SI! Leyeron bien el titulo! XDDDD pense que era lo primero que tenia que decir XDD
Al fn puedo subir este capi, trate dos dias pero tenia problemas con la pagina
pero bueno, aqui tienen la continuacion
gracias a todos los que me dejan comentarios, me animan a seguir, lenta pero segura XDD aun si me tardo años
Bleach es propiedad de Tite Kubo, publicado en manga por la Shonnen jump y en anime por los bastarrot XDDD Los personjes invitados de Princess Lover tampoco son mios, SOLO July es creacion mia XD
Capitulo 28: Keigo el irresistible.
Corría por el acuario mirando por todos lados, en búsqueda del punto de reunión: La rueda rusa de Agua y lo ve: A Nnoitra. Se detuvo para tomar aire y retrocede un par de pasos al notar que él se acercaba. No estaba nerviosa o intimidada como acostumbraba estar frente a gente nueva, esta vez, estaba asustada y tenía el presentimiento de que debía mantenerse apartado de él.
-Qué bueno que viniste sola, no quiero que esos tontos me anden fastidiando. – Le agradeció con sarcasmo y con una sonrisa llena de burla.
-¿Eres… eres un miembro de Aqua? – Revelando las sospechas que tenía.
-Lo era, ahora soy un traidor. – Le responde sin rodeos y pone sus manos en los bolsillos, caminando de nuevo hacía ella.
De nuevo retrocede con el miedo en sus ojos y creyendo que estaba metida en una especie de trampa. La sangre se le congela al sentir la fría pared metálica y había sido acorralada por el ex Aqua, apoyando sus manos en cada lado de su rostro para impedirle escape. Ahora que tenía esa sonrisa maniática tan cerca, se aterró mucho más.
-¿Un traidor? – Susurro con los labios temblados y las palabras salían con esfuerzo.
-Te pedí a ti que vinieras porque eres la más inocente y tonta de todas… y necesito a esta clase de mujer para que no sospeche de mí. – Disfrutando el terror que le regalaba Hinamori. De la nada, se aparta despacio y da la media vuelta. – El gen de proteger sirenas no me deja tranquilo, así que te lo diré: Debes tener cuidado.
-¿Tener cuidado? – Estaba tan asustada hace unos segundos que sus piernas temblaban y cuando Nnoitra decidió alejarse, ella cae al suelo de rodillas. – ¿Por qué?
-Ya ha desaparecido una sirena y tú y tus amigas son el siguiente blanco. – Le vuelve a regalar una sonrisa sarcástica. – Conoce bien a esos Aqua que vinieron, especialmente a Ishida. Cuídate de Mayuri o el secreto será…
Se interrumpe por una brisa repentina y de golpe caen Grimmjow y Uryuu entre él y la sirena y no dudaron en señalarlo con sus espadas. Nnoitra no se alteró, sólo sonreía en señal de estar en calma y Hinamori se sintió rodeada de paz y seguridad con sólo verlos.
-Dame un motivo por el cual no debería matarte. – Le amenazo Grimmjow con una sonrisa en los labios, parecía muy ansioso de acabar con él.
-Te puedo dar muchos motivos beneficiosos para tu seguridad. – Le respondió sin alterarse y con burla. – Pero sólo te diré que tienen cosas más importantes de qué preocuparse que un simple traidor que intenta no volver a prisión.
-Sabes que no puedes acercarte a sirenas, especialmente a Nelliel-san. – Le recuerda Ishida alzando sus lentes. – Vete ahora.
-Estás muy serio… ¿tratar de limpiar tu mancha familiar tras la traición de Szayel?
Ishida gruño furioso mientras la imagen de Szayel apareció en su mente, con su sonrisa arrogante y despidiéndose de él con un "Adiós tonto otouto" y se alejaba con una risa llena de satisfacción. Iba a atacarlo directamente en el corazón, pero Nnoitra había sido más rápido y ahora le daba la espalda y señalaba su cuello indefenso con una espada hecha de pura agua.
-Deberían estarme agradeciendo mi bondad, yo sólo le estaba advirtiendo a la sirenita que tenga cuidado de lo que se aproxima.
-¿Qué piensas hacer aparte de romper el código? – Escupió Grimmjow con sus ojos llenos de furia y dispuesto en abalanzarse sobre él, sin importarle Ishida.
-No hablo de mí… si fuese ustedes, vigilaría a Kurotsuchi Mayuri… y a Szayel.
-¿Al padre de Nemu-san? – Preguntó Ishida sin comprender bien la advertencia.
-A ese mismo. – Hace desaparecer su espada y se aleja unos pasos. – Ya hice lo que tenía que hacer, así que ahora mi consciencia y tatuaje me dejaran de fastidiar y puedo estar en paz. – Y la oscuridad lo ayuda a desaparecer.
El día era hermoso y eso era una tortura para los estudiantes ya que tenían que desperdiciar tan preciado día en la escuela, encerrados en algo parecido a la prisión y con adultos fastidiosos que te quieren explotar el cerebro. Entre ellos, estaba Keigo, caminando con la cabeza gacha y derramando lágrimas por un mil sin fin de motivos, entre ellos, que no lo hayan invitado a la inauguración para ver a la hermosa de July o que el bastardo de Hichigo este siempre con ella, con las diosas de Orihime y Charlotte, Rukia y la dulce Hinamori.
-¡La vida es injusta, cabrones! – Grita sin pudor a que la gente lo vea como un demente. – Maldito gemelos, maldito medio mundo… ¡¿Por qué?
El sonido de una campana llama su atención y se da cuenta que provenía de una tienda que parecía aquellas casas antiguas de las épocas de los samurái, lucía ya vieja y abandonada, pero al parecer, aún había señales de vida porque tenía una alfombra abajo con la palabra Bienvenido y como la puerta corrediza estaba abierta, se podía ver que era una tienda que vendía antigüedades y todo estaba limpio… ojala afuera fuese igual.
Pidió permiso, pero nadie salió a recibirlo, así que pensó que lo mejor era irse, pero algo bello llamo su atención: una sirena. El cuadro de una sirena sentada en una roca y se arreglaba el cabello sólo con sus dedos mientras las olas se mecían y detrás de ella, a unos metros de distancia, había una ballena blanca. Curioso, se acerca a la pintura y notó que frente a ella, posada sobre un velador, había un frasco que parecía ser un perfume. Tenía forma de diamante y el seguro era azul, mientras que el contorno de cristal revelaba un contenido de color gris.
-Buenos días, jovencito. – Keigo se voltea y ve a una mujer que se protegía el rostro con una capucha negra, dándole toda la pinta de una adivina. – Veo que tiene un gusto refinado.
-¿Gusto refinado? – Abre los ojos. – Ah, se refiere a la pintura. Sí, es muy hermosa…
-Eso también, pero me refería al perfume Ámbar Gris.
-¿Ambas Gris? – Vuelve a prestarle atención a aquel perfume no muy seguro de las palabras de la mujer. – ¿Qué tiene de interesante?
-Bueno, ese perfume atrae a mujeres. – Dando pasos para acercarse al joven. – Pero no a mujeres ordinarias… a sirenas.
-¿A las sirenas? Ellas no existen. – Se cruza de brazos molesto. – Estoy a punto de llegar tarde y ando perdiendo mí tiempo en tonterías.
Estaba caminando hacía la salida con el ceño fruncido y la mujer misteriosa sólo sonrió.
-Asano Keigo. – El muchacho se voltea sorprendido de que supiera su nombre, ve como dibujaba una sonrisa seductora y queda bajo una especie de trance. – Te llevaras este perfume y causarás los celos de los que se burlaron de ti… tendrás lo que ellos quieren.
La mujer toma el frasco con sus dos manos y con los brazos estirados, se va acercando al joven para entregárselo y él acepto sin problemas, vuelve a sonreír mientras observaba como Keigo se lo guardaba en su mochila. Keigo vuelve a reaccionar y al ver el reloj colgado en la pared, grita diciendo que ya se le hacía tarde y partió corriendo, dejando a la adivina sola y satisfecha con su plan.
Porque Keigo era el tonto ideal para el plan.
En el departamento de Orihime, Charlotte estaba aún en pijama y no se veía tan alegre y energética como otras veces, estaba decaída, pálida, con la nariz roja y tosía a cada instante porque estaba resfriada.
-Me duele mucho la cabeza. – Susurra y vuelve a toser.
-¿Estás segura de que te deje sola? – Orihime estaba preocupada y le frotaba la espalda en señal de cariño y apoyo.
-Sí, es mejor que no sufras conmigo las consecuencias de que una sirena se enferme.
-Oh, no te preocupes, soy como una roca. – Sonriendo con energía. – Desde pequeña que no me enfermo.
-Ya veo, aun no han tenido su primer refriado después de ser sirenas.
-¿Qué hay algo diferente esta vez?
Charlotte no le responde, en vez de eso, alza el dedo índice de su mano izquierda en señal de que espere. En silencio esperaron hasta que la pelirrosa le dio la necesidad de estornudar y al hacerlo… un florero estallo en miles de pedazos a causa de que el agua que estaba dentro comenzó a moverse como una explosión. Vuelve a estornudar y ahora su taza de té quedo como un gran cubo de hielo.
-Eso hay de diferente. – Limpiándose la nariz con una servilleta.
-Ya veo. – Asombrada viendo los restos del florero y las rosas en el suelo con algunos pétalos perdidos.
-No te preocupes por mí, yo estaré bien y limpiare este desastre.
-Por cualquier desastre nuclear o algo parecido que ocasiones por accidente… avísame por favor o la arrendataria me va ha echar.
-No te preocupes. – Sonriéndole con amabilidad.
No estaba muy convencida, pero si estaba segura de qué no quería ser víctima de otra cosa que explote, así que pesca su bolso, se despide y se va del departamento. Una vez afuera, la sonrisa de Charlotte desaparece y lanzo un quejido de dolor, sentía su cuerpo pesado, incluso los parpados, así que lo mejor era tomarse su medicina y dormir un rato. Pero al recordar que parte de su medicina (té con miel) ahora era un cubo de hielo, extiende su mano derecha y poco a poco, se iba derritiendo para volver a ser un té caliente.
Triunfal de haberlo logrado exitosamente con su resfriado, se va tomando el contenido hasta que no quede nada. Se prepara un vaso con agua para tomar una píldora y vuelve al futón para dormirse, pero antes de eso, saca algo que tenía escondido entre sus cosas: un broche que tenía la forma de una flor verde.
Es para ti, el verde te sienta bien Charlotte porque estás siempre llena de vida y aquí en Japón, eso representa el color verde.
¡Es hermoso Teppei, muchas gracias!
-Teppei… aun no puedo volver a estar llena de vida. – Susurra cerrando sus ojos y comenzando a llorar.
En la hora del almuerzo, los hombres se juntaron en la azotea para comer y estar algo alejada de mujeres por un rato… específicamente, de la enana y de la luchadora marcial.
-Oye Asano-san, ¿Tú almuerzo?
-¡No me llames así, Mizuiro! – Le alega golpeándolo en la cabeza. – Y mi almuerzo ha desaparecido.
-¿Desaparecido? – Murmuro Renji confundido.
-¿Te lo habrá robado alguien? – Sugirió Hitsugaya sin darle importancia.
-Si es así, buscaré al culpable y lo haré bolsa. – Le prometió Ichigo golpeando su puño.
-¡De verdad que eres un buen amigo Ichigo! – Feliz y con lágrimas en los ojos, pero en eso, notó algo extraño, saca su mano del bolso y ve el mismo perfume de antes. – ¿Cómo llego esto aquí?
-Ya era hora de que te preocuparás por tu apariencia. – Se burlo Mizuiro sin dejar de ver su celular e Ichigo no pudo evitar reírse.
-No es mío, debió meterse por accidente cuando estuve en esa tienda… tendré que devolverlo o la loca esa creerá que lo robe.
-¿Vieja loca? – Hichigo finalmente decidió hablar, aunque estaba apartado como siempre.
-Una mujer en capucha, estaba en plan adivina loca y me aseguraba que esto atraería a sirenas. – Comentó contemplando el perfume.
-¿El Ámbar Gris? – Preguntaron los gemelos al mismo tiempo, por eso fruncieron el ceño y gruñeron por lo bajo.
-¿No se supone que es un mito? – Murmura Hitsugaya demostrando que era conocer de aquella información. – Huele horrendo, pero es un aroma embriagante para ellas.
-Esos no son más que tonterías. – Alegó el pelirrojo con una gran sonrisa y al mismo tiempo le arrebata al castaño su perfume para usarlo de experimento, es decir, le roseo un par de veces a Keigo.
En ese preciso momento, los muchachos hicieron gesto de asco y se taparon las narices, sintiendo ganas de vomitar, hasta Renji que casi se le cae el frasco, todos se apartaron de Keigo, quien se olfatea y… nada. No olía nada raro, es más, le encantaba.
-Tienes razón Renji, es sólo tonterías.
-¿De qué estas hablando, idiota? – Se queja Ichigo sin dejar de protegerse. – Apestas, hueles peor que mi viejo en una noche de borrachera con puros.
-Es cierto cuando dicen que el ámbar es excremento de ballena. – Murmuro Toushirou sintiendo un malestar estomacal.
-¿De verdad eso atrae a sirenas? – Preguntó Renji cubriéndose con las dos manos. – Huele horrible. – Con ganas de vomitar.
-Veamos si es cierto. – Susurra Hichigo al ver a las sirenas acercarse.
-¿Quién se ha muerto aquí? – Pregunto Rukia con una expresión de asco.
-Es la nueva colonia de Keigo. – Se burla Mizuiro.
-¡Que yo no huelo nada! – Se queja moviendo sus brazos.
Tales movimientos, hace que el aroma entre más a las fosas nasales de las muchachas, respiraron hondo con los ojos cerrados y… sonrieron.
-Que aroma tan delicioso. – Comentó July mordiéndose los labios sin pudor.
-Keigo, eres tan atractivo. – Le aseguró Orihime con una sonrisa y corriendo hacía él para abrazarlo y su mano derecha estaba apoyada en su pecho. – Jamás espere que detrás de tu apariencia se ocultara un hombre fuerte y ardiente.
-En verdad que eres un hombre Keigo. – Le aseguró Rukia abrazándolo por el otro lado y con sus ojos brillosos como si estuvieran ante Chappy. – Quiero salir contigo.
-Y Yo. – Hinamori se arrodilla ante él para estar a su nivel y extiende sus brazos. – Puedes comer de mi almuerzo, yo te doy de la boca.
-¡No, lo haré yo! – Se queja July arrebatándole los palillos.
-Yo le daré de mi zumo. – Decide Rukia orgullosa y con cara de tonta enamorada mientras sacaba una botella.
-¿Y qué voy a hacer yo? – Murmuro Orihime aferrándose más al chico.
-Ya lo haces feliz apoyándolo en tu pecho. – Le aseguró la morena.
¡Kami-sama, estoy en el cielo! Fueron los pensamientos de Keigo, con los ojos brillosos y las lágrimas de felicidad.
¡Es un hombre muerto! Juraron Ichigo, Renji y Toushirou.
Al parecer, si funciona. Pensó Hichigo alzando una ceja y moliendo su lata de refresco.
Confundidos, atónico y furiosos, los muchachos miraban como Keigo era tratado igual a un rey, abrazando a Orihime y a Rukia mientras Hinamori y July le daban de comer y las cuatros no paraban de hacerle coqueteos o comentar lo apuesto que era. Keigo ya se sentía como un Adonis.
Y fue lo mismo en todo el día, en clases, las chicas no ponían atención, sólo miraban a Keigo con caras de enamoradas, le guiñaban el ojo y le mandaban papelitos con sus nombres en un corazón, aumentando su autoestima de galán mientras ellas sólo suspiraban de amor por él y a cada instante, Keigo se ponía su perfume que era un olor desagradable para los demás estudiantes y por eso las ventanas estaban abiertas.
La maestra no aguanto tal aroma y golpea su pupitre.
-¡Keigo, hueles peor que un basurero! – Indica la salida. – Ve al baño y quítate esa pudrición de colonia barata.
Resignado, Keigo se pone de pie… y también lo hicieron las sirenas, alegando que irían al mismo lugar que él.
-Asano ira al baño SOLO. – Le dice a las muchachas al verlas correteando hacía él como pollitos a mamá gallina.
-No queremos. – dijeron simplemente y aferrándose a él.
-No desobedezcan las órdenes de su maestra.
-¿Nos esta retando? – Con expresiones serias y en ese mismo instante un rayo cae del cielo.
-C-Chicas, hagan lo que dice la profesora, yo regresaré en seguida. – Nervioso de tal rayo que le dejo la piel de gallina como al resto.
-¿Lo prometes? – Orihime lo toma del cuello de su camisa y lo jala hacía él.
-C-Claro Orihime-chan. – Y se fue.
Después de unos segundos, las sirenas sacudieron sus cabezas y se veía que estaban confusas y se preguntaban como habían terminado en el salón mientras los estudiantes murmuraban entre si, ¿En que momento el descanso acabo?
-Hay que quitarle ese frasco a Asano. – Murmuro Hichigo.
-O podría correr el peligro de que se revele el secreto. – Siguió Ishida.
-Ya lo sé. – Gruño Grimmjow.
