20 de Junio, ese dia es del padre en este año, pero tambien, es el cumpleaños de Josefo... FELIZ CUMPLEAÑOS!
espero que lo pases bien este dia y como prometi, esta conti va dedicada totalmente para ti, regalo de cumpleaños. espero que alguien te haya regalado un mercedes XDDDDD bueno, no, pero vale la pena soñar XDDD
Bleach es de Tite Kubo
Capitulo 12: Cuidando tu cola.
Era un día soleado, las clases iniciarían más tarde de lo normal, por lo que aprovecharon para ir al mar en un pequeño barco. La nave se movía gracias al motor que tenía, Hichigo estaba a cargo de dirigir la nave mientras Orihime miraba el paraíso marítimo con una sonrisa leve y nostálgica, anhelando meterse y pasar un rato agradable, pero estaba claro que no podría, así que sólo le quedaba tratar de no mojarse.
-Creo que aquí esta bien – Opino el muchacho mientras detenía el barco.
-Me parece bien, ya revise el estanque de oxígeno, todo en orden.
-Gracias… deséame suerte – Preparándose para recibir un beso.
-Suerte – Apartando su cara con una pequeña sonrisa de burla, en los días de preparación, ella ya se había acostumbrado a sus elogios, así que ya podía evitarlo sin complicaciones.
-Te has vuelto aburrida.
-Y tú eres demasiado confiado… ¿no crees? – Cruzándose de brazos, era increíble la rara "unión" que llegaron a obtener, era diferente que con Ichigo, con él, siempre se ponía nerviosa, incapaz de mantener una conversación sin sonrojarse o agachar la cabeza, en cambio, con Hichigo, no sólo había más confianza, sino que tenía valor para enfrentarlo y podía ser más firme.
-Si muero, pesará en tu conciencia.
-Solo lánzate… y espero que te encuentre un tiburón.
-¿Será el mismo amigo tuyo? – Le pregunto para luego lanzarse de espaldas antes de oír un contraataque.
-Que gracioso – Murmuro con sarcasmo, cruzándose de brazos nuevamente y con una sonrisa de burla en sus labios.
Camino hacía donde estaba una pequeña mesa, ya que sobre este, estaba un pequeño portátil, iba a echar un vistazo cuando oye algo como un susurro, una voz que la llamaba. Miraba por todos lados, pero no veía a nadie.
-Abajo, en el agua – Orihime se sorprendió y corrió hacía estribor, descubriendo nada menos que a Rukia – ¿Todo el orden?
-Rukia, ¿Te parece en orden aparecerte como sirena aquí? ¿Qué hubiese pasado si Hichigo-kun te descubre?
-¿Lo llamaste por su nombre? – Sorprendida.
-Oye, tengo que diferenciarlos, no puedo decirle a los dos "Kurosaki-kun"… y él insistió – Agrego, sentándose y apoyándose en el respaldo.
-Guau… y ese idiota de Ichigo aún no te pide eso… pero si que es lento el cabrón.
-Rukia-chan, en serio, te puede pillar.
-Quizás… pero entiende que estoy preocupada. Tú, a solas con Hichigo… en pleno mar.
-Puedo cuidarme, estaré bien, lo prometo… y si intenta hacerme algo, simplemente me lanzó al mar y huyo nadando – Bromeo con una sonrisa leve. – Ahora aléjate antes de que él regrese y te vea.
-Aburrida… y recuerda, mañana es la competencia de surf, después de clases. Hay que ir a animar.
-Claro que lo se, nos vemos en clases – Se despidió, viendo como se ocultaba en las profundidades.
-Guau, este esta genial, ¿lo encontraste en las profundidades?
-Sí, estaba oculto entre un montón de peces payasos – Comentaba Hichigo mientras se secaba con una toalla la parte de arriba y el cabello. Orihime miraba asombrada un coral muy antiguo, casi parecía un fósil.
-Pues es genial, será increíble el mostrarlo en clases – Regalándole una sonrisa – Y sin olvidar que encontraste ese pez… quien diría que abajo había un pez ángel real. – Viendo al pequeño ser nadando desde el interior de una bolsa de plástico.
-¿Qué te parece si buscamos más después de clases?
-No puedo – Confeso con un poco de remordimiento – Tengo cosas que hacer.
-Entiendo… entonces, ¿Mañana a la misma hora?
-Claro… sabes, eres agradable… cuando no muestras tu lado arrogante.
-Hay mucho de mí que te sorprenderías muñeca.
-Y volvemos a tu arrogancia… así que aléjate – Empujándolo en el pecho con su mano derecha.
Abrió sus ojos sorprendida al descubrir que su pecho aún estaba algo mojado. Se puso de pie rápidamente y busco una de las toallas y la usa para secarse la mano. Suspiro aliviada al saber que estaba a salvo.
-¿Estás bien?
-Eh… claro, estoy perfectamente… deberíamos volver ya o llegaremos tarde a clases.
Ichigo estaba afuera de las puertas de su escuela, parecía ansioso e inquieto, como si estuviese esperando por horas los resultados de un importante examen. Constantemente miraba por todos lados o el reloj en su muñeca.
-Estás nervios Ichigo – La repentina voz de Rukia ocasiono que el muchacho casi se nos vaya de un infarto – ¿Acaso estas esperando a Hichigo y a Orihime?
-¡Rukia, deja de darme esos infartos!
-Pero es tan divertido – Se cruza de brazos con una sonrisa burlona – Aún no respondes, ¿los estas esperando? ¿Celoso?
-Deja de molestar – Gruñendo, camino hacía el interior de la escuela. Rukia no ocultaba para nada su sonrisa de burla, caminando detrás de él.
-Hola muchachos – Fue el saludo de Renji al verlos entrar al salón – Guau, Ichigo esta echando chispas… ¿Qué hiciste ahora enana?
-Solo decirle la verdad… esta celoso de la "repentina" amistad de Hichigo y Orihime.
-No es verdad – Sentándose en su asiento, no pensaba admitir jamás ante ellos que estaba preocupado por la chica, a su mente le llegaban millones de ideas de lo que su hermano le podría hacer. Estaba furioso con la idea de que estén solos… y furioso con el inepto de su profesor por reasignarlos juntos.
-Vamos Ichigo, ¿Hasta cuando vas a estar así? – Pregunto Renji, con una sonrisa de burla, apoyando la misión de Rukia de "despertar al cabeza de zanahoria" – ¿Cuándo te darás cuenta que te gusta Orihime?
-Ella es mi amiga… sólo estoy preocupado, ya saben como es el sicópata de mi hermano – Fue su defensa, seguro de sus palabras. Sus amigos suspiraron fastidiados, Kurosaki Ichigo era REALMENTE lento y tenían unas ganas de golpearlo hasta que despertase… o hasta que agonice, lo que ocurra primero.
-Buenos días muchachos – Saludo Hinamori con una sonrisa al acercarse, venía acompañada de Toushirou, quien sólo alzo su mano en señal de saludo.
-¿Inoue? – Pregunto el peliblanco.
-En una cita con Hichigo – Dijo Rukia sin rodeos, logrando su objetivo de enfurecer a Ichigo, la prueba era el lápiz, que se partió en dos. Tanto ella como Renji rieron divertidos, Hinamori trataba de ocultar su sonrisa con su mano derecha y Hitsugaya lanzó un suspiro de resignación y se sentó en su pupitre.
-¡Buenos días! – Saludo Orihime con su sonrisa de siempre al entrar al salón, pero no venía sola, la acompañaba el albino, quien sonreía con superioridad cuando sus ojos se cruzaron con los de Ichigo.
-Orihime, insisto en que tengamos una cita después de clases.
-Ya te dije que estoy ocupada Hichigo-kun – Se sorprende un poco al sentir como la abrazaba por los hombros, acercándola más a él mismo.
-Vamos, deja de hacerte la difícil, ambos sabemos que lo deseas.
-¿Quieres apostar? – Apartando su mano – Te lo dije y repito, deja esa arrogancia… y guarda esas energías para el proyecto – Caminando hacía su asiento.
-Lo tienes completamente dominado – Le felicito Renji, abrazando a la chica en señal de felicitación. Orihime no se apartó, simplemente sonrió.
-Gracias, aunque lo dudo… buenos días Kurosaki-kun.
-Buenos días Inoue… lo… ¿lo llamas por su nombre?
-Bueno, tengo que diferenciarlos, ¿no? – Nerviosa, pasa una mano detrás de su cabeza, avergonzada nuevamente ante su presencia, le estaba complicando ese cambio de emociones y actitudes ocasionado por aquellos gemelos.
-Pensar que ellos se llaman por los nombres… y con Ichigo, son aún muy fríos, mira que no hablarse por sus nombres – Ataco Rukia, sentándose en la mesa de Renji. Su comentario ocasiono que Orihime agachase la cabeza e Ichigo mirase hacía otro lado, incomodo. – Deberían hacer algo al respecto.
-¿Cómo que? – Pregunto Hinamori con una sonrisa, previniendo lo que su amiga tramaba.
-Que se llamen por una vez de pila… ¡Ni que fuese tan difícil!
Ambos se miraron fijamente al oír esas palabras, Orihime estaba nerviosa, sonrojada y avergonzada por esas palabras, llamarlo por su nombre es algo que siempre quiso, pero oír su propio nombre de él… era algo diferente, si sonaba realmente bien escuchar "Inoue" de sus labios, no se podía imaginarse el escuchar "Orihime".
-Hey, ¿Qué les parece si después de clases, seguimos practicando? – Sugirió el pelirrojo al notar la tensión entre ambos peli-naranjas.
-Pues me parece bien – Confeso Ichigo de forma desinteresada.
-Como sea – Susurro Toushirou – ¿Vienen? – Viendo a las chicas.
-Tenemos planes – Dijeron a la vez.
-¡Vamos Momo, debes superarlo de una vez!
-¡No quiero meterme! – Estaba sentada sobre la arena, de piernas dobladas y abrazándolas con sus brazos.
-Déjala Rukia-chan… avisamos si personas se acercan Momo.
-En verdad lo siento Hime… pero no puedo superarlo.
Las tres estaban en el lugar más apartado de la playa, sobre un pequeño precipicio, con las intenciones de seguir practicando, y a la vez, para divertirse un poco, porque a Orihime y Rukia, les había encantado lo de sirena desde que pudieron ver todas esas maravillas marítimas, era algo realmente genial… y mágico.
-No te preocupes, todo a su tiempo – Dedicándole una sonrisa al momento que dejaba su mochila en el suelo – Aunque debes saber, que esto es simplemente genial.
-Nada me va a hacer meter allí dentro.
-Tú te lo pierdes – Fue el comentario de Rukia al momento que se tiraba por el precipicio, para luego oírse un SPLASH.
-Cuidare las cosas – Le aseguro a Orihime con una sonrisa, tratando de lucir tranquila.
-Deberías darle una oportunidad… se que no pedimos esto, pero huir es lo peor que podemos hacer.
Hinamori no le respondió, sólo miro hacía otro lado. Orihime lanzó un suspiro, le murmuro un "ya volvemos" y se lanzó también hacía el mar. Momo se acerco caminando, viendo como dos colas se sumergían a la profundidad.
Dentro del mar, se podía ver a Orihime y Rukia, nadando en lo más profundo, sus colas se movían con gracia. Veían a los peces y algunas conchas y caracoles de mar, ocultos entre la tierra. De vez en cuando se saludaban u ocultaban de la otra, como una especie de juego.
Orihime se alejo unos momentos de Rukia cuando vio nada menos que un grupo de tres delfines, se acerco a ellos y se atrevió a acariciar a uno, teniendo de resultado a un nuevo amigo, ya que se le acerco demasiado, incluso la invito a sujetarse de su cola y nadaron juntos, sin subir a la superficie.
Esto es hermoso niisan, pensar que hace mucho tiempo, creía en las sirenas… y ahora resulta que soy una.
Pensaba la sirena de ojos grises al momento que se alejo de los delfines. Algo oculto entre la arena llamo su atención. Se fue acercando, movió sus brazos para detener la caída y su mano derecha desparramó la arena, descubriendo que era nada menos que una especie de concha en forma de caracol, parecía muy viejo.
¿Servirá para el proyecto? Pero… ¿Cómo le explicaré a Hichigo-kun de donde lo conseguí?
Se preguntaba en sus pensamientos, tendida en la arena, con un codo en el suelo para que su mano sostenga la cabeza y la otra simplemente observaba su descubrimiento.
Alza su cabeza al sentir un extraño ruido y se sorprende al ver como un bote se detenía bajo ella. No tardo en dar marcha en retroceso, para ocultarse en una roca, justo a tiempo, ya que mientras se escondía, el dueño de ese bote comenzaba a caer. Ella lo miró fijamente, no tenía un tanque de oxigeno, solo unos lentes especiales para ver bajo el agua y se sorprendió al ver quien era.
¡Hichigo-kun!
Se sobresalta al sentir una palmada en su espalda, se voltea y ve nada menos que a Rukia, quien le advertía con los ojos que no hiciera mucho escándalo o el movimiento brusco del agua llamaría la atención del chico. Ocultas, veían como alguien más caía al mar, uniéndose al chico, era nada menos que Ichigo. Se miraron, estaban en problemas, tenían que salir de allí lo más rápido posible. Aunque les parecía extraño aquel suceso, no sólo porque estaban juntos como si olvidasen el hecho de que se odiasen, sino porque se supone que Ichigo estaría entrenando surf con Renji y Toushirou.
Esperaron quietas por unos minutos, hasta que vieron como decidieron regresar a la superficie. En aquel instante, Rukia se dio la vuelta para irse, aumentando la velocidad, parecía un cañón bajo el agua. Orihime estaba por hacer lo mismo cuando se detiene al observar algo que la preocupo.
Hichigo estaba rodeado de tres mantarrayas, que parecían dispuestas a defenderse de aquel albino con el veneno que se escondía en sus aguijones. Estaba nerviosa, no sabía que hacer, si se exponía para defenderlo, su identidad se revelaba, en cambio, si se quedaba quieta, él podría morir por el veneno que aquellos animales tenían en sus colas.
Tuvo una idea.
Estiro sus brazos y se concentró, ocasionando que sus poderes reaccionase, una especie de remolinos acuáticos rodeada a todos, tanto a aquellos animales como a su compañero de trabajo, quien no podía entender lo que sucedía y se estaba quedando con poco aire. Movía esos remolinos con sus manos para alejar a aquellos seres de él y ella podía ver como Ichigo regresaba al mar por su hermano y lo ayudaba a volver a tierra firma.
Suspiro aliviada y detuvo a sus poderes.
Espero que este bien.
-¿Estás bien Hichigo?
-¿Qué diablos fue eso? Esa cosa que rodeo a las mantarrayas.
-No tengo idea, pero creo que lo mejor es que regresemos a tierra firme.
Se gira al sentir el sonido de un salpiqueo y notó que su hermano ya no estaba, lanzó un suspiro, quejándose del estúpido hermano que tenía. Se sentó en el suelo y decidió esperar al regreso de Hichigo mientras sacaba su móvil, estuvo apretando botones y aceptando las opciones que se les aparecía hasta que pilló lo que quería, una foto. Se lo quedo viendo unos momentos con una mirada llena de nostalgia, para luego suspirar y guardar su móvil.
El albino Kurosaki seguía introduciéndose más al interior, como aquellos depredadores no estaban más, le era fácil buscar. Giro su cabeza por todos lados y se sorprendió al ver un extraño ser que se ocultaba tras una roca, lo único que pudo ver era una especie de cola. Curioso, se fue acercando.
Estoy en problemas, ¿Qué voy hacer ahora?
Orihime estaba nerviosa y asustada, Hichigo estaba a punto de descubrir que ella era una sirena.
