Bueno, ha pasado dos meses desde mi ultima actualizacion y como dije en otros fics, fue a causa de un virus que tuvo mi laptop, recientemente estuve mirando mis apuntes del fic y para disculparme por la tardanza, quise cambiar las cosas un poco, es decir, agregare unas cosas antes de que empiece lok tenia escrito y eso lo veran aqui, en este capi y en el proximo.

Tambien en disculpa, es cribi la conti lo mas larga que podia, 6 pags y media, para ustedes, muchas gracias por su paciencia y comprension.

Como ya saben, Bleach es de la propiedad de Tite Kubo.

Disfruten.

Capitulo 4: La Tormenta.

El sol anunciaba un nuevo día, dejando en el pasado el accidente de Orihime con el tiburón. La muchacha, a pesar de las protestas de sus amigas, quiso bajar por su propia cuenta a la biblioteca que contaba aquel lugar vacacional.

Necesitaba una lectura, lo que fuese, le daba igual, pero necesitaba algo que la ayudase a olvidar aquellas sensaciones placenteras y peligrosas que la rodearon cuando Ichigo la había cargado, ni siquiera pudo dormir bien anoche por culpa de tener esa imagen bien grabada en su cuerpo. Lanzo un suspiro, en verdad que era una tonta al sentirse así y apostaba que para él, no había sido nada, solo estaba ayudando a una amiga, así era él, dispuesto a darle una mano a sus amigos.

-Con que esta es la biblioteca – Susurro, viendo el lugar fijamente.

Era pequeño, pero acogedor, había tanto libros nuevos como viejos, que tenían sus años allí, pero seguían servibles, dispuesto a prestarle conocimiento a alguien o entretenerlo un rato. Ella recorría el lugar con cuidado, sin esforzar su pie, después de todo, no quería que un movimiento brusco ocasione que tenga que usar un yeso por unos meses, pero aún así, se sentía un poco incomoda, observaba, a punto de ser cazada por un animal salvaje…Solo rogaba que fuese Rukia, en estos momentos la preferiría a ella porque tenía un mal presentimiento.

-¡Inoue-san! – Fue lo que oyó y a continuación, una mano la jalo desde el hombro, haciéndola girar con brusquedad. Orihime notó que era algunas de sus compañeras de salón que lucían molestas.

-¿S-Si? – Fue todo lo que pudo decir, sintiéndose tonta.

-Contesta, ¿Qué relación tienes con Kurosaki-san?

-¿Con Kurosaki-kun? S-Solo somos amigos.

-¿Por qué te cargo entonces en la cena? – Quiso saber otra - ¡Ida y vuelta!

-B-Bueno…No pudo esforzar mi pie, fui atacada y…Rukia-chan le insistía en que me cargase o lo golpearía.

-¡¿Por qué no dijiste algo?! ¡Eso no es más que causarle problemas a Kurosaki-san!

-La verdad es… - Eso la lastimo, ellas tenían razón, ella debió decir algo, aun cuando Rukia y hasta el mismo Ichigo le dijeron que no era necesario, le estaba causando problemas a su amigo, su amor secreto y solo por su egoísmo – No volverá a pasar.

-Nos vamos a asegurar de ello – El corazón de Orihime se paralizo unos momentos cuando vieron como se acercaban más, rodeándola en círculo, sin dejarla de ver de forma asesina – Si vuelves a acercarte de esa forma con Kurosaki-san, nosotras…

-¿Ustedes que huesos de gallina? – Las cazadoras se sorprenden al ver nada menos que a Rukia con una mirada seria y de brazos cruzados, su pose de advertencia y de reto, a su lado se encontraba Hinamori – Atrévanse a acercarse a ella nuevamente y les parto la cabeza.

-Rukia-chan, Hina-chan – Orihime estaba aliviada de ver a sus amigas.

-Vete de aquí Kuchiki, esto no tiene nada que ver contigo.

-Si, váyanse o serán ustedes dos también parte de la "lección" – Dijo otra con burla, parecía ansiosa de lastimar a la presumida hermana menor del empresario Kuchiki Byakuya.

-Escúchenme bien pieles de morsa celosas y envidiosas – Exigió Rukia – La única mujer de esta escuela que da amenazas soy yo – Sentenció – Y yo advierto que si ustedes vuelven a atacar a mi amiga o interrumpir su relación con Ichigo, me asegurare que ni en la escuela de los delincuentes las acepten, ¿Oyeron?

-Rukia-chan, lo primero no es verdad – Susurro Hinamori.

-Aquí la niña rica soy yo, así que si, tengo el poder de ser la única que da amenazas – Se justifico indiferente.

-Ya nos las pagará.

-Gracias por ayudarme Rukia-chan – Agradeció Orihime mientras las mujeres se iban molestas, lanzando juramentos y maldiciones en silencio.

-Alguien debía pararles los carros, el club de locas tras cabezas de zanahoria siempre, pero SIEMPRE andan acosando chicas que son un "peligro". El hecho de que estés conmigo y con Tatsuki es suficiente para que no se te acerquen.

-Al final has venido a pesar que te lo advertimos – Murmuro Hinamori algo molesta por la imprudencia de Orihime de arriesgar tu pie - ¿Qué pasa si terminas usando un yeso? Pronto serán tus competencias de natación.

-Lo siento – Se disculpo inclinándose – Pero tenía que buscar algo con que distraerme.

-Pues te ayudaremos – Sentenció Rukia – No pienso dejarte sola con esas locas merodeando como cuervos ansiosos por la carne.

Orihime les agradeció a sus amigas por la amabilidad y entre las tres estuvieron viendo posibles candidatos aceptables para ayudar a la pelinaranja a pasar un buen rato relajante, ¿Y quien sabe? Tal vez Hinamori y Rukia encuentren también un libro interesante para leer.

La muchacha de larga cabellera naranja termino caminando por la sección marina, viendo toda clase de libros que hablaban sobre ese maravilloso mundo submarino que le traía desde niña. Encontró uno que llamo su curiosidad, sobre los delfines, escrito hace unos diez años por lo que podía ver y escrito por un tal biólogo llamado Urahara Kisuke…

Abre sus ojos sorprendida, ese nombre ya lo había oído antes.

Abrió el libro y no se equivoco, salía una pequeña foto del autor, ayudándola a confirmar sus sospechas, el autor del libro era el mismo que le salvo la vida.

-¿Qué ocurre Hime? – Pregunto Hinamori al ver en ese estado de meditación y sorpresa.

-Este hombre…es el que me salvo del tiburón.

-¿Cómo? – Exclamo Rukia, acercándose para ver la fotografía – Oh, es apuesto.

-Aquí luce un poco más joven ya que se publico hace unos años – Explico, cerrando el libro – Ahora esta con barba y tiene unos ojos cansados, es como sino durmiese.

-Suena un hombre misterioso, ¿Será que es un científico loco?

-¡Rukia-chan! – Exclamaron las chicas.

-¿Y ahora que dije?

-Y preguntas más encima – Murmuraron a la vez lanzando un suspiro.

-Me pregunto… ¿Dónde vivirá? – Susurro Orihime – Quisiera verlo de nuevo y agradecerle apropiadamente.

-Podrías comprarle unos bocadillos también – Sugirió Rukia.

Salieron de la pequeña biblioteca, preguntándose donde podrían encontrar a ese hombre de cabellera rubia, pero no se les ocurría nada, solo ver en el puerto en los barcos y botes por si por casualidad se lo pillaban a punto de salir o llegando de un recorrido marítimo.

-Lucen pensativas, ¿Les puedo ayudar en algo?

Las chicas se giran, descubriendo que era Rangiku quien les hablaba. La voluptuosa mujer usaba una mini falda como el de las colegialas de color rojo con líneas azules oscuro en forma vertical y horizontal, formando pequeños cuadrados, unas sandalias de color café claro y tenía incrustado piedrecillas de color verde claro en la parte en la tira que estaba debajo de los dedos del pie y una blusa que llevaba desabrochada arriba en un profundo escote en V, mostrando también un poco de su negro sostén.

-Matsumoto-san – Exclamo Hinamori.

-N-No queremos incomodarla – Dijo Orihime, moviendo sus manos en negación.

-Tonterías, esto es parte de mi trabajo, ¿Quieren que les recomiende un lugar para comer o para comprar? ¡Ah, las puedo llevar a mis tiendas favoritas!

-Solo queremos saber donde vive el autor de este libro – Dijo Rukia, quitándole a Orihime de golpe el libro para mostrárselo a Rangiku.

-Oh, hablan de Kisuke – Sonríe – Si puedo decirles, él vive en el puerto.

-¿En serio? – Dijeron las chicas sorprendidas.

-Él tiene casa en Karakura, pero cuando viaja a islas o pueblos pequeños, prefiere quedarse en su barco, ¿Les doy un aventón?

-No, iremos de a pie, peor gracias – Agradeció Orihime.

-Otra cosa más – Murmuro la rubia antes de que las muchachas se fuesen – El nombre de su barco se llama Benihime, para que les sea más fácil localizarlo.

-Muchas gracias – Dijeron para luego irse, con destino al puerto.

-Aquí debe ser – Murmuro Hinamori.

Entre los barcos y botes de diferentes tamaños, encontraron a Benihime, el medio de transporte marino y hogar del biólogo Urahara Kisuke. La parte de abajo estaba pintado de verde oscuro, incluso estaba pintado arriba en azul y con letra elegante letra, estaba escrito el nombre del barco y era lo suficientemente alto como para que hubiese un cuarto ahí abajo, el piso por donde la gente camina y la pequeña "casa" que había dentro estaban pintadas de blanco.

Subieron gracias a una rampa pequeña de madera que estaba bien usada, llamando al dueño una y otra vez, pero no había señal.

-Debió haber saldo a comprar comida o anzuelos – Sugirió Rukia.

-Esperaremos entonces – Dijo Orihime, sentándose sobre una caja de madera.

Sus amigas lanzaron un suspiro y optaron por esperar también, no la podían dejar sola, caminaban hacía proa, para poder ver como se mecían las olas del mar y Orihime opto por sacar el libro para leer mientras esperaban, pero sus intenciones se interrumpen en el momento que oyó un potente sonido.

Las chicas miraron hacía la dirección que fue la causa del sonido, descubriendo que fue un muchacho moreno y de cabello mas oscuro aún, era increíblemente alto y difícil de ver sus ojos o expresión de mirada por culpa de ese cabello que le tapaba parte de sus ojos. Era también musculoso, se le veía los brazos firmes gracias a que usaba una pollera hawaiana sin mangas, incluso se podía notar un tatuaje en su brazo izquierdo, un corazón con alas. El sonido se produjo porque él había depositado en el suelo del barco unas grandes cajas que parecían pesar una tonelada.

-¿Qué hacen en el barco del profesor?

-Lo sentimos – Hinamori decidió hablar por las tres – No queremos hacer nada malo, solo queremos hablar con Urahara-san.

-¿Conmigo? – Detrás de aquel hombre enorme se apareció aquel científico que salvo a Orihime de la muerte. Sus ojos se abrieron al ver a la chica de pelo naranja – Oh, pero si es Inoue-san. No te preocupes Sado-kun, no son peligrosas.

-Entiendo – Bajando su guardia – Disculpen mi grosería y sean bienvenidas.

-¿En qué puedo ayudarlas? ¿Otro tiburón te ataco o algo por el estilo? ¿O vienen por un autógrafo? – La última pregunta lo dijo muy emocionado.

-En realidad, vine para darte las gracias apropiadamente Urahara-san – Confeso Orihime con una sonrisa, abriendo su bolso para sacar lo que parecían ser unos pastelillos – Acéptalos por favor.

-¡Mis favoritos! Tomándolos de un movimiento rápido – Como siempre, saben deliciosos, muchas gracias pero no tenías por qué agradecer – Sonriendo. Pasen adentro, comeremos estas delicias con té, ¿Les parece bien?

Las estudiantes aceptaron gustosas su oferta, por lo que siguieron al biólogo al interior de esa pequeña casa, descubriendo que una vez que entrabas, te pillabas con una especie de cocina, tenía la mesa cuadrada, aunque vieja, con unas cuatro sillas, lavaplatos, estufa gas, unos pequeños estantes y un refrigerador pequeño, al otro extremos del cuarto, de podía ver unas escaleras de caracol, que iban para arriba y para abajo.

-Arriba esta el cuarto de control y abajo esta nuestros cuartos – Explico Urahara mientras llenaba de agua una tetera roja que luego la puso sobre su estufa gas.

Orihime se sentó frente a la ventana, Hinamori a su izquierda y Rukia a su derecha. Ella tenía la vista completa del mar y también de un pequeño retrato que estaba pegada a la ventana. Lo miro fijamente y no sorprendió por aquel descubrimiento, en aquella foto, salía Urahara tal como en el libro, más joven, pero no solo, sino acompañado de tres mujeres: Una era nada menos que Rangiku, que en aquellos tiempos tenía el cabello corto, por arriba de los hombros, un pañuelo morado claro adornando su cuello y un collar de cadenas plateadas que se perdía en sus enormes atributos. La otra mujer la había visto de lejos y una vez, era la jefa y dueña del lugar en donde se estaban quedando, en esa foto tenía también el cabello corto y un poco alborotado por los lados, tenía los ojos amarillos como un felino y una piel morena como el chocolate, irresistible. Por último, la tercera mujer era de piel bronceada, como las otras dos, también tenía un cuerpo irresistible, unas curvas envidiables, sus ojos eran del mismo color que los musgos que salían de los árboles y una larga cabellera de color verde. Ella y la morena abrazaban a Kisuke y Rangiku abrazaba a la peliverde.

-Ella es la dueña del lugar donde nos quedamos, Shihouin Yoruichi, ¿No es así? – Dijo mientras señalaba la fotografía.

-Así es – Afirmo Urahara, dejando sobre la mesa los bocadillos que trajo la muchacha y otros que él tenía.

-También esta Matsumoto-san – Señalo Hinamori.

-¿Pero quien es esa mujer? – Pregunto Rukia, viendo a la de cabello verde.

-Ella es una amiga que vive en Karakura, su familia es dueña de un acuario y voy a visitarla cuando tengo que hacer investigaciones. Su nombre es Nelliel.

-Parecen llevarse muy bien – Dijo Hinamori con una sonrisa.

-Somos amigos desde que éramos niños, nos decían "El cuarteto del peligro" cuando íbamos en la escuela.

-¿El cuarteto del peligro? – Pregunto Rukia.

-No querrán saber el motivo – Dijo con voz siniestra, logrando que las chicas se asusten – El agua ya esta listo, Sado-kun, puedes venir a tomar té con nosotros también – Anuncio con una sonrisa.

-Ese es bipolar, no hay duda – Aseguro Rukia.

-Shh, no seas grosera – Dijo Hinamori.

Orihime no presto atención, su mirada estaba clavada en esa fotografía, analizando cada detalle: Los ojos, las sonrisas, el paisaje, etc. Algo en esa foto llamaba su atención y no sabía el por qué, pero al estar tanto tiempo mirando esa foto, logro captar algo que llamo su atención, los brazos de Rangiku, en esa foto, estaban al descubierto, por lo que se podía ver un peculiar tatuaje. Eso la había sorprendido porque ese tatuaje lo veía mucho en sus sueños, ¿Por qué? ¿Cuál era el significado?

-Inoue-san, sino sales de tu mundo pronto, se te enfriara tu té.

-¿Eh? Lo siento Urahara-san – Se disculpo, saliendo de su mundo. Finalmente se dio cuenta de algo – Urahara-san, ¿Cómo es que sabe mi nombre? No recuerdo habérselo dicho, ¿Fue Meiko-sensei?

-No, fue ese muchacho que te cargo y te llevo a tu cuarto – Meditando – No se su nombre, pero recuerdo que su cabello era naranja.

-¡¿Cabello naranja?! – Gritaron Momo y Rukia sorprendidas.

-¿K-K-…Kurosaki-kun? – Titubeo Orihime, sin creerse lo que oía: ¡Ichigo ya la había cargado antes! Si que se perdía de cosas cuando dormía, primero se entera que él le había hecho compañía todo el día de ayer y ahora esto.

-Con que Kurosaki…Lucía realmente preocupado…y celoso, no aguantaba más que yo te estuviese cargando al principio, incluso me ordeno a que te dejase con él – Decía en tono de broma – Que gran novio tienes Inoue-san.

-N-N… ¡No es eso! ¡No es mi novio, se esta equivocando Urahara-san! – Colorada, movía sus brazos velozmente en negación.

-Con que Ichigo hizo eso, ¿eh? – Para horror de la chica, Rukia ya estaba mostrando su sonrisa diabólica – Ya verá ese desgraciado cuando se enteré que ya se su secreto.

-Rukia-chan, debes controlarte – Pidió Hinamori, avergonzada por el comportamiento de su amiga.

-¿Y Orihime? ¿Ya estas feliz? – Pregunto la pelinegra, viéndola fijamente – Que tienes a ese hombre a tus pies y tú ni señales de vida das.

-N-No digas esas cosas Rukia-chan…e-eso no e-es verdad…

-Oh vamos, ¿Qué más pruebas quieres?

-Kurosaki-kun es una persona que se preocupa por los demás, e-es natural que haya…actuado así

-Rukia-chan, vas a hacer que Hime se desmaye de nuevo.

Las amigas se interrumpieron con una risa que salio de la boca del biólogo Urahara. Lo miraron fijamente – Lo siento, es solo que me recuerdan mucho a estas mujeres – Se excuso, refiriéndose a sus amigas de la foto – Con eso, ya hay otro punto a su favor.

-Profesor, ya esta todo en orden – Aviso Sado al aparecerse.

-Gracias Sado-kun, pero que modales, aún no hago las presentaciones, él es Sado Yasutora, mi ayudante.

-Mucho gusto – Dijo el alto moreno.

-Inoue Orihime.

-Kuchiki Rukia.

-Hinamori Momo.

Renji estaba frente a una maquina de bebidas, puso unas monedas y le dieron tres latas heladas. Satisfecho, las llevo afuera, donde lo esperaban Ichigo y Hitsugaya.

-Aquí – Les lanza sus respectivas latas.

-Gracias – Susurro Ichigo.

-Deja esa cara de vago, ya veras que tu novia estará bien – Le aseguro Renji con una sonrisa maliciosa.

-Deja de decir estupideces, yo no tengo nada con ella.

-Bueno, se que tienes que actuar para protegerla de esas locas que tienes por fans, pero eso no significa que tengas que hacerlo con…

-¡URUSAI! – Estallo - ¡Yo no tengo nada con Inoue!

-Sino te das prisa, te la quitaran.

-Entonces sigue tu consejo y ve a confesarte con Rukia, cara de mandril.

-¿Quién es el cara de mandril? – Reto.

-¡Tú!

-Hablando de las muchachas, salieron hace unas horas – Medito Hitsugaya antes de que los muchachos entrasen a un pleito de golpes – ¿A dónde habrán ido?

-¿Preocupado por Hinamori? – Pregunto Renji con una traviesa sonrisa.

-¿Cómo no preocuparse? Es una despistada, la semana pasada casi deja entrar a un ladrón a su casa – Se justifico.

-Pareces una madre Toushirou – Dijo un gracioso Ichigo.

-Cierra la boca Kurosaki – Se quejo Toushirou de brazos cruzados.

Ichigo alzo su mirada al sentir una fría brisa, viendo como las nubes comenzaban a juntarse para fusionarse. Arqueo una ceja, eso no era bueno – Lo mejor es que nos apresuremos en encontrarlas, habrá una tormenta.

-Debemos asegurarnos primero a donde fueron.

Mientras corrían, Toushirou estaba lanzando maldiciones cada vez que veía el cielo cada vez más gris, pensando en Hinamori con una expresión de miedo, no debió dejarla salir, no hoy sabiendo que había tormenta, cuando la muchacha se atormenta por los recuerdos del pasado, de su accidente, la causa de su miedo al agua.

-Momo, se paciente, ya estaré contigo-Aseguro en sus pensamientos.

No era el único preocupado, Renji también estaba hecho unos nervios, preocupado por la seguridad de la pelinegra de ojos violetas, su amiga de la infancia, la persona más importante para él, atravesaron tanto juntos y no quería que el clima se la arrebatase de su lado, eso no lo permitiría. Aunque no pudo evitar maldecirla por su imprudencia, por haber salido como toda una aventurera.

Ichigo estaba igual, no sabía por qué, pero estaba incomodo, inseguro y hasta asustado, con la imagen de Orihime en sus pensamientos, herida e indefensa como en el casó del tiburón, si de nuevo su vida corría peligro, jamás se lo perdonaría si ella estuviese con más heridas o peor…muerta.

-¡INOUE!

El cuerpo de Orihime se helo al oír un potente sonido, se giro y vio como el barco iba subiendo y bajando con la ayuda de las olas y como el cielo se iba tiñendo de gris. Su cuerpo comenzaba a temblar un poco, pero no era la única, Hinamori estaba igual, más bien, estaba peor, estaba asustada y aterrada.

-Lo mejor es que regresemos a puerto, se acerca una tormenta – Susurro Urahara, sosteniendo el timón – Sado-kun, enciende el motor – Le pedía, sin dejar de mirar afuera, donde estaban las muchachas viendo el paisaje marítimo que él se ofreció mostrar.

-En seguida Urahara-san – Sado se acerco a una caja blanca que estaba pegada al suelo, abrió la tapa y vio un motor.

-L-Lo mejor es…que entremos – Sugirió Hinamori nerviosa.

-¿Por qué? – Pregunto Rukia.

-¿Qué no lo ves? – Exclamo Orihime – Se avecina una tormenta.

-Si, pero no hay de que preocuparse, encendieron el motor y no estamos tan lejos del puerto.

-Estamos a mitad de camino y uno nunca se sabe lo que puede pasar – Rectifico Orihime, mientras veían como Sado se acercaba.

-Pónganse estos salvavidas – Pidió. Después de hacer lo que le pidió Urahara, fue a ponerse un salvavidas, le dio uno al profesor y tomo tres más para las jóvenes invitadas.

Las chicas asintieron y se pusieron aquellos anaranjados protectores, Hinamori se adentro inmediatamente al interior de aquella blanca casita para esconderse en un rincón y protegerse de la lluvia que no tardo en salir de las nubes, por eso, las chicas no tuvieron más opción que seguirlas con Sado atrás.

-No se preocupen, he estado en muchas tormentas como esta, tengo experiencia así que me asegurare de usarla para regresar sanos y salvos.

-Muchas gracias Urahara-san – Agradeció Orihime sentada en el suelo y en una esquina, con Rukia al lado, quien abrazaba a Momo para darle ánimos.

-La culpa es mía por atreverme a sacarlas, así que no se disculpen, incluso he conseguido que su amiga este aterrada – Refiriéndose a Hinamori.

-Ella le aterra estas cosas desde pequeña, cuando tuvo un accidente – Explico la pequeña Kuchiki.

-N-No se preocupen por mí, e-estoy bien, en serio…

Las amigas gritaron cuando una gran ola golpeo el barco haciendo que este se moviese muy fuerte a su izquierda, ocasionando que las cosas y personas se moviesen por ese lado, por lo que ellas se golpearon con la pared. Urahara estaba ileso ya que se afirmo del panel de control a tiempo y Sado se apoyo de las paredes. El biólogo maldijo y acerco su mano derecha a la palanca de cambio, al parecer, aumentaría la velocidad, eso significaba que las cosas estaban peor de lo que él pensaba.

-Debí escuchar a mi diosa cuando me dijo que no zarpara hoy – Susurro con una leve sonrisa y con una gota deslizándose por su frente, era el sudor de los nervios, se sentir de nuevo aquella adrenalina al saber que tu vida esta en peligro.

Otra ola los ataco, pero esta vez por el lado derecho, las cosas se deslizaban por ese lado ahora o incluso salían disparados, las muchachas gritaron mientras caían al piso. El cuerpo de Hinamori temblaba más ya que los recuerdos estaban regresando a su mente: Un bote hundido, llevándose a una pequeña que no podía liberarse porque una cuerda le aprisionaba su pequeña pierna, se estaba quedando sin aire…

-¡Basta! – Grito, aferrada en Rukia, hundiendo su rostro en el pecho de su amiga.

-Tranquila, ya pasará.

-Pronto estaremos en tierra firme.

-Aunque nos demoraremos – Murmuro Urahara – Se ha dañado el motor.