Capítulo III

Con Mami habiendo conseguido un permiso de ausencia en la escuela, ella y Kyoko emprenden camino sin problemas durante la mañana siguiente, acordando no llamar excesivamente la atención. El plan consiste en reunirse personalmente con la mahou shoujo que inició los rumores, conseguir toda la información posible y actuar desde ese punto; pero las cosas se complican al descubrir que Kaori Kurahashi ha abandonado su casa hace más o menos un mes. Las pistas sobre su paradero actual son confusas. Guarecidas dentro de la tienda de acampar, Mami estudia un mapa que ha trazado con ayuda de Kyubey, tachando cuidadosamente los lugares donde han investigado.

Kyoko gruñe de repente, mordiendo una manzana con brusquedad; está frustrada por los nulos resultados y no se molesta en ocultarlo.

-Nadie dijo que sería sencillo. –Mami dice, entregándole el mapa. -Aún nos queda un sitio por ver.

Kyoko recibe el bosquejo sin decir una palabra y observa cómo Mami se dispone a tomar una merienda también. No quiere admitirlo, pero el retraso de la misión no es lo único que la tiene de mal humor. Mami es correcta y amable, pero Kyoko nota que mantiene la distancia; no habla más de lo necesario e incluso parece contar las veces en que le dirige la mirada, como si hacerlo frecuentemente fuese inadecuado. Kyoko resopla con cansancio porque reconoce que es una idiota al esperar algo diferente.

La última dirección del mapa de Mami está situada en una zona rural a la que llegan durante esa misma tarde. No hay demasiado poblado alrededor y, a juzgar por el estado en que se encuentra la edificación, luce más bien como una choza abandonada.

-Bastante acogedor. –bromea Kyoko.

-No bajes la guardia.

La puerta cuelga desclavada de un lado del umbral; sin embargo, Mami decide tocar de igual manera. Esperan unos segundos pero no hay respuesta. Kyoko se encoge de hombros. La cabaña no está en mejores condiciones por dentro. Está oscuro y la tenue luz anaranjada del atardecer extiende las sombras de los precarios muebles; pequeñas partículas de polvo flotan por todos lados.

-¿Hay alguien aquí?

Kyoko lanza la pregunta en voz alta, justo antes de tropezar con una tabla suelta; un roedor sale corriendo de allí a toda velocidad. Mami da un chillido, aferrándose involuntariamente a la manga de Kyoko, quien se esfuerza por no reír.

-¿Luchas contra poderosas brujas y te asustan las ratas?

-No me asustan. -Mami explica, sintiéndose un poco avergonzada. -Simplemente me desagradan.

-Sabía que vendrían tarde o temprano.

Esta vez es turno de Kyoko de respingar. Ambas voltean rápidamente para dar con la fuente de la tercera voz. Entre la oscuridad de las habitaciones una muchacha aparece y se acerca. Su piel es morena y posee magníficos ojos azules, pero su vestuario y aspecto general calzan perfectamente con el estado deplorable del lugar.

-¿Kaori Kurahashi? -inquiere Kyoko, alzando una ceja.

-¿Soy tan famosa?

En el alivio de encontrarla, Mami no cuestiona su actitud poco amistosa.

-Discúlpanos por entrar sin tu permiso, Kurahashi-san. Nosotras somos…

-Sé quiénes son. –interrumpe. -Aquellas idiotas que están buscando a la bruja, ¿verdad? Lamento ser yo quien se los diga, pero es mejor que olviden su juego de las heroínas e intenten mantener a salvo sus propios traseros; no hay forma de que puedan ganar.

-¿En serio crees que estamos jugando? -pregunta Kyoko.

-No puede ser otra cosa. Ni siquiera saben a lo que se enfrentan.

-Eso es precisamente por lo que estamos aquí. -explica Mami. -Tu testimonio puede ser de mucha ayuda.

-No servirá de nada.

-Eso lo decidiremos nosotras; limítate a cooperar.

Mami se preocupa, pues sabe que el tono brusco de Kyoko no es el indicado para persuadir a la muchacha. Es evidente ahora la razón de su huida. Kaori luce inestable; expresa una mueca torcida de enojo y su cuerpo tiembla visiblemente. El silencio se apodera de la escena mientras las presentes se examinan atentamente. Mami está a punto de insinuar que regresarán en un momento más oportuno, pero Kyoko se exaspera e insiste.

-¿Hablarás o no?

Kaori levanta la mano izquierda revelando su anillo y la magia en su gema del alma es liberada. Su transformación la envuelve en un traje de color azul oscuro con matices grises y un filoso sable aparece en su mano derecha. Está dispuesta a combatir con tal de alejarlas de su propiedad.

-No hemos venido aquí a pelear. –replica Mami, adelantándose unos pasos.

Cuatro sables, dispuestos en forma vertical, aparecen sobre Mami y descienden con gran velocidad para atravesarla; sin embargo, no es Mami quien los detiene sino Kyoko que se ha transformado también y empuña su lanza con ambas manos.

-Sakura-san…

La advertencia de Mami es frenada por la sonrisa de confianza que Kyoko esboza.

-Yo me encargaré. A este viaje le estaba faltando algo de acción.

Mami teme que las cosas se salgan de control. Con una amenaza tan grande como la bruja, considera completamente innecesario el conflicto entre pares, pero no parece que alguna de ellas esté dispuesta a dar brazo a torcer. Mami decide confiar en Kyoko, pero se prepara en caso de tener que detener a cualquiera de las dos.


¡Buenas!

Tercer capítulo publicado. Como siempre, gracias por leer.

Saludos.