Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 8641927 /1/ Against-the-Odds
Capítulo 14: Nada más
Cuando papá condujo su auto alquilado fuera de la vista, tomé una respiración profunda y seguí lentamente a Edward de regreso a la casa. Habían sido tres días largos, y por mucho que amaba a mi padre y a mi hermano, me alegraba de tener a Edward a solas de nuevo. Había cosas que teníamos que discutir, y había terminado de preocuparme por cómo iba a reaccionar él.
—Entonces, ¿vas a ayudarme a quedar embarazada, o no? —le pregunté sin pudor.
Edward me miró pensativo por un momento, y luego miró al piso y asintió.
—Si todavía es lo que quieres hacer.
—Por supuesto que sí —le dije con seguridad—. Pero... no quiero que tengas sexo con nadie más hasta que hayamos terminado por completo. —Estaba bastante segura de que él no había tenido sexo con nadie desde que estuvimos juntos por primera vez, pero quería que mis sentimientos sobre el tema quedaran perfectamente claros.
Resopló.
—Bella, ¿en serio crees que te haría eso?
—Yo... te pedí que me ayudaras... nunca te dije que quería que fueras monógamo —dije en voz baja.
Sin otra palabra, dio un paso adelante y me agarró, provocándome la adrenalina más increíble que jamás había sentido. Sus labios atacaron los míos y se movieron con una pasión desesperada que me dejó sin aliento. El beso se profundizó casi inmediatamente antes que algo más tuviera la oportunidad de meterse en el camino, y afortunadamente nada lo hizo.
Estiré y enredé las manos en su cabello, y él respondió atrayéndome hacia él con más fuerza. Su ingle estaba presionada contra la mía y podía sentir su deseo creciente por mí, lo que solo aumentaba mi necesidad de él. Esto iba a pasar... no porque estábamos tratando de concebir, sino porque ambos lo queríamos.
Pero luego se apartó.
¿Estaba equivocada? Tal vez él solo estaba atrapado en el momento y en realidad no me deseaba de la forma que yo lo ansiaba. ¿Cómo se suponía que continuara reprimiéndolo después de eso? Afortunadamente, no tuve que hacerlo...
—Se está haciendo tarde, probablemente deberíamos ir a la cama —dijo sin un rastro de humor.
Miré el reloj en la pared y vi que eran las diez, pero por el hecho de que el sol estaba brillando a través de la ventana, estaba bastante segura de que era la mañana.
—Sí, ha sido un día largo. Estoy bastante cansada —le respondí.
Edward agarró mi mano y me llevó rápidamente por las escaleras, y mi corazón estaba acelerado, pero no tenía nada que ver con el esfuerzo de nuestra subida. Realmente no podía creer que en realidad estuviera pasando. Lo había deseado por tanto tiempo y nunca pensé que él se sintiera de la misma forma; pero ahí estaba, apoyada contra la pared junto a la puerta de mi habitación con Edward presionado con mucha fuerza contra mí, y su boca, su increíble boca estaba en la mía como si necesitara mis labios tanto como necesitaba aire.
Y luego se apartó de nuevo.
—Yo... todavía no he tenido oportunidad de cambiar las sábanas en la habitación de Em, así que estaba pensando en aceptar tu oferta... ya sabes, de dormir en tu cama contigo —dijo con un tono de voz casi tímido. Era adorable y sexy como el infierno.
Sonreí.
—Puedes dormir en mi cama... siempre y cuando me cojas primero —le respondí, sorprendiéndolo por completo. Francamente, también estaba bastante sorprendida por mi atrevimiento. No era el tipo de persona que hablaba así.
Él no respondió verbalmente, simplemente estrelló sus labios de nuevo en los míos, y luego prácticamente me arrastró a mi habitación. Me reí de la acción, pero fui rápidamente silenciada por sus labios de nuevo y todos los impulsos de reír se disiparon por completo.
Ambos nos subimos a la cama y nos pusimos de rodillas mientras sus labios se movían de mi boca, a mi barbilla y luego a mi cuello. Cada vez que sus labios entraban en contacto con mi piel, todo mi cuerpo lo sentía. Cada centímetro de mí era un cable con corriente mientras sus manos dejaban una carga crepitante por todas partes que tocaban. Cuando su mano viajó debajo de mi camisa a la suave piel de mi estómago, un pulso eléctrico corrió directamente hacia mi centro y no pude evitar el gemido bajo que escapó de mis labios, un toque tan simple, una reacción tan primitiva.
Edward sacó su mano de debajo de mi camisa y luego agarró el dobladillo antes de sacarla lentamente por mi cabeza. Aunque quería darle cada parte de mí, de repente me cohibí. Nunca antes había estado desnuda delante de alguien, y mi pecho definitivamente no estaba a la altura de lo que él estaba acostumbrado. ¿Eso le quitaría las ganas?
Pero él no vaciló. Pasó las manos por el centro de mi torso, luego volvió a subir y finalmente fue a mi espalda para desprenderme el sostén.
Era realmente aterrador querer tanto algo, pero estar extremadamente nerviosa al mismo tiempo. ¿Qué si me rechazaba? O peor, ¿qué si no le gustaba lo que veía pero fingía para no herir mis sentimientos? No quería que lo fingiera, quería que me deseara de la misma forma que yo lo hacía.
Sacarme el sostén fue como quitar una curita, y una vez que estuvo descartado en el piso, me di cuenta de lo fácil que era. Si a Edward no le gustaba lo que veía, seguro como el infierno hacía un trabajo increíble ocultándolo. Besó un camino por mi cuello directo hasta mis tímidos pezones, que inmediatamente se animaron y decidieron que les gustaba la atención. Ya no podía obligarme a preocuparme o a pensar demasiado, porque lo que él estaba haciendo se sentía increíble y la sensación no dejaba lugar para la timidez o la modestia.
Cuando estuvo satisfecho de haber besado cada centímetro de mi pecho, él comenzó a desprenderme los pantalones. No hubo vacilación cuando se trató de desvestir mi mitad inferior; él ya había reclamado esa parte de mi cuerpo hasta el punto en que me sentía casi más avergonzada de estar sola conmigo misma que con él.
Pero cuando no quedaba nada excepto mis bragas, no pude evitar la ligera amargura que sentí por el hecho de que él todavía estaba completamente vestido. Él me poseía, en cuerpo y alma, y sin embargo, en realidad nunca había tenido el placer de descubrirlo. Así que aparté su mano del elástico de mis bragas, e hice un trabajo rápido en su camisa.
Dios, era hermoso.
Simplemente no era justo que un ser humano pudiera estar tan perfectamente formado. Su cara, su cabello, cada centímetro de su cuerpo era perfecto. Él tenía que ser inhumano.
Deslicé las manos por su torso esculpido, y la sensación de su piel bajo mis dedos en realidad envió escalofríos por mi columna. Quería probarlo, y cuando presioné mis labios en el músculo encima de su pezón, él soltó un gemido bajo que envió un torrente de calor directo a mi centro.
Oh, estaba lista, y comenzaba a impacientarme.
—Edward —gemí cuando sus manos encontraron su camino de regreso a mis pechos. Por mucho que ansiaba más de él, sabía que estaba a punto de perderlo y lo quería dentro de mí más que nada.
Él no respondió verbalmente, solo me puso de espalda, y se cernió sobre mí mientras terminábamos de sacarnos lo que le quedaba de ropa. Sus labios se unieron a los míos, y mis piernas automáticamente se envolvieron alrededor de su cintura. La pulsación se intensificó mientras mi cuerpo prácticamente le rogaba a Edward que le diera el alivio explosivo que solo el estar dentro de mí podría traer.
Por primera vez él no vaciló. No había conflicto ardiendo en sus ojos, ni palabras de incertidumbre susurradas de sus labios. Ambos estábamos ansiosos por la conexión, y estaba segura de que nunca podría haber una sensación más gratificante que esa.
Embistió en mí lentamente para saborear la sensación, y aunque la sensación era familiar, se sentía muy diferente de antes. Solo saber que lo estaba haciendo porque quería, que la culpa no jugaba ningún papel, hizo la parte física mucho mejor.
Me aferré a él con más fuerza mientras sus embestidas incrementaban su intensidad. Estábamos alineados con el otro, piel contra piel, carne contra carne. Nuestros poros liberaban sudor directamente sobre el otro, absorbiéndose mutuamente como dos esponjas apretadas juntas. Era caliente, y pegajoso, y salado, y dulce todo al mismo tiempo, y no podía tener suficiente de él.
Apoyó su cabeza en mi frente mientras continuaba embistiendo en mí, y su respiración bailaba en mi cara y hacia mi boca. Podía probar su aroma profundo dentro de mis pulmones. Él llenaba cada parte de mí, tocaba cada centímetro de mí, y sabía que una vez que se acabara sentiría una sensación de pérdida que no estaba preparada para soportar. Ese miedo era lo único que me impedía acabar en ese momento. No podía dejar que terminara. Incluso si él se quedaba conmigo, incluso si nunca me dejaba, no podía concebir la idea de él estando fuera de mi cuerpo. Pertenecía dentro de mí, y cada centímetro de mi ser lo anhelaría hasta que él regresara.
Pero no podía luchar para siempre, mi cuerpo me falló mientras me volvía completamente inestable. Edward se tensó poco después y a pesar de lo increíble que se sentía, estaba decepcionada conmigo misma por no poder encontrar la fuerza para aguantar esa sensación para siempre.
Se desplomó encima de mí, pero su peso no era sofocante, era como el abrazo más increíble que jamás había sentido.
Ambos jadeamos juntos por un momento, compartiendo el aire a nuestro alrededor y turnándonos para respirarlo. Me besó tiernamente en los labios, luego en la frente, antes de salirse de mí y acostarse a mi lado en la cama. Pero no estaba lista para estar tan lejos de él, así que me di la vuelta y me acosté sobre su pecho, y escuché la velocidad de su corazón desacelerar gradualmente.
Simplemente nos acostamos allí por un tiempo, disfrutando de la relajación de nuestra conexión. Tenía tanto que quería decir, pero no podía encontrar las palabras para comenzar. ¿Debería decirle lo que estaba sintiendo, o era demasiado pronto? Tal vez no debería decirle nada en absoluto y solo dejar que todo suceda de forma natural.
No estaba segura de cuánto tiempo pasó, pero cuando finalmente decidí levantar la cabeza para mirar su cara, sus ojos estaban cerrados y se veía tan relajado que no quería molestarlo. Pero él era demasiado hermoso y me encontré extendiendo una mano y acariciando su rostro. Sus rasgos permanecieron tranquilos mientras pasaba mis dedos suavemente por sus cejas, y luego por los lados de sus ojos. Bajé a su perfecta nariz, pero cuando comencé a tocar sus labios, se curvaron en el más pequeño atisbo de sonrisa y no pude evitar sonreír ampliamente como consecuencia.
—¿Estás despierto? —le pregunté suavemente.
—No —dijo mientras mantenía los ojos cerrados.
Presioné mi boca en la piel de su pecho para reprimir mi risita. Pero tener mis labios tan cerca de él hizo imposible no besar allí. Besé su cuerpo hasta su cuello, y luego bajo su barbilla antes de dirigirme hacia sus labios. Él hizo casi un ronroneo mientras yo pasaba, y cuando nuestros labios se juntaron, los suyos demostraron que él estaba completamente despierto al besar los míos ansiosamente. Nuestras lenguas automáticamente buscaron la otra, y luego nos giró así él estaba de nuevo sobre mí.
En un rápido movimiento, él volvió a estar dentro de mí, y volví a sentirme completa. Todavía era sorprendente para mí que él pudiera meterse dentro de mí tan fácilmente cuando fue tan difícil la primera vez. Pero por otro lado, estaba tan asustada antes, mientras que ahora vivía en un constante estado de excitación siempre que estaba a solas con él. Si hubiera sabido entonces lo increíble que podía ser, no había manera de que tuviera razones para temer. Demonios, si hubiera sabido hacía años lo que sé ahora, nunca habría habido un solo pensamiento negativo hacia él. Antes era una idiota, y estaba increíblemente agradecida de que se me diera la oportunidad de verlo claramente.
Nuestros cuerpos se movieron juntos como una sinfonía y por primera vez en mi vida, entendí de qué hablaban todas esas novelas clásicas de romance que tanto amaba. Las canciones de amor e incluso los cuentos de hadas tenían nuevos significados para mí después de conectarme tan completamente con Edward.
Siempre me había sentido incómoda, fuera de lugar, y dos pasos por detrás de todos los demás a mi alrededor, pero ya no. Edward me hacía sentir valorada y deseada, incluso sexy. Todo finalmente tuvo sentido en un mundo de otra manera sin sentido.
Pasamos el resto de ese día y toda la noche haciendo el amor y abrazándonos. Probablemente también habríamos pasado el día siguiente de esa manera, pero cuando nuestros estómagos comenzaron a protestar por su vacío tan alto que estaban interrumpiendo nuestra serenidad, decidimos que era hora de levantarse de la cama.
Nos vestimos y bajamos las escaleras, tomados de las manos mientras lo hacíamos, y solo separándonos cuando llegamos a la cocina, donde hice unos omelets.
Sin embargo, cuando estuvo listo, el subidón emocional en el que estaba viviendo se estrelló abruptamente contra el piso. Me giré para llevar la comida a la mesa, y tuve que detenerme cuando vi la forma en que Edward estaba sentado, con los codos en la mesa y la cabeza enterrada en sus manos como si estuviera abrumado por una horrible ola de arrepentimiento culposo.
Caminé distraídamente unos centímetros hacia adelante, y puse la comida en la mesa con un ruido sordo. Él inmediatamente dejó caer sus manos y me miró, y por un momento su cara estuvo completamente angustiada. Se veía horrible, como si hubiera sufrido mucho, lo que me asustó muchísimo.
—¿Qué pasa? —le pregunté en voz baja.
Obligó a sus rasgos a relajarse.
—Nada —dijo con una sonrisa falsa.
Pero yo sabía mejor.
—Te arrepientes, ¿verdad?
—¿Qué? —preguntó reflexivamente.
—Yo... nosotros... lo que hemos estado haciendo —dije lentamente.
Se miró las manos por un momento, pero cuando volvió a mirarme, me sorprendió la nueva intensidad en su cara. Ya no estaba angustiada, estaba convencida.
—No me arrepiento de nada.
—¿Entonces por qué pareces tan molesto?
Estiró un brazo hacia mí, así que tomé su mano y dejé que me acercara a él; di un paso adelante y me senté a horcajadas en su regazo con mi espalda apoyada contra la mesa.
—Lo siento —murmuró antes de inclinarse hacia adelante así su frente estaba apoyada contra mi pecho.
Abracé su cabeza y besé su cabello.
—Solo dime qué está mal —susurré.
—Todo sobre esto está mal —murmuró.
—Pero acabas de decir...
—Está mal —me interrumpió—. Pero no me arrepiento... y por eso me siento como una mierda. —Pasó sus manos por mis muslos y las dejó descansar en mis caderas antes de finalmente mirarme—. Eres demasiado joven, eres la hermanita de mi mejor amigo y se supone que debo estar cuidándote, no haciendo... esto —dijo mientras movía sus manos hacia mi centro, y luego de regreso a donde estaban antes en mis caderas—. No debería estar haciendo nada de esto. Me importa... realmente lo hace —continuó—. Nunca me he sentido peor por nada en mi vida. Quiero decir, realmente, ¿qué clase de persona soy? —Sacudió la cabeza—. Pero lo peor es saber que nada de eso puede hacer que me detenga, porque nada de eso se compara con la forma en que me haces sentir.
Sonreí a pesar de tratar de ocultar lo feliz que me hacían sus palabras.
—¿Y cómo te sientes?
Suspiró.
—Como si nada más en el mundo importa.
Lo besé tiernamente y luego lo abracé, lo que él devolvió. Nuestros brazos estaban envueltos alrededor del otro con tanta fuerza, que era casi difícil respirar, pero se sentía absolutamente increíble al mismo tiempo.
—Nunca esperé esto —continuó mientras nos abrazábamos—. Nunca pensé que... perdería el control de esta manera.
—¿Qué quieres decir? —le pregunté mientras me apartaba para que me mirara de nuevo.
—Incluso cuando acepté por primera vez cómo me sentía, pensé que podía reprimirlo.
—¿Por qué querrías hacer eso? —le pregunté.
—Como dije, no está bien. Tienes que entender algo. La forma en que crecí... las personas no salen del parque de caravana con demasiada frecuencia. Es como... un círculo vicioso y la razón de ello es porque nadie puede ver más allá de él. Cuando los niños del parque van a la escuela, los maestros, los otros estudiantes, todos los ven como causas perdidas. Sin expectativas puestas en ellos, nunca se esfuerzan por convertirse en algo. A mi familia nunca le importó lo suficiente para impulsarme, así que estaba destinado a ser como ellos... quién sabe, tal vez todavía lo seré.
—No, no lo serás —dije firmemente.
Se encogió de hombros.
—Mi papá embarazó a mi mamá en la secundaria. Yo me he graduado, pero tú...
—Pero lo estamos haciendo por una razón. Tenemos un plan.
—Y tú tienes una buena familia que no te dejará caer —añadió—. Y ese es mi punto. Probablemente estaría drogado en algún lugar en este momento, viviendo en las calles o en la caravana con mi papá y mi abuela y alguna mujer que recogí en un bar, en el que era demasiado joven para estar. Esa era la vida que habría estado viviendo, pero fui lo suficientemente afortunado para pelearme con el chico más grande de mi clase —dijo con una risa ligera.
—Espera, ¿tú y Em se volvieron amigos porque te metiste en una pelea? —pregunté sorprendida.
—Sí... estábamos en primero o segundo grado y mi papá me había golpeado antes de la escuela. Estaba tan enojado todo el tiempo y no sabía cómo controlarlo. Ni siquiera recuerdo cómo empezó la pelea, pero sé que la inicié. Ambos fuimos enviados a la oficina del director y llamaron a nuestros padres. Mi papá estaba demasiado ocupado para venir, por supuesto, pero siempre recordaré la vista del policía gigante caminando hacia nosotros. Pensé que me iban a meter a la cárcel, pero luego me di cuenta de que él era el padre de Emmett —se rio—. Me asusté aún más.
—Charlie no es gigante —dije con una risita.
—Lo es para un niño de siete años.
—Cierto… entonces, ¿qué sucedió?
—Después de que Charlie habló con el director, él llevó a Emmett al costado y se agachó a su nivel y le preguntó qué pasó. Ellos no sabían que yo estaba observando porque estaba detrás de una de esas paredes pequeñas. Solo recuerdo estar muy sorprendido de que él no estuviera enojado con Em... o conmigo. Le dijo que debía tratar de ser mi amigo porque probablemente yo no tenía otros amigos y que por eso me metía en peleas. Y al día siguiente, Em estaba pidiendo jugar conmigo en el patio de juegos. Me resistí al principio, pero luego él me sobornó con Twinkies*.
—Y ustedes han sido amigos desde entonces —dije con una sonrisa. Fue lindo escuchar la historia, pero todavía no entendía qué tenía que ver con nosotros. Afortunadamente, él se explicó.
—Es solo que... Emmett siempre me ha cuidado. Me mostró un mundo más allá del parque de caravanas, y al acercarme a tu familia me enseñó que las personas realmente se preocupan unas por otras. Todo en mí que es... bueno, lo obtuve de él. Nunca me pidió nada a cambio; quiero decir, le enseñé un poco, pero eso realmente no fue nada. Pero cuando se enfermó y tuvo que irse, me pidió que te cuidara... que estuviera aquí para ti porque él no podría. Ahora, he traicionado su confianza por completo.
—Él no va a saberlo —traté de asegurarle.
—Pero yo lo sé... Y la peor parte es que aun así no me importa lo suficiente para parar. Quiero estar contigo más de lo que nunca quise algo, y a una gran parte de mí no le importaría si todo el mundo desapareciera a nuestro alrededor. No debería sentirme así. Quiero decir, quiero que Em se mejore; quiero que tenga una vida plena... pero aparte de eso... —dejó su oración incompleta—. Supongo que eso solo prueba que yo no era digno de su tiempo.
—¿Qué? Edward, eso es ridículo.
—¿Lo es? Por más que me diga que no soy como mi papá, en el fondo sé la verdad. Él es una persona egoísta, y lo que estoy haciendo contigo es completamente egoísta.
—No, no lo es —le dije mientras me abrazaba a él otra vez.
—Bella, ni siquiera puedes comenzar a entender lo difícil que fue para mí tener sexo contigo sin tocarte... sin besarte.
—¿Por qué no me besaste antes entonces? —pregunté, sorprendida por su confesión.
—Porque no querías que lo hiciera.
—Eso no es cierto. Te he deseado por mucho tiempo... simplemente nunca pensé que podrías desearme de la misma forma y no quería hacerte sentir incómodo.
—Pero me sentía incómodo. Mientras más te deseaba, más incómodo me sentía. Odié cuando saliste en esas ocasiones... y no fue un tipo de cosa protectora... eran celos. No me permitía creerlo antes, pero en el fondo lo sabía... y eso solo me hizo luchar con más fuerza.
—Debido a Em.
—No solo por él... sino por lo que sentía por ti. No soy lo suficientemente bueno para ti. Te mereces el tipo de chico que sabe a dónde va en la vida y que es centrado... el tipo que haría lo correcto y te diría que no cuando le pidieras ayuda para quedar embarazada... el tipo de chico que es de confianza y no tendría sexo con la hermana de dieciséis años de su mejor amigo.
—Solo porque crees que Em no nos aprobará, no significa que no deberíamos estar juntos. Todos merecen el derecho a ser feliz.
—No cuando es ilegal —refutó.
—Y es por eso que tenemos que ser cuidadosos —le dije—. Y tienes que mantenerte alejado de Italia —bromeé... aunque, realmente no estaba bromeando.
—Bella, de verdad, eso no era nada. Emmett siempre hizo un asunto más grande del que yo hice. Creo que todavía le preocupa que me quede atrapado aquí en Forks y termine igual que mi padre, así que estaba tratando de convencerme de que me fuera.
—Entonces, ¿no estabas enamorado de la princesa italiana del queso?
Se rio.
—No, para nada... pero como soy una persona egoísta, siempre he pensado en ella como un plan de respaldo. Ya sabes, si no podía hacer nada más con mi vida y me desesperaba. Ves, Bella, eso es horrible de mi parte; no soy una buena persona y con el tiempo te vas a dar cuenta de eso.
—Con el tiempo tú te vas a dar cuenta que ninguna de estas cosas me importa. Simplemente... no tengas sexo con nadie más y estaremos bien.
—Incluso si no me importara una mierda la monogamia, todavía no tendría sexo con chicas desconocidas —dijo casualmente.
—¿Por qué no?
—¿Realmente no tienes idea de lo obsesionado que estoy contigo? Ya ni siquiera veo a otras chicas. Realmente está comenzando a afectar todas las partes de mi vida. Casi me salí de la carretera el otro día porque mi mente estaba en ti, y sigo fallando en el trabajo. Tener a tu papá y a tu hermano aquí fue como... una tortura; solo quería que se fueran así podía estar a solas contigo. Es solo cuestión de tiempo antes de que realmente lo joda y nos exponga.
—Vamos a estar bien —le dije con confianza.
Negó con la cabeza.
—No hay forma de que estemos bien, la verdad siempre sale a la luz.
—¿Entonces qué vamos a hacer? —le pregunté ansiosamente mientras lo abrazaba con más fuerza.
—No lo sé. Supongo que tenemos que tomarlo un día a la vez y tratar de no preocuparnos por eso hasta que tengamos que hacerlo.
—Supongo que esa es nuestra única opción —acordé.
—Pero escucha, solo porque estamos haciendo esto —dijo mientras señalaba la forma en la que estaba montándolo—. No significa que haya olvidado por completo mis responsabilidades aquí. Puede que te hayas metido al principio de mi lista de personas más importantes, pero todavía voy a honrar las partes de los deseos de Em que pueda.
Me reí.
—¿Y qué es eso?
—Todavía estoy a cargo —dijo con la cara seria.
—Oh, ¿de verdad? —le dije juguetonamente.
—Sí, y no te permitiré holgazanear. Tienes que ir a la escuela, debes hacer tu tarea, y si maldices como lo hiciste antes, entonces voy a tener que reprenderte.
—¿Maldecir? Oh, ¿te refieres a cuando dije que tenías que cogerme si querías dormir en mi habitación?
Trató de contenerla, pero dejó escapar una pequeña risa.
—Sí. Eso fue incorrecto y no va a continuar en mi vigilancia.
Me mordí el labio inferior.
—¿Preferirías que lo llame "joder"... o "follar" o "copular", o "el acto de meter tu pene en mi vagina"?
Se rio.
—Bueno, sí, en realidad. Todas esas serían mejores formas de describirlo.
—¿Y qué tipo de reprimenda recibiré si continúo usando la palabra "coger"? —pregunté antes de inclinarme y besarle el cuello.
—Tendré que... quitarte tus privilegios de conducción —dijo sin convicción.
—¿Lo prometes? —lo desafié mientras besaba hacia su mandíbula—. En realidad prefería cuando solías llevarme a todos lados.
Gimió bajito mientras yo continuaba besándolo, y el creciente bulto en sus pantalones era prueba de lo mucho que él disfrutaba mi posición en su regazo.
—O simplemente podemos olvidar todo lo que dije sobre ir a la escuela y huir y nunca volver —murmuró rápidamente.
Por muy tentador que fuera su plan poco serio, ambos sabíamos que huir en este momento no era una opción. Quería estar con él más que nada, pero nunca sería capaz de vivir conmigo misma si no continuábamos tratando de salvar a mi hermano.
—Necesitamos tener un bebé —le recordé.
—Oh... cierto... y luego está el hecho de que no puedo mantenerte... quiero decir, eso definitivamente sería un problema a largo plazo —bromeó, aunque sabía que era bastante serio.
—Un día a la vez —reiteré—. Solucionaremos todo.
—Bueno, vamos a tener que hacerlo, porque no creo que tenga la fuerza para mantenerme alejado de ti.
—Te amo, Edward —susurré.
Sonrió tan ampliamente que iluminó sus ojos.
—Yo también te amo.
*Twinkie: es un pastelito relleno de nata.
¡Hola!
¡Por fin se confesaron sus sentimientos! ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: alejandra1987, saraipineda44, Lily, danymoli1795, crysty Katy, Liz Vidal, piligm, cavendano13, somas, Jade HSos, Yoliki, Maryluna, Lady Grigori, Lizdayanna, patymdn, MariePrewettMellark, Melany, Adriana Molina, Vanina Iliana, tulgarita, Tecupi, kaja0507, eliananayara, Tata XOXO, freedom2604, Adriu, cary, liduvina, Ele, Kriss21, lunaweasleycullen14, Paola Lightwood, y los Guest.
¡Hasta el próximo capítulo!
