Otro mes, otra conti
aun cuando a mi padre no le gusta estas cosas, se lo dedico ya que hoy, UNO de febrero, es su cumpleaños...FCumple viejo!
Gracias por los reviews
Bleach es de Tite Kubo
Los personajes de princess lover tampoco me pertenece
Capitulo 26: Collares.
Una semana después.
Charlotte estaba concentrada en la cocina, con un delantal rosa y su cabello recogido en una coleta. Tarareaba una canción mientras hacía los últimos detalles del desayuno y del almuerzo, satisfecha, sonríe victoriosa y alza su mano derecha por su triunfo. Su plan de alegrar a Orihime el día de hoy estaba marchando muy bien, se había encargado de los deberes para poder dejarla un tiempo sola y de relajación, así podría dar vuelta la página con lo ocurrido con Ichigo y sonreír como antes.
Oye como la puerta se abre y voltea para ver a Orihime con su uniforme, se había recogido el cabello en una alta coleta y se puso los dos pasadores en el lado derecho. Observa como se acerca al altar de su hermano y le desea los buenos días para luego girarse y la princesa se sorprende: Estaba sonriendo. No una sonrisa cansada o fingida, sino las mismas de antes, recupero su alegría.
-Buenos días Charlotte.
-Buenos días Orihime-chan. – Responde el saludo con una cálida sonrisa. – Acabo de terminar de preparar el desayuno.
-Guau, luce delicioso… y se ve extranjero… ¿Es un platillo de tu país?
-Sí. Ustedes me han enseñado, así que ahora yo te enseño algo de mi país. Espero que te guste, es uno de los favoritos en Hazelrink.
Ambas se regalan una sonrisa y se sientan a comer con la radio encendida para escuchar música. De vez en cuando Charlotte miraba a su "prima" para asegurarse como andaba y se iba tranquilizando más al comprobar que lucía normal y sonriente, así que no le dio más vuelta al asunto y come de su comida. Hablaban de cosas de la escuela o de ir a vitrinas para ver que había de nuevo, pero les llamo la atención la radio cuando corto de golpe la música para dar un aviso.
-Lamentamos interrumpir la transmisión habitual para confirmarles la última noticia: Se ha llegado a saber que la princesa de Hazelrink, Charlotte Hazelrink ha llevado ya un mes desaparecida. No ha sido encontrada en su país, así que se sospecha que esta fuera en alguna parte del extranjero. Se ha informado a todos los países para que estén alertas y avisar si encuentran una pista de su paradero. Hazelrink es un pequeño país situado…
Y se calla a causa de que la princesa apago la radio con un semblante de tristeza.
Tal como supuso, su huida se ha convertido en noticia internacional.
-¿Estás bien? – Le pregunta Orihime al notar su expresión.
-Sí, ya sabía que esto pasaría… se que estoy preocupando a mi familia, pero yo tome la decisión de venir… necesito apartarme de mi vida temporalmente. – Decide mirar hacía otro lado para no ver los ojos de Orihime y desmoronarse.
-Charlotte… tú me animaste cuando más lo necesitaba. Y ahora tú necesitas a alguien que te consuele… y te ayude a desahogarte, así que por favor, dime lo que pasa.
Charlotte la observa agradecida, ella tenía razón, no podía contener más lo que sentía, necesitaba desahogarse y Orihime estaba de su lado para ayudarle. Se lanza hacía ella y la abraza con fuerza desde el cuello y sintiendo en respuestas las manos de la peli-naranja en su espalda, libera las lágrimas que estuvo encerrándolas por mucho tiempo.
-Me gusta mucho Teppei… pero él… él se va a casar en el otro mes con mi mejor amiga. – Confesó enterrando su rostro en el hombro izquierdo de Orihime. – ¿Cómo puedes impedir eso o confesar tus sentimientos cuando tu rival es tu amiga de la infancia?
Orihime le acaricia los cabellos suavemente y con una leve sonrisa que reflejaba tristeza, la situación de Charlotte era muy difícil.
-He decidido irme para poder ser la misma de siempre y felicitarlos. Pero no puedo hacerlo si no sonrió como antes. Necesito ser fuerte emocionalmente y sentirme preparada.
-Has decidido abandonar tu corazón y hacer lo que te parece mejor para ellos, por su felicidad… porque son las personas más importantes para ti.
La princesa asiente con la cabeza, esta tan enamorada de Teppei desde el momento en que se conocieron, pero su rival era su mejor amiga, no podía pelear contra ella, ni siquiera estaba a su nivel. Silvia era hermosa, fuerte, si alguien la atacaba ella se podría defender perfectamente, en cambio ella debía esperar como una princesa hasta que el soldado venga a rescatarla, era débil y no tenía el valor de lastimar a alguien o verlo lastimado. Estaba claro que su amiga era la mujer ideal para Teppei, ellos deberían estar juntos y ella sólo desearles lo mejor, su felicidad era más importante que su propio corazón lastimado.
-Necesito nadar unas horas para sentirme mejor. – Decidió al momento que se apartaba lentamente y se frota los ojos con su manga derecha.
-¿Quieres compañía?
-No, estaré bien andando sola un rato, sirve a la mente despejarse mejor. – Deja el delantal a un lado y busca un pollerón con cierre y de color café crema. Se recoge todo su cabello en un tomate y lo cubre con el gorro de la prenda ya que no quería salir con peluca. – Ahora que mi desaparición es internacional, tendré que andar más precavida.
Se despiden y la princesa sale del departamento, como había sol, se pone unas gafas blancas y continúa con su camino a la playa, necesitaba cuando antes ser una sirena y despejar su mente.
-¿Aún no hay rastro de Charlotte?
Una diseñadora de modas joven miraba la pantalla de televisión donde se transmitía la noticia con la imagen de la princesa de Hazelrink. La diseñadora era de cabello castaño, liso y largo hasta la cintura, recogido en dos coletas. Sus ojos de color miel mostraban molestia, tenía su ceño fruncido y estaba de brazos cruzados. Vestía un vestido corto de color negro y una chaqueta roja encima hasta la cintura.
-¡¿Pero qué tanto hace ese idiota que no la encuentra? – Exclama a todo pulmón y llama la atención de sus ayudantes y modelos. – Esta claro que Charlotte andará por ahí con esa sonrisa de tonta y comiendo takoyaki. – Lanza un suspiro de agotamiento, no estaba bien hablar así de ella.
-Seika-sama, una llamada de Arima Teppei.
-Hablando del Rey de los idiota. – Se acerca al hombre y recibe el teléfono agradeciendo el aviso. – ¡TEPPEI, GRANDISIMO IDIOTA! ¿Qué tanto estás haciendo?
-También me alegra oírte Seika.
-Pensé que ya la encontrarías… ¿Y recién hacen un aviso internacional?
-Es una historia larga… y ya tengo mucho en la cabeza, su desaparición, la graduación y la boda… Iría yo mismo a buscarla, pero los planes y mi abuelo no me dejan salir mucho.
Seika se queda en silencio al oír la palabra boda, recordando que la persona que le gustaba iba a casarse, aprieta el celular y agacha levemente la cabeza. Teppei era un idiota, estaba aceptando esa boda arreglada, pero no se daba cuenta lo que causaba en Charlotte o en ella.
Seika amaba a Teppei, pero ella lo dejo libre sabiendo que había otra en su corazón.
-Teppei… ¿En verdad quieres casarte con Silvia?
-Bueno… esto ya estaba decidido y no hay mucho que pueda hacer.
Él era estúpido, por supuesto que podía hacer algo, pero no podía porque era tonto y lento.
-Bueno, si se de algo o la llegase a ver por aquí, te avisaré.
-Oh, es verdad, andas lanzando tu nueva línea de ropa ¿En que parte de Japón andas ahora?
-En Karakura, es una pequeña ciudad y muy hermosa, incluso hay una playa.
-Anda con cuidado en esa zona.
-No soy tonta a diferencia de ti, sé dominar esto desde hace varios años.
-Vale, vale… lo siento tanto.
-Te veré en tu boda… salúdame a Silvia y a Yuu. – Y cuelga.
Houjouin Seika paso el resto de la mañana trabajando hasta que decidió tomar un descanso, así que les dejo a todos la tarde libre y que volviesen después de la cena para seguir trabajando unas horas más. Con sus gafas tapándoles los ojos, tomo la decisión de ir a la playa a caminar por la arena y quizás se daría un chapuzón.
Hinamori estaba en su casa acompañada de July desayunando, habían querido pasar la noche juntas como una pequeña reunión de mujeres, sobre todo de cosas que JAMAS dirían delante de Rukia por su seguridad y por cosas del trabajo, contando lo emocionadas que estaban por la inauguración y la primera presentación de July cantando en plenas aguas de la gran piscina.
-Con sólo recordarlo, me pongo nerviosa.
-Todo estará bien, incluso si llegas a sufrir un accidente, Nelliel-san asegura que estará todo cubierto.
Les llama la atención la televisión cuando oyen la palabra "Hazelrink" observando como anunciaban la desaparición de la princesa, ambas se miran con preocupación y deciden apagar el televisor y salir de la casa para verla, pero Momo tropieza con una de las patas de la mesa y cae al suelo de rodillas, causando que se le cayera encima un vaso con agua y ahora estaba boca abajo con su cola reluciendo.
-Que torpe. – Murmuro July con una sonrisa que denotaba lo divertido que le provocaba ese accidente. Ladea la cabeza al notar algo curioso. – ¿Qué es eso?
Hinamori se esfuerza por cambiar de postura con ayuda de sus manos pensando que su cola en verdad que es pesada y nota lo que se estaba refiriendo: la misma hoja de papel que había recibido de aquel hombre extraño. Lo toma como puede y descubrió unas líneas doradas que formaban un dibujo que le era tan familiar.
-Esto no estaba así antes. ¿Acaso el agua lo afecta? – Se murmuraba observando el papel.
-¿Ocurre algo con ese papel? – Se arrodilla para poder observarlo también. – Guau, es un dibujo de nuestro tatuaje… ¿Tú lo hiciste?
-¿Podrías ayudarme a sentarme? Me sería más cómodo cambiar a humana.
-Oh claro. – La toma de su brazo izquierdo y hace fuerza para poder cambiarla de posición, colocándola sentada y con su espalda apoyada en la pared. – Está brillando.
Hinamori observó su tatuaje, y en efecto, brillaba de color castaño. Estaban como hechizadas con sus ojos clavados en el tatuaje que no se daban cuenta que el papel mojado también lo estaba, sólo Momo cuando siente una picazón en su mano y de golpe la vista se le oscurece por completo. Se alarmo y gira su cabeza hacía todos lados, ni siquiera podía sentir o oír a July, estaba entrando a la desesperación justo cuando una luz se ilumina frente a ella y podía jurar que grito (a pesar de que no oía nada). Nota como la luz iba perdiendo intensidad e iba tomando formas de imágenes que ella entendía bien el significado, como los egipcios al leer los jeroglíficos.
-¡Hina-chan! – Todo desaparece de golpe y se da cuenta que estaba tendida en el suelo y que seguía con su forma de sirenas. – SCHEIßE, me tenías preocupada.
-No te preocupes, estoy… ¿SCHEIßE?
-Mierda en alemán. – Le explico desinteresada y busca una toalla para ayudarla a secarla. – ¿Qué fue lo que te sucedió?
-Yo… estuve en China por un minuto. – Sonriendo para poder calmarla.
Charlotte nadaba por la playa, yendo cada vez más lejos, adentrándose a lo más profundo, ya estaba alrededor de los ochenta metros y seguía bajando por andar con su mente en otro lado.
-¿Van a casarse en dos meses? – Preguntó sorprendida a su amigo Teppei, sus manos detienen la trayectoria de su taza de té al oír la noticia.
-Sí, fue decidido por mi abuelo y el padre de Silvia… debo confesar que me sorprendió, se supone que aún no terminamos la escuela.
Ya no tenía fuerzas y la taza se le cayó a la mesa, rompiéndose en pedazos y el líquido se desparrama por todos lados que los muchachos tuvieron que ponerse de pie y apartarse para no quemarse.
-Lo siento tanto Teppei. – Se disculpo avergonzada, sus mejillas estaban coloradas y sus ojos húmedos a causa de la noticia.
-No te preocupes Charlotte, no es necesario que llores, fue sólo un accidente. – Teppei creía que sus lágrimas eran de preocupación de que él se haya enojado. – No te has quemado, ¿Verdad?
-Estoy… bien.
Se oyen sonidos de tacones al caminar y se dan cuenta que era Silvia con su uniforme de la escuela, su espada en mano y con su semblante serio de costumbre, pero al ver la expresión de Charlotte cuando sus ojos se cruzaron, toda seriedad desapareció y ahora mostraba preocupación. No sabía que decirle a la joven princesa, sabía a que se debía sus lágrimas y por eso se sentía culpable.
-Char… - Quería buscar las palabras adecuadas para alentarla, pero su amiga la interrumpe.
-Lo siento mucho Teppei, pero recordé que debo ir a casa. Mis padres quieren hablarme de esas cosas aburridas de la realeza y esas cosas. – Le explicaba con una sonrisa para poder lucir indiferente.
Se despide y se va alejando, caminando hacía la misma dirección que Silvia, aunque no la veía porque andaba con la cabeza levemente agachada, a diferencia de su amiga, quien no perdía detalle de sus movimiento. Se detiene en el momento que paso por su lado derecho y se queda silenciosa unos momentos para aumentar el suspenso.
-No quiero que te preocupes por mí, que estaré bien… Felicidades Silvia.
Charlotte cierra los ojos con fuerza, no debía seguir recordando eso, ella debía dar vuelta la página y ser fuerte para volver pronto a su reino, usar el vestido de Dama de Honor y felicitar a sus grandes amigos.
Ya estaba nadando a unos metros cerca de la arena y se detiene al ver algo que llama su atención, descubriendo que era un collar de plata que colgaba una especie de dije cuadrado con el grabado de una estrella en la puerta que se encontraba cerrada, difícil de ver su interior. Curiosa lo examina cuidadosamente y sonríe por lo hermoso que era que decide quedárselo y girando como una pelota, retrocede su camino para volver a la vida de tierra.
Andaba nuevamente con los peces y las algas, decide andar más lento. Se queda contemplando unos delfines que pasaban por ahí y al girar su cabeza, notó una especie de cola perdiéndose entre las rocas, fue un segundo, pero pudo jurar que el color era miel y decide mirar escondida entre las rocas lo que ocurría al otro lado. Sus ojos se abren al ver a una mujer de larga cabellera castaña oscura nadando sin tanque de oxígeno y no tarda en esconderse rápidamente para no ser descubierta.
Se había pillado a su amiga Houjouin Seika en su estado de sirena.
Muerde su labio, tenía que salir de allí sin ser descubierta o tendría que darle miles de explicaciones si es que no la mataba primero.
Vuelve a mirar cautelosamente por donde andaba la sirena de cola color miel como sus ojos y nota que le estaba dando la espalda, así que arriesgando todo, se arma de valor y se va nadando en dirección contraria con la velocidad de cañón.
Charlotte no se detenía por nada del mundo, un segundo de retraso podía afectarle sus planes. Volvió al mismo punto en el cual entró al agua, un lugar apartado de la gente y al irse acercando a la orilla, una capa de humo la rodeaba y ya estaba caminando en la arena con sus pies mientras se colocaba en el cuello el collar que encontró. Se acercó al pequeño escondite que tenía donde guardaba sus cosas justo cuando algo sonaba dentro de su bolso, saca un nuevo móvil que se había comprado y que usaba para comunicarse sólo con sus amigos de Karakura y ve que era una llamada de Hichigo.
-¿Qué ocurre? – Le pregunta al contestar y caminando de forma acelerada por la playa con sus gafas de sol.
-Les tengo una sorpresa a ti y a las otras. Vengan a mi casa para verla. – Y cuelga.
-Que precioso collar. – Confesó Rukia al ver lo que colgaba en el cuello de Charlotte.
-Gracias, lo pille al estar nadando por los ochenta metros. – Presumiendo orgullosa de ser la más avanzada entre todas, junto con July.
-Por cierto, ¿Estás bien? Hemos visto las noticias. – Comento Hinamori preocupada.
-No debiste dejarla andar por ahí sola, Orihime. – Le regaña Rukia a Orihime con su dedo índice alzado.
-No es una niña, Rukia-chan… y necesitaba tiempo a solas. – Se defiende tomando la mano de su amiga para que bajase su dedo.
-Estoy bien, no es necesario que se preocupen por mí… y descuiden, que me asegurare de que no vayan presas si nos descubren.
-Eso me tranquiliza. – Ironizó July con una sonrisa.
Estaban ya frente a la residencia Kurosaki cuando oyen una voz que les ruega que no toquen el timbre y alzan sus cabezas para ver a Hichigo en la ventana y apoyándose en el marco.
-¿Qué haces en la habitación de Ichigo? – Le cuestiona Rukia alzando una ceja.
-Vigilando su llegada para que no toquen el timbre, mi tío Kenpachi esta durmiendo y ya sabes como se pone cuando lo despiertan.
A Rukia le invade un escalofrió.
Hichigo les abre la puerta silenciosamente y las chicas se quitaron los zapatos, andando en la casa en pantuflas hasta la habitación del albino y esperan a que este regrese con unos bocadillos que había prometido. Se preguntaban lo que el muchacho les iba a enseñar y la más impaciente por saberlo era, obviamente, Rukia.
-Si no fuera porque Kenpachi-san esta durmiendo, ahora mismo le gritaría a que me dijese de una vez lo que ocurre.
-¿Dónde estará el resto de la familia? – Se pregunta July con la vista en la ventana.
-Es cierto, no he visto a Ichigo-kun o a sus hermanas por aquí.
-Sus pantuflas estaban en la entrada, así que supongo que salieron en un pequeño viaje.
-Le acertaste. – Hichigo se apareció con una bandeja con vasos y un plato con galletas.
-Lucen deliciosas. – Murmura Hinamori al ver las galletas horneadas por Yuzu.
-Están encargándose de unos preparativos importantes para nosotros. – Les explica dejando la bandeja sobre la cama y le entrega a cada una un vaso lleno de jugo de naranja.
-Muchas gracias. – Agradeció July y trata de no sonrojarse al sentir la fría textura de los dedos del muchacho al tocarlo accidentalmente.
-Muy bien Hichigo, ya basta de tanta sorpresa y dinos lo que nos estas ocultando.
-Si que eres impaciente enana. – Lanzando un bufido de cansancio pensando que la pequeña no tenía sentido del humor.
Se acerca a su escritorio y abre uno de los cajones, revelando que tenía guardado una caja grande forrado con género violeta, le quita la tapa y ven que adentro había cinco collares hechos a mano con cuero pintado en diversos colores: Castaño, Violeta oscuro, Gris, Violeta Claro y Aguamarina. Esos collares tenían colgados nada menos que las piedras que encontraron en aquella cueva y les había grabado la inicial de su propietaria.
-Son preciosas. – Exclama Hinamori tomando la que supuso que era suya por la M. – ¿Tú los hiciste?
-No fue nada difícil, pensé que así les sería más fácil andarlas trayendo.
-Muchas gracias. – Orihime tomó la suya y no tarda en colocársela en su cuello, como el cordel de cuero era corta, le rebasaba un par de milímetros la joya del cuello.
-Nada mal para un vago que busca problemas. – Felicito Rukia con arrogancia.
-Yo no busco problemas Rukia… ellos vienen a mí.
-Debió costarte mucho tiempo. – Dijo July emocionada por su pequeño presente, aunque tuvo problemas para unir el metal que era como el cierre de unos pantalones, así que Hichigo le ayudo, sorprendiéndola y usa su cabello para ocultar el rubor en sus mejillas, aunque nada podía salvarla de su corazón acelerado.
-Tiene sus mañas, si te sigue complicando, lo arreglaré.
-Gracias. – Susurro apartándose para tomar de su jugo y así actuar indiferentemente.
-Y le combina con el collar que encontré. – Murmura Charlotte colocándose el suyo.
-¿Qué collar? – Preguntó Hichigo revelando algo de interés.
-Encontré este collar plateado en las profundidades. – Mostrándole el dije aprovechando que ese collar era largo y le llegaba el dije a nivel de sus pechos.
Hichigo alza una ceja, mientras lo tocaba tenía la sensación de haberlo visto en otro lado.
-¿Y qué es lo que están planeando con tanta urgencia? – Preguntó Rukia con un tono irónico al imaginarse a Ichigo cargando todas las compras de sus hermanas y del flojo de su padre con la excusa de que le servía como entrenamiento.
-Deberías saberlo. – Le respondió al momento que tomaba una galleta. – Pronto es 15 de Julio, nuestro cumpleaños.
Orihime y July abrieron sus ojos.
El cumpleaños de Ichigo e Hichigo.
-Oh si, es verdad. – Medita frotándose la barbilla, debía conseguir presentes.
-¿E Ichigo-san fue con ellas? – Hinamori se sorprendió. – Es decir, se acabaría la sorpresa, ¿no?
-No, él salió a otro lado. Tomó prestado el auto y se marcho, quería aprovechar que hoy es domingo y mañana no hay clases para salir al campo por todo el día.
-Es mejor que volvamos, pronto será la hora de la cena y será un show si Isshin nos ve a todas con el patán. – Murmura Rukia poniéndose de pie. – Andará pensando mal como siempre.
-Yo debo ir al acuario, mañana en la noche será por fin el evento y debo ver los últimos detalles. – Comentó July viendo su reloj.
-De nuevo gracias por los collares, están preciosos. – Dijo Hinamori con una sonrisa.
-No digan nada o me harán vomitar de tanto amor y cursilería. – Les advirtió con un tono desagradable. – Por cierto Charlotte, ahora que sales en las noticias, lo mejor es que no salgas de casa sin la peluca.
-No te preocupes, todo esta bien. – Le asegura con una sonrisa tratando de no recordar que Seika estaba en la misma ciudad que ella y casi se ven.
De noche en Karakura, mientras la gente dormía, Nelliel andaba en su vehículo con un destino fijo: El aeropuerto. Se detiene en el estacionamiento y no se bajo de inmediato, decide apoyarse en la silla unos momentos y con los ojos cerrados con el objetivo de borrar su encuentro con Nnoitra de la mente y así actuar como de costumbre ante Hallibel y no preocuparla.
-Puedo apostar que hay cosas que esta ocultando… ¡Es tan típico de él!
Molesta por eso, apaga al fin el motor y se baja del auto, cerrando con la alarma encendida.
Se adentra al establecimiento y busca con la mirada a la persona que venía a recoger y la encontró acompañada de una niña y con unas maletas esperándola. Sonríe y se acerca a ellas.
-¿Por qué se te ocurrió hacer una escala en Paris antes de venir? – Le pregunta como saludo y sin dejar de sonreír.
-Porque quise comprar ropa nueva, ¿Un problema? – Hallibel se pone de pie y no tarda en mostrar esa aura de liderazgo que la caracterizaba.
-Hola Nell-san. – Lillinete corre hacía ella y la funde en un abrazo.
-¿Cómo estuvo el vuelo? ¿Se te paso el miedo?
-Sí, al final fue divertido.
-Después de todo lo que lloro. – Comentó la rubia.
