Y aqui me tienen con otra continuacion de sirenas

este capi terminara con ichihime...un poco, lo suficiente pa calmar a los fans XDD no dire mas

disfruten!

Bleach es de Tite Kubo.

Capitulo 25: Decisión.

En la isla de Rukongai hacía frío el día de hoy, pero no era un obstáculo para salir a trabajar o recorrer los hermosos lugares. Entre la gente estaba Rangiku con una gran sonrisa y unas bolsas llenas de cosas que había comprado por orden de Yoruichi. Estaba pasando por un árbol y tiene un presentimiento extraño que la hace voltear y abre sus ojos por la sorpresa.

-¿Terrino? – Susurra al ver a la criatura fijando sus ojos en ella. – ¿Qué ocurre? – El guardián sólo miro a su izquierda. Rangiku abrió más sus ojos al ver a través de su mente como se formaban palabras que decía: Ve a la cueva. – Claro, allá voy.

Primero fue a la cabaña a dejar las compras, no iba a caminar por el bosque con bolsas llenas de cosas. Ya en el bosque, caminaba hacía su destino preguntándose lo que el Terrino quería de ella en ese lugar, era tan misterioso y enigmático que le era imposible a una sirena saber lo que planeaba.

Cuando llegó, oyó algo parecido como un murmullo que se le mezclaba con tristeza. Con precaución y a paso silencioso para no ser descubierta, camina hacía donde esta la fuente y en plan de espionaje, saca su cabeza para descubrir a Orihime en su estado de sirena, apoyándose en el marco del estanque con sus brazos, tenía lágrimas en sus ojos y no paraba de observar el suelo.

¿Por esto la trajo el Terrino?

-¿Orihime-chan? – Susurro después de acercarse un par de pasos.

-¿Rangiku-san? – Murmuro y rápidamente se oculta en las aguas para luego sacar su cabeza, en un intento fallido de ocultar su tristeza.

-Mi pequeña sirena. – Dijo al momento que la tomaba de los brazos mojados y la jalaba, sin importar que ahora estaba en su estado de sirena y tendida en el suelo, la abraza con un profundo cariño maternal y le acariciaba los cabellos con ternura. – Es mucho dolor para aguantarlo tú sola, está bien hablar, te ayuda a quitar el peso.

Orihime agradecía en su interior una y otra vez la amabilidad de la rubia sirena, se sentía en verdad querida y por unos momentos se acordó de los años en que Sora la protegía de todo con sólo abrazarla.

-¿Cómo puedo estar con el hombre que amo sin tener que decirle lo que soy? – Susurro aún con las lágrimas saliendo. – ¿Cómo ser feliz con él si tengo que ocultarle secretos?

-Bienvenida al club. – Resoplo con los recuerdos de su adolescencia. – Sabes, estar aquí puede ser confortable… pero si es para ocultar las penas, no es bueno… vamos a la cabaña, tomaremos algo de chocolate caliente y así hablaremos con más calma.


July había faltado a clases el día de hoy para poder conocer su nuevo trabajo. Vestía unos jeans azules y una camisa blanca, estaba esperando la llegada de Nelliel, quien le mostraría personalmente el lugar y donde tenía que trabajar.

-Debe estar muy ocupada. – Susurro al notar que habían pasado cinco minutos de retraso y ella había escuchado de Hinamori que la jefa era puntual cuando hacía citas.

-¡July-chan! – La muchacha volteo y vio a Nelliel corriendo hacía ella con una sonrisa, pero la joven sirena pudo apostar que su "sempai" estaba en verdad deprimida por dentro. Decidió no comentar nada, no quería incomodarla y de seguro eran asuntos personales. – Lamento mucho hacerte esperar, pero en serio que tuve muchos inconvenientes.

-No se preocupe Nelliel-san… sólo fueron cinco minutos.

-Pero soy la jefa, tengo que dar el ejemplo. – Se justificaba con lágrimas en los ojos y con una mirada de un perro abandonado bajo la lluvia. – Si hago las cosas mal, ¿Qué ejemplo le daré a mis empleados?

A July le creció una gota en la frente y rió nerviosa ante la actitud de Nelliel.

Pasaron la mañana recorriendo el acuario y July se emocionaba más con ese lugar y le aumentaba las ansas de conocer su escenario y cantar ante un público enorme. Como si le hubieran leído la mente, Nelliel lanzo una risa al ver tanta emoción en sus ojos y le contó que ahora mismo le mostraría donde cantaría…

En el centro de la piscina de los delfines.

-Nelliel-san… ¿Quiere que cante en medio del agua? ¿Si termino transformada?

-Oh, no te preocupes, un bote te llevara allá y será sólo por la noche de estreno.

-¿De estreno?

-Para anunciar el nuevo café que contara el acuario… y a la hermosa cantante del acuario que se llama July. – Explica como lo más normal del mundo mientras se divertía ante el sonrojo que portaba la aludida. – Te mostraré ahora el café, esta aún en construcción, pero se ve que va avanzando.

Pero antes de comenzar a caminar, el celular de July sonó y le pareció extraño el ver que era de Rukia porque a esta hora estaba en plena clase de Historia. Acepta la llamada.

-¿Qué ocurre? – Segundos en silencio y abre sus ojos sorprendida. – ¿Orihime esta desaparecida? – Otro momento en silencio. – Sí, las veo allá. – Cuelga. – Nelliel-san…

-Entiendo. – Le asegura asintiendo con la cabeza. – Ve rápido o te dejaran atrás.

-Gracias. – Agradece y se va corriendo.

Nelliel la veía alejarse con un semblante sereno y reacciona al oír ahora a su celular sonar, se va revisando los bolsillos para encontrarlo y sonríe al tenerlo en sus manos y ver quien era, por lo que decide contestar.

-Kisuke, ¿Dónde estás? – Silencio mientras esperaba respuesta. – ¿Estás allí sin avisarme primero? Típico de ti. Estaré allí en unos 10 minutos. – Cuelga y ve al aparato con una ceja alzada. – Este Kisuke, anda en mi acuario como Pedro por su casa.

Su amigo Urahara Kisuke, el biólogo marino, estaba en uno de los laboratorios que portaba el acuario y sin avisar a la dueña.

Ella portaba con diez laboratorios, pero sabía cual usaba Kisuke, era prácticamente como el suyo porque era el único que usaba y ningún otro lo usaba, así que se podría decir que sólo faltaba que la puerta tuviera su nombre escrito en plateado o algo parecido. Al abrir la puerta, descubrió que el rubio no sólo estaba acompañado de Chad.

-¿Yoruichi? – Preguntó incrédula ya que pocas veces salía de Rukongai.

-Sí, yo también estoy sorprendida. – Devolviéndole el saludo con sarcasmo y sonriendo mientras Chad se inclinaba en respeto ante la dueña.

-¿Estabas celosa de que Kisuke me visite tanto y viniste a vigilarlo como buena esposa? – Bromeo con una inocente sonrisa.

-¡No lo digas como si estuviéramos casados! – Exclama molesta y sonrojada.

-Mi amada esposa, ¿Por qué eres cruel conmigo? – Preguntaba Kisuke con lágrimas en los ojos mientras la abrazaba. – Yo no te he hecho nada, por favor, no te separes de mí, no me pidas el divorcio, sin ti no puedo vivir.

Esperen unos minutos que la siguiente escena no es apta de ver o escribir.

-Pobrecito. – Murmura Nelliel al ver lo que quedaba de Kisuke y ve a Yoruichi. – Sólo estábamos jugando, no tienes que ser tan ruda.

-Se lo tenía bien merecido. – Apoyando sus manos en la cadera, dirige su vista hacía su amiga. – ¿Hay más sirenas en Karakura?

-Pues sí… primero llego la protegida de Hallibel y ahora la princesa de Hazelrink… aunque de ella no se que le hizo venir, no le dice nada a las chicas aún, ni a los de Aqua. Vino aquí con las otras y pude verlo.

-¿Qué viste? – La morena alzo una ceja de forma inquisidora.

-Estaba sufriendo… de seguro le paso algo. – Cruzándose de brazos.


En la escuela, Ichigo no prestaba atención a la maestra, constantemente miraba el asiento de Orihime, su mente estaba hecha un lio desde que oyó a Charlotte decir que estaba desaparecida, luego ve el asiento vacio de su hermano y su expresión se volvió de furia.

-Vayamos a buscarla. – Ordeno Hichigo después de unos minutos en que nadie hablaba.

-Es cierto, quedarnos quietos no ayudará en nada. – Apoyó Rukia tomando el hombro de Charlotte para animarla.

Todos los demás del grupo aceptaron, pero cuando Ichigo iba a unirse, su gemelo se lo impidió sentándolo en el asiento en un empujón con una mirada de pocos amigos que intimido a todos, menos a su hermano.

-Tú te quedas, con esa cara de mierda no vas a lograr nada… ni mucho menos cuando no confías ni en ella o ti mismo. – Regaño sin perder la expresión de bandido. – Así que se de utilidad y quédate a tomar apuntes. – Le ordena mientras caminaba hacía la salida.

-Estoy de acuerdo con él. – Confeso Renji viendo a su amigo. – Cuando seas de nuevo tú mismo, búscanos. – Apoyando su mano en el hombro de su amigo.

-Vámonos. – Ordeno Hitsugaya y todos del grupo se fueron, dejando a Ichigo confundido, sorprendido y molesto con el mundo y consigo mismo.

-¡Kurosaki! – El chico sale de sus pensamientos al sentir en su frente el borrador que le lanzo la maestra. – Deja de soñar y responde el ejercicio 4.

Ichigo no respondió, se la quedo mirando unos momentos y para sorpresa de todos, se pone de pie de golpe botando la silla al suelo.

-Mizuiro, Keigo… cuiden mis cosas. – Les pidió para luego salir corriendo ignorando el grito de la maestra.

-Ese idiota. – Murmura Tatsuki con una sonrisa para luego apoyar su mano en el brazo izquierdo.


El equipo de búsqueda se había dividido entre hombres y mujeres (July había logrado reunirse con ellos a tiempo) para que las sirenas pudieran buscar en las profundidades del mar mientras los chicos buscaban por tierra. Ahora podemos ver a las sirenas nadando por separado en diferentes hectáreas, pero no fueron capaces de encontrar nada, ni siquiera en la cueva en donde encontraron las joyas.

-¿Dónde puede estar? – Hablo Rukia. Estaban descansando en la cueva por el cansancio de estarla buscando por horas.

-La buscamos por casi todo el territorio Japón y nada. – Murmura July lanzo un suspiro de agotamiento. – Terminaremos buscando en otros países si no encontramos un rastro.

-Este lugar es hermoso. – Fue el comentario de Charlotte recorriendo el lugar. Estaba preocupada por Orihime, pero era la primera vez que pisaba ese lugar y debía admitir que era en verdad bello. – Me recuerda mucho el lugar en donde me transforme… incluso las mismas piedras.

Eso fue un dispositivo para que Hinamori soltase un grito de asombro y moviera sus brazos nerviosamente en busca de las palabras adecuadas.

-Inhala y exhala. – Le aconsejaba July preocupada al verla así.

-¡Rukongai! – Soltó al fin.

-¿Rukongai? – Preguntaron July y Charlotte sin comprender.

-¡Claro! – Rukia fue capaz de entenderla. – No hemos visto en Rukongai, en donde nos transformamos. Tal vez este ahí.

-¿Qué estamos esperando? Vayamos de una vez. – Charlotte se acerca a la salida.

-¿No deberíamos avisarle a Hichigo por lo menos? – Preguntó July caminando.

-Me huele una parejita Tres. – Fue la burla de Rukia con una sonrisa picara.

-¡No digas tonterías! – Exclama sonrojada con la risa de la peli-rosa como música de fondo.

-No la molestes. – Le pide Hinamori en un tono de regaño.

-Oye, se supone que estamos en un país democrático y tengo el derecho de expresarme si quiero decir un par de verdades. – Se justifica cruzándose de brazos.

-¿Qué le podría yo ver a ese tonto mujeriego y con ego elevado?

-No me mires a mí, yo no soy el de los gustos raros. – Se justifica la pelinegra alzando sus manos al aire.

-¿Quiénes son las Dos y Uno? – Preguntó Charlotte con el dedo índice apoyado en su barbilla y con pose pensativa.

-La Parejita Dos es Hina y Toushirou… y la Uno, of course, son los lentos y tontos de Ichigo y Orihime. – Pasando una mano por su frente pidiendo piedad por la actitud de esos dos últimos.

-¿Y tú y Renji-san son entonces la Parejita Cuatro? – Pregunta con toda inocencia.

-¿Quién sentiría algo por ese idiota cara de mandril? – Sonrojada.

-No me mires a mí, yo no soy el de los gustos raros. – Recito July con burla.

Y todas se ríen.

Todas se lanzan una a una al agüero que las sacaría de allí y volviendo a su estado de sirena partieron hacía la isla de Rukongai. Como han ido mejorando como sirena, especialmente en su "velocidad de cañón", tardaron unos 10 minutos en llegar a los territorios de la isla y ahora buscaban con calma la entrada a la cueva.


Hichigo, Toushirou y Renji seguían por su cuenta con la búsqueda de la sirena perdida, aunque el albino apostaba más que las chicas la encontrarían en el agua hasta que pasaron más de dos horas y no había recibido una respuesta, ahora si que estaba algo preocupado, claro, a su puro estilo.

-Esta Orihime… ahora sólo falta que me entere que ha estado todo este tiempo en un bar borracha o algo así.

-Orihime no es esa clase de mujer. – Murmuro Hitsugaya viéndolo con mala cara.

-No cuando tienen pena… o eso dice mi viejo cuando se emborracha. – Girando su cabeza para ver a su izquierda y alza una ceja al ver como alguien corría. – Vaya, ha reaccionado el idiota retrasado.

-¡Ichigo! – Renji comprendió de inmediato el apodo y se voltea para ver que en verdad Ichigo estaba corriendo hacía ellos.

-Lamento la tardanza. – Fue todo lo que dijo una vez que se detuvo. – ¿Dónde queda por ver? – Pregunta con un semblante sereno.

-Pues hemos recorrido casi toda la ciudad, sólo nos queda la zona turística, el bosque y en la playa. – Comenta el pelirrojo contando los lugares con los dedos.

Y suena el móvil de Hichigo.

-Un mensaje de Rukia. – Murmura en un gruñido al ver la pantalla y se aparta para ver mejor ignorando la cara de pocos amigos de Renji. Abrió sus ojos por la sorpresa, ¿Le estaba escribiendo en Rukongai? – Maldita enana.

-Eso no es novedad. – Gruño Ichigo por oír aquel apodo.

Claro, ¿Por qué no pensé en Rukongai antes? Eso me pasa por estar rodeado de idiotas. – Pensaba el gemelo guardando el aparato y ve a su hermano, actuaría como un idiota amable cuando lo odiaba con todo su ser, pero… le debía a Orihime y si su sospecha era cierta, algo bueno podría salir para ellos.

Como le enfermaba ser el bueno.

-Ichigo, busca en toda la playa, no salgas de ahí hasta estar BIEN seguro de que no esta ahí. Yo busco en el bosque y ustedes dos. – Señalando a Renji y Hitsugaya. – Busquen en la zona de turismo.


-El idiota me dijo que se aseguraría de que él estuviera en la playa.

-Bien, sólo falta buscar a Orihime. – Murmura July examinando la cueva.

-Puedo sentir a Orihime… es extraño, pero puedo apostar a que en verdad siento su presencia. – Murmura Hinamori secándose para volver a ser humana.

-Yo también. – Confiesa Charlotte viendo la salida. – Ha estado aquí, no hay duda.

-Rukia, Hinamori, ustedes son nuestras guías. – Le confiesa July.

-Una vez tenga a Orihime en mis manos, voy a ahorcarla por hacerme preocupar tanto. – Jura Rukia siendo la primera en caminar.

Que linda es la amistad.


Rangiku había llevado a Orihime a la cabaña y en la oficina que compartía con su jefa sirena, le ofreció un tazón con leche chocolatada y bien caliente explicándole que el chocolate curaba las heridas del corazón, ya sea en estado líquido o gaseoso. Orihime agradece con una sonrisa cansada y toma un sorbo. Llevaba otras ropas gracia a que la sirena de cabellera rubia le había prestado ropa ya que la adolescente tenía mucho frío cuando anduvieron en el bosque.

-¿Te sientes mejor? – Le pregunta sentándose frente a ella y se apoya en la mesa con ayuda de sus brazos. Le sonreía con calidez en un intento de darle ánimos.

-Mejor que antes… gracias.

-Orihime, yo se que es difícil… ya es complicado el amor cuando eres una persona… e imagínate cuando eres una sirena también… es el doble de problemático. Te llega la inseguridad de si deberías revelarle el secreto, el miedo a que no te acepte así y te rechace o que te amenace con revelar el secreto… y hay que concluir que este secreto no es sólo tuyo, si no también de todas y eso perjudicaría a todas las sirenas que están en este mundo.

-Tampoco es justo que este con él si tengo que mentirle y guardarle secretos. Se que no soy la primera ni la última en sufrir de amor, pero… ¿Qué se supone que debo hacer?

-Nadie nace experto en el amor Orihime, ni los más grandes escritores. – Le explica volviendo a sonreír y estira una mano para acariciarle una mejilla con calidez. – Sólo tú puedes darte la respuesta. Desde tú punto de vista, sólo puedo decirte: ¿Crees que sea mejor? ¿Confesar o hacer lo mejor para ambos?

Orihime cierra sus ojos con las manos sujetando el tazón para sentir el calor, no tarda en visualizarse en su mente la imagen de Ichigo con su cara seria de siempre, con su uniforme del colegio y con su bolso colgando en su hombro derecho. Sonrió al ver ahora como se iba ablandando para revelarle una sonrisa cuando se veían a los ojos, él era bueno y gentil a pesar de lo que comentaban los profesores de él, lo sabía y por eso ella hará lo que le parece lo mejor.

La puerta se abre de golpe y aparece el mismo Demonio en miniatura, con cabello negros y ojos violáceos que miraban a Orihime con furia.

-¿R-Rukia-chan?

-¡Voy a estrangularte! – Le jura con sus brazos estirados y corriendo hacía ella con intenciones de cumplir.

-Espera Rukia-chan. – Hinamori la atrapa por el cuello con su brazo derecho para impedirle movimiento. – Sabes que Orihime no esta bien para eso.

-¡Nos tenía a todas preocupadas, por supuesto que se lo merece!

-¿Estás bien, Orihime? – Le pregunta Charlotte corriendo hacía ella preocupada.

La peli-naranja no responde, sólo la abraza para transmitirle lo agradecida que estaba de tenerlas como amiga y como disculpa por haberlas preocupado tanto. Charlotte sonrió y le correspondió el abrazo, ella la entendía mejor que nadie, sabía lo que era amar y sacrificarse por ese amor porque lo estaba pasando ahora mismo. Le susurraba palabras mientras le regalaba palabras de aliento.

Rangiku sonrió al ver como Hinamori, July y Rukia también se unían en aquel abrazo y cierra sus ojos porque confiaba en que Orihime tenía buenas amigas y que las cuatro eran una gran equipo. Ese es el mayor tesoro que puede tener una persona: Saber que no esta solo.

-Ya esta bien. – July llama su atención para que dejase de llorar. – Todo saldrá bien.

-Yo también puedo entender por lo que estas pasando… recuerda que la felicidad de él es lo que más nos debe importar. – Charlotte se aparta para poder verla a los ojos. – Porque su sonrisa significa que esta en paz y nosotras podemos sentir también esa felicidad.

-Orihime. – Rukia toma la palabra con su característica seriedad y se cruza de brazos. – El zopenco esta en la playa… si sabes que quieres hacer, ve rápido antes de que se vaya.

Los ojos de Orihime quedaron en blanco por la sorpresa y ve el tazón de leche con chocolate, observando la mitad de su reflejo con el sentimiento de que la otra mitad esta extraviada por alguna parte. Cierra los ojos para contener las lágrimas, sin esperar un segundo más se levanta de golpe y corre hacía la salida.

-Kurosaki-kun… sólo quiero ser yo misma a tu lado. – Hablaba con las lágrimas en sus ojos y con su vista fija al frente, buscando el camina acuático que la llevaría de nuevo a casa. – Por eso yo…


Estuvo horas ahí, como unas tres veces había decidido irse, pero su estúpido hermano malvado lo llamaba justo a tiempo y le advertía que no saliera de allí, en verdad que era fastidioso aquella "conexión de gemelo". Sentado en la arena veía el atardecer recordando aquel momento de la cita, ¿Qué significaba su reacción? ¿Un arrepentimiento de último minuto o algo parecido?

-¿Por qué las mujeres tienen que ser tan complicadas?

¿Te gusto? La voz de Orihime resonaba en su cabeza nuevamente.

-Y yo soy peor. – Pasando una mano por su frente.

Cierra sus ojos pasando sus dos manos por su cabello murmurando algunas groserías que no se podía oír con facilidad. Se pone de pie con la seguridad de irse ahora mismo y que en casa mataría a su hermano apenas lo viese por hacerle desperdiciar tanto tiempo, no es que no este preocupado por Orihime, pero sentía que pudo haber usado ese tiempo para encontrarla en otros lugares.

Se da la media vuelta y camina para alegarse del mar, pero las aguas no se lo permiten por el bien de su inquilina acuática y le trae justo a tiempo lo que el muchacho estaba buscando.

-Ichigo-kun.

Ichigo se voltea y ve a Orihime de pie a unos pasos lejos del agua y con sus ojos clavados en él, se podía ver que lucía insegura y temerosa de la reacción del muchacho, incluso miraba más la arena que a él. Ichigo notó como la sirena usaba unos pescadores blancos y una pollera azul claro (por la cortesía de Rangiku) y su cabello estaba ocultándole sus mejillas sonrojadas.

-Yo… - Orihime toma la palabra, pero…

-¡Tonta! – Ichigo la interrumpe brutalmente y se va acercando a ella. – ¡¿Tienes una idea de lo preocupado que estaba?

-Lo siento. – Fue todo lo que pudo decir, sorprendida por su reacción y se sintió más nerviosa por esos ojos marrones llenos de molestia hacía su persona. – Lamento haberme ido ayer de golpe, lamento haber desaparecido y… lamento haberte preocupado.

Si ya estaba lo suficiente de sorprendida, pues pensó mal en el momento que él la había abrazado para aferrarla a su cuerpo, su corazón estaba bombardeando mucha sangre que calentaba su cuerpo y esté tiembla como reacción del calor corporal del muchacho. Sentía tanta vergüenza porque podía apostar que Ichigo escuchaba con claridad su corazón desentrenado o sentir como su espalda sufre por las descargas en su columna a causa de esas seguras y grandes manos.

-Ichigo-kun. – Susurra en paz sin poder evitar corresponder aquel abrazo y embriagarse en su aroma. Podía acostumbrarse fácilmente a esto.

-No se lo que estas ocultando, no se tampoco el por qué decidiste hacer esta estupidez, pero tienes que saber una cosa, yo…

-Por favor, detente. – Le ruega al momento que se aparta de él y se entristece al no sentir más su calor. – Yo siento lo mismo Ichigo-kun, desde hace mucho tiempo… siempre te he observado, admirado y amado… pero el día de hoy, mañana… y no se hasta cuando, pero no puedo estar contigo.

Y Orihime toma su decisión.

-No me malinterpretes, no es tu culpa por todo el tiempo que espere por este día… te juro que estoy feliz de saber que soy correspondida… pero no puedo tener una relación contigo si debo ocultarte secretos importantes de mí, no sería justo que sufras por eso porque para mí, es muy importante tu felicidad.

Ella había esperado mucho tiempo ser notada por Ichigo, ser amada por él… ¿Ichigo sería capaz de devolverle el favor y ser ahora él quien espera?

-Orihime. – Las fuerzas de la sirena desaparecen al sentir aquellas manos ahora tocando sus mejillas y antes de que hubiesen frenos en forma de palabras, finalmente sus labios se habían unidos.

Al principio fue torpe e inseguro por ser el primer beso, pero no tardaron en aumentar la seguridad, sus labios se abrieron para que las lenguas también jugaran y se abrazaron para hacer el beso más intenso hasta que el aire les gano. Con sus respiraciones descontroladas miraban al otro con el rubor en sus mejillas y no tardaron en volver a besarse unas dos veces más para grabar bien el sabor, el tacto y aquella explosión de aire en sus gargantas.

-Orihime. – Repite el muchacho para llamar su atención. – Tú has esperado tanto y se que es por mi inmadurez y por ser un estúpido… de seguro todos los demás pensaran igual. – Orihime soltó una sonrisa al pensar en sus amigos. – No se lo que ocultas, pero te agradezco que fueras sincera conmigo y eso es prueba suficiente de que en verdad me amas, así que será mi turno de esperarte.

Ella sonríe en agradecimiento y se vuelven a fundir en un abrazo.