Otro mes, otra conti XD
no tengo mucho que decir de este capi, solo que aqui ya comienza lo interesante(al fin XD)
gracias a todos por reviews y aguantar mes tras mes XD
bleach es de tite kubo-sama
Capitulo 7: Consecuencias.
-¡¿Las encontraron?! – Grito Meiko-sensei a través de su móvil, llamando la atención de sus estudiantes – Gracias a Dios, ¿Pero como terminaron en la playa? – Se preguntaba a si misma mientras colgaba.
-¡¿Las encontraron?! – Pregunto Tatsuki, acercándose aliviada y preocupada.
-Sí, ahora se dirigen hacía acá.
Rangiku, quien estaba cerca de ellos, sonrió al mismo tiempo que miraba la ventana, observando la luna llena – Esta muy hermosa el día de hoy… es una buena señal.
Orihime, Rukia y Hinamori llegaron cinco minutos después, empapadas por haber estado nadando y cubiertas por unas mantas que les dieron el equipo de búsqueda para protegerlas del frío. Estaban tiritando y un poco más pálidas de lo normal, pero aún así, sonreían aliviadas de que todo haya terminado.
Tatsuki corrió hacía ellas y abrazo a la pelinaranja, quien fue rodeada por las demás chicas, quienes también rodearon a Kuchiki y Momo, aliviadas de verlas y contándoles los preocupadas que estaban.
-¿Qué fue lo que les paso? – Exigió la maestra, liberándolas de sus atacantes.
-Vimos un lobo en la montaña – Inicio Rukia.
-Corrimos y caímos en un precipicio – Siguió Momo.
-Encontramos una cueva que tenía un estanque que conectaba a la playa, por eso estuvimos ahí – Finalizo Orihime.
-¡¿Un lobo?! – Alarmada.
-Eso es preocupante – Confeso uno de los rescatistas – Recorreremos toda la montaña para encontrarlo.-Pero lo extraño es – Dijo otro, llevando una mano a su mentón, pensativo – Es que allí no hay cuevas, por lo menos, en los mapas.
-¿Cómo? – Preguntaron las víctimas a la vez y confundidas, estaban seguras de que había allí una cueva, ¿Habrán delirado con el golpe que se dieron al caer del precipicio?
-Eso se vera mañana, lo importante ahora es que estás niñas se den un baño caliente para no resfriarse, luego serán atendidas por un doctor y finalmente, se irán a dormir, ha sido muy duro para ustedes.
Las chicas asintieron, dieron nuevamente las gracias a sus salvadores y caminaron hacía las escaleras. Las subieron con pasos cansados, después de toda la aventura que tuvieron, lo único que querían era dormir. Al doblar un pasillo, se sorprendieron al ver a Renji, Hitsugaya y a Ichigo esperándolas.
El corazón de hime se aceleró con solo ver los marrones ojos del muchacho de cabellera naranja, causando que el color volviese a sus mejillas a pesar de la palidez por el frío. Aquella mirada, aquella expresión sería causaron que el frío se fuese de inmediato de su cuerpo, siendo reemplazado por un intenso calor, como las llamas de un incendio. El sueño también se le fue, con solo ver como se iba acercando, creía que perdería las fuerzas en sus piernas.
-Shirou-chan… – Hinamori no lo contuvo y con lágrimas, abrazo a Toushirou de forma tan repentina que lo sorprendió.
-¡O-Oye! – Lo único que atino hacer en esa situación, fue sonrojarse por esa repentina acción.
-Estaba tan asustada – Confeso, tratando de contener las lágrimas, peor no podía, aún tenía algo de miedo.
-Me estás mojando Momo – Estaba tan avergonzado y nervioso que fue lo único que pudo decir – No tienes que seguir pensando en eso si ahora estás a salvo.
-Rukia, estás hecha un desastre – Le dijo el pelirrojo, notando las heridas.
-No me digas lo obvio Renji, que no estoy de humor.
-¡Idiota! ¡Estaba preocupado por ti! – Molesto ante sus palabras.
Rukia no pudo evitar sorprender, ¿Estaba preocupado por ella? Aquello la hizo avergonzarse, incluso se veía un poco sonrojada, estaba apenada, como una niña regañada – Lo siento…y gracias.
-Lo importante es que estés a salvo – Tocando sus mojados cabellos - Y no te preocupes, me aseguraré de que Byakuya no se enteré.
-Gracias – Sonriendo levemente, estaba agradecida de estar otra vez con él, teniendo esas pequeñas platicas, pero que valían mucho para ella.
Orihime no se había movido, tampoco hablado, seguía en aquel estado de nervios y vergüenza, causado por aquel muchacho que estaba frente a ella, aquel muchacho que también estaba en silencio. Aquel frío silencio la hizo volver a la cruel realidad, no estaba ahí por ella, solo estaba ahí porque a lo mejor los otros lo obligaron. Se sintió muy triste y estúpida.
-B-Bueno… creo que mejor me voy a tomar un baño – Susurro, rascándose la nuca avergonzada, para luego caminar.
-Inoue – La detuvo con su nombre cuando quedaron de lado, el corazón de la chica latía sin tregua, golpeándole con fuerza el pecho.
-¿Q-Qué ocurre? – Cerrando sus ojos, se sintió realmente estúpida por demostrar tan fácilmente el hecho de estar nerviosa.
-Me alegra ver… – Paso una mano por detrás de su cabeza, al parecer, le complicaba decir lo que pasaba por sus pensamientos –… que estés bien, estuve preocupado. – Dijo al fin, agachando cabeza un poco para que sus cabellos ocultasen su sonrojo.
Orihime abrió sus ojos a causa de la sorpresa, su mente le repetía una y otra vez aquellas palabras, pero aún así, no podía creerlo, era demasiado bueno para ser verdad: Kurosaki Ichigo, el más popular de la escuela, la persona que amaba, estaba preocupado por ella. Una sonrisa pequeña, pero llena de felicidad y gratitud, se dibujo en sus labios, sorprendiendo a Ichigo.
-Muchas gracias Kurosaki-kun – Agradeció, sin borrar su sonrisa – Y lamento mucho haberte preocupado – Inclinándose levemente, a pesar de borrar su sonrisa, no podía contener esa felicidad.
Finalmente era el día en que regresarían a casa, los alumnos bajaban del barco y se subían a los buses que los llevaría de vuelta a su escuela.
Los del equipo de búsqueda, estuvieron recorriendo la montaña de Rukongai de derecha a izquierda, de arriba abajo y no encontraron rastro de aquel animal salvaje o de una cueva. En verdad fue muy extraño para ellas, porque si lo que dicen es verdad, ¿Qué vieron entonces?
-¿Cómo puede pasar algo así? Pregunto Rukia, cruzándose de brazos.
-¿El lobo no habrá sido producto de su imaginación? – Pregunto Renji, tenía sus manos detrás de su cabeza.
-Podría ser si fuese solo a una, ¿Pero como es que lo tuvimos las tres y al mismo tiempo? – Cuestiono Momo.
-Ella tiene razón – Defendió Toushirou – De seguro tiene una especie de escondite.
-¿Y por qué se apareció ante nosotras y ante los profesionales? – Pregunto Orihime, queriendo saber las respuestas.
-Es posible que ese lobo sabe que ellos se lo llevarían – Fue la sugerencia de Ichigo.
-Lo mejor es que nos olvidemos de todo y demos vuelta a la página – Propuso Rukia, rendida por no obtener jamás las respuestas.
-Está bien – Dijeron sus amigos a coro.
-Y por cierto Ichigo, mañana te daré las fotografías de Orihime que te prometí, incluso en la que sale en ropa interior.
-¡Rukia! – Exclamo este molesto y sonrojado, como Orihime, cubriéndose el rostro apenada. Los otros solo rieron divertidos.
Rukia llego a su mansión. Fue recibida por la servidumbre y un par de mucamas llevaron su equipaje a su cuarto. Un mayordomo le aviso que su hermano Byakuya salió a hacer un viaje de negocios en Perú y que regresaría en unos días.
-¿Podrían prepararme una torta de chocolate? Mientras, iré a la piscina un momento.
-Como desee, Rukia-sama.
-Y no quiero interrupciones mientras este en la piscina.
Los Kuchiki tenían dos piscinas, una en el jardín trasero y el otro bajo techo en el subterráneo, aquella última sería la que ocuparía. Después de ponerse el traje de baño, caminaba hacía su destino con una toalla blanca en su mano.
-Hola piscina – Saludo al llegar, dejando su toalla en una de las sillas playeras – Te eche de menos.
Y de un salto, se sumergió en el agua como una nadadora de natación. Su cabeza salió a la superficie y se dio cuenta que sentía algo extraño en sus pies, un poco más pesadas y como si se hubiesen pegados o si lo hubiesen atrapados por un saco viejo, ya que por más que intentase separarlas, no podía. Confundida, se sumergió para poder ver mejor y su descubrimiento la sorprendió.
Cuando Hinamori llego a su casa, lo primero que hizo fue desempacar, se puso ropa más cómoda y decidió prepararse algo dulce, así que junto sobre la mesa los ingredientes, pensaba hacer un brazo de reina. Una vez listo, abrió la llave para lavarse las manos.
-Espero que esta vez me salga bien, así le guardaré un poco a… ¡Ah!
Se interrumpió, ya que por una extraña razón, había perdido el equilibrio, su grito fue por caerse y golpearse. Adolorida, se quejaba de dolor, mientras llevaba sus manos a sus piernas para acariciarlas, confundiéndose por la textura, no sentía la tela de su buzo, sino algo… ¿Escamoso? Al ver que era lo que ocurría, se llevo sus manos a sus labios, para ahogar su grito de sorpresa, no lo podía creer.
Orihime entro a su departamento, se había divertido en el viaje a pesar de sus bajas como el tiburón, la tormenta y su incidente en la montaña Rukongai. A pesar de eso, estaba muy feliz de volver a su pequeño departamento, nada lo podía comparar.
-Buenos días niisan – Saludo al muchacho del altar, quien era su fallecido hermano – Gracias por cuidar la casa mientras no estaba y lamento dejarte solo, me bañare y luego saldré a comprarte flores.
Se puso de pie para dejar sus maletas en su cuarto, luego fue al baño y mientras la tiña de llenaba de agua caliente, ella iba desvistiéndose. Una vez que ambas cosas estuvieron listas, se introdujo en la tina de pie, luego se fue sentando, al mismo tiempo que liberaba un suspiro de satisfacción y con sus ojos cerrados.
Cuando los abrió, deseo nunca haberlo hecho.
-¡¿Por qué tengo una cola?! – Fue el grito que escapo de las tres humanas…
Perdón.
Fue el grito de las tres sirenas.
