Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 8641927 /1/ Against-the-Odds


Capítulo 15: Arriba

—¡Presiona más fuerte! —grité.

—Estoy presionando tan fuerte como puedo —espetó Edward—. Esto no es fácil de hacer contigo arriba.

—Tiene que haber una forma… Te estás rindiendo demasiado pronto —discutí.

—¡No me estoy rindiendo! Puedes callarte y dejarme concentrar… y deja de moverte tanto.

—Bien —dije, pero estar callada en ese escenario era casi imposible—. ¡Muévete al costado!

—Deja de decirme qué hacer, he hecho esto muchas más veces que tú.

—Está bien, está bien —concedí.

Su rostro tenía una severa determinación, y aunque era sexy como el infierno, simplemente no pude evitar reírme.

—No te rías, esto es serio —me regañó.

—Claro que lo es —dije mientras trataba de mantener la cara seria.

—¡Maldición! —gritó—. Nos acabas de hacer chocar.

—¿Cómo fue mi culpa? —le pregunté con incredulidad.

—Te dije que no podía hacerlo contigo en mi regazo. Esta tiene que ser mi peor puntuación en este juego. —Hizo puchero, lo que solo me hizo reír mucho más.

—Ah, cielo, puedo compensarte —arrullé.

—¿Cómo? —preguntó con su tono suavizándose.

—Estoy segura de que puedo pensar en algunas formas —murmuré antes de inclinarme y besarlo con ternura. Solo quería que fuera un beso rápido para animarlo, pero me sostuvo contra él y lo profundizó casi de inmediato. Me perdí brevemente en el momento, pero luego me di cuenta de lo mal que estaba y me alejé de él.

—Oye —protestó.

—No podemos hacer esto aquí —le recordé mientras miraba alrededor de la sala de juegos completamente paranoica. Habíamos pasado la mayor parte de las vacaciones de Navidad en los confines de la casa en nuestro propio mundo privado, pero Edward había insistido en que también mantuviéramos una vida fuera de la casa; así que esa noche lo sorprendí con una cena en Chuck E. Cheese.

—Nadie nos está mirando —argumentó mientras trataba de besarme de nuevo, pero no me gustaba tomar riesgos como a él. Preferiría tenerlo en privado que ser pillados y no tenerlo en absoluto.

—Es un pueblo pequeño, siempre alguien está mirando —discutí.

Robó otro beso rápido antes de soltarme.

Tan divertido como Chuck E. Cheese fue la última vez que estuve ahí con Emmett, estar allí con Edward era dolorosamente decepcionante, y no podía esperar para irme. Deberíamos haber sabido que nunca lo lograríamos entre el público, al menos no tan pronto. Odiábamos estar separados, pero suponía que esa era la razón por la que él quería intentarlo. No podíamos pasar toda nuestra vida dentro de mi habitación; yo tendría que ir a la escuela, y él ya había faltado demasiado al trabajo, así que tendríamos que estar separados lo quisiéramos o no.

Estábamos a solo seis kilómetros de casa, pero todavía era demasiado lejos, así que me desprendí el cinturón de seguridad y comencé a besar su cuello mientras él conducía. Él respondió gimiendo bajito antes de desviarse bruscamente de la carretera hacia una oscura calle lateral. En el momento en que estacionó la camioneta, me subí a su regazo, sentándome a horcajadas sobre sus caderas, y dejé que mis labios intentaran devorar los suyos con entusiasmo.

No podía acercarme lo suficiente a él, y no podía esperar los cinco minutos que nos tomaría llegar a la privacidad de nuestra casa. El volante se me estaba enterrando en la espalda mientras trataba de llegar entre nosotros para desprender sus pantalones, pero no me importaba, apenas lo sentía.

Sus manos encontraron su camino debajo de mi camiseta hasta mis senos, y soltó un gemido bajo cuando mis movimientos causaron que mi pelvis se frotara contra su erección.

—Te amo tanto —murmuró entre besos fervientes.

—También te amo —respondí cuando sus labios se movieron hacia mi cuello.

Finalmente logré desprender sus pantalones debajo de mí, pero justo cuando estaba a punto de liberarlo, vacilé.

—Um... Vamos a recostarnos en el asiento —murmuré.

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó confundido.

—Sería más fácil.

—Bella, podemos... —Pero antes de que pudiera terminar lo que fuera que iba a decir, una luz brillante destelló en la cabina de la camioneta.

—Santa mierda —murmuró Edward mientras yo prácticamente saltaba de él y trataba de arreglarme la ropa. Edward también se prendió los pantalones y terminó justo cuando una sombra se acercó a su ventana y comenzó a golpear. Afortunadamente, hacía mucho frío afuera, así que nuestros cuerpos cálidos habían empañado el vidrio, por lo que no creía que pudieran vernos desde el exterior, pero eso todavía estaba por determinarse.

Edward bajó la ventanilla.

—Oh, hola, Edward —lo saludó el oficial Uley. Miró más adentro en la camioneta y me vio—. Hola, Bella... ¿Qué está pasando?

Ser la hija del jefe de policía significaba que conocía a casi todos los oficiales de la fuerza, y como Edward había sido prácticamente parte de nuestra familia por mucho tiempo, él también conocía a todos. Esto podría ser bueno... o muy, muy malo.

—Todo está bien —respondió Edward casualmente—. Bella estaba molesta porque casi atropellamos a un ciervo ahí atrás, así que he estado tratando de calmarla —dijo sin titubear. Él era un buen mentiroso, eso me dio esperanzas para el futuro cuando le tuviéramos que mentir sobre nuestra relación a mi familia.

—Oh —dijo el oficial, sin tener ninguna razón para no creerle. Pero solo para estar seguro, volvió a enfocar su linterna en mi cara y automáticamente le di mi mejor impresión de alguien ligeramente angustiada. No fue realmente difícil en ese momento, mi ansiedad estaba alcanzando nuevos niveles por casi ser pillados.

—Bien, entonces —respondió después de que estuvo satisfecho de que estábamos bien—. Lamento molestarlos. Tenemos que acercarnos a cualquiera que encontremos en estas calles oscuras. La gente generalmente solo está aquí afuera si tiene el auto averiado o está realizando actos indecentes.

Casi me ahogué con mi propia saliva.

—¿Está bien, señorita Swan? —me preguntó Uley preocupado.

—Bien —grazné—. Lo siento, he estado luchando contra un resfriado toda la semana.

El oficial Uley asintió.

—Escuché sobre eso, Emily también tiene ese terrible virus que anda dando vueltas.

—Mmm —acordé—. Dile que espero que se sienta mejor.

—Lo haré —dijo con una sonrisa, y luego se volvió hacia Edward—. Asegúrate de que tome un poco de sopa de pollo y que descanse mucho. El jefe dice que la has estado cuidando muy bien, asegúrate de que continúe así.

—Definitivamente —le dijo Edward, aunque la confianza en su voz definitivamente vaciló un poco.

—Está bien, buenas noches, y conduce con cuidado —dijo Uley mientras inclinaba su gorra y luego volvía a su patrulla.

Nos sentamos en un aturdido silencio por unos momentos antes de que Edward soltara un largo suspiro.

—Mierda. Eso estuvo cerca.

—De acuerdo... así que supongo que no podemos liarnos en público o en calles oscuras y aisladas —dije distraídamente.

—Eh —dijo en desacuerdo—. Solo vamos a tener que viajar un poco más lejos. Forks es demasiado pequeño, necesitamos ir a algún lugar más allá de Port Angeles.

Lo miré con incredulidad.

—Estás bromeando, ¿verdad? No creo que nunca antes haya estado en Seattle sin encontrarme con alguien que conozco. Tendríamos que salir del estado para asegurarnos de que no nos vea nadie que nos pueda meter en problemas.

—Te preocupas demasiado —dijo con una sonrisa.

—Y tú no te preocupas lo suficiente. ¿Qué te pasa?, es como si casi quisieras que te atrapen.

Negó con la cabeza y comenzó a conducir la camioneta de regreso a la carretera principal.

—No quiero que me atrapen —murmuró—. Pero tampoco me voy a preocupar mucho por eso. Bella, hablamos sobre esto. Con el tiempo la verdad saldrá a la luz y no quiero pasar el tiempo que tenemos estando tan asustado. Tienes dieciséis años; deberías salir y divertirte, y no quiero que te lo pierdas solo por mí.

—Realmente no siento que me esté perdiendo nada —traté de asegurarle—. Nunca he sido una... salidora —le recordé.

—Algún día podrías arrepentirte por sentirte de esa forma.

—Está bien, si lo hago, saldré entonces —argumenté.

—Pero es posible que no seas capaz en ese momento.

—¿Por qué no? —le pregunté confundida.

—Podrías tener otras... responsabilidades —dijo inesperadamente.

No estaba exactamente segura de lo que quería decir con eso, pero tenía mis sospechas.

—Edward, te lo dije, no voy a cambiar de opinión acerca de...

—Mira, a medida que creces la vida comienza a interponerse para hacer las cosas que quieres hacer —me interrumpió—. Y ese es el punto de ser joven: poder divertirse con un nivel de libertad que nunca volverás a tener. Cuando la verdad salga a la luz, estoy seguro de que tu papá te tendrá en arresto domiciliario, y créeme, cuando no puedes hacer algo, es cuando más quieres hacerlo.

—Bueno, nunca querré nada más que a ti, así que nunca me arrepentiré de mi tiempo dentro de la casa haciendo el amor contigo. Así que... vamos a casa y hagamos el amor —dije con impaciencia.

Se rio.

—Conduzco lo más rápido que puedo... a menos que, por supuesto, quieras otra reunión improvisada con lo más sofisticado de Forks.

—No —dije con un suspiro—. Supongo que puedo ser paciente mientras mantienes el límite de velocidad.

En el momento en que entramos en la privacidad de la casa, nos estrellamos como imanes. Se sentía como si hubieran pasado días desde que conectamos por última vez, a pesar de que solo habían pasado unas pocas horas. Lo necesitaba dentro de mí y no podía esperar un momento más. Terminamos teniendo sexo en el sofá de la sala, lo que no era una primera vez para nosotros. Generalmente tratábamos de llegar a mi habitación, pero a veces no teníamos la fuerza de voluntad para esperar.

—¿Cómo demonios vamos a pasar todo el día separados? —me preguntó Edward mientras jadeábamos en el sofá después de otro increíble clímax.

—¿Cuántos días más hasta que terminen las vacaciones? —pregunté preocupada.

—Es domingo... tú vuelves mañana —dijo lentamente.

—¿En serio? —me quejé—. ¿Qué pasó con Año Nuevo?

Se rio.

—Creo que nos lo perdimos. Oye, ¿es por eso que tu papá llamó el otro día? Él dijo algo sobre el 2013.

Pensé en ello por un momento.

—Oh, sí. Mierda.

—Bueno, creo que es seguro decir que nos besamos después de la medianoche —dijo con una risa.

Me reí.

—Sí, estoy segura de que lo hicimos.

Subimos las escaleras, nos sacamos la ropa y nos metimos en la cama antes de acurrucarnos en silencio por unos minutos. Por alguna razón, mi mente seguía repitiendo nuestra conversación en la camioneta. ¿De verdad pensaba que ser atrapados era inevitable, y si era así, qué esperaba que nos sucediera en ese momento? Honestamente no creía que él no hubiera pensado en las repercusiones, así que debía tener algún tipo de plan para mantenernos juntos... ¿verdad?

Y luego mi mente se dirigió a nuestra sesión de besos en la camioneta, y la extraña forma en que dudé antes de que llegara el oficial. ¿Qué me haría hacer eso? Pero entonces la respuesta me golpeó como una tonelada de ladrillos.

—Nunca antes he estado arriba —susurré.

—¿Eh? —preguntó confundido.

—En la camioneta, quería acostarme en el asiento así tú podías estar arriba... ya sabes, en lugar de yo en tu regazo.

—Oh —meditó—. Bueno, podemos hacer lo que quieras y de la forma que quieras hacerlo.

—La cosa es... —dije tímidamente, y luego me mordí el labio inferior por un momento—. Nunca antes lo he visto realmente.

—¿Visto qué? —preguntó aún más confundido.

—Eso —dije mientras señalaba hacia su entrepierna. Estábamos desnudos, pero debajo de las mantas, así que moví mi rodilla entre sus piernas para explicar mejor mi problema.

Entendió lo que quería decir.

—¿Cómo es posible que nunca lo hayas visto? Hemos estado teniendo sexo como... sin parar.

—Sí, pero... generalmente soy la que está sin ropa primero, y cuando llegamos a tu mitad inferior ya estamos en la cama o besándonos y nunca tengo oportunidad de realmente verlo. Quiero decir, sé cómo se ve un pene, he tenido educación sexual y todo eso, pero... —Dejé mi oración incompleta, sintiéndome completamente humillada.

—Bueno, para ser honesto, no es el apéndice más atractivo —dijo Edward casualmente, lo que en realidad me hizo relajarme un poco—. Quiero decir, el mío lo es, pero la mayoría no.

Me reí a mi pesar.

—Bueno, déjame verlo entonces.

—De ninguna manera, creo que preferiría que mantengas un poco de misterio con eso... Es más atractivo de esa forma —dijo en broma.

—Vamos, ahora realmente quiero verlo.

Me senté y traté de empujar las mantas, pero las sostuvo contra él y era mucho más fuerte que yo.

—Oye —me quejé—. Déjame verlo.

—Lástima para ti que él no quiera salir en este momento —respondió pícaramente.

—¿Él? —dije con una risa.

—Sí, él. Y él merece ser respetado —dijo con la cara seria.

—¿Entonces tengo que respetar el hecho de que... él tiene una opinión de cuándo quiere hacer una aparición?

—Exactamente.

—Bueno, creo que él ahora me pertenece, así que soy su jefa y él tiene que hacer lo que le digo —dije con mis cejas levantadas, incitándolo a que me desafiara.

—¿Oh, de verdad? —dijo con una sonrisita.

—De verdad. Ahora suelta las mantas —exigí.

—¿O si no qué?

—O si no lo castigaré. ¿Qué era lo que estabas diciendo sobre no poder hacer las cosas y querer hacerlas aún más como consecuencia?

—Oh, eres mala —dijo con falsa amargura.

—Aún no has visto nada —le respondí mientras sonreía con picardía. Me metí bajo las mantas y las alejé de él tan fuerte como podía, pero él continuaba agarrándolas con fuerza, así que hice lo único en lo que podía pensar, le hice cosquillas.

—¡No... detente... odio... las cosquillas! —dijo entre risas silenciosas. Finalmente, de alguna forma logré dominarlo, y tiré las mantas al piso. Por supuesto, él simplemente se recostó sin inmutarse y se cubrió con las manos. Yo misma estaba desnuda, pero a esa altura no tenía ninguna modestia cuando se trataba de él; dudaba mucho que él tuviera alguna modestia conmigo, solo estaba siendo malo.

—Seguiré haciéndote cosquillas —le advertí.

—No creo que puedas —respondió antes de rodar encima de mí y atraparme debajo de él. Comenzó a besarme el cuello y, tan bien como se sentía, me negué a dejarlo que me distrajera.

Él era demasiado fuerte y no podía sacármelo de encima, así que hice lo único que podía: moví mi pierna así podía frotarla sobre su creciente erección. Puede que no me dejara verlo, pero iba a tocarlo tanto como pudiera. No podía sentirlo bien con mi pierna, así que liberé una de mis manos de donde él las tenía atrapadas a mi costado, la metí entre nosotros y lo agarré.

Él gimió por mi repentino agarre, pero apenas lo noté porque era realmente la primera vez que lo había tocado allí... bueno, era la primera vez que agarraba un pene.

Pero debí haberlo agarrado con demasiada fuerza, porque de repente nos giró y me dijo:

—Me rindo.

Me habría regodeado en mi victoria, pero todavía tenía su polla en mi mano y estaba abrumada por la sensación surrealista de ella. Estaba completamente muda. Sabía vagamente qué esperar, pero estaba sorprendida por la textura suave y el tamaño total de la misma.

—Entonces... ¿hasta qué punto... ya sabes… entra? —pregunté, sintiéndome como una completa tonta.

—Por completo —dijo con una risa ligera.

No había duda de por qué dolió la primera vez; solo me sorprendía que no doliera todas las veces.

Volvió a reírse inesperadamente.

—Te ves absolutamente horrorizada. Créeme, el mío tiene mejor aspecto que la mayoría —bromeó.

—No, es solo... ¿Cómo... cabe?

Estiró un brazo y me acarició la espalda con ternura.

—¿Quieres ver?

Uh...

—En realidad creo que prefiero simplemente dejar que me lo metas. No necesito saber cómo funciona. Se siente increíble y es todo lo que realmente me importa —dije con honestidad.

Me miró pensativo por un momento, y luego suavemente me acercó más a él.

—¿Qué estás haciendo? —pregunté con recelo.

—Solo... confía en mí.

Se incorporó lo suficiente para poder alcanzar mis caderas con ambas manos, y luego lentamente me guio y me puso sobre su regazo, así estaba encima de su erección.

—No creo que esta sea una buena idea —dije con ansiedad. Sabía lo que él quería que hiciera, pero dudaba mucho que en realidad pudiera hacerlo—. Puedo darme vuelta y dejar que lo hagas desde atrás —le ofrecí.

—Nena, solo relájate —arrulló.

—Simplemente no creo que pueda...

Estiró una mano entre mis piernas y enterró su dedo en mi húmeda entrada.

—Oh, sí, tú puedes —me aseguró.

Todo mi cuerpo estaba vibrando de anticipación. Lo deseaba, lo que no era sorpresivo, siempre lo deseaba, y una parte de mí estaba fascinada por intentar una nueva posición... pero la mayor parte estaba nerviosa como el infierno. Saber que él cabía completamente dentro de mí era una cosa, pero realmente verlo y lo imposible que parecía, me revolvió el estómago.

Me movió un poco más para que mi entrada estuviera posicionada sobre su punta, y aunque quería apartar la mirada, no podía quitar mis ojos de su pene. Muy lentamente, él usó su agarre en mis caderas para bajarme sobre él, y observé cada increíble segundo de ello. Mientras más él desaparecía dentro de mí, más increíble se sentía. Por supuesto que no había dolor, y por supuesto que él cabía perfectamente dentro de mí. Era solo un ejemplo más de cuando estaba exagerando debido a mi ignorancia.

—¿Ahora qué? —le pregunté con dificultad para respirar.

Sonrió.

—Haz lo que quieras —respondió.

—Pero no sé cómo te gusta —le dije en voz baja.

—Siempre se siente bien para mí —me aseguró—. Simplemente no pienses en ello. Desconecta tu cerebro y no te preocupes por mí.

Casi quería simplemente disfrutar de la sensación de él estando dentro de mí así, pero luego pasó sus manos por mis muslos y continuó hasta mi torso, a los costados de mis senos, y luego volvió a bajar. Sus manos se sentían tan bien en mi piel que mi cuerpo comenzó a moverse inconscientemente. Suavemente al principio, pero luego me dejé ir por completo y comencé a moverme de una forma que nunca antes había hecho. Me incliné hacia adelante para apoyarme con mis manos contra su pecho mientras mis caderas continuaban moviéndose sobre él. De un lado a otro, arriba y abajo, incluso en un movimiento circular. Todo se sentía tan increíble que me olvidé de qué diablos estaba tan preocupada.

Al principio me dejó hacer todo el movimiento, pero mientras más intenso se volvía, más se unía él; moviendo su pelvis hacia arriba para igualar mi ritmo. Su agarre en mis caderas se apretó y rápidamente nos convertimos en participantes equitativos en el acto por primera vez. Empujando y tirando, dando y tomando, resoplando y gruñendo.

Era pura dicha.

A medida que la sensación aumentaba, también lo hacía la intensidad de nuestros movimientos y el volumen de nuestros gemidos. No podía recordar ser tan vocal con nuestra pasión antes, pero por otro lado, no podía recordar mucho en ese momento, mi cerebro se había apagado hacía un tiempo.

Finalmente ambos explotamos y mi cuerpo cayó sin fuerzas encima de él. Mi cabelló debió haber estado cubriendo su cara, pero él no se quejó. Simplemente jadeamos juntos mientras tratábamos de recuperarnos del extraordinario subidón que ambos estábamos disfrutando.

—Guau —dije entre respiraciones.

—Sí —acordó.

Estar con Edward me había dado un nivel de confianza que nunca antes esperé, pero esa noche se duplicó. La forma en que él me tocó, la forma en que me miró, como si yo fuera la cosa más asombrosa del planeta, era tan increíblemente abrumador que sabía sin lugar a dudas que yo tenía que valer algo. Si él me quería, entonces no podía ser esa persona patética que siempre asumí que era. Incluso si nunca era nada más que lo que era en ese momento, era más que suficiente. Si podía vivir en los ojos de Edward así por el resto de mi vida, moriría feliz y completamente satisfecha.


¡Hola! ❤

Gracias por leer. ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?

Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: Yoliki, saraipineda44, Maryluna, cavendano13, lunaweasleycullen14, patymdn, Adriana Molina, Marie Sellory, Tecupi, somas, Adriu, debynoe12, Pili, angryc, Jade HSos, Mel. ACS (un poco 😝), tulgarita, Tata XOXO, Liz Vidal, Vanina Iliana, Techu, kaja0507, cary, Lady Grigori, Ele, alejandra1987, solecitopucheta, Kriss21, jupy, Marme, Isabelfromnowon, freedom2604, MontseZDiaz, Lizdayanna, Paola Lightwood, MariePrewettMellark, Lily, Nati98, y liduvina.

¡Hasta el próximo capítulo!