Continuación de sirenas!

Se que no deberiamos celebrar el bicentenario porque en realidad, lok paso en septiembre fue la primera junta de gobierno en la patria vieja, pero bueno, para no ser menor patriotas, dedico este capitulo a los ichihimistas chilenos!

aprovecho tmb para dar un anuncio, he pensado que podria subir dos contis al mes en ves de uno? que dicen? aunque claro, si aceptan y si no logro subir dos contis no es porque no quiera, sino por compromisos, espero que entiendan eso.

Asi que diganme...quieren dos contis al mes?

Capitulo 17: Lo que yo puedo hacer.

Caminaban por la montaña.

Los muchachos habían llegado al punto en donde hace varios días, las sirenas cayeron al precipicio por haber estado huyendo de esa criatura extraña que resultaba que era denominado como "Terrino".

-¿Y cómo lo haremos? ¿Nos tiramos? – Pregunto Hichigo con sarcasmo.

-Mira eso. – Rukia señalo una especie de camino bien delgado. – Eso fue lo que quedo mientras esa roca se deslizaba con nosotras. Podemos usarlo como apoyo para bajar.

-No, es demasiado arriesgado. – Ataco Hinamori, temerosa por lo que podría pasar. – ¿Por qué no entramos de la misma forma en que salimos?

-¿Nadando? – Preguntaron Orihime y Rukia a la vez.

-Pudimos haber hecho desde el principio. – Fue la queja de Hichigo, cruzándose de brazos.

-¿Ibas a aguantar más de 5 minutos bajo el agua? – Preguntaron las muchachas a la vez, cruzándose de brazos.

-Puedo eso y más. – Respondió con orgullo.

-Bueno, lo mejor es que regresemos y vayamos a…. – Orihime había hablado, pero…

Oyeron un aullido.

Todos giraron sus rostros y lo vieron, aquel Terrino, mitad lobo marino y lobo de tierra.

Los miraba fijamente a los ojos, como si se comunicara a través de los gestos. Por unos segundos, los cuatro quedaron confusos, bajo una especie de hipnosis y cuando reaccionaron, no sólo estaban en otro lugar de la montaña, sino que sus pies estaban a unos centímetros lejos del suelo, como también las patas del Terrino.

Lanzaron una exclamación de asombro y de golpe caen al suelo de pie. El terrino dio media vuelta, sólo dio un par de pasos y desvaneció de la vista de todos.

-Eso fue extraño. – Admitió Rukia indicando el lugar donde antes estaba la criatura.

-Pero aún así, nos trajo a la cueva. – Dijo Orihime señalando.

Todos miran a la misma dirección que la peli-naranja y en efecto, ahí estaba la cueva, tal como antes, nada en ella había cambiado.

-Muchas gracias. – Agradeció Hinamori.

-Deberíamos conocer los lugares alrededor. Ya saben, para que sepamos por donde ir. – sugirió el albino, sacando una brújula y una libreta.

-Me parece bien. – Apoyo Rukia.


Mataría a Hichigo.

Por su maldita culpa, ahora él era la total victima de…

-¡Ichigo, deja de correr y enfréntame! – Gritaba su tío Kenpachi. – No mancilles a la familia… ¡Se un hombre!

-¡Lo que quiero es vivir! – Le gritaba mientras corría, con sus ojos abiertos y con miedo al ver como su tío se iba acercando más con su katana desgastada en las manos.

-¡Ichi corre como el viento! – Gritaba Yachiru emocionada, sin dejar de señalar a Ichigo mientras lo veía correr desde su sitio: La mesa de camping.

Como la familia Kurosaki estaba reunida nuevamente, Isshin no lo pensó dos veces y decidió llevar a la familia a un día de camping. Claro que Ichigo se negó al principio, pero entre su prima peli-rosa y su padre, lograron amarrarlo y llevarlo a la fuerza. Una vez de picnic, se dedicaron a comer las exquisiteces de la pequeña Yuzu y Kenpachi se le había ocurrido la brillante idea de "calentar" con su sobrino Ichigo para bajar la comida, claro que Ichigo no tenía un arma con la cual defenderse, pero a su tío no le dio importancia, dijo que así se haría más fuerte físicamente.

-Kenpachi se esta sobrepasando nuevamente. – Murmuro Zangetsu.

-Oye hermano. – Despreocupado como siempre, Isshin le ofrece una lata de cerveza. – ¿Dónde esta mi sobrino consentido?

-Estudiando. Quiere venir en sus vacaciones.

-Oh, ya veo, ya veo… ¡Ichigo, corres muy lento!

-¡Vete a la mierda jodido padre! – Le gritó con todas sus fuerzas y esquivando los ataques de Kenpachi a la vez dando saltos.

-Me preocupa Ichi-nii. – Murmuro Yuzu con sus ojos humedecidos y con la cabeza gacha. – El tío Kenpachi esta siendo muy cruel… ¿Y si me lo mata?

-No tienes por qué preocuparte Yuzu. – Karin comía desinteresada su comida, ya era algo normal en la familia Kurosaki. – Si él puede con otosan, esto es un juego de niño.

-¡Je je je! ¡Juego de niños! – Exclama Yuzu con sus mejillas sonrojadas y una amplia sonrisa. – ¡Oh! ¡Ken-chan le va a partir la cabeza! – Ichigo se salva agachándose. – Buu… ¡Ichi-chan, deja de moverte!

-¡No gracias, no quiero que me maten! – No sabe como lo hizo, estaba demasiado preocupado en que su tío no le cortase su cuello, pero había conseguido que la técnica de su tío golpease directamente a Isshin, mandándolo a volar y sus ropas estaban sangradas. – Uf, menos mal que el viejo es duro de matar.

-¡OTOSAN! – Histérica y llorando, Yuzu corrió hacía su padre rogando de que el señor de arriba no se lo arrebate aún.

-Buen tiro. – Fue todo lo que dijo una aburrida Karin.

-¡Ken-chan es el número uno! – alzando sus brazos con felicidad.

Ichigo sólo estaba preocupado de recuperar el aire y su alma con una mano en el pecho.

Definitivamente se vengaría de su gemelo.


Las tres sirenas nadaban bajo el mar con destino hacía la cueva de Rukongai. Cuando encontraron el camino, no tardaron en volver a entrar en aquel túnel y cuando vieron la salida, sacaron sus cabezas a la superficie y ven el interior de la cueva y a Hichigo analizando su alrededor.

-No importa cuantas veces lo vea, sigue pareciendo una cueva normal. – Murmuro el albino cruzando su mirada con las chicas.

-Con la excepción que es una fabrica de hacer sirenas. – Le recordó Rukia apoyándose en la orilla de la fuente, lo mismo hicieron las otras.

-Es muy re confortable estar aquí. – Confesó Orihime con una sonrisa y cerrando sus ojos.

-Sería… ¿Cómo un segundo hogar? – Pregunto Hinamori con emoción en su sonrisa.

-Sí, siento que todas las preocupaciones se me van. – Aseguró Rukia al momento que estiraba sus brazos.

-Entonces… ¿Hago unas muestras de agua? – Pregunto Hichigo al momento que sacaba un pequeño equipo de química muy avanzado.

-¿Cómo puedes conseguir esas cosas?

-Soy el hijo de un doctor, ¿recuerdas?

-Y yo que pensaba que no eras más que un vago. – Murmuro con una sonrisa llena de arrogancia.

-Entonces, Hichigo-kun… ¿Quieres ser científico? – Pregunto Orihime con emoción.

-Un doctor en realidad… pero también quiero ser un investigador marino… lo que me salga mejor. Aunque con todos estos misterios de las sirenas, se volverá una gran estimulación.

-Pobre de ti que nos uses como conejillos de indias.

-Rukia-chan, no te enojes que él sólo nos esta ayudando. – Le pidió Hinamori muy nerviosa.

-Sería genial saber que es lo que el agua tiene. – Murmuro la peli-naranja.

-No van a encontrar nada en esta agua… porque todo es mágico.

Todos giraron sus rostros para ver nada menos que a tres hermosas mujeres en la entrada de la puerta y ahogaron un grito al ver que eran nada menos que Rangiku, Yoruichi y… ¡Nelliel! Hinamori no podía creer que su jefa estaba allí en esos momentos. Las sirenas reaccionaron con esconderse bajo el agua.

-¿Qué hacen aquí? – Hichigo se pone listo para impedir que aquellas mujeres se acerquen a la fuente.

-No te preocupes. – Nelliel le dedica una sonrisa. – Nosotras somos igual a ellas.

-Están huyendo. – Murmuro Rangiku con una sonrisa mientras corría a la fuente aprovechando que Hichigo se había distraído por la sorpresa y se sumerge.

Orihime y sus amigas nadaban lo más lejos posible para estar seguras y aún estaban un poco asustadas por ser vistas. Pero se detienen de golpe cuando algo se puso de golpe frente a ellas con máxima velocidad y sólo atinaron con cerrar sus ojos, para cuando decidieron abrirlos, quedan más sorprendidas al ver nada menos que a Rangiku… ¡En forma de sirena! Su cabello que antes estaba recogido en una coleta, ahora estaba suelto y sus piernas habían sido reemplazados por una hermosa y gran cola de color azul índigo, mismo color que las escamas que cubrían sus enormes pechos y que combinaba con el color de sus ojos.

¡¿Qué significa esto? Exclamo Rukia en sus pensamientos, incrédula en lo que veía y sus amigas estaban igual.

Es lo que ves Rukia-chan, nosotras también somos sirenas.

¡¿Cómo puedes saber lo que estoy pensando?

¿Aún no logran saberlo? Esta vez, las tres la oyeron en su mente. – Podemos hablar bajo el agua… y comunicarnos a través de la mente.


Las cuatro volvieron a la cueva y decidieron estar nuevamente en su estado de humana, así que ahora todos se encontraban sentados en la arena que tenía el pequeño lugar para poder hablar de lo que ocurría.

-Si aún no pueden comunicarse en la mente o hablar bajo el agua es porque aún no se han encontrado con alguien de Aqua. – Hablo Yoruichi en pose pensativa.

-O ellos aún no deciden descubrirse. – Agregó Rangiku con una sonrisa.

-¿Aqua? – Preguntaron los cuatro adolescentes.

-Aqua es una antigua "tribu" por así decirlo… nacieron y crecieron sabiendo sobre las sirenas y su misión es protegernos y ayudarnos a controlar el poder que conseguimos al transformarnos. – Le explico Nelliel con una pequeña sonrisa a pesar de su serena expresión.

-Tengo una pregunta. – Soltó Hinamori con un poco de nervios. – Se supone que el Terrino protege los secretos e impide que las personas se acerquen a las fuentes… ¿Por qué no cumplió su deber con nosotras?

-¿Qué conclusión llegaron a ustedes? – Respondió Rangiku con una sonrisa traviesa. – Si el Terrino tiene que proteger las fuentes y llevar a las sirenas a su "destino" para volver a ser una con el mar… ¿Por qué no impidió a tres adolescentes que entrasen?

-Sospechamos que somos una especie de descendientes de sirenas. – Confesó Orihime.

-Pues es eso. – Respondió Yoruichi como si nada ante el gesto de sorpresa de sus oyentes. – Al decir que lleva a las sirenas a su "destino"- Al escuchar esa palabra, todos (sí, incluso Hichigo) sintieron algo de escalofríos, era una palabra muy fuerte. – Se refiere a que las descendientes vuelvan a ser sirenas en las fuentes.

-No bromeen, ya es demasiado esta cola para que ahora nos salgan con eso… voy a necesitar tres psicólogos después de esto. – Se quejó Rukia en un bufido y cruzándose de brazos molesta.

-Esperen. – atacó Hinamori al darse cuenta de algo. – Entonces… ¿Las sirenas existen? ¿No son sólo leyendas?

-Hey, antes nosotras y ustedes no creíamos en sirenas y resulta que ahora lo somos. – Le recordó la morena en justificación.

-Es verdad. – Dijeron los cuatro adolescentes en derrota.

-Ahora díganme… ¿Qué sienten al ser sirenas y poder ver tantas maravillas marinas? – Preguntó una emocionada Nelliel.

-Fantástico, realmente maravilloso. – Confesaron las novatas sin dudarlo.

-Nelliel-san, ¿Contrataste a Hinamori porque era una sirena? – Soltó Orihime de golpe.

-Como profesional, la contrate porque yo se que tiene potencial… y más si se atreve acercarse al peligro. Porque… ¿Qué otras sirenas se atreverían a fundar o trabajar en un acuario donde lo principal es el agua? – Confesó con un tono de broma. – Y como colega, pensé que era bueno tenerte cerca para ayudarte… como lo de Maya.

-Entonces, ¿usted se interpuso para ayudarme aquella vez?

-Y justo a tiempo. – Sin dejar de sonreír.

-Bueno, ya descubrimos que son descendientes de sirenas, lo que hace un Terrino, sobre una organización llamada Aqua que debe protegerlas y que hay muchas mas sirenas aparte de las seis aquí presentes. – Sentenció Hichigo con ironía. – Y cuando creía que mi domingo no sería más aburrido… Por cierto, ¿Cuáles son sus poderes?

-Sí. – Soltó Rukia emocionada. – ¿Podemos ver sus poderes?

-Jamás le digo que no a mi público. – Respondió Rangiku al momento que se ponía de pie. – Tú primero Nelliel.

-Ya que insisten. – Nelliel la imitó y camino hacía la fuente lo señala con su mano y no tardo en convertir el agua en un gigantesco hielo.

-¡El poder de congelar! – Exclamo Rukia emocionada al ver en acción su poder.

-Más adelante podrás hacer esto. – Alzo su mano al cielo y aparece nada menos que una ventisca de hielo. Estaba tan fría que se abrazaron entre sí. Luego ella lo hace desaparecer y con su otra mano crea nada menos que una nevada y los espectadores tocaron los copos de nieve con sus manos por el asombro.

-Es mi turno. – Declaró Yoruichi al momento que la nevada término. Se puso al lado de la peli-verde y señalo la fuente y de un momento a otro, el gran hielo se derritió al momento que humor comenzaba a salir y después una gran cantidad de burbujas.

-¡Puedes calentar el agua! – Hinamori se emociono por ver sus poderes actuar en otra persona, de un cierto modo, le ayudaba a ver que no estaba sola.

-Y harás esto más adelante. – Señala una esquina de la cueva donde no había nadie y BAM, de golpe aparecieron flamas de fuego y las sirenas adolescentes e Hichigo se alejaron un par de pasos por la sorpresa. Hace otro movimiento y el fuego desaparece de golpe, alza su otra mano y un rayo cae desde el cielo y choca con la fuente.

-Entonces… - Orihime gira su rostro para ver a Rangiku con una sonrisa. – Tu poder Rangiku-san es… - Ansiosa por verlo en acción.

Rangiku sólo sonríe, sin darle una señal de que estaba en lo correcto, sólo se dirigió hacía sus migas y señalo la fuente. Las chicas se esperaban ver al agua moverse…

Pero no paso eso.

En vez de eso, el agua le había pasado algo extraño, ellas e Hichigo se acercaron y se atrevieron a tocar, sintiendo una textura pegajosa, incluso se estiraba cuando alejaban sus manos, preguntándose lo que había pasado.

-Yo no controlo el agua, sólo lo convierto en gelatina. – Le explico la mujer encogiéndose de hombros. – Oh si, también puedo hacer esto. – Hace un movimiento con su mano y el agua ahora tomaba otra forma, parecía un enorme cristal. – También puedo cristalizarla.

-No entiendo… Si nosotras nos metimos y obtuvimos estos poderes… ¿Por qué una de ustedes tiene un poder diferente? – Soltó Rukia realmente confundida.

-¿No habíamos quedado que había más de una sirena? – Le recordó Yoruichi cruzándose de brazos. – Además, nuestro grupo no esta formado por nosotras tres y Kisuke… hay otra chica entre nosotros con tu poder Orihime que se transformó aquí también.

-Eso es… impresionante, eso significa que por ahí hay una amiga con tu poder.

-Exacto y que estará destinada a ser parte de su grupo.

-Hay algo que quisiera preguntarles. – Hichigo tomó nuevamente la palabra acercándose a la fuente como sus amigas. – ¿Cómo podemos reconocer a un miembro de esa tribu llamada Aqua?

-Es sencillo, ellos tienen el mismo tatuaje que nosotras cuando estamos en nuestra forma humana. Los tiene también en el brazo izquierdo… aunque presiento que ellos se acercaran a ustedes pronto. – Aseguró Rangiku con sus manos en las caderas.

Se comienza a oír un sonido de alarma, como el de los despertadores.

-Lo siento. – Nelliel apagó el sonido que provenía desde su reloj de pulsera. – Tengo que irme ya, tengo una junta y después debo recibir a Kisuke, ira a ver a los delfines.

-Ese Kisuke. – La rubia se cruzo de brazos con una sonrisa. – Cada día pasa más tiempo con las hembras de mar en vez de una hembra con piernas… ¿Por qué será? – Viendo a Yoruichi y transforma su sonrisa en una traviesa.

-¿Qué es lo que planeas decir? – Se justificó la morena alzando sus cejas y con unos ojos serios porque no le había gustado para nada ese comentario.

-Oh vamos, ¿Cuándo fue la última vez que salieron? En una cita romántica me refiero.

-Eso no es asunto tuyo. – Fue su defensa.

-Bueno chicas, no comiencen a pelear. – Rogaba Nelliel un poco nerviosa por la batalla que se estaba iniciando.

-Ella comenzó. – Dijeron Yoruichi y Rangiku a la vez y señalándose.

-Ahora veo el por qué Urahara-san nos dijo que nos parecíamos a ellas. – Murmuro Orihime algo sorprendida por lo que observaba.

-Te apoyo. – Respondieron sus amigas.

Ahora se oye el sonido de un móvil.

-Es el mío. – Rukia sacaba el aparato de su bolsillo y se emocionó como nunca al ver el contenido del mensaje. – ¡Es de mi hermano, estará llegando a la ciudad en un par de horas!

-¿Byakuya? – A Yoruichi se le dibuja una sonrisa diabólica. – Oh, iré a pasar uno de estos días… para ver a mi buen amigo.

Nelliel lanzó un hondo suspiro ante aquel comportamiento y observo a Rukia. – ¿Quieres que nos vayamos juntas nadando?

-¿No viniste en ningún bote? – Preguntó Rukia sorprendida.

-¿Para qué ir en uno cuando tienes tu propio medio de transporte submarino? – Sonriéndole con travesura.

-Nos vemos al rato y gracias por la ayuda Hichigo. – Se despidió para luego tirarse a la fuente.

-Fue un placer conocerlos. – Sonríe amablemente. – Y Hina-chan, nos vemos mañana en el trabajo. – Y se tira para seguir a Rukia.