HOLA! AL FIN TUVE INSPIRACION PARA ESCRIBIR CONTINUACION!
Lo siento mucho, se que ha pasado mucho tiempo, pero como ya he dicho, la inspi me anda jodiendo la vida! Le digo "Piensa como seguir X historia" y el "No, prefiero pensar en esto otro" y yo "Mierda!"
Pero en verdad no crean que he abandonado mis fics, puedo tardar años, pero los terminare!
Ya sin mas que decir, enjoy!
DISCLAIMER: Bleach y sus personajes no son mios, sino de Tite Kubo. Tambien esta la participación de personajes invitados del anime Princess Lover que tampoco es de mi propiedad. Lo unico que es mio son la historia y July!
Capítulo 36: Reunión de ex alumnos para borrar la memoria.
—Su atención por favor. Les informamos que en diez minutos aterrizaremos en Halzerink. Les rogamos que se pongan los cinturones de seguridad… muchas gracias.
A pesar de estar en un avión privado, el personal del avión tenía la obligación de seguir el protocolo.
Dentro estaban nada menos que el grupo de amigas sirenas con Teppei, Silvia y Yuu. Lo curioso es que a pesar de ir todos juntos, estaban separados en dos grupos y Charlotte había estado evitando en toda posibilidad posible hablar con Teppei. Tenía suerte que sus amigas o él mismo no la esté presionando en este momento.
Ya había tenido demasiado de ser encontrada por Teppei.
—¿Estás bien? — Le susurra Orihime luego de captar que Teppei había hecho un rápido vistazo hacia ellas, especialmente a la princesa sirena.
—Un poco cansada por el viaje, pero viviré. — Le responde con una sonrisa.
Orihime solo pudo asentir con la cabeza. Charlotte ve a todas sus nuevas amigas, las iba a echar mucho de menos, lo había pasado tan bien y fue muy divertido experimentar la vida normal como hacer la cola para esperar tu turno o llegar a sus compromisos a pie sin su carruaje o la compañía de su chofer como niñera. ¡Incluso había aprendido a cocinar y a usar una escoba!
Entonces capta la mirada de Silvia sobre ella. Como siempre, era unos ojos neutrales, incapaces de poder leer alguna emoción, pero la dejaba al descubierto y agacha la cabeza para evitarla y no sentirse culpable o depresiva por la boda.
A pesar de lo nerviosa que esta o del miedo que sentía a que él se enojara, mantenía el mentón en alto y aceptaría lo que vendría con dignidad.
—Has estado aquí todo este tiempo, sabías que yo andaba en la ciudad y no te dejaste ver. — Le acusa Teppei con dolor en la voz. — ¡Incluso escapaste de mí en el acuario!
Por dentro Charlotte se siente culpable porque sus palabras eran ciertas, incluso cuando hablaron por teléfono aquella vez, podía leer claramente el enojo y la pena en la llamada, pero ahora, no iba a reflejar culpabilidad porque como siempre dijo, todo esto lo hizo por su propio bien y por mantener su amistad con él y Silvia.
—Lo siento Teppei, pero yo me escape para no ver a nadie por un tiempo, así es mi decisión si quiero aparecerme, no tuya.
Tanto él como Silvia se habían sorprendido. ¿Desde cuándo Charlotte adquirió tanto carácter? En una ocasión así, ella se estaría disculpando por preocuparlos. Pero no dijo nada de eso, ni siquiera se veía arrepentida.
—¿Ansiosa por volver a casa? — Rukia la saca de sus pensamientos no muy placenteros, así que le da las gracias mentalmente.
—Sí, aunque no estoy ansiosa a que mis padres me castiguen.
Unos minutos después, el avión pisa Halzerink.
Hichigo estaba en su barco estacionado en el muelle. Tomaba una cerveza mientras leía un libro de Poseidón. Se había negado ir con las chicas con el pretexto de querer un tiempo sin ser el niñero para salvarles el trasero (o la cola) y que se rehusaba a estar con un tarado al lado (Teppei) con la justificación que ya tenía demasiada estupidez con su hermano y el resto de la familia.
Como se necesitaba de un cristal para activar el libro, él había sacado uno en la cueva y se lo amarró en la muñeca como una pulsera de cuero. Leía sobre los de Aqua para hacer una investigación sobre los orígenes de su familia.
—Es ilegal consumir alcohol si eres menor de edad. — Oyó en el momento que consume otro trago de su cerveza. Frunce el ceño al ver que es Hitsugaya, subiéndose a su barco como Pedro por su casa. — Y es ilegal consumir en un barco en movimiento.
—Estoy estacionado.
—Sigues siendo menor.
—¿Vienes como marino?
—No.
—Entonces vete a la mierda y déjame en paz. — Toma otro trago. — Y fuera de mi barco.
—Quiero ser parte de Aqua.
Hichigo detiene la trayectoria de su lata de cerveza y se lo queda mirando sin entender lo que dijo. En cambio, Hitsugaya seguía tan tranquilo como si hubiese preguntado la hora.
—¿Qué dijiste?
—Que quiero ser parte de Aqua. — Frunciendo el ceño. — Quiero proteger a Hinamori.
Hichigo responde soltando un gruñido. ¿Qué todo en esta vida tiene que ser por una mujer? Vuelve a gruñir por pensar en July… definitivamente se estaba contagiando de los malos hábitos de su familia.
—¿Qué quieres que haga? ¿Un aplauso y te diga ánimo, tu puedes?
—Momo me ha dicho que eres parte de ellos. ¿No conoces un ritual o algo así?
—Apenas llevo dos días asimilando que soy parte del grupo de los freakis. ¿Crees que he tenido tiempo de sacar un magister de Aqua? —Cada vez más cabreado. —Pídeselo a Shunsui o a Hirako, ellos ya están graduados.
—¿Ellos lo son también?
—Los miembros de Aqua se infiltran en la marina y adquieren títulos altos para proteger a las sirenas.
A Toushirou le crece una vena al pensar en ellos. Son unos bastardos, él se ha estado esforzando para llegar a lo más alto en la marina y a ellos les regalan el puesto por ser de un sequito de poderes. Ahora entendía cómo es que un viejo vago o un dientón pervertido sean superiores a él.
—Puedes proteger a Hinamori sin la necesidad de ser parte de una secta. —Dijo Hichigo tomando sus cinco minutos como hombre responsable y serio. — ¿Por qué quieres hacerlo?
—Siempre he estado ahí para cuidar de Momo, y si no soy parte de Aqua, siento que ya no podré seguir cuidándola.
Hichigo iba a reprocharle su comentario que, personalmente lo consideraba estúpido, pero otro personaje hace aparición, metiéndose como si nada a su barco y si no fuese porque es su tío Zangetsu el atrevido, lo habría sacado a patadas e insultos.
—¿Qué tiene el mundo en mi contra para no darme mi día libre de ser niñera? —Se queja viendo al cielo. —Desperdicio mi tiempo haciendo el papel de buen samaritano, ¿Y consigo esto?
—Hay visitas en casa. —Responde el hombre mayor tan sereno como siempre. —Tú debes venir también y es una orden. —Dijo con los ojos clavados en Hitsugaya.
Las grandes puertas de oro sólido se abrieron como en cámara lenta, aumentando la emoción de las sirenas viajeras por conocer lo que había al otro lado mientras que Charlotte sonreía de lo más calmada posible. Las cuatro exclaman al mismo tiempo por lo que vieron al otro lado.
El salón era bastante espacioso, tanto de ancho como de alto, con grandes ventanales que ocupaban todo el largo de la pared y con cortinas de color vino. Había estatuas y armaduras en las esquinas, como también soldados en una posición que se parecen a los soldados de Londres.
Al otro extremo de la habitación, había una pequeña tarima circular en donde descansaban dos tronos. Los reyes de Halzerink estaban sentados ahí, desprendiendo el aura de la realeza y se veían molestos, con los ojos clavados exclusivamente sobre su hija escurridiza.
—Charlotte, ¿Finalmente has recordado que tienes familia?—Pregunta su padre severamente.
Pero a pesar de ese tono severo y frío, Charlotte no pierde la compostura, continuaba con su sonrisa de siempre, aunque también tenía un tinte rojo en las mejillas, de seguro por la vergüenza. En cambio, sus nuevas amigas estaban muy nerviosas, era su primera vez frente a la realeza (Charlotte no contaba porque no actuaba como tal y se encariñaron de inmediato como su amiga) y no sabían cómo comportarse apropiadamente.
—Lo siento mucho, pero era algo que tenía que hacer.
La reina se pone de pie con tanta elegancia que deja a las chicas anonadadas, era tan hermosa en todo lo que hacía. Y todo lo hacía sin perder la severidad. Camina hacía el grupo de sirenas, su delicado taconeo es lo único que se escucha tras el silencio sepulcral. Se detiene frente a su hija, sus ojos la penetraban que intimidaría a cualquiera, excepto a su hija, Charlotte se mantenía tranquila.
Y de pronto, la abraza y se larga a llorar, jurándole que iba a castigarla hasta el día de su boda. Unos minutos después, el rey también se une al abrazo.
Luego de media hora, los reyes estaban agradeciendo al cuarteto por cuidar de Charlotte y se disculpaban también por las molestias.
—Chicas. —De pronto, Charlotte recuerda algo. —¿Recuerdan que les mencione que la cueva de diamantes que está en Karakura se parece a la que hay en mi país? Se las voy a enseñar.
—¿No vamos a esperar a Teppei-san y a los otros? —Pregunta Rukia frunciendo el ceño.
—No. —Responde la princesa sin ninguna pizca de sentimiento que pueda delatarle algo. —Vamos rápido, les va a fascinar.
Conociendo sus problemas de corazón, las chicas se despiden con nerviosismo y con torpes reverencias como las que ven en la televisión y corren para alcanzar a su amiga.
—Pensé que estabas lista para verlo casarse con otra. —Comenta July luego de asegurarse que no había nadie cerca que podía oírlas.
—Y lo estoy.
—¿Pero…? —Hinamori sabía que hay más.
—No lo estoy para explicarle el por qué me fui.
Había una estatua de una sirena sentada sobre una perla gigante y se peinaba el pelo con los dedos. Estaba en lo más apartado del palacio, parece que pocas personas pasaban por ahí. Charlotte acaricia la perla y esta, mágicamente, crea un agujero con unas escaleras adentro que daban hacía abajo. Las chicas soltaron un "oohhh" de asombro.
Las cinco están bajando y la perla se cerró. Fuego ilumina el pasillo rocoso y Orihime no pudo evitar pensar que eran protagonistas de una película de terror y en cualquier momento aparecía el muñeco Chucky o algún otro asesino en serie. Rukia, como si leyera su mente, le regaña diciéndole que deje de vivir en la luna y se concentre en la realidad. Hinamori sólo les pide que dejen de pelearse cuando se desata un debate como la realidad y lo mitológico.
—¡Wow!—Grita July.
Aquella cueva de diamantes era el doble de grande que el de Karakura, incluso el lago era enorme que casi parecía una mini playa, y había… ¡Un barco abandonado! No sólo los diamantes de la cueva adornaban el lugar, también lo hacían varios tesoros perdidos que las chicas pensaron inmediatamente en Ariel de la Sirenita.
—Halzerink es una de los pequeños territorios fundados por las sirenas luego del atentado contra los humanos. —Explicaba Charlotte mientras caminaba por el lugar. Ahora si se sentía en casa. —Lo mejor es el lago, está conectado con el océano.
—¡¿El océanos?! —Gritaron, excepto July, ella ya había tenido su experiencia en esos mares.
—¡Y hay muchos tesoros y barcos! Incluso es temporada de que las conchas liberen sus perlas.
—¡Yo quiero encontrar perlas! — Rukia estaba ansiosa de tener un collar y aros y perlas cien por ciento reales y hechas por ella misma.
—¿Crees que encontremos el Atlantis? —Pregunta Orihime excitada de la emoción ante la idea de descubrir el imperio perdido y hacerse famosa.
—¡¿En serio?! Hay una fortuna allá abajo, ¿Y te preocupas por un mundo ficticio? —Se queja Rukia casi en un gruñido.
—Yo sólo quiero nadar en el océano. —Dijo Hinamori muy emocionada, pero si se encontraba algunas cosas para decorar su casa, bienvenidos sean.
—Mírate. — Rukia la toma de los hombros. — Hace tres meses tenías miedo hasta tocar el agua y ahora eres la primera en lanzarte. — La abraza. — Mi niña está creciendo.
—La última es un huevo podrido. — Grita July ya corriendo al lago.
En una ciudad no identificada, en una cafetería de pasteles, se encontraba dos miembros de la marina en una de las mesas de afuera por el lindo clima tomando té y comiendo un pedazo de torta mientras conversaban. Eran Shinji y Kyouraku.
—Esos idiotas, desapareciendo así como así y no decir nada. — Se quejaba Shinji mientras comía casi como un animal salvaje.
—Por eso los estamos buscando. — A pesar de su reputación de vago borracho, tomaba de su té con tanta elegancia como un caballero inglés. — Según la fortaleza, ellos estaban tras una misión secreta. Se ha percibido la magia negra y ellos encontraron el origen.
—¿Por qué habrán partido solos?
—Creo que Ishida-kun pensaba que encontraría a su hermano.
Shinji se vuelve serio por sus palabras y la imagen de Szayel invade su mente, siendo sacudido por la rabia. Maldito traidor desgraciado, pensó casi con un gruñido.
—Uryuu es un idiota, no entiendo por qué insiste en encargarse solo de Szayel, él dejo de ser su hermano mayor desde la traición.
—No para Ishida-kun… además, él cree que algo ha motivado a su hermano a rebelarse.
—Fácil: se rebeló porque es un sádico ambicioso de poder. — Gruñe el rubio comiendo otro pedazo. — ¿Por qué debe creer que tiene un fin bueno?
—Porque Szayel nos traicionó dos semanas después de la desaparición de Yuzuhira.
Shinji detiene la trayectoria de su café negro y se queda mirando el líquido con interés mientras pensaba en la sirena científica.
Una tos llama la atención de ambos: una mujer. Cabello negro azulado recogido, ojos oscuros y serios, protegidos en gafas redondas. Usaba un vestido de lana tipo de oficina, hasta las rodillas, sin mangas, discreto escote circular y color negro. Zapatos del mismo color y con taco bajo. Un abrigo blanco de cachemir hasta las caderas. En sus manos sostenía una carpeta.
—He averiguado a donde partieron Grimmjow e Ishida. — Dijo.
—¡Sabía que podía contar contigo, Nanao-chan! — Contento y con las mejillas rojas, Kyouraku iba a abrazarla, pero ella se lo impide con un puñetazo en plena cara.
—No sé por qué no te aburres. — Murmura Shinji con un suspiro agotador.
—Ellos fueron al pequeño pueblo de Woods. De ahí se ha perdido su rastro. — Continúo Nanao como si no hubiese pasado nada.
—¿Uno de nuestros pueblos?
—Pues ya tenemos un punto de inicio. — Dijo Shunsui serio a pesar del ojo morado.
Hichigo se esperaba a cualquiera en su casa, incluso el regreso de esos imitadores de hombres de negro, pero no se espero jamás que estuviesen en su casa Kuukaku y Ganju.
Tampoco se esperaba que su tío Kenpachi tomase a Hitsugaya de los hombros y lo levantase como si no pesase nada.
—¡Hey! — Se queja el pequeño marino con la vena en la frente. — ¡Bájame ahora!
—Hola ochibi. — Saluda Kuukaku muy contenta, demasiado normal aquella situación para ella.
—¿Qué es lo que quieren? — Pregunta Hichigo realmente cabreado de que le arruinen su día de descanso, pero sin bajar la guardia.
—Kuukaku está aquí para cumplir órdenes. — Dijo Isshin notablemente serio, algo poco visto en el hombre por gusto a camisas con colores tropicales.
—Los más altos supieron que Hitsugaya Toushirou ha descubierto la existencia de nuestro mundo y han ordenado hacer algo al respecto. — Continúo Zangetsu.
—¿Y para eso traen a la borracha que se viste de prostituta? — Se queja Hitsugaya en un gruñido por el enojo que sentía al ser tratado como muñeco de trapo por tal hombre alto. Como odiaba ser pequeño.
—Ten cuidado ochibi o voy a matarte. — Dijo la mujer con ojos asesinos.
—La verdad duele. — Kenpachi se reía sin importarle la reacción de la mujer.
—Aun no dicen el por qué están aquí. — Dijo Hichigo ya bastante molesto. — Dilo o vete vieja bruja.
—Maldición. — Susurra Ganju muy asustado del enojo de su hermana mayor.
—¡No me destruyas la casa Kuukaku! — Le advierte Isshin al verla escupir fuego y buscando lo más cercano para romperle la cara al par de adolescentes groseros.
—Hermana, sólo hagamos nuestro trabajo y nos podremos ir antes.
—Aun sigo sin entender lo que está pasando. — Dijo Toushirou cansado de estar en los aires a pesar que era otra persona quién lo mantenía en lo alto.
—¿Ves con lo que tengo que convivir todos los días? — Le responde Hichigo con el ceño fruncido.
Zangetsu respira hondo, se estaba ejecutando mucho jaleo por algo tan pequeño que ya se estaba identificando a los pensamientos de su sobrino albino.
—Hitsugaya Toushirou, como ya te han dicho, hemos descubierto que descubriste sobre nuestro mundo. — Dijo Kuukaku ya más calmada, por seguía tan seria y con un aura que te hacía pensar por eso ella es una de las temidas. — Nuestros superiores nos dieron la orden de hacerte olvidar todo.
Los adolescentes quedaron en silencio por la sorpresa de tal noticia.. no solo estaban descubriendo que ella (y posiblemente Ganju también) es de Aqua, sino que al parecer tiene los poderes del profesor X.
Kenpachi deja caer a Hitsugaya sentado sobre una silla, pero no lo suelta. Ganju se iba doblando las mangas mientras caminaba hacia él, mostrando que sus brazos estaban tatuados con líneas curveadas que se entrelazaban entre sí eran de color plateado con blanco y desprendían un brillo al reflejarse correctamente bajo la luz de la lámpara.
—Mi trabajo en Aqua es nublar la mente de los humanos y modificarle los recuerdos. — Explica Ganju con una gran sonrisa de orgullo, reflejando la satisfacción de su labor y poder. — En dos segundos no habrás recordado nada de nosotros.
—¡Esperen! — Hichigo no le gustaba actuar como el héroe, pero no estaba su estúpido hermano cuando más se le necesita… como siempre. — ¡¿Por qué ahora?! Yo también sé del secreto y nadie ha venido a fastidiarme.
—Tú eres diferente. — Le recuerda su padre. — Eres un Océano, llevas la sangre de Aqua y de Sirena. La ley no se aplica contigo.
—Y aun así, no nos has dicho nada… Ichigo y las chicas siguen sin saber nada. — Lo ataca verbalmente con la clara intensión de herirlo. Y funcionó. — Tú lo conoces, él no divulgaría algo que perjudicase a su chica.
—Momo no es mi novia. — Se quejó Hitsugaya enojado, pero bastante ruborizado.
—¡Shh! Que te estoy salvando el culo, así que calla y escucha.
—Las leyes son las leyes. — Dijo Zangetsu calmado.
—Así es como hemos estado a salvo durante siglos. — Dijo Kenpachi.
— Ocultándonos de los humanos. — Finaliza Isshin en verdad arrepentido. — En verdad sentimos hacer esto, pero si no cumplimos esta orden, otros lo harán… y no será para nada agradable.
—Ganju. — Dijo Kuukaku. Era su orden de que debía iniciar.
Asintiendo, Ganju activa sus tatuajes, ahora estos brillaban por voluntad propia, sin la necesidad de reflectores. Sus dedos regordetes se acercaban más y más a la sien del peliblanco.
—Lo siento de verdad Hitsugaya. — Dijo Kuukaku sinceramente arrepentida.
Guiándose por la desesperación del momento, Hichigo dice lo único que se le vino a la mente y que podría ayudarlo:
—¡Él quiere ser parte de Aqua!
Por lo menos cumplió su cometido, Ganju se había detenido y mira a su hermana confuso, buscando en ella una respuesta ante aquel suceso. Kuukaku fruncía el ceño y se cruza de brazos, no muy segura de creer.
—¿Eso es verdad? — Dijo al fin.
—Sí. — Dijo Hitsugaya molesto y sin bajar la guardia ante Ganju, incluso esta vez tenía las piernas preparadas para dar resistencia. — Quiero ser parte de Aqua.
—Tiene agallas. — Dijo Kenpachi en lo que parecía ser una confesión.
—Esto no ha pasado en cincuenta años. — Dijo Zangetsu en un cálculo mental.
—¿Kuukaku? — Isshin estaba interesado por lo que estaba pensando.
La mujer se muerde el labio en señal de que vendrían obstáculos complicados.
—Ganju. — Ella mantiene su porte de superioridad y que nadie podía entender lo que pensaba. — No le borraremos la memoria… — Los adolescentes suspirando de alivio y Ganju apaga sus poderes. —, por ahora.
—¿Van a aceptarme? — Pregunta Hitsugaya desconfiado y estaba en todo su derecho luego de los últimos cinco minutos.
—Eso es lo que vamos a averiguar. — La mujer deja caer su humanidad sobre el sillón. — Tendré que hablar con ellos y hablarles sobre esto. Si ellos aceptan, hacemos el ritual… si no… bye, bye. — Arruga la nariz y lo apunta con el dedo. — Te lo advierto, no es sencillo convencerlos o hacer el puto ritual… podrías morir en cualquiera de los dos caminos.
—No voy a dar marcha atrás si eso es lo que quieres oír. — Sisea el pequeño con el ceño fruncido, tratando de estar a su nivel a pesar de la falta de altura.
—Bueno, ya que esto quedo solucionado, voy a preparar café y galletas. — Dijo Isshin tan contento y natural como si no hubiese pasado lo de borrar memorias.
La puerta principal se abre. Ichigo hace escena alegando que cada vez había más idiotas que no respetaban a los pobres fantasmas que no podían tener paz. Pero al ver a su familia, a Kuukaku, Ganju y a Hitsugaya todos juntos en el comedor y como si fuese algo tan natural, su quijada se abre y sus cosas caen al suelo por el breve segundo sin fuerza.
—¡¿POR QUÉ ESTAN TODOS REUNIDOS COMO SI FUESE UNA JODIDA REUNION DE EX ALUMNOS?!
—¡Hola Ichigo! — Grita Kuukaku con mucha energía y alegría. — ¡Estamos teniendo una reunión familiar! — Revelando su relación sanguínea con los Kurosaki.
—¿Cuál es tu excusa, Toushirou?
—Libro de Algebra. — El marino dijo lo primero que pensó y se auto felicita de lo natural que le salió. — Deje el mío olvidado en la base en Shibuya.
