Bueno, y es oficialmente 5 de abril, mi cumpleaños...21....quiero volver a cumplir 20! XD

bueno, aqui esta mi continuacion de sirenas, que decidi subir para este dia ^^

bleach, como saben, es de tite kubo

Capitulo 8: La oveja negra de la familia.

Ichigo estaba agotado por el largo viaje, lo único que quería era llegar a su casa, que su padre no le de su "cálida" bienvenida, tomarse un baño e irse a dormir. Era todo lo que quería.

¿Pedía demasiado?

Al parecer, sí.

Porque ahora estaba en el suelo, quejándose de dolor.

-Tenías la guardia baja Ichigo.

-¡Guardia baja mi trasero! – De un momento a otro, estaba de pie y lo encaraba – ¡¿Crees que esa es forma de recibir a tu hijo?! ¡Estoy cansado!

-¡Vete con otro con ese cuento!

-¡Y tú a la mierda! – Y lo golpeo en la quijada, mandándolo lejos.

Kurosaki Isshin realmente es la pesadilla de Ichigo… Como también su barra energética.

-¡Quiero que te arregles en media hora!

-¡Acabo de llegar!

-¡Sin excusas! ¡Tu hermano regresa y todos deben estar aquí abajo para recibirlo! – Apuntándolo con el dedo, queriendo dar la autoridad de padre que poseía a pesar que sus hijos lo ignoraban.

Ichigo abrió sus ojos sorprendido, definitivamente el cansancio se le fue cuando oyó esa noticia, su hermano venía, regresaba de los Estados Unidos. Paso una mano por sus cabellos, no podía, más bien, no quería procesar esa información, no lo quería aceptar… No lo quería nuevamente en su vida.

-No cuentes conmigo, no veré a ese cabrón.

-Nada de eso, recibirás a Hichigo y a tu tío Zangetsu como es debido.

-¡Déjate de joder, me voy a dormir!

Su recorrido a su cuarto fue con un aura de fastidio, ni siquiera saludo a sus hermanas menores, Yuzu y Karin, ya se disculparía después. Cerró su puerta de un portazo, luego coloco el seguro y tiro sus cosas al suelo, ya después se encargaría de ordenar, y se tiro a la cama, maldiciendo una y otra vez su mala suerte.

-¿Por qué tiene que regresar ese imbécil?

-¿A quien llamas imbécil cabeza de zanahoria?

El corazón de Ichigo se paralizo al oír esa voz y solo reacciono incorporándose de golpe, viendo como la puerta de su ropero se abría, dejándose ver un hombre idéntico a Ichigo, con la excepción de que su piel no estaba bronceada, sino blanca al extremo, sus uñas estaban pintadas de color azul marino, sus ojos eran negros completos, como una noche sin luna ni estrellas y su cabello también estaba pintado de blanco. Vestía unos jeans azul oscuro, que tenía unos agujeros y le colgaban unas cadenas plateadas, tenía una camisa roja ajustada y de mangas largas y encima tenía una chaqueta de saco, sin mangas, sin botones o cierre, por lo que estaba abierto, mostrando la camisa y de color negro. En su rostro, tenía una amplia sonrisa de burla, dedicada completamente para Ichigo.

-Tanto tiempo sin vernos King.

-¿Qué hacías en mi ropero?

-Quería darte una sorpresa, incluso le dije al viejo que no te dijera que ya había llegado.

-¡Mentiroso! ¡De seguro querías espiarme entre mis cosas!

-Que listo King – Y le revela una fotografía que encontró en las pertenencias de su hermano –Por lo que veo, Tatsuki y Rukia te siguen aguantando, pero… esta preciosura si que es apetitosa.

Ichigo le hecho un vistazo a la fotografía. Salía él con sus amigos Keigo, Mizuiro, Tatsuki, Renji, Toushirou, Rukia, Hinamori y Orihime… la que fue nombrada "preciosura". La ira no tardo en invadirlo y tomo a su hermano de la chaqueta.

-¡Ni siquiera lo pienses!

-Creo que toque vena sensible, ¿Ella es tu Queen? – No perdía su tranquilidad o su confianza.

-¡No es eso, Inoue es mi amiga, no permitiré que sea un juego para ti!

-Demasiado tarde King – Zafándose sin problemas, su sonrisa no había desaparecido – This Queen is mine – Relamiéndose los labios – Y cuando la consigas, tú dejarás de ser el King, serás el Horse, como debió ser en un principio.

-¡Maldito cabrón! – Iba a darle un golpe directo en su cara cuando la puerta salio disparada de golpe, destruyendo la atmósfera.

-¡¿Pero qué?! – Exclamo el dueño del cuarto.

-¡¿Eres idiota?! ¡¿Cómo se te ocurre recibir a tu hermano de esa forma?! ¡Y eso que quiso darte una sorpresa!

-¡El único idiota eres tú! ¡¿Cómo se te ocurre destruir mi puerta?!

-Isshin, Ichigo, no sigan discutiendo.

-Ojisan – Dijo el muchacho de cabello naranja al ver a su tío Zangetsu.

-Hichigo, la culpa es tuya por causar problemas. ¿No te basto con el hecho de que te hayan expulsado por haberte metido con tus maestras?

-¡Je! No tengo la culpa de que esas mujerzuelas sean tan sexy y fáciles, te lo digo hermano, son todas unas…

-Cállate – Interrumpiéndolo, seguía con el seño fruncido – No me interesa.

-Y por último, Isshin, deja de molestar a tu hijo, mañana contratarás a alguien para que repare la puerta.

-P-Por supuesto n-niisan, ahora mismo iré a llamar – Le aseguro nervioso y salió corriendo, cualquier cosa era mejor que enfrentar la mirada de su hermano mayor.

-Gallina – Fue el apodo que sus hijos mayores le pusieron.

-Y ustedes dos – Zangetsu clavo su mirada en los hermanos – Deberían dejar su rivalidad de una vez por todas.


Orihime seguía tomando su baño, aunque no era un baño tranquilo por el simple hecho de que ya no era una mujer con piernas… ¡Era una mujer con cola!

La miro fijamente, con unas pequeñas espumas a causa del jabón, el color de la cola era plateado como sus ojos grises, veía las escamas que estaban bien pegadas a su piel, mezclándose con sus caderas, pareciese como si siempre tuviese aquella cola, como si hubiese nacido con ella.

-¿Cómo es esto posible? – Susurro, con su vista aún clavada en esa cola.

Se sobresalta al oír como se abre su puerta principal, ¿Quién era? ¿Los duendecillos azules? ¿Un hombre lobo? ¿Los aliens? O peor… ¿Tatsuki? ¿Ichigo? ¿Pero en que pensaba? Como si Ichigo la fuese a visitar, además, él no sabía donde estaba su llave de emergencias.

-¿Orihime? – Se oyó.

-¡¿Hina-chan?! – Grito sorprendida. Se tapo la boca al darse cuenta que había metido la pata, no se podía dejar ver con "esa cosa".

-¡¿Te estas bañando?!

-Ehh… ¡Sí! ¡Por favor, no entres!

-¡No puedo, tengo que decírselo a alguien o reventaré! ¡Así que voy a entrar!

-¡NOO!

Pero fue tarde, Hinamori abrió la puerta, descubriendo las plateadas escamas que cubrían sus senos y sus piernas. Hubo un corto silencio que para Orihime fue eterno, estaba en problemas, debía explicarle esta situación a su amiga, ¿Pero como explicar algo que ni ella entendía?

-Tú… - Murmuro Hinamori, incrédula como Orihime, o tal vez más.

-¡Puedo explicarlo!... No, espera… no puedo.

-¿También te salio una cola?

-¿Eh? – Reacciona, ¿había oído bien? – ¿También?

-Yo… a mí… también me salio una cola.

-¿Cómo?! – Pregunto sorprendida.

-Estaba lavándome las manos cuando de golpe me salió una cola, pero una vez que me las seque…

Se interrumpió a causa de que sus pies, cubiertos por unos calcetines rosadas, tocaron un pequeño charco de agua que había en el suelo por cortesía de la cola de Orihime y al dar otro paso, pierde el equilibrio y cae sobre Orihime, desparramando el agua de la tina por todos lados. Las chicas formaron una T, Hime era el techo y Momo era el pedestal.

-Lo siento mucho Hime – Susurro adolorida por el impacto, su abdomen le dolía por haberse pegado brutalmente con la tina.

-N-No hay problema – También le dolía mucho ese impacto, llevándose una mano por detrás de su cabeza el impacto había ocasionado se que golpeara en dicha parte del cuerpo con el barandal de la tina.

Le hecho una ojeada a su amiga, descubriendo que sus palabras eran verdaderas, como ella, Hinamori contaba con una cola de escamas de color café claro, como las escamas que cubrían sus medianos pechos.

-¿Por qué nos pasa esto?

-No lo se, Hina-chan – Miro la luz que producía su pequeña ampolleta circular, circular como la luna llena de aquel entonces… ¡Momento! – ¡Luna!

-¿Eh? – No comprendía sus palabras, ¿Qué tenía que ver una luna en un momento así?

-Lo más probable es que algo en la montaña de Rukongai nos haya hecho esto.

-Espera, eso significa…

Ambas se sorprenden.

Ambas llegaron a la misma conclusión.

-¡RUKIA!


-¿Qué significa esto?

Rukia, sentada en la orilla de la piscina, lucía preocupada, asustada y molesta.

¿Y como no estarlo?

Si en vez de tener sus piernas, las extremidades que crecieron con ella, tenía ahora una violácea cola que se humedecía con las aguas de su enorme piscina, la misma piel escamosa que cubría sus planos pechos.

-¡Esto no tiene sentido! – Grito molesta, golpeando el agua con su cola tan fuerte que termino empapada – Genial.

Un sonido llamo su atención, su corazón se paralizó por unos momentos, pero volvió a la normalidad al saber que solo era su móvil. Como podía, se arrastraba por el suelo, para poder llegar a la silla playera que tenía sus cosas, sin parar de maldecir a aquella cola por darle tales problemas. Temía que fuese su hermano, estaba tan preocupada o asustada que podía apostar que su hermano lo notaría y podría hasta tomar el primer vuelo que la llevase de vuelta a Japón.

-Es Orihime – Susurro aliviada, ella era otro cuento, tan inocente que era fácil de engañar – Hola Orihime, ¿Qué ocurre?

-¡No te mojes o te saldrá una cola!

Sus palabras en aquel grito fue tan de golpe que tuvo que hacer malabares para que no se le cayera el móvil. Suspiro aliviada al ver a salvo en sus manos y lo acercó a su oído.

-No se de que estas hablando.

-A Hina-chan y a mí nos paso lo mismo, la cola se nos aparece cuando tocamos el agua, por lo que si nos secamos, volveremos a la normalidad. Nosotras vamos para tu casa.

La llamada se corto. Vio su cola tendida en el suelo. Lanzó un suspiro y se decidió por rodar para poder obtener una toalla y así, usarla para secarse.


Renji caminaba por los pasillos de su casa, había llegado hace unas horas y su recibiendo fue una orden: Limpiar el dojo familiar. Por eso, su caminata hacía su cuarto era a puras quejas.

-Ese viejo, y se supone que es mi padre. Aunque es mejor que tenerlo a él, que al padre de Ichigo – Lanzando un suspiro, imaginándose como seria – Pobre de mis músculos.

-Renji, ¿Puedo pasar?

-Claro – Aseguro en el momento que abría su clóset para desempacar al fin.

-¿Cómo te fue en tu viaje?

-Bien madre, todo tranquilo – Le aseguro, no la veía a los ojos ya que estaba ocupado en su labor.

-¿Y Rukia-chan?

-Ningún accidente o herida, esta estable.

-Eres un digno heredero de los Abarai.

-Aunque yo tengo que cuidar de una loca. – Resoplo de mala gana, como si hubiese nacido con mala suerte.

-A ti te gustan los retos – Dijo en burla, sabiendo que había algo más.

Los Abarai eran una reconocida familia de peleadores, conocedores de todo tipo de peleas, tanto en armas como cuerpo a cuerpo. Lo interesante de esta familia es que ellos no aceptaban las ofertas de trabajo, por muy rico y poderoso que el sujeto sea, la razón era porque los Abarai ERAN LOS QUE ELEGIAN a los que querían proteger.

Así es…

Renji eligió proteger a Rukia.

-Algunas veces me arrepiento – Gruño molesto, recordando los problemas que se mete por culpa de los pensamientos que pasan por esa retorcida cabeza pequeña.

-Tu padre desea hablar contigo.

-¿Ahora? ¿No le basta con lo de hace unas horas?

-No – Sonriendo ante su ceño fruncido – Ve a verlo cuando termines – Dio media vuelta, con intenciones de dejarlo solo – Y por favor, procura descansar.

-Con ese hombre que me dio la vida, lo dudo, pero lo intentaré.

Cuando su madre salio, de nuevo sintió el silencio, su mejor amigo después de estar con el duro entrenamiento, o después de sus "charlas" con su padre, e incluso, luego de estar con sus amigos. Siempre estuvo con ese fiel amigo, ya que antes de conocer a Rukia, no tenía amigos, solo un amigo de Tokio que se llamaba Izuru Kira. Nadie hablaba con él en el dojo, los estudiantes creían que como heredero, debía concentrarse entrenando o creían que era un engreído presumido que se creía demasiado. En la escuela, sus compañeros simplemente le tenían miedo.

Llego el día en que su vida cambiaría. A los 8 años, a su salón llego una chica de ojos violeta y cabello negro. Era una estudiante de intercambio, venía de una prestigiosa escuela en donde solo iba gente de dinero en otra ciudad.

Su nombre era Kuchiki Rukia.

Era un demonio que hacía lo que quería.

Era una gruñona que sabía como usar los puños.

Pero fue la que se le acerco sin miedo y le ofreció su amistad y nuevos amigos.

-Y me arrepiento – Con una sonrisa en los labios.

Reviso dos veces si había algo más que guardar u ordenar. No lo hacía por precavido, no lo hacía por ser parte de su naturaleza, lo hacía para retrasar su encuentro con su padre. Al resignarse de que no había nada más por ordenar, maldijo a los dioses por estar en su contra y salio de su dormitorio para ver a aquel terrorífico hombre que lo llamaba "Padre" y "Maestro".


-Uf, hasta que pudimos secarte – Susurro Hinamori, aliviada de ver a Rukia de nuevo como una persona con piernas y no con cola.

-¡Que alguien me explique esto! – Exigió Rukia, dando caminatas de un lado a otro, al parecer, quería volver a sentir a sus piernas de nuevo, como si las hubiese abandonado en un largo viaje sin retorno. – ¡¿Cómo es posible que de la noche a la mañana nos convirtamos en peces?!

-Cuando lo sepa, te lo diré – Le prometió Orihime.

-Y no somos peces Rukia-chan, sino sirenas – Le corrigió Hinamori.

-¡Lo que sea! ¡Ambos tiene cola y nadan bajo el agua haciendo chapuzones!

No quería seguir discutiendo con las personas equivocadas, sus amigas, como ella, también tenían el mismo problema, por lo que Rukia decidió no decir más y se cubrió con una bata azul. Estaba echando chispas por los ojos, estaba realmente molesta, asombrada y principalmente confundida. Hinamori solo pudo lanzar un suspiro ante el comportamiento de su amiga. Orihime solo la ignoraba, como las demás, estaba buscando la respuesta por su problema.

-No se me ocurre nada – Dijo al fin, pasando una mano por su frente.

-Y eso que eres la más lista de las tres, "Tercer lugar" – Fue el ataque de Rukia.

-Lamento mucho no haber leído "Como convertirse en sirenas" – Invirtiendo la broma sarcástica.

-Hey, esto me recuerda lo que dijo la maestra – Fue el repentino comentario de Hinamori, recordando de repente.

-Es verdad – Murmuro Orihime – Que cuando la magia llegase, ocurriría esto.

-¿Pero qué clase de magia? – Rukia se estaba desesperando. En una situación grave, ella aseguraba que su paciencia la tenía en OFF. La pregunta es: ¿Realmente la ha tenido en ON?

-No lo se, ¿Qué cosa extraña hicimos las tres?

-¿Aparte de ir al mar en una tormenta?

-Fue por tu culpa – Le recordaron sus amigas, cruzándose de brazos.

-Vale, vale, ya entendí – molesta.

-Definitivamente fue aquella vez en la cueva, cuando el agua brillo – Declaro Orihime, recreando ese momento.

Hubo silencio, pero las miradas hablaban de más. El sonido que provenía del teléfono que contaba el cuarto las trajo a la realidad. Rukia contesto de inmediato, le estaban avisando que su torta de chocolate estaba lista y servida en el comedor, ella dio las gracias y colgó.

-Las invito a comer torta.

-Gracias – Dijeron, tratando de olvidar su pequeño problema de cola con el dulce.

-Está de más decir que no podemos decirle a alguien sobre esto… sobretodo tú Hime, tú no sabes mentir.

-Muchas gracias por esos ánimos Rukia – Agradeció la pelinaranja.

-Se me será difícil mantenérselo en secreto a Shirou-chan – Confeso Hinamori, con la cabeza gacha – Le soy un libro bien abierto.

-Pues aprovecha los tres días que estara en la marina para practicar. – Fueron las palabras de Rukia – ¿Qué no entiendes que si esto se divulga, nos podrían encerrar para experimentar con nosotras? O peor, nos encerraran por locas.

-Ves demasiado televisión, Rukia-chan – Fue su ataque, algo molesta.

-Pero tiene razón – Confeso Orihime sin muchas ganas, al parecer, no le gustaba para nada el llevarle la razón a la pequeña pelinegra.

-Lo se – De pronto, recordó algo y ve a Orihime – ¿Qué piensas hacer?

-¿Respecto a que? – Orihime la miraba confundida.

-Sobre la competencia nacional de natación.

Orihime abrió sus ojos sorprendida y su corazón se hizo añicos. Lo había recordado, Natación era un deporte relacionado con el agua, y el agua era el "encantamiento" que la convertía en un ser con cola, una Sirena. Tendría que dejar la competencia, el club de natación, y con ello, abandonaría su sueño de ser la mejor, de triunfar como una profesional internacional en aquel deporte e ir algún día a las Olimpiadas, por eso su corazón roto.

-Y era lo único… que me mantenía conectada con mi hermano.


Después de un momento con sus amigas, Orihime partió a su casa con la cabeza gacha. Seguía deprimida con la idea de dejar el club, y eso era algo realmente injusto, ella no pidió una cola… ¡¿Por qué le tenía que pasar esto?!

Se detuvo al ver una tienda, pensando en comprarse su desayuno y almuerzo para mañana, decidió entrar. Saludo a la cajera y recolectaba lo que llevaría. Una vez la cajera le dijo el total, metió su mano en el bolsillo en busca de su monedero, y al sacarlo, se sorprende al ver que había sacado lo que parecía ser un pañuelo de color café.

-Este pañuelo es de Kurosaki-kun.

Pagó, agradeció a la cajera y salio de la tienda con sus compras. Ahora tenía un nuevo destino: Ir a la casa de Ichigo y devolverle el pañuelo. No podía evitar emocionarse, ya que no tendría que esperar dos días para verlo nuevamente en clases, tenía un pretexto para verlo hoy mismo, después de solo unas horas. Por eso su sonrisa.

Cuando llegó, toco de inmediato el timbre, esperando a que le abriesen un miembro de los Kurosaki. Se sobresalta ya que, de forma repentina, la perilla comenzaba a girarse, en ese momento, se preguntaba quien sería. La puerta se abre por completo y su boca se abre de asombro, al otro lado… ¡Había otro Ichigo! Pero este Ichigo era diferente, no solo por su apariencia física, sino por el brillo de sus oscuros ojos y por la sonrisa que reflejo al verla, era una mezcla de lujuria, sarcasmo y diversión.

-¿Qué ocurre Queen? Se que soy apuesto, no es necesario que me lo digas.

Orihime reacciono ante sus palabras, ese segundo Ichigo era alguien arrogante. Trato de no reflejar molestia, no podía ser grosera.

-Vine a ver a Kurosaki-kun.

-Vaya, ¿no lo llamas por su nombre? Definitivamente no habrá nada entre ustedes si andan TAN lentos – Aseguro. Su comentario hirió a la muchacha, pero ella no lo reflejo – Él no esta y es algo bueno, ¿Quién quiere a idiotas?

-Si no esta, entonces yo…

-Espera Inoue – La sorpresa crece al ver al verdadero Ichigo, el "original" al lado del "falso".

Pero aún tenía una duda.

-¿Cómo es posible que hayan DOS Ichigo?

-¿Son… gemelos?

-Por desgracia – Le respondieron a la vez, con un gesto de asco, se veía que no les gustaba esa realidad.

-Soy Kurosaki Hichigo. Es un placer conocerte adorada Queen.


Y se aparece el gemelo de ichigo, quien es nada menos que su version hollow XD y para mas remate, quiere a hime en su coleccion muajaja

a esperar el otro mes por mas

y gracias por sus review y paciencia