Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
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Capítulo 6: Normal
—¿Lista para la escuela? —me preguntó Edward ese lunes.
—Sí, ¿te vas al trabajo? —le pregunté.
—Síp. —Abrió la puerta principal para mí, luego me siguió afuera y la cerró con llave detrás de nosotros—. Después de que te deje en la escuela —añadió.
—Uh… por lo general tomo el autobús —le dije.
—¿El autobús? —preguntó divertido—. ¿Como el tipo de autobús que los niños toman a la primaria?
—Um, este solo va a la secundaria, pero sí, los autobuses son similares.
Se rio.
—Pensaba que solo los niños con necesidades especiales tomaban el autobús en la secundaria.
—Bueno, mi papá trabaja mucho, así que no siempre está disponible para llevarme y traerme —dije defensivamente.
—Está bien, pero ahora yo estoy aquí. Así que súbete —dijo mientras señalaba a su vieja camioneta destartalada.
Suspiré y me subí de mala gana. No quería parecer desagradecida, pero estaría mintiendo si dijera que no estaba preocupada por esa camioneta llegando al otro lado del pueblo. Era ruidosa, y temblaba tanto, que me preguntaba cómo funcionaba.
—Así que… ¿de dónde conseguiste esta cosa, de todas formas? —le pregunté cuando comenzó a conducir. Emmett solía llevarlo a todos lados, así que realmente era la primera vez que la veía.
—La conseguí en un depósito de chatarra; la reconstruí toda desde cero.
—¿De verdad?
—Sí, he estado trabajando como mecánico, así que simplemente la reparé cuando no había ningún cliente. No puedo esperar para mostrarle a Em, siempre hablamos de querer construir nuestras propias camionetas.
—¿Qué pasa si Emmett no regresa? —pregunté.
Me miró con severidad.
—Emmett va a estar bien.
—No… sí… no, eso no es lo que quise decir —dije rápidamente—. Es solo que… mi mamá mencionó algo sobre que él podría elegir quedarse en Phoenix permanentemente como ella. Dijo que él ha hecho algunos amigos allí.
—Oh. —Tomó una respiración profunda—. Bueno, te dije que iba a ser un trotamundos; solo viajaré a Arizona en algún momento y se la mostraré.
—¿Te quedarías allí con él?
Se rio una vez.
—Los trotamundos no se quedan en ningún lado.
—¿Alguna vez regresarías aquí?
—Quién sabe… sin embargo, probablemente no. Quiero decir, en realidad no me queda nada aquí. Ya me habría ido si no estuviera trabajando en mi camioneta.
Sus palabras hicieron que se me retorciera el estómago.
—Sin embargo, ahora te quedarás por un tiempo, ¿verdad? Quiero decir, necesito que te quedes conmigo así mi papá puede ir a Phoenix.
Me miró fijamente por un momento.
—Estaré aquí todo el tiempo que me necesites —dijo en voz baja.
Asentí con agradecimiento. No estaba segura si podría soportar alguien más yéndose en ese momento, ni siquiera Edward.
Edward me dejó, y después de sufrir otro día miserable en la escuela, él estaba en el estacionamiento esperando para llevarme a casa. Odiaba que se tuviera que desviar de su camino por mí, pero ese día, la idea de tomar el terrible y largo viaje en autobús a casa era insoportable, así que estaba agradecida de que él estuviera allí.
—¿Ya terminaste de trabajar por el día? —le pregunté con curiosidad.
—Nah, tengo que regresar.
—¿Tu jefe te deja salir cuando quieres?
Negó con la cabeza.
—No exactamente. Estoy usando mi hora del almuerzo.
—Son las tres.
—No importa. Trabajé durante el almuerzo para poder tomar mi descanso cuando quiera.
—No tenías que hacer eso, realmente no me importa tomar el autobús —le dije, sintiéndome terriblemente culpable.
—Y a mí no me importa recogerte —me aseguró—. Bella, está bien dejar que las personas hagan cosas por ti a veces.
—Estoy acostumbrada a estar sola.
—Lo sé, sigues diciendo eso. Pero ahora vas a tener que acostumbrarte a tenerme alrededor.
—¿Por cuánto tiempo?
—Todo el tiempo que me necesites —me dijo, igual que dijo esa mañana—. Me quedaré hasta que me ordenes que me vaya —añadió.
Me reí.
—De acuerdo.
Cuando llegamos a casa, Edward me sorprendió de nuevo saliendo del auto para acompañarme a la puerta.
—Um… creo que puedo manejarlo desde aquí. Deberías volver al trabajo.
—Tu papá dijo que un rarito vive al lado. Él va a trabajar en conseguir que lo obliguen a irse, pero hasta entonces, solo llámame Ed Guardia de Seguridad, y parte de la descripción de mi trabajo son las escoltas puerta a puerta.
—Guau… um… está bien.
—Cierra la puerta con llave. He dejado mi número de celular y el número del taller donde trabajo, junto al teléfono de la cocina. Llámame si necesitas algo, regresaré en unas horas.
—Está bien, gracias —dije, sin saber qué más decir.
Hice lo que me dijo y cerré la puerta con llave, después comí un bocadillo mientras hacía los deberes. Edward siguió enviándome mensajes de texto para asegurarse que estuviera bien, y por supuesto, quería saber sobre la cena. Por lo general cuando estaba sola abría una lata de Chef Boyardee* o calentaba una comida congelada, pero ya que éramos dos, pensé que podría cocinar algo.
Tenía espagueti y pan de ajo listos y esperando sobre la mesa cuando Edward llegó a casa, y él se sorprendió gratamente.
—Guau, eso se ve increíble —dijo sinceramente.
Los dos nos sentamos a la mesa y comimos juntos, e incluso intercambiamos historias sobre nuestro día. Bueno, él me contó sobre su día, yo no tenía mucho que decir sobre el mío.
—Entonces, ¿no te pasó nada interesante hoy? —preguntó con incredulidad.
—Nop —dije, resaltando la P.
—¿Qué hay de tus amigos? —presionó—. ¿Hicieron planes para salir, o algo así?
—Eh. —Me encogí de hombros—. No realmente.
—Bella, ¿qué está pasando en la escuela?
—¡Nada, Dios! —le grité. Él no necesitaba saber que a propósito había dejado de salir con personas, que prefería estar sola así no tenía que poner una cara valiente y fingir que todo era normal. No tenía muchos amigos antes de que mi mundo se derrumbara, pero incluso había evitado a Rose porque era mejor así. Mis razones, y lo que hacía en la escuela, no eran de su incumbencia.
—Está bien, lo siento —dijo en voz baja, y dejó ir el tema.
Cuando terminamos de comer, comencé a lavar los platos pero él me detuvo.
—Tú cocinaste, así que yo limpiaré —insistió mientras me sacaba la esponja de las manos.
Aunque estaba de mal humor antes, no pudo durar mucho. Estaba segura que nunca olvidaría la visión de Edward en un delantal, con el codo hundido en el fregadero lleno de espuma jabonosa, con ráfagas de burbujas volando a su alrededor. Era muy gracioso.
—¿Alguna vez has lavado los platos? —pregunté con una risita mientras él trataba de enjuagar las ollas. Toda la encimera estaba completamente empapada, y estaba comenzando a preocuparme de que inundara toda la cocina.
—Mi abuela siempre lavaba los platos en casa —admitió con timidez.
Así que le di algunas indicaciones, pero de lo contrario, se negó a dejar que me encargara, lo que estaba más que bien para mí. Para el cuarto plato, le agarró la mano e incluso pareció volverse más meticuloso con su técnica de limpieza. Después de que terminó, los dos nos relajamos y vimos televisión juntos sin ninguna discusión, y él incluso cedió el control remoto.
Y eso fue básicamente lo que pasó al día siguiente también. Él me dejó en la mañana, tomó un descanso para recogerme después de la escuela, y luego regresó a trabajar hasta la hora de la cena. Yo cociné y él lavó los platos después de que comimos, y luego vimos la televisión juntos hasta la hora de dormir.
Sin embargo, el miércoles Edward tuvo el día libre, así que asumí que pasaría todo el día en la habitación de Emmett jugando videojuegos, pero en su lugar me quedé boquiabierta cuando llegué a una casa impecable. Él había estado limpiando lo que ensuciaba desde mi pequeño arrebato, pero ese día limpió todo. Aspiró, trapeó, incluso desempolvó y organizó la biblioteca. Encima de todo lo demás, cocinó la cena esa noche mientras yo hacía los deberes, pero después de probar su pollo extremadamente salado y un poco crudo, decidí que yo sería la única responsable de cocinar por el resto de la semana; él estuvo totalmente de acuerdo. Yo cocinaba, él limpiaba, en realidad era una convivencia muy equilibrada.
Cuando mi papá llegó a casa ese domingo, parecía legítimamente complacido de que no comenzáramos un incendio y que ninguno terminara en urgencias, y por supuesto, no podría haber estado más feliz de que la casa estuviera tan limpia. Mi mamá era la que siempre hacía la mayor parte de la limpieza antes; Charlie y yo no éramos las personas más organizadas, así que la disposición de Edward para ayudar de esa forma, era un alivio más que bienvenido.
Las cosas en realidad no cambiaron mucho con papá en casa. Él trabajaba muchas horas y con frecuencia no llegaba a casa hasta altas horas de la noche, así que Edward y yo continuábamos con nuestra misma rutina. Y aunque Charlie trataba de estar presente en mi vida, él ansiaba estar con Emmett de nuevo, así que no pasó mucho tiempo antes de que estuviera planeando otro viaje a Arizona.
—¿Estás segura que no te importa que me vaya de nuevo tan pronto? Solo he estado en casa por unas semanas —me preguntó, sintiéndose culpable.
—Papá, te lo juro, está bien. Edward y yo realmente nos llevamos bien juntos —admití—. Creo que él y Emmett solían alimentar la vulgaridad del otro, así que él solo no es tan malo —le dije con una risa.
—Me dirías si quisieras que me quede en casa, ¿verdad? —preguntó Charlie inseguro.
—Sí, claro —mentí—. Ahora regresa con Em.
Edward y yo realmente estábamos bien juntos, pero de vez en cuando deseaba en secreto que mi padre estuviera más en casa, e iba más allá de solo extrañarlo.
—Maldita sea —me dije mientras buscaba en internet alguna ayuda para mis deberes. Nunca fui grandiosa en la escuela, tenía que luchar para mantener mi promedio de B, y era papá quien siempre me ayudaba cuando estaba estancada; sin él, me sentía un poco perdida y muy frustrada.
—Oye, ¿qué pasa? —preguntó Edward mientras entraba a la cocina. Por lo general, tenía los deberes hechos antes de que él saliera del trabajo, pero debido a que estaba teniendo tantas dificultades, tuve que dejar algunos hasta después de la cena y todavía estaba trabajando en eso durante nuestro tiempo normal de relajación nocturna frente a la televisión.
—Nada —siseé. No estaba tratando de ser grosera, pero estaba tan estresada por la tarea que ni siquiera podía pensar bien.
Edward vino y se sentó a mi lado en la mesa donde estaba trabajando en mi computadora portátil, pero realmente deseaba que me dejara sola por un rato. Estaba en el borde y no quería desquitarme con él peor de lo que ya lo había hecho.
—¿Puedo ayudarte? —dijo inesperadamente.
—¿Cómo? —pregunté, honestamente confundida. Edward apenas se graduó, ¿qué lo hacía pensar que podía ayudarme con mi tarea de biología avanzada?
—No soy tan estúpido como parezco —respondió con una sonrisa.
Él leyó mi tarea y luego me explicó todo lo que necesitaba saber, e incluso lo planteó de una forma que pude entender mejor. Me guio por toda la cosa, y nunca, ni una vez, me habló de forma condescendiente o bromeó sobre lo estúpida que era por no entenderlo. Fue absolutamente impactante; pero pensándolo bien, Edward parecía estar sorprendiéndome bastante últimamente.
—No lo entiendo, ¿por qué te iba tan mal en la escuela? ¿Emmett no tuvo que darte clases todo el tiempo? —le pregunté cuando finalmente terminamos con la tarea.
Edward se encogió de hombros y trató de cambiar de tema.
—No, en serio, ¿cómo sabes todo esto? —presioné.
—Esto siempre ha sido fácil para mí —admitió finalmente.
—¿Entonces por qué necesitabas un tutor?
—¿Qué te hace pensar que lo hacía?
—Bueno, Emmett siempre solía decir que estaba dándote clases.
—No, creo que él decía que estaba tomando clases conmigo —aclaró.
—Entonces... ¿él estaba recibiendo clases, y tú simplemente ibas con él porque sí? —pregunté confundida.
—No, no exactamente.
—Espera, ¿tú le dabas clases? —pregunté sorprendida.
Asintió.
—A él le costaba matemáticas, así que...
—Pero, ¿por qué… por qué casi no te graduaste?
Se encogió de hombros otra vez.
—Solo porque sabía cómo hacer todo, no significa que realmente lo hacía.
—Entonces nunca te aplicaste.
—Generalmente solo hacía lo suficiente para aprobar... Bueno, a menos que Emmett necesitara ayuda extra.
—¿Por qué? Si hubieras obtenido mejores calificaciones podrías haber ido a una gran universidad. Además, eres jugador de fútbol, así que podrías haber ido a cualquier parte.
—Oh, vamos, la escuela no es para personas como yo. Un don nadie de ningún lado que no servirá para nada.
—¿Quién te dijo eso? —pregunté, perturbada por su opinión de sí mismo. Alguien tan inteligente como él nunca debería sentir que no tenía opciones en la vida.
—No lo sé, mi papá, todos.
—¿Tu papá? Eso es horrible.
—¿Por qué es horrible? Es solo... la verdad.
—No, no lo es —dije con seguridad—. Edward, tú eres muy inteligente. Podrías ser lo que quieras.
—¿Y qué hay de ti? —preguntó, dirigiendo la conversación hacia mí—. ¿Qué quieres hacer después de la graduación?
Negué con la cabeza.
—No lo sé.
—¿Si pudieras ser algo? —cuestionó.
—Supongo que no he pensado mucho en eso —dije despectivamente, esperando seriamente que lo dejara ir. Quería saber sobre él, no decirle lo patética que era.
—¿Qué hay de cuando eras chica, en qué soñabas convertirte?
—Realmente nunca soñé con nada —dije con los dientes apretados, teniendo dificultades para controlar mi irritación. ¿Por qué demonios no podía simplemente dejarlo ir?—. ¿Pensé que acordamos no pensar en el futuro, de todos modos?
—Solo creo que puede ser una buena idea que pienses en eso, de esa forma...
—Si no hay nada que tú quieras hacer —lo interrumpí, acaloradamente—, ¿entonces por qué demonios no puedes aceptar que yo tampoco quiera nada?
—Bueno, me gusta trabajar en los autos, así que ser mecánico tiene sentido. Sin embargo, a eso es a lo que me refiero, incluso si crees que no es genial, ¿qué crees que vas a hacer después de la graduación?
Y luego espeté.
—¡No tengo planes para el futuro! No soy inteligente, no tengo intereses, ni siquiera soy atlética. ¡Debería haber sido yo la que se enfermó, no Emmett! —grité.
Él me miró absolutamente sorprendido por mi arrebato, y francamente, yo también lo estaba. Pero no pude detenerme de descargar aún más.
Me aparté de la mesa y comencé a caminar por la cocina.
—¡Esto no es justo! —Podía sentir las lágrimas acumulándose en mis ojos, pero estaba completamente descontrolada y no podía obligarme a que me importara—. Él tenía tantas opciones. Podría haber ido a cualquier parte. Tenía becas y quería ser detective. ¿Por qué tenía que enfermarse?
—Bella —dijo Edward en voz baja, y después se acercó a mí, pero alejé mi brazo de su agarre.
—¡No! Debería haber sido yo la que se enfermó, no él. Él habría sabido qué hacer con su vida. Todos habrían estado mejor con él aquí que conmigo. Él habría mantenido a nuestra familia unida, se habría asegurado de cuidar de todos; seguro como el infierno nunca te hubiera dejado vivir en tu camioneta por tanto tiempo.
—Bella —dijo de nuevo, pero aún no había terminado.
—Ni siquiera tengo amigos —lloré—. Nadie me entiende porque yo no entiendo a la gente. Simplemente no entiendo cómo actuar y qué decir. No sé cómo ser… ser normal. Yo debería haber sido la que está muriendo, habría sido mejor para todos.
—Shh, está bien —arrulló Edward antes de envolver inesperadamente sus brazos a mi alrededor. Me congelé por la sensación surrealista de estar en su abrazo, pero solo duró un momento porque ser sostenida de esa forma solo desató una compuerta de emociones que ni siquiera sabía que tenía.
Mis rodillas cedieron mientras sollozaba, pero no me caí. Edward me alzó y me llevó a mi habitación, y de hecho me metió en la cama. Se arrodilló a mi lado, y puso una mano sobre mi hombro mientras yo continuaba llorando. Solo se quedó allí y pasó suavemente su pulgar en pequeños círculos calmantes mientras yo me avergonzaba, llorando ridículamente delante de él.
Cuando mi llanto finalmente se calmó, él me miró a los ojos y se aseguró que lo estuviera mirando.
—Tú... no eres inútil. No puedo decirte cuál es tu lugar en este mundo, pero sí sé que lo encontrarás. Vas a hacer cosas extraordinarias, Bella. Solo espera y verás.
Luego hizo algo muy extraño. Se inclinó y me besó la frente —¿Edward Masen me besó en la frente?— y luego puso las cobijas sobre mis hombros.
—Ve a dormir —dijo en voz baja.
—No estoy cansada —protesté débilmente.
—Sí, lo estás. Has estado cansada por mucho tiempo; simplemente no te lo admitirás.
—¿Por qué estás siendo tan bueno conmigo? —pregunté, honestamente sorprendida de que él no me abandonara después de mi horrible muestra de autocompasión—. Soy tan... patética.
—No, no lo eres, y deja de degradarte —dijo con severidad—. No puedes verlo por todo el estrés en tu vida, pero en algún lugar, en el fondo, hay una increíble mujer, solo esperando su oportunidad para florecer.
Me reí sin entusiasmo.
—Ahora suenas como Emmett. ¿También me vas a llamar "un hermoso cisne"?
Se rio de una forma que nunca antes le había escuchado. No fue pretenciosa, o burlona, o forzada; fue sincera e iluminó su cara haciendo brillar sus ojos.
—Siempre supe que Emmett era un gran cursi.
—Sí, pero creo que tú también podrías serlo.
—Bueno, ¿no eras tú la que decía que yo le copiaba todo lo que hacía? —preguntó mientras me limpiaba una lágrima perdida de la punta de la nariz con el dedo índice.
—Creo que sí.
Ambos nos reímos, y luego él estiró una mano para despeinarme el cabello como si fuera una niñita.
—Trata de dormir un poco —dijo de nuevo—. ¿Quieres que me quede aquí contigo hasta que te duermas?
Sonreí.
—Creo que puedo manejarlo.
—Está bien. Buenas noches —dijo, y después se levantó y apagó la luz.
—Oye, Edward —lo llamé.
Se giró hacia mí en la oscuridad, y la luz del pasillo lo iluminó desde atrás, haciéndolo parecer casi sobrenatural.
—¿Sí? —preguntó.
—Gracias… no solo por esta noche, sino… por todo.
No podía ver bien sus rasgos, pero creo que sonrió.
—De nada. Y quiero que sepas que, cualquier cosa que necesites, cualquier cosa en absoluto, estoy aquí.
Me reí una vez.
—Puede que te arrepientas de esa oferta un día.
Negó con la cabeza.
—De ninguna manera.
*Chef Boyardee: es una marca de pastas en conserva vendidas internacionalmente por Conagra Brands.
¡Hola!
La convivencia va realmente bien, y Edward parece haber madurado muchísimo. ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: Tata XOXO, cavendano13, saraipineda44, kaja0507, somas, krisr0405, piligm, Liz Vidal, Adriana Molina, Maryluna, Cary, Yoliki, Kriss21, patymdn, liduvina, Lady Grigori, tulgarita, Marie Sellory, debynoe12, Jade HSos, Tecupi, crysty Katy, MariePrewettMellark, LicetSalvatore, alejandra1987, Noelia, Vanina Iliana, Techu, Melany, Mel. ACS, Ele, freedom2604, jupy, Paola Lightwood, y los Guest.
¡Hasta el próximo capítulo!
