Otro mes, otra conti

para los que no lo sepan aun, este mes, subire dos contis de Sirenas, la proxima conti la subire 29 de mayo ^^ si es que no me ocurre nigun impedimento o accidente(pensando de forma negativa XD)

disfruten de la continuacion

Capitulo 9: ¿Qué la cola no es suficiente?

Los dos días pasaron con rapidez, por lo que hoy había que volver a la escuela. Orihime se arreglaba el lazo rojo en su cuello. Sus pensamientos estaban idos, seguía pensando en su encuentro con el otro Ichigo… con Hichigo.

Era atrevido, un poco arrogante, muy confiado de conseguir sus objetivos, pero sus ojos… Tenían algo diferente, como un alma pidiendo ayuda.

-Se me hara tarde sino me voy ahora – Pesco su bolso y salio corriendo de su domicilio.

-¡Orihime-chan! – Isshin se presento, interrumpiendo la algarabía entre sus hijos. – Bienvenida. Pasa, pasa. – Sin esperar respuesta, la tomo de la mano y la arrastró al interior de la casa.

-Isshin-san, no era necesario…

-Tonterías, siempre es un gusto tenerte. Veo que ya conociste al otro incompetente de mi hijo, Hichigo, es el gemelo de Ichigo.

-Sí, ya lo conocí – Algo nerviosa por la mirada del albino absoluto.

-Espera a que conozcas a mi hermano, lo ha estado cuidando en Nueva York.

-Querrás decir, regañándome viejo – Le corrigió Hichigo.

-Tú mismo te lo buscas – Fue el ataque de Ichigo.

-Niisan, ella es Orihime-chan – Presentó.

A Orihime le llamaba la atención aquel hermano mayor de Isshin. Se veía que era una persona seria, un sabio, una persona que siempre sabrá que decirte gracias a sus años de experiencia y solo con eso, se gano el respeto de la chica. Lo curioso fue que dijo que se notaba que eran hermanos, que ambos eran muy responsables y maduros. Los hijos de Isshin la observaban incrédulos, preguntándose si a la chica no se le había roto un chip en su cerebro. En cambio, Isshin se regodeaba por sus palabras con una gran sonrisa, las mejillas coloradas y sus ojos brillaban de felicidad.

-Este ya esta fantaseando – Murmuro Karin molesta, suspirando resignada.

-¡Orihime-chan es tan buena! – Ahora se agrego a su cara lágrimas y abrazó a la chica – ¡Definitivamente tienes mi bendición para ser mi nuera!

-¿N-nu-nuera? – Con las mejillas levemente sonrojadas.

-¡Para cuando te cases con mi hijo! Se que Ichigo es un idiota, desalmado, mal hijo, inútil, inepto, poco hombre para ti, mujeriego y… - No siguió porque Ichigo lo golpeo.

-¡Ya para viejo, que la gente te entendió! – Le grito al mismo tiempo que lo tomaba del cuello – ¡¿Qué clase de padre habla así de su hijo?!

-¿Aún cuando te han descrito a la perfección? – Fue la pregunta sarcástica de su gemelo, sonriendo con superioridad.

-¿Ah? ¿No te estarás confundiendo contigo mismo?

-No se de donde sacas eso King.

-¡No te hagas el inocente!

-Esto… yo… – Orihime trataba de calmar el ambiente, no le gustaba las peleas por el hecho de que la gente sale lastimada y eso no quería en el hombre que amaba.

-¡Ustedes dos, no peleen! – Grito Yuzu, alzando una cucharota – ¡Somos hermanos, no debemos discutir! ¡Y no delante de nuestra invitada!

-Déjalos Yuzu, por más que hagamos o digamos algo, ellos seguirán hasta que uno este moribundo – Fueron las palabras de su hermana Karin.

-Pero pelear entre ellos no es bueno.

Zangetsu se había mantenido en silencio todo el tiempo, al parecer, estuvo todo el momento analizando a la peli-naranja como si fuese un detective. Al ver que esa riña entre los gemelos iba a subir de nivel, se puso de pie con intensiones de detenerlo. Pero se sorprende, como los demás, al ver que Orihime se puso entre los dos. Lucía nerviosa, ni siquiera sabía que estaba bien interponerse en asuntos de aquella familia, pero estaba segura de que pelear esta mal y que ellos deberían ser los últimos en enfrentarse como rivales.

-Yo… yo… – Trago saliva, trataba de hacer desaparecer esos nervios – Veo que no debería estar aquí, solo ocasiono que la gente pelee – Avergonzada. Paso una mano tras su cabeza, se sentía tonta, de seguro sus palabras no tenían sentido – Yo solo… vine a devolverte el pañuelo que me prestaste Kurosaki-kun – Extendiendo su mano libre…

-¡Orihime!

La chica salió de sus pensamientos.

Vio que era Tatsuki y descubrió que sus pies ya la habían llevado en la escuela y estaba en frente de su casillero para cambiarse de zapatos, ¿En qué momento llego? Si que era una distraída.

-Lo siento Tatsuki-chan – Fue todo lo que pudo decir, sin salir por completo de su mundo.

-Como sea… ¿Qué te ocurre?

-Tatsuki-chan, si recuerdo bien, creciste con Kurosaki-kun desde los seis, ¿no?

-Así es – Se cruza de brazos con el ceño fruncido, sin comprender el por qué la muchacha le decía eso de golpe.

-¿Sabías que Kurosaki-kun tenía un gemelo?

Vio como Tatsuki abrió sus ojos en sorpresa e incredibilidad. Por una fracción de segundos, cambio, ahora lucía preocupada y un poco molesta.

-¿Conociste a Hichigo? – Orihime solo pudo asentir, aún anonadada por el repentino cambio de su amiga – ¡¿Te hizo algo?!

-¡No! – Grito, moviendo sus manos en negación – No estoy mintiendo.

-Si él te hizo algo, juro que lo golpearé.

Llegaron al salón, descubriendo que todos sus compañeros miraban por las ventanas. Unos murmuraban sorprendidos, otros (Que eran puras mujeres), comentaban emocionadas miles de cosas como "Que apuesto" "Quisiera salir con él" o "Dios nos bendijo". Pocos estaban incrédulos, no podían creer aún lo que veían. Solo dos personas estaban serias: Rukia y Renji.

-¿Qué es lo que ocurre aquí? – Pregunto Tatsuki, acercándose a los únicos serios.

-¡Arisawa, no lo vas a creer! – Keigo la ataco con su ya reconocido escándalo – ¡Hay un clon de Ichigo!

-¡¿Qué?! ¡¿Ese imbécil esta aquí?! – Acercándose más a la ventana para observar, descubriendo que era cierto, se veía como Ichigo caminaba hacía el edificio, acompañado de su gemelo Hichigo. – ¡Mierda, no habrá descanso!


-Atención, este muchacho es Kurosaki Hichigo. Como pueden comprobar, es el gemelo de Kurosaki-san, paso sus últimos años en Estados Unidos y ahora, por problemas familiares, ha sido ingresado a nuestra escuela.

-¡Que sexy!

-¡Es tan lindo!

-¡Es idéntico a Ichigo-san!

-Aunque da un poco de miedo, ¿No crees?

-No sabía que Kurosaki-san tuviese un hermano – Murmuro Hinamori, aún un poco asombrada – Aun que…

-Por favor, siéntase al lado de Inoue-san – La sangre de Orihime bajo a sus pies, sus pulmones no podían recibir oxígeno. – Es…

-No se preocupe – Su sonrisa diabólica, mezclada con superioridad, se reflejo en sus labios al ver la enfurecida expresión de Ichigo – Conozco muy bien a la Queen que le robare al King.

Las mejillas de la mencionada sirena se encienden de vergüenza por las miradas de sorpresa y de envidia, por parte de las chicas. Sus ojos se clavaron en el par de agujeros negros del nuevo, notando como se iba acercando más. Sus pasos los sentía lentos, como en cámara lenta y tortuosos, como si la golpearan con látigos.

-¿Me extrañaste preciosa? – Le susurro provocativamente cuando paso por su lado. Era un susurro bien despacio para que solo ella lo oyese. Se sentó en su silla y dejo que la silla sostuviese todo su peso. Era como si tomara el sol en la playa, en vez de estar encerrado en un salón de clases, y oyendo el "Bla" de los profesores. Lanzó un bostezo, parecía que se había aburrido fácilmente de la clase.

Orihime trataba de poner atención a la clase, pero se sentía muy nerviosa por aquella fría y penetrante mirada del albino. Sin contar con el hecho de que podía sentir las miradas de odio de sus compañeras de la clase, ¿Por qué le tenía que pasar esto? Como sino fuese suficiente el hecho de que le salga una cola. Lanzo un suspiro, el destino quería darle con todo.


-Toushirou, ¿Sigues acá?

Hitsugaya vestía el uniforme de la marina. Caminaba por los fríos pasillos del barco con una maleta pequeña en la mano. Al oír su nombre, voltea curioso por saber quien era y lanzo un suspiro, ¿Por qué él?

Se le apareció nada menos que un capitán de la marina, pero no era un capitán común y corriente, era nada menos que el capitán Kyoraku Shunsui. Este capitán era conocido como mujeriego, vago en el trabajo, pasar largas horas durmiendo, bebedor de alcohol gran parte del día y por tener un sombrero de paja sobre su cabeza en vez del sombrero del uniforme y un kimono rosa sobre su traje. En sus labios, posaba lo que parecía ser una paja de trigo.

-Aún no llega el helicóptero, así que aprovecharé para comer – Le explicó como si nada, en sus hombros colgaba un bolso, el único equipaje que tenía. Ya anhelaba volver a su casa.

-Eres un hombre muy dedicado al trabajo, pero debes recordar que aún eres un estudiante. Actúa más como un chico de tu edad.

-Lo que digas – Y entra a la cafetería del barco al mismo momento que Shunsui lanzaba un suspiro.

Hitsugaya Toushirou había ingresado a la marina cuando este tenía solo 12 años, un par de meses después de las muertes de sus padres, que también eran marinos. Murieron en una tormenta, cumpliendo su deber. Él estaba orgulloso de ser su hijo. No se sentía solo, porque por suerte, había tenido alguien a su lado, su amiga de la infancia Hinamori Momo y después, tuvo la compañía de sus otros amigos de la escuela.

-¡Chibi! – Apenas tomo una bandeja, oyó aquel apodo y al mismo tiempo, alguien lo abrazo por los hombros.

-Piérdete Shinji. – Fue su saludo, viendo a un alto rubio, con una gran dentadura. No usaba la chaqueta del uniforme, por lo que se podía ver su blanca camisa y su azulada corbata.

-Oh vamos, no seas cruel. Que te nos vas de nuevo a la escuela.

-Tengo 16 años, ¿Qué esperabas? – Caminando hacía una mesa que estaba vacía. El rubio lo seguía desde atrás, también con una bandeja en la mano.


-Finalmente las clases se acabaron – Exclamo Rukia al ponerse de pie una vez que sonó la campana, ignorando el gesto del maestro.

-Rukia-chan – Hinamori paso una mano sobre su frente ante aquel comportamiento.

-¿Tiene algún problema Kuchiki-san? Porque aún no he finalizado la clase.

-Pero por horario, se acabo, y soy una mujer muy ocupada como usted, así que por favor, termine la clase.

-¡Ja! La enana de Rukia no ha cambiado en estos años – Se burlo Hichigo, poniéndose de pie también, acercando su rostro al de Orihime, desde atrás, por arriba de su hombro – ¿Salgamos Queen?

-¿Qué no habías quedado con varias chicas al karaoke? – Apartándose, en el almuerzo, pudo aprovechar para conocerlo mejor, descubriendo que era todo un mujeriego, pero aún así, no podía evitar ponerse nerviosa – Tengo cosas más importantes que hacer.

-Te me haces la difícil… ya caerás gatita.

-Oye gusano – Su gemelo lo tomo por la parte de atrás del cuello – Ya déjala tranquila.

Ambos se miraban de forma desafiante, Orihime estaba nerviosa, no quería que una pelea diese inicio, pero cuando el momento se iba a poner crítico… Tatsuki salvo la situación, golpeando a ambos.

-¡Dejen de actuar como niños en la escuela! Si quieren matarse, háganlo afuera.

-Bien dicho Tatsuki – Felicito Rukia, alzando su dedo pulgar.

-Yo debo irme – Hinamori se puso de pie después de recoger sus cosas – Nos vemos mañana muchachos – Saliendo nerviosa.

Orihime y Rukia se miraron asombradas. Reaccionaron de golpe, pescaron sus cosas y llamaron a Momo a gritos después de despedirse. Lograron alcanzarla en la puerta de entrada y Rukia la toma del brazo.

-Momo, se supone que iríamos a la playa – Alego la pelinegra.

-Pero Shirou-chan regresa hoy, le prometí que le ayudaría con la cena. Además, no quiero nada relacionado con el agua.

-Hina-chan – Orihime la tomo del hombro, ella entendía como se sentía, tenía miedo del agua, pero esto era una emergencia – Nos pasa algo que no comprendemos y tenemos que averiguar lo que podamos.

-Pueden hacerlo sin mí… por favor… estoy asustada chicas. – Apartándose para luego comenzar a correr – ¡Lo siento! – Les grito mientras se iba alejando.

Ambas lanzaron un suspiro de derrota, lo mejor era dejarla ser por ahora, ya le contarían cosas, lo que averiguarían. Ayer, en la mansión de Rukia, quedaron que irían a la playa después de clases, para poder saber más sobre este extraño poder.

-Suerte que hay un lugar que esta apartado de todo – Decía Rukia mientras caminaba hacía la parada de buses con Orihime a su lado.

-Pero igual hay que tener cuidado, ya que los pescadores van ahí para pescar.

-Simplemente tenemos que dejar nuestras cosas en los casilleros y nadamos.

-Pero… ¿Cómo lo haremos para secarnos?

-Deja de preocuparte por cosas pequeñas, estaremos bien.

-Insisto que debimos probar en tu casa.

-¡No! ¿Y qué pasa si llega niisama? Se que dijo que volvería en unos días, pero con él nunca se sabe.

-Está bien, está bien… ahí llega el bus.

-Quien diría que llegaría el día que iríamos a la playa sin estrenar traje de baño o nadar delante de muchachos para ayudarte a sacarle celos a Ichigo.

-¡Rukia-chan!


-¡Shirou-chan! – Saludo con una sonrisa.

-No me llames así Momo – Lanzando un suspiro – Estoy en casa.

-¿Y que te parece que preparemos hoy para tu bienvenida?

-Lo de siempre, no ando de humor para creatividad.

-¿Te ocurrió algo malo?

-No – Confeso, viéndola fijamente – Pero veo que a ti si… ¿Te paso algo malo mientras estaba afuera?

Momo se dio la vuelta justo en el momento que lanzo aquella pregunta, así que no pudo notar el gesto de preocupación y horror que se dibujo en su cara. Respiro hondo mientras caminaba hacía la cocina.

-Claro que no, ¿Qué te hace pensar en eso?

-No lo se, te veo extraña.

-Estoy igual que siempre, es solo que hoy tenemos un compañero nuevo… y es el gemelo de Kurosaki-san.

-¿Ichigo tiene un hermano? No lo sabía.

-Ni yo, solo lo sabían Tatsuki-san, Rukia-chan y Renji-kun.

-Oh vaya…

Estuvieron preparando la cena, a Toushirou le llamo la atención el hecho de que su amiga ocupase unos guantes, como el de los dentistas, para cocinar, sin saber que Hinamori quiso ponérselos para evitar que sus manos toquen el agua, claro que dio la excusa de que quería evitar cortarse porque estaba más despistada de lo normal y como era algo natural en ella, Toushirou se lo creyó sin problemas.

-Déjame la ensalada – Pidió Toushirou al ver como la chica tomaba el tazón que tenía lechuga recién lavada, incluso aún tenía un poco de agua.

-Claro – Aliviada de no tener que tocar el agua.

Pero en un descuido cuando Toushirou tomo la fuente, este perdió el equilibrio y se iba volteando y cayendo al suelo, salpicando el agua a su alrededor, incluso… las piernas de Hinamori.

-Vaya desastre – Dijo el recluta de la marina.

Hinamori quedo horrorizada al ver esas gotas de agua en sus piernas, no tenía mucho tiempo y sin decir nada, corrió hacía lo más cerca que había, el baño de invitados, sin darle una explicación a Hitsugaya, corrió hacía el baño. Se quejo de dolor ya que se cayó al suelo una vez en el baño y su gran y pesada cola, cerró la puerta de un portazo.

-Gracias – Susurro a su cola, viendo de mala manera a aquella cosa pegada a la puerta. Estaba molesta porque una de las aletas, al tomar ese camino hacía la puerta, paso a abrir la llave de la ducha y como la regadera estaba tirada, esta se volvió loca y mojada por todos lados, empapándola más. – Genial, esto es genial… ¿Cómo voy a secarme?

-¿Hinamori? – Su corazón se congelo por unos segundos al oír la voz de su amigo – ¿Estás bien?

-Sí, lo estoy – Le aseguraba al momento que trataba de atrapar a la loca regadera – Te tengo – Susurro triunfal. Se acerco como podía a la llave y la cerró al fin, suspirando aliviada. Lo malo es que estaba empapada, como el baño, ¿Cómo podría arreglar todo? ¿Cómo podía volver a secarse y volver a recuperar sus piernas?

Esto es injusto… Yo no pedí esto, así que… ¡Sáquenme de esta!

Se sintió extraña… creía que estaba dentro de aguas calientes… estaba ardiendo. Se miró el cuerpo y no lo podía creer, humo estaba saliendo de su cola, el agua se estaba evaporando, podía sentir que su cabello poco a poco dejaba de estar húmedo. De un momento a otro, estaba seca y de nuevo era humana.

Aterrada, lo primero que pudo hacer fue ponerse de pie, sin despegar sus ojos de su cuerpo al mismo tiempo que Toushirou abrió la puerta.

-¿Qué paso aquí? – Viendo su baño mojado.

-La regadera… se volvió loca, pero logre apagarlo – Le explico en susurro, viendo sus manos algo asustada.

-¿Estás bien?

-Esto… no… creo que me voy a mi casa – Corriendo hacía la salida – Lo siento.

-Espera Momo – Deteniéndola – Estas aterrada y aturdida, no pienso dejarte ir siendo presa fácil. Ve a uno de los cuartos y descansa, por favor, estaré preocupado todo el rato si sales por esa puerta.

-Está bien – Derrotada – en verdad lo siento, pero te lo pido… no me pidas respuestas. No puedo mentirte y lo que me ocurre… es algo que no puedo contarte.

El peliblanco se sorprendió por sus palabras, por unos momento, lucía madura, más de lo normal, pero sin dejar el miedo, y aún así, estaba decidida a no contarle nada. Derrotado, asintió, asegurándole que no le preguntaría nada. Hinamori se lo agradeció y se fue al cuarto que acostumbraba usar cuando se quedaba a dormir.

En verdad que tener una cola no era suficiente, ahora descubre que tiene poderes, la habilidad de hervir el agua.