Amar a alguien más

Capítulo 01: Tus hijas / Tu hijo

Era el primer fin de semana que Precia pasaba en casa desde que había cambiado turnos, en ocasiones especiales debía ir al hospital pero eran menos comparado a su horario anterior. Este fin de semana había decidido desempolvar sus conocimientos culinarios y preparar algo sofisticado (apenas preparaba los almuerzos de sus hijas pero no eran tan elaborados -al menos para ella-), sin embargo le faltaban ingredientes. Alicia y Fate se ofrecieron para ir a comprar lo que faltaba, después de todo estaban emocionadas por volver a comer algo hecho por su madre además de que ella se veía muy contenta, y fue así como emprendieron marcha hacia el supermercado.

También era el primer fin de semana de Lindy con su nuevo horario, pero a diferencia de la mujer anterior, esta estaba en una misión de vigilar a su hijo.

Como resumen de lo que había ocurrido en su casa:

-Eh, se acabó el té- Lindy revisaba una de las cabinas de la cocina encontrando vacío su contenedor de hierbas de té.

-¡Yo puedo ir a comprarlo!- Chrono rápidamente se ofreció a realizar importante labor, estaba en una etapa de querer demostrar ser capaz de hacer las cosas que hacen los mayores, porque él ya era un niño grande y quería demostrar a su madre lo responsable que podía ser.

-¿Tú solo?- preguntó con una gota de sudor.

-¡Claro! Hay un supermercado cerca del parque – el chico rápidamente fue por su gorra sin esperar la respuesta de su madre.

En sus pensamientos estaba la opción de ir los dos pero su hijo se veía tan motivado que era difícil para ella negarlo, aunque le preocupaba, finalmente tomó una decisión.

-Regresaré rápido- dijo el niño tomando dinero del lugar donde solía colocarlo (porque como niño grande él también tenía su propio dinero producto de sus ahorros) ese detalle no pasó desapercibido para su madre.

-Ve con cuidado y fíjate en los semáforos al cruzar las calles-

-Sí- el niño se fue. Lindy esperó hasta escuchar que la puerta se cerraba para ir a ponerse también los zapatos y salir. Su misión del día: cuidar a su hijo mientras éste iba a comprar solo.

Chrono pasó la primera calle y Lindy parecía aterrada viéndolo desde una distancia prudente, después cruzó la siguiente calle para atravesar el parque, este era un parque un tanto grande, había mucha vegetación, y fuentes, por ende había aves también y un pequeño lago donde nadaban unos patos. En el camino por el parque, el chico se detuvo de repente, en ese instante Lindy se detuvo también y a partir de ese momento cada cosa que su hijo hacía parecía que la iba a volver loca. Después de detenerse, el niño se agachó y levantó algo del sueño, una colilla de cigarro, volteó a varios lados y de repente corrió a una dirección contraria al supermercado (que era diagonal del parque), se detuvo frente a un contenedor de basura y regresó corriendo al punto donde se había detenido; después divisó al frente un grupo de aves y corrió hacia ellas asustándolas en el proceso, se cayó de cara, se levantó, se limpió la ropa y la cara y descubrió que ya no tenía un diente, lo estuvo buscando un buen rato hasta que lo encontró, después llegó al lago que estaba en el centro del parque, un anciano que estaba sentado dando migajas de pan a un grupo de gansos le ofreció un trozo al niño para que también alimentara a los animalitos, los gansos lo siguieron un buen rato hasta que tiró el trozo de pan, ya cerca de salir del parque vio a un pequeño gato atrapado en la rama de un árbol, Lindy no recordaba que Chrono pudiera trepar árboles pero lo estaba viendo hacerlo, torpemente pero lo hizo, ya arriba el niño se acercó al gato, Lindy podía escuchar a su hijo hablando con el animalito, en un momento que Chrono logró acercarse lo suficiente el gato saltó sobre su cara quitándole la gorra con sus patas traseras, el niño sintió por un momento que se iba a caer así que se sujetó con fuerza. Cuando se dio cuenta, el gatito ya estaba en el suelo –misión cumplida- se dijo a sí mismo, ahora buscaba una manera de bajar… y descubrió que no sabía cómo y saltar no era buena idea porque ese árbol era un poco alto para él. Estuvo un rato meditando y cuando Lindy decidió salir de su escondite y ayudarlo se detuvo de repente al escuchar a su hijo hablarle a alguien, esperó a ver un poco más.

Ciertas jovencitas caminaban viendo los aparadores, a veces Fate se distraía, a veces era Alicia, platicaban de cosas de la escuela, los amigos, el último hombre del que se deshicieron porque estaba coqueteándole a su madre (y es que su madre era densa para entender el coqueteo de todos los que ya se le habían acercado), y es que las hijas lo reconocían, su madre era hermosa pero jamás habría alguien que fuera competencia para su padre, eso y que su madre tampoco daba señal de querer volver a intentar relacionarse con alguien más de esa manera.

Para llegar al supermercado las chicas debían caminar siete cuadras rectas, girar a la derecha y caminar tres cuadras más, el supermercado frente al parque era agradable porque a veces solían ir al parque, ese lugar les traía recuerdos agradables con sus padres, además de que ahí Alicia y Fate planeaban sus fechorías contra los futuros "galanes" que quisieran acercarse a su madre.

Esta vez no sería diferente, cruzaron la última calle antes del supermercado y fueron al parque, saludaron a unas personas que ya las conocían desde pequeñas y en medio de las risas Fate vio una gorra en el camino, se acercó y la levantó.

-¿Qué encontraste ahora?- preguntó Alicia acercándose a su hermana menor.

-¡Oye!-

Escucharon una voz infantil pero no hicieron caso, buscaban hacia otro lado a alguien que diera señales de buscar algo en el suelo.

-¡Oye tú!-

Esta vez escucharon.

-¡Oye tú, ayúdame a bajar!- esta vez escucharon de dónde provenía la voz, se dieron la vuelta y encontraron a un niño sentado sobre una rama del gran árbol – oh, bueno… una de ustedes, um… ayúdenme a bajar- el niño desvió la mirada un poco avergonzado, desde su lugar solo había visto a una pero gracias al viento las ramas que obstruían su vista se movieron dejando a la vista a la otra "se ven iguales", pensó.

-Ey niño ¿cómo llegaste ahí?- preguntó Alicia con una expresión sorprendida y un poco preocupada, se acercó. Fate le siguió.

Lindy siguió observando, después de que las chicas ayudaran a su hijo a bajar creyó que se despedirían pero resultó ser que iban al mismo lugar, continuó observándolos, entró al supermercado y escondiéndose entre los anaqueles siguió vigilando, ahora sabía que la mayor se llamaba Alicia y la menor se llamaba Fate, le parecía extraño pero hasta ese momento su hijo se veía bastante entretenido no como normalmente era con otras personas, demasiado "ordenado", estas chicas lo hacían reír fácilmente y él se portaba un poco más como un niño. A la hora de pagar, la cajera que la atendía reía un poco divertida pues habían estado viendo la escena de madre vigilante y era uno de los supermercados que Lindy y Crono solían frecuentar – está en una etapa de autosuficiencia, jeje los niños crecen muy rápido- comentó.

En el camino de regreso Fate estaba un poco preocupada porque el niño estuviera solo así que antes de que pudiera hablar Alicia supo lo que quería hacer y habló usanco como excusa que querían saber cómo llegar a su casa cuando un día quisieran visitarlo, porque las había invitado a ir a su casa un día que le dijera a su madre.

Así Lindy tuvo que apresurarse a llegar a casa antes que los chicos. Invitó a las niñas y pasaron un corto rato. Ahora sabía que se apellidaban Testarossa. Las chicas se despidieron no sin antes escuchar el agradecimiento de Lindy por haber acompañado a su hijo en todo ese rato.

Precia miraba el reloj, sus hijas ya habían tardado un poco, se puso los zapatos y tomó las llaves de su auto, apenas había encendido el motor cuando escuchó la voz de Fate - ¿Mamá? ¿te llamaron del hospital?- la mujer volteó a verlas relajando la cara preocupada que tenía.

-Ya iba a buscarlas, tardaron mucho-

-Ah, es que un niño estaba en un árbol y no podía bajar, lo ayudamos y luego lo acompañamos a comprar unas cosas- Alicia dijo mientras esperaban a su mamá en la entrada de la casa.

-Después lo acompañamos a su casa- volvió a hablar Fate entrando a la casa.

-Su mamá se portó muy amable con nosotras ¿verdad?- Alicia dejaba las compras en la mesa mientras Precia cerraba la casa.

-Jeje sí, es linda, como tú- Fate dijo esto último sonriendo.

Pasaron los días y las semanas, y en ese tiempo las hermanas empezaron a frecuentar al niño en el parque para jugar un rato o platicar, para Lindy eso era fantástico, a pesar de que el niño fuera mucho menor, parecía que se entendían a la perfección, aunque nunca sabía de qué hablaban. Por otra parte cierta mamá se preguntaba quién era ese tal Chrono del que tanto Alicia como Fate hablaban, había escuchado a Fate decir que era tierno, y a Alicia que era lindo… la cosa que la hizo alarmar fue cuando Alicia bromeando dijo que Crono era todo un caballero. Oh cielos, Precia se preocupó mucho más. Para hablar seriamente con el sujeto que estuviera jugando con los sentimientos de sus niñas, un día decidió seguirlas, ya estaba pensando todas las cosas que le diría a ese hombre…. –ese hombre…- nadie iba a dañar a sus hijas.

-Ey, Chrono por aquí- Precia escuchó la voz de Alicia que movía la mano hacia cierta dirección, vio que Fate empezó a correr muy emocionada. Por fin, con toda la seriedad posible (y la furia lo más contenida posible) Precia iba saliendo de su escondite cuando vio a Fate abrazar a un niño que llevaba una pelota y una mochila.

-Mamá les manda esto- escuchó al niño hablar.

-¡Wow gracias!- Alicia tomó un recipiente con comida que estaba acomodada con el amor de mamá.

-Mmm, hermana, se parece a los almuerzos que nos prepara mamá-

-Jajaja cierto, deberíamos presentarlas, seguro se llevarían bien, mira nada más la comida sana que nos hacen comer-

-¡Y sabe delicioso!- agregó el niño.

-Bien, ¡ahora vayamos a jugar!- Alicia tomó la pelota y las cajas de almuerzo, Fate agarró la mano del niño y empezaron a caminar a un espacio donde pudieran jugar.

-¿Un niño?- Precia se sentía engañada, se veía un leve sonrojo en sus mejillas y en sus orejas- creí… creí… por Dios un niño jaja, ah… con que Chrono-

La mujer permaneció un rato más en su escondite, después regresó a casa.

Continuaron pasando los días y sus hijas le contaron que este Chrono se apellidaba Harlaown y tenía 8 años, tampoco tenía papá.

A veces Precia les preparaba comida o bocadillos para llevar a sus encuentros con el niño, otras veces era Lindy. Hasta ese momento ninguna de ellas sabía de la otra, solo sabían que aquellas niñas y ese niño se expresaban de la forma más honesta cuando estaban juntos y eso era algo extraño para sus madres, pues después de la muerte de sus respectivos padres, los tres niños se obligaron a madurar por sí mismos.

Alicia y Fate ya habían pasado por eso, así que Chrono les causaba la melancolía del recuerdo, y admiraban su esfuerzo. Para ellas eso era una muestra de gran amor por su madre y eso era hermoso.

Habían pasado casi tres meses desde aquel encuentro en el árbol.

-Hm… Alicia, Fate ¿me podían acompañar la próxima semana a comprar un regalo para mamá? Es que será su cumpleaños-

-Claro, te acompañaremos-

-Oh, podríamos decirle a mamá que nos ayude a preparar también un pastel de cumpleaños, le gusta la repostería-

-Woow, ¡Sí, sí, sí, sí, sí! – el niño se veía muy emocionado.

-Entonces además del regalo podrás prepararle también un pastel, será genial-

-¡Definitivamente!- Chrono ya imaginaba la emoción de su madre.

Esa misma noche.

-¿Qué traerán a su amigo para que les enseñe a hornear un pastel?- Precia arreglaba su cabello para ir a dormir.

-Es para su mamá, si lo vieras también querrías ayudarle- Fate la miraba como pidiendo permiso. El espejo mostraba a las dos, al fondo se veía a Alicia recostada.

-Mamá- Alicia llamó a su madre desde la cama.

-¿Dime?- volteó.

-Esa ropa para dormir… ahora que lo pienso… es sexy- dichas esas palabras su hija mayor la miró de pies a cabeza, no era para más, era un camisón de seda color púrpura, tirantes, cuello en V, y contra luz permitía ver la figura bien conservada de su madre – ey Fate, ya que somos sus hijas seguro seremos tan sexys como ella-

Precia enrojeció demasiado, si fuera posible en ese momento saldría vapor.

En casa de Lindy Chrono ya se preparaba para dormir, Lindy lo acompañó a su cuarto, el niño se subió a la cama y extendió los brazos, era como costumbre ya cada vez que iba a dormir abrazaba a su mamá y besaba su mejilla. Lindy siempre recibía gustosa ese afecto de su hijo –hoy también te ves bonita- a veces el niño decía esas cosas y su madre se ruborizaba levemente.

-Jeje, gracias- Lindy entonces besaba la frente de su hijo.

Ambas mujeres al prepararse para dormir Mirabal sus habitaciones, a veces les invadía una sensación de soledad.

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N/A:

tokha chan: T-T cuenta la leyenda que a veces tardo meses y/o años. Este no será el caso pero tal vez se vuelva semanal o quincenal u.u (pero si la inspiración me cae diario entonces será cada noche e.e no me creo así que no me creas).

Fan: de pronto pronto e.e dudo hasta de mí Q.Q pero por favor, resiste.

Fg: claro, esta parejita es una que he querido hacer desde -.- realmente hace años, no entiendo por qué no la hice cuando tenía más tiempo.

Próximo capítulo:

-¿Te apellidas Testarossa?-

-¿Eres la madre de Chrono Harlaown?-

Mis MILF se conocerán ewe

Bueno, ya. Lo admito.

o.o/ Saludos!

Autor del mal.