Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 8641927 /1/ Against-the-Odds
Capítulo 4: Sola
Mi relación con Emmett definitivamente había mejorado desde nuestra visita a Chuck E Cheese, y estaba tratando de tolerar más a Edward, pero a veces simplemente no podía controlar mi irritación con él.
—¿Qué está pasando? —pregunté confundida cuando entré a la casa una tarde. Emmett había estado faltando mucho a la escuela desde que comenzó la quimioterapia; estaba tan enfermo todo el tiempo que le era difícil ir. Edward actuaba como si él también estuviera enfermo y nunca se presentaba a menos que Emmett estuviera allí; lo que era bastante ridículo. Generalmente cuando llegaba a casa Em estaba durmiendo y Edward a menudo estaba entado perezosamente en el sofá viendo televisión, pero ese día fue una historia completamente diferente.
Toda la casa estaba llena de humo maloliente, y las risas en la cocina dejaban en claro lo que estaba pasando. Marché directamente allí, y estaba absolutamente consternada.
—¿Qué demonios están haciendo? —pregunté con indignación. Emmett y Edward se estaban pasando un porro entre ellos, y ni siquiera estaban tratando de ocultarlo.
—¡Bienvenida a casa, Bella! —dijo Emmett teatralmente mientras agitaba sus brazos frente a él como un idiota.
—¿Por qué le diste hierba? —le grité a Edward—. ¡Está enfermo, idiota!
—¿Hierba*? —dijo Emmett con una risa antes de correr hacia la alacena y sacar una olla*—. Hierba. ¿Lo entiendes, Bella? Hierba.
—Sí, lo entiendo —dije irritada, y luego me volví hacia Edward—. ¿Qué demonios está mal contigo? Algo como esto tiene que ser horrible para su enfermedad. ¡¿Cómo puedes ser tan, tan... estúpido?!
—Espera, Bella, no tengo idea de lo que estás hablando —respondió Edward lentamente y arrastrando las palabras—. Estás hablando muy rápido para que entienda.
—Mi papá seriamente va a matarte, y él va a estar en casa en cualquier momento —le dije a Edward.
—Bella, Bella, Bella... Oye, tu nombre tiene la palabra "Bell" en él —dijo Emmett con una risa.
Puse los ojos en blanco, y luego fui a abrir más las ventanas.
—Deshazte de esa mierda antes de que papá llegue aquí.
—Relájate, hermanita —dijo Emmett, finalmente pareciendo tener un pensamiento algo coherente—. Está todo bien.
—¡No está todo bien! Tienes cáncer; lo último que necesitas es que tu idiota mejor amigo te drogue. —Y entonces escuché la patrulla de mi padre estacionarse en el frente—. Genial, ahora papá va a ver esto —dije preocupada.
Hice lo mejor que pude para sacar el humo por la ventana, pero ya era demasiado tarde, mi padre entró y nos miró con severidad.
¡Mierda!
—¡Maldita sea, Emmett! Te dije que lo mantengas lejos de Bella —dijo Charlie inesperadamente—. Y por el amor de Dios, ¡hazlo afuera!
—Espera, ¿sabías que él estaba fumando hierba y en realidad estás de acuerdo con eso? —pregunté confundida.
Edward y Emmett comenzaron a carcajearse, pero Charlie y yo los ignoramos.
—Es marihuana medicinal, tiene una receta de su doctor para ayudarlo con los efectos secundarios de la quimioterapia —explicó papá—. Por supuesto, se suponía que lo hiciera afuera.
—Está lloviendo —dijo Emmett entre risas.
Charlie negó con la cabeza.
—Supongo que tendremos que conseguir un filtro de aire para tu habitación... no para la cocina —dijo sugestivamente—. Y tu receta no era para ser compartida —añadió antes de sacar el porro de la mano de Edward.
—Oh, hombre, drogarse solo no es divertido —se quejó Emmett.
—No se supone que sea divertido, hijo —respondió, y después se giró hacia Edward—. Ya no más. Especialmente no en mi casa.
—Mejor lo arrestas ahora, papá —bromeó Emmett—. No hay forma de que Edward pueda parar.
Charlie solo puso los ojos en blanco, y luego fue al refrigerador a buscar un bocadillo.
—¿Eso es todo? —pregunté con incredulidad—. ¿Ni siquiera te importa que se estén drogando?
—Bella, es medicinal —repitió.
—Pero no para Edward. —No estaba tratando de presionarlo para que arrestara a Edward o algo así; solo estaba legítimamente sorprendida por la falta de interés de mi padre en el tema. ¡Él era el jefe de policía, por el amor de Dios!
—No lo volverá a hacer —me aseguró Charlie—. Esta es su primera y única advertencia.
—Te doy mi palabra —dijo Edward con una sonrisa cursi—. No en tu casa.
Emmett se rio.
—Sí, solo iremos afuera la próxima vez... Oh, tal vez en el auto.
Charlie masculló algo ininteligible, pero por lo demás, dejó pasar sus comentarios. Simplemente no podía creerlo.
—Eres un idiota —le articulé a Edward detrás de la espalda de mi padre, pero él solo respondió riéndose aún más.
…
Durante los siguientes meses, Emmett parecía estar mejor. Recuperó su energía e incluso regresó a la escuela el tiempo suficiente para graduarse. Tenía que admitirlo, definitivamente estaba orgullosa de mi hermano. No puede haber sido fácil mantener sus calificaciones mientras se sometía al tratamiento, pero de alguna forma lo logró. Incluso Edward se graduó, con lo que no podía evitar preguntarme si Emmett lo dejó copiar de alguna manera; él nunca parecía ir a la escuela lo suficiente para tener los créditos, y no tenía la excusa de estar enfermo como Emmett.
Pero al final de ese verano, la enfermedad de Emmett dio un giro agresivo. La quimioterapia no estaba funcionando, y parecía que conseguiría mi viejo deseo de que él se fuera después de la graduación. Era un deseo del cual deseaba poder retractarme. Mis padres decidieron que sería una buena idea enviar a Emmett a un centro de cáncer en Phoenix.
—Es el mejor en el país —le dijo Charlie a Emmett.
—Pero, papá, no quiero estar tan lejos de casa. Quién sabe cuánto tiempo estaré allí. Leí en su página web que una chica estuvo allí por seis años.
—Ahora eres un adulto, Emmett, así que es tu decisión, pero este lugar tiene el mejor porcentaje de pacientes en remisión. Solo piénsalo. De todas formas estabas planeando ir a la universidad, solo pretende que es eso.
—¿Pretender? Claro —dijo Emmett sarcásticamente—. No soy mamá; no puedo cerrar los ojos y creer que soy invisible.
—No quise decir eso —dijo Charlie defensivamente—. Pero no es como si estuvieras planeando quedarte en Forks para siempre.
—No, Edward y yo estábamos planeando mudarnos a Las Vegas y apostar para vivir —bromeó Em.
—Solo piénsalo por un tiempo. Puedes hacer lo que quieras después de entrar en remisión, pero hasta entonces, necesitas concentrarte en mejorar.
—No quiero estar... solo —admitió finalmente Emmett con emoción.
—Oh, hijo, no lo estarás —dijo Charlie con emoción antes de rodearlo con sus brazos y abrazarlo con fuerza.
Observar su intercambio definitivamente me llegó, y me encontré llorando con ellos. Nada de esto era justo. Emmett debería estar empacando para la universidad, no empacando para un centro de tratamiento de cáncer. Debería estar ejercitándose y poniéndose fuerte, no perdiendo peso y debilitándose tanto que le era difícil levantarse de la cama en las mañanas. Nunca pensé que vería a mi hermano tan frágil, y me asustó hasta la muerte.
Emmett terminó aceptando ir, pero era difícil... para todos nosotros.
—Odio que no voy a estar aquí para asustar a cualquier chico que pueda mirarte —me dijo Emmett mientras se preparaba para irse.
Sonreí.
—No tengo interés en citas —le dije con honestidad.
—Tal vez todavía no... pero ahora estás en segundo año; estás creciendo y una vez que te des cuenta que has pasado tu etapa de patito, tendrás mucha más confianza en ti.
—¿Etapa de patito? —pregunté confundida—. Oh... Swan*, lo entiendo —dije con una risa.
—No es una broma —bromeó Em—. Todos los Swan son hermosos, Bella.
—Emmett, esta es una conversación realmente cursi.
Se rio.
—Lo sé. Pero soy serio sobre que crecerás. Es solo cuestión de tiempo antes de que los chicos hagan fila en la puerta para salir contigo... y ninguno de ellos nunca será lo suficientemente bueno.
Sonreí a pesar de mí misma.
—Gracias.
Nos abrazamos, y después lo observé subir a la patrulla de mi padre y desaparecer por la calle. No esperaba sentirme de esa forma. Nunca pensé que ver a mi hermano irse sería tan desgarrador, pero definitivamente lo era. Ni siquiera podía describir apropiadamente la forma en que me hacía sentir. Vacía, incompleta, las palabras simplemente no parecían adecuadas. Nada volvería a estar bien hasta que él estuviera mejor y de regreso en casa.
…
Comencé la escuela la semana siguiente, pero era extraño. La escuela en sí no era diferente, pero todo en mi vida había cambiado tan drásticamente que simplemente no podía ver nada de la misma forma. Pero mi vida en casa fue el mayor cambio. Mis padres se turnaban para quedarse con Emmett en Arizona, y se iban por semanas, lo que significaba que cuando estaban en casa pasaban más horas de lo normal trabajando para compensar su ausencia.
Con mis padres trabajando y quedándose en Arizona, yo estaba prácticamente sola; incluso Edward dejó de venir, no era que esperara que lo hiciera sin Emmett, pero aun así era raro ya nunca verlo. Ya apenas veía a alguien.
Pero no me importaba estar sola. Tenía todo el tiempo que quería para leer y hacer los deberes en paz, y era agradable nunca tener que preocuparme por el asiento del inodoro dejado arriba o por mis bocadillos favoritos vertidos en los estómagos sin fondo de Emmett y Edward. Era feliz en mi soledad, tan feliz de hecho, que también dejé de pasar tiempo con mis amigos en la escuela. Me gustaba pasar el tiempo sola, sin tener que preocuparme por pretender ser normal. Era mejor de esa forma... al menos, eso era lo que me decía.
En mi decimoquinto cumpleaños, mis padres me sorprendieron estando los dos en casa al mismo tiempo. Resoplé y me quejé por el alboroto que estaban haciendo, pero la verdad era que estaba realmente feliz de verlos juntos; solo deseaba que Em hubiera podido venir a casa con ellos.
Pero mi felicidad fue efímera, porque esa noche, después que ellos pensaron que me fui a la cama, los escuché hablando.
—¿Qué pasa si no pueden encontrar un donante? —preguntó mamá.
—Lo harán —respondió Charlie.
—¡Ya detente! —gritó Renée—. Deja de ser tan optimista, porque todo lo que dijiste que pasaría no ha pasado. La medicación no ayudó, y ahora la quimioterapia tampoco está funcionando. Así que no me vuelvas a decir cómo algo va a funcionar, cuando probablemente no lo hará.
—Tengo que mantenerme positivo, Renée. Tenemos que mantenernos positivos. Aunque sea por el bien de Emmett, tenemos que creer que este próximo paso funcionará. Si nos damos por vencidos, ¿entonces cuál es el punto?
—Nunca dije que me daría por vencida, solo no quiero escuchar tu exceso de confianza cuando no hay nada para respaldarlo.
—Tengo fe —dijo Charlie en voz baja.
—Sí, bueno, tenía fe antes de todo esto, ahora ya no estoy tan segura —respondió Renée con amargura—. Escuchaste lo que dijeron sobre un donante sin parentesco. La etnia juega una parte, y contigo siendo italiano-alemán, y conmigo siendo española y francesa, Emmett no tiene oportunidad de encontrar un donante con todo esos antecedentes.
—Bella… Bella será compatible.
—¿Qué pasa si no lo es?
—Tiene que serlo.
A la mañana siguiente, mis padres me llevaron al hospital. Dijeron que tenía que ser examinada para ver si era un posible donante de tejido para mi hermano, y en el fondo de mi mente me pregunté si esa era la verdadera razón de que ambos estuvieran allí y no tenía nada que ver con mi cumpleaños después de todo. Estaba bien para mí de cualquier forma, solo estaba agradecida de verlos a pesar de todo.
Después de ser examinada, me sorprendió que mis padres se quedaran en casa durante la próxima semana mientras esperaban los resultados. Suponía que estaban demasiado ansiosos para viajar o trabajar, y como resultado, la tensión en la casa era definitivamente densa. Ambos estaban nerviosos, y todas las noches cuando me iba a la cama, me quedaba despierta escuchándolos pelear por cualquier cosa. Una noche incluso discutieron sobre cuál era la mejor forma de lavar un plato.
Podía sentirlo construirse, y rezaba para que nuestra familia no explotara.
…
Y entonces sucedió la peor cosa imaginable...
—Lo siento, señor y señora Swan, pero su hija no es compatible.
Tenía una posibilidad en cuatro, y fallé. Y me sentía como un fracaso también. No era nada que yo pudiera controlar, y aun así me sentía tan culpable por no poder salvar a mi hermano, que era casi demasiado para soportar.
¿Qué se suponía que hiciéramos ahora? Quemamos los planes A, B y C... ¿cuál era el plan D?
—Vamos a tener otro bebé —dijo mamá inesperadamente.
—¿Estás embarazada? —pregunté sorprendida.
—No… todavía no, pero lo estaré —respondió con determinación.
—Renée, me hice la vasectomía —le dijo papá.
—Entonces harás que la reviertan.
—Si tuviéramos otro hijo, todavía solo tendría una posibilidad en cuatro de ser compatible con Emmett.
—Esa es una posibilidad más de la que él tiene ahora —argumentó Renée—. Además, podemos hacer una consulta genética para poder elegir el embrión con la mejor posibilidad.
—Basta, espera, ¿te das cuenta de lo costosas que son ese tipo de cosas? —preguntó Charlie.
—No me importa el precio.
—A mí tampoco, pero si no tenemos el dinero, ¿entonces qué podemos hacer? Ya hemos sobrecargado nuestras tarjetas de crédito y sacado una segunda y tercera hipoteca de nuestra casa para pagar por el centro y nuestros viajes a Arizona. Simplemente no tenemos el dinero
—Podemos tratar de recaudar el dinero —les dije—. No sé, recaudaciones de fondo y eso. Puedo lavar autos y tener venta de pasteles.
Papá me miró, y luego sonrió pero no llegó a sus ojos.
—Eso es dulce, cariño, pero no va a ser suficiente.
—Bien, harás que te la reviertan y tendremos un bebé a la vieja usanza —dijo Renée lentamente—. Todavía hay un veinticinco por ciento de posibilidades de que sea compatible.
Charlie tomó una respiración profunda.
—Está bien, llamaré a mi doctor y programaré la cirugía.
Si el bebé resultaba ser compatible con Emmett o no, iba a tener un nuevo hermano. Era surreal, por decir lo menos.
Pero incluso después de la cirugía de mi padre, y que mis padres comenzaran a hacer... eso, la tensión entre ellos solo aumentó. Mientras más se forzaban a estar juntos, más parecían realmente odiarse entre sí. En realidad extrañaba cuando se turnaban para estar en casa, al menos no tenía que escucharlos pelear todo el tiempo.
—Papá, ¿cuándo puedo visitar a Emmett? —pregunté una tarde.
—Bueno, estaba pensando que todos podíamos pasar Navidad con él en Arizona.
—¿De verdad? —pregunté con entusiasmo. Rápidamente había llegado noviembre, así que la idea de ver a mi hermano en un mes era muy emocionante.
Cuando llegaron las vacaciones de Navidad, empaqué con ganas para nuestro viaje, pero me sorprendí cuando una cara conocida se presentó en la puerta con su propio bolso de lona.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le pregunté a Edward con curiosidad. Aunque nunca lo admitiría en voz alta, en realidad estaba feliz de verlo... puede que incluso lo hubiera extrañado un poco... muy poquito.
Como si pudiera leerme la mente, dijo:
—Me extrañaste, ¿verdad?
Me reí.
—Oh, sí, totalmente —dije a modo de broma, aunque en realidad no estaba bromeando.
Edward estiró una mano hacia mí y me despeinó el cabello como si fuera un niño, y luego me pasó y fue directo a la cocina para revisar el refrigerador.
Lo seguí; no pude evitarlo. Incluso disfruté viéndolo atiborrarse con salame, justo como en los viejos tiempos.
—Entonces, ¿vas a nuestro viaje? —le pregunté, un poco más esperanzada de lo que pretendía.
—Tu papá pensó que no podría haber un mejor regalo de Navidad para Emmett que yo —respondió de forma engreída.
—Bueno, apuesto a que Emmett estará feliz de verte —dije sinceramente.
Edward y yo fuimos obligados a sentarnos juntos en el avión, y a pesar de preguntarme qué había estado haciendo durante los últimos meses desde que Em se había ido, nunca le pregunté y no estaba muy segura de por qué. En su lugar, ese tiempo fue pasado con él molestándome con los chicos y con el hecho de que llenaba mi ropa más que antes. Era extraño, pero casi se sentía como si estuviera tratando de jugar la carta del hermano mayor protector, como lo había hecho Emmett antes de irse, excepto que él no era mi hermano, y lo hizo de una forma burlona y condescendiente. Fue bastante molesto.
Edward y yo también discutimos a modo de broma durante las dos horas de viaje en auto hasta el centro, y en cierta forma, pensaba que extrañaba ese tipo de bromas, pero cuando finalmente llegamos allí, nada nos preparó para el estado en el que estaba Emmett. Si pensaba que estaba delgado y frágil antes, estaba equivocada. Se veía horrible, casi fantasmal. Edward parecía tan sorprendido como yo por la apariencia de mi hermano; de hecho, él parecía casi devastado, pero se lo tragó y puso una cara feliz por su mejor amigo.
—Hola, hombre, te ves como la mierda —le dijo Edward a Emmett con un abrazo y un apretón de manos.
—Gracias, hermano. También es bueno verte —graznó Emmett. Después me miró a mí—. Hola, hermanita.
—Hola —respondí con una sonrisa forzada—. ¿Cómo estás? —le pregunté estúpidamente. ¿Qué esperaba que dijera? Obviamente no estaba bien en absoluto, y ni siquiera debería haber preguntado.
—Estoy bien —mintió—. Me alegra que estén aquí.
—A mí también —le dije.
Nos dieron una habitación privada donde pudimos tener un poco de tiempo en familia y abrir los regalos de Navidad. Era genial estar todos juntos de nuevo, pero el hecho de que Em estuviera tan enfermo sin una cura a la vista, pesaba mucho en nuestros espíritus. ¿Esta sería nuestra última Navidad como familia? No podía creerlo, y no lo haría. Emmett había dicho que tenía cinco años sin una cura, así que al menos teníamos eso, ¿verdad? Por su apariencia ahora, no estaba tan segura.
Pasamos todos los días juntos por una semana y media, y luego mi padre nos acompañó a Edward y a mí de regreso a Forks, dejando a mamá quedarse con Emmett por un poco más de tiempo.
…
La primavera se suponía que era una época de esperanza y renovación, pero la semana antes de Pascua tuvimos otra horrible complicación.
Entré a la sala para ver a mi madre llorando histéricamente en el sofá, y mi corazón se hundió.
—¿Qué pasa? —pregunté, sabiendo que algo horrible había sucedido.
Mi madre no me respondió; solo se levantó y corrió por las escaleras. Miré a papá de forma interrogante.
—Tu madre tuvo un aborto espontáneo —dijo con solemnidad.
—¿Estaba embarazada? ¿Por qué no me dijeron?
—Ella tiene algunos problemas médicos... nada que ponga en peligro su vida o algo así, pero el doctor dijo que sería difícil que el bebé llegara a término. Pero ella quería intentarlo de todas formas, y ahora... —Tomó una respiración profunda—. El doctor dijo que no podrá volver a quedar embarazada.
Y justo así, el plan D desapareció como una gota de lluvia en el océano, y una vez más quedamos colgando en el limbo.
—Entonces, ¿qué significa eso, cuál es el plan E? —pregunté aterrorizada.
Charlie negó con la cabeza lentamente.
—No lo sé —dijo, sonando derrotado—. Simplemente no lo sé.
—Todavía pueden encontrar un donante, ¿verdad? ¿Algún extraño podría ser compatible?
Papá asintió.
—Definitivamente. Solo tenemos que mantenerlo el tiempo suficiente para encontrar a alguien, cualquiera. Mientras tanto, él va a seguir con la radiación y tratando de evitar que la leucemia se propague. Él es fuerte, Bella, si ya no físicamente, todavía tiene una fuerte voluntad de vivir. Va a lograrlo.
Me estiré, envolví mis brazos alrededor de su cuello y apoyé la cabeza contra su sien.
—Tiene que lograrlo —susurré—. Lo necesitamos demasiado como para que no lo haga.
*En el original dice "pot" que significa hierba pero también puede significar olla. Pierde el chiste cuando se traduce.
*Emmett hace referencia a que se apellidan Swan, que significa cisne.
¡Hola!
Y las complicaciones siguen. ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: Lady Grigori, peyci Cullen, tulgarita, Tecupi, debynoe12, somas, Vanina Iliana, Cary, Jade HSos, Maryluna, patymdn, Techu, Liz Vidal, kaja0507, krisr0405, bbluelilas, Kriss21, Tata XOXO, cavendano13, Lizdayanna, Melany, Sully YM, alejandra1987, Ele, freedom2604, jupy, terewee, marme, Noelia, calvialexa, y los Guest.
¡Hasta el próximo capítulo!
