Nuevo mes, nueva conti
la siguiente conti la tendran el 1o de este mismo mes
no, no es un invento, mentira o broma! es cierto
razon? una amiga esta de cumpleaños ^^
no me queda nada mas que decir, solo disfruten...ah si, y que bleach es propiedad de tite kubo
Capitulo 14: Dos… tres accidentes.
-¡El concursante número 10: Kurosaki Ichigo!
Todas las chicas gritaron emocionadas al ver al muchacho dominar con maestría una enorme ola, los gritos subieron el volumen cuando él había dado un giro en el aire, aún con la tabla bajo sus pies. Hichigo veía a su hermano de brazos cruzados y con un gesto de desagrado, en cambio, Orihime veía con una sonrisa, ella vio desde la primera vez lo mucho que a Ichigo le gustaba el surf.
Flash Back.
Hace dos años.
-Es muy tarde Kurosaki-kun, ¿Quieres seguir surfeando?
-Aún no me canso… y necesito dominar aquel movimiento.
La peli-naranja veía como el muchacho enceraba su tabla, aparte del traje de baño, usaba un pollerón de cierre y de color café claro. Orihime lo miraba sentada sobre la arena y con sus pies descalzos para sentir la arena.
-No debiste hacerme compañía.
-Pero es que no quería que te sintieras solo – Se frotó los brazos de forma inconsciente, después de todo, estaba atardeciendo y el aire estaba helado y no trajo nada para abrigarse. – No te preocupes por mí.
-Es imposible si andas de forma descuidada en el frío – Como el cierre ya estaba abajo, sólo se quito el pollerón y se lo paso, sorprendiéndola – Usa esto para cubrirte.
-P-Pero tú…
-Descuida, yo debo meterme al agua… y no es bueno que esto se moje, ¿no?
-Gracias – Roja de la vergüenza, tomo aquella prenda y se lo colocó, podía sentir el aroma de Ichigo en esa ropa y el rojo aumento en su cara – Kurosaki-kun, te gusta mucho surfear… ¿Por qué?
-Creerás que estoy loco o que digo puras tonterías.
-No me reiré si eso te preocupa, te lo prometo.
-Bueno, cuando era pequeño, siempre me ha gustado el mar, presentía que tenía una especie de conexión con ella y el surf, es lo que más me deja "unido" a él… - Se interrumpe y mira hacía otro lado – Es ridículo, lo sé, así que ríete si quieres.
-Te prometí que no lo haría… y no creo que sea ridículo… cuando era niña, yo también lo creía… y lo sigo creyendo.
El muchacho alzo una ceja, parecía que buscaba las mentiras en esas palabras, pero no fue así, eran cien por ciento ciertas y no pudo evitar… regalarle una leve sonrisa sincera que ocasionó que el corazón de Orihime golpee violentamente su pecho.
Fin flash back.
-¡Y ese fue Kurosaki Ichigo señores y señoritas, ¿Será nuevamente el campeón?
-¿Tú no participas Hichigo? – Pregunto Rukia.
-No, es aburrido, sólo en una competencia me involucró y no es el surf.
Ichigo corría por el agua ahora que le llegaba a los pies para ahora estar en tierra firme, se reunió con los otros competidores y con una toalla, se limpiaba el rostro y el cabello, dejando este último más despeinado y aún húmedo. Los participantes siguieron compitiendo, demostrando sus habilidades en la tabla, incluso Renji se ha lucido, a pesar de que parecía muy confiado, no se cayó. Los que le preocupaba a las chicas era que cada vez, el cielo se iba reuniendo y se teñía de gris, rogaban que no lloviera.
-¡El siguiente concursante es Hitsugaya Toushirou!
Hinamori aplaudía mientras veía al muchacho caminar indiferente hacía el agua, las olas lo recibieron de inmediato. Como los anteriores, estaba conquistando el terreno, incluso parecía que iba a ganar, pero de forma repentina, el tiempo fue empeorando, controlando el nivel del mar. A Toushirou se le dificultaba mantenerse en esa ola, pero el clima parecía que quería echarlo al mar. Hinamori se tapo la boca horrorizada al ver tal espectáculo, incluso gritó su nombre con fuerza al verlo cae al mar.
La gente corría asustada, ya que la marea subía más y más, algunos llamaban a emergencias. Momo seguía viendo esa tabla donde minutos antes estaba su amigo de la infancia, solo y destruido…
-¡TOUSHIROU! – Grito a todo pulmón. Estaba a punto de lanzarse una carrera, pero Rukia la toma con fuerza del brazo.
-¡Es peligroso, podría llover!
-¡¿Insinúas que lo abandonemos a su suerte? – Le grito, desafiándola con la mirada, cosa que la sorprendió, ya que nunca se mostraba así ante sus amigas, y aprovecho la oportunidad para soltarse y correr hacía las violentas aguas.
Hinamori corría más rápido en el momento que piso el agua, por lo que se sumergió a las profundidades a tiempo para ocultar su cola a los demás. Lo malo es que parecía que se ahogaba, movía sus brazos como desesperada, su cola se hundía cada vez más al suelo, parecía estar a punto de morir por falta de aire.
Flash Back.
-Podemos estar tanto tiempo bajo el agua sin respirar. – Decía una emocionada Rukia, sentándose en el suelo con un vaso en su mano derecha.
-Lo único que tenemos que hacer es relajarnos y tratar de sentir que eres parte del mar. – Siguió Orihime con una sonrisa.
-Eso no tiene sentido – Murmuro Hinamori.
-Como tampoco el hecho de que nos salga una cola – Le recordó la pelinegra.
-Nosotras no pedimos esto – Les recordó – Y ahora parece que les gusta.
-Es mágico – Congeló su agua y como tenía la cuchara, fue el palillo de su ahora helado – Y divertido.
-Yo no quería esto… ¿Por qué debo ser sirena si le temo al agua?
-Momo… - Orihime decidió hablar – ¿Por qué no ves esto… como una oportunidad?
-¿Oportunidad?
-Para que superes tu miedo.
Fin flash back.
Momo abrió sus ojos y dejó de mover sus brazos, para luego sonreír abiertamente y nadó como un habitante más del mar, como una sirena. Nadó a rápida velocidad, tratando de llegar a lo más lejos, por donde perdió de vista a Toushirou.
¿Dónde estas Toushirou?
Seguía buscando por todos lados, girando su cabeza en todas las direcciones posibles, hasta que finalmente lo encontró, totalmente abajo, parecía pegado al piso marino. Momo descendía a gran velocidad, descubriendo que estaba demasiado pálido, ya sin casi nada de aire y con lo que quedaba del cordel de la tabla demasiado atrapado entre unas rocas enormes. Por segundos se asustó, pensando que hacer, primero intento liberarlo, pero era imposible, el cordel estaba demasiado pegado al muchacho y a las rocas, lo que en verdad la aterraba era que menos oxígeno tenía su amigo.
Toushirou… ay dios, se que esto me atormentará después.
Se acercó a su amigo, tomándolo de las mejillas, notando lo muy perdido que estaba, las burbujas salían de su nariz y sus ojos estaban perdiendo las pupilas. Parecía que Momo trago saliva, estaba nerviosa, era la única oportunidad de mantenerlo vivo por más tiempo y eso la alteraba, porque después se avergonzaría tanto que no lo vería a la cara por un tiempo, pero era mejor eso a que este muerto.
Se acerco y… lo beso. Le hacía respiración boca a boca, se apartó y parecía que no pasaba nada. De nuevo lo beso, buscando éxito en la segunda oportunidad, pero nada, ya lo besaba por tercera, cuarta y quinta vez… estaba aterrada de que haya sido tarde, pero no se rindió y lo beso una sexta vez, sonriendo aliviada a verlo recobrar el sentido. Ahora tenía que sacarlo rápido de allí, se puso detrás de él, tirando de él con fuerza mientras el muchacho tenía la cabeza gacha y algo perdida, por lo que no podía ver quien lo salvaba, veía borroso y estaba confuso. De golpe, el cordel se soltó. Confusa, Hinamori miro lo que quedaba del cordel mientras subía con su amigo, descubriendo un poco de hielo, giro su rostro a su derecha y vio a sus amigas, que no tardaron en hacerle señas de que se apresurase.
-Eso estuvo cerca – Hinamori finalmente salió a superficie, la tormenta peligrosa seguía y su amigo tosía sin parar, sin dejar de botar agua. – Aguanta Toushirou.
-Debemos ponerlo en esas rocas – Recomendó Rukia, señalando el destino – Los rescatistas no tardarán en llegar.
-Se nota que es capitán de la marina – Dijo Orihime al tomarle el pulso – Duró hasta 80 metros bajo el agua por casi 25 minutos, pero después, ya no lo soportó.
Nadaban hacía aquellas rocas que se resistían ante la fuerza del mar, Hinamori mantenía el cuerpo de Hitsugaya apegado a su cuerpo. Con cada segundo, Toushirou iba despertando más a su cerebro, dándose cuenta de lo que pasaba, pero sólo su cerebro, las demás partes de su cuerpo, estaban aún en apagado, incapaz de moverse, por eso podía recordar lo que le había ocurrido y había asimilado que alguien lo había salvado y trataba de ponerlo a salvo.
¿Hinamori? Pensó al oír de nuevo su voz, suplicándole que sobreviviese, ¿En verdad estaba en la realidad, o estaba soñando en realidad? Era imposible que Hinamori haya nadado a lo más lejano y se haya metido a lo más profundo para salvarlo, de seguro sus oídos aún no funcionaban bien, o estaba en realidad soñando, pasando en el limbo, teniendo un lindo sueño antes de morir.
Es un sueño agradable… incluso puedo oír… la voz de mi madre.
Lo depositaron con cuidado en las ropas, afirmándolo con fuerza, asegurándose de que no cayese al agua, pero no se fueron, siguieron ahí, cuidándolo y esperando a que viniese algún rescatador a salvarlo. Esperaron y esperaron, hasta que vieron una señal de luz, se ocultaron detrás de las rocas y sumergiéndose gran parte, vieron como lo salvaban. Suspiraron aliviadas.
-Toc, toc.
Fue el saludo de Renji al abrir uno de los dormitorios del hospital, viendo a Hitsugaya, tendido en aquella cama y siendo revisado por una enfermera. Detrás del pelirrojo, estaba Ichigo, Rukia, Momo y Orihime, con un gran ramo de flores.
-Que suerte que sólo debes quedarte una noche – Comento una aliviada Orihime, dejando las flores sobre una mesa pequeña.
-Más bien, tiene suerte de que no haya muerto, ese entrenamiento de la marina te ayudo mucho, ¿Eh? – Soltó Ichigo, palpándole la espalda, ignorando el gesto de dolor que su amigo hizo – Afortunado.
-Señor, no haga eso, lastima al paciente. – Le regaño la enfermera con un gesto de molestia.
-Discúlpelo enfermera, se golpeo la cabeza cuando era niño y ahora es un tonto – Le explicaba Rukia despreocupada, divirtiéndose al ver la expresión del muchacho.
-En realidad… estuve cerca de morir – Confeso el peli-blanco, tratando de recordar su cercanía a la muerte, era una experiencia extraña que no compartiría con nadie todavía, porque aún estaba confundido, su cerebro le decía muchas cosas a la vez.
-No digas eso – Le pidió Inoue, preocupada.
-Bueno, el paciente no tiene nada serio, pero debe descansar mucho – Fueron las palabras de la enfermera, para luego inclinarse y retirarse.
-No importa que tan cerca estuviste de morir – Hablo Renji, apoyando una mano sobre su cabeza, despeinándolo más – Lo importante es que estas vivo un día más, da gracias.
-Yo… estuve realmente preocupada y asustada – Confesó Hinamori, agachando su cabeza levemente – Temía que algo malo te haya ocurrido.
-No tienes que preocuparte por cosas que ya pasaron tonta – Fueron sus palabras, tratando de que no le afectase ese rostro lleno de tristeza. Le toco la frente y se lo golpeó despacio, ocasionando que ella cerrase sus ojos – Así que no pongas esa cara.
-Está bien – Susurro, sonriendo levemente porque sabía que él no quería que se preocupase más, de que entendiese que él estaba bien.
-¿Y cómo fue que terminaste en esas rocas? – Pregunto Ichigo. Su pregunta asustó a las chicas por ser las responsables de ello, las salvadoras en las sombras.
-¡No le hagas esas preguntas! – Reclamo Rukia, tratando de terminar ese tema – ¡¿Qué no ves que no son momentos?
-Opino igual, Toushirou-kun debería descansar, no lo esfuerces mucho – Le pedía una nerviosa Orihime.
-Yo… – Toushirou llamo la atención de sus amigos. Las sirenas trataron saliva. – no lo sé, no puedo recordar que haya terminado así, lo último que recuerdo es que estaba más de 90 metros bajo el agua, atorado y que estaba ya sin aire… cerré mis ojos y luego me di cuenta que los rescatistas me cubrían de mantas en su barco. Tengo recuerdos borrosos, pero no se si son ciertas o falsas, producto de mi imaginación por estar cerca de la muerte.
-Lo importante es que descanses – Insistió la peli-naranja, sonriéndole levemente – Ya tendrás tiempo para saber que es realidad o no… ¿No crees?
-Hime tiene razón – Apoyo Hinamori, tomando la mano del muchacho – Por favor, descansa Shirou-chan.
-Será lo mejor… antes de que vengan esos fastidiosos de mis compañeros de trabajo y no me dejen pegar un ojo – Gruño fastidiado.
Los muchachos se despidieron de él y salieron de la habitación para dejarlo dormir.
-En serio, Hitsugaya se ha salvado de milagro – Comento Renji, pasando sus manos detrás de su cabeza.
-¿Qué habrá pasado en ese lapso de tiempo que no logra recordar? – Se pregunto Ichigo, metiendo sus manos en los bolsillos.
-Lo más probable, es que lo salvo su ángel de la guardia – Eso hizo sonrojar a Hinamori, porque le hizo acordar que para salvarlo… ¡Tuvo que besarlo!
Una vez afuera, el móvil de Rukia sonó, poniéndola nerviosa al reconocer que era su hermano. Tragó saliva.
-Hola niisama.
-Rukia, ¿Podrías explicarme el por qué me ha llegado una factura de un biólogo Urahara Kisuke con una nota tuya diciendo que debo pagar la reparación?
-Bueno, yo… por mi culpa, el barco termino en plena tormenta y salió muy dañada… en verdad lo siento mucho niisama, no volverá a pasar.
-Para mí es desagradable esto, ¿Por qué tengo que aguantar a ese imbécil?
-¿Es cierto entonces de que se conocen, niisama?
-Tengo que irme al trabajo, volveré el lunes por la mañana… - Fue su respuesta, parecía que no quería hablar del asunto. – Hasta entonces, no quiero más problemas – Y se oyó un largo sonido, había colgado.
-Creí que iba a morir – Susurro aterrada, su mano le temblaba mucho desde el momento que contesto la llamada.
-Me hubiese gustado ver su reacción – Confesó Ichigo con una sonrisa llena de burla, cosa que molesto a Rukia.
-Me gustaría quedarme más tiempo, pero debo volver a mi entrenamiento – Se disculpo Renji, viendo su móvil, había recibido un mensaje de su madre y maestro. – Nos vemos mañana.
La sirena de cabello naranja caminaba sola hacía su casa, con unas bolsas llenas de compra y se detiene al acercarse a la plaza, ya que veía como un grupo de seis delincuentes peleaban con cuchillos y dagas contra un solo muchacho, quien a pesar de pelear con las manos desnudas, los derrotaba fácilmente. Uno lo iba a atacar con el cuchillo arriba, pero esa persona lo detuvo sin problemas, sujetando fuerte de la muñeca y lo hizo girar con una llave que parecía de judo y le dio un golpe en la nariz al que iba a atacarlo por atrás.
-Eso les enseñará a no hacerse los dueños de este lugar que no les pertenece, sino a los niños – Dijo al momento que pateaba en el abdomen a uno que ya estaba en el suelo.
-¿Hichigo? – Soltó Orihime, acercándose de forma insegura.
El albino la observo, para luego abrir sus ojos preocupado, como si viese algo que no le gustaba para nada. No tardo en correr hacía ella, la toma de forma repentina de la cintura y de una forma nada delicado, la apegó a su cuerpo, botando las bolsas y la gira con él, sobre su eje y su mano detuvo a mano limpia una daga, por eso no tardo en salir sangre desde dicha parte del cuerpo. Sin soltarla, logra darle una fuerte patada al contrincante, mandándolo a volar y su mano soltó el arma.
-No deberías andar con la guardia baja cuando hay delincuentes cerca Orihime.
-Lo siento tanto, estás lastimado por mi culpa – Sacando de su bolsillo derecho un pañuelo amarillo claro, con el dibujo de una frutilla en el centro, Hichigo arqueo una ceja al ver eso. Ella parecía que no lo había notado y uso aquel delicado objeto para limpiarle la sangre y luego lo uso como una venda, cubriéndole la marca – No es tan bueno como los de tu padre, pero algo es algo.
Kurosaki miraba aquella "curación" fijamente, estaba arrugado y un poco mal hecho, pero de seguro era mejor que cualquier ayuda profesional – Gracias.
-Puedes quedarte con el pañuelo, lo necesitas más que yo en estos momentos. – Vio sus bolsas y lanzo un suspiro, viendo lo que quedaba de su cena – Ya no tendré nada para comer – Susurro con una sonrisa un poco irónica, botando la bolsa a la basura.
-Vamos, te invitaré a comer a mi casa, como disculpa por quedarte sin cena.
-Pero todo esto paso por mi culpa, no es necesario.
-Insisto, es más… es una orden – La toma con su mano ileso y la arrastro por la ciudad, ignorando sus quejas.
-¡Orihime-chan, que sorpresa! – Fue el recibimiento de Isshin.
-No tenía otra opción, me arrastraron. – Fue su explicación, con las mejillas sonrojadas y la vista gacha.
-¿Qué te hizo mi hijo ahora? – Pregunto preocupado, tomándola de los hombros y analizándola con cuidado.
-Oh no, estoy bien. – Sacudiendo sus manos en negación, nerviosa de que castigasen al muchacho – Hichigo sólo me estaba ayudando de unos maleantes.
-¿Maleantes? ¡Bien hecho Hichigo! ¡Te comportaste como todo un hombre! – Le decía emocionado, con lágrimas de felicidad.
-Cállate viejo, me avergüenzas – Cruzándose de brazos – Arruine su cena por accidente y debo recompensarla, por eso la invite… por cierto viejo, ¿Me revisas la mano?
La puerta principal se abre nuevamente y ven nada menos que a Ichigo con una mochila al hombro. Se sorprende al ver a Orihime en la casa y no tardo en ver a su hermano, prediciendo que él era responsable de algo. La muchacha miro hacía otro lado para ocultar su sonrojo, podía oír los latido frenéticos de su corazón, creyendo que en cualquier momento se desmayaría, de nuevo se le aparecía ese comportamiento de tímida e indefensa, incapaz de enfrentarlo a la cara por mucho tiempo.
-¿Qué le hiciste?
-La secuestre para encerrarla en mi cuarto durante un mes haciendo muchas cosas "productivas" – Le quiso molestar, cosa que consiguió, disfrutaba como Ichigo no tardo en cabrearse, se le veía una gruesa vena en su frente, quiso seguir molestándolo – Ahora mismo le estaba pidiendo al viejo mucho preservativos, asique por favor, no se te ocurra entrar a mi cuarto a interrumpir.
-¡Maldito desgraciado! – Rojo de ira, alzo su puño derecho, listo para pulverizarlo, pero Orihime se interpuso nuevamente, abrazando el brazo derecho con fuerza y con sus ojos cerrados. El muchacho la vio, con el rostro oculto en su propio brazo, sin dejar de atraparlo, lo que menos ella quería es que ellos peleasen por ella, o que el peli-naranja saliese lastimado por ella.
-Estaba mintiendo y lo sabes, por favor… no te pelees con tu hermano Ichigo-kun – Le suplico, aún ocultando su rostro, Ichigo había sentido algo cálido y húmedo, ¿Acaso iba o estaba llorando? – No me gusta que la gente salga lastimada.
Ichigo respiró hondo, no podía ponerse violento después de oír esas palabras, estaba claro que él sabía que su gemelo mentía, pero simplemente no podía evitar sentir aquella rabia al pensar que ese idiota tenía aquellas imaginaciones con Orihime, ¿Cómo se atrevía? Quería romperle la cara como una lección, pero esa suplica, aquella voz destruyo toda su ira, toda su barrera, todo su deseo de hacerle una cirugía de rostro a su hermano con sólo sus puños.
-No te preocupes, no lo machucaré – Le prometió, poniendo su mano libre sobre su cabeza. Hichigo hizo un gesto de molestia al ver como su hermano volvía a calmarse y como Orihime le sonrió.
-No me rindo fácilmente King.
-La cena esta lista – Anunció Yuzu con un lindo delantal amarillo y una charola en su mano derecha – Eres bienvenida Orihime-chan.
-Gracias – Agradeció con una sonrisa.
Todos pasaron a la mesa, Zangetsu parecía que le había agradado a la muchacha, incluso le ofreció su lugar del asiento, era una buena señal de que la aceptaba bien cerca de su familia, incluso una futura "nuera", como dice Isshin, aunque se lo guardarían en sus pensamientos. La cena fue tranquila, aunque también muy animada, Orihime se divertía conversando con las hermanas Karin y Yuzu y ante las bromas de Isshin que le hacía a sus hijos mayores… hace mucho tiempo que no se sentía así, desde que perdió a Sora, era agradable volver a sentir aquel ambiente familiar que los Kurosaki les regalaba por esa noche.
-Déjame ayudarte a retirar las cosas, Yuzu-chan – Se ofreció Orihime al momento que recogía unos platos.
-Muchas gracias Orihime-chan, pero eres una invitada, no sería correcto.
-No tengo ningún problema Yuzu-chan – Regalándole una sonrisa.
Entre las tres (Karin también se ofreció), fueron dejando en la cocina las cosas que ocuparon para cenar. Cuando Orihime recogió los dos últimos platos que quedaban, camino para dejarlos en el lavamanos, pero en ese momento, Yuzu abrió la llave. Aún así, ella pudo quitar sus manos a tiempo, salvándose de mojarse…
O eso creyó.
-¡Lo siento! – Grito Karin al momento que invirtió una jarra llena de agua sobre ella al tropezarse.
-¿Estás bien, Orihime-chan?
Ay dios… el tiempo corre.
-¡Lo estoy! – Grito mientras corría con todo lo que sus pies le daban hacía el baño, recordando que conocía el camino.
Todos quedaron paralizados por su extraña actitud, confundidos, y más cuando oyeron una especie de golpe, como que algo cayó al suelo de golpe.
-Genial… no me esperaba que al cenar aquí, terminaría con esta linda amiga – Decía con sarcasmo, viendo su cola plateada mientras se sentaba en el suelo con complicidad.
