Notas de autora

Hola a todos! Sí, lo sé, me demoré más de la cuenta en subir esta actualización, no me odien porfa :C la inspiración me abandonó por una pequeña temporada para este capítulo, si bien he aprendido mucho en este tiempo debo admitir que explayarme es algo que se me dificulta aún, prometo esforzarme un poquito más n.n Ahora sí! Pasamos a la historia! Comienza el arco final digamos y les traigo dos nuevas interrogantes para esta historia! Me encantaría leer sus teorías e hipótesis e.e Bueno! Espero que lo disfruten!

Para contestar a las interrogantes que tengan (si puedo responder claro está) voy a usar este espacio, así no los molesto envíandoles mensajes privados y puedo contestar a los que no me permite FanFiction, así que a Annabethjc23 le cuento: Soy de Argentina, Buenos Aires Annabeth! Aquí nací, me crié y espero vivir siempre, me gusta mucho mi país :D. Para AndyScc97 mi respuesta es: Depende. Si te refieres a este FanFic te diré que al finalizar esta historia queda una más! La última eso sí. Proyectos tengo Andy, y muchos! Pero no esta índole. No creo que pueda imaginar otra historia de Sakura y Shaoran para ser franca, dudo mucho que pueda hacer algo digno sin mezclar las historias por ende no escribiré otro Fic... pero sí historias mías! Como deben saber ya amo escribir y lo voy a hacer siempre! He pensado en publicar mis historias personales, no fanfics, solo mías... y me decidí que cuando termine este Fic me voy a dedicar a ello. Espero haber contestado sus preguntas C:

Sin nada más que decir los dejo con la historia. Muchas gracias si estás leyendo esto! Espero les guste!

Cuenta regresiva: 2 capítulos restantes y contando...

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Sakura no podía dejar de mover los dedos. Estaba nerviosa allí sentada en el despacho de su novio, en las oficinas Li, él estaba sentado a su lado, en el sofá. Ambos estaban tomados de las manos. Miró la suya en donde se lucía el hermoso anillo de compromiso que le había dado, sonrojada apartó esos pensamientos. No era el momento para soñar despierta.

Había pasado una semana desde que se lo había propuesto y cada vez que miraba la joya parecía desaparecer del mundo. Estaba feliz, eso se notaba.

Sin embargo necesitaba concentrarse, era un momento importante. Esperaban al señor Jin Qiu del Consejo de Ancianos, le iban a informar de su decisión de contraer matrimonio. De pronto todo se había vuelto muy serio, al convertirse en su esposa todo el clan Li esperaría muchas cosas de ella, Shaoran no había especificado, pero por la expresión que había puesto supuso que sería larga la lista de responsabilidades que tendría.

Suspiró resignada.

— ¿Estás bien?— lo oyó, se ruborizó y lo miró sorprendida. — ¿Sakura?

—Eh... esto... sí.

— ¿Segura?— él se giró para mirarla con más atención. "Seré su esposa..." pensó.

—Sí, solo estoy un poquito nerviosa— la sonrisa que le enseñó su novio la dejó sin aliento.

—No te preocupes, es un gran hombre, será justo en su opinión ya lo verás— se enserió. —También debo hablarle de lo de Lei... es su nieta después de todo.

—Sí... es verdad...

—Tranquila— la tomó por los hombros y besó su mejilla. —Nada nos va a impedir ser felices Sakura.

—Tienes razón— lo miró, estaba radiante en los últimos días, se lo notaba de un mejor ánimo y disposición, se preguntó si acaso tendría que ver con la propuesta.

Unos golpes en la puerta llamaron su atención. El castaño cedió el paso y vieron al anciano ingresar, vestía una túnica tradicional china, sus ojos se alegraron al ver al joven quien se puso de pie para estrechar su mano. Le ofreció asiento y luego volvió a sentarse junto a la chica.

—Señorita Kinomoto ¿Cómo está?— la saludó con una sonrisa.

—Muy bien, muchas gracias señor Jin Qiu.

—Cuéntenme, ¿Por qué me han llamado?— la pareja se miró.

—Nos hemos comprometido...— dijo Shaoran. —Vamos a casarnos.

La sorpresa en el rostro del hombre fue obvia, elevó las cejas y abrió la boca. Sin embargo luego sonrió, se rio, se puso de pie y los abrazó, siempre riendo.

—Me alegro tanto por ustedes— miró a la chica. —Cuida mucho de nuestro Shaoran...

—Lo haré— contestó ella con una sonrisa.

—Bueno, ¿Qué tienen pensado hacer?— el semblante del anciano se había tornado serio. —Quiero decir, los demás miembros del consejo no lo van a aprobar...

—Sé que será drástico, pero voy a trasladar la sede principal del clan Li a la de Japón...

—Te has vuelto totalmente loco...

—Tal vez sea una locura, pero voy a correr el riesgo, estoy muy al tanto de que hay gente que me aborrece en el clan pero hay gente que me apoya también.

—Ah muchacho...— lo vieron suspirar.

—Podríamos ir a Hong Kong...— propuso la chica, los dos voltearon a mirarla. —Antes de... la boda...

Los vio sonreír complacidos sin entender el motivo. Shaoran apretó un poco el agarre de sus manos y la miró con más intensidad, provocando un nuevo sonrojo en la muchacha que no comprendía aquella reacción. El castaño estaba enloquecido de dicha, era la verdad, nadie podía negarlo, devoraba con los ojos constantemente a su novia, parecía ser que cuanto más se profundizaba su relación más ansiaba de ella. Se preguntó si se estaría volviendo un poco como Ryu. En ese momento las ansias por besarla solo eran aplacadas por la presencia del anciano que los miraba.

—Después de la boda— le contestó. —Si te llevo a Hong Kong antes es probable que intenten hacerte daño...— le acarició un mechón de cabello como acto reflejo, no podía mantener las manos quietas. —Para que no podamos casarnos.

—Oh, no...

—Tranquila— dijo Jin Qiu. —Estoy seguro de que Shaoran te protegerá muy bien.

—Por supuesto, no te preocupes por nada Sakura, iremos a Hong Kong una vez que nos hallamos casado— la vio asentir como decaída, eso lo preocupó un poco, lo único que quería era que estuviera igual de feliz que él pero en ese instante no lo parecía. Hablaría con ella una vez que terminaran con Jin Qiu. —Debo decirte algo...— le dijo al anciano.

—Te escucho.

—Es... hemos descubierto la identidad de la persona que nos ha estado atacando— captó la atención del hombre en un segundo. —Es Lei...— al ver que se quedó helado añadió: —Sinceramente no sabemos cuáles son sus motivos, pero...

— ¿Mi nieta?— el anciano se llevó las manos al rostro. —No puede ser... ¿Estás seguro?

—Completamente, secuestró a Sakura... tengo que detenerla...

—Oh, no le hagas daño por favor— le suplicó. —Es mi nieta...

—Lo sé, prometo que no la lastimaré pero... si presenta batalla debo pelear Jin Qiu— la amargura que vio en sus ojos hablaba de lo mucho que apreciaba a su nieta.

—Comprendo, por favor te lo encargo mucho, es cierto que he estado tan ocupado que no la he visto, me dijo que se quedaría con una amiga para conocer Japón... debí ponerle más atención...

—No es su culpa señor Jin Qiu— lo confortó Sakura.

—Espero que esté bien, ella... no tomó muy bien tu relación con la señorita Kinomoto Shaoran...

—Sí, lo sé— bajó la vista. —Lo voy a enmendar.

—Está bien, tampoco es culpa tuya— el anciano se puso de pie. —Debo irme, pondré a mi seguridad a buscarla, ayudaré en lo que pueda Shaoran.

—Gracias— le abrió la puerta del despacho para que el hombre saliera y luego de que se marchara cerró. —Bueno, no nos fue nada mal ¿Eh?— la vio asentir. —Sakura, ¿Qué sucede?

— ¿Por qué lo preguntas?

—Hace un momento me pareció verte triste cuando dije que iríamos a Hong Kong luego de la boda... ¿Te... te arrepientes de haber aceptado?

— ¡No!— dijo ella poniéndose de pie, como si el sofá la hubiese quemado. —Claro que no...— él sonrió al ver su determinación. Qué linda era.

— ¿Entonces?— preguntó acercándose, dispuesto a pasar un momento a solas junto a ella. Lo complació que diera un paso para encerrarse en sus brazos.

Estaba atravesando el más maravilloso de todos los paraísos.

— ¿Tu familia me rechazará? Por ser japonesa quiero decir.

—Mi familia te recibirá con los brazos abiertos Sakura— suspiró. —Si te refieres a mi clan... Bueno, eso es más complicado...

—No comprendo, ¿No desean verte feliz?

—Quieren verme feliz, casado con alguna muchacha china y obedeciendo sus tradiciones sin decir nada— le acarició la mejilla. —No me callarán tan fácilmente— la sonrisa de ella le llegó al corazón. —Cielos... no hagas esto Sakura...

— ¿Hacer qué?— preguntó ella sabiendo a la perfección que jugar son su corbata y mirarlo fijamente era que algo que a él le gustaba.

—Sabes bien qué haces ¿Eh?— la tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo. En verdad lo tenía loco. —Mi futura esposa...

—Qué felicidad— la vio reír bajito. —Parece un sueño...

—Por fortuna es muy real, pronto podremos estar toda la vida juntos...

Ryu se abstuvo de tocar la puerta del despacho de su amigo al oír la conversación que se llevaba a cabo adentro. No interrumpiría el momento a solas de los tortolitos, esperaría a que Shaoran estuviese libre para hablar con él.

No habían hablado más de cinco palabras en toda la semana. Sabía que el castaño estaba molesto, que desde que había atacado a Sakura en su momento de descontrol no lo veía de la misma manera. "Tiene razón, no merezco que me perdone" pensaba. Las cosas no habían sido fáciles para él desde que había reaccionado.

Cuando abrió los ojos por primera vez se encontraba en su habitación. Había echado un vistazo a su alrededor, perdido. Todo estaba tal cual lo había dejado, no podía recordar cómo había llegado eso sí. Lo último que recordaba era haber reaccionado y al acordarse de Mei Ling se había incorporado de un golpe comprendiendo que la había herido pero se quedó inmóvil al verla allí, arrodillada junto a su cama, dormida.

Había sido real, ella había estado con él en ese lugar lleno de recuerdos tristes. Y había visto todo su pasado, estaba confundido. ¿Qué debía decir o hacer? No sabía cómo proceder, después de todo la había herido también. ¿Qué había sido para ella ver ese lado débil de él?

Suspiró resignado y salió del edificio.

—Tú tienes algo extraño— oyó decir a alguien, volteó hacia el costado y vio a una pelirroja de coletas.

—Jenna ¿Cierto?— dijo indiferente.

—Veo que te acuerdas— la sonrisa de la jovencita era seductora. —Tú debes ser Ryu Ming.

— ¿Se te ofrece algo?— quería ir a casa rápido, no le gustaban ni un poco los cazadores.

—Pues... quiero negociar— se le acercó, su atuendo de cuero café le iba bien, vio que traía consigo una especie de barra plegable de acero, iba colgada del cinturón de sus diminutos shorts. —Estoy cazando al ánima Kasai, debes saber que nunca se me ha escapado un solo espectro... He investigado a todos los que lo rodean, entre ellos Sakura Kinomoto...

— ¿Qué tiene que ver eso conmigo?

—Sé que son cercanos, quiero que la persuadas de que nos lo entregue...

—Sakura tiene pensado ser su maestra, no te va a entregar a Kasai así como así.

—Oh pues, trata de convencerla, créeme es lo mejor, eres una persona razonable ¿Cierto? Los dejaremos en paz si nos lo dan— silencio. —Te dejaré que lo pienses... por el momento no actuaremos pero volveré, y si tengo que matarlos a todos ustedes lo voy a hacer.

Diciendo esto se marchó. Ryu permaneció en su sitio un momento para luego marcharse a casa. Quería llegar rápido, sus padres regresaban a Hong Kong, tenía que despedirlos.

Mientras caminaba por las calles pensaba en todo lo que había sucedido, como el hecho de sentirse liberado era algo totalmente nuevo, finalmente los recuerdos del pasado no lo atormentaban más pero había algo que aún continuaba allí.

Mei Ling.

Sí, había reconocido que ella le hacía un bien a su alma que nadie más podía, lo había ido a buscar a su rincón más oscuro y sacado de allí. Estaba agradecido y feliz de que estuviera junto a él, así lo había dicho ella, que estaba bien. Sin embargo ¿Por qué aún se sentía culpable de querer que permanecieran juntos? Era un sentimiento totalmente egoísta, estaba al tanto de ello, no había manera de que no lo fuera, después de todo él aún era una amenaza, siempre lo sería.

Llegó a la residencia Li y abrió la puerta. Su madre abrazaba a la joven china y la llenaba de agradecimientos. Se incomodó tanto cuando lo abrazó a él que no podía creerlo, no se solía pasar enfrente de otras personas.

Hikari entrelazó su brazo con el de su hijo y lo llevó al jardín para que pudieran conversar a solas. Se marchaba de Japón sabiendo que Ryu quedaba en buenas manos, lo extrañaba cada día pero se había convertido en un hombre, no podía cuidarlo siempre. Sakura, Shaoran y Mei Ling estarían ahí para él.

Lo tomó de la mano para sentirlo cerca y lo miró a los ojos, iguales a los de ella. Todo lo demás era idéntico a su padre.

—Ryu... Nos vamos hijo— al recibir su sonrisa tierna se enorgulleció. Sí, era un adulto ya. —Estoy muy feliz de que ya estés bien pero no abuses ¿De acuerdo? Modera tu magia.

—Sí mamá, no te preocupes.

—Pides imposibles— ella rio. —Ahora, quiero que cuides mucho a Mei Ling ¿Sí? Esa chica es muy buena, no la dejes ir...

—Mamá...

—Nada de eso, compórtate con ella.

—Oye, déjame manejarlo a mí...

—No Ryu— lo miró a los ojos con más severidad. —No juegues con Mei Ling, es preferible que la dejes ir... Sé bueno con ella ¿Está bien? Tienes que protegerla.

—No quiero lastimarla— bajó la mirada. —Esa es la verdad, en todo sentido.

—Muy bien— volvió a sonreír. —Nos vamos hijo, ve a saludar a tu padre.

Después de lo que pareció ser una larga despedida los señores Ming partieron rumbo al aeropuerto. Ryu optó por quedarse y no acompañarlos para hablar con la joven que en ese momento preparaba té en la cocina. Él hubiese preferido que se quedara sentada a su lado, se había comido dos trozos de pastel sin nada, no hacía falta el estúpido té.

Irritado se puso de pie y se dirigió a donde ella estaba, la vio tensarse cuando lo oyó entrar. No se había volteado a mirarlo y eso lo estaba fastidiando. ¿Qué le pasaba?

—Pantis— la llamó para provocarla.

—No me llames así— lo había dicho seria y calmada.

—Oye...

—Ya está listo— tomó la tetera y volteó avanzando sin mirarlo. Algo sucedía. —Serviré más pastel.

—Oye— la tomó del brazo y la tetera cayó al suelo, rompiéndose en mil pedazos. —Dime qué pasa.

—Nada Ryu...

—Dime la verdad— silencio. — ¿Hice algo malo?

—N-No... no es eso...

— ¿Entonces?— la atrajo un poco más a él para mirar dentro de sus ojos, si no se lo decía lo averiguaría por sus propios medios. Ella estiró el brazo y empujó su mentón hacia atrás para evitar que la mirara. —H-Hey...

—No me lo harás a mí...— sintió que lo aferraba por la camiseta y apretaba los puños. —Tu madre habló conmigo hoy...

—Ah, ¿Sobre qué?

—Sobre lo que te preocupa de nosotros— silencio. —Que nunca me lo dirías... Que tienes miedo de herirme otra vez...

—Bueno, es cierto ¿No?— el guardaespaldas miró a otro lado. —Decidimos correr el riesgo a costa tuya.

— ¡No a costa mía! ¡Sé que no volverá a suceder!— suspiró. —Ten más fe en nosotros... ¿Quieres estar conmigo o no?

— ¿Lo dudas?— él fruncía el ceño, estaba molesto. —Pero claro que sí.

Ella se liberó de su agarre, no se lo creía completamente, todo era tan reciente e irreal que parecía ser solo un hermoso sueño. A veces temía que lo fuera en verdad, que no hubiesen salido de aquel oscuro pozo que les mostraba ilusiones.

Se acuclilló para recoger los trozos de la tetera rota antes de sentir la mano del joven sobre la suya y tirar de ella. Se había agachado también justo enfrente suyo, sabía que tenía mucha fuerza, que con solo un tirón podía hacer que terminara en sus brazos.

No había terminado en sus brazos. La besaba. Al parecer le gustaba besarla por sorpresa, como si se avergonzara de que viera su intención, tal vez eso era... a Ryu le costaba reconocer sus sentimientos. Se dejó llevar por unos momentos, al menos hasta que oyeron a alguien aclarándose la garganta para llamar su atención. Al voltear a mirar era Eriol.

—Disculpen que los moleste— lo oyeron. Ambos se colocaron de pie.

—No te preocupes— contestó serio el guardaespaldas. — ¿Necesitabas algo?

—Shaoran y Sakura han llegado, hoy vamos a realizar la tercera prueba.

— ¿Tan pronto? No ha pasado mucho de la última...

Salieron a la sala para encontrarse con la pareja, los guardianes de la joven de ojos verdes también estaban allí. Todos se miraron con distintos pensamientos en sus mentes. Algunos preocupados, otros indiferentes, otros convencidos de que era la única manera de averiguar cómo seguía todo aquello.

Ese día el misterio acabaría y descubrían que significaba ser un usuario de dragón.

—Oigan— dijo Kero con tono fastidioso. —Dejemos de vernos las caras y comencemos, esos tipos saben cuándo entran al sueño.

—Opino igual que Kerberos— acotó Kasai. —Ellos intentan que no logren su objetivo.

—Creo que se están esforzando demasiado— dijo Ryu. —Entrar a un sueño compartido absorbe demasiadas energías.

—No tenemos tiempo, ahora que sabemos la identidad del encapuchado pueden venir por nosotros, hemos tenido suerte de que no ocurriera aún.

—Saldremos con bien de esto— dijo Eriol sonriendo. —Nos han elegido a nosotros por algo.

Aún molesto por la insensatez de los tres Ryu hizo lo que debía hacer, la magia del inglés justo en el centro del lugar comenzó a brillar y a expandirse alrededor de todos mientras colocaba los pequeños cofres uno a uno sobre sus pechos. Debían llevarlos para que la prueba se desplegara.

Una vez que se durmieron el lugar se tornó oscuro, los presentes que se encontraban conscientes supieron que los problemas habían comenzado. Estaban dentro de una brecha temporal, Mei Ling no había quedado detenida en el tiempo gracias a que Ryu la tomaba de la mano, las energías mágicas de una persona con poderes eran muy eficientes para traer a una persona corriente al mundo de la magia. Como siempre le dio su colgante como protección, además de que le serviría para no quedarse detenida en caso de que él no pudiese tocarla.

—Bueno, creo que lo mejor será que subamos al tejado— le dijo Kero al guardaespaldas. Yue a su lado lo miraba sin decir una palabra. —Sakura colocó tres pergaminos sagrados en la casa así que hasta que se rompan tendremos bastante tiempo para defenderla, la ventaja está de nuestra parte ¿Se quedarán con ellos ustedes?

—Si entran me las arreglaré— contestó Ryu determinado.

—Muy bien, buena suerte— Kero salió del lugar junto con el guardián de la luna y Kasai.

Los dos restantes se miraron tensos y se asomaron a la ventana. Afuera el ambiente se había tornado oscuro y misterioso, no había nadie allí pero por alguna razón les pareció que no duraría por mucho tiempo así. Se percibía una presencia en el aire, al menos Ryu lo sabía, algo sucedía no muy lejos de donde estaban, quizá un enfrentamiento o un ataque a alguien, no podía ir a averiguar dado que debía quedarse junto a Shaoran.

—Espero que despierten pronto— murmuró Mei Ling. Ryu asintió como respuesta y no dijo nada más.


—Cielos... ¿Me he perdido?

Eriol llevaba un buen rato avanzando en la oscuridad total, esperando con atención a ver lo que pasaba, nunca sabían a ciencia cierta lo que encontrarían allí. Esa vez no había tenido que ver los rostros confundidos de sus compañeros porque había despertado sin ellos a su lado, solo estaba recostado en la oscuridad y había comenzado a caminar luego de un rato de espera inútil.

Eriol Hiragisawa...— oyó decir a alguien, era una voz algo infantil pero que al oírla perturbaba. Se detuvo en su sitio pero no vio a nadie allí.

— ¿Quién eres?

¿Quién piensas que soy?

—Eres quien nos habló cuando comenzamos las pruebas ¿Cierto? Reconozco tu voz.

— ¿Y ahora reconoces mi voz?— Eriol se quedó inmóvil, pero claro que la reconocía, ese sonido grave pero amable, que agasajaba su alma cada vez que buscaba en sus pocos recuerdos conservados era inconfundible. Era la voz del mago Clow. Su otro yo, y a la vez un desconocido.

Frente a él apareció su figura, lo miraba sonriente, como siempre había hecho. Pero había algo muy diferente, brillaba completamente en color azul oscuro, toda su persona estaba conformada por el color. El que estaba allí no era el verdadero.

—Hablas y luces como Clow... pero no eres él— contestó el inglés con un tono triste.

—Es correcto, ¿Sabes lo que soy?

—No.

—Pues estás aquí para averiguarlo— lo vio caminar un poco de lado a lado. —Soy parte de ti... Pero al mismo tiempo pertenezco a alguien más, alguien muy superior a ti, a Clow y al mundo.

— ¿Más fuerte que Clow?— se asombró el joven.

—No es lo que he dicho, pero sí, también más fuerte que él. Yo he dicho SUPERIOR a él.

—No comprendo.

—Eriol Hiragisawa— la voz se había tornado dura. —No podrás salir de aquí hasta que lo digas, debes darte prisa. El tiempo corre en el mundo de afuera y si te equivocas no podrás salir.

—Quien eres...— murmuró el inglés. Cerró los ojos para intentar percibir la presencia de quien estaba enfrente suyo.

No fue sencillo. No percibía nada en un principio, como si junto a él no hubiese nadie, quizá esa era la respuesta. Aquella entidad no era Clow, ni tampoco era alguien que conocía ¿O sí? Lo miró nuevamente, traía los anteojos similares a los suyos, la misma sonrisa amable y misteriosa que su vida pasada...

¿Su vida...?

No, no había sido suya. Él no era Clow.

—Eres... Eres yo...— respondió. —Eres Eriol.

—Es correcto— lo miró fijo a los ojos. —O mejor dicho... soy tu magia Eriol... soy parte de ti, pero no soy de tu pertenencia...

— ¿Por qué dices eso?

—Porque no soy parte de ti porque sí... hay una razón, siempre la hay, eso debes saberlo muy bien— lo vio estirar una mano y percibió un leve malestar, el cofre en su interior estaba saliendo. Una vez que lo tuvo enfrente, flotando como si no lo afectase la gravedad, se abrió, revelando una luz multicolor que lo cegó. Era muy potente.

Saludos usuario de dragón Eriol Hiragisawa— era aquella voz infantil y perturbadora la que se oía. —Sí, sé tu nombre y quién eres, me fue pedido explícitamente por tu encarnación pasada que estuvieras aquí hoy, quería ayudar de alguna forma imagino. Sus razones no importan, tú eres tú por ser quién eres, tal vez esto que digo no tenga sentido para ti pero yo he visto el talento que posees, para lograr una buena defensa es necesario reconocer los límites propios y cuidar de uno mismo, tú cumples con esa facultad, he decidido por mí mismo haberte puesto a prueba, y has pasado, me gustaría felicitarte por ello, pero probablemente me odiarás aún más...

—Oh no, malas noticias.

Debo decirte que esto no acaba aquí, ser un usuario significa que tendrás que tomar partido en una batalla que no se llevará a cabo ahora, sino que ocurrirá en un futuro, tendrás que elegirte a ti o a la humanidad como la conoces... te daré una ayuda pero vas a tener que esperar por mis próximas instrucciones antes, te deseo buena suerte.

Diciendo esto el cofre se cerró y luego estalló como cristal roto. Eriol cerró los ojos para poder descansar de la prueba, había finalizado por fin pero en realidad a penas estaba comenzando, quería contarles a sus compañeros lo que había averiguado cuanto antes.


Shaoran se detuvo en seco al ver a su persona de pie frente a él, refulgía de color verde mientras lo miraba, su mirada se sentía como verse a sí mismo, más allá de que tuviera su apariencia, ver su interior. Avanzó unos pasos luego de recuperarse del estupor, para ver a la figura con más claridad, pero no demasiado.

—Saludos Shaoran Li— escuchó decir a su acompañante. El castaño parpadeó varias veces para tranquilizarse antes de responder.

—H-Hola... tú... ¿Eres mi magia?

—Sí, es correcto, pero no soy de tu propiedad, soy la magia que habita en ti mejor dicho.

— ¿A quién perteneces entonces?— preguntó Shaoran.

—A un ser supremo.

— ¿No puedo saber su nombre acaso?— lo vio negar con la cabeza.

Ahora déjame preguntarte algo Shaoran Li, ¿Qué razón tienes para estar aquí?— su voz había cambiado notablemente, se había vuelto casi... infantil.

— ¿Razón?— el castaño miró hacia abajo, pensándolo. —Estoy aquí... porque quiero ayudar a desentrañar todo esto.

¿Es por eso? ¿Esa es tu razón? ¿Curiosidad?— Shaoran permaneció en silencio, le molestaba quedarse mudo de repente pero era difícil, la autoridad que emanaba de aquella figura y de su voz eran patentes. —Si esa es tu razón entonces debo decirte que has fallado esta prueba.

— ¿Qué? ¿Por qué?

¿Es esa tu razón? Tomoeda es una ciudad a la que tú no perteneces, ¿Por qué te importa su futuro?

—Hay mucha gente inocente que puede morir si no hacemos algo al respecto.

¿Esa es tu razón?

—Aquí... aquí en Tomoeda hay buenas personas que merecen un futuro feliz... aquí yo conocí a Sakura... aquí nació y vive con su familia, por supuesto que me importa esta ciudad, voy a hacer lo que esté a mi alcance para ayudar... lo que sea...

¿Estás dispuesto a hacer lo que sea? ¿Cualquier cosa?— silencio. — ¿A dar la vida?

—Sí, daría mi vida por ello, por Sakura y por los habitantes de Tomoeda.

Ya veo— extendió su mano y el cofre de la ofensa brotó del interior de su usuario. —Shaoran Li has pasado la prueba final...

El cofre se abrió y una luz blanquecina llena de brillos de todos los colores se dejó ver, refulgía tanto que llegó a pensar que se quedaría ciego.

—Shaoran Li, usuario de dragón, has demostrado ser una persona determinada en lo que te propones y en lo que crees que es correcto, esa firmeza y rectitud es lo que necesito para formar una buena ofensa. Contestaré a lo que estás pensando, sí, tendrás que formar parte de un enfrentamiento futuro, juzgo prudente avisarte que serás una pieza importante en este juego y que espero que cumplas con lo que me aseguraste, hay mucho que perder si no, tanto para ti como para mí. Shaoran Li, pronto nos veremos en persona, espero que no me odies para ese entonces.

El cofre se cerró sin nada más para decir, su magia ya no se encontraba enfrente suyo. Más aliviado por haber terminado con lo que debía hacer cerró los ojos, regresaría a la realidad y les contaría a sus compañeros lo que había descubierto.


—Hola Sakura.

La joven permaneció en su sitio, sorprendida de ver lo que estaba viendo, no había forma de que fuera real ¿O sí? Aquel lugar lleno de oscuridad les mostraba cientos de ilusiones sacadas de sus mentes, era muy posible que aquella fuera una de ellas. Se sintió descortés al no contestar el saludo por lo tanto se instó a ser cautelosa, nada malo pasaría si tenía cuidado.

—Hola... Apola...

—No— dijo la figura dorada que tenía de pie justo adelante. —Yo no soy Apola.

— ¿Por qué tomas su forma entonces? Tú pareces ser...

—Dilo.

—Mi magia...

—Exacto Sakura, yo soy la energía que fluye dentro de ti, me has vuelto muy fuerte en el último tiempo y debo agradecértelo pero... por desgracia... no puedes quedarte aquí...— el asombro de la chica de ojos verdes iba en aumento. — ¿Cuál es tu propósito?

— ¿Cómo dices?

— ¿Cuál es tu propósito Sakura?

—Yo...

¿Por qué estás aquí ahora? ¿Qué piensas que puedes lograr?— su voz había cambiado, ya no era dulce y gentil, se había tornado dura y desafiante, algo en esa voz hacía que sus piernas temblaran. Era la misma entidad que los había recibido al comenzar las pruebas. —Contéstame Sakura Kinomoto, ¿Cuál es tu propósito?

—Yo... quiero proteger a la ciudad de Tomoeda...

¿Por qué piensas que estando aquí ahora puedes hacer algo como eso?

—No lo sé— bajó la vista un segundo para pensar, cerró los ojos. Imágenes de su familia, sus compañeros de trabajo, sus queridos guardianes, Tomoyo, Touma, el monje Daisuke, Mei Ling, Ryu, Eriol, Shaoran... todos ellos contaban con ella para que las cosas salieran bien, para que se ocupara de protegerlos, por esa razón se haría cargo del templo Tsukimine, reforzaría la barrera con su magia renovada y todos estarían a salvo. —Pero, lo voy a intentar de todas maneras, voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para protegerlos a todos de la catástrofe que va a venir, si tú me dices que conoces una manera entonces aquí me tienes, soy todo oídos, haré lo que sea por las personas que quiero, lo que sea que yo pueda hacer...

Silencio. Fue un silencio de esos largos que incomodan hasta al más sereno y que logran volver impaciente a cualquiera.

¿Harías lo que sea?

—Lo que sea.

¿Incluso sacrificar a un ser amado?— ella palideció. "Qué cosas más horribles está diciendo esa criatura" pensó.

—Yo... yo haré hasta lo imposible para evitar que mis seres queridos sufran, es por eso que no, no sacrificaría a un ser amado, yo me haré responsable, me volveré más y más fuerte para lograrlo.

Buena respuesta Sakura Kinomoto, es por eso que me gustas tanto después de todo, serías un magnífico usuario— nuevo silencio. —Por desgracia tu papel en esta batalla no es el de un usuario de dragón, te necesito para algo mucho más importante, sé que estás dispuesta a todo por las personas que amas, lo supe desde el día en que naciste, y por eso te elegí, volveré a verte para contártelo todo, aún no es tiempo de ganarme tu odio, espero encuentren al tercer usuario pronto, este cofre no es para ti.

Sakura abrió la boca de la sorpresa un segundo antes de que el lugar se llenara de agua, unas olas gigantescas la habían sumergido.

Ella no era un usuario. Algo había salido mal.


Touma se permitió respirar agitado una vez que estuvo en el interior del templo, había tenido que correr con su abuelo a cuestas desde la entrada. Había ánimas por todas partes, estaban atacando la barrera protectora del templo y las fuerzas del hombre flaqueaban con cada golpe que asestaban, el impacto terminaba en su cuerpo y no estaba para esas luchas en su avanzada edad.

Lo vio pálido sobre el futón en el que lo había depositado, para que se repusiera, eran demasiados para combatirlos solo pero no había manera de que su abuelo se pudiera levantar a luchar a su lado. ¿Qué demonios querían esas condenadas criaturas allí? Ellos no tenían nada que ver con la lucha de Shaoran Li, no tenían por qué soportar aquello.

—Abuelo resiste— le secó el sudor de la frente con un pañuelo. —Enseguida saldré a enfrentarlos.

—Son demasiados Touma...— su voz sonaba quebradiza, igual a un pergamino viejo.

—Puedo con ellos— el joven tomó su alabarda y buscó por la habitación tantos pergaminos sagrados como pudo, algo le decía que no saldría ileso, quería prepararse mentalmente para los golpes que recibiría, pero no había tiempo para eso, su abuelo dependía de él.

Salió y se encontró rodeado de ánimas oscuras, como cientos de soldados listos para fusilar, al que exterminarían sería a él.

Lanzó cinco amuletos que se adhirieron a la barrera protectora del templo para reforzarla, al ser un lugar sagrado su barrera evitaba que los espectros lo corrompieran, pero las fuerzas sobrenaturales de tantos eran más fuertes. Vio como desaparecían algunos al momento de tocar aquel escudo protector, eliminaría a tantos como pudiera antes de romperse, entonces en verdad estaría solo.

Corrió hacia adelante con la alabarda en manos y salió fuera de la protección, muy pocos voltearon a verlo, los demás continuaban ocupándose de la barrera. Algo estaban buscando.

Se sobresaltó al ver como una enorme llamarada había incendiado a varios de ellos, al ver hacia un costado se encontró con Kasai, el ánima que Sakura estaba protegiendo. Arrojaba fuego de sus palmas como si fuera lo más natural del mundo, después de todo su maestro le había otorgado ese don.

— ¿Qué haces aquí?— le preguntó evadiendo un ataque y atravesando al enemigo con su arma. — ¿No deberías estar ayudando a Sakura ahora?

—Kerberos y Yue se han quedado a cuidarla, yo vine porque sentimos la batalla que ocurría aquí...

— ¿Por qué? Ni siquiera te llevas bien con mi abuelo.

—Si algo malo te sucediera... la señorita Sakura se pondría muy triste...— Touma abrió los ojos debido a la sorpresa, aquella criatura le tenía un afecto muy grande a la joven al parecer, no lo había notado antes pero ciertamente estaba todo el tiempo a su lado, cuidando de ella y acompañándola, ¿Acaso él...? —Así que he venido a ayudar.

—Oye tú...— estaba molesto. Pero no había tiempo para hablar, las ánimas comenzaban a notarlos y a rodearlos, una de ellas logró cortarlo en el costado y la sangre rápidamente comenzaba a manchar su ropa. —Demonios...

—No bajes la guardia, intentaré quemar a tantos como pueda.

Kasai inundó el lugar con sus flamas provocando que muchas de las ánimas fueran destruidas, sin embargo comenzaban a aparecer más y más de ellas. Un grupo logró rodearlo y golpearlo varias veces, hasta que lo arrojaron metros atrás contra la barrera que lo sacudió con una descarga eléctrica, no era un ser puro, por lo tanto podía ser exorcizado también. Cayó al suelo exhausto, casi había sido su fin.

Entonces vieron como la barrera se quebró en cientos de brillos.

Las cosas se veían mal para ambos.


A penas la joven abrió los ojos se levantó y se puso de pie en un instante. Sus otros dos acompañantes la miraban atónitos, al parecer habían despertado primero pero continuaban recostados en sus respectivos sillones, volteó a mirarlos sin comprender nada, algo en ella estaba mal, las pruebas habían sido en vano y no sabía qué hacer para ayudar, no era un usuario.

—Sakura... ¿Estás bien? Luces pálida— dijo su novio intentado levantarse para alcanzarla, sin resultados. —Oye...

—No pasé la prueba— les informó desesperada y se cubrió el rostro, qué inútil se sentía. —No soy un usuario como ustedes.

— ¿De qué hablas?— musitó el inglés.

— ¿Se lo encontraron también? A aquella criatura.

—Sí— contestaron al unísono.

—Me dijo que no soy un usuario, que no puedo abrir el cofre por más que pase cada prueba, dijo que tenía otros planes para mí pero que me lo diría a su momento.

—Esto de que sea tan misterioso empieza a molestarme— Shaoran se sentó con dificultad y ella corrió a ayudarlo. No quería que se sobreesforzara. —Lo siento, pero verás que podremos lograrlo, si no te lo ha dicho es porque aún no es tiempo, esperemos por las instrucciones pacientemente, primero debemos parar a Lei— ella le sonrió, siempre conseguía motivarla.

—Sí... está bien.

—Ah, despertaron— dijo Ryu ingresando a la sala, había ido a comprobar la parte trasera de la casa. —Todo está en orden aquí, pero se sienten presencias a lo lejos...

— ¿Dónde?—preguntó Shaoran.

—Vienen del templo Tsukimine.

—Hay que ir— aseguró Sakura poniéndose de pie una vez más. —Debo ir a ayudar, puede que estén en problemas, la barrera de Tomoeda se ha debilitado mucho últimamente, no aguantará y se romperá, iré yo— miró a su novio determinada. —Cuando se sientan bien vayan a las afueras de la ciudad e intenten bloquear a todas las ánimas posibles...

—E-Espera Sakura, ¿Qué dices?— la vio levantarse y tomar el bolso que había traído, de adentro sacó su ropa de sacerdotisa. Se cambiaría para marchar, vio como volteaba a mirarlo con expresión seria pero solemne. —Pueden lastimarte... aún no has quedado libre de la corrupción.

—Lo sé— contestó ella. —Pero ya verás que todo irá bien, confía en mí, los purificaré a todos, solo necesito que me consigan algo de tiempo.

Ryu tomó el hombro de Shaoran al ver que este intentaba ponerse de pie con dificultad, lo ayudó a acomodarse en el sofá.

—De acuerdo Sakura— acordó el guardaespaldas. —Yo los acompañaré para que estos dos no mueran, tú has lo que tengas que hacer.

—Gracias.


Chizuru Koji era una joven a la que siempre habían considerado de mala suerte, tanto por sus allegados como por ella misma. Durante la preparatoria solo había podido conservar una de las amistades que había hecho, puesto que todos creían que estaba maldita o algo similar. Eso se debía a los constantes infortunios que vivía, no podía culparlos, ella salía a la calle con miedo cada día.

Al menos así había sido hasta conocer a aquel muchacho de las gafas, ese día había considerado finalizar su vida. Pero él le había mostrado que las cosas suceden por una razón, que no era culpa de nadie sin embargo decidir enfrentarlo sí correspondía a uno mismo.

Y a partir de entonces esa sensación de que olvidaba algo muy importante no la abandonaba.

Por el hecho de que quería averiguar de qué se trataba era que estaba caminando por las calles grises en ese momento. No era la primera vez que lo veía, el ambiente se tornaba opaco y las personas a su alrededor quedaban inmovilizadas. No tenía idea alguna de por qué pasaba, a veces no duraba mucho, por eso se apresuraba al sitio de dónde venía la luz.

Provenía de las afueras de la ciudad, parecía como si una gran luz se dirigiera hacia el cielo, llenándolo de nubes grises. ¿Qué la esperaría allí?

Caminó sin prisa hacia allí, de nada serviría cansarse, tenía un gran trecho hasta el sitio.

—Todo es tan extraño— murmuró. —Esa voz que oí en mis sueños... Y ahora esto, ¿Qué está pasando?

Algo le decía que averiguaría muchas cosas al llegar.