Una dulce melodía.

Narra Ginko:

Llevaba ya varios días caminando sin rumbo aparente; hasta que por fin divisé un bosque de bambú, y las sombras de algunas casas.

El aire era fresco por esta zona, no veía como un mushi pudiera hacer daño. El mismo aire trajo consigo una dulce melodía, y el sonido de una cálida voz cantando alegremente, la canción hablaba del final del arcoiris, la alegría y la familia; inevitablemente recordé a Kodo, quien al igual que su padre puede ver a ese escurridizo mushi que simula ser un arcoiris, el Koda.

No sabía de dónde venía aquel maravilloso sonido, solo que mientras más me internaba en el bosque más claro y fuerte se escuchaba.

Sin darme cuenta ya estaba en la aldea. La verdad es que es bastante amplia y muy bonita. ¿Qué clase de mushi podría estar ocasionando problemas por aquí?

Seguí el sonido de aquella voz, sin saber muy bien si aquel era el mushi al que perseguía, o si era una voz humana.

Narra Hotaru:

Cuando llegué al bosque de bambú inevitablemente me puse a cantar; cantar me relaja y eleva mi ánimo cuando estoy triste. Escogí cantar esta hermosa canción sobre el arcoiris porque me recuerda a mi padre, él la cantaba todo el tiempo.

Llegue a la aldea, aún cantando la misma canción, la gente me miraba entre curiosos y fascinados, sobre todo los niños. ¡Es hermoso ver cómo me observan encantados mientras oyen la canción! ¡Y los que te preguntan si la letra tiene algo de verdad si que son adorables!

-Es un placer que ya esté aquí mushi-shi Hotaru- un hombre de no más de cuarenta años y con una incipiente calva había aparecido delante de mí haciendo una profunda reverencia- Soy el Patriarca Amane y es un honor para mí el hospedarla en mi casa-en ningún momento se levantó-

-El honor es mío, Patriarca- respondí la reverencia-

El patriarca Amane me guió hasta la casa que estaba más alejada del pueblo, era también la más grande y más decorada, digna de un patriarca y su familia.

-Por favor espere aquí en lo que el otro maestro del mushi llegue- volvió a hacer una reverencia- siéntase como en su casa.

-Gracias-respondí, y dicho esto se enderezó y regreso a la aldea-

Me quede relativamente sola en aquella enorme casa pues solamente habían algunas muchachas de servicio yendo de un lado a otro muy ajetreadas.

"¿Dónde se metió el señorito ahora?"-escuche que una de ellas decía con clara angustia-

-Disculpen... ¿a quién están buscando?-no pude evitar preguntar-

-Al joven Sensaku, el hijo del patriarca-respondió la misma muchacha-

-Ayudaré a buscarlo.-sentencié- ¿cómo es el chico-

-Es un niño de diez años, cabello castaño, piel tostada y ojos de un enigmático color morado-describió algo apurada, como si no quisiera decirlo-

-De acuerdo...-salí a buscar al niño-

Me interné en el bosque, es un niño de diez años, no pudo ir muy lejos ¿verdad? A lo lejos vi lo que me pareció que era un Koda, a juzgar por el orden de los colores, ¿y si quizás...? Quizás oyó mi canción, vio el arcoiris y quiso comprobar lo que decía en ella.

Acelere mi paso al ver que el supuesto arcoiris ondulaba ligeramente. Eso no es un Koda, es un Nagari-nusu, ambos mushis, pero el segundo es más peligroso que el primero.

Al llegar vi como un niño de unos diez años estaba viendo de frente al mushi, se acercó y estuvo a punto de tocarlo cuando lo aparté bruscamente.

-¡No lo toques! ¡Es muy peligroso!-dije alejándolo del supuesto arcoiris, al verlo a la cara pude contemplar unos profundos ojos morados- ¿Eres Sensaku, verdad?

-¿Cómo lo sabes?-preguntó confundido-

-En tu casa te están buscando, y yo me comprometí a buscarte también. Me llamo Hotaru.-le sonreí y el me correspondió el gesto- Ven, vamos a tu casa-lo tomé de la mano y emprendimos el camino de regreso-

-Dime... ¿qué era eso que vi? ¿Por qué me dijiste que no podía tocarlo?-inquirió curioso-

-Era un Nagari-nusu, un tipo de mushi que gusta de adherirse a los seres vivos. Sería muy peligroso si lo hubieses tocado.-explique simplemente-

-¿Entonces tú también eres una maestra del mushi?

-¿A que te refieres con que "yo también"?

-Mi madre también lo era... y yo quiero serlo.-respondió solemne, inflando el pecho en señal de orgullo-

-¿Puedes ver a los mushis?-inquirí-

-Absolutamente, además ¿cómo estudiaría algo que no puedo ver?-respondió con simpleza- ¿Podrías cantar otra canción para mí por favor?

-De acuerdo...-empecé una nueva canción, esta iba de una pareja de jóvenes enamorados, la verdad no sé si era una canción apta para que un niño de diez años la oyera, pero no me importó-

Volvimos a la gran casa, y Sensaku entró corriendo a ella.

🎤👘👠FIN DEL CAP👞👕🚬