Amar a alguien más
Sospecho que habrá pierde en el hilo de los eventos, pero creo en ustedes y sé que lo encontrarán y aceptarán. * - *
Capítulo 03: Ese día de trabajo.
Ya habían pasado varios días desde el incidente en el centro comercial. Ambas familias continuaban llevando sus vidas pacíficas, o al menos lo más pacíficas posible pues Fate, la hija menor de Precia, sentía un poco de miedo a volver a ir a ese centro comercial, y Chrono, hijo único de Lindy, había pedido a su madre le comprara un móvil para estar en comunicación con ella (al final sí se dio cuenta de la leve herida en el brazo de su madre).
Con la nueva situación ambas madres intercambiaron números telefónicos de sus hogares, de sus móviles y con sus hijos, ahora los cinco estaban en contacto. Eso de alguna manera tranquilizó al niño y a Fate. Ahora en el móvil de Precia estaba un número agregado como Lindy Harlaown y en el móvil de Lindy estaba el nombre de Precia Testarossa.
Ambas madres se volvieron a ver solo una ocasión en el siguiente fin de semana, día en que se tomó la decisión de intercambiar números, Precia como siempre su ropa discreta alguna blusa sin grandes escotes y una falda que le quedaba siempre por debajo de la rodilla, Lindy por su parte una falda siempre un poco arriba de la rodilla y alguna blusa de botones con chaleco.
-¿También les trajiste bocadillos?- preguntó Lindy viendo que en las manos de la otra madre había unos recipientes.
Precia ponía esa expresión de "no creo que sea otra cosa" – así es, decidí venir a acompañarlos al menos una vez – y es que con todas las veces que sus hijos se habían frecuentado ellas ya sabían que siempre llevaban algo para compartir.
Aquel fin de semana los hijos jugaban mientras ellas se limitaban a mirarlos desde un asiento bajo un árbol.
-Es una hermosa vista- comentó Lindy mirando a su hijo jugando con las chicas, corrían persiguiéndose con una pelota; el espacio donde corrían tenía columpios, resbaladillas, pasamanos y una red levantada como un muro rodeada de inflables de seguridad.
-Es verdad- respondió Precia mirando a sus hijas corriendo con aquel niño.
-Hace ya mucho tiempo que no lo veo disfrutando algo- hizo una breve pausa – como un niño de su edad –
Tras escuchar ese comentario, Precia miró de reojo a su interlocutora, después giró lentamente su cabeza, la mirada de esa mujer le recordaba a ella misma unos años atrás - ¿Su padre falleció?-
-Sí- contestó –hace tres años- no dejaba de mirar al niño.
-Mi esposo también falleció- Precia regresó su atención a sus hijas.
Ahora era el turno de Lindy de mirar a la otra mujer, ella creía que ´las chicas tendrían a ambos padres; aunque ahora que lo pensaba era fácil asumir eso para cualquier persona, nunca les preguntó, en realidad no esperaba siquiera que la amistad de esas jovencitas con su hijo fuera a durar tanto tiempo.
-Ellas me recuerdan mucho a él- pasó su mirada al pequeño Harlaown – ¿tu hijo también se parece a su padre?-
-Ah jajaja así es, es idéntico a él – Lindy rio un momento, era verdad que su hijo era como una copia de su esposo.
-Pero puedo ver que sus expresiones faciales son parecidas a las tuyas –
-¿Eh?- miró a la otra mujer.
-Al menos cuando están contentos tienen la misma expresión- habló Precia con la expresión tranquila (seria) que usaba cuando hablaba con otras personas.
-Jaja es la primera vez que escucho eso, wow- Lindy cubrió un poco su risa, ese comentario era algo halagador.
Después de platicar un poco más de otras cosas como "cómo fue que Chrono terminó por darse cuenta de la leve herida de bala" o "que Alicia era una chica muy animada y perspicaz y a veces eso le preocupaba a Precia" o "cambiar el trabajo porque deseaban pasar más tiempo con sus hijos" ambas familias se despidieron, después de eso ambas mujeres no habían vuelto a verse.
Era un día tranquilo en el hospital, la doctora Testarossa otra vez andaba rondando por los pasillos para llegar a su consultorio después de ir a revisar a unos pacientes de trato "especial" que estaban causando problemas por las fuertes molestias que tenían. Una vez en su consultorio revisó las consultas programadas que debería atender ese día, también vio unos reportes de pacientes que debía revisar. Mientras esperaba a sus pacientes programados y algún otro paciente que llegara en el momento, empezó a revisar y escribir en los informes de sus pacientes. Una enfermera tocó la puerta pidiendo permiso para entrar, una vez adentro entregó un nuevo documento a la doctora con el nombre de un paciente, Precia le dijo que hiciera pasar a la persona, tomó el folder para leer su contenido.
Apenas eran las once de la mañana y no podía creer que el cuerpo le doliera tanto, como su compañero le dijo "se estaba quejando como ancianita, no una ancianita no se quejaría tanto", al menos tenía la satisfacción de saber que a los ladrones les había ido peor… pero igual dolía. Estaban patrullando cuando vieron a un hombre encapuchado salir a toda prisa de un establecimiento y detrás del sujeto encapuchado una persona gritando "¡ladrón!". Lo siguieron con el auto y cuando le estaban dando alcance el tráfico los detuvo. El ladrón se escabulló entre los demás vehículos, Lindy salió de la patrulla y lo siguió. Ahora la persecución se daba a pie y Lindy le dio alcance rápidamente arrojándose contra él para detenerlo antes de que éste cruzara la autopista. Logró embestirlo cayendo ambos al pavimento, el sujeto forcejeando logró zafarse a tiempo de la llave que Lindy le iba a aplicar, sacó una navaja de su pantalón y la amenazó, ella en una reacción rápida sacó su arma y justo cuando iba a apuntar al ladrón algo golpeó sus manos haciendo que la pistola cayera en la autopista en medio de los vehículos que pasaban a gran velocidad.
Lindy miró en dirección de la que provino eso que la golpeó, encontró a otro sujeto con un casco de motociclista. Ese sujeto había pateado hacia sus manos logrando hacer que soltara su arma. Llevaba una especie de tubo de fierro. Lindy miró que ambos sujetos se preparaban para atacarla, ella no retrocedió ni un paso, al contrario, tomó pose de combate esperando el movimiento del ladrón y del que al parecer era su cómplice.
El compañero de Lindy llegó en la patrulla encontrando una escena, Lindy peleaba a mano limpia contra el ladrón y el cómplice, a estas alturas tanto ella como los sujetos estaban golpeados y llenos de raspones y moretones. El otro oficial bajó del vehículo rápidamente, desenfundó su pistola ordenando a los ladrones que se detuvieran y llevaran las manos a sus nucas. Éstos hicieron caso en seguida.
-¿Dónde está tu pistola?- preguntó el oficial después de haber resguardado a los sujetos en la parte trasera de la patrulla.
-Allá- señaló la autopista.
-Pareces novata-
Otra patrulla había llegado y una grúa para llevar la moto de los ladrones. Mientras tanto Lindy recibía la indicación de ir al hospital pues al revisarla encontraron moretones causados por algunos golpes de aquel tubo de metal y un poco de sangre bajo su flequillo, además de los raspones y la muñeca que le dolía demasiado así que fue vendada, al menos la navaja no la alcanzó. Pero todos esos golpes iban a doler después.
En el caso de los ladrones, uno sí que se veía mal, el que había sido perseguido tenía la cara hinchada, roja y bañada en sangre. El del casco tenía una mano fracturada y cojeaba.
Lindy intercambió de patrulla y fue llevada por otro compañero al hospital –me duele todo- se quejó dentro de vehículo, inclinó el respaldo de su asiento de copiloto y se recargó cerrando los ojos cubriendo su cara con el brazo que menos le dolía.
-Parecerás una uva para mañana- su compañero conducía hacia el hospital que siempre iban los de su zona.
-Jaja-auch! ni siquiera me quiero reir… - se quejó.
Para cuando Lindy abrió los ojos el auto se acababa de estacionar – creo que es la primera vez que vienes ¿verdad?- le preguntó su compañero – puede que se vea pequeño comparado con el hospital de la otra zona pero te agradará-
-Ah… ya me está empezando a doler todo- Lindy salió del vehículo, ambos ingresaron al hospital.
Luego del protocolo para ser atendidos el compañero le indicó que la esperaría mientras ella pasaba a revisión con el médico.
La enfermera la guio hasta el consultorio, esperó a que le indicaran que podía ingresar así la enfermera cerró la puerta dejándola a solas con el médico. Una vez adentro – con permi…so- habló entrecortado al percatarse de quién era el médico que la iba a atender -¿Trabajas aquí? – algo tenía Lindy para preguntar lo obvio, era eso o es que no sabía qué decir cada que se encontraban sus ojos y esa expresión siempre seria que tenía aquella mujer.
Cuando Precia miró a su paciente ingresando, su expresión serena pasó a una de total sorpresa, no sabía si era porque su paciente era una mujer llena de raspones, polvo en la ropa y un poco de sangre en la cabeza o porque era aquella peliacua que cada vez que miraba tenía una expresión alegre, ah sí, y era madre del amigo de sus hijas. Ahora que lo notaba, ese día llevaba el uniforme de su empleo así que era una vista nueva el que Lindy portara pantalón. Regresó a su actitud seria en cuanto sus ojos cruzaron mirada con los de la otra notando la cara de sorpresa de la otra mujer, escuchó lo que Lindy había preguntado -¿Sí?- fue la respuesta de Precia otra vez con esa expresión de "¿en serio? ¿otra vez? Es decir ¿no es obvio?", una ceja arqueada y esa mirada de confusión.
-Vaya, jaja em… ¿hola?- extendió la mano, no parecía que le doliera el cuerpo, su reacción había sido muy espontánea. Eso era como mágico o algo así. Empezaba a sentirse nerviosa por la mirada inquisitiva de aquella mujer.
Precia miró la mano por un momento, su paciente se veía un poco nerviosa- Entonces… señora Harlaown tome asiento por favor- le indicó la camilla que estaba en el consultorio, la mujer hizo caso y tomó asiento de forma lenta mostrando una expresión de queja. Precia no pasó desapercibidos esos gestos, volvió a echan un vistazo al documento que estaba en su escritorio. Ahora conocía el oficio de la peliacua, eso y el uniforme que portaba. ¿Cómo habría terminado llena de raspones en los brazos, sangre en la cabeza y una muñeca vendada? Mientras se preguntaba eso tomó su estetoscopio, su oftalmoscopio guardándolo en el bolsillo de su bata blanca y regresó al lugar donde estaba sentada su paciente.
Lindy se puso un poco tensa cuando vio que Precia se acercaba, dejó que la mujer tomara su rostro y revisara la herida que estaba levemente limpiada, quedaban rastros de sangre, sentía el contacto suave y delicado que esas manos en su frente le proporcionaban, notando eso se sintió relajar un poco cerrando los ojos en el acto -Es la primera vez que termino yendo al hospital en mi nuevo trabajo, jaja en realidad esperaba no tener que venir tan pronto- dijo sonando divertida, pero estaba nerviosa, apenas unas noches atrás Precia la había regañado y ahora seguro iba a recibir otro regaño, oh cielos.
-¿Qué le ocurrió?- preguntó Precia todavía revisando la herida en la cabeza. Después indicó que abriera los ojos pues los iba a revisar, mientras Lindy le explicaba lo que había ocurrido en su trabajo, por momentos Precia le interrumpía la narración para indicarle algo. Estando cerca del rostro de la otra ambas se percataron de que sus ojos eran "les provocaban el recuerdo de ellos". Podría decirse que fue mucho menos que un segundo pero Lindy por un momento clavó su mirada en los ojos de la otra mujer, estaba embelesada con esa mirada. Precia, a diferencia de la otra, parecía un poco incómoda, empezaba a fruncir el ceño. En realidad esos seis años habían sido difíciles para ella, solo aquella ocasión había llorado por la pérdida de su esposo, había decidido ser fuerte para sus hijas pero por dentro a pesar de ser ya seis años, todavía tenía ganas de llorar y tener que ver ese tipo de mirada alegre le incomodaba. Lindy rompió el momento al continuar con su narración, hasta este punto Precia realmente quería regañarla. Entendía que al parecer esta mujer amaba su trabajo pero tenía un hijo y no debía ser tan descuidada.
Después de revisar, Precia regresó a su escritorio e hizo algunas anotaciones, posteriormente le indicó a su paciente que se quitara la camisa del uniforme para revisar si tenía alguna herida de gravedad que estuviera cubierta por la prenda, viendo que Lindy también tenía una playera blanca debajo de la camisa le indicó que también debía quitársela, lo primero que notó (además de la bonita piel) era que Lindy tenía unas cicatrices en la espalda y en el hombro izquierdo que causaron curiosidad en la otra mujer, no solo eso, había marcas moradas causadas por los golpes de aquel tubo que mencionó Lindy en su anécdota. Eso sí iba a doler un tiempo. Había unos ligeros raspones. Al contacto Lindy sentía ganas de quejarse, todos esos golpes sí que iban a doler.
Después de la revisión rutinaria y atender los pequeños raspones y la herida en la cabeza (y después de que lindy se pusiera al menos la playera blanca), Precia le dio un sermón nivel médico (después le daría el sermón de madre a madre), le dijo que le harían una tomografía de la cabeza para poder descartar algún daño interno, para eso debería esperar unas horas y después volverían a reunirse para darle más indicaciones. Finalmente le entregó un papel con la información para la tomografía y le dijo que debía llevarlo a otro piso.
Cuando Lindy salió del consultorio Precia dio un pesado suspiro, le empezaba a preocupar, aquella mujer era un poco temeraria considerando que tenía un hijo muy pequeño aún. Algo que le sorprendía era que siempre parecía estar de buen humor aquella mujer, pero no quitaba lo temerario de sus acciones. Volvió a revisar el historial de Lindy -Oficial de policía, viuda, un hijo, 31 años… - dejó el documento en el escritorio, se quitó los lentes, cerró los ojos y masajeó un poco su puente nasal – seis años…- pensó en voz alta.
Lindy se dirigió al lugar que su médico le había dicho, entregó el documento, se quedó un rato más por datos que llenar, después fue al estacionamiento a decirle a su compañero que no saldría de ahí hasta casi la noche. Después de intercambiar unas palabras más su compañero se fue. En el tiempo que estuvo esperando recibió una llamada donde su jefe le informaba que no era necesario que se presentara al trabajo el día siguiente. Por seguridad llamó a su hijo que a esa hora ya debería estar en casa, le dijo que regresaría casi al anochecer, que llevaría la cena y que cerrara bien la casa, no esperaba tener que hacer eso pero era una situación no planeada.
Llegó la hora de su tomografía, pasó a la sala indicada, después esperó un rato más. Ya era tarde cuando por fin volvió a hablar con su médico. En la explicación de médico Precia le dijo que estaba bien, punto, le recetó algunos medicamentos para el dolor y algunas más indicaciones.
Lindy salió del consultorio despidiéndose con la expresión alegre de siempre.
Para Precia Lindy era su último paciente del día. Ya eran las siete de la noche, ya iba saliendo del hospital dirigiéndose al estacionamiento, a lo lejos, por las áreas verdes de la entrada al terreno del hospital vio a la peliacua, era verdad, apenas unos minutos atrás se habían despedido en el consultorio. No se dio cuenta que su cuerpo cambió de dirección y ahora se dirigía a las áreas verdes. Al parecer Lindy buscaba un transporte –Lindy- le llamó, la mencionada volteó - ¿vas a tu casa?- por un momento Precia sintió un tic, esa pregunta obvia se parecía a las que hacía Lindy y por dentro se regañaba "¿no es obvio? Ya es noche ¿a dónde más iría?".
-Ah, jaja doctora- Lindy saludó moviendo la mano, en su otro brazo llevaba su camisa del uniforme – no, en realidad pienso ir a comprar algo para cenar, normalmente salgo del trabajo a las seis y preparo la cena para Chrono y para mí pero con esto no creo estar en condiciones de moverme adecuadamente y no quiero preocupar tanto a mi hijo, jeje en cuanto me vea tal vez me regaña – rio un poco avergonzada – oh, ¿acabas de salir del trabajo?- preguntó en cuanto notó que la otra llevaba un bolso y ya no tenía puesta su bata blanca.
Precia casi se alegraba de que aquella mujer volviera a preguntar lo obvio, sintiéndose menos avergonzada de sí misma por la pregunta que ella misma había hecho primero –así es, ya iba al estacionamiento pero te vi a lo lejos, vivimos por la misma zona podría acompañarte a buscar algo de cenar y tal vez comprar los medicamentos que te escribí – Lindy estaba a punto de rechazar amablemente su oferta - planeo pasar al centro comercial para comprar algunos vegetales así que no es molestia alguna, además nuestros hijos son buenos amigos, estoy segura de que podemos ser amigas también- con la mano indicó el camino hacia el estacionamiento y empezó a caminar sin dar oportunidad a Lindy de oponerse.
Esta vez Lindy subió al asiento de copiloto, se abrocharon los cinturones y el auto empezó a desplazarse. Una vez más ese conducir suave. Fueron primero a buscar los medicamentos, Lindy tuvo que tomarlos en seguida porque Precia le dijo que lo hiciera alegando que seguramente Lindy lo haría mucho después; fueron a comprar los vegetales que Precia necesitaba, de paso Lindy también compró algunas cosas para el desayuno del día siguiente con su hijo, pusieron todas las cosas en el mismo carrito, a la hora de pagar las separaron. Finalmente compraron la cena. Precia llevó a Lindy hasta la entrada de su casa, Lindy abrió la puerta mientras Precia llevaba las bolsas de las compras y la cena. En cuanto Chrono escuchó la voz de su mamá avisando que acababa de llegar, salió del estudio dejando en el escritorio una pila de cuadernos y una mochila abierta.
-Mamá, bienvenida- bajó corriendo los escalones saltando tres escalones antes de llegar al primer piso, al llegar a la entrada escuchó otra voz y a su madre reírse, en cuanto vio de quién se trataba sus ojos se iluminaron con emoción – ¡Precia! – corrió al encuentro de ambas mujeres.
-¿Eh por qué tan confianzudo? – dijo Lindy notando que el niño le hablaba muy familiar a un adulto, igual se inclinó lo mejor que pudo para besar la frente de su hijo. Esa escena Precia la encontró tierna.
-No me molesta, cuando estuvo en casa preparando el pastel de cumpleaños se dirigía a mí de manera muy formal, ni mis hijas son tan respetuosas, así que le pedí que me llamara solo por mi nombre- Precia sonrió con cariño al pequeño que se acercó a ayudarle a llevar las bolsas de las compras a la cocina – gracias – agradeció al menor que se sintió orgulloso de su acto.
-Parece que por la emoción de verte no notó mi condición jajaja – Lindy sonrió para sí misma recordando la sonrisa cálida que tenía la otra cuando miraba a su hijo – pasa, estoy segura que a él le alegrará que te quedes un rato más- la invitó a ir a la sala.
Precia se quedó con ellos un rato, le explicó a Chrono por qué su madre estaba en esas condiciones (cuando él se dio cuenta tuvieron que explicar todo), le dijo que debía ver que su madre tomara los medicamentos a las horas indicadas, durante la plática Lindy aprovechó para informarles que el día siguiente no iría a trabajar por órdenes de su jefe. Precia se sintió un poco aliviada por eso, Chrono se alegró muchísimo. Eran casi las nueve de la noche cuando Precia se despidió de ambos. Pidió a Lindy la acompañara hasta su auto, Chrono se quedó esperando a su madre en la entrada de la casa.
-Si alguna vez tu hijo tiene que quedarse solo tanto tiempo puedes decirle a mis hijas, podría quedarse en nuestra casa o ellas venir a acompañarlo, sé que él quiere ser un niño autosuficiente y demostrar que puede con todo pero sigue siendo un niño, me sentiría más tranquila si sé que no está solo en casa cuando no estás con él- Esa mirada de Precia otra vez invadía los pensamientos de la peliacua, el padre de Chrono también ponía esa mirada cuando mostraba preocupación, algo inesperado fue cuando Precia posó su mano en la cabeza de la otra, para Lindy el recuerdo de su esposo poinendo su mano en su cabeza le llegó de golpe.
Tal vez por mezclar su recuerdo con el presente Lindy tomó la mano de Precia aún en su cabeza y la removió, si soltarla sonrió – de acuerdo- dijo de repente, de la misma forma en que lo decía a su esposo, con amor en sus ojos.
Precia se dio cuenta de lo que estaba haciendo pero su mano ya estaba dirigiéndose a la cabeza de Lindy, estaba a punto de disculparse en cuanto posó su mano, Lindy agarró su mano por sorpresa y la removió de su lugar. Sujetando la mano de la pelimorada entre las suyas Lindy respondió con una sonrisa diferente a las ya vistas por Precia, en ese momento un recuerdo vino a Precia como un fuerte golpe, su esposo solía agarrar su mano así y sonreírle así cuando llegaban a algún acuerdo.
Casi en seguida Lindy soltó la mano de Precia, volviendo a la realidad, y se disculpó, pero Precia también se disculpó, ahora parecía que ambas discutían por ganar la culpa.
-Es-está bien, solo por favor considéralo, buenas noches- subió al auto.
-Buenas noches, salúdame a tus hijas – Lindy se despidió también.
Desde la entrada de la casa tanto madre como hijo veían aquel auto alejarse.
-¿Terminaste tu tarea?- preguntó Lindy tomando la mano de su hijo para entrar a la casa y cerrar.
-Sí, estaba guardando mis cosas –
-Bien-
La puerta de la casa se abrió seguido de un "ya llegué" por parte de Precia.
-Mamá, bienvenida, ya está la cena- Alicia apagaba el televisor y ambas chicas salían de la sala.
-Llegaste un poco tarde, aunque dijiste que ibas a pasar al supermercado, ¿había mucho tráfico?- preguntó Fate, ambas chicas tomaron las bolsas de las compras y las llevaron a la cocina.
-No, me encontré con Lindy en el trabajo y al salir la llevé en el auto a su casa además de unas cosas que compramos, después me quedé con ella y Chrono un rato- dijo mientras guardaban las cosas que acababa de comprar.
Alicia miraba a su madre, se veía un poco "se ve diferente hoy pero está igual que siempre" pensó.
Arreglaron la mesa para cenar, mientras cenaban platicaron de las cosas que hicieron en el día. Precia aprovechó para preguntarles su opinión respecto a Chrono. Ambas chicas estuvieron a favor de estar con él en las tardes.
Al día siguiente Lindy despertó con mucho dolor, Chrono le dio sus pastillas para que las tomara, se despidió de su madre para ir a la escuela y finalmente Lindy se quedó sola en casa. Fue al estudio y sacó una caja con fotografías, unas lágrimas cayeron de su rostro. Guardó las fotos luego de un rato de mirarlas y recordar cosas con cada una, después sonrió y las guardó de nuevo.
Las pastillas que había tomado le ayudaban a soportar el dolor de cuerpo y de cabeza. En las horas siguientes estuvo ordenando el cuarto de su hijo (que no estaba tan desordenado), limpiar un poco la cocina, la sala, preparar la comida y estando en eso recordar que no debía ser tan impulsiva, en realidad se regañaba mentalmente cada vez que se portaba así en el trabajo ¿dónde había quedado la persona metódica y pacífica de antes? Sabía que se había ido con aquel incidente de hace tres años. No le gustaba esa sensación, pero tanta calma le asustaba, temía que otra vez las cosas no sucedieran como "lo planeado", así que ahora era espontánea, eso era emocionante, temerario e imprudente, las cosas que a ella menos le gustaban.
-No debo ser tan imprudente, no quiero dejarlo solo- terminó y fue a la sala mientras esperaba a que su hijo regresara.
"Lindy, estás bien el cómo eres, no siempre las cosas saldrán como lo planeas, cuando eso pase no impongas toda la culpa en ti, todos somos diferentes, nadie puede hacer todo bien, tampoco existen las personas perfectas".
Recordó esas palabras de su difunto esposo y ese abrazo cálido que la reconfortaba.
-Mamá, ya llegué- Chrono avisó desde la entrada de la casa.
Precia había ido por algo de beber al comedor del hospital.
-Doctora Testarossa- unos colegas le llamaban desde una mesa. Ella saludó desde su distancia –tome asiento con nosotros- eran unos médicos que ya mostraban su edad en algunas canas y en su piel.
Se acercó y tomó asiento –hoy es un día tranquilo-
-Jajaja, hay que disfrutar los días tranquilos- habló uno.
-No me diga que comerá solo eso- preguntó otro, Precia llevaba unas frutas.
-Honestamente no me agrada la comida de los hospitales- la mujer respondió con calma.
-Ah, ya ves, así son en todas partes, y cuando parece apetitosos no tienen sabor- dijo otro.
-Mejor eso a que sepan mal- volvió a hablar el segundo.
-¿Cómo te va con tu nuevo horario?-
-Es menos extenuante que el anterior, admito que el salario no es tan ostentoso pero me basta-
-¿Cuánto tiempo se mantendrás así? Quiero decir, no es definitivo ¿verdad?-
-Los internos son un problema en las cirugías y a nosotros nos tratan como ancianos y la verdad es difícil trabajar con ellos, tres son como uno si bien les va-
-No hay respeto-
-Jajaja no eres imponente como la doctora-
-Heh- Precia rio con el comentario, era verdad, ella de por sí tenía cara seria y su voz con ese tono autoritario, era difícil que los internos no le temieran.
-¿Cómo están tus hijas?, Alicia Pronto terminará la preparatoria ¿sabes qué quiere estudiar?-
-Sí, dijo que quería ser médico- bebió de la botella de agua que había comprado.
-Ya puedo imaginarla, seguro será un problema de manejar como su padre-
-Jajajaja sí, tienen el mismo carácter- todos rieron.
-¿Y siguen repeliendo a tus pretendientes?-
Precia sintió un tic, era verdad, sus hijas siempre hacían algo respecto a ese tema, no que le molestara a ella pero sus amigos sabían que a veces era vergonzoso saber hasta qué punto llegaban sus hijas para deshacerse de esos niños inmaduros (como solía referirse Alicia) –e… sí- se sonrojó un poco.
-Jajaja no creo que necesiten hacer eso pero el intento es enternecedor hasta para nosotros-
Todos sus colegas y amigos sabían que ella no tenía corazón para alguien más que no fuera su esposo, los conocían desde que eran jóvenes y algunos incluso desde que Precia era una niña.
-Pero hay que dejar que lo sigan haciendo, es entretenido de eso no hay duda-
Todos afirmaron.
-Parece que soy su juguete- sonrió sarcástica.
-Eres como la hija que ninguno de nosotros tuvo-
-¿Porque sólo tuvieron hijos?-
-Y son unos aguafiestas-
Todos volvieron a echar a reír.
-Hablando en serio Precia ¿cuánto tiempo planeas trabajar en esa área?-
-Tal vez tres años o cuatro- respondió.
-Sabes que respetamos tu decisión pero si dejas de ejercer tu especialidad no es bueno-
-Lo sé, al menos lo llegué a hacer y demostrar que soy capaz – sonrió para sí misma. Sabía que se había esforzado mucho para lograr su objetivo, pero sus hijas eran más importantes y eso no era algo discutible, los demás lo sabían perfectamente.
-En fin, si un día necesitamos ayuda no dudes que seguramente te iremos a buscar-
Precia tenía una especialidad en cirugía ortopédica, a sus treinta y siete años uno no pensaría que tenía hijos, es decir, es duro estudiar especialidades, no había hecho ni tres años ejerciendo su especialidad, pero para ella eso era lo de menos.
Aquella noche Precia hizo una llamada telefónica a la casa de los Harlaown, quería saber cómo se encontraba Lindy. En ese momento Fate estaba tomando una ducha y Alicia acompañaba a su madre en el sofá viendo un programa de variedades (de esos que su madre solía decir que eran basura televisiva, pero que igual veía cuando sus hijas los veían), escuchó toda la conversación de su madre y aunque en un principio estaba atenta al programa de tv, poco a poco perdió interés en el programa porque su madre estaba sonriendo de forma extraña "muy contenta, diferente a la expresión contenta de siempre". En la otra casa Lindy estaba recostada en su cama, al lado de ella estaba Chrono acomodando su almohada para dormir (esa noche decidió que dormiría con su madre por si algo se le ofrecía), el niño tenía un vaso de agua en el buró del lado de su madre, también estaban las pastillas. Mientras esperaba a que su madre terminara de platicar con Precia, no quitó sus ojos de ella, la miraba demasiado atento, ese extraño brillo en los ojos de su madre era un poco diferente otra vez, era como la noche anterior y otra ocasión que no recordaba.
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N/A:
Chat'de'Lune: Gracias! Por los reviews y por las correcciones indicadas, -.- (nótese mi pereza de cambiarlas ahora, hoy, medianoche) ya los cambiaré para el próximo capítulo. Vaya, es… "feo" cuando según yo he revisado el escrito y pasan estas cosas o.o es terrible, y por eso gracias :D creo que será mi nuevo reto (no dejar que esas cosas vuelvan a pasar e.e). Espero seguir leyéndote en los próximos capítulos. owo/ (ahora subo nervioso este capítulo XDD).
Guest-chan: Soy una mala persona, anda o.o/ heh n_nU créeme que es bueno que haya al menos una actualización por semana (mi peor ejemplo es ese de la actualización 3 años después para saber el desenlace). Gracias por tu review owo/
Luzy: u.u por desgracia este fic no tendrá NanoFate o.o ya hay muchos o.o demasiados T-T y nada (creo que 5 o 6) de Precia y Lindy. Ojalá esto no sea razón para dejar de leer el fic n_nU Gracias por tu review owo/
nadaoriginal: QwQ a mí también me ilusiona saber qué más sigue QwQ Gracias por tu review owo/
rijaja.77: Gracias! Espero seguir leyéndote en los próximos capítulos owo/
Próximo capítulo:
-Doctora, hola-
o.o/ Saludos!
Autor del mal.
