Capitulo 19: Iniciación de Raina.
Hora del almuerzo.
-¿Rukia-chan? – Pregunto Orihime acercándose a su amiga.
-Prometí que hablaría con Renji… ahí me cuentan. – Acercándose al pelirrojo para poder irse juntos a un lugar a solas para hablar.
Aprovechando que Hinamori y Toushirou seguían sin dirigirse la palabra, las chicas quedaron en que irían a la cafetería a comprar sus almuerzos. Después de unos segundos, los nuevos que al parecer eran de Aqua también se retiran con Hichigo detrás.
-Hey Ichigo. – Tatsuki se acercó al grupo con Keigo y Mizuiro detrás. – Vamos a almorzar.
-Claro. – Se pone de pie y recoge la lonchera que le preparo Yuzu.
-Por cierto… ¿No las chicas y tu hermano están últimamente muy cerca? Creo que el trabajo hizo que terminasen en una buena relación.
-Oh, no me recuerdes cosas que me fastidian Tatsuki. – Le alegó mientras caminaban.
-Oh, ya veo. – Keigo mostró una mirada perversa. – Ichigo estás celoso de que la princesa de la escuela ande con otro.
BAM
-Eso te paso por bocón Asano-san. – Mizuiro sonríe al ver a su amigo en el suelo y sin parar de quejarse de dolor.
-Dejemos este tema. – Pidió Toushirou visiblemente fastidiado. Aún estaba afectado por lo que le ocurrió con Momo ayer – Es sólo una perdida de tiempo.
-¿Te siente bien Shirou? – Pregunto Tatsuki apoyando su mano sobre la cabeza del mencionado para revolverle los cabellos.
-¡No me llames así! – Le recriminó apartando su mano.
-No quiero porque es muy divertido. – Sonriendo con burla. Miro hacía otro lado y su semblante cambio, mostrando un poco de preocupación y sospecha. – Me pregunto si esto tiene que ver con… - Susurro.
-¿Qué ocurre Arisawa-san? – Pregunto Keigo frotándose la mejilla adolorido al notar el extraño comportamiento de la mujer.
-¿Tatsuki? – Su amigo de la infancia lo miraba confundido.
-No es nada… tengo hambre, apresuremos. – Empujando a Ichigo para acelerar el paso.
Rukia y Renji se quedaron bajo uno de los árboles del jardín de la escuela. La sirena estaba sentada con sus piernas dobladas mientras miraba el cielo y Renji estaba de pie con las manos en los bolsillos, esperando el momento adecuado para hablar.
-Me contaron que tu hermano piensa enviarte a la secundaria de Tanabata.
-Esos son sus planes, aunque me dice que yo tome la decisión, se que en el fondo él quiere que este si o si. – Lanzando un hondo suspiro. – No me quejo, tú sabes lo mucho que quiero ir a la universidad, pero… es difícil hacer una nueva vida.
-Puedo imaginarlo, un nuevo hogar, escuela… amigos. Se que extrañarías mucho a las chicas… aun cuando estas acostumbrada a que te transfieran.
-Aunque no lo creas… estoy asustada… ya he pasado por muchos cambios de golpe y me aterra otro más. – Refiriéndose al hecho de que hace unas semanas se había convertido en sirena, luego de que en realidad es la descendiente de una y para finalizar… esta transferencia que le sugirió su hermano.
-¿Tú asustada? Guau, eso es raro. – No pudo evitar burlarse por lo que había oído.
-Soy una persona también, Renji. – Se quejo mientras lo miraba de mala manera.
-Ya. – Apoyo su mano en los cabellos de su amiga para revolvérselos ante los molestos ojos de ella. – Anda, sube ese ánimo… ambos sabemos que tomaras la decisión que crees conveniente y saldrás adelante.
Rukia sonrió levemente en agradecimiento, pero después agacho su cabeza algo preocupada y se tapa el rostro con sus manos frustrada porque había algo más que le molestaba y no quería admitirlo, pero…
Era él.
¿En verdad debía dejar a sus amigos, a las chicas, su vida y a Renji atrás?
Después de que Orihime y Hinamori compraran sus almuerzos, se acercaron a una mesa que ya era ocupada por Hichigo, Ishida y Grimmjow y se sentaron disculpándose por la tardanza.
-¿Y la otra pez? – Preguntó Grimmjow al mismo tiempo que masticaba su emparedado.
-Discúlpenlo, le hace falta muchos modales… y una vida.
-¿Qué dijiste Ishida? – Exclamo tan molesto que algunas migajas saltaron hasta la mesa, al parecer, también tenía problemas de temperamento.
-Antes de que se lancen a una disputa por quien es el más idiota – Interrumpió Hichigo sin rodeos. – Podrían primero explicarnos unas cosas.
-¿Por donde comenzar? – Se preguntó Ishida mientras volvía a subirse los anteojos, parecía un hábito muy habitual en él. – Bueno, nuestro "clan" por así decirlo, todos sentimos que el Terrino había encontrado a otras descendientes de sirenas y que las envió a la fuente que estaba en Rukongai… es decir, ustedes tres.
-Supimos que ustedes vivían en Karakura, así que el cabeza de nuestra tribu nos eligió a nosotros para venir aquí, encontrarlas, vigilarlas y cuidarlas en las sombras hasta que fuera la hora de presentarnos y ayudarlas con sus poderes. – Siguió Grimmjow para luego volver a comer. – Claro que sospechábamos que terminarían sabiendo de nosotros a través de esas mujeres desesperantes. – Refiriéndose a Rangiku, Yoruichi y Nelliel. – Aunque no al punto de estar muy seguras de que éramos nosotros.
-Tengo una consulta que hacerles. – Soltó Momo de golpe alzando un poco su mano con timidez. – Ustedes… ¿Tienen poderes como nosotras?
-Podemos hacer cosas que se sorprenderían. – Confesó Ishida despreocupadamente.
-¿Cómo que? – Preguntó Orihime llena de curiosidad.
-Dejémoslo como sorpresa, que se descubra con el tiempo.
-Entonces, si ustedes tienen poderes… ¿Tuvieron algo que ver en aquella ocasión? – Volvió a preguntar Hinamori.
-¿Qué ocasión? – Preguntó Hichigo.
-Aquella vez en que estabas buceando con tu hermano antes de las mantarrayas.
-Es verdad. – Exclamo Orihime. – Estuve a punto de ser descubierta por ustedes y algo mágico le ocurrió al agua y eso me ayudo a escapar.
-¿Me vieron con mi hermano? – Preguntó Hichigo un tanto preocupado e irritado, no le gustaba para nada que lo hayan descubierto.
-Mas bien, fue Orihime-chan, yo estaba en la orilla, recuerda que no me metía al agua al comienzo por el miedo.
-Siempre quise preguntártelo… ¿Por qué estabas con Ichigo-kun? Pensé que no se soportaban.
-Eso es algo que no les incumbe. – Tajante con su respuesta, no quería dar explicaciones de por qué estaba con su hermano. – Mejor es saber si es un "sí" o "no" – Viendo a los de Aqua. – ¿Lo hicieron?
-Si, nosotros te ayudamos esa ocasión. – Confesaron a la vez.
-Nosotros tenemos una conexión extraña con el agua desde que nacemos. – Le explicó Ishida mientras tomaba de su jugo. – Digamos que en cierta forma es como ustedes, aunque las sirenas los tienen más profundo que nosotros por ser habitantes del mar y nosotros somos algo que se necesito crear.
-¿Qué se necesito? – Preguntaron las sirenas e Hichigo sin comprender.
-Olvídenlo, eso es algo que no deben saber por ahora. – Les dijo Grimmjow terminando de su almuerzo.
La campana suena, era hora de volver a sus clases.
-¿Nos podemos reunir en la playa esta noche?
-¿Para qué Ishida-san? – Preguntó Hinamori confundida.
-Vamos a darles algunas lecciones.
-Que venga la otra sirena. – Grimmjow se pone de pie junto a su colega. – A las 8 y no tarden tanto.
-Vaya que tiene actitud de general mandón. – Se burlo el albino con una sonrisa irónica en los labios.
-¿Qué hacemos? – Preguntó Hinamori a su amiga.
-Bueno, teníamos pensado ir allá después de clases, sólo que al parecer, nos quedaremos más tiempo de lo planeado. – Fue su respuesta.
-Hay que regresar. – Hichigo se pone de pie y camina un par de pasos. – Vamos rápido para contarle a Rukia antes de que llegue el maestro.
Las sirenas asintieron y lo siguieron.
Después de un día en la escuela, lo mejor era pasar el resto de la tarde divirtiéndose, algunos irían de compras o jugar por ahí, pero las chicas decidieron dar un paseo por la playa. Primero pasaron a sus respectivos hogares para cambiarse, colocándose sus trajes de baño, encima se colocaron ropas de calle, prepararon sus bolsos con lo que necesitarían y se reunieron en la parada del autobús que las llevaría a la playa.
Una vez en la playa, pasaron a un pequeño restorán que estaba especialmente para los turistas y los amantes de la playa que se pasaban el tiempo en ese lugar nadando o surfeando. Rukia y Orihime se encargaron de que Hinamori comiese bastante ya que tenía que recuperar falta de alimentación desde ayer en la cena.
-Es decir, casi te desmayas saliendo de la escuela si Hime y yo no te hubiésemos atrapado. – Le regañaba Rukia mientras comía de una papa frita.
-Lo siento, es que he estado muy deprimida.
-Por lo de Toushirou, ¿no? – Pregunto Orihime con una leve sonrisa llena de comprensión mientras la veía asentir.
-Yo quiero saber lo que ha pasado entre ustedes… y entre Ichigo y tú. – Reprochó la pelinegra al momento que señalaba a Orihime.
-Ya te dijimos que te lo diremos cuando nos digas lo que te ocurra a ti.
-Eso no es justo, se supone que yo soy la de los juegos sucios.
-Pues ya no más Rukia-chan. – Se burlo Hinamori sin poderlo evitar.
Orihime soltó una risita ante aquellas palabras mientras Rukia sólo bufó molesta, no le gustaba que sus amigas se metieran en su terreno. La peli-naranja dejó de reír y apoyó su mano izquierda en la espalda de su amiga.
-Sabes que estamos juntas en todo lo que se nos vendrá encima, pero para eso debes confiar y contarnos… intentaremos ayudar.
-Ojala pudieran ayudarme, pero… esto es un debate conmigo misma.
-No más secretos Rukia-chan. – Hablo Hinamori para darle fuerzas en hablar.
-Yo… la verdad es que mi hermano vino a casa para decirme que me consiguió una matrícula en la secundaria de Tanabata para el segundo semestre.
-¿Qué? – Exclamaron sus amigas sorprendidas, ¿Rukia se iría?
-¿Te vas?
-¿Justo ahora? – Siguió Orihime.
-Tengo todo este semestre para decidir si voy o no… aunque conociendo a niisama, no oirá un "no" como respuesta. Una parte no quiere, pero… esta es mi oportunidad de oro para que a futuro me acepten en la universidad de Tanabata, mi sueño. Pero llegó a pensar… ¿Dejarlos a todos? Mi vida, mis amigos, ustedes, enfrentar sola esto nuevo que nos esta pasando y…
-Y Renji. – Termino Hinamori algo preocupada y veía como Rukia sólo agacho la cabeza al oír el nombre del pelirrojo.
-Rukia-chan. – Orihime la abrazo del cuello, aferrándola a su cuerpo. – No queremos que te vayas, pero no podemos impedirte en la decisión que tomes… y no importa cual sea, te apoyaremos. – Le prometió mientras le acariciaba los cabellos.
-Estoy confundida y asustada. – Confesó correspondiendo el abrazo. – No se que hacer.
-Has lo que quiere tu corazón, eso es todo.
-Supongo que tienes razón… muchas gracias a las dos. – Agradeció mientras se apartaba y respiraba hondo para calmarse y luego… una sonrisa diabólica dibujo sus labios. – Ya no se me escaparan, confiesen o usare mi fuerza.
Sus amigas soltaron una carcajada ante aquel cambio de humor y Rukia no tardo en unírseles. Siguieron comiendo, tomando de sus refrescos y le contaron a la pelinegra lo que les había pasado ayer.
-Ese estúpido de Ichigo, mira que escaparse… ¡Tuvo la oportunidad de oro para poder confesarse después de ese beso y se va de rositas dejándote pensar si fue un accidente o no! Hombres, son un lío y unos patanes. – Se quejo con las manos y ojos al cielo pidiendo piedad a los dioses.
-Lo dije y lo repito. – Apoyó Momo tomando de su bebida. – Ichigo no puede controlar sus sentimientos por los celos.
-Seguro que es eso Momo… este Ichigo es más lento que mi abuelo para caminar de una esquina a otra… por lo menos Hichigo esta haciendo algo productivo en este triangulito.
-No lo digas así, Hichigo-kun no es un juguete Rukia-chan. – Le reprochó Orihime comiendo de su cuarta hamburguesa.
-Cierto… debería dejar esa obsesiva atracción de sexo por ti y buscarse a otra. – Su comentario ocasiono que Orihime se sonrojase y se atorase en un esfuerzo por no escupir.
-¿Podrías dejar ese comentario obsceno? – le pidió y tomo de su bebida para poder ingerir lo que se había quedado atorado en su garganta.
-¿Por qué no vamos a caminar por la playa? – Ofreció Hinamori antes de que se iniciase un pleito por quien tiene la razón.
Después de comer y pagar, salieron del restaurante y ahora caminaban por la playa, descalzas para sentir la arena y estaban cerca de la orilla, hablando miles de cosas mientras se reían.
En sentido contrario, se iba acercando una muchacha de cabello castaño y ojos del mismo color. Estaba usando un bikini blanco y un pareo del mismo color que le llegaba a las rodillas y caminaba indiferente hasta que oye como la llamaban. Dirigió su vista hacía el mar, descubriendo unos chicos que la invitaban a unirse a ellos, pero ella sólo movía la cabeza muy insegura y seguía caminando, ignorando las burlas que ellos le hacían.
Las chicas quedaron incrédulas al oír como le gritaban "cobarde" y "asustadiza" a la castaña y se vieron con complicidad… les darían una lección al modo de las sirenas.
-Les ofrezco el honor. – Ofreció Rukia con una sonrisa.
-Vaya, gracias. – Murmuro Hinamori mientras estiraba los dedos de su mano derecha, hizo un movimiento y burbujas rodeaba a aquellos surfistas maleducados, quienes se preocupaban ya que podían sentir el agua caliente. La castaña se detiene asombrada y se preguntaba lo que estaba ocurriendo. En ese mismo instante, fue el turno de Orihime y con sus habilidades, logró que el agua empujase tan fuerte las tablas que se giraron junto con sus dueños, terminando sumergidos.
-Adoro el mar. – Decía Rukia con sarcasmo mientras se reía y seguía caminando con sus amigas atrás.
La castaña siguió caminando y cuando paso por el lado de las sirenas, se detiene y se gira para verlas alejarse con una mirada llena de sospecha.
Faltaban 5 minutos para las ocho de la noche.
Hichigo llegó media hora antes y con las chicas, decidieron esperar entre las rocas en un lugar apartado de la playa, donde personas no pasaban por allí y estaban abrigados ya que el viento del anochecer estaba helado como los hielos que le gustaba hacer Rukia.
-No debieron usar sus poderes de esa forma. – Las regaño Hichigo sentándose junto a las chicas y abría su mochila para buscar el libro de su madre.
-Oh, ¿Ahora te haces el chico bueno? – Se burlo Rukia con una gran sonrisa, disfrutando el gesto de molestia de su amigo.
-Sabemos que estas preocupado, pero se lo merecían. – Siguió Orihime con intenciones de calmar el ambiente.
-Además, nadie lo ha notado. – Aseguró Hinamori frotándose su brazo derecho. – Aunque la chica castaña nos miro después de una forma muy rara.
-¿Qué? – Exclamaron sus amigas sorprendidas y preocupadas, no lo habían notado.
-Oh, ya veo una futura tesis sobre sirenas. – Fue ahora el turno de Hichigo en burlarse para demostrar que tenía razón.
-¿Ya tenemos que enfrentarnos a problemas? Todavía no llevamos ni un mes como sirenas. – Se quejo Rukia llevando sus manos a la cabeza.
-Preocupémonos por eso después. – Orihime hecho un vistazo en su reloj para ver la hora. – Serán las 8 en cinco… cuatro… tres… dos…
-¡Uno! – Las chicas se sobresaltan por esa repentina voz e Hichigo miro hacía donde provenía y ellas lo imitaron, descubriendo que Ishida y Grimmjow habían sido bien puntuales. – ¿Las asuste?
-Deja esos juegos infantiles Grimmjow. – Le pidió Uryuu mientras se subía los lentes.
-Nunca faltaran a una cita con esa puntualidad, se los aseguro. – Apostó Rukia alzando su mano.
-¿Qué van a enseñarnos? – Pregunto Hinamori con curiosidad.
-Para que lo vean, primero deben ir allá. – Indicando el mar, técnicamente unas rocas que estaban como a unos 60 metros. – Las veremos allá.
-Tú te quedas. – Indicando a Hichigo. – Esto no tiene nada que ver contigo.
-Quiero ver que intentas detenerme. – Le reto con una sonrisa de burla, listo para una pelea entre puños y derrotarlo.
-No iniciemos una pelea. – Le rogó Orihime tomándolo del hombro. – Nosotras estaremos bien, no nos harán daño.
Los chicos se quedaron y miraron como las adolescentes corrían hacía el agua, cuando ya les llegaba por arriba de las rodillas, se lanzaron con los brazos extendidos y se veía tres aletas salir de las profundidades.
Las ahora sirenas nadaban hacía su destino sin intenciones de detenerse. Al llegar, sacaron sus cabezas a la superficie y ya vieron a los de Aqua de pie sobre las rocas a medio mar y como si nada.
-¿Y bien? – Preguntó Rukia ya perdiendo la paciencia.
Los chicos no dijeron nada, sólo caminaron despreocupadamente sobre esas rocas, descendiendo cada vez más hasta tocar el agua y lo que les quito el aliento a las muchachas por la sorpresa fue que ellos no se hundieron… ¡estaban de pie sobre el agua!
Dieron unos pasos para alejarse de sus espectadoras y de golpe se giraron para verlas al fin, se miraron entre si y en el momento que las señalaron con sus dos manos, las chicas gritaron de la sorpresa al ser elevadas por los aires, sus colas estaban a unos milímetros lejos del agua y movían sus brazos por el pánico y el no saber que hacer en esta situación.
-¡¿Qué es lo que están haciendo? – Exclamaba Orihime tratando de poder mantener el equilibrio.
-Sólo relájense o no podremos llevar a cabo la Iniciación. – Les ordeno Grimmjow secamente aún tratando de mantenerlas derecha.
-¡¿Iniciación? – Preguntaron las chicas confundidas y aún un poco aterradas.
-Oh claro, me tranquilizare con oír una palabra que se relaciona a un ritual de sacrificio. – Ironizo Rukia de mala gana y con el ceño fruncido.
-La Iniciación es como darle la bienvenida a las nuevas que despertaron sus poderes y su verdadero ser. – Le explicaba Ishida con una voz calmada. – Después de esto, podrán comunicarse a través de la mente o hablar bajo el agua como notaron en las otras.
-¿Y podremos controlar el clima? – Preguntó Hinamori.
-Todo será a su debido tiempo, deberán controlar primero sus habilidades y manejarlas sabiamente… y con sabiamente me refiero a que lo hagan con discreción y no ser descubiertas.
-Sólo hagamos esto de una vez que me aburro. – Se quejó Grimmjow en el momento que se cruzaba de brazos.
-Siempre con tanto tacto. – Ambos se remangaron la corta manga izquierda de su camisa hasta el punto que pudieron ver el mismo tatuaje que tenían las muchachas.
Metieron su mano derecha a sus bolsillos para sacar lo que parecía ser una navaja y las chicas se horrorizaron pensando que las lastimarían o que ellos se lastimarían a si mismos… y paso lo último, ellos se hicieron un corte no tan profundo sobre el tatuaje, la sangre se deslizaba por sus brazos, luego acariciaron las manos y como gotas de lluvia cayeron al agua. En el momento que se salpicaron en el agua, la sangre se convirtió en una especie de camino rojo que se movía por si solo como una víbora y se iba acercando cada vez más a las sirenas, subiendo por su aleta, luego pasaron por la cola, el ombligo, abdomen, por el pecho y luego se viraron a la izquierda para llegar al hombro y finalmente… tocar el tatuaje y de golpe, estos brillaron como los que tenían Aqua.
Los cinco sintieron un gran dolor cuando sus tatuajes brillaron y trataron de contener el grito, dejando que aquella Iniciación se llevase a cabo, el brillo de los tatuajes de Aqua era de un azul oscuro y el de las sirenas eran de su respectivo color de cola y en el momento que cesó, no había ocurrido nada nuevo, como si nada hubiese pasado.
-Nosotros, Uryuu y Grimmjow de Aqua hemos sido elegidos para encontrar a estas sirenas y darles la Iniciación de bienvenida con una unión de sangre a través de los tatuajes. – Hablo Grimmjow como el cabeza de un ritual o un hechizo muy potente que requería de concentración.
-Con esta unión, queda claro que fueron encontradas y refugiadas por la diosa Raina, esposa de Poseidón, y nosotros, como sus soldados leales, las protegeremos con el juramento de esta unión de sangre.
-Diosa Raina, acaba con nuestras vidas si fallamos al juramento. – Finalizaron a la vez, Ishida lo dijo seriamente y Grimmjow de forma desinteresada.
Y cuando terminaron de decir aquellas palabras, lo que mantenía por los aires a las sirenas desaparece y estas caen de golpe al mar, sumergiéndose nuevamente y sacan sus cabezas después de unos segundos.
-Pudieron avisar. – Se quejo la pelinegra.
Era un nuevo día y Orihime se despertaba con pesadez ya que aún tenía mucho sueño. Bostezaba en el camino hacía el baño con intenciones de lavarse los dientes y después se vestiría y arreglaría para ir a la escuela.
Una vez en el baño, se colocó frente al lavamanos mientras estiraba sus brazos con los ojos cerrados y al abrirlos, notó algo que la paralizo y llevó inmediatamente su mano derecha al brazo izquierdo, queriendo comprobar que era un sueño.
-¿Qué significa esto?
En la mansión Kuchiki, Rukia iba a darse un baño después de un gran desayuno a la cama cuando notó a través del gran espejo algo que la deja perpleja.
-¿Por qué aún esta esa cosa ahí?
Y en la casa de Hinamori, la dueña estaba igual, no paraba de verse en el espejo y de tocarse su brazo izquierdo en un intento de que se borraría, pero no era así.
-¿Cómo voy a ocultarlo?
¡¿POR QUÉ AÚN TENGO MI TATUAJE EN MI FORMA HUMANA?
