Otro mes, otra conti ^^
En estos momentos ando desarrollando el capi de "Te protegere porque soy" asi que esten atentos!
Bleach es propiedad de tite kubo...Tite! Adore el new look de hime! *w* (Tenia que decirlo XD)
Capitulo 20: Otra Sirena.
Hinamori alimentaba a Maya con una sonrisa en los labios, viendo como también hacía unas piruetas cada vez que recibía comida, en verdad que era un delfín muy juguetón.
-Buenos días Hina-chan. – Nelliel se acercaba con una carpeta en sus manos y con una vestimenta de ejecutivos. – Maya esta muy feliz de verte.
-Eso me da gusto. – Devolviéndole la sonrisa mientras se le acercaba. – Esto, Nelliel-san.
-¿Ocurre algo malo? – Preguntó preocupada al notarla decaída y sin parar de frotarse su brazo izquierdo.
-El tatuaje… el mismo que tienen ustedes, ya no me sale sólo en mi forma de sirena, desperté esta mañana y ahí estaba… lo oculte con un parche, pero en verdad que no se que hacer.
-Hina-chan. – Su jefa le dedico una sonrisa cálida con el objetivo de tranquilizarla. – ¿Notaste que en la fotografía, Rangiku andaba con el tatuaje? – Vio como asentía levemente. – El tatuaje al principio sólo aparece en nuestro estado de sirenas, pero con el tiempo… y con la Iniciación, el tatuaje se graba bien en la piel que se termina reflejando en nuestras dos formas y nada puede cambiarlo.
-Pero… ¿Cómo voy a explicarlo? No puedo ocultar esto por siempre.
-No puedes ocultarlo lo que eres… eres una sirena, no puedes huir por siempre. – Acariciándole el rostro para reconfortarla. – Uno tiene que aceptarse por lo que es, pero siempre agradecer lo bueno que tiene… recuerda eso o terminaras preocupando a las personas que les importas… y a los delfines como a Maya.
Ambas sirenas miraron a Maya en la orilla de la gran piscina haciendo unos sonidos que demostraban lo preocupada que estaba por su nueva amiga y Momo le sonríe en agradecimiento. Lo que no se esperaban era que, ya mejor, el delfín se lanzó a los aires y cayó al agua cerca de ellas, por lo que jefa y empleada terminaron mojadas.
-Eso significa que quiere jugar. – Le explicó Nelliel con una sonrisa.
Hinamori también sonríe y ambas se metieron a la piscina.
Orihime caminaba hacía la escuela, había decidido ocultar su tatuaje con unos vendajes y si le preguntaban, simplemente diría que se lastimo en un intento de salvarse para no ser atropellada y estaba segura de que la gente le creería con lo despistada que era.
Al doblar una esquina, se sorprende mucho al ver a una joven de su misma edad que parecía estar perdida y miraba por todos lados. Usaba unos mini short blancos de jeans, zapatillas del mismo color y una pollera amarilla, su cabello lo llevaba trenzado por debajo de su oreja derecha.
¡Es la castaña de la playa! La que posiblemente las haya visto usar sus poderes de sirenas.
Decidió acercarse y entablar un poco con ella, al ver que podría averiguar.
-Hola. – La salud con una sonrisa y tomándola desprevenida. – ¿Estás perdida?
-Bueno… sí. – Se la quedo viendo con sospecha, le parecía muy conocida. – ¿nos vimos antes?
-Por un breve momento en la playa, ¿te acuerdas?
-Oh si, estabas con tus amigas cuando esos fastidiosos me estaban molestando. – Con una sonrisa le extiende la mano. – Me llamo July.
-Puedes decirme Orihime. – Ambas estrechan sus manos con sonrisas. – ¿Y a dónde se supone que vas?
-Pues a la preparatoria de Karakura… creo que tu uniforme es de aquella escuela. – Señalando la blusa mientras bajaba sus ojos para ver el traje por completo.
-Así es, anda, te guiare… ¿Vas a matricularte?
-Sí. – Ambas ya estaban caminando hacía el instituto. – Soy nueva y aún no me conozco todo el lugar, así que no he hecho más que perderme.
-No te preocupes, por cualquier cosa puedes pedirme ayuda… siempre y cuando sea de mi alcance. – Agregó con un tono de broma.
-¿Puedes enseñarme la ciudad? – Le consulto con inseguridad.
-Por supuesto, estaré encantada de dártelo… siempre y cuando sea después de clases.
-Nos podemos juntar en la playa, vivo cerca y es el sector que ya me domine.
-¿Vives cerca de la playa? Vaya suerte, debe ser genial.
-Pues pensé lo mismo cuando me dieron mi nuevo hogar. – Sonriendo ampliamente. – También debo conseguir un trabajo… no es que tenga problemas económicos, pero no quiero abusar de la generosidad de una persona.
-¿Una persona? ¿Y tus padres?
-Es difícil de explicar. – Fue todo lo que dijo y miro hacía otro lado.
-Bueno, si oigo una oferta, te lo haré saber.
-Muchas gracias Orihime-chan… ¿Es esa la escuela?
-Así es, anda, te llevare hasta la oficina del director. – Invitándola a entrar.
Los estudiantes miraban curiosos a la recién llegada, pero los hombres lo que más miraban era lo hermosa y sexy que era por su cara bonita y las curvas de su cuerpo, aunque claro, ella pasaba de largo porque en realidad no se daba cuenta.
-Vaya, si que los chicos andan colados por ti. – Comentó la peli-naranja con una sonrisa por notar las miradas de los chicos.
-¿Qué? – July la mira sorprendida para luego negar por la cabeza. – No, no es verdad.
-¡Hey, Orihime! – La mencionada se gira y ve a Rukia llegar acompañada de los gemelos Kurosaki. Ella sonríe con sólo ver los ojos marrones que tanto la enloquecían y alza su mano para saludar.
-Rukia-chan, Ichigo-kun, Hichigo-kun, buenos días. – Saludo con una gran sonrisa, una diferente que llamo la atención de July, esa sonrisa era… de alguien enamorada.
-Yo Orihime. – Saludaron los gemelos a la vez y se miran con mala cara al darse cuenta de su conexión como gemelos.
-¿Y quién es la preciosura? – Preguntó el albino al notar a July y la miro de arriba hacía abajo como todo hombre y lo hace sin pudor.
-Ella es July, la vimos en la playa ayer… ¿La recuerdas, Rukia-chan?
-¿Ella es…? – Le preguntó mientras la señalaba y ve como Orihime asentía con la cabeza, rápidamente toma la mano de July. – Es verdad… un placer July, ¿Piensas transferirte?
-Pues esa es la idea. – Algo sorprendida y nerviosa por el repentino cambio de actitud de la pelinegra. – Y el placer es mío Rukia-san.
-Ah, no tienes que ser tan formal. – Y la toma del brazo derecho, confundiéndola más. – ¿Van a la oficina del director? Yo las acompaño y así nos conocemos más. Tú también Hichigo, pero con la vista lejos de su trasero o delantera.
-No digas estupideces.
-Orihime. – Ichigo la toma del brazo izquierdo para detenerla y los demás seguían adelante. – Hay algo que quiero… pedirte.
-¿P-Pedirme? – Completamente nerviosa y ansiosa por saberlo… ¡Que lo suelte de una vez! Pensaba.
-Tú… ¿Quieres salir conmigo este domingo? Ir al cine o al parque de atracciones, tú eliges.
Orihime se quedo de piedra, el habla no le salía y su mente al parecer estaba perdida en otro universo porque su cuerpo no se movía y no llegaba ningún pensamientos a su cabeza. Sólo estaba quieta, sin parar de verlo.
-¿Orihime? – Llamándola confundido y algo preocupado por su silencio.
¡KUROSAKI ICHIGO LA HABÍA INVITADO A SALIR!
Quería gritar de la emoción, pero debía contenerse.
-Lo siento, me tomaste por sorpresa. – Confeso con sus mejillas coloradas y cerró sus ojos por unos momentos para buscar el control de su cuerpo.
-¿Aceptas? – Volvió a preguntar y con discreción Orihime se mordió el labio inferior… en verdad que no fue un sueño o su imaginación.
-Claro, me encantaría Ichigo-kun. – Le aseguró con una nerviosa sonrisa.
-Genial… pues, ya hablaremos sobre esto más tarde.
-Sí… y-yo… voy a alcanzarlos, temo lo que Rukia-chan podría hacerle a July-chan.
-Sí, me parece bien… esa enana podría asustarla o traumatizarla.
Orihime alzo su mano como despedida y se gira para correr sin poder evitar sonreír ampliamente por su buena suerte… tenía una cita este domingo con Ichigo al fin… lo que tanto había esperado… y miles más, pero ella, Inoue Orihime, era la afortunada y sentía que había ganado la lotería.
Logró alcanzarlos a tiempo y la guiaron donde el director. Se despidieron de July y Orihime volvió a asegurarle que la vería en la playa después de clases.
-Es la oportunidad perfecta para tenerla cerca y saber si nos vio o no… eres un genio Orihime. – Felicitó su amiga.
-Gracias… July-chan me cae bien, parece alguien muy simpática.
-Y tiene buena delantera. – Agrego Hichigo con una arrogante sonrisa.
-Hombres, sólo piensan en pechos, cintura, cadera y el trasero. – Bufó Rukia negando con la cabeza.
Llegaron al salón y notaron que Hinamori ya estaba sentada en su asiento y Hitsugaya en el suyo, por la atmosfera podrían jurar que aún seguían sin hablarse. Hichigo se sentó en su pupitre mientras las chicas se acercaron a su amiga y se sentaron a su lado para acariciarle la espalda en señal de apoyo.
-Gracias. – Susurro Momo con una sonrisa de gratitud.
-¿Estás bien? – Le preguntaron.
-Un poco mejor… ya pensare como hacer las paces. – Apoya sus codos en la mesa y con sus manos, cubre su rostro lanzando un sonido de queja por su mala suerte. – ¿Cómo puedo solucionarlo sin decirle la verdad? No me gusta esto de mentirle… nunca lo he hecho y me siento fatal, estoy perdiendo a mi mejor amigo.
-Se que podrás, tú lo conoces bien y sabrás que hacer. – Le apoyó la peli-naranja.
-Y sin decirle nuestro secreto. – Le recordó Rukia alzando su dedo índice de la mano derecha mientras la señalaba. – Nadie debería saberlo y si Hichigo lo sabe es por el descuido de Orihime.
-Era eso o que fuera alimento de los tiburones. – Le recordó en una queja.
-Y si Ishida y Grimmjow lo saben es porque son de la tribu. – Finalizo ignorando la queja de su amiga despreocupadamente.
-¿Y tú se lo dirás a Renji? – Le preguntó Momo.
-No, ¿Estás loca? Ya me trata de un demonio del mal en miniatura. Si se entera de esto me dirá que soy una sirena demonio enviada por el diablo y por eso tanta maldad.
Las tres lanzaron un suspiro de resignación, en verdad que es difícil.
-Por cierto. – Rukia miró a Orihime con una sonrisa picara en los labios. – ¿De qué hablaste con Ichigo hace unos momentos?
-Eh… bueno yo… - Sonrojándose inmediatamente por aquella pregunta que agachó su cabeza para que no se notase tanto, pero era difícil con sus amigas tan cerca. – Bueno, la verdad es que me invitó a salir el domingo.
-¿Tienes una cita con Kurosaki-san? – Preguntó Hinamori con una sonrisa llena de emoción por oír aquellas palabras. – Enhorabuena.
-¡Al fin! – Exclamo Rukia con sus manos alzadas y viendo el techo. – Ya era hora de que Ichigo se avispase… ¿Y a dónde irán?
-Aún no lo sé, decidimos organizarlo después.
-Debes estar muy bonita… mejor aún, muy sexy… que hagas excitar a Ichigo y te tome de una maldita vez que tienen que recuperar tiempo perdido.
-¡Rukia-chan! – Le grito completamente roja y avergonzada.
Después de clases, Orihime le pidió a Ichigo si podían hablar por teléfono en la noche ya que tenía que ver a July por su promesa de que le enseñaría el lugar. Una vez arreglados, ella se reunió con sus amigas que la estaban esperando y partieron hacía la playa.
Cuando llegaron, la vieron sentada en la arena y viendo como las olas se mecían. Se acercaron corriendo mientras la llamaban y ella se gira para notarlas y sonreírles, luego le presentaron a Hinamori y se hicieron amigas de inmediato.
Pasaron todo el resto del día enseñándole gran parte de Karakura: Tiendas, restaurantes, dulcerías, etc. Se compraron algunas cosas y un helado. Era ahora de noche y caminaban hacía la playa para ir a dejar a su nueva amiga, pero no pudieron evitar tomar un descanso pasando a su casa, dejando las bolsas en el suelo.
La casa era como una cabaña pequeña donde pasar las vacaciones, incluso las decoraciones era tipo playero con fotos del mar, peces o personas practicando deportes acuáticos. Decidieron sentarse en unas sillas playeras que había en el porche de la casa y July les ofreció té caliente en tazones blancos.
-Tu casa es preciosa, incluso tienes una habitación llena de caracolas o cualquier cosa del mar. – Comentó Rukia con una sonrisa.
-Sí, bueno, las he coleccionado de mis viajes, me gusta nadar, pero… sola.
-Te entendemos perfectamente. – Le aseguró Orihime mientras asentía con la cabeza.
-July-chan, dices que necesitas un trabajo, ¿no? – Mencionó Hinamori al recordar y ve como asentía. – Mi jefa, Nelliel-san, quiere expandir la cafetería que tiene en su acuario y le falta una cantante para el entretenimiento.
-¿En serio? Yo podría intentarlo… ¿Podrías ayudarme con eso?
-¿Sabes cantar? – Le pregunto la pelinegra.
-No me gusta presumir, pero… si. – Dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Y notó como Hinamori se rascaba sobre el parche que tenía para ocultar su tatuaje. – ¿Hinamori?
-No es nada, es sólo picazón.
-Debe ser porque no te lo has cambiado. – Se va acercando a ella. – Anda, déjame ayudarte, tengo unos dentro de la casa.
-No, no es necesario que te tomes molestias. – Nerviosa de que viese lo que estaba debajo.
-Prepárate para una mentira. – Le advirtió Rukia a Orihime en un susurro.
-¿Qué dices? Te dejara ronchas si lo sigues manteniendo. – Logra quitárselo y se sorprende al ver que su brazo estaba sano, en cambio, había un lindo tatuaje de color café claro.
-Te lo podemos explicar. – Soltó Orihime de golpe. – Nosotras nos hicimos este tatuaje por amistad y para que no nos regañen los maestros, nos…
-Lo sabía… ustedes son sirenas. – Viéndolas fijamente, notando como se ponían nerviosas y se veían entre sí.
-¿Qué estas diciendo? Las sirenas no existen. – Le reprochó Rukia con seriedad. – Es sólo un tatuaje.
-Las sirenas sólo existen en los cuento, July-chan. – Afirmó Hinamori algo temerosa por ser descubierta.
July no les creyó ni un poco. Tomó una pequeña toalla que estaba colgando en una de las sillas y se lo frotó en su brazo izquierdo, revelando que estaba usando una especie de maquillaje que se iba desparramando por su brazo o pegándose a la toalla y se ve que tenía nada menos que… un tatuaje de concha abierto con una perla dentro.
El tatuaje que te marcaba como…
-Yo también soy una sirena.
-Hey, pero si es nuestro pequeño Toushirou-chan.
El mencionado gruño ante aquellas palabras y voltea para ver a una mujer de grandes proporciones, incluso sus pechos eran enormes, tenía el cabello lacio y de color verde oscuro con un vendaje blanco en la frente y sus ojos eran del mismo color. Sólo usaba la blusa de la marina y la falda le había hecho dos grandes corte cerca de los muslos por lo que se podía ver muy bien sus bien formadas piernas.
-Kuukaku. – Fue todo lo que dijo para luego volver a caminar.
-Mas respeto a tu comandante superior muchacho… y que yo recuerde, tú deberías volver la otra semana, no hoy.
-Lo sé, pero tengo demasiado papeleo, me llevare algunos para disminuir trabajo aprovechando que no tengo deberes escolares.
-No te vuelvas un adicto, deberías disfrutar mejor la vida. – Le aconsejo dándole palmadas en la espalda para darle ánimos mientras reía.
-¿Cómo tú en los clubes, Comandante Kuukaku?
-Dios, ya no hay respeto en estos jóvenes de ahora.
-¿Te das cuenta que has sonado como una vieja? – Cae al suelo al recibir una patada en la nuca por cortesía de su superior, quien estaba en verdad molesta.
-¿Qué hablamos del respeto?
-Es un adolescente Kuukaku, no seas dura con él. – Le pedía un hombre de larga cabellera blanca y unos ojos negros. Usaba completamente el uniforme de la marina y su cabello largo lo llevaba recogido en una coleta.
-Ukitake, si dices que soy un adolescente… - Una vena le crece en la frente por la ira que se estaba acumulando. – ¿Por qué me estas entregando una paleta?
-Es un simple reflejo, además, eres aún muy pequeño, Hitsugaya-kun.
-Me largo. – Dejando plantado a esos dos y a la paleta.
El peli blanco camina hasta su oficina, era pequeña pero muy acogedora, su escritorio tenía una pila de papeles que casi tocaba el techo y tenía otras dos en el suelo. Lanzó un suspiro, de seguro esto era obra de Love para poder divertirse mientras él se encargaba de todo, como odiaba a ese flojo que se aprovechaba de ser su superior, ya se lo pagara muy caro cuando llegue a ser un comandante como Kuukaku, se aseguraría de que él recibiera todas las consecuencias.
Se sentó en su escritorio para poder dejar su mente en blanco, pero apenas cerró sus ojos, lanzó un gruñido por pensar de nuevo en Hinamori, ya llevaban mucho tiempo distanciados y sabía que parte de la culpa era suya, pero era demasiado orgulloso para disculparse porque estaría aceptando que estaba celoso de su cercanía con Hichigo.
Llevó sus dos manos a su cabello, tratando de despejar aquella imagen de su cabeza, pero no podía, Momo estaba muy clavada entre ceja y ceja, y estaría así hasta que se dignase en hacer algo para reconciliarse con ella.
-Maldición, ¿Por qué a mí? – Gruño volviendo a cerrar sus ojos.
-Había oído que andabas aquí.
-Oh por favor… ¿Tú también vienes a fastidiarme Ulquiorra?
-No te preocupes, se que ya tienes suficiente con esos locos de allá afuera. – Le aseguró. Era un joven muchacha de 20 años, bajo como un adolescente y de piel extremadamente blanca, tenía los ojos verdes y una corta cabellera negra que lo tenía alborotado. Vestía el uniforme, así que era un soldado de la marina, un teniente a punto de ser ascendido.
-Bien… ¿Pero a qué vienes? No eres de los que socializa… ni mucho de los que entran sin tocar. – Agregó mientras lo veía sentarse.
-Estuve viendo unos papeles que me ha dejado Love-san. – Toushirou suspiro, otra víctima de ese vago. – Al parecer, va a ir en unos meses un científico a tu zona.
-¿Qué tiene de malo? – Preguntó alzando una ceja.
-Es Kurotsuchi Mayuri. – Le respondió.
Toushirou arrugó el entrecejo y llevo una mano a su barbilla en un estado pensativo. Eso si era interesante… y muy peligroso, ya conocía aquel hombre y si viajaba por sus investigaciones, podía meter sus manos al fuego de que no hace nada bueno… o legal.
-Hay que vigilarlo, quiero un informe de lo que planea hacer. – Le ordeno apuntándolo con el dedo. – Por favor. – Agregó usando los modales.
-Cuenta con ello. – Se pone de pie y camina hacía la salida, pero su mano detiene la trayectoria hacía el pomo. – No se que paso entre tú y Hinamori-san, pero deja de ser orgulloso. – Le aconsejó para luego retirarse.
-Diablos, soy muy obvio. – Se quejó pasando una mano en su cabeza.
No tenía ganas de irse aún, por eso se apoyó sobre la mesa, primero los brazos cruzados para poder ocultar ahí mismo su cabeza. Se quedó así unos momentos, con los ojos cerrados y respiraba profundamente, no estaba dormido, ni siquiera tenía sueño, sólo estaba en un ejercicio de relajación.
Su cuerpo se estaba liberando de toda la tensión y su mente estaba en blanco, sólo se estaba imaginando en otro lugar, en uno muy lejano. Estaba en una especie de prado, caminando entre el césped y las flores con el sol brillando en el cielo y dándole de todo en la cara. Sus pies se movían casi por si solos, él no llevaba el volante de su destino.
Poco a poco, el verde del césped se fue reemplazando con el café de la arena, Toushirou sentía la suavidad acariciando su piel, se iba acercando cada vez más al mar, sus olas se mecían con elegancia y cuando tuvieron contacto, el agua no estaba helada, estaba perfecta. Iba adentrando cada vez más, el agua le iba subiendo a las rodillas, cintura, el pecho, cuello y cuando estaba acercándose a su nariz, cerró los ojos y al abrirlos, estaba como "volando" bajo el agua porque a pesar que no nadaba, su cuerpo se movía por las profundidades, sin tocar el suelo.
Estaba a punto de contar hasta Diez para abandonar ese mundo de paz y regresar a la realidad, pero ocurrió algo que se lo impidió.
Una aleta.
Ahora su cuerpo si se movió, estaba nadando para poder acercarse a lo que se había ocultado detrás de unas rocas, cuando llegó, no vio nada, alzo su cabeza y se sorprende lo que se encuentra.
La aleta en verdad era la parte de una mujer, de una sirena que estaba al otro lado como jugando a las escondidas, estaba apoyada en la cima con sus codos y sus manos sostenían su rostro. No podía verle el rostro muy bien por su cabello, ya que esas oscuras hebras le tapaba los ojos, por lo que sólo podía ver sus labios.
Abrió su boca tratando de decirle algo, pero ningún sonido salía, no había sonido en ese mundo de paz.
La sirena, de un impulso, dejo de apoyarse para luego irse acercando al muchacho, ahora estaban frente a frente, pero su cabello seguía protegiéndole la identidad. Él trato de hablar nuevamente, pero nada ocurría y una sonrisa se formo en los labios de la sirena al momento que acercó el dedo índice a sus propios labios, una señal de que no hablase, que no era necesario. Toushirou pudo fijarse que la cola era de color café claro y el color de cabello era negro, casi morado, le recordaba mucho a alguien.
Ella se acercó más a él y cuando estuvieron sus cuerpos casi tocando al otro, sus labios se abrieron y dijeron algo que sorprendió al chico, ella volvió a sonreír y corto la distancia, robándole un beso en los labios. En el momento que sintió aquella boca, sus ojos se abrieron como platos e imágenes confusas invadieron su mente: Se veía como un cadáver en el mar, veía una silueta acercándose a él, podía oír la voz de una mujer llamándolo desesperadamente y luego… Hinamori besándolo bajo el mar.
Abrió sus ojos, volvió al mundo real, su respiración estaba un poco jadeante y sus ojos seguían incrédulos… ¿Cómo un simple ejercicio de relajación termino en eso? ¿Qué significaba la aparición de esa mujer? ¿Qué eran esas imágenes? ¿Recuerdos que perdió en el incidente? Pero lo que más le preocupaba era…
¿Por qué esa sirena se parecía a Momo?
En otro lado, Ichigo estaba guardando sus cosas, se había reunido con Grimmjow para hacer el trabajo de ciencias, el modo en que trabajaban era muy raro, siempre estaban sumergidos en silencio y sólo hablaban para dar opiniones.
-Lo siento. – Se disculpo Grimmjow por haberle mojado la manga de su camisa con agua que tenía en su botella. No parecía sincero en su disculpa.
-Está bien. – Se quito la camisa, revelando que tenía una pollera debajo y Grimmjow vio algo particular en su brazo.
-¿Ese tatuaje? – preguntó al notar que el peli-naranja usaba maquillaje para ocultar un tatuaje justo en el antebrazo, cerca de la muñeca. Consistía en una ola alzada por los aires, a punto de chocar y hacer explosión y encima, tenía un tiburón formando una C, todo estaba pintado de color naranja como su cabellera.
-Algo de nacimiento. – Respondió malhumorado mientras trataba de limpiarse la pintura derramada con su camisa, total, ya estaba mojada, por lo que se podía ver con mayor claridad el tatuaje.
-¿De nacimiento? Debo suponer entonces que tu hermano malvado también lo posee, son gemelos en todo caso, ¿no?
-Eso no es asunto tuyo. – Respondió directo y tajante. Guardo todas sus cosas en su mochila y la lleva tras su espalda, colgado gracias a su brazo derecho. – Nos vemos mañana. – Se despidió aburrido mientras se alejaba.
-Al parecer las sospechas son ciertas. – El muchacho sacó su móvil del bolsillo y fue tecleando los botones para enviar un mensaje.
-A ver si he entendido. – Hichigo, sentado en el barandal del porche de July, la indicaba sin vergüenza. Había recibido una llamada de las chicas de que se reuniesen en la casa de July porque habían descubierto que ella era una del grupo. – ¿Eres una sirena desde los 9 años?
-Sí, el Terrino me transformo en China. Tuve unos años complicados, pero finalmente acepte mi origen y me he pasado los últimos años viajando. Mi tutora también es una sirena y por eso, ella me acogió cuando no tenía donde vivir.
-Pensar que mientras yo exigía mi Caballo blanco de raza pura a mi niisama, tú ya andabas con una cola nadando por ahí.
-Niña mimada. – Murmuraron Orihime y Hinamori, ganándose una mirada asesina por parte de la pelinegra.
-¿Años difíciles? – Preguntó al albino Kurosaki, el único que prestó atención a ese pequeño detalle.
-Eh… bueno, después de ser sirena, tuve muchas complicaciones… no quisiera hablar de ello. – Agregó mirando el suelo, tratando de cambiar la página.
-No la agobies, idiota. – Le regaño Rukia con su puño alzado.
-Ustedes ya conocieron a miembros de Aqua, ¿no? – Murmuró July con un poco de inseguridad. – ¿Es posible que me lo presenten?
-No le veo lo malo en ello. – Murmuro Hinamori viendo a sus amigas.
-¿En verdad? Muchas gracias. – Agradeció.
-¿Y cuál es tu poder? – Preguntó interesada, sus amigas también esperaban ansiosas ya que se morían por saber lo que hacía.
-Oh… hago esto. – Señala la taza de té con su mano alzada y algo le ocurrió a las moléculas, que ocasiono que el agua sufriese una transformación.
Hichigo tomó la taza e invierte el contenido, sorprendiéndose junto a sus amigas al ver que adentro ahora había una especie de cosa viscosa, lo tocaron y notaron que ahora era como gelatina.
-Es el mismo poder que tiene Rangiku-san. – Susurró Orihime mientras tomaba un poco con sus dedos índice y gordo y lo estiraba. De un momento a otro, volvió a su estado líquido, desparramándose por la mesa.
-Asombroso. – Dijeron Rukia y Hinamori asombradas. – Hazlo de nuevo.
July sonrió divertida ante aquella petición.
-Pues. – La pelinegra tomo la palabra poniéndose de pie y vio a July a los ojos. – Bienvenida al equipo de las sirenas.
-¿Equipo de las sirenas? – Repitió Hichigo incrédulo y arqueando las cejas. – Invéntate un nombre más original para el equipo.
-Oh, cierra la boca, ya se me ocurrirá algo.
-Claro, si es que quieres. – Agregó rápidamente Hinamori.
-Sí, me gustaría serlo. – Agradeció la nueva tripulante con una leve sonrisa, viendo a todos, pero cuando sus ojos se cruzaron con los de Hichigo, se sintió algo intimidada por la intensidad de aquellos ojos y tuvo que agachar la cabeza por unos segundos.
-Bienvenida. – Dijeron los demás.
-Y ya sólo queda una cosa por decir. – Orihime sonrió ampliamente y tomo las manos de su nueva amiga. – ¿Quieres ir a nadar?
-Atención estudiantes. – La maestra llamó la atención de todos golpeando su escritorio con la mano derecha. – El día de hoy tenemos a una nueva estudiante.
Los chicos miraban a la nueva con corazoncitos en los ojos, menos Ichigo, Renji, Hitsugaya e Hichigo, ellos estaban indiferentes e Ishida y Grimmjow se miraban entre sí, interesados por aquella chica nueva.
-Es un placer conocerlos. – Les sonreía a todos. – Mi nombre es Chen July.
