y la besó con suavidad en la comisura del labio.
—Hola...— musitó ella, avergonzada.
—Bueno, que se diviertan— los saludó Tomoyo cuando notó que las miradas que se cruzaban enfrente de ella ya denotaban lo mucho que deseaban comenzar la velada. Los miró subir al automóvil y marcharse.
Un momento antes de ingresar a su casa vio a un joven que caminaba por la acera, de cabello oscuro y gafas, la miró también y permaneció quieto, sosteniendo las miradas.
—Buenas noches. Disculpe que la moleste señorita, ¿Sabe algo del accidente que ocurrió aquí hace poco? Si no me equivoco fue cerca de aquí...— lo oyó decir.
—Buenas noches, sí... al parecer un automóvil casi arrolla a una muchacha, aunque aseguraba que había sido intencional el hombre que conducía dijo que no era consciente de lo que estaba haciendo— el ambiente quedó en silencio, parecía haberlo dejado pensante. — ¿Estuvo presente ese día?
—Conocí a la víctima diría... justo pasaba por allí...
—Disculpe pero, ¿Acaso nos conocemos de alguna parte? Me resulta familiar— se atrevió Tomoyo.
—Me llamo Eriol Hiragisawa señorita— la sorpresa en el rostro de la chica le evidenció que sus sospechas eran acertadas, ambos se conocían, y tuvo el presentimiento de que ese encuentro no tenía nada de bueno.
Shaoran suspiró lleno de felicidad luego de besar a su novia, la luz roja le permitió tomarse un momento para hacerlo y no pudo resistirse, tenerla a su lado, vestida hermosamente y con el automóvil inundado de la fragancia del durazno, sus neuronas parecían desconectarse al tenerla así de cerca. La veía radiante, esperaba que se debiera a su presencia allí, deseaba que Sakura pudiera sentir lo mismo que a él le ocurría con ella. Se preocupó por sus mejillas rojas. Esperaba que no tuviera fiebre.
— ¿Estás bien? ¿Fui muy brusco?— le preguntó, sereno pero ansioso al mismo tiempo, quería besarla otra vez.
—N-No... Solo me sorprendiste... — su voz sonaba suavecita. "No me tientes más por favor."
—Ya veo— aceleró cuando vio la luz verde. —Creo que te gustará el lugar a donde vamos, no es muy ostentoso lo prometo— sonrió al recordar la última vez que habían salido a cenar los dos, el lugar abarrotado de gente importante y su lujo exagerado había cohibido a su novia a pesar de que, aseguraba, era la mujer más hermosa presente aquella noche.
—Que bueno...
— ¿Sakura estás bien? Lo siento si te asusté con lo de recién...
—No, no es eso— lo miró, sus ojos verdes parecían profundos estanques de agua cristalina, lo embelesaron. —Estoy muy feliz, es todo.
—Sakura... No te das una idea de cómo estoy yo... Ha pasado tanto tiempo— si bien quería mirarla tenía que concentrarse en la carretera. —Lamento no tener más tiempo para que estemos juntos...
—No es tu culpa, yo tampoco puedo, desde que Tsukimine-dono me pidió que fuera su sucesora tengo que entrenar mucho— el castaño se enorgulleció de ella, se había vuelto muy fuerte a una velocidad sorprendente.
—Lo sé, pero créeme que el monje no le cedería ese derecho a cualquiera... debe estar muy satisfecho con tu rendimiento— la sonrisa que esbozó la muchacha lo hizo sonreír también. —Estás contenta...
—Sí, en verdad lo estoy, creo que me están saliendo bien las cosas— sintió que su novio le tomaba la mano, no la miraba porque sabía que no quería descuidar el manejo del automóvil, pero esa muestra de afecto le acariciaba el alma, se acurrucó hacia un costado para mirarlo, era un hombre tan atractivo... su cabello castaño estaba peinado de manera simple, su mirada seria fija al frente y sus labios levemente curvados hacia arriba. Él también estaba contento.
— ¿Sucede algo?— las sonrisas de ambos se agrandaron y el enrojecimiento de la chica también.
—No... solo te miro...
—Cielos, no lo pones fácil ¿Eh? Yo también quiero mirarte así...— fingía estar ofendido y eso divertía a Sakura, que se rió suavecito. —Bueno, hemos llegado— se bajó del automóvil y dio la vuelta para abrirla antes de que ella lo hiciera, le tendió la mano para ayudarla, ella respondía con risitas nerviosas que lo extasiaban.
La expresión que puso ella lo hizo sonreír aún más, la fachada del restaurante lucía muy romántica, la entrada estaba decorada e iluminada con un cableado de luces doradas, dos columnas a los costados de la puerta también las lucían, más abajo, a cada lado de esas columnas, había dos arbustos llenos de rosas blancas que perfumaban el ambiente volviéndolo aún más romántico de ser posible.
—Sakura's Garden— leyó la joven anonadada. —Claro, ahora entiendo por qué nos tomó un rato llegar... no conocía este lugar.
—Está un poco más alejado... ¿Te gusta?
—Es hermoso Shaoran— se sonrojó. —Y el nombre...
—Sí, aunque no lo elegí solo por eso...— se encogió de hombros. —Tienes que verlo, vayamos adentro.
Se adentraron en el lugar, todo parecía normal en el recibidor, un mesero muy bien vestido los atendió y les dijo que lo siguieran para indicarles su mesa reservada. El interior del restaurante lucía muy bonito y elegante pero no se trataba de un lujo demasiado extravagante, Sakura se preguntó si tal vez no vestían demasiado formal. Las paredes estaban recubiertas por madera clara y la iluminación en dorado también se podía observar allí, conducían hacia una amplia puerta cerrada también de madera. El mesero la abrió y la joven tuvo una razón más para sorprenderse.
El lugar lleno de mesas y de gente era hermoso, las luces doradas también estaban allí pero no era lo que más llamaba la atención. Sino más bien la enorme cúpula de cristal que recubría el sitio, la luna justo en el centro se veía hermosa y miles de pétalos de cerezo caían alrededor del lugar, estaban rodeados de cerezos florecidos a pesar de que aún no era la época del año correcta.
—Es... muy hermoso Shaoran— lo miró emocionada. —Pensaste en todo... gracias...— sintió que la rodeaba con los brazos, reconfortándola.
—Me alegro de que te guste, ven... vamos a nuestros lugares.
Se acomodaron en una linda mesa para dos que tenía una vista perfecta hacia el jardín de los cerezos, el lugar era tan hermoso que deleitaba completamente a cualquiera que lo mirara. Se miraron emocionados, el castaño comenzaba a ponerse nervioso, cada vez que pensaba en la pregunta que iba a hacerle se le nublaba la mente y se ponía en blanco, como si no pudiese ni pensar en algo así. No le tenía miedo a la pregunta en sí por supuesto, sino más bien en la respuesta; era cierto que no llevaban mucho tiempo juntos, la conocía desde hacía años sí, pero habían estado mucho tiempo separados. ¿Qué pensaría de un matrimonio? Él debía casarse, sí, se lo imponía el clan, hasta el momento se había rehusado pero al reencontrarse ellos dos todo había sido distinto, soñaba cada día con una vida con ella, no tenía ninguna duda de que ese día estaba allí por él, nada tenía que ver con sus obligaciones.
—De verdad que preparaste todo perfectamente Shaoran, siento que es un sueño...— la oyó, sonrojada y radiante.
—Es real, es nuestra realidad— se puso serio. —Estamos juntos otra vez... y quiero demostrarte lo feliz que eso me hace...
—Yo igual...
—Me alegra que así sea— le tomó la mano sobre la mesa. —Sé que sufriste mucho esos cinco años separados...
—No fui la única...
—Cierto, pero yo no terminé en una cama de hospital... Nunca me has terminado de contar qué fue lo que te pasó aquella vez...
—No es algo lindo de escuchar— respondió ella bajando la mirada hasta sus manos.
—Quiero oírlo si quieres contarme, que al menos sirva para expiar mis errores.
—Yo...— comenzó su historia. —Cuando nos separamos yo me puse muy triste, todo a mi alrededor parecía vacío, las personas me hablaban pero yo no podía escucharlas, todos intentaban saber qué era lo que había sucedido, Tomoyo les explicaba por mí, recuerdo vagamente que corrí a su casa desesperada luego de hablar contigo... Bueno— se aclaró la garganta. —Con Kasai...
—Continúa.
—De acuerdo— respiró profundo. —Dejé de hablar con la gente al principio, no sentía que tuviera nada para decir... Luego se me dificultaba mucho comer, no tenía apetito, yo realmente todo lo que sentía era tristeza... A decir verdad estaba cómoda así, recuerdo que Tomoyo me visitaba cada día, luego comenzaron los desmayos... Tengo la vaga imagen de mi hermano gritándome totalmente preocupado por mi falta de alimentación, todo iba de mal en peor...— la seriedad de su novio la inquietaba pero siguió. —Enfermé al poco tiempo, resfriados severos y fiebres, por supuesto que empeoró... Mi familia estaba sumamente asustada, temían que yo muriera por desnutrición, o por la neumonía, fueron días difíciles... me internaron en una clínica y allí mi condición mejoró un poco, lograron que me alimentara más y, aunque la tristeza no se marchaba, estaba saliendo de peligro...— sintió que su novio presionaba el agarre de sus manos, no le estaba gustando lo que oía, y se detuvo creyendo que el resto tampoco le haría gracia.
— ¿Qué sucede?— lo oyó, ella lo miró compasiva.
—No tienes porqué torturarte Shaoran— él suspiró. —No fue tu culpa.
—Intento creerlo, pero de verdad quiero saber Sakura, no quiero perderme de tu pasado... Prefiero saber.
—De acuerdo— prosiguió. —Tuve que dejar que los estudios porque evidentemente no podía asistir a la escuela, Tomoyo también lo hizo, ella quería quedarse conmigo, debí haberle dicho que no lo hiciera... pero aún no era capaz de pronunciar palabra, te juro Shaoran que nunca antes vi tanta oscuridad a mi alrededor, pasó un tiempo, no sé cuanto... Entonces conocí a Touma... Me sorprendió verlo allí, creo que traía una tarea importante ese día, jamás había entrado un muchacho en mi habitación fue... extraño, él no decía nada...— "Porque se enamoró de ti" pensó el castaño, pero no lo dijo, la idea en su cabeza le repugnaba demasiado, no toleraba el pensamiento de ellos dos juntos, mientras ella convalecía Yoshida la cuidaba... apartó esos pensamientos con rapidez, pero la idea continuó en su mente. —Yo me puse contenta, tenía un nuevo amigo que me quería tanto como Tomoyo y ella podía descansar un poco, tengo una deuda con ambos que jamás podré pagarles... al tiempo mejoré muchísimo, comencé a comer, a caminar... y después empecé a hablar, recuerdo que me dolía mucho al principio, creo que fueron dos largos años de silencio... y eso fue todo, reanudé los estudios y terminé la preparatoria con ellos dos.
—Comprendo que sean ambos personas importantes para ti entonces— se reprimió mentalmente, no podía ser tan egoísta.
—Cuéntame de ti ahora... ¿Qué fue de ti esos años?
—Bueno, realmente estuve muy ocupado, estaba triste sí... pero mi entrenamiento para asumir como el líder del clan no podía esperar, así que viajé mucho... sucedió el accidente con Tian, la pequeña Ching fue exorcizada por el Consejo de Ancianos y él desapareció sin poder asumir como mi guardaespaldas, entonces conocí a Ryu y decidí que era bueno para el puesto... quería ayudarlo, estaba pasando por un mal momento y eso a ambos nos acercó, al principio no nos llevábamos nada bien, era muy indisciplinado y no quería acatar mis órdenes— Sakura sonrió. —Pero cuando nos sinceramos todo salió bien... llegamos al acuerdo de que nos ayudaríamos mutuamente, y él aceptó, viajamos juntos a varios países, conocimos Indonesia, Tailandia, Mongolia, Vietnam, India... Allí nos enteramos de los ataques de Tian Fu y comenzamos a buscarlo... fue lo que nos trajo a Japón y... bueno, aquí me quedé finalmente— se miraron fijo. —Aquí es donde quiero estar Sakura... Sé que te preocupa, no volveré a Hong Kong sin ti... Si quieres puedes venir conmigo, pero no me iré...— el joven se inclinó un poco más hacia ella, la vio bajar la mirada, estaba avergonzándola pero no podía dejar de hablar. —Mírame por favor...— ella lo hizo, sus mejillas estaban rojas. Era maravillosa, ninguna otra palabra correspondía bien a la admiración que le tenía, esa joven mujer le había robado el corazón. —Sakura... Te amo, yo juro que no he conocido a una persona tan extraordinaria como tú...
—Shaoran...
—No— la cortó. —Déjame terminar por favor... Tengo que decirlo, no puedo parar de pensar en ti, cuando te tengo lejos me siento incompleto y vacío, ¿No te sucede a ti lo mismo? Por favor Sakura... Déjame estar contigo para siempre... ¿Te gustaría...?
— ¡Pero si son Shaoran y Sakura!— oyeron. Al voltear se encontraron a una alegre Lei y a un serio Touma de pie junto a ellos. La chica vestía un atuendo chino ajustado color blanco y celeste; a un lado el joven de cabello negro lucía sofisticado y casual con sus jeans y su saco formal, parecía una celebridad y varias mujeres del lugar envidiaban a la joven de ojos verdes que no dejaba de ser observada por él.
— ¿Qué estás haciendo aquí Leí?— Shaoran no pudo quitar el fastidio de su voz, tanto por la interrupción como por la presencia de Yoshida allí.
—Vinimos a cenar con mi nuevo amigo Touma, ¿A que sí?— dijo con una sonrisa mirando al aludido. Solo recibió un asentimiento como respuesta. —Nos conocimos en el templo Tsukimine cuando mi abuelo fue a visitar al monje Daisuke, quería hablar con Touma y este restaurante me pareció muy bonito.
—Sakura... ¿Cómo han ido los entrenamientos?— oyó a su amigo y lo miró con una sonrisa nerviosa.
—Bien... he avanzado muchísimo, Tsukimine-dono me llevará a patrullar la ciudad la próxima vez...
— ¡Eso es excelente!— la emoción de Touma era patente. —Es un gran honor... Y allí comienza el verdadero reto, me alegro por ti Sakura.
—Muchas gracias.
—Oigan, ya que nos hemos encontrado ¿Por qué no cenamos todos juntos? ¿Qué les parece?— propuso Lei, la joven de ojos verdes apretó los puños, no quería, pero tampoco meter en problemas a su novio. Aquella chica era nieta del anciano más importante del consejo que mandaba a Shaoran.
—Claro— contestó Sakura con una sonrisa lo más sincera que pudo. —Podemos poner una mesa más.
Touma se sentó a su lado y Lei junto a su novio, la situación era incómoda, las miradas serias que cruzaban la pareja no indicaban nada bueno, ambos se sentían frustrados.
—Dime Sakura ¿Crees que el pavo a las hiervas esté bueno? No estoy seguro de qué pedir...— Shaoran observó al pelinegro como fulminándolo, estaba demasiado cerca de su novia y, de no ser por la multitud a su alrededor, habría dado vuelta la mesa y agarrado a Sakura para marcharse. "Yoshida aún la ama..." pensó, abatido.
Era cierto que los ojos oscuros de Yoshida Touma brillaban cada vez que la joven japonesa volteaba a mirarlo, las sonrisas que le regalaba generaban que él también lo hiciera. No cabía duda, aquello era amor, él lo sabía ya que conocía lo que era ese sentimiento hacia ella, pero no podía tolerarlo, verlos así de juntos le hacía mucho daño.
—Shaoran... te estoy hablando...— vio a Lei con las mejillas infladas como haciéndose la ofendida.
—Oh, lo siento, dime.
—Decía que este restaurante me parece muy hermoso ¿Tú qué crees?
—Que es verdad... le queda el nombre— la expresión de la chica fue una de sorpresa, pero después le sonrió, él no la miraba, solo tenía ojos para la joven que tenía enfrente suyo, esperaba que lo mirase también pero Yoshida tenía su atención en ese momento.
—Sí... en verdad...— miró el menú en sus manos. —Bueno, tal vez debamos pedir algo para comer ¿Cierto? Las porciones son grandes a veces... ¿Qué dices si compartimos?
—Eh... está bien, ¿Qué te apetece?
—Filete, con salsa agridulce...
—De acuerdo.
La noche pasó con los cuatro comiendo y hablando de trivialidades, la pareja no se encontraba muy a gusto pero tampoco lo había pasado mal. Shaoran y Sakura no hablaron mucho, sus respectivos acompañantes los mantuvieron distraídos, la velada no había sido la esperada pero no se había arruinado tampoco.
Salieron los cuatro juntos una vez terminada la cena, prometiendo que volverían a salir los cuatro juntos alguna otra vez. Vieron un auto negro estacionado que esperaba a Lei para llevarla de regreso y luego a ella dirigirse a este y subir.
—Sakura si quieres te llevo— dijo Touma acercándose a la calle, se detuvo frente a una motocicleta negra y le ofreció un casco. Shaoran se tensó. —Tu casa queda de camino.
—No sabía que tuvieras una Touma— confesó Sakura.
—La compré hace poco, es por eso, ¿Vienes?
—No te preocupes— intervino el castaño. —Yo lo haré, pero gracias— el otro joven permaneció serio en su sito durante unos momentos para luego montarse en la motocicleta, colocarse el casco y mirarlos. —Me divertí mucho, los veo luego— diciendo esto aceleró y se fue, dejando un silencio colosal entre los dos restantes.
Tanto que mientras iban en el automóvil tampoco pronunciaron palabra alguna, los ánimos no estaban para amenizar el viaje con una conversación, tampoco supieron qué decir, probablemente los reproches que estaban guardándose en el corazón no los dejaban hablar sin soltar algún comentario venenoso que seguro terminaría en pelea. "Ella permitió que Yoshida se le acercara así..." pensaba el castaño con la vista fija en la carretera, serio como estaba a Sakura le daba miedo decir algo y que se molestara mucho, pero al mismo tiempo ella también quería decirle que no le había gustado nada que Lei le llamara la atención toda la velada, que se sentara a su lado y que lo tocara en el brazo cada vez que quería decirle algo. Ambos estaban molestos pero prefirieron callar.
Llegaron a la residencia Kinomoto y Sakura amagó con abrir la puerta pero fue interrumpida por su novio. Shaoran se había desesperado cuando la vio querer salir sin decir ni una palabra y tomó su mano en un intento por hacer que la noche durara un poco más. Estaba fastidiado pero la amaba, deseaba estar con ella a pesar de todo.
— ¿Shaoran?— la oyó, y su nombre en su voz le sonó a gloria. Era SU novia y de nadie más.
— ¿Te divertiste?— le preguntó, perdido, no se le había ocurrido otra cosa para decir, incluso a pesar de que quería decirle tantas cosas.
—Sí, estuvimos juntos después de todo, hacía mucho que no cenábamos juntos... ¿Y tú?
—Te tuve conmigo unas cuantas horas... pero quisiera que durara más— la sintió acariciarle la mejilla y se inclinó un poco hacia su mano, odiando el hecho de que tenía que dejarla ir. —Oh Sakura... quisiera... quisiera que supieras tantas cosas...
—Pero lo sé, me siento igual... Shaoran, tú me lo demuestras todo el tiempo...— le dio un suave beso en los labios, a lo que su novio respondió con pasión.
La añoraba, la deseaba, sí, eso era... amor y deseo, quería que ella estuviera a su lado toda la vida, pero le temía un poco a sus impulsos ¿Sería la clase de amor verdadero y puro el que ambos tenían? No quería asustarla, aunque por la forma en que lo besaba se daba cuenta de que a ella le sucedía lo mismo, él le tenía un profundo miedo al rechazo de ella. Era la única persona con el poder de destrozarle el corazón.
—Bueno ya, tienes que cenar algo— le dijo Ryu a una puerta cerrada. —Si no quieres cenar conmigo al menos te puedo traer algo aquí...— tocó la puerta una vez más. —Mei Ling... no te hará bien saltarte las comidas...
—No tengo hambre— oyó que contestaba la chica desde su habitación. —Puedes empezar sin mi.
—Te lo advierto Pantis de fresa.
— ¡Cállate! ¡Estoy ocupada, no me molestes!— Ryu resopló frustrado, no había forma de hacer que Mei Ling se dignara a enfrentarlo y comenzaba a cansarse de eso. Apoyó la frente en la puerta de madera e intentó idear una forma de convencerla.
—Ya basta— murmuró. —No tienes que seguir con esto... lo siento ¿Sí?
—No estoy haciendo nada malo Ryu— la puerta se abrió un poco y la vio asomarse, estaba en pijama y su cabello negro caía hacia un costado mientras lo miraba, lucía... atractiva, debía admitirlo. Se le oscureció la mirada azul durante unos minutos. —Tengo que trabajar en un vestido, estoy ayudando a Tomoyo con su tienda y debe estar listo mañana para una clienta— lo sorprendió la calma y la seriedad con la que había dicho eso, no había rubor ni vergüenza alguna en su expresión.
—A-Ah... ya veo... bueno entonces te dejaré continuar.
—Gracias— y se cerró la puerta. Él no lo podía creer, aquella indiferencia con la que la joven lo había tratado... le había dolido. Bajó las escaleras y se dispuso a cenar solo.
Notas de Autora
Hola! ¿Qué tal les va? Aquí me reporto y dejo la actualización correspondiente, espero les guste n.n cómo podrán ver el SxS ha llegado, son mis partes favoritas! *fangirlea* *fangirlea* Me encantó leer todos los comentarios que me dejaron, a pesar de que no los contesté (reconozco que a veces me voy de boca y temo spoilearlos) quiero que sepan que los leí todos y que me encanta saber que la historia les gusta, tengo tantas ideas en mente que no puedo esperar para que las lean, me encanta saber de sus reacciones... añadí poco de RyuxMei porque ahora empieza el revuelo que tanto me gustaaa! Y que espero les esté gustando también :D Bueno, no me queda nada más para decirles. Como siempre, muchas gracias si estás leyendo esto y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia, palazo virtual o dedito abajo xD dejame un comentario que los leo SIEMPRE! Un saludo!
