Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 8641927 /1/ Against-the-Odds
Capítulo 1: Nunca lo mismo
Dos años antes
—Está bien, tienes que ser la chica más afortunada en la escuela —me dijo Rose con entusiasmo la mañana del gran juego de bienvenida.
—¿Por qué? —pregunté, aunque estaba bastante segura de que ya sabía lo que iba a decir.
—Tu hermano es el chico más caliente de la escuela. No me puedo imaginar lo que es despertarse en la misma casa que el capitán del equipo de fútbol americano.
—No pienso exactamente en mi hermano de esa forma —señalé.
—Oh, cierto... supongo que no me gustaría ser tú. Pero estás en casa cuando todos los demás jugadores van a pasar el rato. Quiero decir, no te puede gustar Emmett, pero Edward y algunos de los otros son casi igual de sexy.
Puse los ojos en blanco, la sola mención de Edward automáticamente me provocaba esa reacción. No era que pensara que él fuera feo, pero suponía que simplemente lo conocía demasiado bien para pensar en él como algo más que asqueroso.
Edward Masen era el mejor amigo de mi hermano desde hacía mucho tiempo. Los dos eran inseparables, y aunque no me llevaba bien con mi hermano, me llevaba aún menos con Edward. Ya era bastante malo tener que lidiar con el zoquete oloroso y antihigiénico con el que estaba emparentada, pero tener que lidiar con su "copiloto" como lo llamaba Emmett, era definitivamente peor. El refrigerador siempre era asaltado, y el hedor a sudor y a olor corporal que venía de la habitación de Emmett se filtraba en la mía, y el asiento del inodoro estaba siempre arriba con orina y vellos púbicos no identificados desperdigados por todo el lugar. No importaba cuán recientemente la casa hubiera sido abastecida y limpiada, los chicos ensuciaban a una velocidad inhumana.
—Bueno, eres más que bienvenida a mi vida —le dije a Rose despreocupadamente.
—Oh, vamos. Quiero decir, realmente no puedes odiar vivir en el centro de la sede social del equipo de la secundaria. Tu casa es el lugar más genial del pueblo.
—Genial según con el cristal que se mire —le dije—. Yo creo que Jane Austen y William Shakespeare son geniales, no chicos musculosos que disfrutan golpeando sus cabezas. Siempre le digo a Emmett que va a terminar con muerte cerebral por jugar fútbol, pero él nunca escucha.
—Oh, Bella —dijo Rose con un suspiro mientras colocaba su brazo sobre mi hombro—. Si no te quisiera tanto, probablemente te llamaría nerd.
—Gracias —dije despreocupadamente.
Rosalie y yo habíamos sido amigas por tanto tiempo como podía recordar, pero en algún momento de sexto grado, comenzamos a separarnos. A ella le crecieron los pechos y descubrió que los chicos en realidad no tenían piojos, y a mí me crecieron picaduras de mosquitos y descubrí que lo chicos en la vida real nunca estarían a la altura de los de los cuentos de hadas clásicos. Sin embargo, por alguna razón, siempre seguimos siendo amigas. Yo la ayudaba con sus deberes y a mantener el rumbo, y ella me ayudaba a relajarme un poco y me obligaba a tener una vida fuera de los libros.
La cuestión era que Rose realmente era mi única amiga y mientras crecía, me volví más y más resistente a la "vida" escolar. No era muy extrovertida y definitivamente no era atlética, pero tampoco era particularmente inteligente, así que ni siquiera tenía a los chicos más intelectuales para socializar. De hecho, realmente no era buena en nada; no tenía esa cosa en la que sobresalía, que la mayoría de las personas parecía tener. Solo flotaba en mi vida sin ninguna dirección en particular. Suponía que tenía tiempo para resolverlo todo, pero sabía que despertaría un día y me daría cuenta de que mi tiempo se había acabado y todavía no tenía ningún plan.
Me negaba a admitirlo en voz alta, pero una parte de mí estaba celosa de mi hermano. El fútbol era estúpido y estaba mal que sus profesores le arreglaran las notas para que jugara, pero al menos él sabía lo que quería de la vida. Él iba a elegir a qué universidad iría y después de eso probablemente sería reclutado por la NFL. Simplemente no era justo.
—¿Entonces te veré en el juego esta noche? —me preguntó Rose antes de separarnos.
—Ugh... supongo que sí —me quejé, realmente no queriendo ir, pero sin querer que ella se presentara en mi casa a pesar de todo y me arrastrara allí.
—No suenes tan infeliz al respecto; ahora estamos en la secundaria, Bella, se supone que estos son los mejores años de nuestras vidas. Te veré más tarde —dijo con una sonrisa y un saludo con la mano.
Le devolví el saludo de mala gana. Si estos eran los mejores años de nuestras vidas, mi vida seriamente iba a ser patética.
….
Dios, odiaba el fútbol. Quiero decir, realmente lo odiaba... como con pasión. Todo el pueblo estaba allí para alentar al equipo mientras mi hermano los guiaba hacia el campeonato regional.
Mis padres estaban sentados cuatro filas debajo de mí, ataviados en los colores de nuestra escuela y agitando sus banderas del equipo como si esto fuera una especie de fiesta nacional. Y después la multitud comenzó a cantar... "Swan, Swan, Swan…", era bastante vergonzoso.
Emmett tenía el balón y estaba buscando a alguien abierto, y por supuesto, porque ellos estaban tan raramente en sintonía, Edward apareció de repente en el campo listo para recibir. Pero de repente hubo un cambio extraño en el juego y Edward se alejó.
—¿Qué está haciendo? —me pregunté, como si en realidad me importara.
El otro equipo se cerró en Emmett, así que él lanzó en la dirección general de Edward justo antes de que fuera tacleado. Afortunadamente Edward cambió el rumbo de nuevo, y pudo atrapar el balón y correr hacia la zona de anotación para la victoria.
La multitud se volvió loca e incluso yo tenía un atisbo de sonrisa en mis labios; era difícil no ser absorbida por la energía eufórica a mi alrededor. Pero todos estaban tan emocionados que no parecieron notar la forma en que Emmett tardó más de lo normal en levantarse después de su golpe.
—Algo está mal con Emmett —dije, sobre todo para mí.
—Se ve bien para mí —respondió Rose mientras observábamos a mi hermano ponerse de pie lentamente.
—No lo sé. Nunca antes ha tardado tanto en recuperarse de un golpe.
—Oh, probablemente se está tomando su tiempo para presumir. Ese juego fue increíble.
El equipo se dividió para agarrar a Emmett y Edward, y subirlos en sus hombros para celebrar. Emmett estaba riendo y alentando junto con ellos, así que supuse que debí haber imaginado su comportamiento raro y elegí olvidarlo.
La mayoría del pueblo se fue de fiesta después; yo, por supuesto, fui a casa y terminé de leer mi último libro de la biblioteca. Y debido a que me acosté temprano, me desperté antes que los demás a la mañana siguiente, lo que resultó ser un problema, como generalmente lo era.
—Apaga las luces —graznó Edward desde el sofá de la sala. Yo estaba en la cocina preparándome el desayuno y había prendido las luces porque todavía estaba oscuro afuera, pero suponía que eso era inaceptable.
—No puedo ver sin las luces prendidas —le dije.
—Son las seis de la mañana, por el amor de Dios, vuelve a la cama —respondió agitado.
—De todos modos, ¿por qué estás aquí, no tienes casa? —pregunté. En realidad era una pregunta retórica que le hacía casi todas las semanas. Edward estaba siempre en nuestro sofá, y a pesar de mis protestas, mis padres nunca lo enviaban a su casa.
—Si fuera a casa, tú me extrañarías —bromeó mientras se bajaba del sofá y se dirigía a la cocina.
—Oh, por favor, no cambies tus planes por mí —dije frunciendo la nariz.
Me ignoró y fue directamente al refrigerador para agarrar el jugo de naranja, que bebió directamente del envase, y luego eructó ruidosamente sin siquiera intentar cubrirse la boca o disculparse. Era completamente asqueroso, y lo único en lo que podía pensar era en lo que pensaría Rose si pudiera verlos a él y Emmett de la forma que yo lo hacía.
—Entonces, ¿qué hay en tu ocupada agenda para el día? —preguntó sarcásticamente, sabiendo que probablemente no tenía planes—. ¿Hacer tu cama, leer un libro, luego ver un maratón de las telenovelas de la semana en el DVR?
—Síp, eso es exactamente lo que planeo hacer —dije sarcásticamente—. Me conoces tan bien.
—Es un don, ¿qué puedo decir?
Le rodé los ojos.
—¿Y qué hay en tu ocupada agenda para el día? ¿Comer toda nuestra comida, seguir a Emmett como un perrito perdido, y terminar en alguna fiesta para emborracharte y dormir con chicas desconocidas?
Me miró con falso asombro dramático.
—Guau, y yo pensaba que era el único que podía leer mentes.
—Oh, ahora lees mentes, ¿verdad? —dije un poco divertida—. ¿Qué estoy pensando en este momento?
—Nop, lo siento, no funciona en ti —dijo casualmente mientras agarraba algunas sobras del refrigerador y las llevaba a la mesa.
—Uh-huh, ¿y por qué no?
—Porque tu cerebro funciona en una frecuencia diferente a la del resto de nosotros; una que solo puede ser escuchada por los extraterrestres en tu planeta de origen.
—Oh, claro, ¿tú dices leer mentes pero yo soy el extraterrestre?
—Tal vez si no pasaras todo tu tiempo leyendo, en realidad harías algunos amigos y tu cerebro se arreglaría solo.
—Lo que sea. Si puedes leer las mentes de otras personas, ¿entonces por qué no me dices lo que mis padres están soñando en el piso de arriba, o Emmett? —pregunté, preguntándome por qué demonios estaba siguiendo con la tontería.
—Tus padres no están soñando… están haciéndolo como conejos, pero tu papá se está imaginando a una supermodelo en el lugar de tu mamá. Y Emmett está lidiando con su erección mañanera.
Arrugué la cara y tuve que luchar contra las ganas de vomitar.
—Eres...
—Adorable, lo sé.
—¿Crees que fingir ser capaz de leer las mentes de las personas cuando están haciendo cosas sucias es adorable? —dije con incredulidad—. Y la gente piensa que yo soy rara.
—No, la gente piensa que eres rara porque crees que cosas como el sexo y la masturbación son "sucias". Sin embargo, no te preocupes por eso, todavía eres joven; estoy seguro de que crecerás y pensarás que el sexo no es malo... ya sea con una mujer o un hombre, con el tiempo llegarás allí.
—Oh, ¿ahora soy lesbiana? Ni siquiera tengo quince años; creo que está bien que nunca haya tenido novio. Y es perfectamente normal encontrar asquerosa la idea de mis padres teniendo sexo.
—No dije que eras lesbiana, solo que si lo fueras estaría perfectamente bien y no completamente inesperado. De hecho, apuesto a que Emmett preferiría eso, así no tendría que patear el trasero de cualquier perdedor con el que termines saliendo.
—Eres un idiota —dije amargamente, incapaz de pensar en una mejor respuesta. Toda la conversación había superado rápidamente el ser absurda y estaba cansada de perder mi aliento en ella. Realmente no podía esperar hasta ese verano cuando Edward y Emmett se graduarían y con suerte se irían del pueblo por un tiempo. Estaba en primer año y solo pasaría ese año con ellos en la escuela, pero eso era más que suficiente para mí. Ya estaba muy cansada de ser conocida como la hermanita de Emmett... preferiría no ser conocida en absoluto.
Agarré mi desayuno y un libro, y escapé de la espantosa presencia de Edward para ir a ver salir el sol en el columpio del porche delantero.
Un poco más tarde, Emmett y Edward salieron corriendo de la casa, dirigiéndose a donde fuera que se estuviera celebrando la gran reunión social del día, y por un momento, solo un breve segundo, deseé poder ir con ellos. Tal vez era un poco solitaria; tal vez era un poco cerrada porque en el fondo estaba un poco celosa de que ellos siempre tuvieran un lugar a donde ir y personas a las que ver. Yo no era extrovertida, y en su mayoría estaba cómoda en mi vida; pero momentáneamente me pregunté cómo sería ser como ellos.
—Bella, ¿qué estás haciendo aquí afuera? —me preguntó papá mientras salía de la casa cargando su equipo de pesca.
Levanté mi libro para mostrárselo.
Resopló.
—Es sábado, ¿por qué no vas a hacer… algo? Sal con tus amigos, ve de compras, cualquier cosa es mejor que lo que estás haciendo.
Puse los ojos en blanco.
—La mayoría de los padres preferirían que su hija adolescente no se metiera en problemas.
—Un poco de problemas nunca lastimó a nadie.
—Cierto, dile eso al señor Stanley —dije con una risa.
—Solo porque Jessica está embarazada, no significa que todas las adolescentes se meterán en esa clase de problema —respondió Charlie, un poco irritado. Jessica Stanley embarazándose en la secundaria fue el escándalo más grande de nuestro pequeño pueblo. Prácticamente fue noticia en el periódico. Todos los padres mantuvieron a sus adolescentes a un brazo de distancia durante algunos meses después de que se supo el chisme; de alguna forma deseaba que alguien más se embarazara, solo para volver a todos estando encerrados. La escuela secundaria apestaba en grande cuando los niños sentían que podían salirse con la suya en todo.
—Bueno, aun así no tengo ganas de hacer otra cosa aparte de la que estoy haciendo —le dije.
—Solo me preocupo por ti, Bella. No quiero que evites al mundo y un día despiertes y te des cuenta que tu vida ha pasado.
Resoplé. Ya me estaba cuestionando mi existencia, realmente no necesitaba que mi papá también lo hiciera.
—Lo sé, lo sé —respondió Charlie a mi evidente desaprobación de su comentario—. ¿Qué tal si pasas el día pescando con tu viejo?
—Gracias, pero no gracias —dije con una sonrisa, sabiendo demasiado bien que él ya sabía mi respuesta antes de hacer la pregunta.
—Sabes, aparte de socialmente, un poco de sol podría hacerte bien.
—No estoy interesada —reiteré.
Murmuró algo por lo bajo antes de finalmente decir adiós e irse por el día.
Me sentía como una completa perdedora. Incluso mi propio padre lo pensaba, lo que me puso mucho más molesta, tanto conmigo como con los demás. ¿Era tan malo que viera el mundo de forma diferente que la mayoría de los chicos de mi edad? Realmente debería haber nacido en un siglo diferente.
Pero esa breve conversación con mi padre fue definitivamente un punto de cambio para mí. De repente me decidí a hacer algunos nuevos amigos ese año y a obligarme a disfrutar de la compañía humana para variar, en lugar de solo la compañía de palabras ordenadas en novelas clásicas. Si no por otra razón, una vida social más ocupada me sacaría a mi familia de encima. Tal vez solo quería demostrarle a todos que podía hacerlo, que mi anti-socialismo era autoproclamado y no porque era rara o demasiado extraña para llevarme bien con otras personas.
Llamé a Rose.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer esta noche?
—Uh… ¿quién es?
Puse los ojos en blanco.
—Soy Bella.
—Sí, vi el identificador de llamadas, pero todavía no sé si creerlo.
—Ja, ja, muy gracioso. Entonces, ¿qué está pasando? ¿Alguna fiesta o reunión?
—Puedo hacer algunas llamadas y averiguar… ¿pero por qué quieres ir a una?
Dudé. ¿Por qué quería ir a una?
—Solo... porque sí. —No podía darle una respuesta mejor porque no tenía una. Si le decía que mi papá, y bueno, Edward, me hicieron sentir mal conmigo misma, así que iba a demostrar que podía, ella probablemente pensaría que era una perdedora aún más grande de lo que ya lo hacía.
—Está bien —dijo, probablemente pensando que si me cuestionaba demasiado sobre el tema, cambiaría de opinión—. Te recogeré como a las siete.
—Está bien.
—Oh, y Bella, usa algo sexy.
Puse los ojos en blanco de nuevo y realmente deseaba que pudiera verme.
No tenía nada sexy… sexy no era lo mío... pero obedientemente fui a mi clóset para ver lo que podía encontrar.
—¡Ugh, no tengo nada para ponerme! —grité de frustración. No me importaba impresionar a nadie, pero tampoco quería lucir como la estirada mojigata que era. Suponía que una parte de mí quería ser diferente. Solo por la noche, quería ser alguien diferente a mí y realmente encajar.
Así que hice lo impensable… fui al clóset de mi madre y pedí prestado uno de sus vestidos. Renée una vez había comentado cómo deseaba que fuéramos lo suficientemente cercanas para compartir ropa y contarnos todos nuestros secretos, pero siempre me resistí a la idea. Ella era una mujer de sociedad y se vestía como un ama de casa desesperada, siempre era vergonzoso para mí. Ya era bastante malo tener a todas las chicas en mi escuela babeando por mi hermano, pero tener a todos los tipos en el pueblo babeando por mi madre, era más que perturbador. Nunca había entendido cómo ella y mi humilde y de bajo perfil padre terminaron juntos en primer lugar.
Elegí uno de sus vestidos de coctel negro más ceñido, y de mala gana lo llevé a mi habitación para ponérmelo. Me miré en el espejo y realmente estaba gratamente sorprendida por la forma en que se pegaba a mi cuerpo en todos los lugares correctos, incluso me hacía ver como si tuviera pechos más grandes... pero después resoplé y me lo saqué, en su lugar me decidí por jeans y una camiseta sin mangas. Ese vestido no era yo, así que realmente era inútil intentarlo.
Rose y su vieja amiga, Maggie, llegaron temprano, a las seis y media, y tocaron la bocina del auto impacientemente cuando tardé demasiado en salir.
—Jesús, ¿qué te tomó tanto tiempo? —preguntó Rose frustrada mientras salía del asiento del pasajero para dejarme subir a la parte de atrás.
—Dijiste a las siete —dije defensivamente.
—Entonces, deberías haber estado lista a las cinco… yo lo estaba.
Le rodé los ojos.
—Lo siento, la próxima vez mantendré mi bolso en mi hombro toda la tarde y me aseguraré de dejar las llaves de mi casa en la cerradura, así todo lo que tengo que hacer es girarla y salir.
—De acuerdo —dijo ella con seriedad.
—¿Por qué cierras con llave la puerta de tu casa cuando sales, de todos modos? Tu papá es el jefe de policía, ¿quién querría entrar a robar en tu casa? —preguntó Maggie.
—Cualquiera que odie al jefe de policía.
Ella pensó en eso por un momento.
—Oh... cierto.
Cuando llegamos a la casa de la fiesta había tantos autos que tuvimos dificultades encontrando un lugar para estacionar, y me pregunté cuál era el código de seguridad en esta zona para tal cosa... Dios, era tan perdedora.
Cuando finalmente encontramos un lugar y salimos del auto, Rose notó mi atuendo.
—¿Qué demonios estás usando? Te dije que te vistieras sexy.
—Esta camiseta es ceñida —discutí. Generalmente solo la usaba como una camiseta interior, así que por lo menos no me puse mi franela sobre ella como habría preferido.
Rose resopló, pero dejó el tema.
—Oye, mira, tu hermano está aquí —dijo Maggie mientras caminábamos hacia la casa. El jeep de Emmett era inconfundible con sus monstruosas llantas elevadas y la silueta de una mujer en el guardabarros; todos siempre sabían cuando Emmett estaba alrededor.
—Genial —dije sarcásticamente, pero en realidad estaba feliz de que él estuviera aquí. Él tendría la oportunidad de verme con "amigos", así tal vez se lo mencionaría a mis padres y me dejarían de molestar.
La fiesta era todo lo que esperaba: ruidosa, multitudinaria y llena de alcohol y personas fumando yerba. Después de cinco minutos, ya me estaba arrepintiendo de mi decisión de ir.
—¿Bella? —preguntó Emmett cuando nos cruzamos. Él tenía un trago en una mano, y una chica borracha colgando de la otra—. ¿Qué mierda estás haciendo aquí?
—Estoy de fiesta —dije sin emoción.
—¿No deberías estar en casa tejiendo o algo así? —preguntó.
—No tejo —dije molesta. Me encontré curiosamente buscando a Edward; aunque nunca lo admitiría, quería que él me viera allí, así también dejaría de pensar que era una perdedora—. ¿Dónde está tu lacayo?
—¿Eh? —preguntó Emmett, teniendo dificultades para concentrarse en algo en ese momento.
—Edward. No estoy acostumbrada a verte sin él; generalmente están unidos por la cadera.
—Oh, probablemente está en algún lado teniendo sexo. Para eso son las fiestas —dijo con una risa, pero después de repente se puso serio—. Tienes que ir a casa.
De repente alguien me chocó desde atrás, lo que casi me tiró.
—Guau —dije, tratando de equilibrarme.
—¡Qué demonios, idiota! —le gritó Emmett al tipo—. ¡Mira por dónde vas, esa es mi hermana! —dijo protectoramente. Emmett por lo general prefería no reconocerme en público, pero cuando alguien me molestaba, incluso accidentalmente, él no iba a soportarlo y dejarlo pasar.
—Por el amor de Dios, ¡no lo hizo a propósito! —le grité a mi hermano.
—Nadie te empuja —dijo severamente—. Ahora, vete a casa. No perteneces aquí.
—¡No me voy a ir! Estoy tratando de divertirme como todos los demás aquí —dije irritada. Pero no fui allí para pasar el rato con mi hermano, así que me di la vuelta y me alejé de él.
Busqué a Rose, pero cuando la encontré, estaba besándose con un chico cualquiera, así que decidí no molestarla. Dios, solo quería ir a casa. De todos modos, ¿a quién estaba engañando?, todos los que me miraban mientras caminaba sin rumbo sabían que no pertenecía allí. Pero ya que vine con Rose y Maggie, y no parecía que estuvieran listas para irse pronto, decidí simplemente sentarme en el porche y leer uno de los libros electrónicos en mi teléfono.
Había leído dos capítulos cuando de repente hubo una conmoción dentro de la fiesta, y después un grupo de personas se tropezó afuera. Estaba sorprendida de ver a Emmett en el centro de ellas; estaba encorvado sobre los hombros de Edward y de otro tipo mientras se dirigían al jeep de Em.
—¿Qué está pasando? —pregunté mientras me apresuraba para alcanzarlos.
—Nada, solo bebió un poco demasiado —dijo Edward despectivamente. Pero Emmett se veía más que un poco borracho... estaba completamente perdido.
—¿Un poco demasiado? —pregunté con incredulidad. No había estado afuera tanto tiempo, así que estaba sorprendida de que él se hubiera emborrachado en tan poco tiempo.
—Nah, está bien —insistió Edward.
Pero Emmett no estaba bien. De repente comenzó a temblar y sus ojos se pusieron en blanco. El otro tipo lo soltó automáticamente y Edward no era lo suficientemente fuerte para soportar su gran complexión solo mientras se convulsionaba, pero a pesar de eso se negó a soltarlo. Los dos cayeron al piso mientras yo observaba confundida y sin poder hacer nada.
—¡Oh Dios mío!
—¡Emmett! —le gritó Edward mientras continuaba sosteniendo su cabeza lo mejor que podía—. ¡Emmett, vamos, hombre!
—¿Qué está pasando? —grité.
—¡No lo sé! —dijo Edward en pánico—. ¡Ve a conseguir ayuda, idiota! —le gritó al otro tipo allí.
—No podemos llamar al 911 —le dijo el tipo—. La policía vendrá y hay un montón de yerba allí dentro.
—Jesucristo —murmuró Edward para sí mismo—. Me importa una mierda, ¡llama una jodida ambulancia!
Pero entonces, tan rápido como empezaron, las convulsiones de Emmett se detuvieron y recobró la conciencia... bueno, más o menos.
—¿Qué está pasando? —preguntó atontado.
Edward soltó una risa de alivio.
—Hombre, creo que tomaste alcohol malo o algo así.
—Ugh, me siento como la mierda —murmuró Emmett.
—Sí, te ves como la mierda, también. Mejor te llevamos al hospital para asegurarnos que estás bien —le dijo Edward.
—Nah, estoy bien —dijo Em mientras trataba de sentarse, pero todavía estaba tan atontado que tuvo que acostarse de nuevo.
—Amigo, podrías tener intoxicación por alcohol o algo así, quiero decir, estabas vomitando y luego comenzaste a convulsionar... —Edward negó con la cabeza lentamente—. Eso no está bien, necesitas ir a revisarte.
—Mi papa va a matarme —Emmett resopló débilmente—. Todavía estoy con el agua hasta el cuello por la última fiesta a la que asistí.
—Te cubriré —dije, sorprendiéndolos tanto a ellos como a mí. Él me asustó más de lo que me gustaría admitir, así que suponía que me sentía caritativa en ese momento—. Les diré que estaban en casa. A mamá y papá no les importa tanto si bebes en casa, ¿verdad?
—Todavía les importa, pero no tanto… gracias, Bella —respondió Emmett en voz baja.
Decidí que sentarme en una sala de espera de Urgencias por horas era mejor que pasar toda la noche en una ruidosa fiesta, así que decidí ir con ellos. Edward iba a manejar el jeep de Emmett hasta allí y yo me subí atrás, pero fue difícil meter a Em en el asiento del pasajero. Tenía que admitirlo, me reí un poco cuando requirió de tres chicos para empujarlo adentro. Que se aguantara por nunca estar satisfecho con la elevación de la cosa en primer lugar.
Edward manejó como alma que lleva el diablo hacia Forks Mercy, y sentada en el asiento trasero de esa cosa tenía que ser el viaje más movido en el que alguna vez había estado.
—¡Baja la velocidad! —le grité.
—Esta es una emergencia, Bella, las personas van rápido en las emergencias —respondió Edward sin alterarse.
Emmett gimió.
—¡Ves, estás haciendo que se enferme! —discutí.
—Ya está enfermo, por eso estoy tratando de llevarlo al hospital lo más rápido posible. Deberías haberte quedado en la fiesta si estabas tan nerviosa por la conducción rápida.
—No hay forma en el infierno de que hubiera dejado a mi hermana de catorce años allí —se quejó Emmett débilmente.
No podía ver la cara de Edward, pero estaba segura de que puso los ojos en blanco ante su comentario.
Después de llegar al hospital, acompañamos a Emmett a Urgencias y me sorprendió lo pálido que estaba. Él mantenía su brazo sobre el hombro de Edward para sostenerse y estaba medio caminando, pero todavía se veía horrible.
Me paré ahí y escuché a Emmett y Edward describir sus síntomas a la enfermera de admisiones, y me sorprendió cuando mencionaron que él se había estado sintiendo enfermo por algunas semanas, sin embargo, supuse que estaban elaborando un poco la verdad solo para que no asumieran automáticamente que estaba relacionado con el alcohol. Eran idiotas. Deberían haberse dado cuenta que los doctores podrían descubrir que estaban mintiendo.
Después de que ingresaron a Emmett, Edward y yo nos sentamos en la sala de espera en un incómodo silencio. Sabía que llevaría un tiempo, así que saqué mi teléfono y comencé a leer mi libro de nuevo. Nunca pensé en llamar a mis padres, pero cuando ellos entraron a la sala una hora más tarde, me sentí un poco culpable por no pensar antes en ellos. El hospital debió haberlos llamado.
—Bella, ¿qué estás haciendo aquí? —me preguntó mamá, sorprendida de que estuviera allí.
—Oh, bueno, estaba con Emmett cuando se enfermó —expliqué vagamente.
—Bueno, no tiene sentido que te quedes más tiempo, es tarde —dijo mi papá, y luego miró a Edward—. ¿Te importa llevarla a casa?
—Claro, Charlie, no hay problema —respondió Edward.
Edward todavía tenía las llaves de Emmett, así que nos llevó a casa, suponiendo que mis padres llevarían a Em a casa en unas horas, después que descubrieran lo que estaba mal con él, a menos que...
—¿De verdad crees que tiene intoxicación por alcohol? —le pregunté a Edward en voz baja cuando llegó a la calle de mi casa.
Se encogió de hombros.
—No se ha estado sintiendo muy bien últimamente, tal vez tiene gripe.
—Si realmente creías que solo tenía gripe, ¿entonces por qué insististe en llevarlo al hospital? —cuestioné.
Edward se estacionó en mi camino de entrada y apagó el motor del jeep.
—Bueno, para ser sincero, nunca antes vi a nadie convulsionar así, y eso como que me asustó un poco.
Asentí.
—Sí, eso fue bastante aterrador —admití—. Si es intoxicación por alcohol... ¿qué le pasará?
—No tengo idea… pero tu papá va a matarlo.
—Eso si él sobrevive —dije distraídamente.
—Él va a estar bien —dijo Edward con confianza—. En los hospitales saben cómo tratar la intoxicación por alcohol. Es tu papá la verdadera amenaza.
—Por favor —dije sarcásticamente—. Emmett es el orgullo de mis padres; él nunca se mete en problemas reales por nada. Mi papá puede gritarle, pero dudo que tengas que preocuparte porque tu compañero de copas esté fuera de juego por mucho tiempo. No creo que haya estado castigado un día de su vida.
—Bueno, espero que no, beber nunca es tan divertido sin él —bromeó, sin embargo estaba bastante segura de que hablaba en serio al mismo tiempo.
Negué con la cabeza hacia él y después salí del auto.
—No tienes que venir adentro por mi beneficio —dije irritada cuando Edward me siguió hasta la puerta.
—No, me voy a quedar aquí esta noche —dijo casualmente.
—¿No te van a extrañar tus padres? —pregunté amargamente.
—No creo que nadie pueda extrañarme tanto como tú lo harías si no estuviera aquí —bromeó.
Cuando entramos, decidí que había sido una noche lo suficientemente larga, así que me fui a la cama. Edward, supuestamente, dormiría en el sofá.
Me sorprendió que mis padres no estuvieran en casa cuando desperté en la mañana.
—¿Llamó mi papá? —le pregunté a Edward. Él ya estaba asaltando el refrigerador, lo que no me importaba por el momento.
—No, no he tenido noticias de ellos —dijo casualmente.
—Dios, eso es raro.
Decidí llamar a mi mamá, pero cuando fue directamente al buzón de voz, le mandé un mensaje de texto.
Todavía, sin respuesta.
Dos horas más tarde, la puerta se abrió y mi papá entró luciendo absolutamente horrible.
—Hola, ¿dónde están mamá y Emmett? —le pregunté, preguntándome por qué estaba solo.
—Todavía están en el hospital. Voy a regresar pronto, solo vine a casa a comprobarte —dijo distraídamente. Algo definitivamente estaba mal.
—Charlie, ¿qué está pasando? —preguntó Edward.
Charlie giró su cabeza hacia mí y negó lentamente.
—¿Papá? —pregunté preocupada.
Y entonces lo perdió. Nunca había visto a mi padre llorar, pero él se quebró y sollozó más fuerte de lo que había escuchado a alguien llorar antes. Edward y yo nos miramos completamente horrorizados, y luego corrí al lado de mi padre y lo abracé mientras dejaba salir todo.
No entendía qué estaba pasando exactamente, pero tenía la sensación de que nuestras vidas nunca volverían a ser las mismas…
¡Hola!
Muchas gracias por el recibimiento que le dieron a la historia, espero que me sigan acompañando. ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?
Me alegro que la mayoría haya leído las traducciones de Andri, Moon Scars es uno de mis fics favoritos.
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: freedom2604, sandy56, Maryluna, Pili, Belén, saraipineda44, krisr0405, Kriss21, Kat, cavendano13, patymdn, torrespera172, Cary, somas, leahdecall, mirylion, rociolujan, Jade HSos, caritofornasier, carolaap, libbnnygramajo, Tata XOXO, Lizdayanna, Melany, EmmaBe, liduvina, kaja0507, MontseZDiaz, Ele, Itzel Lightwood, jupy, calvialexa, tulgarita, Noelia, OnlyRobPatti, crysty Katy, Eli mMsen, Elizabeth Marie Cullen, alejandra1987, Lady Grigori, Techu, debynoe12, y los Guest.
¡Hasta el próximo capítulo!
