Aqui tienen la continuacion de mi fic

quiero agradecerles a todos los que comentan mi fic...que ha llegado al 201! todo un logro ^^

tambien agradezco la paciencia por esperar...en serio, donde consiguen tantas uñas para morder? XDDD (mal chiste XD)

Bueno, aqui les dejo la continuación.

Bleach no es mio, sino de tite kubo, los invitados son de Princess Lover que tampoco es mio XD

Capitulo 22: Mi prima la princesa.

Las chicas se subieron al bote de Hichigo y él dio marcha, buscando el mismo tesoro que encontró con July en la mañana.

El bote se detiene y las chicas no dudaron en tirarse para transformarse en sirenas y July las guiaba hacía el mismo agujero que encontró. Primero paso ella, atrás estaba Orihime, luego Rukia y al final, Hinamori. Todas salieron por el mismo lugar que July y las novatas quedaron igual de asombradas que la muchacha en la mañana.

Una cueva de diamantes.

El lugar era enorme, al otro lado se podía ver una cascada, por eso el tranquilizador sonido y las paredes tenían incrustadas piedras preciosas de color azul intenso como el mar y parecía que ese tipo no había sido nunca antes visto. Una vez como humanas nuevamente, Rukia fue la primera en acercarse y tocó una piedra grande, notando que estaba muy enterrada por lo que era imposible sacarlas.

-Creo que estas piedras tiene algo que ver con nosotras. – Apostó July mientras caminaba. – Porque al otro lado de la cascada, hay una pequeña habitación de piedras y tiene grabada nuestros tatuajes.

-¿Lo tocaste? – Le preguntó Momo algo temerosa por imaginarse escenas de película de tesoros, como si se abriese trampas o algo así.

-No me atreví. – Admitió algo apenada.

-Gallinas. – Exclamó Rukia caminando hacía la cascada. – Yo misma iré y lo tocaré, les probaré que no pasa nada.

-No hagas las cosas a la ligera Rukia-chan. – Le reclamó Orihime deteniéndola. – Debemos conocer el lugar primero.

-¿Y cómo vamos a conocerlo si no nos atrevemos a tocar un simple grabado?

-Ella tiene razón. – Hichigo se apareció, salió de aquella pequeña entrada y se pone de pie. – Debemos arriesgarnos un poco más si queremos saber cosas.

-¿No deberías estar cuidando el bote? – Le preguntó July.

-Preciosa. – Se atrevió a poner su mano en la mejilla de la muchacha, logrando que se sonroje, pero reacciona al darse cuenta que su mano estaba mojada y de un momento a otro, volvió a ser sirena, cayendo al suelo de golpe ante la sonrisa de burla del albino. – No deberías meterte en cosas que no son tus asuntos.

July lo miro con mala cara al darse cuenta de que su transformación fue una táctica de su parte para molestarla un poco y lo peor de todo, es que le había gustado en verdad aquel tacto y eso la hacía sentir idiota. Como odiaba a los hombres en una situación así.

Hinamori la ayudo a volver a ser humana y caminaron hacía la cascada, Orihime uso sus poderes para poder separarla en dos cortinas de agua y así poder pasar sin tener riesgos en mojarse y July uso los suyos para crear un camino porque había una pequeña fuente entre ellas y la cascada donde se acumulaba el agua. Entraron y en efecto, grabado en la pared de piedra en ese pequeño escondite estaba el mismo símbolo del tatuaje, una concha abierta para revelar una perla.

-¿Debemos tocarlo? – Preguntó Orihime algo temerosa.

-Sí, juntas y a las tres. – Ordeno Rukia completamente confiada.

-Uno. – Inicio Hinamori con inseguridad.

-Dos. – Siguió July al momento que todas alzaron sus manos.

-Tres. – Finalizó Orihime con los ojos cerrados.

Y tocaron el grabado a la vez.

Y nada paso.

O eso creyeron.

-¡Oigan! – La voz de Hichigo llamó su atención. – Miren esto, estos cristales comenzaron a brillar.

Salieron nuevamente, pero sin hacer la cortina, así que terminaron en su forma de sirena y dentro de aquella pequeña fuente que parecía un lago hondo. Asombradas y apoyadas en la orilla, veían como aquellos diamantes azules brillaban con intensidad.

-¡Abajo Hichigo! – Exclamó July preocupada.

De golpe se había salido un cristal de la pared y viajaba con toda velocidad, acercándose al albino desde atrás, pero la castaña logró advertirle a tiempo, agachándose. El cristal siguió con su recorrido, acercándose ahora hacía las sirenas, específicamente a July, quien cerró sus ojos para recibir el ataque. Abrió sus ojos al notar que no venía y se asombra al ver que esa joya se había detenido por voluntad propia, estaba levitando por los aires y frente a ella, la sirena se atrevió a extender sus manos y juntarlas, ocasionando que la joya cayese ahí mismo.

Estuvieron mirando esa joya, era pequeña comparada con las otras, tenía la misma altura que una tapa de botella, pero antes de que tuvieran tiempo en reaccionar, escucharon un ruido y la historia se estaba repitiendo porque otros tres cristales más, del mismo tamaño que el primero, salieron también de su lugar y se acercaron a las otras sirenas para terminar en sus manos.

-Generalmente me asustaría… pero ya nos ha pasado de todo. – Murmuro Rukia viendo su cristal.

-Entonces no te vas a sorprender por esto. – Hichigo se acercó a ellas y le mostró su brújula de pulsera y resistente al agua. – Miren la flecha, esta fuera de control. – Notaron que él tenía razón, la flecha daba círculos, a veces desde su lado derecho, luego por el izquierdo, pero nunca se estaba quieta.

-El campo magnético debe ser muy grande aquí. – Murmuro Orihime. – ¿Y el reloj?

-Este funciona normal… y estoy en problemas, tengo media hora para volver a la hora de la cena… ¿Por qué diablos tiene que ser a las 7? ¿Y por qué mierda debo ser puntual? No soy un niño.

-Para Isshin es importante, un habito que les dejo Masaki-san. – Le recordó Rukia saliendo de la fuente como las otras.

-Sí, ya lo sé.

Uno a uno iban saliendo de esa cueva mágica, volviendo nuevamente al mar. Salieron a la superficie y le dijeron a Hichigo que podía irse, que ellas se quedarían un rato más, así que el albino se despidió, llevándose los cristales y se marcho.

Volvieron abajo y estuvieron por varios minutos nadando, sonriendo nuevamente por sentir aquella sensación de relajación. Decidieron probar nadar como un tren, primero iba Rukia, detrás de ella estaba Hinamori, afirmándose de su cola, luego July, quien se sujetaba de la cola de Momo y finalmente, Orihime tomando la cola de July.

Nadaban cada vez más lejos de su ciudad y más profundo.

Se separan y Orihime fue la primera que notó algo extraño en el ambiente, se dejo guiar por sus instintos, ignorando las miradas de sus amigas y se dirigió hacía un conjuntos de rocas donde había una manada de peces, que se iban apartando al ver a la sirena acercándose. Ella se apoya en la cima y abre la boca sorprendida por lo que había al otro lado.

Otra sirena.

Estaba profundamente dormida, de seguro estaba cansada, así que supuso que había nadado por horas, tal vez días, estaba dormida de lado y tenía sus manos juntos como si estuviera rezando y debajo de su oreja, como una almohada. Su piel era blanca y su cabello era de un rosa bien claro que se movía por la fuerza marina, pero Orihime podía apostar que por el largo, le debía rebasar la cintura. El color de las escamas que cubría sus grandes pechos como los de Rangiku-san y de su cola era violeta claro.

¿Cómo habrá terminado así? Pensó mientras se acercaba a ella con intenciones de despertarla o sería presa de los carnívoros.

La tocó del hombro, consiguiendo que ella se sobresaltase. Al principio se miraron en estado de shock, la peli-naranja por su despertar y la peli-rosa por ver a otra sirena. Se tapan la boca para evitar abrirla y en ese momento se aparecieron Momo y las otras.

¡Guau, otra sirena! Exclamó Rukia ante la sorpresa de ver a la muchacha.

Parece que está agotada, habrá nadado una larga distancia. Opinó July.

Esto… La peli-rosa estaba insegura, no sabía si debía acercarse a ellas o no.

No te preocupes, no te haremos daño. Mi nombre es Inoue Orihime.

Charlotte Hazelrink. Se presentó con una sonrisa y ambas estrechan sus manos.

Discutamos esto arriba que creó que esto tomara mucho. – Aconsejó Hinamori.


Una vez afuera, fueron a un restaurante de comida rápida. Asombradas, observaban como Charlotte comía una gran cantidad de comida, hamburguesas, papas fritas, etc. Como humana, estaba usando una falda negra ajustada, por lo que se podía notar como estaba formado su trasero y le llegaba a las rodillas, un corsé con líneas negras y blanca con un escote en forma de corazón y encima un chaleco negro de mangas largas, que sólo tenía abrochado un botón a nivel de sus grandes senos por lo que se podía ver su escote y hasta las caderas, usaba medias grises y unos zapatos de tacón de color blanco.

-Nadar dos días si que te abre el apetito. – Exclamaba la peli-rosa sin perder su sonrisa. – Aunque si me viesen comer así, me regañarían.

-¿Eres rica acaso? – Preguntó Orihime.

-Hai, soy una princesa. – Le respondió con una sonrisa.

-¿Hime-sama? – Preguntó Hinamori asombrada de tal confesión.

-Claro. – Exclamó July de golpe. – La princesa Charlotte Hazelrink del país Hazelrink, estuve allí un año, es muy hermoso. No me imaginaba que la realeza también fuese descendiente de sirenas.

-Mi madre era una noble de bajo perfil, por ella es que soy sirena. – Le explicaba sin dejar de sonreír o de comer. Se limpió la boca con una servilleta. – Lo malo es que hui tan de golpe, que no me traje mucho… y no se donde pasar la noche.

-¿Huir? – Preguntó Orihime, ignorando el "eres una princesa, eso no es problema para ti" por cortesía de Rukia.

-Bueno, es cierto que tengo esos privilegios, pero como hui, no quiero usarlos o sería encontrada. – Explicaba con una sonrisa serena y que reflejaba también tristeza.

-¿Por qué has huido? – Preguntó July completamente interesada.

-¿No me digas que hay una organización secreta que quiere acabar con los Reyes y el líder te quiere como esposa para poder gobernar? Y si lo rechazas, matara a todos tus seres queridos. – Comentaba Rukia entre preocupada y emocionada por ser parte de algo que se catalogaría "Película de Acción".

Sus amigas le alegaron por decir tales palabras, pero Charlotte se rió divertida, llamando la atención de las demás sirenas.

-Eso fue una historia que ya pasó. Mi antiguo prometido intento usarme para sus planes, pero… - Se interrumpe al recordar a una persona que quería mucho. – Pero Teppei me salvo… él siempre… esta ahí para mí… pero ya no podrá ser así.

Las demás decidieron no hacer más preguntas, sabían que se habían metido en un tema delicado y doloroso. Orihime tuvo una idea, se podía ver porque su foco se encendió, sus ojos se abrieron de emoción y alzo el dedo índice de su mano derecha al cielo.

-¡Puedes quedarte conmigo! – Exclamó con una radiante sonrisa. – Vivo en un departamento pequeño, tal vez no esté acostumbrada a eso, pero…

-Oh no, está bien… ¡Siempre quise conocer esos departamentos! – Exclama emocionada y sus ojos brillaban de emoción.

-¿Segura que no prefieres ir a mi mansión? – Pregunta Rukia. – Así no te sentirás fuera de lugar.

-Oh no, además, si estoy en ese ambiente, seré reconocida y encontrada muy rápido.

-Es verdad. – Apoyó July frotándose la barbilla. – Si tiene que permanecer oculta, debe estar en anonimato.

-Pero tampoco puede quedarse en el departamento encerrada toda los días mientras Orihime está en clases. – Fue la opinión de Hinamori. En eso, tuvo una idea. – ¿Qué les parece si va con nosotras y se presenta con otro apellido?

-Podrías pasar como la prima de Orihime. – Fue la sugerencia de Rukia y sonríe con burla. – Después de todo se parecen en inocentes, despreocupadas, en emocionarse fácilmente… y el la gran delantera.

-¡Rukia! – Exclama Orihime completamente roja, Charlotte tenía el mismo color en sus mejillas.


-La cena estuvo deliciosa Yuzu. – Le felicito su tío Zangetsu al momento que se ponía de pie y dejaba sus platos en la cocina.

-Gracias tío Zangetsu. – Agradeció la pequeña con una sonrisa. – Aunque Yachiru-chan también me ayudo. – Confesó con una sonrisa.

-¿Llamas ayudar el andar saltando y esparciendo harina por todos lados? – Pregunta Karin con una ceja alzada y luego lleva sus palillos a la boca.

-¡No es justo Karin-chan, yo ayude! – Reprochó la pequeña inflando sus mejillas.

-No, sólo causaste más desorden. – Le rectificó Ichigo.

-Ichi-malo. – Se quejó al momento que cae de pie sobre su cabeza, ocasionando que el rostro de su primo terminado sobre su plato de comida.

-¡Maldita mocosa! – Exclama furioso y se pone de pie alzando un puño, viendo como la pequeña corría sonriente a los brazos de Kenpachi y se colgaba en su hombro.

-Ichi no puede atraparme. – Decía muy feliz y sacándole la lengua.

-Cada día te vuelves más patético, mira que ahora te peleas con niños. – Fue la burla de Hichigo tomando de su jugo. – ¿Qué sigue luego? ¿Le robarás el dinero de su almuerzo?

-Maldito cabrón, quiero matarte.

-Quiero ver que lo intentes. – Le retó con una sonrisa de burla.

-Por cierto Hichigo, ¿Dónde fuiste? – Preguntó Karin interesada. – Habías prometido que me ayudarías en mis deberes.

-Sí, en verdad lo siento, pero tenía un inconveniente con Orihime y con las otras.

-Te acercas demasiado a ellas. – Fue el reproche de su gemelo que lo veía con malos ojos.

-¡Hichigo! – Exclamó Isshin con el propósito de usar su autoridad como padre y jefe de la casa, lo miraba con seriedad y lo apuntaba con el dedo. – Cuidado con andar robándole a la novia de tu hermano, yo les enseñe a quererse entre todos y Orihime-chan es EXCLUSIVAMENTE de Ichigo, por muy que sea un idiota.

-¡¿Qué clase de apoyo es ese? – Exclamó Ichigo golpeándolo con su pie, molesto por oírle decir "Idiota". – Y Orihime NO es mi novia.

-¿En serio? – Lo ve asentir. – Entonces puedes salir con ella Hichigo.

-Gracias viejo. – Agradeció con una sonrisa arrogante.

-¡¿De qué lado estas? – Ichigo vuelve a patearlo y lo deja en el suelo, impidiéndole escapatoria. – ¡Primero dices que no, ¿y ahora se lo ofreces? ¡Este imbécil no le pondrá las manos encima a Orihime! ¡Lo prohíbo!

-Pero Ichigo, me acabas de decir que no son novios, no puedes andar por ahí como un celoso prohibiéndole a Orihime que salga con otros hombres… ¿Acaso eres un enfermo posesivo? Hijo, debes entender que… - Fue interrumpido por otro golpe.

-Si Orihime quiere salir con otro, bien, pero no con ÉL. – Señalando a su hermano. – Y terminemos este tema, ya no quiero seguir hablando de Orihime.

-Isshin recuerda que los problemas de amor son complicados para los Kurosaki. – Le recordó su hermano Zangetsu volviendo con una taza de té. – Recuerda que tardaste años en invitar a Masaki… y Kenpachi tardo años en atreverse a comprometerse en matrimonio. – Sentándose en su asiento. – Por lo que es normal que Ichigo tarde en avisparse y pedirle a Orihime-san algo tan importante como ser su novia.

-Es verdad. – Soltó de golpe y emocionado como un niño. – Estoy aliviado, ya estaba dudando de la dirección sexual de mi hijo.

Karin lanzó un suspiro de resignación por la clase de padre que le tocó, Yuzu sólo se puso nerviosa al pensar en su hermano como un Gay, Yachiru aplaudía emocionada y soltaba un "Ichi es gay" a cada segundo, Hichigo estalla en carcajadas sin poderlo evitar y una vena gigante y roja le crece a Ichigo en la frente.

Pero antes de que ocurriese un asesinato, tocaron al timbre. Como Kenpachi estaba cerca, abrió malhumorado por perderse la oportunidad de ver una pelea a muerte y tal vez ser parte, descubriendo que era una adolescente muy bonita.

-¿Orihime es castaña? – Preguntó de golpe, viendo a su familia.

-No. – Dijeron el resto.

-Pues entonces no se a que viene esta chica. – Apuntando a la recién llegada.

-¿July? – Preguntó Hichigo al verla inclinarse ante Isshin en saludo.

-¿Otra victima tuya? – Preguntó Zangetsu sin pudor y alzando una ceja.

-¡¿Qué? – Isshin toma las manos de la sirena, sorprendiéndola. – ¡Me disculpo por todo lo que te ha hecho el idiota insensible y patán de mi hijo! Es un descerebrado, un pervertido y tiene el mal hábito de andar tras las chicas con faldas cortas, así que si te hizo algo…

-Cállate. – Fue la orden del albino en el momento que lo deja en el suelo de un golpe. – Y para tu información… no le he hecho nada a esta preciosura… aún.

-Eso quisieras Hichigo. – Fue el ataque de la castaña cruzándose de brazos y con un tono que denotaba burla, aunque por dentro luchaba por no sonrojarse… ¿Desde cuando era tan patética ante un hombre? Él no sería el primero, claro que no… ¿Oh sí?… ¡Que no! – Necesito hablar contigo de un tema MUY importante.

-Eh, claro. – Suponiendo que el tema tenía que ver con colas. – Vamos a mi cuarto.

-¡EEHHH! – Isshin y Yuzu exclamaron ante aquellas palabras, sorprendidos y preocupado. Hichigo los ignora y sube las escaleras.

-Con permiso. – July hace otra reverencia. – Y lamento no saludarte Ichigo-san.

-Descuida, anda arriba… y grita si el pervertido de mi hermano te ataca.

-Gracias, lo tendré en cuenta. – Le aseguró sonriendo para luego seguir al albino.

Una vez solos, ese latido frenético de su corazón volvió en la muchacha, pero logró serenarse y actuar como si nada. Le hecho un vistazo a la habitación, parecía muy acogedora y contrario al chico rebelde que él daba en la escuela, incluso parecía que la familia tenía sangre cristiana por la cruz que colgaba arriba de la cama.

-¿Pasó algo después de que las deje? – La voz del dueño la saco de la realidad.

-Bueno, ¿Me permites tu laptop?

Confundido, acepto la petición y sentada en el escritorio, ella abrió una página de Firefox y fue directamente a "San Google" en la sección de imágenes y escribió un nombre.

-¿La conoces?

-No… ¿Quién es?

-Es Charlotte Hazelrink, princesa del reino Hazelrink… Y es una sirena.

-¿Qué? – Le preguntó incrédulo y alzando una ceja.

-Por una razón, huyo de su reino, viniendo a Japón nadando y la encontramos durmiendo por ahí bajo el agua, nos presentamos, cenamos en un…

-Espera, espera… ¿Estaba durmiendo bajo el mar? ¿Pueden llegar a tanto allá abajo?

-Parece que si, nunca lo había intentado y eso que soy sirena desde los 9. – Meditaba desinteresada y como si fuese lo más normal del mundo. – No sale mucho en fotos ya que es un Reino pequeño, así que puede pasar inadvertida aquí como una más mientras no diga su verdadero apellido.

-¿Inadvertida?

-Ahora ella se hará pasar como Inoue Charlotte, prima de Orihime… y se presentará mañana mismo en la escuela. – Explicó con una sonrisa.

Hichigo lanzó un bufido. – Ya están haciendo muchas transferencias en este año.

-Será temporal, hasta que Charlotte este dispuesta en volver… ayudarás, ¿no?

-No me queda de otra, esto es parte del clubecito. – Dijo con sarcasmo.


-Esto en verdad que es exótico… y muy delicioso Orihime.

-Muchas gracias Charlotte-sama.

-Oh, no tienes que ser tan formal conmigo. – Le decía con una sonrisa encantadora. – Después de todo, somos iguales y primas a partir de ahora.

-¿Charlotte? – Vio como ella ampliaba su sonrisa en afirmación.

Siguieron comiendo y conociéndose, Orihime notaba que cada vez que la muchacha pronunciaba "Teppei", su sonrisa aumentaba y sus ojos brillaban como nunca antes, ella conocía bien esas reacciones, ella misma lo veía en Rukia cuando discutía con Renji, en Hinamori cuando estaba al lado de Hitsugaya y en sí misma cuando sus ojos le revelaban la figura de Ichigo.

Pero tal como veía felicidad, también veía tristeza y un poco de dolor… ¿Qué le había pasado a ella y a ese muchacho? ¿Debía preguntar? No, lo mejor era esperar con el tiempo, sería muy irrespetuosa hablarlo cuando apenas se conocían.

-Orihime-chan… ¿Me prestarías tu móvil? No traje el mío para no ser localizada. – Pasando una mano tras su cabeza.

-Claro. – Le aseguró algo extrañada, dándole su móvil pintado en blanco.

-Voy a bañarme y lo usaré mientras… espero que no te moleste.

-Adelante, siéntete libre. Te buscaré un futón y un pijama. Mañana iremos de compras después de clases. – Le dijo con una sonrisa.

Charlotte le devuelve la sonrisa y se adentra en el baño, comienza a desvestirse mientras la bañera se llenaba y una vez lista, se metió, sentándose justo a tiempo cuando salió una cola de color morado claro. Lanzó un suspiro de gusto, la bañera era MUY pequeña comparada con la que había en su casa, pero no le importaba porque era igual de relajante, a pesar de que su cola se colgaba en el otro extremo de la tina.

-Esto esta mucho mejor. – Exclama con una sonrisa amplia en sus labios, para luego ver el techo con una mirada de tristeza al momento que pensaba en alguien. – Teppei.

Pescó el celular de Orihime, pero lo que hizo fue quitarle la batería para poder sacar el chip y poner otro, uno que había comprado en secreto antes de decidir irse lejos, luego tendría que deshacerse de él antes de que Alfred y su equipo lo rastreen. Una vez listo el intercambio, volvió a encender el aparato y marcó un número que se conocía de memoria.


De vuelta en Hazelrink, una sirvienta de corta cabellera azulada y ojos dorados, miraba fijamente como otros miembros del personal le mostraban a su joven amo una gran cantidad de trajes de novio y él sólo estaba preocupado y angustiado, sentado en su silla y sin prestar atención.

-Teppei-sama, se que esta preocupado por Charlotte-sama, pero recuerde que su boda es en dos meses, debe decidir de una vez que traje usar.

-Elige el que sea, me da lo mismo Yuu. – Decía sin interés. ¿Cómo podían organizar aún una boda cuando la princesa no estaba? Ni siquiera habían terminado la escuela todavía y hace 3 semanas le dijeron que ya debía casarse.

-Teppei-sama… - La joven se acerca al muchacho y ordena al personal que se retire. – No lo había visto así desde que Charlotte-sama fue secuestrada por Hartmann.

-Estoy confundido Yuu… y muy preocupado… ¿Cómo pudo desaparecer así de golpe? Y sin decir nada… ni siquiera…

Se interrumpe al oír a su móvil, estaba seguro de que lo había dejado en apagado, lo toma y notó que era un número desconocido, quería ignorarlo y seguir encerrado en sus pensamientos, pero algo dentro suyo le obligo a contestar y que no se arrepentiría.

-¿Diga? – Preguntó al momento que contestaba.

-Shh, no digas nada Teppei.

El muchacho abrió sus ojos sorprendido y dio gracias de que Yuu estaba dándole la espalda, no podía creerlo y a la vez, estaba tan aliviado de oír su voz.

-No digas nada Teppei sino estás solo. – Le ruega, por dentro estaba feliz de oír esa voz nuevamente. – Sólo quiero que sepas que estoy bien, que necesitaba irme y nadie debía saberlo porque necesito estar sola. Si te lo digo a ti es para que estés tranquilo.

Teppei le ordeno a Yuu que se retirase mientras Charlotte decía aquellas palabras y aprieta la quijada.

-¿Cómo puedo estar tranquilo sabiendo que estarás en quien sabe donde? – Se esforzaba por no gritarle y se sorprende al oír como Charlotte reía despacio.

-Sabía que Teppei se iba a enojar. – Aseguró con tanta confianza. – Lo siento Teppei, pero para ser la misma, tuve que irme por un tiempo. No tienes que preocuparte, estoy bien y cuando menos lo pienses, estaré de regreso y recibiré tu regaño, lo prometo.

-Espera Charlotte…

-Por favor. – Ella lo interrumpe, parecía que iba a llorar. – Dile a Silvia que no la odio ni nada parecido… y que no me quite mi papel de madrina, que estaré allí de seguro. Te quiero Teppei. – Y se oye un largo sonido, señal de que había colgado.

-Charlotte. – Dijo, esperando en vano una respuesta, pero nada. – ¡Charlotte! – Grita molesto, lanzando su móvil a la cama y pasa una mano por su frente. – ¿En qué demonios estás pensando?


Charlotte, apenas colgó, volvió a quitarle al teléfono la batería para pescar el chip y de inmediato lo tira al agua con espumas de su baño. Se quedo en silencio unos momentos y luego levanto su mano para moverla un poco y ahora estaba saliendo de la tina una burbuja y adentro estaba el chip de seguro echado a perder, su mano ahora tomó la forma de puño y la burbuja se iba calentando al punto de explotar y el pequeño objeto tecnológico se había hecho miles de pedazos.

-Prometo enfrentar tu regaño Teppei. – Susurro con lágrimas saliendo de sus ojos.


Era un nuevo día.

Hoy harían los trámites para ingresar a Charlotte a la escuela.

La sirena peli-rosa usaba unas ropas de Orihime, una falda larga floreada y una blusa, para poder mantenerse un poco diferente, se recogió su cabello en un tomate, dejando algunas hebras libres y se lo cubre con una boina, también oculta sus ojos con unas gafas negras.

-Sigo insistiendo que aquí nadie sabrá que eres una princesa.

-Se que mi pueblo es pequeño, pero con mi desaparición, puede que me pongan en las noticias de forma internacional para poder ubicarme más rápido.

-Es probable… entonces tendrás que usar una peluca o algo así… por lo menos cuando estemos en la escuela.

-¿Podemos elegirla ahora? Sería raro ir de peli-rosa y luego volver con otro color de cabello. – Meditaba apoyando una mano en su barbilla.

-Supongo que tienes razón. Vamos a la tienda de pelucas mientras llamo a las otras.

Charlotte se divertía mucho en la tienda, buscando diversos tipos de peinados junto a su ahora prima Orihime. Llegaron July y las otras en compañía de Hichigo y el muchacho y la princesa se presentaron para conocerse.

-Jamás creí que estaría frente a la realeza. – Ironizo en broma, viendo como la muchacha elegía entre una cabellera roja que le llegaría hasta los hombros o uno azul bien claro que le llegaba a la cintura.

-Los dos me gustan. – Murmuraba confundida, sin poder decidir el color.

-Yo voto por este. – July tomo el de color azul claro y se lo coloca nuevamente. – Te queda muy bien.

-Si, pero ya tiene mucho pelo. – Fue el comentario de Rukia mientras se lo quitaba. – Llevar más sólo le ocasionará picazón y que la cabeza le duela, mejor que sea pelirroja.

-Pero si Hannah Montana puede, ¿Por qué ella no? – Le recordó revelando que miraba series de Disney.

-Esa es una buena pregunta. – Susurró Hinamori llevando una mano a su mentón.

Al final optaron por el rojo ya que según Charlotte, el azul le recordaba a una compañera que tenía cierto "fanatismo" hacía una amiga de la escuela.

Llegaron a la escuela y la ahora pelirroja llamaba la atención de los estudiantes, por su sonrisa angelical y sus grandes atributos, claro que ella los ignoraba y seguía caminando.

-Primero July y ahora Charlotte. – Ironizó Rukia con una sonrisa de burla.

-¿Yo qué? – Preguntó July sin comprender.

-Parece que las más populares son así de despistadas… como Orihime-chan. – Comentó Hinamori con una sonrisa. – Ella tampoco se daba cuenta de los hombres que andaban tras ella.

Estaban acercándose a la oficina del Director cuando una voz los detiene:

-¿Qué hace aquí princesa Charlotte? – Se giran y notaron que eran Ishida y Grimmjow, los miembros de Aqua.

-Nos vamos unos días y aparecen dos sirenas. – Fue el reclamo de Grimmjow, refiriéndose a la castaña y a la peli-rosa.

-Yo no tengo por qué darles explicaciones. – Les reclamo Charlotte al momento que les sacaba la lengua y se cruza de brazos. – Hago lo que sea necesario por mí y mi gente. Además, ustedes no son parte de mi escolta personal, así que debería darles lo mismo.

-Sólo tenemos curiosidad desde que Silvia nos conto que desapareció. – Fue la justificación de Ishida al momento que se subía las gafas, notando con mayor claridad como la princesa se puso nerviosa con sólo oír el nombre de su amiga de la infancia.

-Ya dejen de fastidiar que cansan. – Hichigo se puso delante de las chicas para usarse como escudo. – Se supone que están para proteger a las sirenas, ¿No? Pues no hacen un buen trabajo por lo que veo.

-Es raro que lo diga, pero él tiene razón. – Apoyo Rukia al momento que se cruza de brazos. – No deberían estarle controlando en donde debería estar o donde no.

-¡Orihime! – La voz de Ichigo causo que los de Aqua inclinasen su cabeza levemente y se marchasen como sino hubiese pasado nada. El peli-naranja se fue acercando hacía el grupo y le llamo la atención la princesa Charlotte. – ¿Quién eres?

-Inoue Charlotte, prima de Orihime. – Se presentó con una radiante sonrisa.

-Se quedara en nuestra escuela un tiempo. – Le explicaba Orihime con una sonrisa al momento que apoyaba sus manos sobre los hombros de ella. – Y ahora mismo tenemos que hablar con el director.

-Así que pueden hablar de varias cosas de amor después de la escuela. – Fue el comentario de Rukia con una sonrisa llena de burla.

-¡Rukia! – Le regañaron los peli-naranjas con las mejillas rojas.

July y Charlotte soltaron una risita, pero la sirena castaña se calla al ver la expresión en Hichigo y por una razón, sintió un golpe doloroso en el pecho, no como las anteriores que la ponían nerviosa, sino era un golpeteo que en verdad te hacía doler y a la vez, sentirte muy dolida y triste.