Capítulo 40: ¡Esto es la Guerra!

Por ti vendré

Y le besa en la frente

Los párpados de Hinamori se mueven apenas, una reacción a esas imágenes confusas que no puede ser verdad.

Ese era… ¿Shirou-chan? No… era un adulto, pero… se siente igual.

Zangetsu es el único en notarla perturbada pero no dice nada, seguro que a lo mejor es consecuencia de tener un mal sueño y no puedes despertar a causa del somnífero.

El celular ilegal de Hichigo le avisa de la llegada de un mensaje. Al parecer, Hitsugaya ya está cerca con Renji, unos Aqua de la marina, Grimmjow y Urahara.

—Llegó la caballería.


Toushirou entrecierra los ojos, percibe la angustia de Hinamori. Es cada vez más intenso, está confundida y no sabe qué es real o falso.

—Voy a ir. — Dice ya aburrido de esperar.

—Hitsugaya-sama, tenemos que esperar a que Szayel nos ayude. — Dice Nanao, llamando la atención de Renji por tanto respeto. — Sé que es difícil para usted ahora pero…

—Silencio. — La interrumpe usando un tono de voz tan frío que hela la sangre de la joven. — No necesito la ayuda de un simple Aqua… no soy humano, puedo hacerlo por mí mismo.

Renji lo mira frunciendo el ceño. — ¿De qué estás hablando? ¿También tienes cola?

—Has estado dormido doce años. — Comenta Kyouraku, conversando como si no hubiera escuchado el pelirrojo. — ¿Estás seguro de poder encargarte sin ayuda?

—No pienso quedarme ni un segundo más aquí de pie como un idiota sin hacer algo… ni Renji tampoco. — Ve al pelirrojo. — ¿O me equivoco?

—¡Mierda, no! Voy a pulverizar a ese loco.

Con una sonrisa cómplice de caballería, Hitsugaya da un salto para caer al agua… de pie. Renji abre su boca de asombro ante aquel milagro sacado de la Biblia. Está de pie sobre el agua, como si fuera cemento y, al dar pasos adelante, va dejando hielo sólido a su paso.

—Renji, quédate detrás de mí y camina por donde pase yo.

Empieza a correr, dejando un camino de hielo para Renji, que no puede parar de asombrarse mientras lo seguía, preguntándose una y otra vez quién o qué es realmente su compañero de clases.

Mira a su alrededor y su sorpresa crece de ver a los otros copiar el milagro de Jesús.


Szayel mira por las cámaras las preparaciones de Mayuri para la subasta ilegal, la posición de los guardias del científico y el grupo de rescatistas que viene a socorrer a los Kurosaki y a las sirenas. No avisa a Mayuri de la llegada, lo toma como una pre-venganza y ya se imagina su expresión… iba a ser delicioso ver cómo lo solucionará.

Se concentra en Hitsugaya y se muerde el labio en frustración. ¿Cómo no se dio cuenta del espécimen valioso que es? Años anhelando encontrarlo y estuvo frente a sus narices… pero pensándolo mejor, no es malo pasarlo por alto o a estas alturas Mayuri también se enteraría y buscaría la manera de encerrarlo.

Como si pudiera hacer algo así.

Su atención se desvía en Urahara y frunce el ceño al verlo sonreír y hacer la V de la victoria… sabe que lo ve

Le está diciendo que plan funcionó.

Tiene el tiempo encima, debe apurarse o Mayuri sabrá sus intenciones.

Llega corriendo a la tienda/casa de Urahara, encontrando unos niños limpiando que le dan la bienvenida y le avisan que está cerrado. Pero los ignora y entra llamando al rubio a gritos mientras camina en la casa como si fuera el dueño.

¡Urahara! — Ya va siendo la quinta vez que le llama.

Vaya. — El hombre se deja ver por fin, despreocupado como siempre y agitando su abanico. — Qué sorpresa, si es nuestro traidor favorito.

Urahara-dono, por favor, apártese. — Sale Tessai detrás del rubio y se adelanta para quedar como escudo. — Yo me encargo.

Tranquilo Tessai, Szayel no vendría aquí a una muerte segura si no fuese por algo urgente.

No dispongo de mucho tiempo… así que seré rápido y directo: necesito tu sangre de Océano.

Lo más resumido posible, con el tiempo en su contra, le cuenta sobre Mayuri, cómo secuestró a Yuzuhira y a Nemu, y que no va a dejar de trabajar para él mientras la vida de la sirena que quiere corra peligro.

La he tratado de buscar, pero el hijo de perra la ha bloqueado con magia… un Aqua no puede, pero si un Océano… en especial si ese Océano eres tú. — Saca un broche femenino de bolsillo y se le ofrece. — Por favor… y tú sabes que odio suplicar… ayúdame a encontrarla.

Ve una foto que tiene de Yuzuhira en el celular: su cabello negro lo tenía en una trenza colgando del hombro derecho y unos ojos verdes que brillan tanto como su sonrisa. Sobre su vestido amarillo lleva una bata de laboratorio desabrochado.

Recuerda el Caribe. Allí fue a la última vez que fue localizada, normalmente no se preocupa, es normal para ella desviar el hechizo de rastreo un día entero con el fin de estar sola completamente… pero ya fueron dos y eso es preocupante para él. Llegó al Caribe en tiempo récord para un miembro de Aqua y lo único que encontró fue a Mayuri con el broche de Yuzuhira y amenazándolo con servirle o la matara.

Tarda en darse cuenta que suena su celular. Vibra en su pantalón y el número es desconocido.

—¿Diga? — extrañado y ansioso.

—Szayel

El Aqua científico abre sus ojos desorbitados.

Esa voz…

Esa es su voz.

—Yu… ¿Yuzuhira?

—Estoy bien, Uryuu y Tatsuki me salvaron.

Hubo un momento de silencio, reunía el valor para hablarle otra vez.

—Yuzuhira… lo siento, no te gustará todas las cosas que he hecho pero… tenía que hacerlo por ti.

—Szayel, yo…

—Lo siento. —La interrumpe. — Pase lo que pase, no te apartes de mi hermano. —Cuelga.

Aferrándose del aparato como un salvavidas, ve otra vez las cámaras, enfocándose en el cuarto donde están las Kurosaki y las sirenas… con unos ojos fríos y crueles.

—Ahora… — Con una voz despreocupada, opuesta a su estado de ánimo, empieza a apretar dos botones. Una quita el somníferos a las cápsulas de las sirenas y la otra desactiva la protección externa de crucero para que puedan entrar los invitados. — ¿Qué te parece si te asesino? — Viendo a Mayuri.


La primera en despertarse fue Hinamori a causa de sus sueños perturbadores y trata de contener el pánico de estar encerrada en su cápsula, sin poder salir ni usando sus poderes. Ve que sus amigas están igual.

Malditos desgraciados voy a torturarlos

Hinamori se sorprende de escuchar la voz de Rukia en su mente. Sus poderes no pueden sacarlas, pero al menos aún pueden comunicarse mentalmente. Un pequeño consuelo.

¡Chicas! Las llama a todas para probar y sonríe de verlas dirigir su atención a ella, sorprendidas cómo estuvo hace unos momentos. ¡Podemos comunicarnos!

Algo es algo, se escucha la voz de July.

Eso no nos sirve si no podemos salir, reprocha Rukia dando otro golpe a su celda.

Debe de haber una forma de salir, dice Orihime mientras echa su cabeza andar en ideas. Sus manos tocan su ventana sin darse cuenta por estar concentrada.

Se percata de Ichigo y se paraliza un momento. Esa mirada seria y neutra al mismo tiempo… esa mirada que no puede descifrar… y la culpa crece que desvía los ojos hacia abajo.

En cambio, July percibe cómo Hichigo le quiere enseñar el celular y alza el pulgar… eso es señal de buenas noticias tratándose de él.

—Vaaaaaaaya. — Suelta Isshin al percatarse de cómo se miraban Juli e Hichigo. — Al fin mi hijo delincuente está sentando cabeza.

El susodicho lo mira feo.

La familia Kurosaki escucha un ruido que proviene… ¿de la pared? Se quedan mirando el el lugar de origen de tanto escándalo, llamando la atención de las sirenas y los imita.

BOM

Todos se sobresaltan en el cuarto. Quedó un agujero y gente empieza entrar.

¿Shirou-chan?, Hinamori se sorprende de verlo acompañado de los adultos de la Marina, una mujer y…

¡¿Renji?! Rukia esta tónica de verlo.

Y no es el único. Renji miraba asombrado, frotándose los ojos para asegurarse que no estás soñando. Una cosa es que le digan y otra es verlos con sus propios ojos que la joven heredera de los Kuchiki tiene una cola.

—R-… Rukia. — Entonces cierra los ojos y vuelve a serenarse. Ya hablarán de esto luego. — No te preocupes, ya te saca de aquí.

—Tanto tiempo. — Saluda Kyouraku a los adultos.

—¿Qué hay de nuevo? — Pregunta Kenpachi.

—¿Ya le pediste matrimonio a Nanao? — Continúa Isshin la plática casual.

—Se hace la difícil.

La susodicha se enojada y, ruborizada, golpea al hombre en la nuca, consiguiendo que caiga al suelo con un gran chichón de recuerdo.

—Si han terminado ya de decir tonterías dejen que Nanao nos liberé antes que lleguen los refuerzos de Mayuri. — Dice Zangetsu.

Aún así, igual aparecieron hombre sacados de una película de la mafia con clase porque, a pesar de las armas, no pierden el glamor de un traje de marca. Renji, con su entrenamiento de guardaespaldas, es el primero en actuar, bloqueando el ataque de cuchillo agarrando la muñeca del contrincante y, con la mano libre, de planta un puñetazo. Hitsugaya le sigue detrás, dando una patada en el rostro a un tipo que iba a atacar al pelirrojo por detrás. Y luego libera de sus manos algo parecido a electricidad que lanza, despreocupado, a dos hombres.

Uno de ellos se acerca lo suficientes para dirigir su ataque a Nanao, consciente que ella planeaba romper la magia de la celda… pero no contaba que Kyouraku se aparezca entre los dos, sosteniendo sus muñecas y sin perder la sonrisa.

—Lo siento pero no puedo permitirlo.

—No presuma. — Ordena Nanao, indiferente… cuando en realidad estaba agradecida.

—Qué cruel eres conmigo, Nanao-chan.

La mujer se hace un corte en las manos y agarra los fierros, cierra los ojos y murmura unas palabras que consigue apagar la magia de las escamas pegadas en el hierro. Ya todo listo, se aparta por ser consciente de las intenciones de Kenpachi. El más violento de los hermanos Kurosaki, con su sonrisa sádica, usa su espada para romper la prisión, aún cuando está hecha de madera. De inmediato se une a los otros para romper huesos y hacerlos pagar.

—No mates a nadie. — Ordena Zangetsu.

—Aguafiestas.

Mientras, Hitsugaya toca con un dedo la parte frontal de la cápsula de Hinamori y, sin dejar de verla, y, para sorpresa de ella, fue suficiente para que se rompa en pedazos. Cae el agua, como una pequeña cascada en erupción, y Hinamori apenas tiene tiempo de soltar un grito ahogado, para luego ser atrapada por su amigo peliblanco o la caída iba a ser fuerte.

—Ya te tengo.

—Shi… Toushirou… — Esos ojos azules la miraban de una forma tan intensa y anhelante, que la hace ruborizar.

—Ya te tengo como. — Repite tan aliviado que le acaricia la mejilla para verificar que es cierto.

Ese… ¿Ese es Shirou-chan?

Sin dejar de apegarla a su cuerpo con el brazo izquierdo, se obliga a apartar la mano derecha y, con un chasquido de dedos, rompe las otras cápsulas.

Orihime suelta una exclamación de susto mientras cae (lo único malo de ser sirena es que la cola no ayuda a mantener la de pie), esperando el golpe. Unos brazos la agarraron de la cintura y su cara golpea de lleno el pecho de Ichigo. Apenas es consciente de ello, su cara arde a pesar que tiene la piel de gallina por el frío.

¿Estás bien Orihime? ¿No te hicieron daño?

Orihime lo mira sin creerse lo que oye de sus labios ¿cómo puede ser tan bueno con ella? Eso le hace llorar, incluso le sale mocos.

—¡Waaa! — Ichigo está asustado. — ¡No llores! ¡¿Estás herida?! ¡¿Dónde te duele?!

—Lo siento… — Se disculpa, sin dejar de inhalar fuerte por los mocos. —… Lo siento… yo no quise… quería decírtelo… no quería que te enteres así… de verdad lo siento.

Por favor no me odies.

Le llama la atención la presión de las manos masculinas en su piel, obligándola a verlo.

—No sigas. — Dice con determinación. — No me importa Orihime… no ahora… ya lo hablaremos.

Hichigo agarra a July desde atrás, por debajo de sus brazos, pegando su espalda con pecho y sonríe al escucharla dar las gracias a sus reflejos de felino.

—¿Ahora entiendo porque afirma que soy la niñera?

—No hables mucho que tú también te metiste en problemas.

—El marcador no está a tu favor, Sirenita. — Disfruta la mueca de reproche que hace. — Y si no fuera por mí, ahora mismo sería la propiedad del mejor postor.

—Dicho así… entonces gracias.

Y besa su mejilla.

Rukia no tuvo la misma suerte, no hubo nadie que la salve del golpe. Cae de espaldas y suelta un grito de dolor. Se apoya con el codo izquierdo para incorporarse lo que puede con una cola y, con la otra mano derecha, se frota la nuca, buscando un chichón o una herida. Está ilesa y eso le hace fruncir el ceño. ¿acaso significa que Renji e Ichigo tenían razón de llamarla cabeza dura durante años?

—¡Pero qué hermoso pez! — Se molesta más con aquel comentario alegre de Renji. — Da tanta pena hacer la parrilla con este espécimen tan bonito.

Cómo es de esperarse, Rukia se cabrea tanto que usa los dos codos de soporte para poder mover su cola y usarla como arma, pero Renji esquiva el coletazo dando un paso atrás.

—Tienes suerte que éste de esta forma o te mataría.

—Y tú tienes suerte que sea tu guardaespaldas o habría desaparecido de tu vida por mentirosa.

Golpe duro para Rukia, especialmente porque fue un ataque con la verdad. Esquiva su mirada y trata de no llorar. No iba a hacer un show, ya es suficiente con el llanto de Orihime. Además es una Kuchiki, siempre digna y orgullosa…

Aún con el corazón roto.

Se sorprende de reparar un peso sobre su cabeza: la mano de Renji. Estaba de cuclillas, con su gran mano sobre la cabeza de la sirena y sonriendo.

—Está bien… no hay nada que una charla no pueda arreglar… no pongas esa expresión Rukia.

Los labios de Rukia tiemblan, señal de estar a punto de desmoronarse y mostrar su lado amable. Temiendo que se le escape algo al hablar, mueve su cabeza en una afirmación como respuesta.

—Dejen de perder el tiempo y vuelvan a hacer humanas. — Ordena Nanao, trayendo a la realidad al pequeño grupo. — Tenemos que juntarnos con los demás.

Los ocho ven que los adultos habían conseguido mantener la situación de guerrilla bajo control mientras ellos estuvieron… solucionando cosas. Las sirenas miran a Hinamori, quien tiene que usar sus dos manos para acelerar y aumentar el calor, consiguiendo calentar los cuatro cuerpos y evaporando el agua en el suelo. Tarda unos minutos en hacer desaparecer las colas.

—Mucho mejor. — Celebra Rukia de ver otra vez tus hermosas y pequeñas piernas.

—Vámonos de una vez. — Dijo July ansiosa de volver a su casa y sentarse en su porche.

—¿Qué otro grupo? — Preguntar Orihime, recordando las palabras de Nanao.

—No son las únicas sirenas aquí, encerradas en este crucero, por los que nos dividimos en dos grupos. — Explica la mujer.

—Nelliel y sus amigas están aquí también. — Afirma Hichigo.

Salieron del cuarto. Rukia pensaba que era mejor irse por el agujero y nadar hasta casa, pero no iba a abandonar a las sirenas adultas… pero lo recapacita apenas se encontraron a otro grupo masivo de guardias al doblar una esquina.

—Zommari. — Murmura Zangetsu, reconociendo al líder de aquel grupo.

—Tanto tiempo. — El hombre calvo de piel oscura se inclina señal de saludo respetuoso. — Lo siento pero voy a pedirles que vuelvan a su prisión o tendré que dañarlos… por favor, acepten el ofrecimiento amable.

Sus hombres dan un paso adelante, obligando al otro grupo ponerse a la defensiva…

Excepto Hitsugaya.

Es el único que camina de frente, quedando entre los dos grupos. Hinamori lo llama, preocupada, y trata de ir a él, pero Kyouraku se lo impide.

—Es mejor estar a la distancia o nos convertiremos en estatuas de hielo.

… ¿Eh?

—Disculpa pero si no se van morirán. — Asegura Hitsugaya con las manos de los bolsillos y manteniendo esa mirada gélida que no promete nada bueo.

—Ingenuo, podemos bloquear la magia de ustedes, integrantes de Aqua.

—Ya veo… si esa es tu decisión… — Cierra los ojos, ignorando al enemigo acercarse. — Souten ni zase.

Una explosión de ventisca helada lo rodea y los malos más cercanos terminaron siendo estatuas de hielo en un instante. Los de Aqua protegieron a las mujeres, los gemelos y a Renji, quienes no entendían lo que pasaba con su amigo.

Hinamori es la única que ha soportado de tal potencia de energía sin cerrar sus ojos ni pestañear. Está decidida a no perder detalle de lo que sea que esté haciendo o pasando su amigo de la infancia… muy segura que al fin tendrá las respuestas que le alteró los sueños.

—Shirou… chan… ¡Toushirou!

— Por favor no se mueva. — Pide Shunsui y sin dejar de protegerla ni obstaculizarle el paso. — Si le pasa algo, vamos a sufrir la ira de Hyorinmaru

El grupo novato que no entendía nada queda más confundido que antes… ¿Quién o qué es Hyorinmaru?

La ventisca desaparece tan rápido como llegó y todos los espectadores, de los dos bandos, quedaron con la boca abierta, asombrados con tal revelación expuesta… pero la que se gana el premio de sorprenderse definitivamente es para Momo.

Ahí no había para nada un adolescente con problemas de altura.

Hay un hombre.

Le daba la espalda pero se nota que ganó músculo y está a la par de estatura que Ichigo y Renji. La chaqueta también lo tiene roto y hay hielo en las muñecas y en los codos. Sus pantalones también están rotos abajo, ahora le llega por arriba de los tobillos y están más ajustados gracias al abrupto crecimiento. Está descalzo y en el suelo hay rastros de su camisa.

—¡¿Quién… quién es ese?! — Exclama Renji.

—¡¿Dónde está Toushirou?! — Rukia mira por todos lados.

—¡Pero son idiotas! — Los gemelos ven a los dos amigos con mala cara.

—¿Shirou-chan? — Murmura Hinamori.

El hombre la escucha perfectamente, a pesar de haber hablado bajo, y la ve por arriba del hombro, sorprendiéndola. Esos ojos son inconfundibles, no hay duda que es su amigo de la infancia… pero, ¿Cómo?

Por ti vendré

¿Acaso no fueron sólo sueños?

—Tranquila Momo, esto va a terminar rápido.

—¿Cómo… cómo es que Hitsugaya se hizo grande? — Exclama July.

¡¿Qué?! ¡¿Es Hitsugaya?! — Gritaron Rukia y Renji.

—Eso era obvio par de idiotas. — Murmuran los gemelos al mismo tiempo.

—Tranquilos, no empiecen una pelea. — Les pide Orihime.

—¿Quién…? — El grupo de los buenos mira a Zommary, confundido sorprendido… y hasta aterrado. — ¿Quién eres?

Toushirou deja de observar a Momo para ver al hombre calvo.

—Soy el Dios Dragón de los Hielos. — Sonríe con picardía. — Mi nombre es Hyorinmaru.


—Señor Aisslinger, ha ocurrido bajas en el ala este.

—¿Qué?

—Han liberado a los prisioneros y las posesiones de Mayuri-sama para la subasta.

Aisslinger, un hombre de corto cabello gris y una máscara de pterodáctilo tapándole gran parte del rostro, entrecierra el único ojo visible y mira a sus prisioneros.

—No hay duda que vendrán aquí para salvar a las otras… rápido, preparen una formación de ata-…

Se interrumpe por un ruido que llama su atención, proveniente de las cápsulas y se asombra de ver a las prisioneras despiertas y tratando de romper su prisión con sus poderes y puñetazos. ¿qué pasó? ¿Se acabó de somnífero?

—No… Szayel-san lo hizo… traicionó a Mayuri sama.

—Es todo un experto en el arte de la traición, ¿no crees?

Urahara Kisuke le habla detrás de él, espalda contra espalda, movía su abanico y tenía una mirada seria, muy opuesta a su comportamiento de vago alegre. Aisslinger se aparta rápido de él, sorprendido y asustado (aunque no lo demuestra), sin creerse que se haya acercado tanto sin ser detectado. Escucha gritos de dolor a su espalda… el rubio no venía sólo… Grimmjow y Shinji derrotaban a todos sin esfuerzo, con violencia, especialmente el peliazul.

Yoruichi golpeaba su prisión muy frustrada y enojada, maldiciendo su descuido. Aún es confuso, pero recuerda que estaba en el mar con Rangiku y Harribel nadando mientras Lilynette vigilaba el pequeño barco que les prestó Kisuke. Y entonces… personas atacaron. ¡Dios! ¿Estará bien la pequeña Lilynette? Nelliel también está allí… dijo que no podía ir por trabajo, ¿La habrán secuestrado allí? ¿Cómo lo habrán conseguido? Golpea con sus puños el cristal, bastante cabreada.

Yoruichi-san, la mujer detiene su ataque violento al oír la voz del hombre en su cabeza. Deja de preocuparte

¿Kisuke? Parece que aún pueden comunicarse mentalmente, a pesar que la magia es imposible para escapar.

Todo saldrá bien, la mira directamente a los ojos y sonríe. Ya verás que te sacaré de aquí.

La mujer da gracias de ser de piel chocolate y que su encierro la ayude a no notarse su rubor. Ahora sus maldiciones se dirigen a Kisuke por causarle esa pequeña debilidad.

Pero si Kisuke pudo hablar con ella, quizás…

Rangiku… Nelliel… Harribel…

¡Yoruichi!, escucha a las tres responder.

Bien, podemos comunicarnos al menos.

¿Cómo terminamos aquí?, se pregunta Rangiku

Recuerdo el ataque en el barco, dice Harribel muy preocupada. Espero que Lylinette te esté bien.

¿Cómo te atraparon Nel? pregunta Yoruichi.

Estaba con el papeleo y tocaron a la puerta. Era el día libre de mi secretaria, así que yo abrí y… todo se volvió negro.

Al menos Kisuke y los otros están aquí, exclama Rangiku feliz, pero míralo nada más, parece todo un caballero de brillante armadura, muy enojado de que se hayan metido con su esposa.

¿A qué sí? Nelliel le sigue la corriente, igual de contenta, qué romántico

Cállese ustedes dos o me asegurare que se queden aquí eternamente, Yoruichi se cabrea por la jugarreta de esa dos.

—No hay duda que Szayel nos ha traicionado al permitirles la entrada. — Aisslinger enseña las dos palmas de sus manos, revelando en cada una escamas de sirenas incrustadas en la piel. — Pero lamento decirles que, por muy valerosos que sean, sus poderes de Aqua no sirven para nada mientras tenga esto conmigo.

Y ataca a los tres hombres.

Urahara se pone delante de sus dos compañeros y estira una mano, esperando ser el único quien reciba el ataque. Todo un movimiento suicida y noble al protegerlos… es lo que piensa Aisslinger mientras se prepara a rematar.

Lo que se encontró lo dejó helado de sorpresa.

Los tres estaban ilesos. Urahara tenía su mano aún estirada y la otra la ocupaba sosteniendo su sombrero para que no se le fuera. Mantenía una expresión neutra. Grimmjow y Shinji fueron a las cápsulas, listos para liberar a las sirenas adultas.

—¡Imposible! Se supone que la magia de una sirena es superior a la de una Aqua.

—Cierto. — Urahara baja sus manos y lo enfrenta. — La magia de Aqua no surge efecto frente a la de una sirena ya experimentada… pero, para su desgracia, yo no soy un Aqua.

—¿Qué? — Sorprendido. — ¿De qué hablas? No hay nada más, sólo Aqua y Sirena… ¿O acaso me dirás que eres el propio Poseidón?

—Por supuesto que no, nuestro Rey jamás viviría entre los mortales… muy ocupado cuidando los Siete Mares de ustedes los humanos. — Se arregla el sombrero. — Soy un Océano.

—¿Un océano? ¿Qué es eso?

—Somos un nivel superior… qué alivio que Szayel sea astuto y nunca habló de nosotros.

Se escucha un estruendo. Grimmjow saca a Rangiku y Shinji a Nel, la agarraron antes que se golpeen y les piden que vuelven a tomar forma humana.

—Normalmente sería amable. — El hombre continúa hablando, ignorando los ojos perplejos de su única audiencia. — Pero han tomado algo que no les corresponde. — Refiriéndose claramente a Yoruichi, el origen de su enojo — Kamisori Benihime — Una energía roja y larga como un látigo sale de su mano y corta a Aisslinger por la mitad.

Indiferente al cadáver, ve Rangiku y Nel, de nuevo humanas, y a los Aqua ayudando a Harribel… está caro que dejaron a propósito a Yoruichi para él. Tiene que contener su sonrisa de agradecimiento o lo verán vulnerable. Ya frente a la mujer morena, le hace la V de la victoria y con su otra mano rompe la prisión.

Agarra a Yoruichi en un abrazo a nivel de su cadera y ella le rodea el cuello, temerosa de caerse. Se sonroja de sentir más presión en el agarre de Kisuke y de oírlo suspirar de alivio, rozándole el cuello con su aliento. No dijo nada del peso extra que supone cargar a una sirena, específicamente por su larga y pesada cola.

—Te dije que te iba a sacar Yoruichi-san.

—Lo dijiste gracias.

—Cuando quieras.

—Luego van a un motel. — Reprocha Shinji ya sosteniendo a Harribel.

—¡Moo! ¡No los interrumpas! — Se queja Rangiku de brazos cruzados.

Apenas Harribel y Yoruichi volvieron a tener sus piernas llegaron más problemas.

Dos hombres se aparecieron. Uno de ellos es un mastodonte de más de dos metros, de ojos oscuros y corto pelo rubio. El otro es de la estatura promedio del metro sesenta, con peculiares manchas rojas en el rostro, ojos dorados y pelo largo, negro y trenzado.

Algo extraño poseen esos hombres.

—Ya se les acabó la buena suerte. —Dijo el más bajo, con una sonrisa confiada y de brazos cruzados.

—Vuelvan a su prisión sirenas y, ustedes tres, acepten por las buenas ser encarcelados. — Sigue el mastodonte.

—Ni lo sueñes. — Reprocharon todos menos Urahara al buscar qué es lo que encuentra extraño en ellos al punto de llamar su atención.

Y lo encuentra al ver sus manos. También fueron experimentos de Mayuri… le han introducido magia de sirena.

Eso dos alzaron sus manos y crean una ventisca tan poderosa que los lanzan volando al otro extremo del cuarto. Las cuatro sirenas se levantaron antes que los hombres y atacaron con trueno. Ellos lo esquitaron, pero no se dieron cuenta que fue una carnada que les permitió a Rangiku y a Nelliel acercarse y golpear con sus puños envueltos en fuego.

Un ataque directo en la quijada y luego una patada en el abdomen, consiguiendo que se doblen de dolor… pero a pesar del daño, no fue suficiente para hacerlos caer. El mastodonte agarra a Rangiku del cuello y se lo va apretando lo suficiente para quitarle el aliento y debilitarla. Lo mismo hizo el bajo con Nelliel. Al tenerlas casi inconscientes, las lanzan lejos, esperando que queden fuera de combate y no moleste más.

Pero no sufrieron ningún daño físico como esperaban.

Un hombre de corta cabellera gris atrapa Rangiku y la protegen sus brazos.

—Ya estás a salvo Pez Gato.

Esa voz saca del aturdimiento a la mujer y mira a su Salvador para asegurarse que no es un sueño.

Otro sujeto también se apareció para salvar a Nelliel de la caída. No dijo nada, pero su característica aroma fue suficiente.

—¿Gin?

—¿Nnoitra?

El hombre con cara de astuto le sonríe a Rangiku. Una vez los dos están de pie, acaricia la mejilla de la sirena, dejándola inmóvil como si de un hechizo se tratase, y se tiene en el cuello molestándose de las marcas que dejó el mastodonte.

—¿Dónde has estado?

—Luego Rangiku, ahora voy a matar a ese tipo

—Llegan tarde. — Se burla Urahara ya incorporado.

—Lo siento, hubo tráfico y tarde en encontrarlo. — Señalando a Nnoitra

El mencionado tenía a Nelliel pegada a su cuerpo con un brazo rodeando le la cintura y con sus ojos concentrados en su víctima. No era necesario ver las heridas de la peliverde para buscar una excusa. El sujeto va a morir y punto.

—¿Por qué?

—Retrocede. — Es todo lo que dice, aún sin mirarla. — Yo me ocuparé, tú solo retrocede y vete.

—No me iré, no soy una damisela.

—Te secuestraron y encerraron… eso dice lo contrario

—¡Nnoitra eres un…! — Le da un puñetazo fuerte en el brazo, pero el hombre ni se inmuta. — Insensible.

—¡Debiste verlo Nell-chan! — Grita Gin a la pareja con una expresión de burla. — ¡Se volvió loco una vez entero de tu secuestro… daba miedo!

Sus palabras causan que ella se sonroje, Nnoitra se cabree y el resto mira al hombre del parche con burla.

—¡Voy a matarte! ¡Y ustedes dejen de mirarme así!

—Y podrían dejar de ignorarnos, ¿no Nirgge?

—Así es Ggio. — Responde el mastodonte.

—No nos interesa los cadáveres. — Comentaron Gin y Nnoitra al mismo tiempo.

Los dos se acercaron rápido a sus contrincantes y les atrapan el cuello, anhelaban matarlos de la misma forma como ellos lastimaron a Rangiku y Nelliel, incluso usaron su poder de fuego, al principio sofocarlos y después terminan incendiándoles las cabezas.


—Malas noticias.

Mayuri deja de mirar su escenario al oír las palabras de Szayel. Si está tan contento significa que las cosas están muy mal.

—¿Qué ha pasado?

—Aqua ha entrado, rescató a las sirenas y liberaron a la familia Kurosaki.

—¿Qué? Maldición.

—Sí, bueno… no ibas a ganar de todos modos con Urahara-san de enemigo. — Se encoge hombros.

—¿Qué esperas? Ve a recuperarlas.

Szayel vuelve a sonreír. Cómo disfruta verlo así de paranoico y desesperado, estaba tan cerca de la victoria y ahora todo se rompe su alrededor.

—Olvídalo viejo. — Mete las manos en los bolsillos. — No pienso mover un dedo por ti.

—Ten cuidado con lo que dices, no olvides que poseo a Yuzuhira.

—¿No te lo dije? Yuzuhira no es más tu prisionero. — Mayuri alza las cejas, sin creerlo. — Mi hermanito encontró a tu hija y a Yuzuhira… ahora las dos están a salvo.

El enemigo se cabrea y no duda en atacarlo ahora que ya no le sirve.

Pero su cuerpo no se mueve.

Como si estuviera congelado.

—Qué… ¿Qué ocurre?

—He congelado tu sangre. — Se oye una nueva voz en el cuarto y pasos acercarse.

Es Hitsugaya.

—¿Has venido sólo? — Pregunta Szayel.

—Me adelanté, quiero acabar con esto pronto.

—¿Quién eres? — Mayuri estaba alterado, no sólo por no comprender, también porque no conseguía ni pestañear.

—Hyorinmaru.

—Nunca oí hablar de ti.

—Eso es porque era sólo un mito. — Szayel se cruza de brazos y ve a la divinidad. — Quién iba a pensar que aparecería como estudiante de secundaria.

—No iba a despertar tan pronto, pero Kurotsuchi tiene la culpa al fijarse en Momo.

—No entiendo

—Soy un Dragón… el Dios Dragón de los Hielos… y lo siento, pero vas a morir por tocar a Momo y a mis amigos.

Con un chasquido de dedos, lo congela hasta convertirlo en una estatua de hielo.

Los dos hombres ven lo que queda de Kurotsuchi Mayuri con ojos serios e indiferentes, señal que no hay culpa ni remordimiento.

—Eres Szayel, ¿no?

—Sí.

–Me contaron lo que pasó. — Da media vuelta y se va alejando. — Por eso puedes hacer lo que quieras.

Szayel sonríe malévolamente.

Y le bastó un empujón para saciar su venganza, sintiéndose lleno al ver los pedazos esparcidos en la elegante cerámica.