Finalmente el otoño había llegado, las hojas volaban por todas partes encaminadas por la brisa fresca y el rojizo atardecer acompañaba sus hermosos colores. Sí, el verano se había marchado junto con los malos ratos. Por fin todo sería paz y tranquilidad, aunque no tuvieran todo asegurado daban por sentado que la calma estaría con ellos por un tiempo.
Él miraba las hojas amarillentas hacer lo suyo con las manos en los bolsillos. Sí, de vez en cuando la nostalgia lo invadía pero no duraba mucho tiempo, sabía que había sido lo mejor, que las cosas habían salido bien gracias a los sacrificios que habían hecho las personas durante aquella batalla, las pérdidas habían sido grandes para su pesar sin embargo seguiría adelante. Así ella lo había querido.
Sonrió. Había sido algo muy triste pero ya estaban todos bien. Con el fresco otoño las cosas volvían a tomar su rumbo y sus vidas.
— ¡Hey! ¡Shaoran!— oyó que decían a sus espaldas, al voltear se encontró con su prima Mei Ling. Iba ataviada con delicado un vestido rosa pálido y peinada con un semirrecogido muy elegante. —Te estaba buscando...
—Ya me encontraste, ¿Qué sucede?
—Vamos, tienes que regresar, todos quieren saludarte... No seas grosero.
—Ah, claro— suspiró y siguió a su prima, no quedaba otra alternativa, había que ir a recibir las burlas y felicitaciones de todos.
Era su boda después de todo.
Sakura sonrió al reflejo que le enseñaba el vidrio de la ventana del bonito cuarto en el que estaba, aquel que su amiga Tomoyo había destinado a convertirse en vestidor para cuando tenía encargos como el que ella le había pedido. Después de todo no habría podido pedirle a nadie más que diseñara su vestido de novia.
Se había lucido como siempre, o más si era posible. Aún no se lo colocaba, llevaba una delicada bata de seda blanca mientras la esperaba en su sitio, los nervios estaban acabando con su paciencia pero se limitó a ver las hojas caer en el exterior, feliz, anhelante, ya no era un sueño, la realidad lo había absorbido y vuelto parte de ella. Era real, muy real, estaba a punto de casarse con la persona que más amaba.
Todos estarían presentes y la verían llegar como quien espera un milagro, la acompañarían en ese día lleno de alegría. La única cosa que lamentaba era que Touma no estaría allí, no lo había invitado, después de consultarlo con su novio y su amiga lo juzgó una crueldad, hacerse la tonta con los sentimientos del joven ya no era buena idea, no quería verlo sufrir, los respetaría pero nada más, corresponderlo no era posible.
—Voy a casarme hoy...— susurró mirando sus propios ojos verdes.
—Sí, y verás que te dejaré soñada— dijo Tomoyo en el umbral de la puerta, traía el vestido y un cofre que, sabía, estaba lleno de cosméticos. —Serás la novia más hermosa Sakura.
—Muchas gracias Tomoyo...
—Nada que agradecer, no habría dejado que nadie más te arreglara, no con lo que he esperado este día— la tomó de las manos.
—Sí...— Sakura se enjugó las lágrimas de felicidad y se sentó en la silla de estilista que tenía su amiga, de espaldas al espejo. —Llegó el día por fin.
Hacía dos días que lo había visto por última vez, así lo habían organizado a sabiendas que luego no les sería posible verse. Recordaba muy bien el escenario que había preparado el chico esa noche, algo simple pero muy bonito y romántico. Recordaba que había colocado una suave manta de seda sobre el césped, cerca del parque del rey pingüino.
Se lo encontró a las 08:00pm, ya había anochecido, la guió de la mano hasta el sitio que había preparado, había velas para crear un ambiente romántico e iluminar un poco la oscuridad nocturna. Se sentaron sobre el blando césped, contentos, las cosas habían salido bien para ambos y estaban juntos una vez más. Cenaron fruta,quesos y unos bollos de carne deliciosos que había preparado el joven castaño. Solo para esa noche.
Sin soltarse el uno al otro se recostaron sobre la manta, no había estrellas esa noche, parecía que iba a llover, el ambiente estaba húmedo pero no les importó demasiado.
—Si esperamos unpocomás estoy seguro de que podremos verlas...— lo oyó decir.
— ¿A qué te refieres?
—Las luciérnagas, cuando hace unpocode calor por aquí se llena de ellas.
—Qué hermoso Shaoran...— miró hacia el costado y sonrió.— ¿Crees que vengan? Ya es otoño...
—Si no aparece ninguna entonces me quedaré viéndote a ti— se sonrojó unpoco.—Siempre y cuando eso no te importe— ella también tenía las mejillas encendidas, todo era tan perfecto.—Quise verte hoy porque... imagino que mañana no será posible, no nos van a dejar tranquilos con tanto preparativo, mi casa está repleta creéme.
—Mei Ling y tus hermanas han sido muy amables de ocuparse de los detalles, no soy experta en bodas— sonrió.—Además no me habrían dejado interferir, están muy emocionadas.
— ¿Y tú lo estás?— la mirada del muchacho era una totalmente expectante.
—Cada vez que pienso en ello... no puedo respirar Shaoran.
—Me sucede igual, además...— carraspeó.—Hay algo que quiero decirte... es sobre, bueno lo que mi clan espera de ti como mi esposa... me refiero a que quiero advertirte, porque sé que el día de la boda todos se acercarán a ti a hablar de eso, prefiero que te enteres por mí...
—Oh, cielos... ¿Qué es?
—Bueno... esto... eh...— volvió a carraspear, más por incomodidad que por molestia.—Te preguntarán cuándo... pues, si planeas que tengamos hijos... y cuándo será eso...— al notar que ella se había quedado pasmada se sentó en su sitio y comenzó a agitar las manos para aclararse, qué tontería, ¿Por qué había hablado de eso? Sabía que ella reaccionaría así, no había forma de que no lo hiciera.—O-Oye, espera Sakura, l-lo que quie-ro decir es... bueno, quería advertirte que te encontrarás con preguntas de ese tipo...
— ¿S-Se supone que yo debo...?
—No— sus ojos tenían expresión firme.—No debes, ellos lo esperan, pero no quiero que se entrometan en nuestra relación, por el momento soy feliz con estar contigo, no tengo ninguna prisa y espero que esto no te la haga tener a ti ¿Sí?— buscó su mirada verde jade pero notó que ella lo evadía.—Oye... yo solo te quiero a ti Sakura... será perfecto mientras sea contigo... ¿Estás asustada?
—Un poquito.
— ¿Puedo hacer algo para tranquilizarte?— la vio cerrar los ojos, ruborizada.
—Quédate conmigo... siempre.
—Eso no tienes ni que decirlo, estaré para ti siempre.
Como por arte de magia el aire comenzó a brillar con la luz de las luciérnagas y las vieron revolotear alrededor deambos. Permanecieron quietos admirando el escenario, tomados de las manos que sellaban sus vidasjuntos.
—Sakura ¿me oyes?— oyó y salió de la ensoñación. Miró a su amiga, sorprendida. — ¿En qué piensas?
—Oh, bueno... Es que estoy contenta.
—Claro, todos te deseamos que seas muy feliz...— la expresión de la joven se apagó un poco. —Incluso Touma...
—...
—No me gustaría pensar que la amistad de los tres desapareciera de esa forma Sakurita, quisiera creer que estaremos juntos para siempre, justo como antes— suspiró. —No te pediré nada en absoluto, solo quiero que disfrutes de este día todo lo que puedas, es solo...
—Me siento un poco egoísta pero ¿Sabes Tomoyo?— se dio la vuelta en su silla y le sonrió a su amiga. —Sé que él también quiere que yo sea feliz, porque me quiere, él y tú han sido mis mejores amigos, estuvieron conmigo incondicionalmente cuando más los necesité, a ambos los quiero mucho, no importa lo que pase siempre me tendrán para ustedes si me necesitan es por eso que no tengo miedo, a pesar de casarme hoy y que sé que este paso es muy grande yo nunca los abandonaría, lo sabes ¿Cierto?
—Oh Sakura... claro que sí...— la vio secarse las lágrimas con un pañuelo.
—Prometo que hablaré con Touma una vez más, quiero demostrarle que no me perderá como su amiga, espero no se haya enojado por no haberlo invitado.
—Oh bueno, no hubiese estado bien, creo que es algo natural— hizo algo detrás de ella. —Muy bien, tal y como querías, puedes mirarte.
La giró en la silla para que pudiera verse en el espejo. Sonrió. Sí, justo como ella lo quería, una vez más su amiga no le había fallado.
El maquillaje era suave y destacaba sus ojos sin exagerar, un delicado rosa iluminaba sus labios y mejillas, pero no era lo que más llamaba la atención de su rostro. Su cabello sí. Lo había decidido ese mismo día, lo cortaría, volvería a llevarlo corto como cuando todo había comenzado, como cuando había conocido a Shaoran. Tomoyo había tenido la consideración de pensar en cada detalle y enredó entre sus cabellos unas flores de cerezo, sabía que eran sus preferidas y las usaba siempre que podía, al ser delicadas casi siempre les encontraba un uso elegante y bonito.
Después de apreciarse durante un rato sin dejar de pensar en lo maravillosos que se sentían los fuertes latidos de su corazón se puso de pie, definitivamente haber experimentado todo lo que había vivido junto a sus amigos y familia se convertiría en anécdotas que recordaría a lo largo de su nueva vida al lado del hombre que amaba. ¿Cómo no emocionarse? ¿Cómo no sentir algo de nostalgia porque ya no viviría con su padre y su hermano? Era plenamente feliz, ambos se lo merecían.
Tomoyo la ayudó a colocarse el vestido blanco.
Sí, era plenamente feliz.
—Es increíble ¿Verdad? Se casará hoy.
—Ni me lo recuerdes— contestó Touya Kinomoto a su padre cruzándose de brazos. Ambos iban vestidos muy elegantes con sus trajes pero el hermano de Sakura había decidido quitarse el saco, no le gustaba ir formal por la vida y ese día no sería la excepción. Estaba de malas porque había tenido que reconocer que Shaoran Li no había sido culpable de nada de lo que le había pasado a su hermana, que se convirtiera parte de su familia y debería tolerarlo mínimamente. —Aún no creo que alguien la merezca papá...
—Oh, no existirá tal hombre nunca, pero creo que el joven Li está muy cerca... se nota que la quiere y respeta mucho, vino personalmente a hablar conmigo ¿Sabías? Para aclarar las cosas.
—Sí, por supuesto que lo hizo— masculló Touya.
—Vamos Touya, anímate, por Sakura, ella ha tomado la decisión... la extrañaré mucho, eso sí— vio la seriedad en el semblante de su hijo. —Pero esto no significa que la vayamos a perder ¿Cierto?
—Tienes razón, siempre será el mismo monstruo de siempre— susurró para sí con una media sonrisa.
Se adentraron en el gentío que se reunía en la entrada de la iglesia y saludaron a los conocidos. Conocieron a las hermanas y a la madre de Shaoran, quienes los saludaron cordialmente para luego conversar con ellos acerca de la muchacha que le había robado el corazón al hijo mejor de Ieran.
La madre del líder del clan Li miró en dirección a la puerta de ingreso a la iglesia, donde Ryu estaba apoyado contra una pared cruzado de brazos, se acercó a él con paso tranquilo, cuando la vio llegar se pudo notar lo tenso que se puso, se irguió un poco y la miró indiferente.
— ¿Cómo te encuentras joven Ming?— preguntó la mujer. — ¿Fuiste herido durante la batalla?
—Sí, pero Sakura me ha curado señora, me encuentro bien.
—Comprendo— silencio. —Debo agradecer que hayas cuidado de mi hijo durante todo este tiempo— la vio inclinarse un poco hacia él, lo cual lo incomodó aún más.
—Es mi trabajo como su guardaespaldas, no he hecho mucho además, Shaoran puede cuidarse muy bien él solo— el muchacho miró hacia un costado, justo en dirección donde se encontraba Mei Ling regañando a su primo por intentar escapar una vez más de los invitados. La sonrisa que se le escapó de los labios no pasó desapercibida para la mujer.
—Sé que lo has hecho también porque le has tomado cariño... a los dos— él volteó a mirarla de repente. —Tu madre lo ha mencionado, que tienes intención de tener una relación con Mei Ling.
—Vaya... ¿Por qué será tan...?— se mordió la lengua para no hablar de más. —No tengo la intención, estamos en una relación.
—Ya veo.
—Usted sabe lo que soy así que... no espero que lo apruebe.
—No tengo planeado interferir, no tienes que preocuparte por eso— ambos se miraron durante unos momentos, serios, hablando con sinceridad. Entonces Ryu bajó la mirada y metió las manos en los bolsillos de sus elegantes pantalones negros.
—No lo digo por eso, yo mismo aún no sé bien qué es lo que haré, he aceptado lo que nos une pero... aún temo lastimarla... por eso regresaré a Hong Kong luego de la boda, para aclarar mi mente.
Ieran asintió pensativa. No tenía porqué entrometerse en la vida de los demás, no lo haría a pesar de querer expresarle su desacuerdo, aunque lo conocía desde que era un niño pequeño no tenían la confianza suficiente, el joven guardaespaldas estaba confundido, merecía algo de espacio.
Shaoran aguardaba en el altar mientras observaba a todos los invitados ubicarse en sus respectivos asientos. Se estaba comenzando a sentir nervioso, más que nervioso, inquieto e impaciente, no soportaba más la espera. Cada dos segundos miraba la puerta decorada de la iglesia, que estaba abierta, esperando encontrarse con la joven que dentro de poco se convertiría en su esposa. Todo el lugar estaba lleno de flores blancas y rosadas, muy romántico, aunque él hubiese preferido celebrar una boda más bien privada Sakura se merecía estar con toda su familia y amigos en aquel día tan especial, rodeada de flores y romanticismo.
Sabía que a su lado Ryu lo miraba de soslayo con una sonrisa burlona, prácticamente le quemaba la sensación de su mirada socarrona, siempre había sabido cómo sacarlo de sus casillas incluso cuando ya lo estaba.
—Cálmate amigo, te saldrán arrugas— lo oyó decir.
—No me pidas que me calme, cielos, ella ni siquiera ha llegado y ya me lo han preguntado tres veces, no imagino lo que le dirán cuando la vean— suspiró consciente de que su guardaespaldas aguantaba la risa. —Ya Ryu...
—Es que... es divertido verte así, enfrentaste la muerte un par de veces ¿Pero no puedes casarte con tranquilidad?
—Son dos cosas distintas, esto me importa mucho más que las batallas— se enserió y su amigo supo que ya tenía las últimas noticias, le devolvió una mirada indiferente. — ¿Regresarás a China?
—Es lo planeado.
— ¿Puedo preguntar por qué?
—Yo asumo que ya lo sabes Shaoran— sus miradas se tornaron fieras.
—Jamás te vamos a juzgar Ryu... me comporté como un idiota, sé perfectamente que nada de lo que pasó es tu culpa.
—Quise lastimar a Sakura, es normal, pero no es por eso que me voy, quiero entrenar un poco, mejorar, aprender a domarlo, ¿Lo entiendes?
—Por supuesto, eso no quita que no te echemos de menos por aquí, principalmente Mei Ling.
—Se lo diré cuando termine la ceremonia, no quiero estropearle el momento, está feliz— miró hacia la entrada, donde la joven aguardaba con un hermoso ramo de lirios en la mano la llegada de la novia. —Tengo que hacer esto para superarlo.
—Lo entiendo por supuesto.
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Comenzaron a sonar el piano y los violines que ambientaban el lugar para la llegada de Sakura. Todos quedaron mudos y miraron hacia la puerta. El castaño se irguió expectante, ¿Estaría feliz? ¿Nerviosa como él? Esperaba que no fuera el único, después de todo era algo que ambos habían esperado por mucho tiempo ¿Cierto? Fueron los segundos más largos que alguna vez había experimentado, por un instante creyó que enloquecería.
"Desde que te conocí..."pensó, " Aunque no lo supe al instante con el tiempo comprendí que siempre se trató de ti Sakura, no existe nadie más, ahora por fin podremos vivir juntos tal y como queríamos, superamos las pruebas que nos puso la vida por eso creo firmemente que lo seguiremos haciendo con el paso de los años, mientras estés conmigo sé que nada puede detenerme, para siempre es todo lo que quiero."
Colocó los brazos en la espalda para no comenzar a inquietarse, quería verla, finalmente verla y abrazarla. Solo así se creería que todo aquello era real. Supo que no faltaba mucho cuando vio a su prima salir de allí en dirección a la puerta. Se aclaró la garganta un par de veces, respiró profundo y no dejó de rogar que apareciera de una vez, se estaba desesperando.
Se cumplió su pedido, para su fortuna. Apareció del brazo de su padre como un ángel vestido de blanco, si bien estaba deslumbrante eso no fue lo que más llamó su atención, su cabello... estaba corto, lo llevaba casi idéntico a como lo tenía de niña, como cuando la había conocido, claro que no lucía los coloridos broches de entonces sino un arreglo con flores de cerezo y el velo nacido de allí cayéndole por la espalda. Su vestido también las lucía, en el escote horizontal, bellas flores de encaje. "Sakura..."
Hermoso nombre, hermosa ella.
Cruzaron miradas. Ámbar con jade. Como si se hubiesen leído las mentes sonrieron al mismo tiempo mientras ella avanzaba con paso pausado por el pasillo. Fujitaka sonreía también a sabiendas de que su pequeña hija era inmensamente feliz ese día.
—Papá... gracias...— susurró ella muy bajito sin dejar de mirar al frente, sin poder dejar de mirarlo.
— ¿Gracias por qué Sakura?
—No estoy muy segura, por entender supongo... que él jamás me haría daño intencionalmente.
—Yo solo quiero que estés contenta, si a su lado lo logras yo estaré de acuerdo.
—Y eso es importante para mí, al igual que mi hermano— respiró profundamente. —Papá... luego de la ceremonia ¿Podríamos hablar en privado? Quiero contarte algo.
—Por supuesto hija.
Llegaron finalmente donde el novio aguardaba (para alegría de este) y Fujitaka permitió que la tomara del brazo con una sonrisa, Sakura siempre había sido su niñita especial, los adoraba a ambos por igual por supuesto pero ella le recordaba tanto a su querida Nadeshiko, no podía dejarla en manos de nadie menos merecedor.
"Por fin..." pensaron ambos novios mirándose a los ojos.
Tomados se aproximaron aún más al altar y aguardaron a que el sacerdote comenzara su discurso a modo de formalidad. Realmente no escucharon mucho de los que les decía, estaban más concentrados en mirarse el uno al otro, ansiosos por convertirse en esposos. Shaoran la miraba embelesado, el rubor que cubría sus mejillas le daba a entender que se sentía como él, sonrió sin poder evitarlo, quería reír de hecho, abrazarla y cubrirla de besos, para poder sentirse vivo, para sentirse feliz.
Cuando Ryu se aproximó con los anillos se dieron cuenta que habían estado distraídos, sin embargo ya nada más importaba, ese precioso momento por fin había llegado. El castaño tuvo que decir que aceptaba casarse con ella cuando se lo preguntaron, lo que le pareció ridículo e innecesario, en verdad querían poner a prueba su paciencia. ¡Pero por supuesto que quería casarse! ¡Era lo que había esperado todo ese tiempo! Aunque el oír que ella daba el sí hizo que volviera a sonreír de gusto, también lo elegía, le colocó el anillo a su bonita esposa, con el corazón palpitándole en el pecho.
La tomó de las manos una vez más. ¡Por fin! ¡Por fin! ¿Acaso algo malo podía pasar ese día? Todo parecía perfecto, el mundo en ese momento lo era.
Sakura quiso reír cuando vio a su novio adelantarse a las palabras del sacerdote que estaba casándolos y dio un paso hacia adelante para tomar sus mejillas y besarla, aunque él pareció darse cuenta a tiempo y esperó a que terminara la frase formalidad. Ese hombre no sabía que sus formalidades estaban a punto de destrozarle los nervios al impaciente líder del clan Li.
Cuando la besó se sintió satisfecho. Todos se pusieron de pie y aplaudieron felices de verlos juntos, aquellos más cercanos sabían por cuánto dolor habían pasado ambos para poder llegar a donde se encontraban en ese instante.
Sin importar la efusiva audiencia apoyó la frente en la de ella, serio, Sakura le devolvió la misma mirada, fueron los segundos más inquietantes y hermosos de su vida, no estaba seguro de por qué pero con el amor que estaba sintiendo, y la felicidad, el miedo se mezclaba un poco.
—Es real ¿Cierto? Tiene que serlo— la profundidad de sus ojos verdes lo hipnotizaba, haciendo que piense que se trataba de un sueño hermoso. —No voy a despertar en cualquier momento solo ¿Verdad? No quiero despertar, no lo podría soportar así que... tienes que decirme.
—No Shaoran... está pasando...— contestó la joven en un susurro, esa conversación solo era para ellos dos. —Somos marido y mujer... por fin.
—Bien, sí, bien, Sakura... te juro que voy a hacerte feliz, por los años que sufriste.
—Y yo a ti Shaoran... por muchos, muchos más...
—Claro que sí, eres la única que puede— sonrió y miraron a sus seres queridos, sin soltarse. —Esto no termina aquí...
—No, aquí recién empieza, es nuestro comienzo.
"Sufrí mucho cuando estuve lejos de ti, cada noche era una pesadilla, y cada día interminable, como si el tiempo y la agonía fueran más lentos, fue muy doloroso, esa es la verdad, pero eso era por esa misma razón, por estar lejos de ti, si no es a tu lado no puedo sentirme plena, después de todo creo firmemente que nací para conocerte, para ser feliz contigo y hacerte sentir lo mismo, no tendría sentido mi vida de otra forma, tal y como yo lo veo nacimos para conocernos, experimentar este amor tan especial y vivir juntos, ¿Cómo podría desear alguna otra cosa? Shaoran, prometo con mucho gusto que seré tu apoyo y tu contención, así como tú eres la mía."
Salieron juntos por el pasillo mientras todos arrojaban pétalos de flores y arroz, a modo de celebración. Sakura no podía dejar de reír de la felicidad, después de todo lo que había sucedido finalmente podía asegurar que estaría junto a Shaoran toda la vida, se amaban, no cabía duda de eso. ¿Cómo dudar?
"Para siempre..." pensó ella.
"Para siempre" pensó él.
Para siempre sonaba a mucho tiempo. Sí, justo lo que querían.
Una vez afuera vieron el horizonte donde el sol se estaba ocultando, como si simbolizara lo que ellos estaban viviendo. No había nubes y algunas estrellas comenzaban a dejarse ver.
Era el fin de una vida.
Y el comienzo de otra.
Fin
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Notas de autora.
Hola a todos! Bueno la tan esperada conclusión ha llegado por fin! SIII POR FIN! *Llora* Creo que me emociona muchísimo terminar esta segunda parte porque muero por empezar la tercera xD jajaja.
Quiero agradecerles muchísimo a todos los que estuvieron conmigo hasta el momento y por las tan lindas palabras que me dicen en los comentarios, tanto para mis lectorxs de Fanfiction como los de Wattpad, son increíbles todxs y no me alcanzan las palabras para describir lo feliz que me hace que les guste esta historia. Ya lo he dicho en algún lugar que no recuerdo (pero quizá algunos de ustedes no lo sepan) que esta historia tiene tres partes, por lo tanto NO TERMINA CON ESTE FIC, continúa señoras y señores! La última parte se las traeré prontito seguramente porque bueno... he terminado con lo que tenía que estudiar y esas cosas de la vida de las que uno no puede escapar jiji n.n' procedo a pedir las correspondientes disculpas por la demora, tienen permiso (y derecho) de tirarme palazos virtuales, no me voy a defender D:
Ya habrán notado que la extensión de este capítulo es más corta que lo usual, eso es porque en vista de que lo que quiero contar no es taaan relevante para la historia siguiente voy a escribir dos EXTRAS cortos que nos contarán qué pasó en medio. Me gustó más la idea, a modo de epílogo digamos jaja para los interesados por supuesto, sino quieren leerlos pueden avanzar con la historia siguiente que no se verán afectados créanme.
Sin más que decir, otra vez muchas gracias si estás leyendo esto! La cuenta regresiva llegó a 0! Si quieres darme tu visto bueno, opinión o el palazo que merezco, redacta un comentario! Los leo siempre!
MUCHOS SALUDOS A TODOS! :D
