Bueno, aqui esta la continuacion de este fic.

Para los que aun no lo saben, pensaba subir varios de mis fic en un dia para celebrar el fic Nº100, pero como ya empece la U y me espera pruebas, me iba atrasando, asi que decidi subir los que podia no mas.

Quiero dar disculpas por la tardanza y muchas, muchas gracias por su paciencia y comentarios.

DISCLAIMER: Bleach es propiedad de Tite Kubo.

Capitulo 35: Confesión.

Rukia era de buenas calificaciones, pero no era tan responsable con sus deberes, ni siquiera hacía los trabajos que dejaban para dos meses después, pero ahora misma, ella se encontraba haciendo hasta los trabajos para finales de semestre con tal de mantener su mente ocupada y no pensar en Renji… o en su prima… ¡O en ella misma por ser estúpida! Tenía que hacer todo lo necesario para mantenerse encerrada y no ver a su guardaespaldas, no quería quedar como una tonta celosa, ni mucho menos con lo retrasado que es él, que podía apostar su fortuna a que no tenía ni una mierda de idea de lo que pasó.

—Estúpido Renji, ojala te mueras por una radiación tóxica.

Gruñe frustrada por volver a pensar en él… ¡Que no quería, maldita sea! ¿Por qué su mente era tan masoquista?

Mira el mar desde su ventana, tal vez si daba una vuelta…

Se sobresalta por el inesperado ruido de su puerta al abrirse, incluso suelta un grito. Indignada y molesta de que entren sin avisar, estaba lista a gritarle miles de palabrotas al maleducado, pero todo queda atorado en su garganta al ver que el culpable era nada menos que Renji. Sus palabras seguían atoradas en la garganta, incapaz de hablarle mientras lo miraba fijamente, confundida por su actitud extraña y su serena mirada que debilitaba su cuerpo.

Era un peligro, tenía que sacarlo de ahí.

—Pero qué… ¡¿Quién mierda te crees al entrar así a mi cuarto?! — Pesca un florero y se lo avienta directamente a la cara. — ¡Sal de aquí!

—¡Maldita Rukia, quédate tranquila y déjame hablar!

—¡No quiero oírte, quiero que te vayas! — Le seguía tirando cosas que el pelirrojo se veía obligado a esquivar apenas. Ella gritaba para no oírlo, no quería escucharlo, no quería verlo, tenía miedo. — ¡VETE!

Cabreado por la actitud de la "enana", Renji gruño y en un movimiento rápido que Rukia NUNCA había notado antes (¿Cuándo se había vuelto tan bueno?), él la toma de las muñecas para impedirle seguir lanzando cosas y la acorralo en el escritorio. El cuerpo de la sirena se paraliza por estar atrapada entre el mueble y alto hombre de cabello rojo, podía sentir la calidez de su cuerpo sobre el suyo, despertando sus hormonas peligrosamente, y como si no fuese suficiente tortura, tenía su seria cara tan cerca que su aliento la mareaba, deseando caer en sus brazos y besarlo como esas mujerzuelas fáciles que odiaba.

Maldice a Renji un millón de veces en un segundo, odiaba sentirse débil, insignificante e indefensa como un cabrito cuando caía ante el hechizo de Renji.

—Rukia. — La susodicha maldice al pensar que la voz del pelirrojo sonaba taaaaan sexy. — ¿Qué es lo que te ocurre? ¿Qué pasa por esa cabeza tuya?

—No sé de qué estás hablando. — Yendo a la defensiva nuevamente, no pensaba revelarle nada por miedo a perderlo. Preferiría su enojo a que la abandonase por considerarla una friki de circo.

—Si sabes de qué estoy hablando, estás evasiva, sales sin avisar a nadie y andas en Dios sabe donde con las chicas e Hichigo, actúan como si tuvieran una especie de secta y otras cosas de las que todavía no me quedan claro.

—Mi vida no es asunto tuyo, tu trabajo es protegerme y nada más. — Mirando hacia otro lado.

—¡¿Crees que te protejo por un puto deber o trabajo?! — Rukia se sobresalta, no por su grito, más bien por sentir las manos de Renji ahora en sus mejillas. Demasiada confianza y cercanía. — Yo elegí protegerte, ¿recuerdas? Yo te protejo porque quiero, no porque es un deber… ¿No recuerdas el juramento que hice cuando te acepte?

—Sí… lo recuerdo… — Hablándole un poco bajo, mirando el suelo lo más que podía ya que sus manos no le dejaban.

—¡Entonces deja de actuar como si me importase más el puto trabajo que a ti!

—¡Pero yo no quiero perderte! — Al fin Rukia grita sus miedos, siendo valiente para mirarlo a la cara. — Prefiero tu enojo a tu odio y a que no me hables como antes.

—¿De qué estás hablando? — Renji estaba sorprendido y confundido, es cierto que la pasaban peleando y gritando el uno al otro, pero… ¿Odiarla? Eso jamás pasaría.

—No puedo decirte mis nuevos secretos… porque ya no me veras como antes, me veras como una atracción de fenómenos… no quiero perderte. — Confeso con las lágrimas cayendo, deslizándose por su cara y por las manos de Renji.


En el acuario, July había decidido a ayudar a Hinamori con la alimentación de los animales que le había tocado. Ahora estaban acompañando a Maya, el delfín, mientras le daban de comer. July había notado que Momo andaba extraña estos días, desde que se reunieron en la cueva de diamantes, pero hasta ahora se había mantenido en silencio para no presionarla a que ponga las cartas en el asunto.

—¿Ya es hora de que te pregunte qué es lo que te pasa? — Se atrevió a preguntar, llamando la atención de Hinamori. — Si te molesta…

—No. — Momo le regala una sonrisa, agradecida por su amabilidad, respeto personal (cosa que Rukia le hace falta) y preocupación. — Creo que si puedo decírtelo.

July hace un movimiento afirmativo de cabeza, alentándola a hablar.

—Shiro-chan recordó que le salve la vida… ha descubierto que soy una sirena.

Su locutora se tapo la boca con una mano para evitar gritar fuerte y sus ojos se abrieron como platos, desorbitados.

—Pero no hay de qué preocuparse. — Momo sonrió de forma alentadora y segura. — Me asegure de que piense que ustedes no son sirenas, le mentí diciéndole que era la única.

Incrédula de lo que había oído, July se frota la cara con las manos, frustrada de toda la información recibida, otro mortal que conocía el secreto, pero Hinamori confiaba en él, así que ella debía hacerlo también.

—Gracias… por no delatarnos. — July toma las manos de Momo, regalándole una sonrisa. — Pero descuida, no te enfrentaras a todo esto sola… las chicas y yo estaremos contigo.

Maya emite un sonido para llamar su atención, las sirenas sonrieron, sabiendo que Maya estaba de acuerdo con las palabras de July y que también las apoyaba.

—De todas maneras, tarde o temprano, Shiro-chan iba a descubrirlo… él me conoce mejor que nadie.

—Son años de amistad por lo que veo.

—Sí… — Confeso agachando la cabeza con las mejillas ruborizadas, pensando si deberían seguir llamándose amigos luego de que él la había besado…

—Hey. — July iba a cambiar de tema luego de haberse acordado de algo. — ¿Has visto a la Jefa? — Refiriéndose a Nelliel. — No la he visto en su oficina desde anoche.

—No la he visto. — Le asegura mientras mueve negativamente la cabeza. — Que extraño, ¿Te dijo algo su secretaria?

—Ella dijo que Nelliel-san fue a ver a un amigo.

El sonido que hacen los tacones al caminar alertaron a las sirenas, descubriendo que Tier Harribel se acercaba a ellas. Sus sandalias de tacón eran de color blanco, mismo color que sus pantalones de verano que le llegaba por arriba de los tobillos, una pollera amarilla con discreto escote circular y sin mangas y una cartera dorada que colgaba en su hombro derecho.

—Harribel, ¿Qué haces aquí? — Pregunto July, sorprendida de ver a su tutora.

—Termine temprano y pensé en buscarte para ir de compras, ¿te apuntas?

—¡Claro! — Emocionada de conseguirse ropa nueva, pero al recordar a Momo, la ve preocupada. — ¿No te molesta que te deje sola con tus problemas?

—Descuida, estoy mejor… y Maya está conmigo. — Regalándole una sonrisa. — Ve a divertirte.

—¡Gracias! — Se pone de pie y corre hacía la rubia mujer de piel chocolate. — Vamos Harri, hay un vestido increíble que vi la otra vez y quiero que me la compre la tarjeta.

—Ya veremos lo que dice el precio. — Le responde mientras caminaban, alejándose más y más de Hinamori.

Hinamori se ríe despacio y bajo luego de verlas partir. Luego cambia de punto de visión al oír a Maya haciendo sonidos mientras se mueve por la gran piscina, estaba llamando su atención e invitándola a nadar.

—Luego Maya, debo terminar con mi trabajo. — Pero tal parece que el delfín no estaba conforme con la respuesta, ya que da un salto al aire para caer cerca de Momo y así mojarla con el chapuzón. — ¡Hey! ¡Ya verás Maya! — Y se lanza a la piscina.


Por otro lado, Orihime estaba en la tienda en donde había mandado a enmarcar el fósil para regalárselo a Ichigo como presente de cumpleaños. Esperaba sentada en una silla, viendo el libro de Poseidón que cayó en sus manos, preguntándose que tenía de especial un libro con páginas en blanco, no había encontrado la manera de liberar sus secretos… ¿Dónde estaba la magia necesaria para husmear?

—Quizás debo hacer lo mismo que Harry en la Cámara Secreta.

Revolviendo en su bolso, encuentra un lápiz y escribe sobre el papel "Hola, soy la sirena Orihime Inoue". A continuación, paso lo mismo que en el libro, la hoja absorbe la tinta, así que espera con muchas ansias una respuesta… pero no paso nada. Ante esto, Orihime infla sus mejillas, haciendo un berrinche.

—O mucho Harry Potter o Rowling me ha mentido todo este tiempo.

—Inoue-san. — La chica guarda el libro en su bolso al oír la voz del dueño de la tienda con lo que ella venía a buscar envuelta en papel craft. —Ya está listo.

—Muchas gracias. — Contenta, Orihime se acerca para tomar el presente entre sus brazos.

Luego de pagarle al hombre y celebrar de que el paquete entraba en su bolso (esa es la magia de las carteras y bolsos de las mujeres, no hay límite), Orihime se marcha con destino a su casa.

Al llegar a su departamento saca el regalo de Ichigo de su bolso para dejarlo sobre la mesa, ocasionando que el libro salga y caiga al suelo. Orihime se queja de su torpeza mientras se arrodillaba, tomando el libro y deja ambas cosas sobre la mesa. Dejando el regalo a un lado, vuelve a concentrarse en el libro, suspirando en derrota por no comprender el truco de este libro, aunque pensándolo bien, Poseidón era un dios del mar, quizás necesitaba agua para activarlo. Por su descubrimiento, se pone de pie y le pone agua a una cuchara de sopa, con cuidado vuelve a la mesa para invertir el agua pura sobre las páginas del libro. El resultado fue lo mismo que la tinta de un lápiz y pensaba darse por vencida en el momento que el libro emite un brillo blanco.

—¿Lo conseguí? — Asombrada por su victoria, vuelve a arrodillarse para ver más cerca el libro. Sobre este, comienza salir una imagen holográfica que ella conoce de inmediato. — ¿Terrino?

La criatura mitad lobo marino y mitad lobo de tierra, miraba a Orihime de forma inquisidora, preguntándole a través de los ojos cuál era su problema.

No probaba nada con intentarlo.

—Terrino… ¿Cómo puedo leer lo que hay en este libro? Tengo tantas preguntas y sé que aquí están las respuestas, pero… ¿Qué hago?

El Terrino va caminando hacía ella, agacha su cabeza para que el hocico roce el cuello de la pelinaranja, técnicamente, el collar, y desaparece, dejando de recuerdo una pequeña brisa que levanta el cabello de Orihime, quien sonrió.

—Gracias.

De inmediato se quita el collar con el diamante azul mar que estaba en la cueva y lo deposita con cuidado sobre el libro. En un segundo, la joya y el libro se sincronizan para emitir un brillo azul marino, invadiendo todo el departamento de Orihime y obligándola a protegerse los ojos con una mano mientras la otra buscaba a ciegas en su bolso unas gafas negras que se había traído. Una vez protegida, se atreve a abrir los ojos, sorprendiéndose de ver sobre el libro ahora unas imágenes holográficas de Poseidón y sus esposas hermanas Raina y Shaiya el dios del mar estaba con túnicas color azul y con su tridente en la mano derecha; Raina vestía de color blanco, una diadema plateada en la frente y con un corazón sobre sus manos; Shaiya vestía de negro, su diadema era dorada y sus manos apretaba lo que parecía ser un humano.

Orihime se acerca más al libro, viendo que ahora había palabras escritas, la letra era elegante y redonda, escrita con tinta dorada. Sin esperar más, lee.

—En los años en que los humanos creían en los dioses griegos, las sirenas, hijas de Poseidón y sus esposas Raina y Shaiya (quienes eran además hermanas gemelas), habitaban junto a las ninfas en los mares en total armonía con los mortales siempre y cuando ninguno se metía con los otros ya que los mortales tenían miedo de los poderes de aquellas sirenas por sus voces que los atraían hasta la muerte o porque podían cazarlos en mar o tierra ya que ellas podían adquirir piernas humanas y pasar desapercibidas.

-Un día, una sirena joven se había enamorado de un pobre pescador luego de haberle salvado de morir ahogado. Fue un amor a primera vista y tal parecía que el pescador le correspondía. Como no podían permitir que los demás supieran de su amor, se reunían todos los días en una cueva que conectaba con el mar, el lugar donde la sirena dejo al pescador luego de salvarlo. Ella lo amaba tanto que le confesó un secreto sobre su especie, las lágrimas de las sirenas se convertían en joyas tan valiosas como una estatua de oro, que sus hebras del cabello curaban toda enfermedad y que sus escamas alargaban la vida de todo mortal o criatura que la ingiere. Él quedo tan asombrado y le juro que iba a guardarse el secreto y la sirena, en agradecimiento, le dio una de sus escamas con el fin de que su vida se alargue y estén más tiempo juntos.

Mientras ella leía, las imágenes holográficas tomaban forma, así que ella podía ver a la sirena, que tenía largo cabello rojo y que el pescador tenía el pelo corto y negro. Él estaba sentado sobre una roca y la sirena en el agua, apoyando sus brazos en la orilla.

—Por desgracia, un amigo del pescador lo había seguido por estar preocupado por él y oyó todo, así que marcho de vuelta al pueblo y le contó a todos los habitantes sobre su descubrimiento y de la profunda relación entre el pescador y la sirena. Así que, una noche, acorralaron al pescador y lo encerraron para que no interfiera en la cacería, el pescador rogaba que las dejasen en paz, pero los aldeanos estaban tan cegados por la codicia y el poder que no lo escucharon.

-Engañaron a la sirena y la capturaron, usándola de rehén para que sus hermanas vinieran a salvarla, en sus barcos con sus redes y arpones, fueron atrapando y matando sirenas, arrancándoles las escamas, dejándolas calvas y obligándolas a llorar, consiguiendo algo parecido a una roca de color azul marino que brillaban como diamantes. El pescador, a pesar de estar encerrado muy lejos, podía oír los lamentos y chillidos, así que llama a Poseidón a gritos, contándole lo que su gente le hacía a sus hijas y rogándole que la salven.

-El dios Poseidón escucho el ruego del pescador y al ver lo que los mortales hacían con sus amadas hijas, entro en un estado de cólera, con su tridente y con la compañía de Shaiya, salieron del mar y con todos sus poderes, crearon grandes maremotos y temblores, matando a todos los humanos. Poseidón perdono al pescador por haberlo llamado y ver que en verdad amaba a su hija que, desafortunadamente, estaba entre las sirenas muertas. Shaiya no estaba contenta con la elección de Poseidón, asegurando que él y todos los mortales debían morir y desapareció para volver a su palacio. El Dios, moviendo su tridente, reunió todos los cadáveres de sus hijas y las transformo en burbujas para que descansaran en paz en el mar que tanto amaban; luego reunión todas las piedras preciosas creadas por las lágrimas de las sirenas y las dispersa por diferentes partes del mundo marino; con los cabellos creo mágicas cuevas para que las almas de sus hijas, al reencarnar como humanas, vuelvan ellas y sus descendencias a ser lo que eran al caer en las fuentes mágicas; con las escamas, creo un ser mitológico llamado Terrino, dándole el deber de custodias aquellas cuevas y sus secretos, impidiendo que personas que no provengan de la sangre de las sirenas, entren allí.

-El pescador quería impedir que esta historia se repita y le rogo a Poseidón su confianza para proteger las pocas sirenas que quedaban y las que vendrían al reencarnar. El Dios, sabiendo que el pescador decía la verdad, lo apunta con su tridente y del brazo izquierdo le nace un tatuaje, tenía la forma de una concha abierta, revelando una perla. Poseidón le explica que ahora era el primer miembro de un nuevo clan llamado Aqua y que tenía el deber de proteger a sus hijas. Luego, fue el turno de Raina en aparecer, estaba llorando por sus hijas y por toda la sangre derramada porque aun si los mortales lastimaron a las sirenas, ella seguía creyendo en la bondad de los humanos. Raina se acercó al pescador y lo beso en los labios, brindándole a través del tacto, poderes para cumplir su deber.

Orihime deja de leer y la imagen holográfica de los dioses y el pescador desapareció. La sirena estuvo derramando lágrimas y tuvo que dejar de leer al notar que la voz se le quebraba por su necesidad de llorar, así que busca un pañuelo de su bolsillo para limpiarse la nariz de los mocos y de las lágrimas que le entorpecía la visión. El libro vuelve a brillar, haciendo aparecer un dibujo que ella reconoció al instante, era el mismo tatuaje que vio en el brazo de Hichigo y que de seguro Ichigo también lo tenía.

—Este tatuaje… — Las letras iban apareciendo mágicamente al lado del dibujo. —… lo aportan un pequeño grupo llamado Océano, hijos varones nacidos de un miembro de Aqua y de una sirena… — Pestañea varias veces, incrédula. — ¡QUEEEEEEEEEE! — Se pone de pie de un golpe, dando vueltas alrededor de la mesa. — ¡¿Masaki-san es una sirena?!... ¡¿Isshin-san es parte de Aqua?! — Dándose cuenta que posiblemente los tíos de los gemelos, Kenpachi y Zangetsu, sean también parte de los protectores.

Luego de estar inquieta, asombrada, en negación e inmóvil, decide buscar su móvil en el bolso como un drogadicto busca algo de droga entre sus pertenencias. Al encontrarlo, comienza a escribir un mensaje, teniendo varios errores ortográficos a causa de que sus dedos temblaban como gelatina, pero consiguió escribir luego de varios quejidos y maldiciones "¡URGENTE! Hay que reunirse en el acuario".

—Enviar. — Susurra al momento que aprieta el botón.


Hichigo tira su celular a la cama luego de haber leído el mensaje de Orihime y gira su silla para volver a estar frente a su escritorio y el computador portátil. Se paso el día investigando sobre las sirenas y las diosas hermanas, usando el diario de su madre como guía.

Trata de relacionar todo eso con los tatuajes, pero de pronto, el portátil se apago, sorprendiendo al albino, pero no duro mucho ya que reflejo enojo puro y se gira con su silla para ver detrás de él al Terrino de pie sobre el suelo de su cuarto.

—¿Por qué no me dejas tranquilo y que averigüe lo que quiero saber? — Pero no recibió ninguna clase de respuesta, la criatura seguía viendo a Hichigo fijamente. — ¡¿Quién mierda soy?! ¡¿Por qué tengo una marca de Poseidón?!

En vez de conseguir una respuesta, el Terrino desapareció al mismo tiempo que la puerta del dormitorio se abre e Hichigo gruñe enojado al ver a su hermano entrar. Ichigo tenía el ceño fruncido, curioso por la actitud de su hermano.

—¿Por qué andas gritando como un idiota? ¿Encontraste a una chica que tiene cerebro y te rechazo? — Sonriendo de forma burlona, empeorando el mal humor de su gemelo.

—No tengo tiempo para recordarte el fracasado que eres Ichigo, que te da derrame nasal con sólo ver las tetas de Orihime. — Se pone de pie y busca su armario, ignorando olímpicamente a su hermano con su cara sonrojada y como lo fulminaba con los ojos. Pesca una chaqueta de cuero tipo motociclista, sus llaves, dinero y recoge su celular que seguía en la cama. — Si el viejo pregunta, dile que ya regreso.


El desfile era mañana en la noche y Seika estaba viendo los últimos detalles de la maqueta que le mostraba como estaría decorado el escenario. Oye un toc–toc que la hace voltear para ver a Charlotte con su característica sonrisa de siempre y sosteniendo dos vasos de cartón llenos de café.

—Hola Seika, pasaba a ver como estabas. — Ofreciéndole uno de los café y Seika acepto gustosamente. — Supuse que andarías aquí con un desfile importante para mañana.

—Gracias Charlotte… ¿Piensas venir? — Toma un poco, estaba caliente, así que su cuerpo se calentó de inmediato.

—No lo sé todavía… porque pienso regresar a casa. — Seika frunce el ceño de forma interrogatorio al oírla. — Creo que estoy lo suficientemente fuerte para ir y felicitar a Teppei y Silvia sin ponerme a llorar.

Seika ladea la cabeza, notando como ella mantenía la sonrisa sin perturbarse. Suspira para luego sonreír, la bebé estaba creciendo.

—Eres muy valiente Charlotte… me atrevo a decir que lo eres más que yo.

—Seika. — La pelirrosa estaba sorprendida ante tal confesión, ante sus ojos, la castaña siempre había sido una roca difícil de romper. Un sonido la asusta, no se lo esperaba en un momento tan tenso. — Es mi móvil.

—Eso me recuerda, ¿Cómo lo hacías para no ser rastreada por el teléfono?

—Destruí el teléfono y el chip, le pedí a Orihime que me comprara uno desechable. — Le explica mientras buscaba el aparato en el bolso. Lo encuentra en un bolsillo interno. — Oh, es un mensaje de Orihime.

—Vaya que tienes cerebro. — Le elogia mientras su amiga miraba el teléfono.

—Debo irme. — Charlotte vuelve a guardar el celular luego de leer el mensaje. — Orihime me necesita.

—Te has encariñado demasiado con esa chica.

—Fingimos que somos primas, pero… en verdad la siento como si fuera parte de mi familia, una hermana… como Silvia.

Se despiden y Charlotte corre hacia la puerta, pero al abrir la puerta, encontró algo al otro lado que la paralizo, haciendo caer su bolso, llamando la atención de Seika y al ver el motivo, quedo igual que su amiga, sabiendo que se iba a meter en problemas.

—Teppei. — Dijo simplemente la pelirrosa, manteniendo sus ojos clavados en él, ignorando a Silvia, quien estaba al lado del mencionado.


El punto de reunión era el laboratorio que usaba Urahara. Todos los del grupo estaban sentados o apoyados en la pared, y Charlotte todavía no llegaba. La más impaciente era Rukia, que no había tenido un gran día luego de su enfrentamiento con Renji. Orihime jugaba con un tubo de ensayo, tranquilizando su mente de tantos descubrimientos abiertos ante sus ojos, las manos le seguían temblando de vez en cuando por estar recordando las vivas imágenes de las sirenas asesinadas milenios atrás. Hichigo estaba cabreado de que el Terrino se meta en sus asuntos. July y Hinamori estaban preocupadas de que la princesa fugitiva aun no llegase, incluso la llamaron y no hubo respuesta, sólo el buzón de voz.

—¿Hasta cuándo debemos seguir esperando? — Se queja Rukia, golpeando la mesa con su mano desnuda. — ¿No puedes decirnos de una vez lo que sabes, Orihime?

—Prefiero que estemos todos.

—Debe ser algo malo. — Dijo Hichigo, llamando la atención de las sirenas. — Has estado temblando todo este rato.

—Bueno, yo… — La puerta abriéndose la interrumpió y Orihime dio gracias por ello.

—Lamento llegar tarde chicas, tuve… un problema. — Se disculpa Charlotte con una sonrisa cansada, sentándose al lado de Orihime.

Y no venía sola, el biólogo Urahara se apareció por detrás de ella, saludando a todos y pareciéndole extraño la actitud de Orihime. Le preguntaron que había aquí y él simplemente respondió…

—Es mi laboratorio, ¿recuerdan? Y vine por unas cosillas.

—Ya estamos todos Orihime. — Hinamori le alienta con una voz calmada, teniendo precaución por el estado depresivo de su amiga.

Orihime saco de su bolso el libro que le dio Poseidón, llamando la atención de Urahara (aunque no dijo nada para no interrumpir su valor) y comenzó a relatar todo. Les explica cómo consiguió hacer que el libro le mostrase lo que tenía escrito con sólo usar los collares gracias a la guía del Terrino, luego les contó sobre la historia de la cacería de las sirenas y como el humilde pescador enamorado se convirtió en el primer miembro de Aqua, consiguiendo que sus amigas derramen lágrimas como ella antes y ahora.

—Hay… algo más. — Respira hondo, viendo directamente a Hichigo, invitándolo a tomar asiento y él acepto. — Hay otro grupo, uno pequeño que se llama Océano y nacen de padres de Aqua y sirenas… y el tatuaje que tienen es el mismo que lleva Hichigo en el brazo.

El resto de las sirenas se sorprenden y miran a Hichigo, Urahara sólo levanta una ceja, suspirando al saber que la sopa se iba a descubrir. El albino no dijo nada, pero en verdad estaba sorprendido por esto ya que significaba…

—Isshin-san es de Aqua… y Masaki-san fue una sirena. — Susurró Rukia, llegando al mismo análisis que todos.

—¿Ichigo-san también es un Océano? — Preguntó Momo en una exclamación.

Hichigo se pone de pie violentamente, tirando la silla al suelo, y enfrente a Urahara.

—¡Tú lo sabías, ¿no es así?! — Ahora eran sus manos los que temblaban… de ira.

Kisuke se mantenía tranquilo a pesar de la amenazante violencia que se desprendía del cuerpo de Hichigo, ni se incomodaba por las miradas fijas de las sirenas.

—Sí.

Más cabreado todavía, Hichigo camina hacía el biólogo en pocos segundo y, con su mano en forma de puño, golpea al hombre en la quijada, tirándolo al suelo ante el grito de sus compañeras. Sin escucharlas, Hichigo se inclina para tomar el cuello de la camisa del rubio y él mismo lo levanta, obligándolo a ponerse correctamente de pie e pesar que lo sacudía de forma agresiva.

—¡Maldito hijo de puta! — Orihime trata de detenerlo apoderándose de su mano libre para jalarlo, pero el albino era demasiado fuerte y firme para ser mangoneado. — ¡Es mi vida, tenía derecho a saber! ¡Mis padres y tú se estaban burlando de mí y odio eso!

—Créeme, es mejor no saber tantas cosas de su propia vida. — A pesar del golpe y del trato violento, Urahara se mantenía tranquilo. — Tu vida cambia tanto que lo único que terminamos deseando es regresar en el tiempo y no saber nada.

—¿Por qué debería creerte? — Dejando al fin que lo suelte ya que Orihime recibió la ayuda de Rukia.

Entre ambas, lo apartaron y le pedían que se controle. Kisuke sonrió y comienza a desabrocharse la camisa, consiguiendo que las chicas se sonrojen e Hichigo se queje de que no le interesaba ver a un viejo desnudo. A pesar de su edad, el hombre se mantenía, se notaba con solo verlo con la prenda desabrochada por completo. Urahara se lo baja a la mitad para que puedan ver la parte de arriba de su brazo izquierdo, sorprendiendo a sus espectadores.

—Porque yo también soy hijo de aquella mezcla… soy un Océano.

El color de su tatuaje de la ola y el tiburón era de color dorado como su cabello. Urahara vuelve a abrocharse la camisa luego del espectáculo. Hubo un silencio incómodo y misterioso hasta que Charlotte decide romperlo con lo único que la molestaba.

—Teppei me encontró. — Centro todas las miradas en ella. — Me ha regañado por haber sido tonta y escapar. — A pesar que sonreía, esa sonrisa era una pista de que iba a quebrarse y llorar en cualquier momento. — Me costó mucho que me dejara tranquila para venir, le dije que no se preocupara que hice buenos amigos… y que regresaría a casa.

Hinamori se le acerco, le acaricia la espalda y la invita a ocultarse en sus brazos, Charlotte acepto y la abraza, oyéndose luego un gemido de llanto.

Luego de un rato en silencio, consolándola, Rukia toma la palabra.

—No se ustedes, pero yo iré con Charlotte a Halzerink.

—¿Eh? — Exclamo la princesa sirena.

—Yo también voy. — Dijo Hinamori.

—No me olviden, que también voy. — Siguió July, guiñando el ojo y sonriendo.

—Esperen chicas… — Charlotte intenta hacerlas razonar, pero Orihime se lo impide al apoyar una mano sobre su hombro. — ¿Orihime?

—Somos tus amigas… formas parte de nuestra familia… y sabemos lo difícil que va a ser para ti ir a esa boda, así que te acompañaremos para apoyarte.

Charlotte no pudo hacer más que llorar, eran lágrimas de felicidad, agradecida de sus nuevas amigas, quienes la abrazaron sin dudar.

—Espero que no me cuentes en tu ridícula familia. — Se quejo Hichigo.


Luego de tantas emociones, Hichigo tomo la responsabilidad de ser niñero y llevar a todas a sus hogares, aunque Orihime le pidió a Charlotte que la espere porque se iría con él a la residencia Kurosaki ya que debía entregarle algo a Ichigo. Cuando llegaron, fueron recibidos por un alegre Isshin, que agradecía la visita de Orihime con lágrimas vivas, incomodando a la chica. El hombre le pareció extraño ver una mirada de enojo diferente en su hijo.

—¿Te ocurre algo, Hichigo?

—No me dirijas la puta palabra que no estoy de humor para ti. — Orihime se preocupo por saber lo que estaba pasando, pero no podía decir algo.

—¿Y ahora que hice? — Curioso, se acerca al albino, dándole golpecitos en la espalda. — Vamos, vamos… no seas infantil y-… — Se interrumpe al recibir un puño en la cara.

—¡Hichi-nii! — Grita Karin alarmada. — ¡Él no ha hecho nada estúpido esta vez para que lo golpees!

—¡Se lo merece por ser un bastardo hijo de puta! — Odiaba actuar como un crio con muchas depresiones, pero era su vida lo que le ocultaron y eso le enfermaba, tenía derecho a saber, él y su hermano.

—Hichigo-kun, así no vas a conseguir nada. — Le recordó Orihime, tomándolo del brazo.

El adolescente aparta su brazo de ella y alega que se va a su cuarto, ignorando las preguntas de Karin y diciéndole a Yuzu "no me prepares algo porque no tengo hambre". Luego de dos minutos, se oye el portazo por toda la casa. Orihime se acercó a Isshin, sin dejar de disculparse torpemente, pero el hombre le asegura que ella no tiene la culpa y le ordena a sus hijas que se apresure con la cena y de poner los platos que pronto regresaría Ichigo con los jugos y gaseosas que mando (o obligo) a comprar.

—En verdad lo siento mucho Isshin-san.

—Oh, no tienes que disculparte, Orihime-chan. — Ambos se sientan frente a frente en los sillones de la sala.

—Sí tengo qué… en parte es mi culpa, ya que yo… — No pudo seguir, sin estar segura de hablarle tan libremente ahora que conocía la identidad del hombre.

—No es tu culpa Orihime-chan, sino de Masaki y mía… hicimos lo que hicimos pensando que era lo mejor para nuestros hijos… una vida normal lejos de todo nuestros orígenes. — Sonríe ampliamente al recordar a su esposa, pero luego esa sonrisa se vuelve más triste y nostálgica por pensar en su muerte. —, pero tal parece que no se podía y Masaki tuvo que pagar el precio.

—Isshin-san… ¿usted…? — ¿Ese hombre siempre supo lo de ella y sus amigas?

—Cuando te conocí Orihime-chan, supe que eras una sirena que aun no despertabas, como también Rukia-chan y Momo-chan. — De su bolsillo saca un encendedor. Él no fumaba, excepto en el aniversario de la muerte de su esposa, pero a veces lo sacaba para jugar con él, haciéndolo girar entre los dedos de sus manos, le ayudaba. — Y luego de que regresaron del viaje, capte de inmediato que el Terrino las llamo y despertaron su poder, también supe que July-chan lo era… y que Charlotte-chan no es tu prima, sino una sirena que es la princesa de aquel lugar. Mis hermanos también lo sabían con sólo verlas.

—¿Por qué le dijeron nada entonces? Ni siquiera cuando Teppei llego a su casa.

—Porque nuestro deber es protegerlas, no privarles de su libertad. Si la princesa vino aquí es por una razón.

Orihime sonrió, agradecida y deseando que Grimmjow e Isshin siguiesen sus ejemplos, ya que ellos no estaban contentos con la presencia de la princesa.

—¿Vas a decirle a Ichigo que eres sirena?

La directa respuesta de Isshin la paralizo, pero antes de que pensase en algo, la puerta de entrada anuncia la llegada de Ichigo, aliviando a Orihime. El adolescente entra avisando que llego y que no había jugo de frutilla, por lo que trajo de mango. Al captar que Orihime estaba sentada en su sala, sus ojos se abrieron y tuvo que disimular el sonrojo por recordar el comentario de su hermano sobre las tetas. Lo maldijo en la mente.

—¿Qué haces aquí, Orihime?

—Eh…yo… bueno… vi-vine a entregarte algo.

—¿A mí? — Igual de nervioso que ella.

—No, al vecino. — Dijo Isshin con un tono molesto, interrumpiendo la atmosfera. — No seas estúpido como dice tu hermano, se un puto hombre y compórtate como tal.

—¡No te entrometas! — Y toma a Orihime de brazo, obligándola a ponerse de pie y se la lleva con dirección a donde estaba la clínica de la familia.

Una vez solos en la privacidad de una habitación, Orihime fue invadida por un ataque de nervios e Ichigo no se quedaba atrás, se frotaba las manos tras los pantalones para ocultar el sudor de la incomodidad.

Reuniendo todo el valor que podía soportar su cuerpo ese día tan pesado, Orihime saca de su bolso el regalo, esta vez envuelto en un papel rojizo que tenía dibujos de gatos frunciendo el ceño que de inmediato a la chica le hicieron pensar en Ichigo.

—Mi prima piensa regresar a su casa por unos problemas personales y quise ir con ella para apoyarla, así que lamentablemente no podre estar para tu cumpleaños. — El paquete se movía un poco por las manos temblorosas de ella. — Pensé en… venir a dejártelo.

Sorprendido y agradecido por la atención, Ichigo toma el regalo (viendo de forma inquisidora los gatos enojados, ¿Esa es la imagen que ella tenía de él), sorprendiéndose aún más con lo que encontró.

—¿Un fósil de amonites? — el presente estaba protegido dentro del cristal de un marco pintado de negro. — ¡Guau! Son difíciles de encontrar.

—Digamos que tenía mucha suerte el día que lo encontré. — Su sonrisa era de cómplice, recordándose como sirena al encontrarlo.