— ¡Tenemos que festejar!— le dijo Tomoyo a Mei Ling y Sakura en su tienda de ropa una vez que la clientela se había marchado. — ¡Muchas felicidades Mei Ling! ¡Tu primera venta!

— ¡Sí!— añadió Sakura. — ¡Felicidades! El vestido estaba hermoso.

— ¿De verdad? Pues creo que tienen razón ¡Le encantó!

—Tenemos que celebrarlo, ¿Por qué no vamos a ese karaoke nuevo hoy por la noche?— propuso la de ojos azules. —Hace tiempo que no voy a ninguno...

— ¡Claro! ¡Pero no cantaré! Eso te lo dejo a ti Tomoyo, ahora— la proveniente de China miró a Sakura, sugerente. —Cuéntanos Sakura... ¿Cómo te fue anoche con Shaoran?— al ver el color subir por las mejillas de su amiga ambas se acercaron queriendo información. — ¡Cuenta! ¡Cuenta!

—Bueno... es que no hay mucho qué decir... ayer me llevó a cenar a un hermoso restaurante, les juro... parecía un sueño— se notaba la timidez que sentía la joven en esos momentos, hablaba más bajito. —El lugar estaba lleno de cerezos, fue muy romántico... hablamos un poco de lo que nos sucedió en el pasado.

— ¿Y del futuro?— se atrevió la prima de Shaoran.

—Bueno... Me dijo que quería estar conmigo siempre...

— ¿Y luego?

—Luego... Llegaron Lei y Touma y se sentaron con nosotros— contestó Sakura con expresión impávida. Los rostros de sus amigas se desencajaron, no podían creerlo.

— ¿Era una cita doble?— preguntó Mei Ling.

—No, iban a salir solos— dijo Tomoyo sorprendida. —Dinos más Sakura.

—Nos los encontramos allí, fue divertido supongo...

— ¿Qué hacían ellos dos ahí?

—Dijeron que cenarían juntos porque se habían conocido hacía poco...

—Que sospechoso— concluyó Mei Ling.

—Sí, es extraño ¿No te parece Sakura?— dijo su mejor amiga.

—Pues... No lo creo, ese restaurante se está volviendo muy popular— les sonrió. —Además fue divertido.

Las dos restantes se miraron preocupadas, la chica de ojos verdes era muy distraída para notar cosas como esas, seguramente su novio no estaba muy feliz.

Y de hecho así era. En las oficinas Li el jefe había empezado a vociferar órdenes al aire como si no fuera a repetirlo dos veces, era patente su mal humor, a lo que sus empleados se preguntaban el motivo.

No sabían que la noche anterior habría sido la más maravillosa de todas las que había vivido... de no ser por dos personas que aparecieron sin ser llamadas. "Yoshida lo debe haber planeado, aún ama a Sakura... Demonios como le ponga un dedo encima..." pensaba en su oficina mientras revolvía papeles. De verdad que quería aventar todo por la ventana ese día.

—Toc toc— dijo Ryu en la puerta. —Cálmate por todos los cielos, eres un obsesivo del control y el orden... Y estas desordenando todo... Yo archivé eso la semana pasada ¿Sabes?— entró al lugar haciendo señas con las manos. —Déjalo, déjalo, yo lo hago...

Shaoran se quedó inmóvil viendo como su asistente y guardaespaldas ordenaba todo aquel papeleo, se sentía desahuceado, cada vez que planeaba algo bien se venía todo abajo.

También la noche anterior cuando había querido hablar con Sakura acerca de la interrupción de aquellos dos y Touya Kinomoto había salido de la casa para ver si era su hermana la que llegaba, dado que no entraba a la casa. Todo había salido al revés.

—Tienes que calmarte Shaoran— comenzó su amigo. —Si no hubo suerte ayer puedes volver a intentarlo.

—No es por eso que estoy molesto.

— ¿Entonces?

—No importa.

—Vamos Shaoran, puedes decirme, sabes que no iré por ahí contando lo que te sucede.

—Es Yoshida, aún siente cosas por Sakura.

—Bueno, no creo que sea tan sencillo ¿Sabes? ¿Ha intentado algo?

—No, solo hablaron anoche... Pero no quita que me moleste Ryu, y me preocupan estos constantes celos que tengo.

—No quieres perderla... Eso es todo.

—Claro que no, me preocupa el pasado que compartieron es todo...

—Tienes que confiar en que ella se quedará contigo a pesar de todo.

— ¡Confío plenamente en Sakura! En ese sujeto no.

—Bueno, entonces programa otra cena y ya... No me vuelvas loco— Ryu terminó de ordenar y salió del lugar. Tenía cosas que hacer y no perdería el tiempo con el cabeza dura de su mejor amigo.

Salió del edificio de oficinas Li y divisó a Misao allí mismo, de pie apoyada en un árbol. Se sorprendió puesto que no la esperaba allí, jamás llevaba a las chicas con las que salía a su trabajo.

— ¿No me contestarás las llamadas? Sabes que no soporto eso— la oyó, su día seguía mejorando más y más.

—Lo siento querida Misao, he estado ocupado.

— ¿Incluso por las noches?— sonaba a reproche.

— ¿Esos son celos?— a Ryu esas escenitas no le gustaban nada, solo lo agobiaban.

—No, claro que no, solo considero una muestra de buena educación contestar las llamadas de alguien que en verdad se preocupa por ti— el golpe bajo había dado justo en el blanco, el guardaespaldas se lamentó haberle hablado de esa manera. —Dime, ¿Acaso la encontraste?

—No sé a qué te refieres.

—Vamos, claro que sí, si me estás dejando de lado por una de las tantas...— lo miró determinada y lo apuntó con un dedo acusador. — ¡Entonces te juro que no me dejaré vencer! Pero...— la expresión le cambió a una más calmada. —Si acaso la encontraste... entonces tienes que esforzarte para ser feliz ¿Sí? Nadie más que tú puede hacerlo...

—O-Oye Misao... no es así como dices...

—Claro que sí— se miraron. —Tus ojos no son los mismos de antes, sé reconocer cuando alguien está enamorado Ryu...

—Misao, no es así— era la primera vez que daba explicaciones, se recriminó mentalmente.

—No soy tonta, pero descuida, no tienes que admitirlo— le sonrió con cariño, ellos no eran una pareja, y tampoco se amaban. —Llámame si te rechazan— soltó antes de irse.

El guardaespaldas miró el suelo sintiéndose mal. Cada vez que ahondaba en cuestiones sentimentales su magia se revolucionaba y destruía poco a poco su cordura, debía mantenerla calmada puesto que podía despertar su otro yo. Era por ese motivo que tanto le disguntaban las emociones, solo traían problemas, con otros y con él mismo. "Temari, no sé qué hacer, por primera vez siento que quiero ser yo quien controle este cuerpo, no quiero dárselo a él" pensó. "Mi madre me lo ha pedido pero... ¿No te sientes sola? Tú sabrías qué hacer."

Caminó en dirección al café sweetlandy notó que Mei Ling caminaba por la acera de enfrente junto con Sakura y Tomoyo, parecían alegres, de algo reían y se preguntó a qué vendría tanta felicidad repentina. La había notado triste pero algo había cambiado. "Tal vez ya lo superó, lo sabía, solo era un capricho más."

Deseó cruzar, sorprenderla y ver su cara de pasmo ruborizado que tanto lo divertía, pero ya no podía, si lo hacía podría descontrolarse... Y entonces mancharía sus manos una vez más. La miró caminar y marchó en dirección contraria, no quería seguir pensando en esas cosas, quería creer que las cosas resultarían bien y que en algún momento volvería todo a la normalidad.


Una vez que la joven de ojos verdes terminó de vestirse dentro del templo salió a recibir a sus amigas que se habían ubicado debajo del gran cerezo sagrado que comenzaba a florecer. Las dos le sonrieron y acordaron que aguardarían que la patrulla acabara para que comenzaran con el picnic que habían acordado realizar.

El monje Daisuke le colocó un pergamino entre las ropas y se colocó otro a sí mismo y de pronto ante los ojos de las dos jóvenes no estaban.

—Estos talismanes nos permitirán ocultarnos de las personas que no poseen magia Sakura-san— le explicó el anciano. —Ahora iremos por los tejados a recorrer la ciudad en busca de fantasmas— notó la tensión de la chica, sabía que le tenia miedo a esas criaturas, pero dado que sería su sucesora debía de superar su temor. —Tranquila, verás que es perfectamente normal.

Comenzaron a recorrer las calles y se encontraron con espectros de diferentes tipos, ánimas no corpóreas y con formas animales. En un momento se detuvieron sobre un edificio de oficinas al notar una especie de humareda color negro justo frente a ellos.

Delicioso, delicioso— oyeron, probablemente provenía de la criatura.

— ¿Qué es...?— balbuceó Sakura a su maestro.

—Un fantasma, uno muy gordo al parecer, lleva mucho tiempo comiéndose a las personas.

— ¿¡Comiéndose!?

—Se alimentan de las emociones negativas de la gente, el rencor, el odio, el dolor... lo que causa problemas porque esos sentimientos también son vitales, conforman el alma de una persona, y si falta una parte se pierde nuestro ser, y entonces ellos se apoderan de nosotros... por eso es vital exorcizarlos— silencio. —Además absorben las habilidades que poseían los humanos devorados por ellos...

—Cielos— musitó Sakura nerviosa.

Delicioso... sabroso... huele... bien...— la voz chillona y horrorosa del fantasma sonó un momento antes de que un gigantesco ojo rojo apareciera sobre su... ¿Cuerpo tal vez? Justo en medio de esa masa oscura que parecía de humo. —Dame...

—Este comió a más de uno— dijo Daisuje Tsukimine. —Si ataca Irá por el más fuerte Sakura—san, estate atenta...

—Sí.

Huele... huele... ¡Dame!

Recomiendo escuchar: "Taiketsu" OST de Sakura Card Captor.

Lo vieron acercarse a una velocidad atroz hacia el monje abriendo una boca asquerosa y repulsiva con enormes dientes afilados, queriendo devorar su alma y así saciar aquel apetito que parecía atormentarlo. El anciano tomó un pergamino sagrado de su atuendo y aguardó a que la criatura estuviera lo suficientemente cerca como para tocarlo con él. Una descarga eléctrica provocó que el fantasma soltara un chillido aturdidor que dejó a la joven de ojos verdes algo atontada.

—Qué insolente— comentó Tsukimine en un murmullo. Arrojó otro pergamino pero no funcionó, la criatura pareció abrirse en dos y el papel no llegó a tocarlo. —Este se comió a una persona muy inteligente...

Lo observaron con cautela y la mueca que hizo el espectro les evidenció que no se había rendido, expulsó una lluvia de bolas oscuras que fue directo hacia donde ellos se encontraban. Al verse en peligro la magia de Sakura la protegió con una cúpula brillante a su alrededor; desde hacía un tiempo atrás notó que, si en algún momento estaba en una situación de riesgo, su magia se activaba sola y la protegía de diversas maneras.

Sin embargo aquella especie de escudo no era uno como tal, por lo tanto, aunque rechazara con una descarga las impurezas de aquel fantasma los ataques que habían impactado en su defensa comenzaron a expandirse hasta cubrirla. Dejando ver solo su color oscuro y repulsivo.

— ¡Sakura-san!— llamó el monje.

— ¡Ahhhh!— se oyó a la joven, atrapada en su propia magia. Entonces el anciano aferró con fuerza su cetro de cascabeles y golpeó el escudo turbio que la rodeaba. Generando que una luz se esparciera por doquier.

Vio al espectro deshacerse como si estuviera quemándose y, luego de que desapareciera, a su nieto sosteniendo un puñado de pergaminos sagrados. Estaba vestido como si acabara de salir de la universidad, puesto que traía el saco azul que identificaba el uniforme. Afectado por la sorpresa pero componiéndose al instante corrió a asistir a su sucesora que tenía una expresión adolorida mientras se sujetaba el pecho con fuerza y se ovillaba en el sitio en el que había quedado. Touma al verlo no tardó en seguirlo.

—Sakura-san ¿Te encuentras bien?— preguntó Daisuke, al no recibir respuesta su preocupación fue en aumento. —Sakura-san ¿Me oyes?

—Sakura déjame revisarte— Touma corrió a penas el atuendo de la joven hasta descubrirle los hombros, partes de su piel se habían tornado violáceas, como si tuviera un moretón gigantesco. —Fue contaminada abuelo...

Fin de la canción.

—Hay que llevarla al templo, no perdamos tiempo— el joven la tomó en brazos sumamente asustado y corrieron rumbo al templo Tsukimine como si no hubiera un mañana, los quejidos de la muchacha era lo único que oían además de sus respiraciones agitadas.

Al llegar los recibieron dos chicas sonrientes que al notar los semblantes de los hombres y a la joven de ojos verdes en brazos de supieron que algo malo había pasado y se acercaron para ayudar.


Percibió un leve cosquilleo entre los cabellos y abrió los ojos pasándose la mano entre ellos, estaba recostado en su escritorio, rodeado de papeles. No se había dado cuenta el momento en que se durmió, pero le había sentado bien. Se incorporó en su asiento y se sobresaltó al notar a una jovencita de largos cabellos castaños mirarlo divertida apoyando los codos sobre la madera del escritorio. Al concentrarse se percató de que sus ojos eran color café y que, para su decepción, no se trataba de su novia. Por un momento las había confundido, tenían un parecido que no había notado antes.

—Nunca en la vida pensé que Xiao Lang Lipodía quedarse dormido encima de su trabajo como las personas normales— dijo Lei poniéndose derecha. —Ujuju que divertido.

—Hola Lei— bostezó y la joven se quedó mirándolo. — ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?

—Por la puerta— sonrió inocente. Shaoran suspiró.

—Tu sigilo a veces me asusta— era cierto, las habilidades de la nieta de Jin Qiu eran notorias, era capaz de infiltrarse en casi cualquier lugar sin que la vean.

—Quería hablar contigo, pero te encontré dormido... no quería despertarte.

—Debiste despertarme, lo siento, puedes decirme adelante— la vio llevarse las manos al regazo y mirarlas, como nerviosa.

—Bueno... mi abuelo me dijo... me dijo que vas a comprometerse con Sakura Kinomoto...— la expresión impertérrita de Shaoran no decía nada en particular. — ¿Por qué?

—Porque la amo Lei...

—Sí, pero, ¿Qué pasará con el consejo? No lo aprobarán... Puedes perder tu puesto como líder de nuestro clan— la vio inclinarse hacia adelante y mirarlo suplicante. —Por favor... recapacita.

— ¿El señor Jin Qiu te pidió que me disuadieras?

—No— silencio. —Vine por mi cuenta, quería escucharlo de ti... y pedirte que no lo hagas— vio que el castaño se ponía de pie, posiblemente enojado, lo siguió con la mirada. —Por favor Shaoran, recapacita, te pueden exiliar, te pueden condenar por traidor... ¿Qué será del clan sin ti? Las nuevas leyes que creaste se disolverán y...

—Escucha Lei— la voz del joven sonó tajante. —Comprendo tu preocupación, pero tú tienes la protección de tu abuelo, no te afectará si me destituyen.

—Sí lo hará, mi abuelo solo no puede hacer nada, no sin el apoyo del resto de los ancianos... podrán volver a obligarme a casarme...

—Lei, Jin Qiu no lo permitirá.

— ¿Qué será de Mei Ling? ¿De Ryu? Por favor piensa un poco más, muchas vidas dependen de ti...— Shaoran avanzó hasta la puerta y la tomó, invitando tácitamente a la chica a que saliera. La miró enseñando una media sonrisa que la dejó sin aliento.

— ¿Tú crees que voy a dejarlos salirse con la suya? Presentaré batalla si es necesario, no me sacarán de en medio tan fácilmente Lei, ahora por favor ve con tu abuelo, tengo cosas que hacer...— la chica obedeció luego de dudar, pero no quería contradecirlo. Se marchó de allí con su nuevo vestido color melocotón de estilo casual, lo había comprado para ver si le decía algún cumplido pero no fue así, decepcionada salió del edificio.

Shaoran tomó sus cosas personales pero, al momento de tomar su teléfono móvil se dio cuenta de que no lo tenía consigo, ¿Lo habría perdido en el camino? Recordaba haber realizado una llamada antes de entrar en las oficinas Li, ¿Podría ser que se le hubiese caído? Con un chasquido de lengua le restó importancia decidido a comprar uno nuevo cuando regresara al centro. Por el momento se conformaría con dirigirse a casa y almorzar algo, moría de hambre.


—No responde, parece que lo tiene apagado...— le dijo Mei Ling a Tomoyo. Ambas se encontraban afuera del templo aguardando por noticias de la condición de Sakura, intentaban ubicar a su novio o a Ryu pero ninguno de los dos contestaba a las llamadas. Inquietas de que hubiese ocurrido algo más optaron por salir a buscarlos pero las detuvo la aparición de Touma que lucía preocupado y desorientado.

— ¿Cómo está, Touma?— le preguntó Tomoyo a su amigo.

—Es serio... El espectro al que se enfrentaron durante la patrulla era muy inteligente, sabía que corrompiendo el alma de Sakura la debilitaría puesto que para un monje o una sacerdotisa mantenerse puros lo es todo... Mi abuelo dice que Sakura tenía miedo al enfrentarlo, eso fue lo que la volvió vulnerable.

—Se recuperará ¿Cierto?

—Mi abuelo intenta purificarla, pero está sufriendo mucho.

Y de hecho así era. Sakura se retorcía en el futón en el que la habían recostado, estaba rodeada de incienso purificador y el monje recitaba unos sutras budistas para hacer que las manchas en su piel desaparecieran, sin embargo no surtía mucho efecto dado que la joven se encontraba en un estado de dolor y conmoción muy grandes, debía estar relajada.

—Vamos Sakura-san... enfrenta tus temores...

La chica era consciente, al menos se encontraba bien en aquel lugar tan tranquilo. No estaba segura de dónde era eso pero sabía que sus rodillas estaban sumergidas en el agua que la rodeaba, caminaba a paso tranquilo mientras observaba el cielo radiante sobre ella, había muchas nubes blancas como la nieve cubriendo aquel celeste tan hermoso. Se detuvo al oír unas voces, parecían niñas.

— ¡Espera Apola! ¡No corras tan rápido!— cruzaron a su lado dos pequeñas. La que correteaba adelante lucía el cabello castaño, largo hasta la cintura y un vestido color verde musgo, Sakura notó un colgante en su cuello un tanto peculiar, se trataba de un círculo con una estrella en su interior; la otra jovencita que seguía a su amiga parecía ser menor que esta y poseía cabello negro no tan largo, estaba ataviada con una falda larga hasta los pies color púrpura y una camisola a juego. Ambas lucían alegres y apuradas.

— ¡Vamos Vinna! ¡Si no corres no alcanzaremos la luz!— Sakura las siguió, no tenía nada mejor que hacer tampoco.

— ¡Espérame!

— ¡Vamos, vamos!

Llegaron a una zona despejada en donde los rayos del sol golpeaban el agua, solo había un árbol lleno de flores violáceas que tenía sus raíces sumergidas, las niñas se pusieron a chapotear y a jugar a mojarse, parecía ser que ese era el sitio a donde querían llegar. Las observó reírse de las cosas que decían una de la otra y recordó cuando Tomoyo y ella eran niñas. ¡Cuánto había cambiado su vida!

Atardeció, el sol comenzaba a ponerse en el horizonte. Las niñas se habían subido a las ramas de aquel árbol y la más pequeña recogía flores y las convertía en una bonita corona. La mayor se bajó de un salto, avanzó hasta el sitio donde la luz del sol se reflejaba en el agua.

De pronto su colgante se cubrió de luz y comenzó a rodear a la niña iluminándola de un color dorado intenso. Sakura, boquiabierta, se acercó e intentó tocarla pero antes de alcanzarla la niña volteó la vista hacia ella. Era increíble.

Aquella pequeña tenía el mismo color de ojos que ella. Refulgían a través de la luz de oro.

—Ya falta poco Vinna...— su voz sonaba como un murmullo. —Quedaré purificada y me haré cargo de todos...— la luz se hizo tan intensa que Sakura no pudo ver nada.

Cuando abrió los ojos nuevamente se encontraba junto a un camino que bordeaba un lago, o un río tal vez, era inmenso. El día estaba nublado, a punto de llover. A su lado pasó corriendo aquella chica de cabellos largos, aquella a la que llamaban Apola, le habían crecido aún más los rizos castaños y alcanzaban sus muslos. Había crecido, puesto que la notaba más alta y su cuerpo más similar al de una mujer.

La siguió.

Detuvo sus pasos cuando la vio encontrarse con un hombre que montaba a caballo, tal vez no un hombre sino un muchacho. Vestía un atuendo oscuro, una bata blanca sin mangas lo cubría e iba encapuchado, se encontraba sobre un caballo color negro.

—Hola León— escuchó decir a la chica.

—Hola, ¿Qué tal? Tanto tiempo sin verte...

—Bien, soy la nueva sacerdotisa... — silencio.

—Debes estar feliz.

—Lo estoy— no sonaba muy convencida. —Pero...

—No te preocupes por mi... Estaré bien Apola.

—Quiero estar contigo...

—Lo sé— se inclinó para besarla. Sakura se puso completamente roja pero avistó que el joven no había tocado los labios de la muchacha. Solo depositó un suave beso en su frente a pesar de que Apola había cerrado sus ojos aguardando.

—No quiero que nos separemos...

—Ni yo... Pero tienes que cuidar de Vinna por sobre todo, y la única forma es conservando tu puesto, la gente te escucha y respeta, piensa que si se enteraran de nuestra relación... Serían capaces de cualquier cosa.

— ¿Y si no lo supieran?— la voz de la joven cita sonaba anhelante. Sakura pensó en Shaoran y en lo importante que él era para su vida, ¿su trabajo como sacerdotisa le impediría tener un noviazgo con él? Ella deseaba que estuvieran juntos toda la vida y que formaran una familia. ¿Ella no podría trabajando en el templo?

— ¡Apola! ¿Apola dónde estás?— oyó, la voz provenía de lejos.

—Es Vinna, debe querer que Preparemos el almuerzo de los niños...

—Vete, te veré mañana por la noche, en tu templo.

—De acuerdo— Sakura los vio despedirse y todo a su alrededor se volvió oscuro. Cientos de luces verdosas la rodeaban, casi como en sus sueños de siempre. Avanzó a paso tranquilo oyendo el sonido de un pandero y una voz cantando dulcemente.

—Por favor... Contesta esta vez...— la vio bailar, su vestido verde danzaba con ella. —Apola ¿Eres tú?

¿Quién eres tú?

—Me llamo Sakura y...

Soy algo que está en ti y en muchos otros— una voz extraña la interrumpió. —Pero que al mismo tiempo vive como una entidad propia y no necesita de nadie... al menos no para subsistir.

¿Por qué te has mostrado ante mí?— Sakura tuvo el presentimiento de que aquella conversación era increíblemente importante, algo le decía que aquella voz infantil que escuchaba ya la había oído antes, y le recordó a la que les había hablado en el sueño que compartió con su novio y con Eriol. Era idéntica.

Sin embargo no pudo oírlo más, la oscuridad la cubrió por completo y sintió miedo, la paz se había ido. Sintió mucho dolor.

Al reaccionar estaba en el templo y el monje Tsukimine le secaba la frente con un pañuelo, aquel dolor era horrible, como si se estuviera pudriendo por dentro.

—Tranquila Sakura-san, te purificaré...

—T-Tsukimine-dono... espere... sé lo que... podemos hacer— balbuceó. Miró a su alrededor pero no encontró el rostro de su novio allí, se extrañó. —La luz... ¿Está atardeciendo?

—Sí querida, ¿Qué sucede?

—Lléveme al lago... el lago del templo... sé lo que hay que hacer.

Así fue, Touma la tomó en brazos sumamente preocupado y corrió hacia el lago que se encontraba a unos metros hacia el costado, cerca de la zona donde realizaban los festivales, siempre seguido de cerca por su abuelo. Siguió las indicaciones de la chica y la depositó en el agua, era un poco profunda y llegó a temer que se ahogara al no poder nadar, por lo tanto se sumergió con ella y la llevó hacia donde quería. Justo donde el sol golpeaba el agua.

Sakura colocó las palmas de sus manos unidas y dejó que la luz las bañara, comprobó que respiraba agitada, como si no pudiera mantenerse, así que la sujetó con fuerza. Los rodeó una luz segadora que lo hizo cerrar los ojos. Se sintió renovado y muchas de las penas que lo aquejaban pasaron a segundo plano.

Cuando todo volvió a la normalidad la miró. Su respiración se había apaciguado. ¿Dormiría?

—Sakura... ¿Estás bien?— preguntó calmado.

—Sí... estoy mejor... podemos salir del agua ya...— la sintió incorporarse y la aferró con fuerza. — ¿Touma?

—Espera... No te esfuerces tanto— le dijo, se percató de que la espalda de la chica estaba pegada a su pecho, sentía su calor a través de la ropa mojada.

—Ya estoy bien— ella se separó.

—Pero...

—No ha desaparecido— dijo el Monje Tsukimine desde la orilla. —Pero si iniciamos una purificación quedarás limpia otra vez, tomará una semana tal vez, pero será mejor que no te veas expuesta a energías negativas mientras tanto o sino esta vez podría ser fatal para ti.


—Sakura ¿Te encuentras bien?— le preguntó Tomoyo a su amiga abrazándola. Había pasado unas cuantas horas de pánico que le había traído recuerdos dolorosos.

—Estoy bien, perdoname por preocuparte Tomoyo... Otra vez.

—Sí que nos diste un susto— Mei Ling colocó las manos en la cintura. —No pudimos localizar a Shaoran ni a Ryu... No sé en qué andarán.

—No te preocupes, deben estar ocupados— el semblante de la joven de ojos verdes estaba decaído. Luego sonrió. —Vayamos al karaoke, tenemos que celebrar aún.

—Pero Sakura... Recién estabas...— las dos chicas restantes se miraron inquietas.

—Estoy bien, por favor... ¡Me hará bien despejarme!

Acordaron que irían a la residencia Li a cambiarse y a ver si encontraban a los muchachos. Al no encontrarlos Mei Ling dejó una nota:

"Queridos tontos: al no encontrarlos por ninguna parte y en vista de mi reciente venta me voy con Sakura y Tomoyo a festejar al karaoke, volveré tarde, no me esperen para la cena. Mei Ling.

PD: ¡Aprendan a contestar las llamadas!"

Al llegar a casa Ryu se encontró con la nota sobre la mesa y la abolló mirando a su jefe y amigo con quien había estado trabajando toda la tarde. Había silenciado su móvil en vista de la cantidad de reuniones que les aguardaban. Al verlo se encontró con doce llamadas perdidas y maldijo para sus adentros.

— ¿Qué es eso?— oyó al castaño.

—Tu prima se ha ido de fiesta...

— ¿Ah sí?

—Sí, con tu novia.

— ¿Sakura está con ella? Oh bueno, un poco de diversión no les hará daño— yendo por un refresco, el jefe del clan Li se dirigió a la cocina pensando en su novia, la había extrañado todo el día y por la pérdida de su teléfono no había sido posible su comunicación. Quería verla, anhelaba verla.

—Oye Shaoran ¿No crees que deberíamos ir?— sugirió el guardaespaldas.

— ¿Por qué lo dices?

—Bueno, ¿Porque hay enemigos sueltos, tal vez? ¿Qué pasará si las atacan estando solas? Creo que es mejor que vayamos, no las molestaremos, nos quedaremos apartados.

Una vez que Ryu convenció a su amigo de ir donde estaban las chicas se dirigieron allí. Al llegar las vieron al instante, se encontraban sentadas cerca de la tarima de bebidas, mirando hacia el decorado escenario en el que una chica cantaba alegremente, las tres jóvenes se reían, parecían divertirse.

Ellos se acomodaron en una esquina con poca iluminación para poder observarlas sin que notaran sus presencias, especialmente Sakura que había desarrollado sus poderes enormemente y podía llegar a detectarlos.

Las vieron reírse un poco y luego a Daidouji levantarse de su asiento rumbo al escenario, al parecer iba a cantar algo.

Recomiendo escuchar: "Ichibyou no refrain" OST de Get Backers.

Los acordes de la canción comenzaron a sonar, el ambiente se llenó de un ambiente romántico. Tomoyo luciendo un vestido por las rodillas color azul se veía radiante, el efecto de los reflectores también ayudaba, provocaba que sus ojos lucieran más hermosos. Su voz resonaba de tal forma que parecía alcanzar los corazones de los que la oían.

Shaoran miró en dirección a su novia y le pareció preciosa, la melodía resonaba en sus oídos y pensaba que sería hermoso oír aquella canción estando juntos, la quería para su vida, sin embargo ¿Por qué tenía esa sensación tan horrible? Como si estuvieran distanciados. No había sabido nada de ella en todo el día y aún así allí estaba ella, a unos pocos metros, luciendo su cabello largo suelto que le caía sobre el vestido color verdoso. "Como sus ojos", pensó él.

Lejos de sus pensamientos Ryu le prestaba atención a la letra de la canción y no le agradó demasiado, pero reconoció que la voz de Tomoyo era muy hermosa. No le gustaba porque estaba escuchando frases que tal vez podrían haber salido de su boca en algún momento.

"Reuniéndome con mis amigos usuales. No puedo regresar, no puedo regresar, a la máquina expendedora en la que me apoyé.

No puedo encontrarlo en ningún lugar, mi corazón simplemente no puede ser honesto. Seguiré buscándote..."

En algún momento, pero hacía bastante tiempo.

Miró en dirección a Mei Ling y la notó con semblante serio, como si estuviera pensativa. Se preguntó si acaso estaría pensando en él, si no extrañaría las conversaciones divertidas que tenían y sus fastidiosos apodos; no la había molestado, desde la noche en que habían vuelto juntos no habían cruzado demasiadas palabras. ¿Sería eso lo que lo tenía de malas últimamente? "No, no es así, no es posible..."

"Inclusive ahora hay un cristal en mi corazón, que lo mantiene libre de enredos y de dolor. Aún no hay nadie que conozca mi verdadero yo.

Mintiendo y riendo, siempre sola en algún lugar. Solamente creo en ti, el refreno que yo siento..."

Abrió los ojos conmensurablemente, como si hubiese caído en la cuenta de algo muy importante. ¿Se estaría refrenando? No había nada que refrenar ¿Cierto? No había nada dentro de él.

—Temari...— dijo en un susurro inaudible. —No entiendo qué me pasa...

"¡Te quiero mucho Ryu—chan!"

Experimentó un ligero dolor en el pecho, provocado por su recuerdo. Ella le hacía daño... pero qué bien se sentía pensarla... Notó que Shaoran había volteado a verlo y parecía preocupado. Intentó disimular, no quería inquietarlo más de lo que seguramente ya lo estaba.

—Ryu...— lo oyó.

—Estoy bien jefe.

"Un rostro que anhelo desde hace mucho tiempo. Alguien que tiembla con tristeza.

Algún día tendré que dejar ir a mis amigos. Quiero verte, quiero verte a ti la persona que más admiro."

Nuevo dolor. Lo disimuló mejor esta vez. No haría que Shaoran se preocupara por él, no quería que tomara medidas junto con su madre. Tampoco lo creía capaz, sabía muy bien que no lo perdonaría.

Notaron que las chicas miraban en dirección a su mesa y ambos instantáneamente se agacharon un poco, para que no los vieran, tenían que continuar de incógnito para que no se molestaran, principalmente Mei ling que había dejado en claro que estuvo todo el día llamándolos. ¿Quizá había sido algo importante? No se les había ocurrido.

Fue entonces que Ryu notó que un muchacho de cabello castaño claro se les acercaba, frunció el ceño en ese mismo instante. Agudizó el oído para saber qué era lo que quería decirles.

—Hola ¿Cómo están?— saludó. —Me llamo Eiji Sohara, no las había visto nunca por aquí ¿Es la primera vez?

—Sí— contestó Mei Ling sonriendo. — ¿Tú vienes seguido?

—A veces, los fines de semana, ¿Les puedo invitar algo?

—Claro.

Ryu se molestó ante la amabilidad sin descaro de la prima de Shaoran, aquellas sonrisitas alegres no eran más que trucos de seducción que él se conocía de memoria, no podría creer que fuera tan desvergonzada de hacer eso.

—Su amiga tiene una voz increíble, es la mejor que he oído hasta ahora— aduló el chico, él sonreía sinceramente y, por esa misma razón, Ryu lo odió. —Me gustaría oírla cantar otra canción...

—Tal vez lo haga, Tomoyo adora la música— comentó Sakura.

—Sí, es cierto— asintió la proveniente de China. —Tal vez canta otra.

—Oye Mei Ling, ¿Tú no te animas?

—Oh no, no, no, soy terrible cantando...— ambos se rieron.

—Oh ¿Tan así? Bueno— fingió susurrar un secreto. —Yo igual— volvieron a reírse. —Dime, ¿Se quedarán mucho tiempo?

—Solo un rato, vinimos a celebrar, luego nos iremos.

—Oh vaya... Yo vine aquí con unos amigos pero se han puesto a coquetear por ahí y me abandonaron...

—Ah ¿Y tú decidiste hacer lo mismo?— dijo Mei Ling pícara, Sakura se sonrojó y Eiji también, luego lo escucharon lanzar una risita.

—Pues no lo había pensado así pero...— la miró con una sonrisa de ojos brillantes. —Tal vez podríamos salir alguna vez ¿Qué dices?— ahora la sonrojada era Mei Ling.

Ryu se puso de pie enojado y avanzó con paso seguro entre las mesas, siempre seguido por Shaoran que intentaba hacer que regresara a su asiento y que se calmara, sin embargo cuando iba a atrapar su camisa aceleró el paso y no llegó a impedir lo que sucedió.

—Esto... sí, me gustaría...— Mei Ling no reaccionó sino hasta sentir el puñetazo que una persona le propinó a su mesa, justo entre ella y Eiji. Le daba la espalda por lo tanto le tomó unos momentos identificar al guardaespaldas de su primo como el responsable. — ¿¡R-Ryu!?

Shaoran solo se percató de una cosa, Sakura se inclinaba hacia atrás sobre su taburete y se caería, por lo tanto solo atinó a sostenerla, por fortuna la atrapó en el aire. Cuando sus miradas se encontraron fue como si todo estuviera bien de pronto, nada malo iba a pasar.

Fin de la canción.

Ante un nuevo dolor de la Card Captor (debido a la energía oscura que estaba liberando Ryu en ese momento) la sujetó con fuerza. Perdía calor corporal. Optó por sacarla de allí para que tomara aire fresco, ya se arreglaría solo su amigo.

—Oye, ¿Qué te pasa?— saltó Eiji, y se encontró con un par de ojos asesinos.

—Aléjate— la voz del pelinegro sonaba gutural, como si estuviera a punto de cometer un crimen. Por fortuna solo atinó a tomar al muchacho por las solapas de su camisa y amenazarlo en silencio. La sangre le hervía en las venas.

— ¿¡Qué haces Ryu!? ¡Suéltalo!

— ¿Es tu novio Mei Ling?— preguntó el joven castaño sin amilanarse, ese sujeto no lo intimidaría tan fácilmente.

— ¡No! Claro que no— al guardaespaldas le fastidió la sinceridad de la chica. Era la verdad. No eran nada. ¡Qué rayos le importaba a él! ¡No le importaba ni un poco! Pero no dejaría que ese tipo se le acercara.

—Entonces— la voz de Eiji se tornó dura. —No tiene derecho a molestarse...— al ver que aquel sujeto se quedaba estático dio un manotazo para liberarse, la conmoción lo había dejado tieso. Aprovechó para acercarse a la muchacha que lucía bastante apenada.

—Disculpa Eiji, no sé qué le pasó...

—No te preocupes, oye... Sigue en pie la salida ¿Verdad?— ella contestó con un asentimiento. —Entonces te llamaré ¿Bien?— intercambiaron teléfonos justo allí. Antes de hacerlo Mei Ling miró de reojo al asistente de su primo pero se dijo que no debía preocuparse, aquel tonto solo la fastidiaba. Estaba furiosa con él.

Después de eso un empleado del lugar les pidió amablemente que se retiraran. Ambos salieron afuera y esperarían a que Tomoyo terminara de cantar la segunda canción que el público le había pedido. El aire frío del exterior ayudaba a que se relajaran sin embargo no era suficiente para calmar los ánimos.

— ¿Qué estabas haciendo?— dijo Ryu acusador.

— ¿Con qué?— ella no sonaba más calmada.

— ¡Con ese tipo! ¿Qué rayos Mei Ling? ¡Estamos en medio de algo muy serio y tú coqueteando por ahí!

— ¿¡Quién te crees que eres!?— la oyó gritar. — ¡Tú haces lo mismo cada día! ¡Yo no tengo poderes! ¡No soy parte de su pelea!

— ¡Te pueden estar queriendo engañar para dañar a tu primo!

— ¡No soy tan tonta! ¡Déjame tranquila!— cuando lo vio acercarse inmediatamente retrocedió, no quería que estuviera cerca, le fallarían las fuerzas. — ¡Basta Ryu! ¡Vete a hacer tu vida! ¡Yo haré la mía!

— ¿Dices que vas a verte con ese tipo después de todo?

—Por supuesto que sí, tú no eres mi jefe— él la tomó por la muñeca y la sujetó con fuerza, a pesar de eso no le hizo daño. Mei Ling supo que si hubiese querido lo hubiese hecho.

—Deja-de-meterte-en-problemas— sus rostros estaban muy cerca. Lo vio suspirar, cansado de repente, y bajó la vista al suelo. No se dio cuenta de que había quedado acorralada entre él y una pared, en la cual estaba apoyada. —Qué ganas de molestarme Pantis...

— ¡O-Oye...!

—No— la interrumpió. Luego la miró a los ojos, rendido, ya no entendía nada. — ¿Por qué?

— ¿Por qué, qué?

— ¿Tanto disfrutas mosquearme?

—No hacía eso... Suéltame.

—No quiero— pero la soltó, confundido por sus pensamientos. Sin embargo cuando ella estaba a punto de escaparse su cuerpo se movió como si no respondiera a sus órdenes, la acorraló una vez más... y la besó.

Mei Ling se quedó estática, estaba pálida y sentía que el cuerpo le temblaba. Era la segunda vez que la besaba... pero no quería, no quería que fuera así, no por lástima o por mera furia de no obtener lo que él quería. No le daría su atención, algo de orgullo le quedaba en su cordura.

Lo abofeteó.

El sonido rompió el silencio de la noche. Ryu se aferró la mejilla como si hubiese despertado de un sueño, y la miró sorprendido. "Me odia..." pensó. Ella estaba llorando, desconsoladamente se cubría el rostro como si pudiera ocultarse de él. Entonces la vio salir corriendo, no la siguió, como siempre permaneció en su sitio, paralizado como cada vez que en verdad tenía que responder. "Me odia."

Shaoran llegó corriendo en donde estaba Ryu y lo vio perdido, tuvo que pasar su mano varias veces frente a su rostro para hacerlo reaccionar. Le informó que Sakura no se encontraba bien, que la llevaría a su casa una vez que Daidouji saliera (le había mandado un mensaje avisando que estaban afuera) y preguntó por su prima.

No recibió respuesta, solo lo vio dirigirse al automóvil.


Notas de Autora.

Hola! Qué tal se encuentran? Yo vengo aquí con este laaaaaaargo capítulo nuevo. Me di cuenta de que todavía me estaba limitando a las 4000/5000 palabras de antes cuando tenía un día fijo para subir actualización pero me di cuenta de que eso es bastante tonto, así que ahora puede que se encuentren con capítulos más largos, como este *tadá!* Y bueno, ahora con el calor aquí en el hemisferio sur estimo que la historia finalizará para el verano a este ritmo... ¡Avance bastante, wii! Pero no diré mucho por las dudas jajaja Espero les guste este cap! Bueno, como siempre muchas gracias si estás leyendo esto y si te gustó.. dejame un comentario que los reviso todos los días! Un saludo grande!

PD: Aquellos que tienen cuenta de Wattpad o que conocen la plataforma, también publico la historia allí.. lo lindo es que se pueden poner imágenes, y aunque no siempre me quedan bien, ayudan a ambientar la historia :D Si quieren búsquenme, estoy con el mismo nombre aquí pero sin el "apóstrofe S" Solo un comentario!