Capítulo IV
El ruido de los metales en choque se propaga por todo el recinto. Kaori Kurahashi es hábil y sus ataques agresivos; los cinco sables asemejan extensiones de su propio cuerpo y los esgrime con mucha maestría. Kyoko es obligada a evadir los ataques sin mucha opción de contraatacar. Es evidente para Mami que los movimientos de los sables flotantes son dirigidos por el que Kaori mantiene empuñado. Kyoko lo nota también e intenta enredar el arma con las fracciones de su lanza, pero Kaori logra anticiparla y un sexto sable la sorprende rasgando su mejilla. La sangre se desliza por el rostro de Kyoko y eso renueva la confianza de su contrincante.
-¡Si no puedes vencerme, no tendrás oportunidad frente a ese monstruo!
-Guárdate eso para cuando realmente me hayas derrotado.
Kyoko se precipita nuevamente y esta vez encuentra una abertura. Arroja su arma hacia arriba, haciéndola girar en el aire con una asombrosa fuerza que consigue desviar la ofensiva de tres de los sables. Kyoko se aproxima, deslizándose con velocidad para esquivar otros dos. Kaori intenta apuñalarla con el sable principal, pero la pelirroja se adelanta y agarra su brazo, invocando una apretada red de cadenas rojas que terminan de inmovilizar por completo a Kaori. Todas las armas retumban contra el suelo estruendosamente.
-Voy a patearle el trasero a esa maldita bruja; te lo aseguro.
Kaori tarda unos segundos en comprender que ha sido atrapada. Sus ojos se humedecen copiosamente, pero se muerde el labio inferior con fuerza para no ceder ante la debilidad.
-¿¡Cómo puedes decir eso con tanta confianza!? –reclama. –No lo entiendes. No es una bruja ordinaria. Ninguna mahou shoujo que la haya enfrentado ha podido sobrevivir.
Kyoko comprende que es un miedo profundo el que origina la actitud hostil de Kaori y no un verdadero afán por entorpecer sus propósitos. La cadena desaparece; Kyoko todavía sostiene su mano, pero afloja considerablemente el agarre.
-Lo entiendo. –dice por fin. -Es por eso que no puedo permitir que una criatura como esa continúe existiendo.
La tristeza enmarca el rostro de Kaori y ya no puede seguir conteniendo las lágrimas. Mami y Kyoko deciden acompañarla esa noche y pese a la desconfianza y la incomodidad aún latentes, Kaori finalmente accede a compartir por primera vez la historia de su encuentro con la bruja porque acepta que es lo justo luego de haber sido vencida. En su relato, sin embargo, explica que no fue ella quien la enfrentó, sino una amiga suya, una mahou shoujo llamada Annie.
-Cuando divisé la barrera, ella ya se encontraba dentro. –señala Kaori. -No trabajábamos juntas, pero tardaba demasiado y creí que estaba teniendo problemas, así que decidí entrar. Distinguí a la bruja justo en medio del laberinto. Al principio me pareció una sombra enorme, pero al acercarme noté que su figura entera asimilaba una armadura oscura; su cabeza, brazos y piernas tenían una perfecta proporción de tamaños y sus movimientos eran tan definidos como los de un cuerpo humano.
-¿Pudiste ver cómo lucían sus familiares? –Mami pregunta, valiéndose de la pausa.
-No había ningún familiar en el laberinto. –contesta Kaori, sorprendiendo a las chicas. –Al menos no uno que pudiera ver. Pensé que Annie tenía una gran ventaja al enfrentar a esa bruja sin impedimentos, pero en realidad ninguno de sus ataques parecía surtir algún efecto. Ni ella ni la bruja lucían dañadas. No estoy segura de lo que pasó, pero, de pronto, Annie cayó de rodillas al suelo, liberando una energía enceguecedora. Cuando volví a abrir los ojos una nueva bruja había aparecido en su lugar.
-¿Y entonces qué pasó con la primera bruja? –pregunta Kyoko.
-No lo sé. Cuando Annie se transformó, la barrera donde estábamos también lo hizo. No volví a verla de nuevo; se había esfumado. No pude hacer nada para evitarlo. Tampoco hice nada por Annie. –admite con voz temblorosa. -Al verla convertida en una bruja no me atreví a hacer otra cosa más que huir.
-Siento mucho lo de tu amiga, Kurahashi-san. –interviene Mami. –Comprendo tu dolor; es por eso que agradezco mucho que compartieras esta información con nosotras.
Kaori asiente en respuesta y les pide precaución. Comenta que sus intenciones de encontrar a la bruja ya son conocidas entre las mahou shoujo, pero que lo más prudente es no esperar ninguna colaboración. Mami manifiesta su preocupación de que Kaori continúe refugiándose en ese lugar, aunque ella asegura que estará bien por ahora. Afuera el cielo comienza a aclarar y amanece. Tras despedirse, Kaori se aproxima a Kyoko; en sus ojos azules un atisbo de remordimiento se deja entrever. Acerca su mano y le acaricia ligeramente la mejilla lastimada que aún conserva rastros de sangre seca.
-Buena suerte. –le dice.
Kyoko parece aturdirse ante el gesto, mientras que Mami no entiende por qué se siente fuera de lugar. Reiterados los agradecimientos, finalmente ambas se ponen en marcha.
Cuarto capítulo liberado, ¿qué les pareció? :)
Como siempre, gracias a los que se dan el tiempo de leer y/o comentar.
¡Saludos!
