Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

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Capítulo 21: EAM

Mis manos estaban temblando… literalmente. Sentía que tenía una horrible enfermedad que afectaba los movimientos, y por mi vida, no podía calmarme.

Todo va a estar bien. No importa lo que pase, recuerda que te amo y creo que eres increíble —me había dicho Edward justo antes de dejar su departamento. Se ofreció a venir conmigo a decirle a mi papá sobre mi embarazo, pero yo pensaba que era mejor para mí hacerlo sola, aunque odiaba dejarlo.

Conduje a casa casi en un aturdimiento de nervios, y luego me pasé el camino de entrada y me vi obligada a dar la vuelta a la cuadra una vez… o tal vez solo estaba retrasándolo.

Cuando reuní el coraje para finalmente estacionar, me bajé lentamente y arrastré los pies mientras caminaba hacia la puerta principal. Ni siquiera me molesté en tratar de abrirla, sino que busqué en mi bolso las llaves de la casa, a pesar de que Charlie estaba ahí y probablemente tenía la puerta sin llave. Sin embargo, antes de que siquiera tuviera la oportunidad de sacarlas, la puerta se abrió y miré la cara de un Charlie enojado.

Mi primer pensamiento irracional fue estar agradecida. Él obviamente estaba molesto por algo, lo que significaba que no era el mejor momento para decirle sobre el bebé, pero luego comencé a preocuparme por la forma en que estaba sudando y parecía estar cerca de tener un aneurisma.

—Papá, ¿qué pasa? —pregunté preocupada.

—Entra a la casa, Bella —dijo lentamente con los dientes apretados.

—De acuerdo, claro —dije confundida mientras pasaba por delante de él—. ¿Qué está pasando?

—Encontré algo extraño —dijo con un tono extraño antes de poner un frasco blanco de medicina sobre la mesa.

Al instante supe lo que era.

—Puedo explicarlo —dije rápidamente.

—¿Puedes? —preguntó enojado—, porque, por mi vida, que no puedo entenderlo. Cuando al principio lo vi pensé que era de tu madre. Sabía que ella estaba tomando algo como esto cuando estábamos tratando de… —Apretó los labios y cambió de dirección—. Pero no hay razón para que estén en tu habitación —dijo en voz baja.

—¿Por qué estabas en mi habitación? —pregunté, tratando de decidir si estaba enojada de que él estuviera husmeando u horrorizada de que ahora supiera la verdad.

—Tenía un par de tus medias mezcladas con mis cosas, así que fui a guardarlas y encontré eso —explicó—. Maldita sea, Bella, ¿por qué tienes vitaminas prenatales? —preguntó con una mezcla de ira y decepción desgarradora.

Tenía suficientes pruebas ante él, pero tal vez estaba aferrándose a un pequeño nivel de duda y rezando para que yo tuviera algún tipo de explicación que haría que todo estuviera bien. Pero no la tenía.

Me mordí el labio inferior, y luego tragué con dificultad.

—Porque estoy embarazada —admití.

Sacudió la cabeza lentamente en negación, y realmente puse ver su cara envejeciendo.

—No —murmuró.

—Lo siento —susurré.

Se puso las manos en la cabeza y se quedó allí por un momento, perdido en su propio infierno personal. De repente recordé una conversación que una vez escuché entre Charlie y su mejor amigo Harry, donde acordaron que la peor cosa imaginable para cualquier padre sería sobrevivir a su hijo... y la siguiente sería que su hija adolescente quedara embarazada. Me sentía como la mierda... nunca podría arrepentirme, pero aun así.

—Simplemente no lo entiendo, Bella —dijo después de un rato, sonando perdido mientras trataba de encontrar las palabras que estaba buscando—. Por qué... cómo... ni siquiera tienes novio... a menos que... ¿lo tienes? —preguntó.

—Eso no importa —dije con desdén, esperando desesperadamente que no insistiera demasiado en el tema. No quería mentir más de lo necesario.

—Por supuesto que importa —dijo con incredulidad—. ¿Cómo pasó esto, quién es el padre?

Apreté los labios y miré hacia el suelo.

—Me embaracé en una fiesta —mentí horriblemente—. Realmente no conozco al chico. Estaba bastante borracha.

—¡Mentira! —gritó inesperadamente, haciéndome saltar—. Puede que haya estado un poco ausente últimamente, pero no hay forma de que me convenzas de que te emborrachaste en una fiesta. Te conozco, Bella. Sé que nunca harías eso...

—¿Has estado un poco ausente últimamente? —lo interrumpí con una risa cómica—. ¿Últimamente? ¡Han sido dos años! —Sacudí la cabeza y tuve que luchar contra las lágrimas que me escocían los ojos—. Ya no soy esa chica hogareña de catorce años con la nariz enterrada en un libro. Ni siquiera puedo recordar la última vez que leí. He cambiado... crecido… tal vez todavía me quede mucho por aprender, pero ya no puedes sentarte ahí y honestamente decir que me conoces.

Lo último que quería hacer era mencionar el hecho de que él se había ido, porque no quería que se culpara o se sintiera culpable, pero no sabía qué más decir. Todo lo que había ensayado en mi cabeza no parecía correcto, y me sentía completamente sin preparación.

Me miró fijamente, viéndose tan impotente como yo me sentía, y luego se hundió en una silla y apoyó la cabeza en sus manos.

—¿Cuánto tiempo tienes?

Suspiré.

—Cuatro meses.

—Cuatro meses —murmuró, levantando la cabeza y mirando alrededor de la habitación sin ver—. Por el amor de Dios, Bella, ¿cuándo ibas a decir algo?

—Sé que esto suena como una excusa, pero realmente planeaba decírtelo hoy... Papá, realmente lo siento —le dije honestamente. No lamentaba el embarazo, solo lamentaba que le estuviera causando tanto dolor.

—Ve a tu habitación —dijo sin emoción—. Necesito tiempo para asimilar todo esto... y necesito llamar a tu madre.

—Está bien —dije en voz baja.

Me di la vuelta y me dirigí a las escaleras, y en el momento en que estuve fuera de la vista de Charlie, saqué mi celular para revisar mis mensajes.

¿Cómo estás? Avísame cuando hayas terminado de hablar con Charlie—Edward me había mandado un mensaje de texto.

Corrí a mi habitación y cerré la puerta antes de subirme a la cama para escribirle una respuesta.

Todo listo por ahora. Está bien. No tan malo como esperaba. Creo que está en shock.

Sí, realmente no puedo culparlo. Desearía haber estado ahí contigo.

Yo también.

De repente, la puerta se abrió de golpe y Charlie irrumpió con la mano estirada delante de mí. Solo lo miré confundida.

—El teléfono, Bella —declaró.

El corazón me saltó a la garganta.

—No —dije, negándome a darle mi celular.

—No hay forma en el infierno de que deje que lo conserves. Tu licencia, tu computadora y tu teléfono son todos míos. ¡Dámelo ahora! —gritó.

Me paré, desenchufé mi laptop y se la entregué.

—Las llaves de mi camioneta están abajo en mi bolso.

—Y el teléfono —insistió.

—Lo perdí —mentí.

—Está en tu mano —dijo furioso.

Negué con la cabeza.

—Cancela mi servicio si no quieres que pueda llamar a nadie, pero no te voy a dar el teléfono real.

Podía ver la ira hirviendo en su cara, pero me negaba a ceder.

Sin advertencia, Charlie me agarró el brazo y me sacó el teléfono de la mano. Me aferré tan fuerte como podía, pero él era mucho más fuerte y era imposible. Nunca esperé eso. Nunca pensé que él me dominaría físicamente para obtener algo que quería.

—Está bien, tómalo —grité. Pero él todavía no había terminado. Supuse que solo lo tiraría en un cajón en algún lugar y lo mantendría allí por un tiempo, pero me asustó muchísimo cuando lo prendió y comenzó a revisar los contactos—. Papá, ¿qué estás haciendo?

—Averiguar quién te metió en este lío —dijo sin alejar los ojos de mi teléfono.

Observé con ansiedad sobre su hombro mientras él abría la conversación más reciente en mis mensajes de texto, y cuando se dio cuenta que acababa de enviar un texto hacía unos minutos, me miró.

—¿Es este? Este E-A-M... ¿Él es el padre?

Distraídamente negué con la cabeza. Todos mis contactos estaban agendados por sus iniciales y ninguno tenía foto; era algo que hacía siempre desde que recibí el teléfono, pero nunca lo pensé realmente y no esperaba que mi papá fuera tan ciego. Definitivamente estaba agradecida, y solo rezaba que no hubiera escrito algo que pudiera incriminar abiertamente a Edward. El espacio de memoria de conversación solo guardaba los últimos doscientos intercambios, así que con suerte...

—Hay un montón de "te amos" aquí —dijo Charlie mientras leía mis mensajes de texto—. ¿Quién es este chico, Bella?

—Solo un chico —dije, negándome a dar más detalles.

—¡Jesús, Bella, tienes toda una conversación sobre un bebé aquí! —exclamó Charlie. Cuando no le respondí, negó con la cabeza lentamente—. Si no me lo dices, lo descubriré solo... ahora mismo.

Comenzó a escribir algo en mi teléfono, y mi estómago se retorció.

—¿Qué estás haciendo?

—Le estoy pidiendo al enamorado que venga a hablar.

—Él no te responderá —le dije con confianza.

—Tal vez no, pero lo hará contigo... "Mi papá no está en casa, ven así podemos hablar" —leyó su mensaje en voz alta.

Sacudí la cabeza lentamente con lágrimas cayendo violentamente por mi cara.

—¿Qué le vas a hacer?

—Todavía no lo he decidido —dijo antes de girarse y salir furioso de la habitación con mis aparatos electrónicos en sus manos. Me quedé en un estado de completo y absoluto shock. Sabía que decirle iba a ser difícil, pero nunca imaginé que él lo manejaría así. La única esperanza que me quedaba era que Edward estuviera demasiado ocupado y no pudiera venir de inmediato... Por supuesto, eso era una posibilidad remota; Edward siempre dejaría todo si sabía que yo lo necesitaba.

Escuché su camioneta retumbar en el camino de entrada poco tiempo después, y sentía que el corazón se me iba a salir del pecho.

Necesitaba pensar rápido. Tratar de averiguar algo para decirle a Charlie, que lo hiciera no presentar cargos. ¿Le importaría si le rogaba?

Salí corriendo de mi habitación y tenía la intención de arrojarme enfrente de Edward para evitar que Charlie lo atacara, pero luego me congelé en la cima de las escaleras cuando los escuché hablando.

—Hola, Charlie —dijo Edward con cautela, obviamente sorprendido de verlo allí cuando él pensaba que yo acababa de enviarle un mensaje diciendo que no estaba en casa.

—Oh, hola, Edward —refunfuñó Charlie—. Pensé que eras otra persona.

Jadeé en silencio, sin saber qué pensar. Asumí que Charlie se daría cuenta de la verdad tan pronto como Edward entrara... Quiero decir, toda la evidencia estaba allí. EAM no era exactamente una combinación de iniciales común... pero quizás Charlie estaba en negación o se negaba a ver lo obvio.

—¿A quién? —preguntó Edward confundido.

Charlie resopló con fuerza.

—Bella está embarazada —declaró—. Y le mandé un mensaje de texto a este chico haciéndome pasar por ella para que viniera aquí. —Hubo algunos minutos de silencio, y luego otro fuerte resoplido—. No sé qué hacer con esto, Edward. Nunca pensé que Bella haría... —se calló.

Me escabullí en silencio para tratar de verlos, y afortunadamente Charlie estaba de espaldas a mí, pero Edward podía verme desde su posición. Nos miramos a los ojos y lentamente negué con la cabeza, rogándole que se mantuviera callado. La ignorancia de Charlie era lo mejor para nosotros en este momento, pero con la culpa de Edward por la situación, podía verlo rompiendo su promesa y admitiendo todo en ese mismo momento.

Edward me frunció el ceño por un breve segundo, y luego regresó su atención a Charlie. Sabía que él estaba enojado por mi insistencia en dejarlo fuera de esto por el momento, pero era importante para mí, así que estaba segura de que se quedaría callado.

—¿Qué se supone que haga con esto? —le preguntó Charlie a Edward—. Ella es solo una niña... Los embarazos adolescentes les pasan a chicas como Jessica Stanley, no a Bella.

—Supongo que le puede pasar a cualquiera —respondió Edward lentamente, con un fuerte pesar en su voz.

—Ella no me dirá nada... Y dudo que esa pequeña mierda vaya a aparecer. Él probablemente vio mi auto enfrente de la casa y solo pasó.

—Probablemente es un jodido cobarde —dijo Edward con amargura, y luego me lanzó otra mirada pesada.

—En el tiempo en que estuve lejos... específicamente en los últimos meses —continuó Charlie—, ¿Bella ha tenido algún chico alrededor? Sé que Emmett te lo preguntó hace poco, pero... simplemente no lo entiendo.

—No... no realmente —le dijo Edward—. Salió con Rose un par de veces, pero nada loco.

—Rose, ¿eh? Tal vez debería llamarla.

—Dudo que ella te diga algo que Bella no quiera. Sé que son muy cercanas... amigas leales y todo.

—Eso es verdad —refunfuñó Charlie—. Ohh, solo necesito un poco de tiempo para resolver esto —dijo con desesperación. Caminó hacia la sala y Edward lo siguió, dejándome sin una forma de ver a ninguno de los dos, así que me senté allí y escuché lo mejor que pude.

—Mierda, no quiero llamar a Renée por esto —escuché decir a Charlie—. Ella ya piensa que no puedo cuidarla. Esa perra tiene mucho valor, al ver cómo ella se fue de la forma en lo que hizo.

—Renée probablemente dirá una mierda estúpida cuando se entere... solo ignórala —sugirió Edward.

—Sí, pero ella va a comenzar con las amenazas, y cosas por el estilo —argumentó Charlie—. Va a tratar de alejarla de mí.

—No puede hacerlo —le aseguró Edward—. Incluso si ella trata de ir a la corte, Bella tiene dieciséis años; ningún juez la obligará a vivir con Renée si ella no quiere.

—Conozco la ley, hijo —dijo Charlie ligeramente—. Pero el problema es que... es posible que no pueda hacer esto. Fui degradado —declaró inesperadamente.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Edward confundido—. ¿Cómo pudieron hacer eso?

—Falté demasiado al trabajo. Tomé tiempo libre cuando no tenía tiempo libre para tomar. Necesitaban a alguien más responsable en mi posición, y lo entiendo. Es solo que... podría perder la casa, ¿y luego qué? Bella no puede estar sin hogar, especialmente no ahora. Renée tiene un trabajo estable ahora, y estaba hablando de dejar su departamento y alquilar una casa allí... Simplemente no sé qué hacer. Incluso si consigo un pequeño departamento, cómo Bella va a cuidar a un bebé allí, y pagar la guardería mientras ella está en la escuela, y... —De repente su voz sonaba amortiguada, como si tuviera las manos cubriendo su cara... ¿Estaba llorando?

Mi corazón se hundió.

Aparentemente, también el de Edward.

—Todo se va a solucionar, Charlie —le dijo, su voz sonaba pastosa como si también estuviera luchando contra las lágrimas.

—¿Cómo? —preguntó Charlie sin esperanza—. Todo se está desmoronando. Renée se fue; Bella está embarazada y probablemente terminará siendo madre soltera por tiempo indefinido, y Emmett... Solo quiero a mi familia de regreso.

—Bella va a estar bien —le dijo Edward con confianza—. Emmett también va a estar bien, y que se joda Renée. Encontrarás a alguien mejor.

—Pero la casa…

—¿Qué tan atrasado estás en los pagos? —preguntó Edward.

Charlie suspiró.

—No lo sé, demasiado. Me acabo de enterar hoy que mi banco iba a iniciar el proceso de ejecución hipotecaria, y luego sucedió esto con Bella. Lo juro por Dios, solo estoy esperando que Em también me dé malas noticias sobre su enfermedad. Es la única forma en que este día podría empeorar.

—Déjame ayudarte con los pagos de la casa —dijo Edward, dejándome completamente atónita—. Tengo un poco de dinero ahorrado y me gustaría ayudar.

—Oh, Edward, eso es muy dulce, pero no puedo aceptar tu dinero.

—Sí, puedes. Solo he podido ahorrarlo porque viví aquí sin pagar alquiler por mucho tiempo. Legítimamente debería ser tuyo, de todos modos.

—Pero básicamente ya estás manteniendo a Emmett... No, voy a arreglarlo. Es mi responsabilidad —dijo Charlie tercamente.

—Puede ser tu responsabilidad, pero para qué diablos es la familia si no nos ayudamos mutuamente —dijo Edward, de inmediato haciéndome llorar. Siempre supe que Edward pensaba en mi familia como suya, mucho antes de que estuviéramos juntos, pero escucharlo decirlo tan claramente fue extremadamente emotivo.

—Eres un buen hombre, Edward —le dijo Charlie—. Pero primero debo tratar de arreglarlo por mi cuenta.

—Al menos considérame como un último recurso —pidió Edward—. No dejes que tu orgullo se interponga en el camino para salvar el hogar de tu familia… especialmente ahora.

—Como un último recurso —aceptó Charlie—. Gracias, Edward.

—No hay problema.

—Oh, oye, Edward —dijo Charlie.

—¿Sí?

—¿Te importa mantener el embarazo de Bella para ti por un tiempo? Me gustaría ser el que le diga a Emmett.

Otro minuto de silencio.

—Claro —dijo él finalmente. Una vez más, se le pedía a Edward que se mantuviera callado sobre algo en lo que él directamente participaba. Sabía que lo odiaba, pero ambos sabíamos lo terco que era Charlie; lo acababa de demostrar una vez más, pero si él sabía la verdad, no había forma de que dejara estar a Edward en ningún lugar cerca de la casa, mucho menos ayudar a salvarla.

Yo necesitaba a Edward. Emmett necesitaba a Edward. Ahora toda mi familia necesitaba a Edward. Así que, por el bien de todos, él necesitaba hacer lo que fuera para permanecer con nosotros, incluso si eso significaba no ser completamente honesto...


¡Hola!🖐❤

Gracias por leer. La verdad ya salió a la luz, pero solo parcialmente.😨 ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?

Gracias por sus reviews en el capítulo anterior😍: Marie Sellory, Adriana Molina, Cary, cavendano13, debynoe12, somas, Tecupi, jupy, Kriss21, piligm, solecitopucheta, saraipineda44, Yoliki, PEYCI CULLEN, Maryluna, bbluelilas, Lady Grigori, Vanina Iliana, MariePrewettMellark, Liz Vidal, Tata XOXO, Techu, Esal, Adriu, Lizdayanna, alejandra1987, kaja0507, freedom2604, patymdn, marme, Paola Lightwood, Elizabeth Marie Cullen, Jade HSos, lauritacullenswan, Fallen Dark Angel 07, y los Guest.

¡Hasta el próximo capítulo!😘