Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 8641927 /1/ Against-the-Odds


Capítulo 10: Amigas

Edward no solo me dejó sola en la habitación, sino que luego escuché que su camioneta se encendió afuera y se alejó. O alguien estaba lo suficientemente loco como para robar su vieja camioneta sin valor de frente de la casa del jefe de policía, o él me dejó completamente y no tenía ni idea de cuándo o si regresaría.

Me acosté ahí por lo que parecieron horas, completamente despierta y en un extraño aturdimiento por la gravedad del evento. Seguía repitiendo cada momento de la noche una y otra vez en mi mente. Cada palabra murmurada, cada aliento en mi piel, cada toque íntimo. Sabía que las cosas nunca serían iguales entre nosotros, pero realmente tampoco quería que lo fueran.

Probablemente necesitábamos hacerlo de nuevo para darnos todas las posibilidades de concebir, ¿pero qué si en realidad quería hacerlo de nuevo? Él dijo que debería esperar hasta querer tener sexo sin más razón que porque quería, ¿pero él también estaría dispuesto a eso conmigo? Ya sabía la respuesta a eso, por supuesto que no. Él solo lo hizo por Emmett; cualquier cosa aparte de eso sería ridícula. Era Edward Masen, podía tener a cualquier chica que quisiera, así que ¿por qué pensaría dos veces en alguien como yo? Solo lo hicimos para salvar a Emmett; tenía que seguir recordándome ese hecho.

Era tarde así que traté de dormir, pero no había forma de que pudiera. En algún momento después de la medianoche, pensé que ya había estado acostada el tiempo suficiente, así que finalmente me levanté... y definitivamente estaba dolorida. Sin embargo, extrañamente, mis músculos dolían por estar tan tensos mucho más que mi vagina recién desvirgada.

Me levanté de la cama y me di cuenta que necesitaba limpiarme un poco, así que fui a tomar una ducha. El agua caliente se sentía tan bien en mis músculos doloridos que debí haber permanecido allí por más de una hora, y solo salí cuando el agua salió fría.

Me puse una camiseta limpia y unos chándales, y me aventuré a bajar las escaleras esperando que Edward hubiera regresado... pero no lo hizo. Su camioneta todavía estaba desaparecida, y él también. Así que me senté en el sofá, prendí la televisión y la miré sin verla hasta que me encontré empapándome de la luz del sol que entraba por la ventana de la sala. Me había quedado despierta toda la noche sintiéndome adormecida y absolutamente sola.

Cuando me di cuenta que era la mañana, corrí hacia mi celular para ver si alguien me había llamado o mandado un mensaje de texto. Realmente no creía que alguien lo haría, pero me sentía tan sola que necesitaba saber que alguien en alguna parte estaba pensando en mí, sin embargo mi correo de voz y mis mensajes estaban vacíos... Por supuesto que estaban vacíos. Nadie me llamaba a menos que se sintieran culpables por haberme olvidado, como en mi cumpleaños… cualquier otro día del año simplemente me olvidaban sin la culpa.

Nunca antes me importó estar sola, pero como Edward se había entrelazado tan intrincadamente en mi vida diaria, me había acostumbrado a que siempre estuviera aquí. Solo habían pasado unas horas desde que se había ido, pero aun así no sabía qué hacer conmigo sin él. ¿Qué si no volvía? ¿Qué si nunca lo veía de nuevo? Le dije que debería irse, pero no esperaba que se fuera así.

No podía soportarlo más; no podía soportar no saber si regresaría o no, así que decidí enviarle un mensaje de texto.

¿Vas a venir a casa? - B

Sin respuesta.

Seguí revisando mi teléfono cada diez minutos más o menos, y él nunca me respondió.

De repente deseé que fuera un día de semana. Odiaba la escuela, pero tener un lugar a donde estar en este momento sería mejor que estar sola en casa obsesionándome con lo abandonada que me sentía. Estaba segura que podía encontrar una fiesta en algún lugar o llamar a Rose, pero luego saqué ese pensamiento de mi cabeza. Así era cómo los chicos de mi edad se metían en problemas. Buscando aliviar el dolor de sentirse inútiles y abandonados acudiendo a fiestas y adormeciéndose con narcóticos. Sabía lo mal que estaba eso, había sido advertida contra eso muchas veces, pero tenía que admitirlo, la idea de estar con alguien en este momento, incluso idiotas borrachos, era mejor que nada.

Sin embargo, estar alrededor de personas solo sería una distracción temporal, porque no necesitaba personas en este momento... necesitaba a Edward.

Y entonces, como cada vez que lo necesitaba, él finalmente entró por la puerta.

—Hola —dije en voz baja, tratando de no dejar que la tensión densa e incómoda que traía con él me afectara.

Se paró incómodamente por un minuto, mirando al piso y al techo, a cualquier lado menos a mí.

—Lo siento —murmuró.

Había estado tratando de adivinar qué estaba pensando o qué me diría primero, pero "lo siento" definitivamente no era lo que esperaba.

—¿Por qué lo sientes? —pregunté, honestamente confundida.

Negó con la cabeza y luego fue a sentarse en una silla en el lado opuesto de la sala.

—No debería haberme ido así. Solo estaba... —dejó su oración incompleta. Todavía no me miraba, pero estaba un poco acostumbrada a eso, ya que no me había mirado mucho en las últimas dos semanas. Al menos él estaba de regreso, y eso era todo lo que realmente importaba.

Era extraño; tenerlo sentado en la habitación conmigo de esa manera me hacía sentir mejor y peor al mismo tiempo. Mejor porque él estaba cerca, pero peor porque me daba un fuerte dolor en el pecho cada vez que me hablaba con indiferencia.

—Está bien —traté de asegurarle. No quería nada más que moverme más cerca de él y abrazarlo como él lo había hecho cuando me estaba sintiendo mal en el pasado, pero me quedé donde estaba. Obviamente él quería estar lo más lejos posible de mí, así que acercarme solo lo haría enojar—. Entiendo que probablemente querías un poco de espacio o algo así, pero estás aquí ahora. Siempre estás aquí cuando realmente te necesito.

—Eso no debería haber pasado —dijo distraídamente.

—Edward —respondí con desaprobación. ¿Cuántas veces él podría decir lo mal que estaba esto a pesar de saber en el fondo que iba a funcionar tanto como yo lo hacía?

Negó con la cabeza de nuevo.

—Pasé dos semanas pensando que estabas loca y tratando de encontrar algo para convencerte de no hacerlo... y luego solo cedí. No tengo idea de qué demonios estaba pensando.

Realmente estaba comenzando a preocuparme un poco. Seguía con la voz plana y distante, como si estuviera vacío por dentro, y tenía miedo de lo que eso significaba.

—Estabas pensando que yo tenía razón y que podíamos salvar a Emmett —le dije con confianza.

—Tienes dieciséis años, Bella, no es tu trabajo salvar a nadie —argumentó sin emoción.

—Pero puedo, así que lo haré —le dije con confianza.

Suspiró pesadamente.

—Bueno, ya está hecho, así que no podemos exactamente retractarnos. La peor parte es no saber si debería esperar que funcione o no —admitió—. Solo quiero olvidarme de todo.

—Pero... deberíamos seguir intentándolo —dije lentamente, esperando que no lo molestara más de lo que ya estaba—. Quiero decir, cuando las personas tratan de concebir un bebé lo hacen todos los días mientras la mujer está ovulando. Eso aumenta las posibilidades de que funcione.

Su estado de ánimo vacío de repente se intensificó y comenzó a mirar hacia el espacio como si no fuera nada más que una estatua sin vida.

—Edward —susurré, esperando despertarlo del trance en el que estaba—. Edward, por favor. —No estaba rogándole para que siguiera ayudándome, solo estaba pidiendo alguna señal del chico amante de la diversión que era antes; solo le pedía a Dios que no se hubiera ido para siempre—. Sé que esto no es algo que alguna vez querrías, pero podemos superarlo... sé que podemos.

—No sabes nada de mí —dijo sin emoción.

—Sé que quieres a Emmett y que harías cualquier cosa por él... Eres un buen chico, Edward, y un amigo increíble. Eres dulce y compasivo, y me has ayudado a través de la enfermedad de Em más de lo que alguna vez te darás cuenta.

—No sabes nada de mí —repitió—. Pero ya no importa. Ya lo he jodido, así que no puede empeorar. Haré lo que quieras. Solo dime, y lo haré.

—Edward, todo va a funcionar —le dije con fuerza. Su tono muerto realmente estaba asustándome muchísimo, y estaba desesperada por traer de regreso siquiera un atisbo de su vieja personalidad.

Pero no importaba lo que dijera, él no respondió nada más que repuestas mecánicas y vacías. Eso hizo que me doliera el pecho.

Pasamos ese día simplemente existiendo. Aseguró no tener hambre cuando llegó la hora de la comida, pero le dije que no comería sin él, así que se obligó a comer. Secretamente estaba anticipando ansiosamente las actividades de la noche. Me sentí mal de que lo hubiera afectado tan negativamente, pero personalmente no podía esperar para hacerlo de nuevo.

Cuando finalmente llegó la hora, Edward me siguió a mi habitación sin tratar de convencerme de lo contrario. Había terminado de discutir sobre eso, y yo estaba agradecida.

Todo pasó igual que la noche anterior. Me dejó sola para ponerme cómoda en la cama, y luego entró y comenzó a tocarme íntimamente. Él usó su mano en mí primero; alternando lentamente entre masajear y moverse rápido, frotando y acariciando, y una corriente de calor inundó mi centro mientras sus dedos se cubrían con mi humedad. Era exactamente lo mismo, excepto que se sentía completamente diferente.

Todavía estaba dolorida por la última vez, pero ese no era el problema. La única diferencia que realmente podía notar era Edward. Esa mirada en sus ojos, la que realmente no podía describir, bueno, había desaparecido. No había nada allí en ese momento, y cuando entró en mí, no me dejó sin aliento por la gravedad del momento. Fue vacío. Él lo estaba haciendo mecánicamente, y como resultado, yo también. No se sentía mal, pero todo lo especial que había antes, había desaparecido por completo. También podría haber estado con un chico desconocido, porque no se sentía como Edward.

Cuando todo terminó, me sentí insatisfecha, y tan sola como estaba antes de que él regresara. Él no dejó la casa como la noche anterior, pero se encerró en la habitación de Emmett y no me habló por el resto de la noche.

Fue así dos veces más antes de que le dijera que ya no era necesario porque estaba bastante segura de que había terminado de ovular por el mes. Él no pareció agradecido por las noticias como esperaba, no parecía nada en absoluto.

La semana siguiente traté de volver a la normalidad. No había nada más que pudiera hacer para quedar embarazada, así que traté de alejarlo de mi mente por un tiempo. Fui a la escuela, hice los deberes y continué preparando la cena todas las noches para Edward cuando él llegaba a casa del trabajo. Él no me hablaba mucho. De vez en cuando me preguntaba cómo había estado mi día, pero en realidad nunca escuchaba la respuesta.

Tal vez era inmaduro de mi parte, pero después de la segunda semana consecutiva en que Edward estuvo emocionalmente vacío, decidí que necesitaba un descanso. Llamé a Rose y organicé lo que ella siempre solía llamar "una noche de chicas". No quería ir a más fiestas, pero una aburrida película de chicas definitivamente sería una distracción saludable.

—Entonces, ¿cómo has estado? —me preguntó mientras esperábamos a que comenzara la película—. Estaba realmente preocupada por ti después de la fiesta.

Me encogí de hombros.

—Estoy bien. Es decir, he estado mejor, pero supongo que es de esperar con todo lo que mi familia ha vivido estos últimos dos años.

Asintió.

—¿Cómo está Emmett, de todos modos? Escuché que estaba mejor —preguntó con cuidado.

—Se siente mejor... pero —tragué bruscamente— si no recibe un trasplante de médula ósea no va a lograrlo.

—Eso es tan horrible —dijo sombríamente—. Ni siquiera puedo imaginar el mundo sin Emmett.

Arrugué la cara y miré a Rose de forma interrogante. Sabía que yo no podía imaginar el mundo sin Em, pero ese era un comentario un poco raro viniendo de ella.

Ella notó mi mirada y se puso incómoda.

—Oh, ya sabes lo que quiero decir. Él es tu hermano mayor, siempre ha estado alrededor desde que era una niña... Realmente espero que consiga una cura, eso es todo.

—Sí... yo también —dije mientras involuntariamente ponía una mano sobre mi abdomen. Habían pasado casi dos semanas desde la primera vez que tuve sexo con Edward, así que era bastante posible que la cura de Emmett ya estuviera en camino.

—Sabes, creo que voy a ir a comprar palomitas —dije después de unos incómodos momentos de silencio entre nosotras. No tenía mucha hambre, pero quería un minuto a solas.

Me puse de pie para irme, pero entonces Rose se giró hacía mí y me dio cinco dólares.

—Oye, ¿te importaría comprarme una bebida?

—Claro —le respondí, pero cuando estaba recibiéndole el dinero, lo alejó y me agarró del brazo.

—Sabes qué, ¿qué tal si voy a comprar las palomitas y la soda? —sugirió rápidamente. Se puso de pie y prácticamente me empujó en un asiento... que ni siquiera era el mismo en el que estaba sentada antes.

—Bueno, también iba a ir al baño —mentí, sin realmente estar segura de cuál era su problema.

—Puedes ir a hacer pis después... como durante los tráileres... cuando esté oscuro.

—Rose, ¿qué está pasando? —le pregunté con sospecha. Obviamente algo estaba mal para que ella actuara tan extraño.

—Nada —dijo con falsa despreocupación—. Solo pienso que sería mejor si consigo las cosas y tú te relajas. —La miré irritada, así que suspiró—. Acabo de ver a Mike Newton entrar y no quería que lo vieras —admitió finalmente.

Arrugué la cara por la confusión.

—¿Por qué me importaría si Mike está aquí?

—Porque está con una chica, y pensé que podría molestarte.

—¿Por qué estaría molesta?

—Bueno, porque... ya sabes.

—No tengo idea de lo que estás hablando —le dije honestamente.

—Ustedes se liaron... en esa fiesta hace un par de semanas. Él dijo que ustedes solo estaban saliendo casualmente, pero pensé que probablemente la pasarías mal al verlo con alguien más.

Resoplé.

—No estoy saliendo con Mike Newton.

—¿No? Pero en esa fiesta...

—Tonteamos... un poco... pero no pasó nada y ni siquiera he hablado con él desde entonces.

—Guau, está bien, bueno, entonces él es una verdadero imbécil. Les dijo a todos que ustedes estaban cogiendo.

—¿Qué? —pregunté horrorizada—. Eso es... asqueroso. —Me sentí mal por llamarlo asqueroso ya que en realidad traté de acostarme con él, pero lo era y me alegré de haber recuperado el sentido antes de hacerlo. Haría cualquier cosa por mi hermano, pero estaba agradecida de que algunas cosas, como tener sexo con el repulsivo Mike Newton, no fueran necesarias.

—Entonces... ¿no tuviste sexo con él? —preguntó.

—No.

—Bueno, tal vez él solo estaba hablando de... ya sabes... oral o algo así.

Vomité en mi boca… vómito real subió por mi garganta antes de que lo tragara.

—No le hice una mamada.

—Bueno, ¿qué tipo de tonteo hiciste con él entonces?

—Uh... él trató de besarme, y puede haberme tocado la teta sobre el sostén momentáneamente, pero nada más. Estaba asqueada, así que lo empujé y me fui.

—Bella, estabas muy molesta esa noche, ¿realmente esperas que crea que lloraste de esa forma porque él te manoseó? —preguntó con cuidado.

—No… sí, no, estaba teniendo una mala noche y realmente no tenía nada que ver con él.

—Oh... bueno, eso apesta entonces... Quiero decir, me alegro de que no tuvieras sexo con él porque es asqueroso, pero apesta que él esté difundiendo rumores sobre ti de esa manera.

Me encogí de hombros despreocupadamente. Los rumores de la secundaria nunca me molestaron, y si las cosas salían a mi manera, entonces habría muchos más rumores a mi alrededor. Pronto mi periodo desaparecería, y entonces tendría que lidiar con decirles a mis padres y después de eso todo el pueblo se enterará. Seré llamada por cada nombre horrible que existía —perdedora, zorra, puta, ramera— me estaba preparando para todo eso. Jessica Stanley se había quedado embarazada en la secundaria, y fue el mayor escándalo que golpeó a Forks en más de una década... el embarazo de la hija del jefe de policía iba a ser mucho peor. No estaba ansiando nada de eso, pero tampoco iba a dejar que me afectara.

—Sabes, es gracioso —dijo Rose en voz baja después de un minuto—. Una parte de mí simplemente no podía creer que perdieras la virginidad antes que yo. Quiero decir, no estaba celosa ni nada por el estilo, pero siempre pensé que tú serías la que esperaría hasta el matrimonio o algo así.

—¿Eres virgen? —pregunté sorprendida. Rose era una de las chicas más perseguidas en la escuela. Estaba constantemente saliendo en citas y tonteando con chicos, así que estaba sorprendida de descubrir que en realidad nunca tuvo sexo.

—He... hecho otras cosas. Ni siquiera sé qué califica a una persona como virgen. Pero... nunca he tenido relaciones sexuales reales. No estoy segura de qué estoy esperando... supongo que una parte de mí está asustada de que vaya a doler mucho. Ya sabes lo cobarde que soy cuando se trata de dolor.

—En realidad no duele tanto —dije sin pensar... pero después de ver la expresión en su cara, me di cuenta exactamente de lo que acababa de decir—. Uh... quiero decir, he escuchado que no es tan malo... Mierda.

—Bella Swan... ¿ya no eres virgen? Pero acabas de decir…

Resoplé.

—No tuve sexo con Mike, pero... —Realmente necesitaba callarme.

—¿Pero has tenido sexo? Oh, Dios mío, Bella, ¿cuándo... con quién?

Me mordí el labio inferior, tratando de obligarme a callarme. No quería decirle nada, pero suponía que una parte de mí se moría por contarle a alguien. Edward se negaba a hablar conmigo, y había mucho que deseaba discutir... solo tenía que ser cuidadosa.

—Fue hace un tiempo... Y no fue con alguien de quien valga la pena hablar; no lo conoces de todos modos —mentí.

—No puedo creerlo —dijo Rose en voz baja—. Perdiste la virginidad y ni siquiera me dijiste. ¿Cuándo nos volvimos tan distantes? Solíamos contarnos todo.

—A veces hay cosas que simplemente no podemos decirle a nadie... ni siquiera a nuestra mejor amiga —le dije con pesar.

Sonrió sin entusiasmo.

—Realmente te he extrañado.

Le devolví la sonrisa.

—Yo también te he extrañado.

Las luces comenzaron a oscurecerse en el cine y apareció el primer tráiler, pero Rose tenía una última cosa que decir.

—¿Podemos al menos… tratar de volver a donde estábamos antes? Incluso si no podemos decirle todo a la otra como solíamos hacer, todavía podemos decirnos mucho más de lo que hacemos ahora.

Asentí.

—Me gustaría eso. —Se acercó y me abrazó, y le devolví el abrazo—. Pero realmente tengo que hacer pis —le dije, dándome cuenta de que nunca tuve oportunidad de ir. No tenía que hacer pis antes, pero de repente tenía que hacerlo de verdad, así que corrí al baño antes de que comenzara la película.

Pero entonces sucedió, lo peor que podría imaginar...


¡Hola!

¿Qué creen que pasó? ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?

Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: cavendano13, Mel. ACS, saraipineda44, somas, alejandra1987, Adriu, Yoliki, twilight-love1694, Jade HSos, Lady Grigori, Pili, Paola Lightwood, Maryluna, Ele, tulgarita, Tecupi, debynoe12, Vanina Iliana, Lily, kaja0507, Tata XOXO, MariePrewettMellark, freedom2604, Liz Vidal, Kriss21, lunaweasleycullen14, ILJB25, Lizdayanna, MontseZDiaz, Melany, patymdn, Alizce, Noelia, Adriana Molina, Marme, Cary, jupy, Techu, OnlyRobPatti, crysty Katy, y los Guest.

¡Hasta el próximo capítulo!