Capítulo IX

El silencio se apodera de la habitación tras la audaz declaración de Kyoko. La mente de Mami procesa demasiado rápido, tan rápido que siente cómo su cabeza vuelve a doler. ¿Acaso ha escuchado mal?

-¿La bruja es una mahou shoujo? –murmura. –Pero eso… no puede ser.

-Piénsalo, Mami. –insiste Kyoko. –Las cualidades extrañas. Lo que dijo Kyubey sobre la entropía. Todo esto tiene sentido si pensamos que la autora no es una bruja real.

Kyoko tiene razón y aborda un punto importante. No es tan descabellado si lo piensa con claridad. Para ninguna de las dos es un secreto que la entropía es la raíz misma de la existencia de las mahou shoujo. Que tras caer en desesperación, el alma de las mahou shoujo se corrompe y pierden su forma humana para convertirse en una bruja. Esa es la verdad y ellas lo descubrieron hace tiempo. Kyoko estuvo a punto de experimentarlo; de sucumbir en aquella ocasión, tras lo sucedido con su familia. Entonces Kyubey hubo de confirmárselos. Aunque la mayoría de las mahou shoujo lo ignora todavía.

Mami se lleva la mano al pecho con angustia. Terminar convertida en bruja es una cosa, pero deshacer la transformación…

-¿Cómo es que consigue recuperar su forma humana? –pregunta.

-Honestamente, no lo sé. –contesta Kyoko. –Y tampoco tengo claro cómo puede transformar a las demás. Supongo que de alguna forma es capaz de… -se detiene, no está segura de cómo referirse al hecho sin revelar la verdad a Nagisa. –de acelerar el proceso, ya sabes.

Mami comprende, sin embargo, y dirige su mirada con disimulo hacia la pequeña. Piensa que tarde o temprano tendrán que explicarle todo a Nagisa. Ahora que está bajo su custodia, ocultárselo no le parece algo justo. Puede percibir su curiosidad, pero Mami sabe que es lo suficientemente prudente como para no intervenir aun en la conversación.

Kyoko la llama y Mami se enfrenta nuevamente a sus ojos rojizos, mirándola con precaución esta vez.

-¿Recuerdas qué fue exactamente lo que sentiste cuando te atacó?

A Kyoko le parece que Mami empalidece un poco al escuchar su pregunta y se cuestiona si todavía es demasiado pronto para ella. Nagisa también lo advierte y reafirma su apretón de manos con la intención de infundirle algo de confianza. Mami permanece en silencio unos segundos, sopesando su respuesta; abriendo y cerrando la boca un par de veces, como si no estuviese segura de cómo comenzar.

-Fue una sensación abrumadora. –dice por fin. -No podría describirlo detalladamente; no recuerdo con exactitud. En un momento determinado de la pelea, me paralicé; mi mente quedó en blanco. Entonces comencé a sentirme angustiada, desesperanzada.

-¿Por qué? –cuestiona Kyoko.

Mami se encoge de hombros lentamente.

-Malos recuerdos, sentimientos negativos; ella debe tener la habilidad de explotarlos. Los usa en tu contra y toma ventaja de eso.

-Hay algo que no entiendo. –Nagisa interviene; probablemente incapaz de guardarse la duda que ha sostenido durante toda la charla. –Si la bruja es una mahou shoujo como nosotras, ¿qué razón tendría para atacarnos?

Pero la respuesta, simplemente, sigue siendo un enigma.

La noche avanza; imperturbable, quieta. Se asemeja a la fracción de silencio que antecede al trueno cuando hay tormenta. Eso le parece a Kyoko, que se ha quedado vigilando mientras las chicas reponen fuerzas. El enemigo es consciente de ellas; las ha marcado como objetivo también. Es solo cuestión de tiempo para que las encuentre. Un cambio de estrategia es necesario. La revelación ha cambiado por completo el panorama. Ya no se trata de eliminar a un monstruo, sino de enfrentar a una chica como ellas, como todas las que han desaparecido por su causa.

Mami ha sido enfática en sus intenciones de acompañarla y reintegrarse a la misión para darle fin, a cualquier costo y cuanto antes; sobre todo ahora que están tan cerca de descubrir la verdad. Y esta vez, después de todo el cansancio anímico y las horas de incertidumbre, Kyoko no tuvo la determinación necesaria para contradecir sus deseos.

Alguien se aproxima, tomando un lugar junto a ella en el alfeizar de la ventana; una cabellera blanca, despeinada, se distingue en la penumbra.

-No puedo dormir.

-¿Acaso tienes miedo?

-No. –replica Nagisa de forma tajante. -Ni siquiera lo intentes, Kyoko-san. No voy a huir. Iré con ustedes.

Kyoko lo sabe.

-¿Tú tienes miedo?

Es Nagisa la que pregunta esta vez, pero su tono no es burlón como el de Kyoko. Suena como si de verdad estuviera insegura.

-Si aún estás dándole vueltas a la diferencia de poder entre el enemigo y tú; entonces realmente no deberías venir.

Nagisa no responde nada y Kyoko no necesita verla para saber que está haciendo un mohín.

-¿Quieres que te cuente un secreto?

Nagisa le dirige la mirada otra vez; la heterocromía de sus ojos es iluminada parcialmente por los focos en las calles, revelando su repentino interés. Kyoko echa un vistazo hacia atrás, para asegurarse de que Mami sigue dormida y ajena al intercambio.

-Yo perdí la mayoría de mis poderes hace algún tiempo. –susurra, de forma casi inaudible. –No luzcas tan sorprendida; es la verdad.

-¿¡Cómo que los perdiste!?

-Baja la voz. ¿Quieres que Mami nos oiga? –replica, siseando.

Una vez que Nagisa se ha llevado el dedo a los labios en señal de que no hablará, Kyoko continúa.

-Quería usarlos para proteger a mi familia. –confiesa. –Pero no pude hacerlo. Por eso deseé no tenerlos más. Por supuesto nunca imaginé lo difícil que sería seguir siendo una mahou shoujo sin ellos. Perderlos me trajo más de una consecuencia.

-¿Y qué hiciste?

-Seguir entrenando. Entrené duro. Muchas veces quise rendirme, pero no lo hice. Con el tiempo desarrollé otras habilidades. Lo que trato de decir es que si tanto te preocupa tu falta de fuerza, deberías hacer algo al respecto más que solo entristecerte, ¿no?

Nagisa la observa atentamente y asiente en respuesta. Su atención se dirige hacia los primeros rayos del sol que comienzan a asomar sobre los edificios. Ella querría hacer mil preguntas acerca de esa confesión, acerca del pasado de Kyoko, pero sabe que no es el momento. Aun así, no puede evitar pensar que la pelirroja es una persona admirable en más de un sentido.

-¿Y qué mejor oportunidad de volverte fuerte que luchar contra un gigantesco poder que no conocemos y que podría matarnos? –agrega Kyoko, trayendo de vuelta a sus facciones ese característico aire burlón.

-Basta ya. Harás que me sienta nerviosa de nuevo.

Y ciertamente el sentimiento no la abandona ni siquiera durante las horas posteriores. Mucho menos una vez dentro del laberinto de la bruja. Por segunda vez. Una última vez.


¡Buenas tardes!

Aquí está la actualización. Capítulo algo corto, pero necesario. La noche previa a la batalla final.

Gracias a todos por leer y comentar.

Hasta la próxima.