UUFFFF! YA FALTA POCO PARA EL FIN!

No voy a dar excusa porque ya es obvio que no subo porque no quiera, sino porque la vida real apesta. Lo importante es que me esfuerzo cuando tengo tiempo e inspi.

Muchas Gracias de verdad por su paciencia y espero que aguanten hasta el final de este fic al menos.

DISCLAIMER: Bleach y sus personajes es de Tite Kubo. A mí solo me corresponde la trama y personajes que no aparecen originalmente en el manga.

Capítulo 38: Traicionado.

Recupera la conciencia con un fuerte dolor de cabeza. Desorientada, se lleva a la frente y se pregunta cómo terminó dormida boca abajo si se encontraba sentada en un avión.

Y está bastante segura que ni siquiera estaba en su forma de sirena. Como ahora.

Hinamori se incorpora sobresaltada, dándose cuenta también que le sale burbujas de los labios. ¿Cómo ha terminado encerrada en un estanque y en su estado de sirena?

Se da cuenta por fin que no está encerrada sola, sus amigas están metidas en el mismo saco de problemas y dormidas. Nada hacía July al tenerla más cerca y la despierta.

—Despierta July-chan.

La susodicha se queja, alegando que quiere seguir durmiendo pero Hinamori no da tregua y consigue despertarla. Ya más atenta, se percata también de su encierro y pega un grito.

—¡¿Dónde estamos?!

"Su atención por favor, el vuelo que va rumbo a Tokio despegará en veinte minutos, muchas gracias".

Las sirenas se echan sus bolsos al hombro bajo las miradas de Carlos y Silvia Ya es hora

Cómo las voy a echar de menos. — Dice la princesa al borde del llanto

Nosotras también. — Orihime está igual de llorona. — Pero no dejaremos de escribirnos

Y aún podemos reunirnos bajo el mar. —Hinamori también trata de buscar el lado bueno

July sonríe nostálgica de ver a sus amigas así. Como va a echar de menos de la pelirrosa. Oye un ruido y mira a su derecha.

¿Rukia, estás llorando?

No. No estoy llorando, tú lo estás. — Se queja mientras se limpia con un pañuelo de seda importado.

Por supuesto. —Sarcástica

Las sirenas se dan un abrazo grupal bien fuerte una vez más se promete mantener en contacto y llegó el momento de separarse, cruzando el andén que las llevarán al avión.

De vuelta a Karakura.

¡Muchas gracias por todo lo que han hecho por mí! ¡Muchas gracias por ser mis amigas!

Es lo último que oyen de Charlotte.

La azafata les da la bienvenida y las invita a sentarse donde quieran (ventaja de ir en un avión privado y de lujo), Orihime se sienta al lado de la ventana y deja sus cosas en el asiento de al lado.

Voy a decírselo a Ichigo con dice de la nada y mirando el cielo

Sus oyentes se sorprenden, excepto Hinamori, quien se emociona antes la idea.

¿Estás segura? — July.

No le está, es una mala idea. — Reprocha Rukia molesta y preocupada.

Él es parte de este mundo Rukia. — Reprocha Hinamori de brazos cruzados. — Es un océano.

Y por todo lo que pasamos es bueno para él seguir siendo ignorante. — Es su débil defensa al estar en minoría.

Rukia. — July toma las riendas del asunto. — En realidad no quieres porque eso significa que Renji también tendría que enterarse y tú no quieres eso.

La niña rica se cruza de brazos molesta, señal que su amiga tiene razón. Incluso el puchero que hace con sus labios es prueba de ello.

Renji no va a dejar de quererte — Orihime sonríe. — Es tu guardaespaldas después de todo.

Un pito suena, de seguro para anunciar el vuelo, pero no sé esperaba ni la más experimentada en viajes en aviones, humo saliendo del aire acondicionado

Les dieron directo en sus caras. Tosen y se quejaban del maltrato a los clientes. Más bien es Rukia, amenazando en llamar a su hermano y que les dé una demanda que los deje tan quebrados que no les alcanzara para que se compre unos calcetines.

Momo trata de levantarse pero le pesa el cuerpo y termina siendo sujetada por el respaldo para no caerse de su asiento.

Antes de caer dormida puede jurar a haber visto a un hombre parecido a Ishida.

—¡Hemos sido secuestradas!

El grito de Hinamori despierta a las que faltaban. Rukia reprocha de una migraña y Orihime comenta algo con respecto a "Michael Jackson va a matarme por quitarle el título".

—¿Por qué estamos en estado de sirena? — Exclama Orihime observando su plateada cola.

—Más importante es saber por qué se hizo realidad mi pesadilla de ser un pez dorado en una feria — Se queja Rukia.

—Nos han secuestrado. — July repite lo vio. — Y quiero saber quién.

Orihime se acerca a la pared de cristal y trata de distinguir algo que era oriente pero es imposible con el cuarto a oscuras. Sólo percibe un computador y algunas máquinas extrañas.

—Parece… parece un laboratorio.

—Hooooo… al fin despertaron.

Todas se ponen alerta, ignorando cómo se les puso la piel de gallina por esa voz tan fría y cruel. Alzan manos para atacar cualquier cosa o persona que se aparezca.

Ahora oyen una risa.

—No se molesten, su pecera es hecha a prueba de sirenas. Así que no gasten energía que muy pronto llegaran nuestros invitados.

Una compuerta se abre del suelo y succiona tanto el agua como a las criaturas mitológicas.

Caen, gritando en un camino de tobogán que les recuerda a un parque temático, especialmente con los giros que les está provocando devolver el desayuno. En algún momento terminan separadas por lo que no tiene más remedio que enfrentar a la muerte solas.


Los hombres Kurosaki se bajan del auto de Isshin. Los gemelos respiran aliviados de no estar más apretados en la parte de atrás por culpa de su mastodonte tío Kenpachi, mueven en el cuello y sus otras extremidades para recuperar la motricidad.

—Me voy a devolver en autobús. — Se queja y Ichigo viendo a su tío con cara de pocos amigos.

—Y yo. — Le apoya a su hermano, algo que pocas veces ocurre.

—Ustedes dos se están volviendo unos debiluchos de goma. —Reprocha Kenpachi mientras los apunta con su espada de madera. — Les hace falta entrenar. Isshin los malcría demasiado.

—¡Mentira! ¡Soy el mejor padre del mundo! — Isshin lleva los puños a las caderas e infla su pecho de orgullo.

—No. No lo eres. — Los gemelos se sincronizan sin querer.

Isshin se pone en estado depresivo, de rodillas al lado del auto y contándole a su esposa muerta los malos hijos desagradecidos que tienen.

—Compórtate Isshin. — Zangetsu, con sus manos en los bolsillos, se inclina para estar a su nivel. — ¿Seguro de traerlos aquí? — Pregunta bajo para que sólo él lo oiga.

—Tú también leíste la carta, si los gemelos no vienen Mayuri ataca a Yuzu y a Karin en la escuela.

—Nadie te asegura que no lo hará igualmente… estamos hablamos de Mayuri.

—Yachiru está vigilando… y tengo alguien más cuidándolas.

Zangetsu suspira resignada. — Que la diosa Raina nos proteja.

—Apuren. — dijo Kenpachi. — O se quedarán atrás.

—ME sorprende a veces su habilidad de ser desinteresado en asuntos graves.

—Ya lo conoces Zangetsu, nuestro Ken-chan posee harta confianza en sí mismo… y en Yachiru.

El crucero gigantesco tiene toda la pinta de ser de lujo. Los hermanos creen que su padre se ganó entradas en un bingo pero es raro que no se muestre entusiasta o que haya exigido llevarlos a ellos y no a las niñas.

Hay que subir unas escaleras y al final los esperados tipos con pinta de mastodontes y con caras de gorila que te dejan bien claro que son unos matones que no aceptaran un no de respuesta y llevan gafas a pesar de estar ya de noche.

Suena el celular de Hichigo al ir a la mitad de la escalerilla. Es Charlotte.

—¿Ya tienes problemas en tu paraíso? — Es lo que dice al contestar.

—¿Ya llegaron las chicas? — Ignorando olímpicamente su comentario. — El avión llegó hace cuatro horas pero aún no confirman que hayan llegado a salvo. Incluso llame a la mansión Kuchiki y no hay rastro de Rukia.

Mierda. No ponen un pie en la ciudad y ya comenzaron a causarles problemas. A regresado el niñero de las sirenas al parecer. Y no le gusta.

—Celular por favor. — Hichigo alza la vista, sus parientes lo esperan adentro y hay un cartel que les pide dejar los celulares.

—Pero si sólo somos nosotros.

—¿Nosotros? — Charlotte no entiende nada.

—Queremos asegurarnos que no saquen fotos.

—Pues entonces se callan y me dejan terminar de hablar o me voy.

—Hichigo… — Empieza su padre.

—Relájate, es una llamada urgente: al fin una pelirrosa sexy quiere salir con este galán pero debo convencerla que nos juntemos mañana y no hoy para que pueda compartir con la familia.

—¡Hey! — Le grita la princesa tan fuerte que le dolió el tímpano, pero actúa como si nada.

—Cálmate. — Le dice mientras le da la espalda a los demás. — Ahora mismo estoy atrapado con mi familia, estaré una hora y me saldré. De seguro andarán nadando por ahí o en Rukongai.

—De acuerdo pero tengo un mal presentimiento. Así que cuídense.

El albino cuelga y hace unos trucos con su celular antes de apagarlo, le quita el chip sin que nadie lo notara y se lo entrega a los guardias.

—Disfruten el porno si logran desbloquearlo.

Vuelve con su familia. Un mayordomo los guía al comedor, una habitación espaciosa de ancho y alto, candelabros en el techo, ventanales en vez de paredes y un escenario en el otro extremo para que las celebridades alegren a la gente. No hay mesas así qué salón se ve más enorme y vacío.

Excepto por diez personas.

En el centro del grupo está nada menos que Mayuri, bajo a causa de andar con la espalda encorvada, pelo oscuro y una rara máscara de carnaval que le cubre el rostro. Su piel es extremadamente blanca, se nota por las manos y sus uñas están pintadas de púrpura oscuro. Viste un traje típico de la india de color negro

—Al fin tengo a los hermanos Kurosaki. — Es su forma de saludar a los tres adultos. Los hombres que lo acompaña también tienen pinta de matones. — Y también los gemelos están aquí… no saben lo especiales que son.

—Yo sí lo sé. — Comenta Hichigo con sarcasmo. — Pero no le mienta a mi hermano o se lo va a creer.

Con ojos asesinos Ichigo le patea por detrás de la rodilla con bastante discreción. Su hermano consigue mantenerse en pie y aguantarse garabatos pero la expresión de su cara dice lo mucho que le dolió.

—Que novedad que andes en Karakura. — Zangetsu le dice al anfitrión.

—Me halaga que aún me eches de menos.

—Ni un poco. — Asegura Kenpachi por todos.

—¿De que se conocen? — Los gemelos están muy interesados.

Mayuri suelta una risa baja y malévola que despierta los instintos guerreros de la familia. El hombre científico hace un gesto con las manos y aparece un pequeño control remoto de color negro entre sus dedos.

—Su familia y yo tenemos historia por años: me han arruinado los planes y yo… bueno mate a Masaki.

Aprovechando el proceso de asimilación los guardias de Mayuri los atrapan a todos, incluso al temible Zaraki y es gracias a que saben cómo atacar. Sólo hay que lanzarse en contra de sus tatuajes para bloquear todos sus movimientos físicos y mágicos.

—Y en un par de horas, hombres importantes, los mismos que me humillaron y desterraron de la comunidad científica, van a tragarse sus palabras cuando al fin les enseñe a las sirenas.

El tipo está loco, es lo que piensa Ichigo sin comprender lo que hicieron con él esos sujetos. Le atacaron justo donde tiene su marca de nacimiento y terminó en el suelo de rodillas, incapaz de mover un músculo. ¿Acaso le inyectaron drogas?

—Las sirenas no existen.

Mayuri se echa a reír otra vez.

—Vaya… pobrecito… cómo se burlan de ti tu propia familia.

Al fin acciona el botón de su pequeño control remoto y la parte del techo que cubre el escenario, se abre como un pasaje secreto y allí caen cuatro cápsulas de cristal llenas de agua y conectadas a un tubo metálico en la parte superior. Tocan el escenario con delicadeza.

Lo que pasó a continuación cambió la vida de Ichigo.

Cuatro cuerpos caen en los estantes, uno en cada cápsula, y a pesar de las burbujas, fue fácil distinguir… ¿colas de peces enormes? Sus ojos quedaron entonces atrapados en la familiar mirada gris.

—¿O… Orihime?

No puede creérselo. Dentro de esa cápsula cubierta de agua está a su compañera de escuela con una cola en vez de sus piernas. Y no es la única, Rukia, Momo y July también. Nota entonces qué es el único shockeado ahí. Su familia se ve sorprendida pero actúan como si ya conocieran lo de las colas.

—Ustedes…

Por el otro lado, Orihime tiene una mezcla de emociones pero mayormente es miedo de ser secuestrada y que Ichigo se haya enterado de su secreto de una forma nada bonita. Presiona sus manos sobre cristal, escucha como sus amigas tratan de salvarse golpeando con los puños, la cola o hasta usando sus poderes.

—Es inútil. — Mayuri se hace oír pero como las sirenas no obedecen, presiona otro botón que consigue enviar descargas eléctricas a las cápsulas, provocando gritos de dolor femeninos. Sonríe malévolamente al verlas atentas a él. — Esas cápsulas tienen sangre de Aqua. Así que no pueden derrumbarlas.

El enorme Kenpachi alza su espada de madera que los guardias dejaron pasar al verla inofensiva pero en realidad no lo es. Su espada de la nada se transforma en una real. Gastada pero poderosa, y de un movimiento de arriba-abajo crea una ventisca negra que va en dirección directa al científico.

Pero a Mayuri sólo le bastó alzar su mano y la técnica fue desviada al techo, rompiendo los cristales que había a su paso.

—Hay que arreglarlo antes que lleguen los invitados. — Dice mientras juega con algo pequeño entre sus dedos que le salvó la vida, totalmente desinteresado de lo cerca que estuvo de morir.

—Una escama de sirena. — Dice Zangetsu apenas reconoce lo que se mueve entre los dedos blancos del loco científico.

—Algo tiene que servir mi estúpida hija desagradecida.

—Chicos tienen que escapar. — Ordena Isshin a sus hijos. — Busquen a Kuukaku.

—¿Y de verdad creen que los dejaré ir?

Acciona otro botón y un agujero los traga a todos.

—¡NO! — Chilla Orihime histérica mientras golpea con sus puños, y desesperada, el vidrio, aunque éste y el agua amortigua su voz.


—Hace mucho calooooor. — Canturrea Kyouraku al tiempo que toma un trago de su cantimplora.

—Es verano en Woods, ¿Qué esperabas? — Shinji afloja el nudo de su corbata. — Lo preocupante aquí es que está desierto.

—Se siente la magia negra. — Murmura Nanao subiéndose los lentes, inmune al clima. — También puedo sentir la "Caja Negra".

Los dos hombres la contemplan en un tenso y preocupante silencio.

—Si sientes una Caja Negra, debe significar que allí está encerrada la gente de pueblo. — Dice el barbudo, arreglándose su sombrero de paja.

—Y de seguro también están encerrados los idiotas de Ishida y Grimmjow. — Se queja Shinji mirando el cielo, cansado.

El pueblo no es enorme, así que no hubo necesidad de separarse. Encontraron la puerta del portal sin dificultad, oculta en las estatuas de las diosas hermanas.

Lo difícil es el pequeño ejército creado de puras criaturas y del tamaño de diablillos

—Esto tiene escrito Szayel con mayúscula. — Comenta el rubio.

—Eso fue un comentario discriminatorio. — Reprochan Nanao mientras empieza a avanzar a las filas enemigas.

Kyouraku le pide que regrese pero Nanao lo manda el diablo que no necesita ser protegida a cada segundo.

Los diablillos chillan de éxtasis al percatarse del poder de Nanao al ser una ex sirena y ahora Aqua y corren a saborearla. Nanao cierra los ojos y lanza su libro el aire. Con sus manos vacías ahora se puede mover con facilidad y crea un escudo de agua que la protege del primer ataque de ellos.

—¡Fuera! — Ordena con total seriedad.

Con un chasquido de dedos, fuego cubre a las criaturas. Éstas chillan y se retuerce en el suelo, igual que un pez fuera del agua hasta el punto de ser cenizas. Nanao se sube los lentes con una mano y con otra la recupera su libro de cielo.

—Voy a romper ahora el portal.

De la nada, Kyouraku se pone frente a ella, dándole la espalda y alzando su mano derecha. Justo a tiempo para matar a otros diablillos que iban por Nanao. Orgulloso de su victoria, voltea para ver a la damisela en apuros y se la va acercando.

—¡Mira lo increíble que es sido Nanao-chan! — Exclama con los brazos extendidos, de seguro esperando un abrazo y prepara sus labios para un beso…

… pero Nanao, furiosa, les da un fuerte puñetazo en la cara.

—¡Pervertido! — Echa humo de las orejas por la rabia. — ¡Y nadie te pidió ayuda!

—Buuu… eso dolió Nanao-chan. — Reprocha con un tono infantil.

—Idiota. — Comenta Shinji.

Nanao se acerca la estatua de las hermanas reinas y se inclina por respeto. Luego deja su libro en el suelo y lo abre en una página al azar. Para finalizar, se corta la palma de su mano para que la sangre corra en su libro.

—Ise Nanao es mi nombre, hija del mar, una sirena bajo tus órdenes Poseidón. Y te pido, rey del mar, tu ayuda para acabar la tiniebla que amenaza tu reino.

Tanto el libro como la sirena desprenden un intenso brillo de color azul aguamarina. Nanao lanza aquella energía directamente a las estatuas con la misma potencia y velocidad de una bala de cañón. Las estatuas se hacen añicos y aparece una ventisca tan fuerte que Kyouraku debe tomar a Nanao de los hombros para que no salga volando y ella se agarra de su ropa masculina, tratando que el viento no le afecta la vista al está alzando mucho polvo de tierra. Shinji agarra su corbata con una mano para que no le ande pegando en la cara y con la otra trata de proteger sus ojos.

La ventisca se fue tan rápido como llegó, dejando un silencio sepulcral y a los habitantes libres de su encierro.

Los residentes miran su alrededor aun perdidos, tardaban en darse cuenta que ya no son prisioneros de Szayel. Entre ellos están Grimmjow e Ishida, quienes notaron primero las presencias de Nanao, Kyouraku y Shinji. Alzaron la mano en señal de saludo y como un lenguaje gestual para darles las gracias.


El techo de una prisión se abre y por ahí caen la familia Kurosaki, golpeándose bien duro en el suelo y rodeados por una celda resistente a Aqua.

—Quita tu trasero. — Se queja Ichigo apenas ya que su gemelo está sobre él, cortándole la respiración.

—Pero si nuestro padre se queja de que no nos llevamos bien… y míranos, estamos tan unidos como aquellos bellos momentos en el útero.

—Te voy a matar.

Se ponen de pie y ponen atención a los adultos, quienes miran algo peculiar al otro lado de sus rejas. Lo que ven son cápsulas con un tubo en el techo. El agua de adentro parece haber sido teñido de color amarillo.

—Le han puesto somnífero. — Dice Zangetsu.

—Las van a tener dormidas hasta que consiga venderlas o drenarles todo su poder. — Isshin lleva una mano a la cabeza, se siente todo un fracasado.

—¿Una idea de cómo salir?

—¿Para qué hay que pensar? — Se queja Kenpachi a sus hermanos. — Solo hay que romper todo.

—Nuestra prisión tiene escamas de sirena para bloquearnos. — Le recuerda Zangetsu sin perder la calma.

—Estamos jodidos. — Murmura Hichigo.

Los cuatro no se daban cuenta del volcán a sus espaldas que ya se encuentra por explotar.

—¡SUFICIENTE! — Voltean para ver a un furioso Ichigo. — ¡POR LA MIERDA DIGANME QUE ESTA PASANDO!

Una puerta se abre.

—Vaya que es ruidoso. — Szayel se sube los lentes mientras entra a las mazmorras. — Digno hijo tuyo Isshin-san.

El científico los veía al otro lado de los barrotes con una sonrisa malvada pintada en su cara y detrás de él levita varios platos de sopa bien calientes.

—Les traigo la cena… y justo a tiempo.

Apenas termine de hablar, de los tubos aparecen las chicas, aún es estado de sirena y dormidas. Ya fueron afectadas por el somnífero.

—Maldito traidor desgraciado. — Dice Kenpachi.

—Gracias… por favor, disfruten de la comida. — Con un movimiento de dedos, los platos volaron a las manos de los Kurosaki. — Lamento no quedarme pero debo preparar la llegada de nuestros invitados de honor.

Se retira del lugar inmune a las miradas de odio.

Hichigo echa un vistazo y su plato y después a July. Duerme tan tranquila que nadie notaría que en realidad es una prisionera. ¿Cuál será su destino? ¿Y el de la Queen y las otras? Debe idear rápido la forma de sacarlas de aquel crucero llenos de locos.

Lo único que le queda por hacer es…

—Aún espero respuestas aquí. — Ichigo recupera la atención y sigue furioso. — ¿Por qué me siento atrapado en un cuento de los Grimm o en una peli de Disney?

—Pregúntele a nuestra querida familia, expertos en mantener secretos. — Señalando a los adultos.

—Pero tú lo sabes también.

—Yo lo descubrí por mí mismo… que nuestra madre fue una sirena.

Cómo lo hubiese gustado sacarle una fotografía, la cara que pone no tiene precio.

Isshin suspira hondo, escuchando como Kenpachi se quejaba de las historias familiares y que no pasarían por esto si su hermano hubiese sido sincero desde el principio.

—Desde la era mitológica nuestra familia ha sido parte de un grupo llamado Aqua, soldados con poderes otorgados por el dios Poseidón con un único objetivo: — Señala el grupo de Orihime y compañía. — proteger a las sirenas.

—Y hasta ahora no están haciendo un buen trabajo. — Reprocha su hijo albino. — Que les voy a exigir un porcentaje de su sueldo.

—De ahí proviene tu sexto sentido. — Dice Zangetsu. — Porque no importa lo mucho que tus padres te lo ocultaron, tu poder no se detuvo en salir.

—Y cuando la Queen se convirtió en sirena, tu sensor de peces se activó y empezabas a percibir cuando se mete en problemas. — Dice su gemelo.

El pelinaranja mira a Orihime, a Rukia, Hinamori y a July. Vuelve a mirar a la que le gusta. Una sirena. Se estaba enamorando de una sirena. Las leyendas dicen que ellas seducen con un hechizo para atraer a los hombres. ¿Acaso estuvo embrujado todo el tiempo?

—Eres inmune al hechizo de las sirenas. — La voz de su padre lo saca de su conflicto. — Eres hijo de Aqua, somos inmune a los hechizos de amor y tu madre era una sirena. Doble protección para ti y tu hermano.

—Y nuestra familia decidió tratarnos de idiotas. — El Albino se cruza de brazos.

—No me incluyan, yo sabía desde que nacieron que fue una mala idea. — Kenpachi se defiende.

—Lo siento mucho, de verdad tienen derecho de estar enojados. — Admite Isshin cabizbajo. — Pero fue nuestro deseo que ustedes sean normales.

Ichigo lo agarra de las ropas, bastante enojado y confundido. No poder socorrer a Orihime no ayuda mucho, menos el hecho que se siente engañado por ella y por su propia sangre.

—¿Por qué? ¿Quién te da derecho de controlar mi vida?

—Ichigo… Hichigo… fue lo que tu madre quería para los dos y yo acepté.

Los gemelos nos esperaban que mencionara a su madre.

—Ustedes son océanos, hijos mestizos de un Aqua y Sirena y son muy pocos los que viven muchos años. — Zangetsu ayuda a su hermano al verlo desmoronado por el pasado. — Son poderosos como malditos y Masaki tenía miedo de su futuro. Así que decidió apartarlos de este mundo e Isshin aceptó… nunca le pudo negar algo.

Los gemelos intercambian miradas entre su tío y padre, sin saber que decir con tal revelación. Aunque la idea de mantenerlos apartados para que estén seguros suena a algo que haría su madre.

Todo ese tiempo Kenpachi estuvo mirando su plato con sospechas, pero eso no lo detiene para llevarse el borde a los labios e ingerir todo el contenido sin preocuparle los modales o que posiblemente la comida está envenenada. Puede decir en su defensa que no hay cubiertos. Tal como sospecho hay algo oculto.

—Ishida siempre tuvo la razón. — Les enseña a todos lo que está escrito al fondo: Yuzuhira. — Mayuri tiene a la novia de Szayel.

Rápido los demás integrantes de la familia Kurosaki ingieren su sopa, no van a tirarla cuando hay personas que pasan hambre. Y también se encuentran nombres escondidos.

—Yoruichi. — Lee Hichigo.

—Eso no le va a gustar a Urahara. — Murmura Isshin preocupado de lo extremo que puede llegar a hacer el rubio. — El mío dice Harribel.

—Rangiku. — Lee Ichigo, preguntándose quien será (obviamente se ha olvidado que trabaja en Rukongai gracias a su gran memoria).

—Nelliel. — Murmura Zangetsu bajo, preguntándose en qué momento fueron secuestradas.

—¿Qué significa? — Exige Ichigo, confuso.

—Aparte de Nemu, Yuzuhira y las demás, también tienen encerradas a esas cuatro. —Explica su tío Zangetsu.

—Sí liberamos a Yuzuhira, entonces Szayel nos puede sacar. — Sugiere Oscar.

—Pero estamos encerrados. — Le recuerda su hijo de pelo naranja.

—¡Ja! — Se burla Kenpachi. — Sí conozco bien el delincuente de Hichigo, de seguro tiene algo escondido.

Los ojos se dirigen al mencionado. El gemelo malo se los queda mirando hasta que ya no aguanta más y alza tus manos en rendición con un suspiro.

—Quería esperar hasta que mi papá se ponga de rodillas pero ya que mi madre tuvo más culpa, lo voy a dejar pasar por alto. — Sonríe burlón. — Por eso es que debes venir al lado oscuro conmigo hermanito, te ayuda a salirte con la tuya.

—No estoy interesado.

—Y por eso yo debo salvar la situación. — Se levanta la manga derecha del pantalón y se ve un celular tapado a la mitad por su calcetín. — Porque no soy honesto.

—¡Wooooo! — Exclama su padre maravillado, olvidando que estuvo serio hace minutos. — ¡Quién iba a pensar lo bueno que sería tener de hijo a un criminal pervertido!

Hichigo saca el chip que anteriormente le sacó a su otro teléfono y lo introduce al traficado que normalmente usa para agendar sus citas y respuestas de exámenes. Busca un número en sus contactos que guardo en el chip rápido porque no sabes si hay cámaras que lo puedan delatar. Se lleva el aparato a la oreja y sonríe triunfal al ser aceptado en el tercer tono.

—Hola Shirou-chaaaaaaaaaaaan.