Continuacion dedicada a mi amiga Arwen(Arual17) por su cumpleaños ^^

te quiero! y felicidades!

Disfruta el campo!

Bleach es de Tite Kubo.

Capitulo 10: El jugo también es peligroso.

-¡Puedo respirar bajo el agua por casi una hora! – Exclamo una emocionada Rukia al salir por la superficie, la prueba era su enorme sonrisa.

-Pues yo por dos – Le dijo Orihime sentada en una roca que estaba en pleno mar y con su plateada cola.

-Te voy a ganar.

-Estás hablando con una nadadora profesional – Le recordó sin borrar su sonrisa.

-Sabes, ahora que lo pienso, esta playa esta conectada con Rukongai. Si logramos dominar este poder, podríamos ir y así buscar respuestas.

-Es verdad… - Medito, viendo la dirección para llegar a la isla. Parecía que meditaba aquella idea, pero de golpe sacudió su cabeza, volviendo a la realidad y observo a su amigo. – Creo que es suficiente por hoy. Tenemos que aprovechar lo que queda de sol para poder secarnos y volver a la normalidad.

Nadaron hasta la orilla y sobre la arena, esperaban a que el sol las ayudase a volver a la normalidad. De golpe, el teléfono de Orihime sonó, ella se tuvo que secar las manos para poder coger su móvil y contesto.

-¿Hina-chan?

-¡Puedo calentar el agua!

-¿Eh? Hina-chan, cálmate y explícate mejor. – Confundida ante sus palabras. Oía como su amiga obedecía sus indicaciones.

-Me transforme en sirena, logre encerrarme antes de que Shirou-chan me viese. Estaba empapada y de golpe, el agua se iba evaporando.

-A ver, a ver… dices que tú misma hiciste calentar el agua, ¿no?

-¡¿Qué? – Exclamo Rukia, viendo a Orihime entre incrédula y… celosa. – ¡Yo también quiero! – Exigió, ¿Por qué ella no podía hacer trucos de magia?

-¡Rukia, no son momentos! – Alego Orihime. – Tranquila Hina-chan, hablaremos de esto en la noche, ven a mi casa, ¿De acuerdo?

-Claro – Le aseguro para luego colgar.


El tren se detenía en la ciudad de Karakura. La gente ignoraba los pensamientos del otro, del por qué se iban o llegaban a la pequeña ciudad, solo estaban preocupados de si mismo, por lo que no podían sospechar el significado de la llegada de dos personas.

-Karakura – Dijo un joven adolescente que tenía una corta cabellera azulada y sus ojos estaban cubiertos por gafas.

-No entiendo, ¿Por qué tenemos que venir aquí? – Se quejo otro azulado, pero sus cabellos eran más claros. – Es una ciudad pequeña y aburrida.

-Es un caso contigo – Dijo al momento que subía sus lentes – Aquí están las nuevas. Nuestro trabajo es cuidarlas y lo sabes bien.

Su compañero lanzo un suspiro al momento que pescaba su bolso – ¿Y cómo se supone que las encontraremos?

-Primero debemos ir a nuestra nueva casa. Luego las buscaremos y nos inscribiremos a su escuela. – Le explicaba mientras comenzaba a caminar.

-¿Dónde viviremos?

-No lo sé, pero según mi padre, era el hogar de mi madre antes de casarse.

-Espero que no hayas heredado de ella tu gusto.

-¿Qué quisiste decir con eso? – Mirándolo de forma desafiante.

Su compañero solo alzo sus manos, por extraño que pareciera, ya que era una persona amante de las peleas, no tenía ganas de discutir con el hombre de las gafas, el viaje lo había dejado muy agotado.

-De seguro esas chicas deben estar asustadas.


-Y eso ocurrió.

-Guau… insisto, quiero hacer eso también.

-Vamos Rukia, aún no desciframos esto y ahora descubrimos que podemos controlar el agua – Comento Orihime, tendiéndose en el futón.

Habían decidido pasar la noche en casa de Orihime y hablaban de lo que le había pasado a la joven Momo. Estaban con sus respectivos pijamas puestos. Hina usaba unos pantaloncillos hasta las rodillas y una pollera. Rukia lo mismo, pero en vez de pantaloncillos, eran unos short. Orihime, en cambio, usaba un corto camisón.

-En serio – Rukia tomo un vaso que estaba lleno de jugo de naranja para consumir un poco – Tener ese poder es beneficioso, si nos transformamos, bastará con un "calentón" y secas de nuevo.

-Creo que ya te esta gustando el tener una cola – Murmuro Hinamori, tendiéndose y apoyando sus codos para que sus manos sostengan su rostro.

-Después de saber que podía respirar una hora bajo el agua… ¿Quién no?

-Oh si – Orihime sonrió ante sus palabras – Debiste verlo Hina-chan, incluso podíamos nadar a gran velocidad, parecíamos balas acuáticas.

-No me interesa – Dijo tajante, cubriéndose con la almohada – Yo no pedí esto.

-Vamos Hina, sino lo superas, vivirás amargada por el resto de tu vida.

-Eso no ayuda – Le ataco Orihime al ver como Momo lanzo una queja en un grito ahogado gracias a las almohadas.

-De acuerdo, tienes razón, lo lamento… pero Hina, no puedes huir para siempre y lo sabes.

-¿En serio? – Saco su cabeza de la almohada – Observa como lo hago. – Y vuelve a esconderse.

-Cambiemos tema – Pidió la peli-naranja al momento que se ponía de pie. – ¿Qué estabas hablando con Renji, Rukia?

-Oh, él y los otros quieren ir a la playa para practicar surf. Se dice que habrá una competencia la otra semana y le dije que iríamos.

-¡¿Qué? – Exclamaron sus amigas.

-Rukia, hay agua en la playa – Le recordó Hinamori, poniéndose de pie también.

-Oigan, solamente tenemos que estar lejos del h2o y listo… además, les hago un favor, tendrán la oportunidad de ver a Hitsugaya y a Ichigo sólo en shorts.

-¡No molestes! – Gritaron a la vez, con las mejillas rojas.

-No es momento para eso Rukia-chan – Le dijo Orihime de brazos cruzados, caminando hacía el lavaplatos para tomar un vaso con agua.

-Oh vamos Hime, se que me agradecerás al verlo en traje de baño, mojado, con el torso desnudo y sobre una tabla de surf…

Orihime no pudo evitar sonrojarse al imaginarlo, Rukia lo notó y se burlo en una risa.

-¡Calla Rukia, que es tu culpa! – Le grito al mismo tiempo que movía su mano.

La sorpresa las invade a todas cuando aquel movimiento causo que la llave del lavaplatos se abriese y un gran chorro de agua se liberase, empapando a Rukia. Pasaron unos segundos y la muchacha era ahora una sirena.

-Rukia-chan, ¿estás bien?

-¿Qué hiciste? – Fue todo lo que dijo al momento que observaba a Orihime.

En cambio, Inoue no sabía que decir, estaba confundida y sorprendida como ella. Vio el agua que estaba en su vaso y con miedo, acerco su mano, hizo un movimiento y el agua se iba elevando, como una serpiente al salir del jarrón al oír el sonido de la flauta. Las tres estaban con la boca abierta de asombro. Aparto su mano y el agua cayó en salpicada, mojando a Orihime, por lo que también se transformo en sirena, cayendo al suelo boca abajo y el vaso se hizo pedazos.

-Eso dolió – Se quejo.

-Hina, ayuda por favor – Pidió Rukia.

Hinamori estiro sus brazos hacía sus amigas y no tardo en salir humo de la colas de las chicas, el agua que las cubría se evaporaba y de nuevo volvieron a ser humanas.

-Muy bien, Momo puede evaporar el agua, tú producir o controlarla… ¿Y yo que?

-Cálmate Rukia-chan, no lo tomes tan a la ligera.

-Tal vez necesitas tiempo – Sugirió Momo.

-No creo que eso la calme.

-Pero lo intente Hime. – Ambas veían como Rukia no paraba de quejarse y de apuntar su vaso con jugo con la mano, esperando que ocurriese algo.


Era un nuevo día en la ciudad y como Rukia le prometió a Renji, ella y las otras fueron a la playa para acompañar a los chicos y verlos practicar surf. Ellas estaban algo apartadas del mar, viendo sentadas en sus toallas como los chicos arrasaban las olas y Rukia sacaba fotos con su fiel cámara digital.

La pelinegra usaba unos short morado claro, con unos detalles como bolsillos y arriba usaba un peto y gafas de color negro. Hinamori usaba un bañador de una pieza, morado con dibujos de flores y con solo una manga cubriendo su hombro izquierdo, dejando al otro descubierto. Y finalmente, Orihime usaba un trikini blanco, con una mediana tela que mantenía unida a las partes de arriba y abajo, encima usaba una especie de chaqueta playera de tela, para poder cubrir más.

-Tanto me costo convencerte de ponerte ese traje y ahora se te ocurre cubrirte.

-Pero revela mucho – Se justifico con las mejillas coloradas, no se podía saber si el sonrojo era por la vergüenza de usar ese traje o por tener la bendición de ver a Ichigo surfear, se veía increíble dominando las olas.

-Oye, que lo hice para estimular a Ichigo.

-¡Rukia-chan!

-Te ves tan sensual Queen – La muchacha dio un sobresalto al oír esa voz tan cerca de su oreja, apartada y con las mejillas rojas, veía nada menos que a Hichigo en traje de baño. No pudo evitar aumentar el rojo por aquella vista, será un mujeriego y todo, pero no podía negar lo apuesto que era… normal, si consideramos que es el gemelo de Ichigo – Aunque si te quitases eso y mostrarás tu traje de baño, te verías mejor.

-Eres un pervertido Hichigo – Rukia se puso frente a su amiga, parecía dispuesta a defenderla – Sabemos que Hime es una diosa de sensualidad, pero esta diosa es propiedad de tu hermano.

-¡¿Qué clase de ayuda es esa? – Exclamo una roja Inoue al mismo tiempo que Momo lanzó un suspiro.

-¿Y qué haces aquí? – Pregunto como si nada, ignorando a sus amigas.

-Pues es un hermoso día, no hay clases y solo quiero divertirme en la playa.

-Entonces diviértete lejos de la diosa de tu hermano. Chu, chu. Eres solo el Horse.

-No más, voy a ganar al final y él dejara de ser el King. – Y miró fijamente el mar, más bien, a su hermano, sentado sobre la tabla y como le regalaba una fría mirada, advirtiéndole que no le hiciese nada a sus amigas. – Después de todo, es tan lento.

-No te negaré lo de lento – Admitió Rukia.

-Esto… voy por jugo – Para impedir una disputa, decidió alejarse del grupo, así que se puso de pie y corrió hacía la tienda de jugos.

Tenía cuidado en el camino, especialmente con las personas que estaban mojadas, no quería tocarlos y terminar con una cola en vía pública… no sería algo placentero.

-Quiero un jugo de frutilla por favor – Pidió con una sonrisa que encanto al encargado.

-C-Claro señorita – Y se encargo de cumplir la orden.

Orihime esperaba tranquila, tarareando una canción, veía su alrededor con cuidado, tenía que evitar accidentes. Finalmente su orden estaba lista, lo recibió agradecida, pero al momento que se volteo, no dio ni tres pasos y alguien chocó con ella.

-Lo siento.

Orihime solo pudo ver que era un muchacho de corta cabellera azulada clara, nada más, su vista estaba en el jugo derramado… sobre ella. Puedo reaccionar a tiempo y lo único que hizo fue salir corriendo hacía la playa, gritándole que no había sido nada. Aquel muchacho se la quedo viendo, para luego observar su brazo izquierdo, sonriendo de forma victoriosa.

-¡Hey! – Exclamo Renji al reunirse con los demás, parecía que había notado algo – Orihime se ha metido a la playa al fin.

-¡¿Cómo? – Rukia y Hinamori miraron a la misma dirección, descubriendo que era verdad, Orihime se había metido incluso con su "chaqueta playera". Se miraron fijamente, tenían una idea de donde podría ir – ¡Ya regresamos! – Dijeron a la vez, corriendo sin esperar una respuesta.


-Sabía que era mala idea – Susurro Orihime.

Apoyada en la roca que estaba en plena playa, veía la actividad de las personas a la lejanía mientras la aleta se levantaba del mar. Cerró sus ojos, tratando de recordar como era la persona de cabello azulado con el cual había chocado, pero nada, solo ese cabello azul y eso la preocupaba, no por haber actuado de esa forma, sino porque tuvo un extraño presentimiento cuando chocaron, lo que no sabía es si era algo bueno o malo.

-¡Orihime! – La chica reacciono con ocultarse al oír ese grito, pero se dio cuenta que era la voz de Hinamori. Sacó su cabeza y la vio acompañada de Rukia.

-¡¿Qué paso? – Exigió la pelinegra.

-Tenía que ocultarme, alguien chocó conmigo y se me derramo el jugo encima.

-Orihime, ¿Qué es eso en tu brazo izquierdo?

-¿De que hablas? – Se miro dicha zona y se sorprendió: ¡Era el mismo tatuaje de su sueño! Pero, ¿por qué le parecía esa cosa ahora? El tatuaje consistía en unas finas líneas plateadas, que daban la forma de una concha de mar, abierta, revelando que en su interior había algo como una perla que brillaba. – Es igual a mi sueño.

-Hey, yo también soñé con ese tatuaje. – Recordó Rukia.

-Yo también lo soñé – Confeso Momo.

-Pero yo no tengo ese tatuaje, no se me apareció ni una vez.

-A mi si – Admitió Hinamori – En café claro, el mismo color que mi cola. No la tenía cuando me transforme por primera vez, pero esta mañana, la vi mientras estaba tomando un baño.

-Debe ser que este tatuaje salió cuando activamos nuestros poderes… bueno, por lo menos solo aparece en nuestra forma de sirena.

-¡No me recuerdes eso! – Exclamo Rukia mientras veía a su amiga arrastrarse por la arena para poder ser atendida por Hinamori. – ¡No puedo creer que sea la única que aún no puede sacar un truco de la manga!

-No lo tomes de esa forma – Le pidió Orihime ya seca y de nuevo con sus piernas. Sonrió satisfecha el poder caminar de nuevo. – No es nada importante.

-Claro, para ti es fácil, puedes hacer de un vaso de agua un oasis.

-Hablando de eso – Pocas veces ocurría, pero Orihime conocía muy bien el concepto de sonrisa maliciosa. Ahora mismo, una adornaba sus labios, se le había ocurrido un plan increíble – Aún no me vengo por la vergüenza que me hiciste pasar en la isla Rukongai y por haberme dicho "diosa de la sensualidad".

-Orihime… ¿Qué planeas? – Pegunto temerosa. Hinamori, llevándose por sus sentidos de supervivencia, retrocedió unos pasos para alejarse de la escena del crimen.

Orihime apunto a la playa con su mano y una serpiente hecha de agua salía lentamente, incluso se le veía con la boca abierta y mostrando unos colmillos acuáticos. Es hora de un chapuzón. Fue todo lo que le dijo al momento que hizo un movimiento y la serpiente de agua salpico a Rukia, alejándola unos metros, empapándola, tirándola al suelo y logró que una cola morada reemplace las piernas de Rukia.

-Sabes, tienes razón… la venganza es dulce como la miel. – Ampliando su sonrisa al momento que se cruzaba de brazos. – No es tan malo ser una sirena después de todo.

-Debes admitir que eso te lo merecías Rukia-chan – Murmuro Hinamori, tratando de contener la risa.

-Esto no se quedará así… ¡Definitivamente no! – Estalló la muchacha.

-R-Rukia – Orihime abrió sus ojos boquiabierta, señalando la arena mojada a causa de la broma que hizo.

La aludida agacho su cabeza para saber lo que pasaba y no lo podía creer: Hielo. El agua se había congelado, convirtiendo a la arena como una especie de piedra, con una capa transparente que lo hacía brillar. Por instinto, se miro el brazo izquierdo, notando como brillaba levemente y ahora tenía su tatuaje.

-Puedo congelar el agua… ¡Congelo el agua!

-Sí, ya lo vimos – Tomando la piedra de arena.

-De seguro ahora te sentirás feliz – Fue el ataque sarcástico de Momo.

-Congelar – Orihime señalo a Rukia, para luego apuntar a Hinamori – Calentar… y yo produzco el agua – Señalándose a si misma. – Raro… esto se pone cada vez más raro.


-Oh, ya volvieron – Soltó Ichigo al verla llegar.

-Sí… estuve dejando que el sol me secase en otro lado. – Fue la explicación de Orihime.

-Y aprovechamos para tomar sol – Siguió Rukia con una sonrisa – Y se que tendré un excelente bronceado.

-¿Y tu hermano Ichigo? – Pregunto Hinamori al momento que se ponía de rodillas sobre su toalla, mirando curiosa al muchacho.

-Se aburrió. Pesco a un par de mujeres y se fueron a divertir.

-Guau… tu hermano sale muy rápido… y tú aún sigues sin invitar a Orihime a una cita.

-Rukia-chan – Alego Orihime levemente sonrojada.

Orihime se sorprendió al ver a una persona especial a lo lejos, era el mismo tipo con el cual había chocado, era verdad que no le vio la cara, pero reconocía muy bien esa forma y color de cabello. Tenía que disculparse por actuar tan ruda, así que no tardo en ponerse de pie.

-Tengo que hablar con él unos momentos, ya vengo – Echándose a correr.

-¿Lo conoce? – Pregunto Toushirou a Momo, quien solo pudo encogerse de hombros.

Orihime corría hacía ese extraño sujeto, pero por una razón, cuando estaba cerca de él, sintió un dolor en su brazo izquierdo, mismo lugar donde tenía su tatuaje en forma de sirena. Esto era muy raro. Vio como aquel peli-azul se junto con otro hombre, también tenía el cabello azul, pero más oscuro, casi negro.

-Disculpen – Ambos hombres se giraron para verla – Lamento la intromisión, pero… quería disculparme contigo por haber actuado de una forma cruel.

-Para comenzar, la culpa fue mía, así que no tienes que disculparte de nada.

-Pero yo actué grosera, al irme de esa manera.

-Escucha, ya te dije que no es nada, así que vete.

Orihime se sintió ofendida, sabía que fue una irrespetuosa, pero no tenía que tratarla de esa forma, en especial si se estaba disculpando con él. Se sintió humillada y herida, aunque estaba claro que no iba a llorar delante de ese sujeto.

-Discúlpalo – El otro azulado se interpuso – Es un idiota, pero buena persona. Sólo no es bueno diciendo palabras dulces.

-Entiendo, yo… lamento insistir. Yo… me voy – Dio media vuelta y se fue.

-Fuiste demasiado lejos Grimmjow.

-Tenía que hacerlo, ¿no notaste como se toco el brazo?

-Lo sé… lo sé – Lanzando un suspiro. Su mirada se dirigió en Orihime y en sus amigas, observaba como la chica se disculpaba, tomaba sus cosas y dio media vuelta con intenciones de irse a su casa. – Con que resulto ser ella.

-Ya sabemos entonces a que escuela ir – Sonriendo con diversión. – ¿Le diremos de inmediato?

-No, lo mejor es esperar… ver como ellas intentan desarrollar su potencial. Nuestro trabajo es protegerlas en las sombras, ayudarlas a ocultar sus colas.

-Y lo haremos bien… sin la necesidad de ese idiota marino dientón.

-Ajá… si no lo quieres ver, entonces deja de esa actitud de arrogante y has tu trabajo bien – Subiéndose los lentes.