Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 8641927 /1/ Against-the-Odds
Capítulo 13: Intranquilos
—Oh, Dios mío, ¿qué están haciendo aquí? —pregunté mientras mi papá y mi hermano se turnaban para abrazarme. Afortunadamente, no nos pillaron besándonos; Edward debió haberme alejado cuando los escuchó abrir la puerta.
—Queríamos estar en casa para Navidad —explicó Charlie.
—Sí, pero... ¿qué pasa con tu salud? —le pregunté a Em, todavía sintiéndome un poco sonrojada por nuestra escapada por un pelo.
—Estoy tan sano como un caballo... aunque un caballo canceroso con solo un año de vida, pero aun así —dijo Em con una risa.
Después de que Em me abrazó, se acercó a Edward y le dio uno de esos medio abrazo y apretón de manos, pero Edward parecía extremadamente incómodo, solo esperaba que Charlie y Emmett no se dieran cuenta.
—Entonces, hora de los regalos —anunció Charlie.
—Oh, uh, no sabía que iban a estar en casa, así que no les compré nada —les dije avergonzada.
—No te preocupes por eso, hermanita, estar en casa es regalo suficiente para nosotros —me dijo Emmett.
—Exactamente —acordó Charlie.
—¿Qué va a hacer mamá hoy? —pregunté distraídamente mientras todos se sentaban para descansar del viaje.
—Probablemente va a una fiesta en la casa de uno de sus amigos —dijo Emmett, sonando amargado por eso—. Sabes, realmente no puedo creer que se negara a venir con nosotros. Podríamos haber estado todos juntos; quién sabe, esta podría haber sudo nuestra última oportunidad.
—Esta no es tu última Navidad, Em —dijo Charlie con severidad—. Y eso es lo que pasa cuando las personas se divorcian. Pasan las fiestas separados.
—Sí, supongo. Sin embargo, todavía no me gusta. —Em hizo puchero como un niño pequeño.
—Oye, vinimos a casa para pasar una buena fiesta, no dejemos que la ausencia de tu madre lo arruine —se quejó Charlie—. Aquí, niña, abre este primero —dijo mientras me entregaba un regalo envuelto.
—Um... gracias.
Charlie me había comprado una cámara, un libro nuevo y un par de anteojos de sol. Em, por otro lado, me compró una esfera de nieve y un gas pimienta.
—Guau, uh... gracias —le dije.
—No he salido mucho del centro, así que compré la esfera de nieve en la tienda de regalos... y le pedí a papá que me comprara el gas pimienta. Nunca puedes ser demasiado cuidadosa.
—Sí, esto debería ser útil con todos los animales salvajes que encuentro todos los días —dije sarcásticamente.
—La mayoría de los chicos se alejarán de ti después de ver esa pequeña lata —me dijo Em, desestimando mi incomodidad—. Confía en mí, lo sé por experiencia.
—Um... está bien, lo tendré en cuenta.
—Entonces, ¿cómo ha ido todo, de todos modos? —preguntó Em—. Siento que no he hablado contigo en mucho tiempo.
—Hablamos por teléfono hace tres días —refuté.
—Sí, pero ya sabes lo que quiero decir... ¿Tienes novio?
—Ah, vamos —interrumpió Charlie—. ¿Realmente necesitamos hablar de esto ahora?
—Solo estaremos aquí por tres días, papá; voy a aprovechar cada oportunidad que tengo.
—¿Entonces no estás en casa para siempre? —pregunté—. Pensé que estaban hablando de regresar.
—Estoy tomando una nueva ronda de medicamentos, pero cuando termine, me gustaría volver a casa de forma permanente. Hay un nuevo centro de cáncer en Seattle, así que iré de un lado a otro entre allí y el ala de cáncer en el hospital en Port Angeles.
—Bueno, ¿cuánto tiempo hasta que eso pase? —pregunté.
—Mi medicación se terminará en seis semanas, y luego regresaré a casa.
—Oh, genial —dije con una avalancha de emociones mezcladas. Estaba feliz de que mi papá y mi hermano regresaran a casa, pero también había una pequeña punzada egoísta de arrepentimiento. De repente tenía una extraña sensación de que ellos solo eran visitas en mi casa y la de Edward, y como con cualquier visita, te encanta tenerlas, pero quieres que se vayan así puedes volver a tu privacidad y rutina normal. Pero, por supuesto, me sentí culpable por sentirme de esa forma, así que rápidamente traté de enterrar esos pensamientos.
Después de una hora de ponernos al día, fui a la cocina para comenzar a preparar la cena, así que todos los chicos se dispersaron. Charlie fue a su habitación a hacer un poco de organización e intercambiar la ropa limpia, y Edward y Emmett enfrentaron el frío para revisar mi camioneta. Edward había estado emocionado de mostrarle a Emmett su trabajo tanto en su camioneta como en la mía, pero mientras los observaba por la ventana de la cocina me di cuenta que él definitivamente parecía mucho menos entusiasta de lo que hubiera esperado. Tal vez hacía tanto frío que él prefería estar adentro. Sabía que eso era poco probable, pero era la explicación más fácil.
Cuando la cena estuvo lista, Emmett continuó hablando incesantemente, y aunque era bueno estar cerca de él, no podía evitar preocuparme por lo callado que estaba Edward. Solo hablaba cuando le hacían una pregunta directa, y cada vez que él sonreía o reía por algo, definitivamente era forzado. Mi mente automáticamente vagó a la forma distante en que él había actuado durante el último mes y recé para que no regresara a eso, pero su comportamiento actual en realidad era bastante diferente. No era distante. Estaba ahí con nosotros, prestando atención y tratando de actuar normal, pero era como si fuera casi tímido, como si fuera nuevo en la familia y no supiera cuál era su lugar.
—Oh, he querido preguntar esto todo el día —dijo Charlie mientras comíamos el postre en la sala—. ¿Qué demonios es eso? —preguntó mientras señalaba a nuestro árbol flamenco.
Emmett se rio.
—Ah, mierda, ¿trajiste esa cosa aquí? —le preguntó a Edward—. Pensé que te habías deshecho de eso hace años.
Edward arrugó la cara.
—Hombre, lo pongo todos los años. No es mi culpa que tú no puedas entender las alegrías de una Navidad con basura de caravana —bromeó.
—Ya no estás en la caravana —le dijo Emmett—. Es hora de adoptar tradiciones más normales.
Edward negó con la cabeza.
—Puedes sacar la basura de la caravana, pero no puedes sacar la caravana de la basura... o una mierda así.
No estaba exactamente segura de lo que Edward quería decir con eso, pero sabía que no era bueno.
—La basura de un hombre es el tesoro de otro —dije sin pensar. El filtro de mi cerebro a mi boca realmente necesitaba ser limpiado.
Emmett, Charlie y Edward solo me miraron por un momento incómodo, pero afortunadamente todos desestimaron mi comentario.
—Oye, ¿qué pasa contigo? —le preguntó Em a Edward inesperadamente.
—¿Qué? Nada —dijo Edward rápidamente.
—Estás actuando... raro.
—No, solo estoy... cansado. Ha sido un día largo.
Charlie tomó una respiración profunda.
—Secundo ese pensamiento. Me voy a la cama.
—Buenas noches, papá —dije con una sonrisa.
—Sí, el jetlag es una perra... bueno, eso y el hecho de que estoy muriendo —bromeó Emmett—. Creo que también me voy a acostar.
—Buenas noches, Em... Es bueno tenerte en casa —le dije mientras él se dirigía hacia las escaleras.
—Buenas noches, hermanita —dijo con una sonrisa—. Buenas noches, hermano —añadió para Edward.
—Buenas noches —respondió Edward.
Cuando Emmett y mi padre estuvieron arriba y escuché cerrarse las puertas de sus habitaciones, me acerqué a Edward y prácticamente me senté en su regazo mientras me aferraba a él. Había querido abrazarlo todo el día, pero ese realmente era nuestro primer momento a solas desde esa mañana.
Casi esperaba que me alejara porque mi papá y hermano estaban en la casa, pero no lo hizo. En cambio, me abrazó con fuerza, y podría haber jurado que incluso olió mi cabello. No quería nada más que besarlo de nuevo, pero por alguna razón, simplemente... no lo hice.
—Emmett está en casa —murmuré en su hombro mientras me aferraba a él—. ¿Dónde vas a dormir? —pregunté, dándome cuenta de que él generalmente dormía en la habitación de Em.
Me frotó la espalda lentamente.
—Voy a dormir en el sofá como solía hacerlo.
—Eso... apesta —le dije.
—Nah, Em me dijo que dormiría en el sofá, pero insistí en que usara su cama. Está enfermo; debería dormir lo mejor posible. Ya he cambiado las sábanas y esas cosas.
—Oh... Bueno, podrías dormir en mi habitación conmigo —le ofrecí débilmente, sabiendo muy bien que él nunca me aceptaría la oferta.
Se rio una vez por la nariz.
—No creo que tu papá o tu hermano lo aprecien demasiado.
—Podrías volver aquí antes de la mañana —sugerí.
Suspiró y luego me apartó suavemente de él.
—Escuché a Charlie mencionar algo sobre levantarse temprano para llevarte de compras a la ciudad mañana, así que probablemente también deberías irte a la cama.
Hice un puchero.
—¿De compras? ¿Con Charlie? ¿Por qué?
—Quiere comprarte algo de ropa para la escuela, o algo así. No te quejes por eso, creo que él solo quiere pasar un poco de tiempo contigo. Te extraña.
—Oh... Entonces, ¿tú y Em van a pasar el día juntos? —asumí.
—Sí, creo que ese es el plan.
—Oh, bueno, diviértete. —Abracé a Edward una vez más, antes de sacar mi oveja de peluche de donde estaba escondida debajo del sofá, y luego me fui a la cama. Abracé a esa oveja toda la noche como si no pudiera dormir sin ella, y una parte de mí se preguntaba si siquiera podría. Realmente no era la oveja en sí, era lo que representaba, era Edward; su olor estaba en cada fibra, y al instante se convirtió en una necesidad para mi sueño.
…
Ir de compras con Charlie fue agonizante. Además de ser incómodo entrar en tiendas de ropa para mujeres con mi padre, el hombre simplemente no tenía mucho que decir. Él y yo éramos similares en ese aspecto, igual que Emmett se parecía más a Renée y siempre estaba hablando. Pero dos personas introvertidas solo duplicaban la incomodidad entre ellos, y cada minuto juntos se sentía como una hora.
Cuando finalmente llegamos a casa, me sorprendió que Edward y Emmett todavía estuvieran fuera. No tenía idea de qué estuvieron haciendo todo el día, pero con Emmett enfermo, pensé que estarían en casa descansando para entonces. Charlie y yo cenamos solos, pero yo era la única preocupada.
—¿Em mencionó qué iban a hacer hoy? —le pregunté a Charlie.
—Creo que se iban a juntar con algunos de sus viejos amigos y simplemente pasar el rato —dijo Charlie despreocupado—. Francamente, no quiero saber lo que están haciendo.
—¿Qué significa eso? —pregunté confundida.
—Bueno —resopló Charlie y pareció ponerse incómodo—. Me imagino que es difícil ser un chico de diecinueve años que cree que se está muriendo.
—¿Entonces...? —pregunté, todavía sin entender.
—Vaya, este no es el tipo de conversación que quiero tener con mi hija de dieciséis años —dijo con rapidez.
—Papá, realmente solo quiero entender —le dije, molesta porque algo estaba pasando con la salud de Emmett y estaban ocultándomelo de nuevo.
Charlie se asintió, y luego tomó una respiración profunda.
—Está bien. Cuando las personas jóvenes... o no las personas jóvenes, cualquier persona en realidad... bueno, no cualquier persona, personas de cierta edad. —Tomó otra respiración profunda—. Cuando los adultos comienzan a sentirse de cierta forma, sus cuerpos reaccionan y a menudo buscan compañía para... expresar ese sentimiento físico o emocional...
—Espera, detente —dije con incredulidad—. ¿En serio estás tratando de tener "la charla" conmigo?
—Me he dado cuenta de que no he sido el mejor de los padres en los últimos años, y ahora podrías salir al mundo sin saber qué esperar.
—Um... papá, tengo dieciséis años. Incluso si mamá no hubiera tenido la charla de sexo conmigo hace años, enseñan todas esas cosas en la escuela. ¿De dónde viene todo esto ahora, de todos modos?
—Bueno... Emmett mencionó algo...
—¿Emmett? ¿Qué podría tener que decir sobre el tema? —pregunté desconcertada.
—Bueno, supongo que él estaba hablando con Edward por teléfono hace unas semanas, y le preguntó si tenías algún chico rondándote. Edward básicamente le dijo que estaba preocupado de que no supieras lo que estabas haciendo y que terminaras arrepintiéndote de tus decisiones.
—¿Qué? —pregunté, completamente sorprendida. Suponía que eso explicaba el gas pimienta de regalo.
—Él mencionó algo sobre un par de fiestas a las que fuiste —añadió Charlie.
No estaba segura si debería estar molesta por la acusación de Edward, o agradecida. Suponía que se lo había mencionado a Emmett durante una de las noches que se estaba volviendo loco porque yo había salido con Rose, pero a la larga suponía que era algo bueno. Sería sospechoso si terminara embarazada sin mostrar ningún signo de rebelión. Si alguien iba a creer que me había quedado embarazada en alguna fiesta, entonces realmente tenía que asistir a un par. La gente me había visto en esa fiesta, Edward se había asustado y le había contado a mi hermano sobre ello, en realidad era la coartada perfecta para él.
Mi conversación incómoda con Charlie solo reactivó mi plan de quedar embarazada, así que mi mente estaba corriendo con el hecho de que en realidad solo tenía una oportunidad más. En un mes y medio, mi hermano y mi padre regresarían a casa, y después de eso sería casi imposible tener a Edward a solas. Mi mente iba a una milla por minuto, pero entonces me di cuenta de algo.
—Entonces... ¿qué estabas tratando de decir antes cuando te pregunté dónde estaban Emmett y Edward? —pregunté, preguntándome cómo demonios llegamos al tema de mi necesidad de una charla sobre sexo.
—Bueno. —Se puso incómodo una vez más—. No estoy seguro... pero asumo que salieron a buscar algunas chicas mientras Emmett todavía esté lo suficientemente saludable para... ya sabes...
—Oh —dije cuando la comprensión me llegó—. ¿Puede hacer eso?
—Él todavía es un hombre, Bella —dijo Charlie con una risa ligera.
—Sí, pero... pensé que leí en alguna parte que varios medicamentos para el cáncer pueden provocar que él... no pueda... ya sabes... —dije incómodamente.
—Pueden volverlo estéril, no impotente —dijo sin rodeos.
—Oh... entonces... ¿nunca podrá tener hijos? —pregunté.
—Vamos a preocuparnos de que sobreviva —dijo Charlie con determinación.
Asentí en acuerdo. Charlie y yo decidimos acostarnos temprano esa noche, pero mientras más pensaba en nuestra conversación, más me preocupaba. Suponía que entendía por qué Emmett querría salir y echar un polvo en algún lugar, ¿pero Edward también lo estaba haciendo?
Él no era mi novio... nunca prometió serme fiel... pero estaba desconsolada al pensar que Edward estaba con alguien más. ¿Qué se suponía que hiciera? ¿Llamarlo o enviarle un mensaje de texto para ver lo que estaba haciendo? ¿Preguntarle sin rodeos si estaba con otra chica? ¿Decirle cómo me hacía sentir eso? Lo último que quería hacer era asustarlo siendo una idiota, posesiva e insegura. No tenía derecho a estar celosa, pero tampoco sabía cómo apagar esos sentimientos.
Mi oveja durmió en el piso esa noche.
A las cuatro de la madrugada, la puerta principal finalmente se abrió con un chirrido, y escuché las voces bajas de Em y Edward extenderse por la casa. Habían permanecido fuera la mayor parte de la noche. Traté de controlar mis emociones, pero la tensión en mi pecho en realidad era físicamente dolorosa.
—Cálmate, Bella, estás siendo una idiota —me dije en voz baja. Realmente no tenía idea de dónde o qué había estado haciendo toda la noche, y como me seguía diciendo, no tenía ningún derecho sobre él, de todos modos. Claro que nos besamos, lo que no parecía tener nada que ver con nuestro plan para concebir un donante, pero aun así. Podría muy bien haber sido solo un momento efímero para él, y yo le estaba dando demasiado valor porque era joven e ingenua. Eso era lo que mi mente racional me estaba diciendo. Edward no me quería, ¿cómo podría? Sin embargo, independientemente de lo que me decía, todavía dolía como el infierno.
Pero el dolor solo empeoró...
En la mañana, me obligué a poner una cara valiente y a no mostrar lo molesta que estaba por el supuesto rollo de una noche de Edward, y preparé el desayuno. Mi papá y mi hermano se iban al aeropuerto en unas horas, así que quería que comieran bien antes de irse. Charlie se despertó primero, y como Em y Edward estuvieron fuera toda la noche, ambos tuvieron que ser despertados cuando la comida estuvo lista.
Todos nos sentamos a la mesa para comer, pero realmente nadie habló al principio. Em se veía exhausto, Charlie parecía distraído, y Edward mantenía sus rasgos en blanco.
—¿De verdad nos vamos en unas horas? —preguntó Emmett de forma adormilada.
—Síp —respondió Charlie, y luego se levantó para servirle un poco de café a Em—. Así que bébetelo y espabílate.
Em sacudió la cabeza bruscamente para tratar de despertarse, y luego se giró hacia mí.
—Lamento que no pasáramos más tiempo juntos. Cuando regrese tendremos que reservar algo de tiempo para realmente salir.
—Sí, eso sería genial —dije con una sonrisa forzada.
Luego se giró hacia Edward.
—Entonces, nunca te pregunté, ¿cuál es tu plan para el futuro? —le preguntó—. Quiero decir, estoy seguro de que no quieres perder tu tiempo en Forks trabajando en un taller más tiempo del necesario. Aprecio que cuides a mi hermanita y todo, pero volveremos a casa pronto, para que finalmente puedes hacer lo que quieras.
Edward cambió su peso en la silla.
—Uh... no estoy seguro... Tal vez vaya a Chicago.
Mi estómago se retorció. No importaba que estuviera lastimada o que ya supiera que él siempre planeó dejar el pueblo con el tiempo, escucharlo hacer un plan realista para irse era casi insoportable de escuchar. Me excusé de la mesa y traté de concentrarme en los platos.
—Amigo, no quieres ir a Chicago —le dijo Emmett despectivamente—. Ni siquiera sabes si tu mamá está allí de todos modos. Solo porque te envió una postal desde allí una vez, no significa mierda. Ve a Las Vegas, gana mucho dinero y luego viaja a Europa como siempre quisiste.
Traté de ignorarlos, pero la conversación sobre su mamá y Europa llamó mi atención. Me di cuenta en ese momento que todavía había muchas cosas que no sabía sobre Edward, e independientemente de todo lo demás, anhelaba saber todo lo que pudiera.
—¿Qué hay en Europa? —pregunté con vacilación.
Edward se encogió de hombros y no parecía querer responder esa pregunta, pero Emmett intervino y respondió por él.
—¿Qué no hay en Europa? Europa es el lugar más genial del mundo, y Edward realmente va a ir y tener una experiencia real en la vida. ¿Todavía hablas con Heidi? —le preguntó Em.
—¿Quién es Heidi? —pregunté.
—Ella era esta estudiante de intercambio italiana súper sexy durante nuestro tercer año —explicó Em—. Hombre, ella estaba tan enamorada de Edward que prácticamente le rogó que la siguiera a casa y se casara, porque la edad legal allí era dieciséis años. Su padre era dueño de una fábrica de queso, o una mierda así; él estaba forrado y habría estado perfectamente bien manteniéndolos por el resto de sus vidas, así es lo mucho que esa chica amaba a Edward.
Me sentía enferma. Con el tiempo podría superar que él durmiera con una chica desconocida, porque una vez más, no tenía derecho a estar molesta, pero escuchar que él potencialmente podría huir y casarse era devastador. ¿Qué pasó con ser un trotamundos? Sin embargo, dudo que eso fuera mucho mejor; probablemente terminaría casado de cualquier forma.
—Guau... ¿cuál es la trampa? —preguntó Charlie, atrayendo mi atención a la agonizante conversación.
—No había trampa —dijo Emmett rápidamente—. Edward es un afortunado hijo de puta por hacer que esa chica se enamore de él.
—Entonces, ¿por qué no te fuiste? —le preguntó Charlie con curiosidad.
—Quería terminar la escuela —respondió Edward en voz baja—. Nadie en mi familia nunca se ha graduado de la secundaria, así que... —dejó su oración incompleta.
—¿Has hablado con ella últimamente? —preguntó Em—. Apuesto a que ella todavía te está esperando. Probablemente todavía podrías ir... ya sabes, y escapar de este pueblo y de tu estúpida familia. Demonios, si no me hubiera enfermado en el último año, probablemente ya estarías allí en este momento... Casado con un hijo o algo así, y ayudando a su viejo a manejar el negocio familiar. Podría ser muy bueno para ti.
—Nah, probablemente ella ya ha encontrado a alguien mejor —dijo Edward sin alterarse mientras miraba a sus manos moviéndose nerviosamente en su regazo—. Nunca hicimos ninguna promesa de permanecer juntos ni nada, así que... —dejó su oración incompleta de nuevo.
—Amigo, no te subestimes. ¿Qué demonios está pasando contigo, de todos modos? —le preguntó Em inesperadamente—. Estuviste todo melancólico en la fiesta anoche, y ahora parece que ni siquiera quieres hablar de Europa.
—No estaba melancólico —discutió Edward—. Pero tampoco tengo ganas de salir solo para que puedas empujar en mi cara a todas las chicas que nos cruzamos. Pensaba que íbamos a salir por ti.
—Salimos por mí, pero el hecho de que no tuvieras ningún interés es simplemente preocupante.
—¿Preocupante para quién? —refutó Edward—. No tengo ganas de ligar con alguna puta, ¿así que ahora necesito terapia?
—No, simplemente no es... normal. Has estado sonando raro por unas semanas, y no quiero tener que preocuparme por ti encima de todo lo demás.
—Entonces no te preocupes por mí —le dijo Edward—. Estoy bien. Tú vas a estar bien. Todo va a estar bien.
Emmett suspiró.
—Simplemente odio sentirme tan... desconectado.
—Lo sé. Pero volverás pronto, y antes de que te des cuenta, estarás mejor.
—No cuentes con eso —dijo Emmett sombríamente—. Simplemente no quiero morir sabiendo que todos están tan... intranquilos.
—No te vas a morir —le dijo Edward de nuevo, mientras estiraba la mano y le apretaba el hombro.
Era extraño que su conversación me hiciera sentir mejor y peor al mismo tiempo. Edward había estado melancólico y sin ganas de ligar en la fiesta a la que asistieron, así que eso definitivamente era un alivio, pero también me hizo sentir como una furiosa lunática por haber estado preocupada al respecto. No entendía todo el asunto de Italia/Europa, pero tampoco importaba por el momento. Lo más importante, la confesión de Emmett de no querer morir fue increíblemente difícil de escuchar y podía decir que le afectó a Edward de la misma forma.
Cuando llegó la hora de que se fueran, Charlie estrechó la mano de Edward mientras Em me abrazaba, y luego Charlie me abrazó mientras Em se despedía de Edward, casi lo perdí cuando los vi abrazarse. Emmett definitivamente estaba atípicamente emocional, y eso me asustó muchísimo. Tanto si Charlie y Edward estaban dispuestos a admitirlo o no, Em se estaba quedando sin tiempo, y si todavía teníamos una oportunidad de salvarlo, tenía que ser pronto...
¡Hola!
Disculpen la demora. Alguien está muy celosa. ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: kaja0507, Maryluna, Yoliki, MariePrewettMellark, saraipineda44, Adriana Molina, Liz PattStew, Pili, Marme, patymdn, lunaweasleycullen14, Lily, jupy, natuchis2011b, cavendano13, somas, Vanina Iliana, debynoe12, Jade HSos, Lizdayanna, Techu, Tata XOXO, Lady Grigori, Tecupi, tulgarita, Kriss21, Marie Sellory, Liz Vidal, liduvina, alejandra1987, Noelia, freedom2604, crysty Katy, Cary, Ele, Paola Lightwood, Adriu, eliananayara. caresgar26, Mel. ACS, y los Guest.
¡Hasta el próximo capítulo!
