Esta ha sido la conti mas larga....9 pags!!! ** XD

gracias por su pasciencia de esperar mensualmente ^^

tambien agradezco los comment

como ya saben, bleach es de la propiedad de tite kubo sensei, publicado en manga por la shonnen jump y en anime por pierrot

Capitulo 5: La prueba de valor.

Las chicas abrieron sus ojos sorprendidas, aterradas ante las palabras de Urahara: El motor estaba dañado. Otro impacto de olas las hizo reaccionar y asegurarse de que las cosas no se le caigan encima. A pesar de que ya no tenían motor, el biólogo no perdió la calma, pero ahora usaba sus dos manos en ese timón y por nada del mundo perdía su vista de en frente.

-No se preocupen, todo saldrá bien – Les prometió con una sonrisa – Sado, alza las velas, usaremos el viento.

-En seguida – Sado apretó unos botones y afuera del barco se podía ver como unos pequeños hoyos se hacían para que saliese afuera unos delgados palos blanco que tenían enormes velas de color verde oscuro y cuando se estiraron, de podía ver que todas tenían de dibujo la carita de Urahara, sonriente, en versión chibi y con una manito que tenía nada menos que un abanico.

-¡Yuju! – Grito emocionado porque no solo avanzaban rápido nuevamente, sino que una ola se formo bajo la nave, haciendo que el barco se elevase - ¡Volamos Sado-kun!

-Profesor, no es bueno que haga esas cosas frente a las invitadas, podrían asustarse más de lo que ya están.

-¡Se los dije, él esta loco! – Grito Rukia.

-¡No digas esas cosas cuando Hinamori esta asustada! – Reto Orihime, afirmándose de la pared, viendo a su aterrada amiga, incapaz de moverse.

-Shirou-chan…sálvame…-Susurro la pequeña.

-Tranquila Momo, todo estará bien – Le aseguraba Rukia, sintiéndose mal por haber metido la pata, le acariciaba los cabellos.

Orihime miro fijamente las manos de Rukia, ¿Por qué? Porque temblaban, a pesar que su amiga trataba de ser firme para tranquilizar a Hinamori, su cuerpo estaba temblando, estaba mostrando el miedo que sentía, sus deseos de estar a salvo, de no haber sido tan tonta y quedarse en el puerto ya que por ella es que estaban ahí, ella insistía en que quería que diéramos una vuelta por el bote. Orihime sabía que se estaba culpando por eso, quería animarla, hacerle ver que no era su culpa, pero estaba igual de aterrada, sus manos, en forma de puño, se movían como flan y tenía un nudo en la garganta.

-R-Rukia-chan…Por favor…n-no te culpes, ya veras que todo saldrá bien – A pesar de su miedo, sonrió, pero era pequeña y sus labios temblaban – Si sobreviví de un tiburón, esto no es nada.

Su amiga asintió, pero no le ayudo mucho, la culpa y el miedo seguía invadiéndola. Cerró sus ojos, deseando tener a su hermano a su lado, calmándola a su modo, tal vez un poco frío, pero igual sentiría ese calido amor de protección familiar, diciéndole que todo saldrá bien. Se aferro de su amiga Momo cuando otra ola los golpeo y a la vez oyeron lo que parecía ser un trueno, con el grito de miedo de sus amigas, ahora su mente le revelaba la imagen de cierto pelirrojo, con su sonrisa de siempre, o ese gesto de molestia que ponía para regañarle por sus locuras y tonterías de niña rica consentida, pero sabía que ese gran amigo siempre estaría a su lado para socorrerla.

¿Dónde estas idiota? Te necesito.

Otro impacto recibió la nave y esta vez, Orihime se golpeo fuertemente en la pared, ocasionando que le abriese una herida pequeña, por eso un hilo de sangre corría por su frente, sus parpados impidieron que se adentrase a sus ojos y paso por su mejilla, perdiéndose en sus labios o cayendo al suelo. Estaba esforzándose por permanecer consciente, no debía perderlo en un momento así, o se volvería vulnerable, una víctima fácil para morir en ese clima.

Kurosaki-kun pensó con la imagen del muchacho en las pupilas de sus ojos, ¿Vendrá por ella? ¿El cielo le daría la voluntad de verlo antes de partir? No puedo ser pesimista, no puedo morir…no así.


-Según nos dijo esa loca, ellas fueron aquí – Susurro Toushirou.

Los muchachos estaban protegidos de la lluvia con una chaqueta de impermeable con gorra que les cubría las cabezas y tenían también unos guantes. Corrían como locos el puerto, buscando el barco de nombre "Benihime", tenían que encontrarlo, entrar y aliviarse con la imagen de las chicas seguras, peor asustadas del clima, mejor verlas así, que asustadas y en pleno peligro.

-¡Maldición! – Exclamo un furioso Renji cuando descubrieron que el lugar donde debía estar…estaba completamente libre – Conociendo a Rukia, debió exigir dar una vuelta aún a pesar del clima… ¡La mataré!

-Mas bien te matará Byakuya, se supone que eres su guardaespaldas – Le corrigió Ichigo, viendo la furia del mar, tenia sus manos en forma de puños, de seguro tendría sus uñas incrustadas en su piel sino fuese por los guantes.

-Hay que hacer algo – Exclamo.

-Acepto sugerencias Renji – Grito Toushirou molesto, estaban en plena tormenta, ¿Quién les ayudaría a llegar a mar? Nadie, no hay ningún otro loco como ellos que quisiese enfrentarse al peligro.

-¿Qué les parece eso? – Pregunto Renji, señalando una tienda donde se alquilaban barcos – Tomemos uno prestado.

-Se sincero, quieres robarlo – Justifico Ichigo, estaba agudizando su vista, tratando de ver más allá de esas olas gigante, de la infinita lluvia y de los rayos – Creo que veo un barco, aún que esta muy lejos.

-Tengo una idea mejor – Sugirió el pequeño de pelo blanco – Llamemos a la salva costas de la isla, se demoran cinco minutos en llegar y en los que esperamos, pescamos uno de los barcos como sugiere Renji y vamos por ellos. Todos los barcos de esa tienda tienen radios, por lo que no habrá problema en comunicarnos.

De acuerdo con la idea, corrieron hacía la tienda, que tenía un letrero pegado a la pared de "CERRADO" y bloqueado por candados y madera en forma de cruz, una forma de prevenir que se derrumbase por la lluvia. Renji se inclino ante la puerta, pidiendo disculpas como si estuviese ante el dueño y de entre sus ropas saco lo que parecía ser una katana y la uso para romper la puerta.

Entraron y Toushirou advirtió que el lugar contaba con una alarma mientras señalaba la caja de control. Renji corrió hacía ella y la rompió, gritando nuevamente sus disculpas y busco el barco que él que encontraba apropiado.

-Byakuya si que tendrá que pagar con ceros – Dijo Ichigo mientras lo seguía.

-Yo me haré cargo del panel de control – Toushirou corrió hacía dicho lugar, sus amigos no se opusieron porque sabían que era el apropiado por ser nada menos que un general del ejercito marítimo de Japón. Cuando lo encontró, no lo encendió de inmediato, primero encendió la radio y trato de ubicarse con los salva costas – Meidei, meidei, habla el general de la tripulación 10: "Hyorinmaru", Hitsugaya Toushirou, esto es una emergencia – Y enciende el motor.

-General Hitsugaya, habla con el tercer al mando, ¿Cuál es la emergencia?

-Necesitamos su ayuda, hay un barco en plena tormenta en sus terrenos, la isla Rukongai, hay civiles allí adentro, yo me dirijo a ayudar también, pero en un bote que no tiene equipos para emergencias. Necesitamos que vengan lo antes posible – Pidió en el momento que piso a fondo el pedal del acelerador.

-¡Espera Toushirou, la puerta de la salida esta cerrada! – Grito Ichigo.

-Afírmense fuerte – Fue todo lo que dijo, con una expresión seria.

Sus amigos gritaron, como se espero, golpearon las puertas con el barco, estas se hicieron pedazos, raspando también el barco, que no disminuyo su velocidad en ningún momento, peleando con las olas gigantes que querían impedir su misión. Se alejaron de lo que se estaban afirmando y miraron al general, quien solo resoplo, diciendo que esa nave era afortunada de no romperse con lo débil que era.

-Busquen los salvavidas, no los dejare salir afuera del comando de controles con este clima sin protección. Y no te preocupes Renji, me echaré toda la responsabilidad de los daños para que Byakuya no se entere.

Suspirando resignados, decidieron obedecer.


-¿No escuchan el sonido de un motor? – Pregunto Rukia.

Las cosas no les estaba yendo bien, las velas se les rompieron, como un par de aquellos postes por culpa de los rayos, uno cayo al mar, en otro cayo dentro de la cabina, entre las chicas y Urahara, ellas gritaron del susto y él…simplemente silbo y murmuro sobre lo mucho que tendría que gastar en reparaciones, se mantenía optimista.

Y justo cuando creyeron que morirían, Rukia lanzo esa pregunta.

Arriba de ellas estaba una ventana que se había echo añicos, así que la lluvia entraba fácilmente para mojarlas, incluso ya estaban empapadas, pero usaron esa ventana para asomar sus cabezas y así saber lo que pasaba afuera, se sorprendieron cuando vieron como un barco un poco más grande que el de Urahara se acercaba a ellos.

-Mmmm… ¿Quién será? – Pregunto Urahara, su cabeza estaba sobre el de ellas.

-Ni idea – Dijeron, para luego mirarlo sorprendida - ¡¿Qué hace lejos del timón?!

-Ah…Es que se ha arruinado – Explico simplemente – Que mala suerte, ¿No? –Y se ríe despreocupado. Una gota se deslizo por el rostro de Sado.

-¡No lo tome tan tranquilamente! – Gritaron molestas.

De nuevo fueron atacados por una ola, pero esta era realmente fuerte, ocasionando que saliesen rodando al otro extremo de la cabina de control. Otro golpe, pero esta vez, Orihime y Sado se afirmaron de un tubo de metal, ella tomo a Hinamori y Sado a Urahara, diciendo "Te tengo". Pero para horror de ambas chicas, no pudieron salvar a Rukia a tiempo y no podían hacer otra cosa que observar como gritaba asustada y salía disparada por la ventana.

-¡RUKIA!-Gritaron en el mismo instante que la chica caía a la furia marítima.

Por suerte, no se hundía a las profundidades gracias a que usaba el salvavidas, pero eso no la salvaba de esas enormes olas que la envestían, que la hacía subir y bajar, tratando de hundirla, de hacerla rendirse para que cayese adentro. Cada vez que las olas terminaban bajando sobre ella, tenía que escupir el agua que entraba a su boca y no tenía ni un tiempo para respirar, solo el agua entraba a sus narices.

Sino hubiese sugerido esta loca idea, ¿Por qué tengo que ser así? Pensó en su último aliento.

Cerro sus ojos, esperando que el agua acabase con su existencia de una vez por todas, las imágenes de sus amigos y de su hermano aparecían en su mente, lentamente iba estirando su brazo al ver como se iban alejando y…

La jalaron.

Algo la jalo de la cintura y la trajo de nuevo hacía arriba, hacía la vida, salvándola de la muerte.

-¡RUKIA! – Ella abrió sus ojos sorprendida al oír esa voz - ¡RESISTE RUKIA!

-¡¿RENJI?! – Aún a pesar de las olas, de la lluvia y de los truenos, parpadeo un par de veces al ver la imagen de su salvador, él estaba frente a ella, sumergido con ella en el mar, mojado como ella, preocupado por ella, gritando su nombre alarmado - ¡RENJI! – Grito en el momento que lo abrazaba por el cuello, sorprendiéndolo - ¡Es mi culpa, mi culpa que mis amigas pasen por esto!

Apenado, el muchacho le toco los cabellos empapados con sus manos para calmarla, y a la vez, para calmarse a si mismo por verla sana, de nuevo cerca de él, la estrecho fuertemente en sus brazos al oír como se culpaba.

-No dudaba cuando dije que todo esto era por tu imprudencia, pero no importa, me alegro de haber llegado a tiempo para salvarte y enmendar tu error, después de todo, soy tu guardaespaldas – La muchacha se sorprendió por sus palabras, para luego sonreír – Ahora afírmate fuerte mientras te pongo a salvo.

-Que así sea o le diré a mi hermano el pésimo trabajo que haces.

-Hey, que por lo menos hago mi parte, tú ni siquiera puedes estar quieta unos momentos – Estaba llegando de vuelta al barco en el que estaba gracias a que se había amarrado a una cuerda que era custodiada al otro extremo por Ichigo.

-¡Atención a los que están en Benihime! – Grito Toushirou a través de un megáfono, Hinamori, en los brazos de Orihime, abrió sus ojos por la sorpresa por oír esa voz, incluso el miedo se esfumo con solo saber que él había atravesado el mar por ella, para salvarla y calmar sus miedos – ¡Les habla el general de la marina, Hitsugaya Toushirou, les pido que guarden la calma!

-¡Toushirou! – Grito la chica aliviada, Orihime también se sintió así, pero solo por ver que su amiga estaba bien ahora en respecto a su estado psicológico, incluso su cuerpo dejo de estar rígido.

-¡Si me puedes oír, eres una estúpida Momo!

-¡Yo no quise esto, me arrastraron!

-Hina-chan, dudo que Toushirou-chan te oiga sin un megáfono o algo así.

-Toma – Urahara saco de quien sabe donde, un megáfono blanco – Desquítate.

-¡Eres muy cruel, Shirou-chan, estaba tan asustada y tú me tratas así! – Grito tras el aparato, no sin antes agradecer al biólogo. No entendía que él se comportaba así solo por saber que estaba ilesa, era su forma de expresar la gratitud que sentía al ver que aquella muchacha estaba fuera de peligro, tanto física, como psicológicamente.

-¡Pues debiste pensarlo dos veces antes de zarpar cuando se avecina una tormenta!

-¡Yo no tengo la culpa, Rukia-chan no me quiso escuchar y me arrastro!

-Hina-chan, no creo que sean momentos – Susurro Orihime con una leve sonrisa.

Ichigo, una vez que Renji logró volver, lo ayudo a subir a Rukia, tomándola de los brazos y haciéndola subir a estribor, no le daban importancia a la discusión amorosa entre Momo y Hitsugaya por el simple hecho de estar ya acostumbrados. Veía como trataba de volver a respirar normal mientras su amigo subía también, ahora que sabía que estaba todo en orden con Rukia, alzo la mirada hacía el barco, buscando un rastro de alguien, para verificar si había un herido que necesitase ayuda.

Pero su búsqueda se congela cuando sus ojos chocaron con la imagen de Orihime.

No la podía ver completa, pero podía ver su espalda, con una mano, se afirmaba de aquel metal y con la otra, tenía a Hinamori en sus brazos para impedir que cayese por la ventana como Rukia. Notó que su mano que sostenía el peso de ambas estaba muy pálida y con unos tonos rojos y como su brazo temblaba, señales de que estaba haciendo un gran esfuerzo por seguir así ya que no iba a aguantar por mucho tiempo el estar en esa posición.

-¡INOUE!

La chica se tenso al oír ese potente grito, como pudo, giro su rostro y sus grisáceos ojos le rebelaron la imagen de un preocupado y alterado Kurosaki Ichigo, la persona que había gritado su nombre. Como Momo, el miedo se fue en su cuerpo, siendo reemplazado por el alivio, y solo con ver a ese joven de cabellera naranja, incluso se atrevió a sonreír de alegría, sin importarle que su vida dependiera de su mano, que ya no resistiría por mucho tiempo.

-¡Toushirou, hay que sacarlos de allí!

-No podemos, el riesgo que términos como ellos, es muy altos, además, la ayuda no tardará en llegar.

-¡¿Vamos a dejarlos a la suerte?!

-¡Pedazo de idiota, estoy buscando una solución, no me distraigas! – Se quejo furioso.

Miraba a su alrededor, buscando una llave que solucione sus problemas, pero la idea la obtuvo cuando vio las cuerdas que Renji había usado, aún seguían amarradas a la nave. Sonrió victorioso al ya tener una idea de cómo ayudar.

-Bien, Ichigo, amarra el otro extremo de la cuerda con esto – Dándole una lata de cholgas – Asegúrate de que este bien firme. Una vez listo, avisas.

Ichigo asintió y corrió hacía las cuerdas mientras Toushirou cambiaba el curso de la nave, haciendo que llegue al otro extremo de "Benihime". El pelinaranja, mientras cumplía su labor, daba gracias de habérsele ocurrido a los 12 años ir a un campamento de verano, ya que allí le enseñaron las artes de los nudos, ideal en una situación como esta.

-¡YA ESTA TOUSHIROU!

-¡Espera a que te de la señal! – Le grito a través del megáfono.

-¿Señal?-Pregunto Rukia, viendo los ojos de Renji en busca de respuestas, pero él solo se encogió de hombros.

-¿Qué querrá decir con señal, Hime?

-Ni idea Hina-chan.

-¡Ichigo les lanzara la cuerda, asegúrense de amarrarlo bien en el barco! – Explico Toushirou a los que estaban en Benihime. Sus ojos estaban atentos a cada movimiento de ambos transportes marítimos, sabía que solo tenían una oportunidad y no debían desperdiciarlo, especialmente con esa ventisca de los mil demonios – ¡PREPARATE ICHIGO! – Advirtió, viendo como el muchacho giraba la cuerda como un cowboy – ¡AHORA!

Al oír la señal, sin pensarlo dos veces, Ichigo mandó a volar la cuerda con todas sus fuerzas hacía el barco. Sado logro atraparlo sin problemas y lo amarró en el barco, una vez listo, levanto su dedo pulgar como una señal que el general logró ver gracias a unos vinoculares.

-Bien, pongamos primero derecho ese barco – Movió nuevamente la palanca de acelerador y con todas las fuerzas que la nave poseía se fue alejando de Benihime, logrando que la cuerda empujase el barco – Vamos… No te dejes vencer.

Las chicas gritaron al sentir como de nuevo el barco se giraba. El objetivo se cumplió, el barco estaba nuevamente derecho. Urahara silbo emocionado, a diferencia de Orihime y Hinamori, quienes se frotaban sus cabezas adoloridas, murmurando que eso si que fue peligroso y de lo mucho que les dolía.

Finalmente llegó la guarda costera. El barco era tan grande que como un trasbordador, subiendo sin problemas ambos barcos aventureros. Metieron a una cabina que parecía cafetería a los muchachos y los cubrieron con mantas para protegerlos del frío, incluso le dieron un tazón con café caliente. Las muchachas no tomaron nada aún, lo estaban usando como un medio para calentar sus temblorosas manos.

-Hina-chan, recuérdame no volver a obedecer a Rukia.

-Te garantizo que te lo recordaré Orihime.

-Ya dije que lo sentía.

-Lo sabemos – Dijeron a la vez.

-Ah – Desde la ventana, Urahara veía su barco arruinado – Mi pequeña se ha hecho añicos – Suspiro.

-Urahara-san, yo me encargaré de los gastos de su nave – Le aseguro Rukia.

-¿En serio Rukia-chan?

Rukia asintió con la cabeza – Todo esto paso por mi culpa, lo menos que puedo hacer es esto… Aunque Niisama se enojará mucho conmigo.

-Y conmigo – Murmuro Renji.

-Veré entonces a Byakuya de nuevo – Se ríe – Ya me imagino su cara cuando me vea.

-¿Conoce a mi niisama?

-Estuvimos en la misma universidad jojojo y sin contar que Yoruichi creció con él – Y lanzo una larga risa mientras movía el abanico – Debiste verlo, el pobre no le da ni una a Yoruichi-chan.

-Eso quisiera verlo – Confeso Ichigo al llegar. Tenía una sonrisa llena de diversión, imaginándose a Byakuya indefenso – Ver a Byakuya en problemas debe ser muy divertido.

-¡No digas eso de mi niisama Ichigo! – Alego la pequeña Rukia, saliendo en defensa de su gran hermano mayor.

-Como sea – Para sorpresa de las muchachas, Ichigo se sentó al lado de Orihime. La ojigris se le paralizo el corazón por unos segundos – Inoue, ¿Estas bien?

-S-Sí… Lamento haberte ocasionado problemas, Kurosaki-kun.

-Nah, la culpa es de Rukia y sus locuras. Lo importante es que nadie ha salido herido.

-Kurosaki-kun, tú… ¿Acaso estabas preocupado por mí? – Susurro bien despacio. Su corazón recupero la vida, aunque los latidos que emanaban eran súper acelerados, temiendo oír un "no" y deseando oír un "sí".

-Por supuesto que sí – Alzando una ceja – Eres mi amiga, ¿Por qué no preocuparme?

Dijo que sí.

Dijo que sí.

Dijo que sí…

¡DIJO QUE SI!

Eso era lo que pasaba por su mente. Se podía ver de fondo como los cupidos lanzaban pétalos de flores y otros soplaban la corneta. No podía evitar tanta felicidad. Pero ese mundo de felicidad se derrumbo al oír la palabra amiga. Agacho su cabeza levemente, pero aún así, sonrió un poco, por lo menos si era algo para él y eso ya era mucho.

-Gracias Kurosaki-kun – Le regalo la sonrisa más sincera que pudo.

-De nada – Viendo hacía otro lado, aquella sonrisa le había echo sonrojar un poco.

-Idiota – Dijeron sus cuatro amigos.


Flash Back.

Sus ojos se fueron abriendo lentamente, los sentía muy pesados. Su vista era confusa al principio, es más, creyó que estaba viendo visiones. Volvió a cerrarlos, hizo presión y volvió a abrirlos.

No eran ilusiones.

Todo lo que lo rodeaba a su alrededor era de un profundo azul oscuro y también… ¿Burbujas?

Veía una gran variedad de peces nadando a su alrededor como si nada, como si fuese un habitante más…

Estaba bajo el mar.

Sus pies sentían la arena, pequeñas piedras y la suavidad de las algas con cada paso que daba. Su cabello se movía con elegancia y sus pulmones, al parecer, ya no necesitaban el oxigeno, porque no se ahogaba, respiraba sin problemas.

Se asombraba al ver como los animales marítimos no se alejaban de ella, ni siquiera los peligrosos, ellos no la querían lastimar, pedían ser acariciados como si fuesen gatos domesticados. Con una sonrisa, los tocaba como si nada, pero para su sorpresa, una intensa luz se apareció desde la superficie, espantando a los animales.

Ella veía como la pequeña luz iba cayendo hacía ella, alzo sus manos y vio que esa luz tenía la forma de una pequeña canica, que al tocar uno de sus dedos, desapareció y un tatuaje se hizo presente en su brazo izquierdo.

Fin Flash Back.

Orihime se despertó de golpe por culpa de su cama, esta se movía como víctima de un temblor. Al tomar consciencia (Porque el terremoto paso de golpe), pudo notar que la causante del temblor era nada menos que Rukia.

-Buenos días Bella Durmiente, tienes diez minutos para vestirte y desayunar.

-¡¿Me quede dormida?! ¡Moo! – Exclamo poniéndose de pie de un golpe, quitándose de un movimiento su corto camisón de color verde claro. Semidesnuda, buscaba que ropa ponerse.

-Orihime – La mencionada se voltea para ver a Rukia, logrando solo quedar ciega unos segundos por una potente luz blanca – A Ichigo le gustará mucho esta foto.

-¡Rukia-chan! – Exclamo completamente roja – ¡Borra eso inmediatamente!

-Te quedan ocho minutos – Saliendo como si nada.

-¡Rukia-chan! – Tropezó con un zapato y cayó al suelo de golpe, sintiendo más dolor en sus pechos por el repentino golpe – Moo.

En dos minutos logro vestirse con lo primero que encontraba, y en un minutos estuvo corriendo por los pasillos para llegar al comedor, donde sus compañeros estaban ya desayunando o terminando. Entre la multitud, vio a sus amigas Rukia y Hinamori comiendo en una mesa y hablaban animadamente. Pero no estaban solas, también estaban Hitsugaya, Renji y… ¡Kurosaki!

A pesar que la palabra amiga seguía revoloteando en su mente, no podía evitar la felicidad y las sonrojadas mejillas por solo pensar que estarían comiendo en la misma mesa. Su corazón se estaba volviendo loco, por lo que trataba de calmarse jugando con sus dedos mientras caminaba hacía ellos y lo oía discutir al muchacho con Rukia como música de fondo… Algo totalmente normal en ellos.

-Yosh Orihime – Fue el saludo de Renji – Te quedaste dormida, aunque no te culpo, con lo de anoche más esas camas que son un paraíso.

-Lo siento mucho – Se disculpo mientras se sentaba – Tuve un sueño muy hermoso que me impedía despertar – Explicaba al mismo tiempo que se preparaba unas tostadas y luego se lleno un vaso con jugo.

-¿Un sueño? – Murmuro Hinamori.

-¿Acaso fue con cierto chico que conozco? – Pregunto Rukia con picardía, señalando a Ichigo con discreción, para que solo Hime lo viese, por eso la muchacha se sonrojo.

-¡N-No es eso! – Exclamo con aquel rubor en sus mejillas – Soñé que estaba respirando bajo el agua y que los animales se me acercaban como si fuese parte de ellos.

Al confesar su sueño, Rukia y Hinamori estaban tosiendo porque estaban tratando de no escupir su jugo. Ambas miraron a Orihime sorprendidas, como si le hubiese crecido una segunda cabeza.

-Momo, cierra la boca – Pidió un desinteresado Toushirou, comiendo de un tazón de avena.

-Luces más fea que los simios Rukia – Fue la burla de Ichigo.

Ante ese comentario, Rukia pesco un frasco que estaba lleno de mermelada de mora y se lo planto en la cara y por debajo de su camisa. Ichigo grito, llamando la atención de sus compañeros y de sus admiradoras, comenzando a lanzar comentarios sobre Rukia y por su atrevimiento por atacar así al chico.

-Te lo mereces por idiota – Fue su pretexto, cruzándose de brazos.

-Maldita cría.

Orihime – Ignorándolo – He soñado lo mismo que tú.

-y yo – Murmuro Momo con algo de timidez.

-¿En serio? – Orihime estaba sorprendida.

-Mierda, ahora tendré que ir a bañarme y cambiarme – Se quejo Ichigo mientras se ponía de pie.

-Kurosaki-san, ¿Qué le paso? – Pregunto su sensei muy sorprendida.

-Pregúntele a la enana del mal.

-Te oí – Exclamo la pequeña morena.

-Me alegra – Y se fue.

La maestra lanzo un suspiro ante la actitud de esos dos, en verdad que nunca cambiarían, así que hizo lo mejor que pudo hacer como una profesional: Resignarse y dejarlos ser. Claro que también han recibido sus castigos cuando sus peleas se pasan del límite. – Atención muchachos, apresúrense en acabar de comer que pronto nos iremos.

Ichigo logró volver a tiempo. La hora del desayuno había acabado y en pequeños grupos, los estudiantes se iban yendo hacía su destino. El grupo de Ichigo iba adelante, en cambio las chicas, iban atrás, con un poco de distancia y discutiendo sobre la vergonzosa foto.

-¿Pero de qué te quejas? Déjame enseñárselo y deseará estar contigo, te lo aseguro.

-¡Rukia-chan, es vergonzoso!

-Hime-chan tiene razón.

-Deberías apoyarme Momo.

-Pero… - Se interrumpe cuando alguien se pone frente a ellas.

Vieron que era nada menos que la dueña del lugar, Yoruichi Shihouin. En la fotografía que tenía el biólogo Urahara, tenía su cabello corto. Aquí, en el presente y en vivo, su cabello de color morado lo tenía mucho más largo, recogido en una alta coleta. Sus ojos dorados brillaban más que en la fotografía y se veía que era una mujer de cuidado, como un gato a punto de atacar a su presa. Incluso las muchachas no podían evitar sentirse como tres pequeños ratones indefensos, la presa de esa felina.

-Lo siento, no me fijaba por donde iba – En sus manos sostenía una carpeta que estaba abierta, así que supusieron que su distracción fue a causa de estar leyendo lo que había allí adentro.

-Descuide – Le aseguro Rukia, viendo su traje de trabajo: Una blusa blanca que tenía desbrochado abajo, dejando ver su ombligo y también tenía un escote para revelar sus pechos, una minifalda, zapatos de tacón y chaqueta de saco, todo de color negro.

-¿Van a tener su expedición en la montaña de Rukongai?

-Hai – Respondió Hinamori.

-Tengan cuidado, los caminos son peligrosos – Sonríe.

-Lo haremos – Le aseguro Inoue.

-Y otra cosa más – Apoyó sus manos en sus rodillas, para acercarse más a ella y poder contar sus intenciones, como si un secreto se tratase – Bienvenidas a nuestro club – Susurro.

-¿Eh? – Exclamaron confundidas, viendo como les sonreía para luego alejarse de ellas.

-¡Oigan! –El grito de Renji las saco de sus pensamientos - ¡Apresúrense o se quedarán atrás!

-Mira lo cruel que eres Yo-chan – Regaño Rangiku con una sonrisa, viendo como las estudiantes se alejaban corriendo.

-¿Quieres ir a nadar? – Fue todo lo que dijo, quitándose el moño para liberar sus oscuras hebras.


El salón ya se encontraba en el punto de inicio, viendo la majestuosidad de la montaña Rukongai. Orihime y Hinamori miraban con temor, como si fuesen a entrar a una casa embrujada. En cambio, a Rukia le brillaban los ojos de la emoción, como si fuese a comprar algo nuevo de la mercancía Chappy.

-¡Muy bien! – Exclamo su maestra – Finalmente tendremos nuestra prueba de valor, al que llame como "Recorriendo una aventura fantasmagórica".

-¿Por qué le pone nombre? – Gruño Ichigo.

-Déjala, esta feliz – Murmuro Renji.

-Agrúpense en grupos de dos o tres y pónganse en fila detrás de mí.

-¡Vamos! – Exclamo Rukia, tomando las manos de sus amigas. Fueron el primer grupo.

-Rukia se emociona con las cosas – Murmuro Ichigo.

-Siento compasión por Orihime y Momo – Siguió Renji.

-Solo espero que no se metan en más problemas – Gruño Toushirou.

-¡Vamos chicas, anímense! – Decía la pelinegra muy emocionada ante el aura de depresión de Hime y Momo.

Y finalmente comenzaron… Los verdaderos problemas.