Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 8641927 /1/ Against-the-Odds


Capítulo 2: Silencios

No podía creerlo.

Simplemente no podía ser real.

Emmett era un gran chico fuerte, tan lleno de vida, ¿cómo podía tener leucemia?

Y ese fue el momento en el que el tiempo se detuvo.

Fue como si todos dejáramos de respirar e hiciéramos un voto silencioso de no comenzar de nuevo hasta que Emmett estuviera sano.

Después que mi papá se obligó a calmarse, pareció tener una nueva determinación de no mostrar sus emociones de nuevo, al menos no a mi alrededor. Él siempre era la roca de nuestra familia, y tenía que mantenerse entero por nuestro bien.

Me dio algo de dinero para pedir una pizza para la cena de esa noche, y luego regresó al hospital, dejándonos a Edward y a mí solos en casa una vez más. Pero por primera vez, no peleamos. No discutimos, él no se burló de mí, y ni siquiera me importó que estuviera allí. De hecho, en realidad estaba agradecida de no estar sola en ese horrible momento de confusión e impotencia.

Pero no hablamos en absoluto. Solo nos sentamos en la sala por un periodo de tiempo indefinido, congelados en el lugar, simplemente mirando fijamente la pantalla delante de nosotros. ¿Siquiera estaba encendida? No podía estar segura.

No tenía idea por cuánto tiempo nos sentamos ahí, pero cuando sonó el teléfono, salté de repente sin pensarlo o decirle a mi cuerpo que lo hiciera. No estaba realmente despierta de la pesadilla, pero el sonido fue definitivamente como un despertador, obligándome a moverme después de haber sido nada más que una estatua viviente por mucho tiempo.

—¿Hola? —pregunté. Ni siquiera miré el identificador de llamadas, solo respondí automáticamente, esperando que fuera uno de mis padres con mejores noticias. Que el diagnóstico solo fue un horrible error, o que confundieron los resultados de Emmett con los de otra persona. Eso era lo que sinceramente esperaba escuchar.

—Bella… ¿cómo estás? —La voz de papá llegó por el teléfono sonando áspera y tensa—. Soy papá —dijo inesperadamente, como si ya no reconocería su voz… pero tal vez lo estaba diciendo más para sí mismo, para obligarse a volver a alguna forma de realidad después de un día tan terriblemente irreal.

—Lo sé, papá, ¿cómo está Em? —pregunté.

Tomó una respiración profunda.

—Está bien —dijo, y mi corazón se aceleró. Lo sabía, sabía que estaba bien.

—¿Entonces cuándo vuelven a casa?

—En un rato. Hemos estado en pruebas y reuniones todo el día sobre cómo proceder.

—¿Proceder? No entiendo.

—Con el tratamiento —explicó—. Nuestro plan para luchar contra esta cosa.

—Pero… Pero ¿acabas de decir que estaba bien? —cuestioné.

—Él está bien por el momento, pero… no es bueno, Bella… definitivamente no es bueno.

Y justo así, volví a sentirme completamente impotente.

—Mira, tengo que volver, estaremos en casa en un rato —dijo, y luego colgó sin darme la oportunidad de preguntar algo más o siquiera despedirme. Tenía muchas preguntas, y sin respuestas, me sentía muy perdida.

—¿Qué dijo? —me preguntó Edward con ansiedad. Ni siquiera sabía que él estaba parado ahí hasta que habló.

—No dijo mucho —le dije.

—Bueno, ¿qué dijo? —preguntó de nuevo.

—No mucho —repetí. Ni siquiera podía comprender nada para darle sentido.

—Hablaste con él durante dos minutos, ¿qué dijo, Bella? —preguntó Edward, irritado por mi falta de información.

—¡No dijo nada! —le grité, y a pesar de la bruma entumecedora en la que estaba perdida, podía sentirme comenzando a temblar.

Me miró por un momento, y justo cuando estaba segura que iba a presionar el tema un poco más, me sorprendió asintiendo lentamente y luego caminando de regreso al sofá para volver a su anterior estado congelado… Y yo seguí su ejemplo e hice lo mismo.

De alguna manera, la habitación se oscureció, como si el mundo todavía estuviera girando a pesar de que el tiempo permaneciera inmóvil, y después el picaporte de la puerta principal comenzó a moverse antes de que se abriera lentamente.

Edward y yo robóticamente giramos la cabeza hacia el sonido.

—Hola —dijo Charlie en voz baja cuando entró.

—Papá, hola, ¿cómo…? —Pero no necesité preguntarle a Charlie cómo estaba Emmett, porque él y nuestra madre entraron por la puerta justo detrás de él.

—Ve directo a la cama —le dijo mamá a Emmett en voz baja.

—No soy un jodido niño, mamá —le respondió Emmett amargamente.

—Ha sido un día muy largo y necesitas descansar —insistió Renée.

—¡He estado descansando! —le espetó—. Ahora estoy muy descansado y necesito un poco de jodido aire fresco. —Emmett se giró sin decir nada más, y caminó directamente hacia la puerta. Charlie miró a Edward de una manera casi suplicante, y Edward respondió saltando del sofá y siguiendo a Emmett afuera.

—¡Charlie, detenlo! —dijo Renée enojada.

Él tomó una respiración profunda.

—Déjalo ir.

—¿Qué? —preguntó con incredulidad—. Está enfermo.

—Sí, está enfermo… Y solo se va a poner más enfermo. Dejémoslo salir mientras todavía puede. Edward está con él, se asegurará de que esté bien.

—Oh, claro, Edward es el epítome de la responsabilidad —espetó ella.

—Renée, mira, sé que tienes miedo en este momento, Dios sabe que yo también, pero no podemos evitar que él viva mientras… —Charlie me miró y dejó su oración inconclusa. Cerró los ojos con fuerza, asumía que para tratar de controlar sus emociones, y luego miró directamente a Renée—. A partir de ahora, se le permite salir. Cualquier cosa que lo pueda distraer de esto, está más que bien para mí. —Y la discusión terminó. Charlie subió las escaleras y escuché la ducha abrirse.

Renée todavía estaba echando humo a mi lado, y entonces cambió su ira y frustraciones a la única cerca… yo.

—¿Por qué esta casa es un desastre? ¿Qué has estado haciendo todo el día?

—Yo… uh…

—¡No me des esa actitud! —me gritó.

—Lo siento —murmuré.

—¡Limpia ahora! Luego prepárate para ir a la cama; tienes escuela mañana.

¿Escuela? Parecía casi un concepto extraño en ese momento.

—Está bien —dije no más fuerte que un susurro. La casa no era realmente un desastre, Renée estaba asustada y lo entendía, así que decidí dejarlo pasar y estar de acuerdo con lo que ella quisiera en ese momento.

Emmett no volvió a casa esa noche, pero se presentó en la escuela a la mañana siguiente, y él y Edward actuaron como si nada fuera diferente. En el recreo los encontré riendo y bromeando con sus otros amigos en su lugar habitual, pero decidí seguir el ejemplo de mi papá y dejarlo tranquilo. Estaba preocupada por él, pero no iba a comenzar a atosigarlo como lo hacía mamá, y era en cierto modo un alivio verlo actuar tan normal.

Las siguientes semanas fueron extrañas. La vida continuó normalmente: mis padres trabajaban mucho, Emmett y Edward salían de fiesta y perdían el tiempo, y yo pasaba mi tiempo libre leyendo. Pero simplemente no entendía nada de eso. Si Emmett estaba tan enfermo, ¿por qué no estaba en el hospital recibiendo tratamiento, y por qué no estábamos todos junto a su cama rezando por su recuperación?

Pero entonces comencé a notar sutiles diferencias en la apariencia de Emmett. Su piel estaba manchada y comenzó a verse casi hinchado.

—Entonces… ¿alguien va a decirme qué está pasando? —pregunté durante una rara cena familiar. No podía recordar la última vez que todos nos sentamos juntos, y para ser honesta, me asustó un poco.

—Nada está pasando, solo quería tener una agradable cena familiar —dijo Renée con falsa indiferencia.

Me giré hacia Emmett.

—¿Dónde está Edward? Siempre está aquí a la hora de la cena.

—Es una cena familiar, Bella —me saltó Renée—. ¿Por qué no podemos tener una cena solo los cuatro?

—Podemos, solo me preguntaba —murmuré en tono de disculpa. Mi madre definitivamente estaba en el borde, y era mejor no molestarla aún más.

No sentamos con el sonido de nuestros tenedores rapando y golpeando contra nuestros platos como el único ruido en la habitación. De vez en cuando, mi padre resoplaba, y mi madre suspiraba, e incluso Emmett soltaba una queja en voz baja, pero nadie habló hasta que la comida estaba a punto de terminar.

Pero no podía soportarlo por un momento más.

—¿Por qué nadie me dice lo que está pasando con la leucemia de Emmett? —pregunté frustrada. No era una pregunta dirigida a nadie en particular, pero todos sabían mucho más que yo y me dejaron completamente en la oscuridad.

Mis padres se giraron y me fulminaron con la mirada como si acabara de decir una mala palabra, y suponía que "leucemia" se había convertido en una mala palabra en mi familia desde el diagnóstico de Emmett.

—Tengo leucemia mielógena crónica —dijo Emmett inesperadamente—. He estado tomando medicamentos que tienen esto como un efecto secundario —dijo mientras señalaba a las manchas y la hinchazón en su cara—. Pero la buena noticia es que si soy afortunado viviré otros cinco años.

—¡Emmett! —lo reprendió mamá con emoción.

—No, mamá, Bella tiene razón. ¿Por qué no podemos hablar de eso? ¿Por qué no le hemos contado nada a ella? Es estúpido. Decirlo en voz alta no va a hacer que sea más real. La enfermedad está ahí, sin importar si lo queremos admitir o no.

—Espera, ¿qué quisiste decir con esa cosa de los cinco años? —pregunté confundida.

—Eso no significa nada —dijo mamá rápidamente—. Esos son solo números aleatorios que los doctores largan para asustar a la gente.

—Mamá —dijo Em irritado.

—Renée, Bella es lo suficientemente mayor para saber la verdad —le dijo Charlie.

Ella luchó para contener las lágrimas mientras negaba con la cabeza.

—Bueno, no voy a sentarme aquí y escuchar esto en este momento. No puedo. Solo... —Dejó su oración inconclusa cuando se levantó de la mesa y se fue arriba.

Emmett y Charlie tenían una mezcla de enojo y simpatía mientras veían a Renée irse, y luego mi hermano tomó una respiración profunda y continuó explicando su condición.

—Bueno, definitivamente no es el tipo más común de leucemia, así que eso... apesta, y sin tratamiento solo puedo esperar vivir cinco años como máximo, pero al menos es una forma más lenta de la enfermedad, así que tengo algo de tiempo para encargarme de algunas cosas antes de...

—Pero estás recibiendo tratamiento —lo interrumpí—. Acabas de decir que estás tomando medicamentos, ¿verdad?

—Sí, está tomando medicamentos, y con suerte funcionará —dijo Charlie.

—¿Pero qué si no lo hace? —pregunté, de repente preocupada por la forma en que Charlie dijo "con suerte funcionará", como si no fuera seguro.

—Entonces intentamos algo más... y luego otra cosa hasta que algo funcione —dijo Charlie con confianza.

—¿Pero solo tenemos cinco años? —cuestioné.

—Es solo un marco de tiempo general —dijo Charlie rápidamente—. Emmett estará mejor para entonces.

—Sí, no te preocupes —dijo Em casualmente, y después me picó en el costado—. ¿Desde cuándo te preocupas tanto por mí, de todas formas?

—Eres mi hermano —dije simplemente.

Él asintió comprendiendo.

—No, lo entiendo. Gracias, hermana, pero no tienes que preocuparte. Voy a estar bien, espera y verás.

Me sentía un poco mejor acerca de la situación, pero extrañamente me sentía peor al mismo tiempo, especialmente cuando Emmett tomó su plato de comida apenas tocado y lo vertió en un recipiente de plástico.

—¿No tienes hambre? —pregunté mientras Charlie le lanzaba una mirada de desaprobación.

—A veces es difícil comer con este medicamento —explicó despectivamente. Puso el recipiente en una bolsa de plástico y después se giró para irse.

—¿A dónde estás llevando eso, a un refugio de indigentes? —bromeé.

—Nah, Edward está esperando afuera.

—Bueno, también dale un poco de pan de ajo —le dijo Charlie.

—Está bien, nos vemos —dijo Emmett después de agarrar el pan y echarlo en la bolsa y luego irse.

—¿Realmente va a estar bien? —le pregunté a papá después de unos momentos de pesado silencio.

—Tenemos que creer que lo estará —respondió Charlie.

Asentí.

—¿Qué pasa con Edward esperando afuera?

Charlie negó con la cabeza.

—Tu madre quería una "cena familiar"; para lo que sirvió con ella huyendo arriba así —se quejó.

—¿Por qué Edward no come en su casa? —pregunté.

—No todos son tan buenos cocineros como Renée —bromeó Charlie, y luego se puso de pie para limpiar la mesa.

—Aun así es raro —murmuré, sobre todo para mí. Pensando en ello, realmente no sabía nada sobre el hogar o la familia de Edward. Él siempre fue solo una presencia molesta en nuestra casa desde que podía recordar, y nunca pensé seriamente sobre ello. Uno pensaría que sus padres lo querrían en su casa de vez en cuando, pero pensándolo bien, mi familia tampoco había sido muy buena en tiempo familiar últimamente, así que suponía que no tenía derecho a hablar.

Aunque trataba de no preocuparme por Emmett, no podía evitarlo. No importaba que no fuéramos cercanos como hermanos, él todavía era mi hermano y no podía imaginar mi vida sin él. Si los medicamentos funcionaban o no, de repente nuestras vidas parecían moverse a un ritmo rápido. Teníamos cinco años. Cinco años para que Emmett se mejorara antes de que lo perdiéramos para siempre.


¡Hola!

Bueno, ya sabemos un poco más de lo que le pasa a Emmett, esperemos que sí encuentren un tratamiento que funcione. ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?

Algunas aclaraciones: Edward es el mejor amigo de Emmett, creo que quedó claro en el capítulo anterior, pero quizás el summary confunde un poco. La autora dice que se tomó muchas libertades con respecto a la enfermedad y a otros temas que van a ir surgiendo, así que tengan eso en cuenta, y siempre recuerden que esto es ficción. Dicho eso, espero que sigan disfrutando la historia.

Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: krisr0405, Lizdayanna, terewee, patymdn, tulgarita, Ele, cary, cavendano13, somas, carolaap, Maryluna, ONLYROBPATTI, freedom2604, rociolujan, Liz Vidal, Yoliki, Kriss21, melany, bbluelilas, Belli swan dwyer, Sully YM, liduvina, Kat, Marie Sellory, jupy, saraipineda44gm, Lady Grigori, Noelia, libbnnygramajo, kaja0507, Paola Lightwood, Jade HSos, alejandra1987, saraipineda44, Tata XOXO, crysty Katy (Bella tiene 14, y esto ocurre dos años antes que el prólogo), Meli. A, Techu, calvialexa, Adriana Molina, Little Whitiee, Chayley Costa, y los Guest.

¡Hasta el próximo capítulo!