DISCLAIMER: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo. A mí sólo me corresponde la historia
Capítulo 39: Preparados para la Guerra.
Todas las ventanas del departamento están con sus cortinas aun puestas a pesar de la hora y que el sol golpea con la intención de querer iluminar el pequeño piso. Pero Hitsugaya necesita la oscuridad y el aire fresco para no morirse con toda la confusión que pasa por su mente y cuerpo luego de aquel ritual.
Él no es humano.
Nunca lo fue.
Toda su vida ha sido una mentira que él mismo creó.
Con el fin de estar con Momo y esperarla.
Sale nube de su boca a causa de su respiración jadeante, se ve claramente por el brillo nevado que se mezclaba en su respiración. Tiene los ojos cerrados por el dolor de cabeza, su cerebro trata de controlar los recuerdos de sus dos vidas, separando lo que es real y lo que no. Su mano izquierda toca el suelo y tiene que apartarla rápido al ver cómo se va cubriendo de una capa de hielo la zona tocada antes de que todo su hogar termine en una era y hielo.
Siendo humano y amigo de Hinamori, Ichigo y los demás, creyó que sus padres y los de su amiga eran amigos y que murieron en el crucero, siendo Momo y él uno de los pocos sobrevivientes del accidente.
Pero la verdad es otra.
Él la contemplaba desde el fondo del mar, esa niña vivía en una mansión frente a una playa y oculta en el bosque al ser un terreno privado. Siempre la ve jugar en la arena y en la orilla de la playa. Sus ojos miraban el agua con una inocente fascinación, como si buscara que los cuentos de hadas se hagan realidad si se fija por mucho tiempo, sin pestañear. Pero nada ocurría y, aún así, no pierde la fe. Y eso le atrae.
La siguió en el crucero y da gracias a Poseidón por ello. La ve andar en esa punta que tienen los barcos, no importa el tamaño, se apoya en el barandal y mira el agua con la esperanza de encontrar algo a pesar de estar oscuro y no se puede ni ver ella. Si tan solo supiera que él está ahí, mirándola, maravillándose cada vez más de aquellos ojos que brillan amor al mar, a su mundo… ¿Ella lo quería a él con la misma intensidad que al mar?
Y entonces el barco cayó. Los humanos gritaban, se peleaban entre ellos para vivir, sin importarle el sujeto, contemplaba los cuerpos sin vidas que caían a su lado o lejos de él. Los padres de la niña consiguieron dejarla bien sujeta en el barandal que se alzaba en el aire con un chaleco salvavidas. Ellos luchaban para tranquilizarla, para asegurarle que todo iba a salir bien… aun cuando no termino bien. Un hombre paso a llevarse a la madre al caer al mar. La niña chillo y estiraba su mano en un vano intento por conseguir algo, por salvarla, pero sólo conseguiría grabar aquel momento en su memoria para siempre, atormentándola hasta en los sueños.
Un ruido molesto interrumpe los pensamientos de Hitsugaya y gruñe molesto. Sea lo que sea le está provocando migraña. Tarda en recordar que eso proviene de un aparato humano llamado celular… ¿Y si es Momo? Rápido se pone de pie y busca dónde diablos dejo esa cosa. Al parecer seguía en su mochila de la escuela y da vuelta todo el contenido para conseguirlo por fin… por desgracia no es ella, sino Hichigo. Vuelve a gruñir y tiene las claras intenciones de romper el aparato y matar al albino por darle falsas ilusiones… al final no lo hace por el instinto que le advierte que es mala idea.
"Hola Shirou-chaaaaaaaaaaaan"
Vuelve a gruñir al oír esa voz insoportable.
—Espero que sea algo importante.
—Por supuesto que es importante o no perdería mi tiempo hablando contigo.
—¡Deja de hacerte el chulo y ponte serio! — La reprimenda de Ichigo se escucha en el fondo, llamando la atención del peliblanco.
—Ya voy en esa parte, no te inquietes.
—Espero que no me hayas llamado para ser árbitro de las discusiones de ustedes dos.
—Claro que no… solo escucha.
Y le narra lo más resumida posible lo sucedido en el crucero, terminando con su familia y las chicas siendo prisioneros.
—Contáctate con los de Aqua y busquen la forma de sacarnos.
Hitsugaya tarda en responder a causa de la rabia que siente, consciente del peligro que corre Momo y, antes de procesarlo, su mesa se convierte el hielo hasta el punto de explotar.
—No te preocupes, yo me encargo de todo. — Cuelga y de inmediato busca otro número en el celular pero no de un integrante de la marina que es Aqua infiltrado, sino otra persona que tiene todo el derecho de participar en el rescate. Espera pacientemente mientras pesca sus cosas y abre la puerta para salir, ignorando el fastidioso sol. — Abarai, en el muelle rápido… tu reina del mal genio está en problemas.
Renji sale de la residencia Kuchiki confuso, molesto y preocupado.
¿Dónde está Rukia?
Fue al aeropuerto y ni señales de ella (y las otras) en dos horas que llevaba esperando, habló con el personal y todos le aseguraron que partió con las pasajeras de Halzerink a salvo y también bajaron sin ni un problema. La llamó por su celular tantas veces que perdió la cuenta, a Orihime, Hinamori, July y a todos los relacionados para encontrar un puto paradero. Lo último que le quedaba era ver las casas… todas vacías. Y las criadas de la mansión Kuchiki confirmaron que Rukia no ha llegado, incluso revisó las cámaras ni nada.
Con un grito de cólera, patea un árbol del jardín de los Kuchiki, olvidando lo furioso que se pondría Byakuya si se enterara. Ni hablar de lo que hará si se entera que su hermanita está ilocalizable.
—Maldita Rukia, ¿Dónde te encuentras?
No quería admitirlo, pero también está angustiado.
¿Cómo llamarse el mejor guardaespaldas si pierde a Rukia? ¿Cómo seguir vivo y enfrentar la cara de su padre? No tendría más derecho de portar el apellido Abarai… y un mundo sin Rukia sería…
Demasiado quieto para su gusto.
—Bien… no te estreses… aun queda ver los lugares que frecuenta y si no… tendré que volver al aeropuerto.
Empieza a correr sin problema a pesar de llevarlo haciendo horas y horas… jamás creyó que agradecería la tortura de su padre… y se pregunta si Ichigo siente lo mismo con respecto a Isshin.
Su celular suena y no duda en recogerlo con un ruego de que sea Rukia o una de las chicas para que le quite el mal sabor de boca.
Pero al final era sólo Hitsugaya.
Iba a negar la llamada pero piensa que él le pueda contar dónde está.
—Ho-… — Es interrumpido por su compañero, Toushirou no le deja hablar y da órdenes que lo hace enojar. — ¿El muelle? Ahora mismo estoy ocupado.
—Tú reina del mal genio esta en problemas.
Que no se diga más.
El pequeño grupo de Aqua venía regresando a Karakura cuando recibieron la llamada de Toushirou, pidiéndoles que vayan rápido al muelle, contándoles también lo que había descubierto gracias a Hichigo. Lo primero que hace Ishida al escuchar la parte de su hermano, ve a Shinji y a Grimmjow con una sonrisa de arrogancia, comentando "se los dije".
Toushirou ya los esperaba… y no venía solo. Renji movía su pie derecho inquieto, con las manos en los bolsillos soltaba alguna palabra para nada agradable porque el albino le decía que se calmara.
—¿Qué hace éste aquí? — Está claro que Grimmjow está insultando con aquella indirecta.
—Es el guardaespaldas de Rukia, también es su derecho estar aquí. — Responde Toushirou rápidamente, antes que su amigo se abalance a una pelea y retrase el rescate.
—No me digas que le has dicho el secreto, Ochibi. — Reprocha Shinji.
—Tiene que saber a qué nos enfrentamos.
—¡Genial, pues de paso también le avisamos al presidente y que todo el mundo lo sepa!
—Miren mi cara de preocuparme su opinión. — Dice Renji, viéndolos bastante cabreado. — Váyanse a la mierda, voy a rescatar a Rukia y no necesito su permiso.
—No nos alteremos. — Kyouraku alza las manos en señal de paz. — No creo que sea momento de discutir la ética de nuestro deber a estas alturas.
—Además… — Nanao también se impone. —tarde o temprano iba a saberlo de todos modos si está rodeado de Sirenas, Aqua y los gemelos Océano.
Ishida no había participado en el "debate" al estar concentrado en lo que miraban Hitsugaya y Abarai desde que llegaron: un crucero. De seguro es el crucero de Mayuri, donde tiene a la familia Kurosaki y a las sirenas encerradas.
Y también está su hermano.
—¿Alguna novedad?
—No han llegado ninguna persona para la presentación de Kurotsuchi. — Dijo Toushirou.
—Al menos desde que llegamos. — Agrega Renji, impotente de no actuar de una vez.
—Aun sí sabemos que Szayel no es un traidor por completo, él no va a mover un dedo si no nos aseguramos que Yuzuhira esté a salvo. — Comenta Nanao mientras se sube los lentes.
— Eso es un problema… — Murmura Kyouraku. — Es bastante seguro que ella ni siquiera se encuentre allí.
—Por suerte tenemos a Urahara de nuestra parte.
Renji y Hitsugaya se sorprenden de oír aquella voz: Tatsuki. Se presenta con su traje de karate (de seguro le avisaron de la situación en medio de la clase y tuvo que irse sin dar marcha atrás). Y no estaba sola, detrás de ella está nada menos que Urahara Kisuke, con su bastón, sandalias y sombrero de siempre… y con una mirada que delata muy bien que no le gustó enterarse que Yoruichi es capturada.
—¿Tatsuki? — Pregunta Renji, aún sin creerse que esté ahí.
—¿Qué haces aquí? — Toushirou está igual
—Kuukaku-san me dijo que ayudara ya que ella se encargaría de respaldar a Yachiru de proteger a Yuzu y Karin… y llame a Urahara.
—No nos referíamos a eso. — Se quejaron, sincronizados.
—¿Los detalles importan ahora? — Golpea su mano izquierda con el puño. — Voy a destripar a ese cabrón por herir a Orihime y a las otras.
—¿Y bien? — Shinji se cruza de brazos y ve a Urahara. — ¿Tienes algún plan?
El rubio con apariencia de vago deja de mirar el crucero y se concentra en su audiencia, disfrutando a su pesar de recibir tanta fe que casi se siente Dios.
—¡Por supuesto! — Exclama muy feliz para el gusto de los demás (menos Kyouraku). — Primero que nada, he llamado a Gin para ayudar, así que debe llegar en cualquier momento. — Dice mientras ve el reloj de su muñeca. — Y con respecto a Yuzuhira… en cuando me enteré que ella y Nemu habían desaparecido al punto de no ser rastreadas ni con la magia de Aqua, empecé a experimentar una forma de conseguirlo… anoche logre un modo, pero no lo he probado todavía, ni sé si será efectivo.
—Cualquier cosa es mejor que nada. — Nanao trata de subirle el ánimo.
—¡Urahara-san, por favor…! — Dice Ishida, sorprendiendo a Grimmjow porque su compañero de trabajo no es de rogar.
—Tranquilo, tranquilo… — Pide mientras alza las manos. — Ya que la magia de Aqua no funcionaba, traté de usar mi sangre al ser un Océano ya que Mayuri no ha tenido la oportunidad de conseguir un… espécimen. — Su mano libre se mete en su bolsillo para sacar un broche que Ishida reconoció; es de Yuzuhira y es un presente que le dio su hermano. Emite un brillo gracias a los poderes de Urahara y éste se transforma en una mariposa de colores negro que vuela grácilmente, sin separarse de su creador. — Una vez consigo el hechizo de rastreo, sólo me queda salpicarlo con mi sangre para que los trucos de Mayuri no le afecten. — Se hace un corte con una daga que llevaba en sus ropas y deja que la sangre empape a la pequeña criatura, luego se lame la herida y ésta desaparece. — Con eso será suficiente… llévanos con Yuzuhira.
La mariposa empieza a volar hasta el mar, descendiendo para sumergirse.
—Ustedes traten de entrar al crucero, yo iré a salvar a Yuzuhira. — Dice Tatsuki a los demás mientras corre en el muelle.
—¡Yo te sigo! — Dice Ishida, corriendo también.
Los dos se tiran al agua.
Una vez en el agua, el tatuaje de Ishida emite un brillo que le ayuda a respirar bajo el agua y nadar igual de rápido que una sirena… y la mariposa que sigue. A su lado, Tatsuki ya no tiene piernas, sino una cola de sirena color marrón, mismo color de sus escamas que cubren sus pechos.
—Pensé que habías dejado la cola. — Es lo primero que dice Ishida luego de contemplarla.
—Es difícil dejarla a veces. — Dice sin dejar de ver la mariposa. — Esperemos que ese desgraciado no haya lastimado de Yuzuhira ni a Nemu.
—¡Hm! La verdad es que cuando la liberemos… Szayel va a desatar toda su rabia.
En otra parte de Karakura, se desata una pelea en un bar a pesar que son sólo las seis de la tarde. Todos se lanzaban en contra de un individuo que ni siquiera sudaba, esquivaba y golpeaba sin dejar de tomar de su botella de sake.
—Lo único que quería era emborracharme tranquilo… — Se queja luego de pisarle al responsable de todo la cara. — Toma, como consolación. — Le salpica lo que queda de la botella.
Ya seguro que nadie más lo molestara, vuelve a sentarse en la barra y le pide al cantinero otra botella de sake, que no le negaron, incluso el cantinero le dijo que era por parte de la casa. Suspira, de seguro también lo asusto y es su indirecta de pedirle que se marche pronto. ¿Por qué cuando quiere hundirse en la tranquilidad y soledad, el destino le jode?
—Por Raina-sama. — Brinda con burla, alzando la botella y luego ingiere un gran trago.
—Gracias Nnoitra.
Nnoitra se sobresalta y contempla a la reina Raina frente a él, hermosa cómo siempre, con sus ropas griegas antiguas y sonriéndole amablemente a pesar de todas las maldades que ha cometido.
Como Nelliel en la secundaria.
Gruñe al pensar de nuevo en ella, así que traga para olvidar el arrepentimiento.
—Qué curioso que para alguien que quiere apartarse de su origen, tenga un segundo para dar un brindis a mi nombre… de verdad me siento honrada Nnoitra.
—Cállate Raina-sama, vine aquí a olvidar no a que me fastidies.
—Te recuerdo que sólo tú puedes verme… los humanos alrededor están ya pensando que estás loco al hablar solo.
—Me importa una mierda. — Traga otra vez. — Y no sería la primera vez que ponen en duda mi juicio.
La reina Raina sonríe comprensiva, igual que una madre, incluso le toca la mejilla a pesar de su historial, sorprendiéndolo. ¿Por qué hace eso luego de todo lo que hizo? Cometió traición y ella se presenta ante él cuando hay miembros de Aqua mil veces mejores que él para tal honor.
—¿No crees que has escapado ya mucho tiempo? Tienes a alguien valiosa esperando por ti y tú te esfuerzas por apartarla.
—Si ha venido a sermonearle, le recomiendo que se retire Su Majestad… nada hará que cambie de opinión de mis acciones.
—Mayuri ha tomado a las sirenas.
Su revelación provoca que detenga la trayectoria de la botella y frunza el ceño, ingenuas sirenas novatas, se arriesgo el pellejo para advertirles y aún así se les ocurre dejarse capturar.
—Yo les advertí… lo que pasa luego no es mi problema… yo soy un traidor, ¿Recuerda? — Al fin toma su siguiente trago. — Ya no tengo que ver con Aqua ni Sirenas.
—También tiene a Nelliel.
La gente mira a Nnoitra asustados, el hombre del parche había lanzado la botella con fuerza en la barra, rompiéndose en pedazos y desparramando el contenido que quedaba. Los cristales que se dirigían a Raina, terminaron traspasando su cuerpo como si fuera un fantasma. Él se pone de pie gritando una palabrota y le da las gracias al cantinero por el sake gratis.
Raina, atenta a sus movimientos, le da las gracias a pesar de todo y regresa a su mundo en un chasquido de dedos.
Al salir, se ciega un segundo por el abrupto sol luego de haber pasado mucho tiempo en la oscuridad del bar. Con las manos en los bolsillos, cierra los ojos y deja que sus poderes se activen y lo ayuden a encontrar el rastro de Nelliel.
Nada.
—¿Pero qué mierda…?
—Es inútil. — Se sorprende de tener aquella voz cerca de su oído, con el propietario detrás de él apoyando el mentón en su hombro. — Mayuri está bloqueando nuestros poderes para no rastrearlo.
Nnoitra gira, alzando su brazo al mismo tiempo para golpear al sujeto… pero éste se aparta fácilmente gracias a su agilidad. Su sonrisa le provoca nauseas a Nnoitra.
—Ha pasado mucho tiempo Nnoitra.
—Gin. — Escupe el nombre con asco, molesto de esa cara de zorro.
—No vamos a poder rastrear a las sirenas con aquel campo que creó Mayuri con escamas de sirenas… pero no te preocupes que yo sé dónde están. — Sonríe ampliamente. — Urahara me lo conto y pase a buscarte porque pensé que te gustaría partir algunos chicos malos… no fue difícil encontrarte con lo mucho que te gusta los bares. — Le da la espalda y empieza a caminar. — ¡Vamos que tengo estacionado el auto en un lugar no legal!
—Yo no soy el buen samaritano… pero tampoco lo eres tú. — Dice mientras lo sigue, sospechando del fin de sus acciones. — ¿Qué te dio por ayudar a unas sirenas novatas que no conoces?
—No lo hago por ellas, sino por Rangiku.
Eso si tiene sentido.
—Mierda.
El imbécil de Mayuri ha provocado el temperamento de Ichimaru Gin… nada bueno.
No han contado el tiempo que se tomó la mariposa llevarlos a su destino pero estaban seguros que ni en el mismo continente que los demás.
La mariposa se detiene por fin y lentamente sube a la superficie, con Ishida y Tatsuki atrás, encontrándose frente a ellos una casa descansando en la cima de una colina de diez metros. Ishida no reconoce este lugar en la lista de propiedades de Mayuri ni de Nemu, así que sospecha que lo compró con un nombre falso… o se instaló sin permiso. Nota que la mariposa vuelve a convertirse en el broche y lo atrapa antes de que caiga en el agua… no hay duda, está ahí dentro.
—Vamos Arisawa.
—Te sigo. — Ambos se sumergen.
Ya en tierra, se van acercando a la casa precavidos por si hay una trampa o guardias de Mayuri. Deben asegurarse de conseguir el rescate sin que Mayuri se entere. El arma sorpresa. La casa no luce para nada abandonada por fuera, dando a entender que viene gente constantemente… si Szayel nunca se separaba de Mayuri (excepto cuando lo envía a alguna misión desagradable), las posibilidades de algún cómplice aumentan. Por eso no se acercan a la puerta, de cuclillas buscan en las ventanas del primer piso alguna señal de vida, encontrando a dos mastodontes viendo futbol, sentados en sillones y tomando latas de cervezas.
—Parece que no hay nada aquí que bloquee mi poder. — Susurra Tatsuki al comprobar que el agua del florero sobre la mesa le salían burbujas.
—Ni a mí. — Asegura su compañero al conseguir discretamente que una lata vacía en el piso se moviera despacio para no llamar la atención.
—¡Hey, sirenas, tráigannos más cerveza! — Ordena uno de ellos al notar que se le acabo el contenido de su lata.
Los rescatistas se sorprenden de ver salir a Yuzuhira y Nemu de la cocina, con los ojos opacos a falta de brillo y vistiendo de criada francesa. La primera le entregó cuatro latas al que hablo, ganándose de recompensa una nalgada que ni la inmuta, sólo consigue que sus pechos se sacudan, y la segunda se gana del otro hombre que le rodee la cintura con su brazo y sumerja esa fea cara entre sus senos, dando un mordisco.
—¡Dios hombre, deberíamos enseñarles juegos de adultos! — Dice luego de dejarla ir.
—Ya oíste al jefe, es mercancía intocable… da gracias que al menos nos deja tocarlas.
—Es lo mínimo si nos obliga a pasar todos los días aquí y aburrirnos… como extraño un par de zorras de calidad.
Ishida y Tatsuki miran con caras asesinas, las tienen con drogas y abusan de ellas.
Rompen las ventanas, los hombres se ponen de pie, apuntando al lugar de ataque pero fueron cegados gracias a que sus latas explotaron, cayéndose el contenido también en los ojos. La karateka entra de un salto y demuestra su habilidad, esquivando un golpe igual que un juego de niños y dando una patada tan potente en el cuello que deja a su adversario noqueado. El otro rival iba vengarse de ella pero la mano de Ishida detiene el ataque, agarrando su muñeca con fuerza. De verdad está tan cabreado con ese hombre que tocó a la novia de su hermano que no quiso contener sus poderes con él, sonriendo al verlo gritar de dolor y arrodillarse, quejarse que le arde todo su interior, incluso le salía humo de las orejas y la piel se le ponía roja con el pasar de los segundos.
—Ishida, le estas hirviendo la sangre.
—¿Y?
—¿Estás seguro que quieres cometer un asesinato?
Ishida no responde de inmediato, alza la vista para ver a Yuzuhira igual que un zombi, inconsciente a pesar que el cuerpo se movía, sin saber lo que hacía… o lo que otros le hacían. Y lo mismo con Nemu.
—¿Sabes? Parece que si soy hermano de Szayel…
Tatsuki no dice más y desvía la vista.
No pensaba detenerlo.
Porque ella quería hacer lo mismo.
—Cuando acabes, ayuda a esas dos mientras veo si estarán aquí también otra sirena desaparecida.
—Momo…
Abre sus ojos, tratando de enfocar la vista por el cansancio y el sol, que no le permitía ver a un hombre de ojos de hielo que la miraba, aliviado de que siguiera con vida… ¿Acaso está tocándole la mejilla?
—Ya lo verás… por ti vendré…
Los labios de Hinamori presente se separan, aun inconsciente por el somnífero mezclado con el agua de su capsula, y embriagada por aquel extraño sueño.
