Cara a cara.

Narra Ginko:

Estaba recorriendo la aldea cuando percibí un cambio de canción, en lugar de ser sobre el arcoiris, esta era sobre una pareja de jóvenes enamorados.

-Usted debe ser el mushi-shi Ginko- oí que me decían, me di la vuelta y vi a un hombre detrás de mí, inclinado en una reverencia-

-Sí, soy yo... ¿Usted es el Patriarca Amane?-metí una mano en mi bolsillo, y con la otra sujetaba mi cigarrillo-

-Así es... por favor sígame. El otro maestro del mushi ya llegó, lo espera en mi casa.-se irguió y empezó a caminar hacia la otra punta de la aldea-

¿¡Ya llegó!? ¿En qué momento? Yo no vi llegar a nadie más... ¿¡Pero qué estoy diciendo!? Si llegó antes que yo por supuesto que no lo iba a ver...

Seguí al patriarca hasta una casa algo más apartada de la aldea, era bastante amplia y muy bonita.

Me quedé helado en la puerta, pues adentro, sentada bebiendo sake, estaba Hotaru. Al recordar la forma en la que nos conocimos me sonrojé fuertemente. ¿Ella lo recordara también? Desde luego que sí. ¡Maldición! ¡Volteó a verme!

Narra Hotaru:

Estaba sentada en el interior de la casa bebiendo un poco de sake, de espaldas a la puerta, cuando sentí una intensa mirada detrás de mí. Me giré y estuve a punto de ahogarme con el sake. ¡Era Ginko! Me sonrojé casi tanto como ese día, pero logré ponerme de pie.

-¿¡TÚ!?-preguntamos/gritamos al mismo tiempo, ambos totalmente rojos-

-Supuse que se conocían.-sonrío el Patriarca Amane- Ahora sí podré decirles de que va esto...-su semblante se mostró más preocupado- Síganme.

Lo seguimos hasta una especie de templo que había a un lado de la casa, con múltiples sellos cubriéndole. Nos detuvimos delante de la entrada, el Patriarca Amane se dio la vuelta, nervioso.

-Aquí adentro hay algo... extraño. No sé cómo explicarlo. Deberán verlo con sus propios ojos...-abrió con cuidado la puerta del templo-

Lo que vi me dejó sin habla...

Narra Ginko:

No lo podía creer... ¡era la mayor concentración de mushis que he visto en toda mi vida! Y todos concentrados al rededor de una sola persona: una mujer de aproximadamente cuarenta años, cabellos castaños y ojos morados.

Su piel estaba pálida, su cabello estaba descuidado, y su mirada estaba enloquecida.

-Es mi esposa... y la madre de mi pequeño hijo Sensaku-explicó el patriarca Amane, apesadumbrado- Ha estado así desde hace un año... No sé bien cómo termino así, pero aún la amo, y la quiero de vuelta, y mi hijo Sensaku necesita a su madre también. Por favor... díganme que pueden ayudarla...-hizo una profunda reverencia, arrodillándose en el suelo-

-Sensaku me dijo que su esposa era... o es una maestra del mushi. Él la admira mucho.-dijo Hotaru, con una debil sonrisa-

-Lo sé, y sé que quiere convertirse en maestro del mushi también, y eso me da realmente mucho miedo...-seguía sin levantarse-

-Lo ayudaremos, Patriarca. ¿Verdad, Ginko?-me miró a los ojos, retándome a contradecirla-

-Por supuesto.-le di una calada a mi cigarrillo, y exhalé el humo en la dirección opuesta a la entrada del templo, de lo contrario añadiría un mushi a esa inusual "reunión"-

Parece que aquí vamos a vivir una larga temporada. Cielos... creo que yo también necesito un buen trago de sake...

🎤👘👠FIN DEL CAP👞👕🚬