Otro mes, otra conti XD
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Bleach es de Tite Kubo
Capitulo 18: Miembros de Aqua en el salón.
A pesar de que su hermano estaría en la mansión en unos cinco minutos, Rukia no quiso ser puntual esta vez, ella necesitaba quedarse más tiempo bajo el agua y así poder quitarse sus preocupaciones y problemas porque sabía que Renji estaría allá y no tenía ganas de verlo e inventar miles de excusas o comentarios sarcásticos para que él deje de preguntarle del por qué paso un domingo en la tarde con el "gemelo malvado".
Esto es fastidioso, ojala pudiera quedarme aquí toda la noche.
Volvió a la superficie en un lugar apartado de la playa en que podía ver su mansión, la residencia Kuchiki. Lanzó un hondo suspiro y volvió a resurgir, tenía que salir de su lado de sirena y volver a ser una adolescente con cuya misión es recibir a su hermano mayor.
De nuevo como humana, corría hacía la residencia Kuchiki lo más rápido que podía y como estaba cerca, se demoró unos diez minutos e ignorando el recibimiento de la servidumbre, corrió hacía el jardín trasero donde supuso que estaría su hermano mayor.
Y no se equivoco, Kuchiki Byakuya estaba con un par de mayordomos recorriendo el lugar y estaba examinando sus grandes árboles de cerezo. Pasó sus manos sobre sus ropas para asegurarse que no se viesen muy arrugadas o sucias por su aventura en la montaña y también recorrió su cabello y sonrió satisfecha por estar todo en orden.
-Bienvenido a casa niisama. – Saludo con una gran sonrisa y en eso se percato de que Renji no estaba… ¿Qué le habrá pasado?
-Rukia, ya era hora de que te aparecieras… ¿Dónde anduviste?
-Estuve recorriendo el acuario, había un nuevo entretenimiento y no quería perdérmelo.
-¿Y tu guardaespaldas?
-El joven Abarai llamó. – Se interpuso uno de los mayordomos para socorrer a la joven. – Se disculpa por su ausencia, pero tiene asuntos familiares que atender.
-Bueno, es mejor si él no esta, así no fastidia en mi motivo de llegada. – Rukia sólo pudo suspirar de cansancio, estaba claro que su adorado y gran hermano aún no era capaz de aceptar a Renji como alguien en su vida… como amigos, se corrigió rápidamente.
-¿Y cuál es ese motivo niisama? – Pregunto muy interesada ya que se supone que su hermano regresaría en una semana después.
-¿Conoces a la doctora Ibrahim?
-Por supuesto, Ibrahim Laksharta es la directora de la universidad Tanabata, una de las prestigiosas universidades.
-Y el lugar donde deseas ir. – Agregó y ve como su hermana asentía. – Bueno, y como debes recordar, el año pasado Tanabata abrió una escuela secundaria también.
-Sí, eso lo sé… esta en Tokio. – Dijo la pelinegra aún sin poder captar el mensaje de Byakuya. – Niisama, ¿A qué viene esto?
-En uno de las fiestas que he asistido en la última semana, tuve la oportunidad de conocerla. Aproveche esa ocasión para hablar con ella y le conté lo mucho que deseas ir.
-Eso es genial niisama… ¿Y qué te ha contado?
-Pues que tiene mucha curiosidad por conocerte y ver tus habilidades para saber si eres apta para la universidad.
-¿Me conseguiste una entrevista?
-Algo mejor… pienso inscribirte en la secundaria de Tanabata en el siguiente semestre.
Eso si que fue un golpe sorpresivo para la pelinegra, incluso estaba a punto de gritar pero logró taparse la boca a tiempo con su mano derecha. No podía articular palabras y sus ojos no paraban de observar a su hermano, era una noticia realmente de golpe e inesperada… aún no sabía si era buena idea con este hecho de ser sirena.
-Faltan cuatro meses para el siguiente semestre.
-Una oportunidad perfecta para que pienses sobre ello, la decisión es tuya Rukia, yo te lo propongo, pero es tu elección. Se que es sorpresivo y que cambiara tu vida, pero ambos sabemos que es por tu bien.
-Mi vida… mis amigos… todo iría a cambiar. – Susurro con una mano sobre su cabeza.
Cuando creyó que la gran carga era mantener en silencio su secreto, le llegaba esta noticia.
Se mordió el labio inferior.
¿Qué decisión debía tomar?
-Ya estoy en casa.
-Bienvenido hermano. – Saludo Yuzu con una sonrisa y con una bandeja en las manos. – Llegas justo a tiempo, ya esta lista la cena.
-Bien, me muero de hambre.
-¡Te lo perdiste primo! – De un salto, Yachiru se colgó en su cuello, pero el albino parecía inmune a pesar del peso. – Ken-chan estuvo correteando a Ichigo por todo el campo y sin parar… hasta que golpeo al tío Isshin y ellos iniciaron un pleito.
-Veo que se divirtieron. – Acariciándole los cabellos con una sonrisa de burla por imaginarse a su hermano en tal situación. – Voy a dejar mis cosas…
-¡Ajá! – Yachiru se aleja de un salto e Isshin logró recibir a su hijo dándole en la cabeza con sus dos pies, por lo que el muchacho cayó al suelo de espaldas con ese asqueroso hedor de los calcetines y pies de su padre sobre su rostro mientras Isshin se cruzaba de brazos victorioso. – Hichigo, me decepcionas… ¡Te falta entrenamiento!
-¡Maldito idiota! – Lo toma de los tobillos y de un momento a otro, Isshin ahora estaba boca abajo en el suelo, su hijo estaba sentado sobre él y le doblaba las piernas con todas sus fuerzas mientras lo oía gritar de dolor. – ¡¿Cuándo aprenderás a ser un padre normal?
-Buen movimiento Hichigo… me enorgulleces. – Lloriqueando de orgullo mientras su hijo lo soltaba y se dirigía a las escaleras.
-Ya bajo. – Tratando de calmar su temperamento o terminaría asesinando a su progenitor.
Ya en el segundo piso, caminaba con cautela hasta su cuarto, no quería pillarse a su tío Kenpachi, paso por el cuarto de su hermano y le extraño que la puerta estuviese abierta, así que hecho un vistazo para descubrir que no estaba.
-Debió salir a caminar… normal después de ser atacado todo el día. – Y entró en su cuarto.
Primero dejo sus cosas sobre la cama y se sentó en su escritorio para ver los últimos detalles de su trabajo en equipo con Orihime, pero se interrumpe de golpe al recordar su día en Rukongai. Giró su silla para poder ver la mochila que había dejado en la cama y lo recoge para poder sacar el diario que escribió su madre.
-Si todo lo que esta escrito es cierto… eso significa que ya se quienes son esos de Aqua.
-Creo que pasar demasiado tiempo bajo el agua me ha despertado un antojo a comer pez.
El canasto de Orihime estaba lleno de latas de atún, pedazos de salmones entre otros, le pago al dueño y salió con tres bolsas cargadas. Sus pies la guiaron a la plaza y no pudo evitar detenerse para contemplarlo por unos momentos, recordando que allí estuvo a solas con Ichigo… se sonroja levemente y agacha su cabeza con intenciones de ocultar sus nerviosismos y decide volver a casa.
No dio apenas dos pasos cuando oye su nombre y se sonroja más al reconocer esa voz. Alza su cabeza y en efecto, Kurosaki Ichigo estaba frente a ella… al parecer, esta plaza tenía un poder de atracción que obligaba a los dos ir allá y encontrarse.
-Hola Ichigo-kun. – Saludo con una sonrisa en sus labios, algo normal en ella. – Te ves agotado… ¿Te paso algo?
-Bueno… es la consecuencia de tener una familia como la mía. – Le respondió de forma desinteresada. Dirige su mirada en las bolsas que llevaba la chica y una gota se desliza por su frente por la cantidad y porque todo eran comidas marinas. – Esto… - Señalando.
-¿Eh? – Se da cuenta que quería decirle algo respecto a sus compras y se sonroja levemente. – ¡Ah! Bueno… yo… me dio un antojo.
-Uno muy grande por lo que puedo notar… ¿Me dejas ayudarte?
-¿Eh? N-No es necesario, no quiero causarte molestias Ichigo-kun.
-Anda, déjame ayudarte. – Tomando las bolsas como si nada, pero en el momento que rozo la piel de la chica con la suya, tuvo que hacer un esfuerzo por no sonrojarse. – Si me estoy ofreciendo es porque no es ningún problema.
-S-Sí… muchas gracias. – Completamente roja por haber sentido aquel dulce tacto y sus latidos estaban rogándole por más.
Al principio la caminata fue silenciosa, a ninguno de los dos se le ocurría un tema de conversación, pero lejos de estar incómodos, estaban muy a gustos juntos y solos, con una agradable paz que no interfieren ni Rukia, sus otros amigos o ese molesto club de fans.
-I-Ichigo-kun. – Soltó repentinamente la muchacha al ver a lo lejos una florería.
-Dime Orihime. – Girando su cabeza para poder observarla, notando como indicaba el mencionado lugar.
-¿No te molesta que pasemos por ahí? Quisiera comprarle unas flores a mi hermano.
-Adelante, no tengo problema alguno.
Salieron de la florería con un pequeño ramo de lirios blancos y dieron rumbo al departamento de Orihime, pero esta vez, sonriendo y hablando de algunas cosas y la chica soltó una risa llena de diversión por haber oído el día de picnic con su familia.
-No es para reírse, creí que esta vez si moriría.
-Y al final fue tu padre quien sufrió el castigo. – Liberando una amplia sonrisa llena de dulzura e inocencia.
-Sí… bueno, se lo merecía. – Le explico mirando hacía otro lado ya que sentía el calor en sus mejillas por ver esa sonrisa.
-Ya hemos llegado Ichigo-kun… ¿Quieres…quieres pasar a tomar el té? – Le ofreció con timidez por haberse atrevido a dar un paso tan grande.
-Otro día Orihime, ya es hora de cenar y si no llego, mi viejo me dará otra patada en la cara. – Viendo su reloj, era una regla cenar a las 7 y ser puntual o recibirías el mítico castigo de Kurosaki Isshin.
-C-Claro… será otro día. – Sintiéndose un poco ridícula.
-Nos vemos mañana en la escuela. – Dejo las bolsas adentro una vez que Orihime abrió la puerta y… besó su mejilla izquierda.
Ambos quedaron en shock y sonrojados, ¿Acaso había pasado eso? Se quedaron mirando en silencio sin poder creer aún lo sucedido, ninguno sabía que decir al respecto.
-L-… Lo siento, Orihime.
-No te preocupes Ichigo-kun, no pasa nada… los accidentes pasan.
-Esto… yo… bueno… nos vemos.
-Nos vemos mañana. – Se despidió mientras lo veía correr algo apresurado. – Ah… soy una tonta. – Golpeándose levemente con el marco de la puerta. – ¿Sólo se me ocurre decir accidente? ¿Parecía un accidente o en verdad yo le gusto?
Hinamori estaba tendida en su cama, no tenía muchas ganas de comer, pero sabía que sino lo hacía, terminaría con un dolor de guata enorme o desmayada al día siguiente, así que con pereza se levanta y baja hacía la cocina para buscarse unos bocadillos de fácil preparación, en verdad que no estaba con ánimos de nada, ni de cocinar, mirar la televisión u otra cosa, sólo quería estar en su cama hasta quedarse dormida.
Opto por hacerse unas hamburguesas y abrió un paquete de galletas. Estaba por servirse un vaso con leche de chocolate cuando oyó como tocaban el timbre, así que dejó la caja sobre la mesa y caminó hacía la puerta para ver a través de un pequeño agujero quien era y casi le da un infarto al ver que era Hitsugaya. Sus manos estaban temblando por los nervios, sabía que él sacaría el tema de su salida con sus amigas e Hichigo en un tipo de una futura conversación que tendrán cuando entre a su casa… ¿Qué hacer?
Suspiro resignada al volver a oír el timbre, estaba claro que él no se ira de rositas, incluso es capaz de despertarla si ella estuviera durmiendo en estos momentos y por eso no le abría la puerta. Se armo de valor y la abrió, tratando de lucir lo más normal posible.
-Hola Shirou-chan, lo siento… me pillaste en el baño.
-No hay problema… con permiso. – entrando a la residencia sin esperar una afirmación o negación. Momo cerró la puerta y camino hacía donde había dejado su bocadillo.
-Gran cena. – Comentó el marinero con sarcasmo mientras la veía llenar su vaso.
-No tengo ganas de cocinar. – Le explico simplemente para luego morder su hamburguesa y sonrió satisfecha por lo deliciosa que le había quedado.
-¿No tienes algo que decirme?
-¿Cómo que? – Pregunto con inocencia aun sabiendo a donde llevaría esta conversación.
-No sé… comenzando con decirme el por qué pasaste tu domingo con las chicas… y con ese cara de harina.
-¿Qué tiene de malo pasar un día con mis amigas? ¿O me vas a prohibir estar con ellas?
-No niego eso, puedes estar con Kuchiki e Inoue y hacer lo que quieran… mi problema es que te juntes con el gemelo de Kurosaki, él… él es muy peligroso y mala influencia… quien sabe lo que te puede hacer.
-Oh… ¿Entonces estas diciendo que soy una niñata de cinco años que necesita protección en cada momento? – Ella misma se había sorprendido por haber sacado tal valor y gritarle lo que le paso por la cabeza al oír eso. – Pues estas equivocado Toushirou, me se cuidar muy bien y no necesito de tu protección paterna para decirme con quien estar.
-No se trata de eso. – Pasando una mano por sus cabellos, esto se estaba saliendo de control, pero no sabía como expresarse sin sonar un… ¿Celoso?
-¿Entonces qué? Toushirou, él no es la personificación del diablo ni una mala persona.
-Actúas como si lo conocieras de toda la vida.
-Mira… hay cosas que yo no te puedo decir… y no quiero que me andes acosando por eso, no soy una niña y si no te las digo es porque es algo mío y yo decido si decirlas o no.
-Pero si se las dices a él. – Ahora si, ahora si que había sonado como un tonto y un celoso, por eso Hinamori no pudo evitar sorprenderse un poco y tuvo que hacer un esfuerzo por no sonrojarse… o no enojarse.
-Él sólo las descubrió… irónico, ¿no? Que mi amigo de la infancia no sea capaz de notar nada y en cambio, otro si se da cuenta.
Estaba tan molesta que no se dio cuenta que sus poderes estaban calentando demasiado su vaso con leche hasta el punto que el vaso explota y la leche, ahora caliente, salpique por todos lados, mojando incluso a los chicos. Hinamori se asustó por aquello que tardo unos segundos en reaccionar y corrió rápidamente al baño ignorando los gritos del peli-blanco, se encerró y se acercó a la tina justo a tiempo ya que estaba cayendo dentro de ella en su forma de sirena.
-¡Momo, abre la puerta!
-No. Hazme un favor y vete. – Apoyando sus brazos en la orilla de la tina.
-Pero… Momo, sólo abre, quiero ver si…
-¡Estoy bien, ahora vete! – Gritó con todas sus fuerzas.
Hinamori se mordió el labio y en el momento que oyó como la puerta se cerraba, se largo a llorar, ocultando su rostro con la ayuda de sus brazos.
-Esto es realmente difícil. – Se dijo entre llanto.
Era un nuevo día en la ciudad de Karakura y en el aeropuerto se podía ver que había llegado a la pequeña ciudad una muchacha.
Aquella chica tenía el cabello liso y le llegaba a los hombros, brillando de color castaño oscuro, mismo color que sus ojos, pero más claros y tenía su piel suave y de color blanco. Vestía una falda por arriba de las rodillas, tipo colegiala y de color rojo oscuro, una blusa blanca sin mangas y unas hawaianas azules por lo que se podía ver que se había pintado las uñas de color morado, con una flor en el dedo gordo, dibujado con finas líneas blancas. Las uñas de sus manos tenían el mismo color, pero en vez de la flor, era una concha de mar.
Su mano izquierda arrastraba su maleta de color verde que venía con rueditas, su espalda cargaba una mochila negra y su mano derecha sostenía un mapa del lugar y una dirección.
-Bien, según este mapa, mi nuevo hogar esta frente a la playa… eso es genial. – Confesó con una sonrisa en sus labios. – El problema es… ¿Cómo llegar? Usar el taxi sólo sería desperdicio de dinero y en estos momentos no me puedo dar esos lujos.
Una vez afuera del aeropuerto, le pidió indicaciones a un guardia de allí, pero sólo consiguió confundirla más. Estaba por darse por vencida cuando chocó con alguien y cae al suelo de golpe, botando su mapa y dirección al suelo.
-Lo siento mucho, señorita, permítame ayudarla. – Un joven adulto de corta cabellera rubia la tomo de la mano y la coloca de pie, luego pesca los papeles y se los devuelve.
-Muchas gracias señor. – Agradeció con una sonrisa en sus labios. – ¿Es usted de aquí o un turista?
-Mi nombre es Hirako Shinji, un miembro de la marina y vivo aquí, aunque pasó gran parte del tiempo en otras ciudades.
-Tal vez pueda ayudarme… no se como llegar a este lugar. – Enseñándole la dirección.
-Oh, es muy sencillo señorita. – Comienza a darle indicaciones que para ella era muy sencillo. – Y así llegara.
-Muchas gracias, me salvo la vida. – Se inclina agradecida y vuelve a tomar su maleta.
-No hay de que, ya nos veremos por ahí, señorita…
-Chen July. – Se presentó para luego dar la media vuelta y marcharse hacía su nuevo hogar.
-Buenos días Hina-chan. – Saludo Orihime emocionada mientras corría hacía ella.
-Buenos días. – Saludo con un esfuerzo para poder sonreír.
-¿Está todo bien? Te ves decaída y deprimida.
-Esto de mantener el secreto es tan complicado. – Fue todo lo que dijo.
-A ver, ¿Qué paso con Toushirou-kun?
Hinamori lanzó un hondo suspiro y se esforzó por contarle todo sin derramar lágrimas, en verdad que aún seguía deprimida, ni siquiera había cenado, desayunado hoy en la mañana… y ni durmió en la noche, por eso estaba también cansada y con unas pequeñas ojeras por el cansancio.
-Vaya… y yo que estaba preocupada por mi encuentro con Ichigo-kun.
-¿Eh? – Mostrando curiosidad por lo que había dicho su amiga. – ¿Qué te ocurrió?
Orihime, con un intento de despejarle la mente un poco, le contó lo ocurrido ayer sin omitir nada. – Y eso fue lo que paso… ¿Cómo se supone que debo tomarlo?
-Decir que fue un accidente es si te acostaras con él, terminas embarazada, les preguntan cómo fue que pasó y dicen "fue sólo un accidente"… pero eso no lo fue, Kurosaki-san no pudo contener más sus emociones. – Agregó esto último con una gran sonrisa.
-Hina-chan, no molestes sólo porque Rukia-chan no esta.
-Pero es la verdad… y hablando de ella, no la he visto… ¿Habrá llegado ya a clases?
-¿Tan temprano? Ella prefiere quedarse en la cama hasta el último minuto… y luego se queja de que el despertador no suena y que esta atrasada.
-Bueno, Kuchiki-san esta de vuelta, así que de seguro va a sacrificarse para darle una buena imagen. – Recordó Hinamori pensando en Byakuya.
Llegaron a la escuela y después de cambiarse de zapatos, caminaron hacía su salón, devolviéndoles el saludo a quienes pasaban en su camino y al entrar al salón, se sorprendieron al ver a su amiga Rukia sentada en su pupitre y con la mirada perdida, parecía que estaba pensando en algo grave o no tendría esa expresión en la cara.
-Rukia, buenos días. – La saludaron al acercarse a su escritorio y vieron como ella reacciona y pone una pose diferente, tratando de parecer normal. – ¿Qué es lo que te ocurre? – Le preguntaron.
-Nada, no me ha pasado nada… estoy perfecta.
-Rukia, te conocemos bien como para… - Oyen como la puerta se abre. – Buenos días Renji-kun, Toushirou-kun, Ichigo-kun.
A Rukia le llamó la atención el hecho de que el cuerpo de Momo se tensó y agachaba la cabeza para no verlos, más bien, no ver al peliblanco. Todos se saludaron y los chicos se juntaron en el pupitre de Ichigo para poder hablar.
-¿Qué es lo que te ocurre Momo?
-No me pasa nada… si a ti no te pasa nada, a mí tampoco.
-Oye, sólo yo doy juegos sucios. – Fue su queja mientras maldecía en silencio.
-Pues parece que ya no, Rukia-chan. – Se burlo Orihime.
-Muchachas. – Las chicas vieron como Hichigo se acercaba a ellas y tomo el asiento de un chico de anteojos para sentarse con ellas en la mesa de Rukia.
-Buenos días Hichigo. – Saludaron confusas por su actitud, parecía ansioso por revelarles algo.
-¿Recuerdan que ellas nos dijeron que los miembros de Aqua tenían un tatuaje que era el mismo que el de ustedes en su forma de sirena? – Susurró después de asegurarse de que nadie pudiera escuchar.
-¿Qué hay con eso? – Murmuro Rukia alzando una ceja.
-Es el mismo símbolo que les vi a Ishida y Grimmjow en aquel día en natación.
Las chicas se sorprendieron ante aquellas palabras, si eso era cierto, eso significaba…
-Espera. – Cortó Hinamori de golpe. – Toda la clase los vieron y no tenían ningún tatuaje.
-Eso es porque se los taparon, yo e Ichigo vimos en los camerinos antes de las clases como se pudieron algo extraño en sus brazos para ocultar el tatuaje. Al principio no recordaba donde lo vi, pero luego de la conversación con esas mujeres y ver la marca en el diario de mi madre, comprobé que era cierto… Ellos son de Aqua.
Vieron hacía la puerta cuando notaron que los posibles Aqua habían llegado y veían como ellos caminaron en silencio e indiferentes de su alrededor hacía sus asientos, para luego volver a verse entre ellos y asienten con la cabeza.
-¿Ahora o en el almuerzo? – Preguntó Rukia.
-Lo mejor es ahora. – Propuso Hinamori poniéndose de pie.
-Rukia. – Renji se había acercado al grupo algo molesto por la presencia del albino cerca de las chicas. – Quiero hablar contigo… sobre lo que te dijo tu hermano ayer.
-Ahora no Renji, tengo que hacer algo… hablémoslo en el almuerzo por favor. – Le pidió mientras se ponía de pie como los demás.
-Pero esto es importante.
-Lo sé, pero en serio, no quiero hablar de eso ahora. Espera a que me prepare en el almuerzo, ¿vale?
-Está bien, tú ganas… pero en el almuerzo sí o sí.
-Claro, gracias Renji.
-¿Qué fue eso? – Preguntó Orihime confundida e interesada.
-No quiero hablar de eso ahora. Hagamos lo más importante primero, ¿sí?
Los cuatro caminaron hacía donde estaban Ishida y Grimmjow, el primero estaba concentrado en su lectura y el segundo sólo estaba echado hacía atrás, con la silla soportando todo su pecho y sus manos estaban detrás de su cabeza.
-Disculpen. – Llamó Orihime con algo de nerviosismo y vergüenza.
-¿Ocurre algo Inoue-san? – Pregunto Ishida al momento que se subía los lentes.
-Bueno…
-Nosotros… - Siguió Hinamori.
-Ah, por favor. – Soltó Rukia fastidiada y apoyó sus manos sobre la mesa de Grimmjow de golpe, logrando que él dejase su posición. – No andemos con juego y vayamos directo al grano… ¿Ustedes son parte de Aqua?
-Tan directa como siempre. – Murmuro Hichigo algo apartado para mantenerse al margen y asegurarse de que nadie se acerque lo suficiente como para oír.
-¿Aqua? – Gruño Grimmjow molesto e indiferente. – no se de qué hablas.
-Oh, déjate de rodeos, señor amargado. – Lo señala acusadoramente con su dedo. – Ya lo sabemos todo y no es necesario que lo sigan ocultando.
-Por favor. – Siguió Orihime con su vista clavada en Ishida. – Es urgente para nosotras.
-Me lo imagino… aún no pueden controlar sus poderes o desarrollarlos a un nivel más alto.
-¿Entonces…? – soltó Hinamori con un poco de emoción en sus ojos.
-Sí, nosotros somos de la tribu Aqua.
