Disclaimer: Los personajes de League of legends no me pertenecen :) espero disfruten el cap :D
Capitulo 2: Es un placer.
Unos movimientos acelerados e imágenes difusas hacían que la durmiente estuviese con el ceño fruncido mientras giraba su cabeza de un lado al otro.
-Ya es suficiente… no sigas…- decía una soñolienta Caitlyn mientras intentaba despertar, siluetas sin sentido aparente e imágenes que iban y venían, la presión en el busto, la inmovilidad en sus piernas, la desesperante sensación de saber que estas dormido sin poder despertar, hicieron que el sonar del despertador fuera el culmine para que la morena abriese los ojos con brusquedad.
-PARA! …- dijo la sheriff en casi un grito jadeante y un tanto ahogado, llegó a sentarse de la impresión, su cuerpo sudaba, su respiración era agitada como si hubiera estado corriendo una maratón toda la noche. Al componerse, estiró su brazo derecho hacia la pequeña mesa de noche que tenía, apagando el aparato y dando un gran suspiro de alivio.
-que me sucede…- se dijo a sí misma, mientras miraba sus sabanas. Su mano subió hasta su cien masajeando su piel, intentando recordar que era lo que había soñado hasta hace un minuto atrás, pero entre mas intentaba recordarlo, más difuso se volvía.
En una mirada rápida hacia su ventana, notó que el sol había salido, ya intentando quitarse el sueño de encima, se estiró haciendo que parte de su columna sonara, para luego dar un gran suspiro y mirar la hora.
La morena quedó pálida cuando notó el número que marcaba su reloj, haciendo que se refregase los ojos y tomando el aparato.
-LAS 12:30?! – esto hizo que de un brinco saltara de su cama, pero sus sabanas al parecer tenían otro plan, enredándose en una de sus piernas haciendo que la chica cayera al piso en un estruendo.
-no puedo creerlo! Porque me tenía que pasar esto HOY.- la morena llevaba 20 min de retraso. Rápidamente la peli-azul se dirigió al baño y puso el agua a correr, al mismo tiempo corrió a su guardarropa a buscar su uniforme.
En cosa de 10 minutos la sheriff estaba lista, prefirió no lavar su cabello, por todo lo que demoraba. Corrió hacia donde estaban sus botines poniéndose uno mientras "intentaba" caminar, luego de todo el ajetreo, buscó su rifle, pero ¡OH! DRAMATICO GIRO DE LOS ACONTECIMIENTOS.
-*¿No está? , como no puede no estar siempre lo dejo aquí…. Es imposible. *- pensó para sí misma mientras comenzaba a buscar en todos los posibles lugares donde se podría encontrar o donde solía dejarlo. Después de 2 minutos de búsqueda comenzó a preocuparse, ¿es que acaso alguien había entrado sin que ella se diera cuenta?
"Imposible…"– se dijo.
Miró hacia la cerradura, el cerrojo estaba puesto, la pequeña cadena también estaba colocada y, por si fuera poco, su sistema de seguridad no había dado señal alguna de haber sido tocado. Luego de intentar respirar hondo y pensar seriamente en ir sin su rifle, tomo las llaves de su apartamento y las de la patrulla, pero antes de salir, escuchó un pequeño crujido.
Su cuerpo quedo inmóvil en el pomo de la puerta. No movió ni un solo músculo, una presencia pesada y un nerviosismo como ningún otro se apoderó de ella. Buscó con la mirada algo que pudiese usar como un arma y solo vio al lado de ella un paraguas.
-*alguien ah entrado a mi casa*- pensó fugazmente, mientras que, en un parpadeo, tomó el paragua y se giró con la adrenalina a flor de piel y los ojos más abiertos que nunca, tomando con ambas manos el paraguas con la determinación que solo las agallas del peligro inminente pueden darte, pero ya con el paraguas en lo alto, contempló lo que debe de ser lo más extraño que a alguien puede ocurrirle.
-No… puede ser- comentó casi en un susurro.
Ahí estaba, encima de la mesa principal, su rifle. Era lo suficientemente grande como para poder verlo a una buena distancia… venga… vamos… que hasta alguien con un ligero sentido de la visión podría verlo.
La sheriff se caracterizaba por ser una persona escéptica, de las que primero piensan en toda lógica que explique las situaciones que se encuentran antes de dar paso a…. a lo que sea que al parecer está pasando.
Sin perder otro segundo y ya casi llevada por su paranoia, Caitlyn tomó su rifle y se largó de su apartamento.
Se subió rápidamente en la patrulla recordando la hora en la que se encontraba, evitando el tráfico como fuese. Incluso llegó a prender la sirena de policía para que se le abriese paso, llegó tan rápido a la comisaria que ni ella misma se lo explicaba, pero al subir encontró que estaba extrañamente silencioso.
La sheriff trabajaba en el 3er piso del departamento de policía de Piltover, separado de la policía normal, ya que su labor era algo más exhaustiva, por el hecho de ser también detective.
Cuando la mujer llegó a su oficina, ahí en la misma puerta de donde estaba acercando la llave, se detuvo al escuchar su nombre.
-Sheriff Caitlyn? – dijo un joven de apariencia inocente, un nuevo recluta que había subido un tanto preocupado al ver a la morena casi correr a su oficina.
-¿S-si? – comentó la morena, girándose sin quitar la posición de su mano con la llave en dirección a la cerradura.
-Se que no es de mi incumbencia, jefa pero… no… ¿No tenia libre el día de hoy? – sentenció el joven con algo de nerviosismo en su rostro.
La morena sintió como su cuerpo se petrificaba…. Como si se hiciera arcilla y se terminase de volar con el viento en pequeñas partículas, por lo tonta que se sentía….
-*ERA MI DIA LIBREEEEEEEEEEEE!MEE LLEVA LA M/&$&%#%$*- se gritó internamente, mientras una sonrisa un tanto forzada se mantenía en su rostro mirando al joven el cual aun esperaba una respuesta de la mayor.
-haha, eh bueno verás, solo olvidé unos documentos que necesito para… otro proyecto que tengo-
Comenzó a decir la morena mientras cerraba los ojos, dedicando esta vez una sonrisa un poco más relajada al joven recluta, intentando sonar lo más convincente posible.
-Oh ya veo, disculpe entonces sheriff, la vi tan agitada que me asusté, ya que si necesitaba algo, su equipo no venia el día de hoy ahahah. Volveré abajo por si necesita cualquier cosa – Dijo el chico muy amablemente, creyendo cada palabra que salía de los labios de la morena
Una vez dentro de su oficina, cerró la puerta y prácticamente se derritió, dejando caer su peso, hacia abajo, deslizando su espalda por la puerta hasta llegar a sentarse en el piso. La sheriff sabía que estaba más distraída de lo usual, pero… ¿venir a trabajar en su día libre? QUE CLASE DE….
-Creí que no aparecerías en todo el día, comencé a pensar en pasar a tu apartamento Cait.-
Comentó una voz femenina proveniente de la silla de la sheriff, esta era de un respaldo un poco más alto de lo usual y estaba la silla mirando hacia el gran ventanal que tenia espaldas a su oficina. Lo cual hacía imposible saber quien estaba sentada en su silla.
La fémina se sobresaltó en un principio por las palabras, lo que hizo que se pusiese de pie inmediatamente sin decir nada. Comenzó a caminar a su oficina mientras una pequeña sonrisa comenzaba a dibujarse en su rostro.
-¿Qué pasa? ¿Ya no hay cordialidad… para una vieja amiga?- comentó Vayne, terminando de girarse en la silla de la sheriff con un pequeño libro en su mano.
- Disculpa?, usualmente mis visitas se anuncian antes de pasar a mi oficina, pero creo que esta vez haré una excepción contigo, te extrañé Vayne.-
Comentó la sheriff, mientras la pelinegra se quitaba sus lentes rojizos y se levantaba para darle un abrazo a su amiga.
-No sabes lo oportuna que eres, tengo algo… que necesito, quitarme del pecho- Dijo la morena mientras enfatizaba el abrazo.
La dama nocturna enarcó una ceja sin soltar su abrazo, lo que al mismo tiempo hizo que muchas preguntas viniesen a su mente como una avalancha.
-Por favor no me digas que volviste a dejar otra de las revistas de "juguetes" bajo tu cajón, te digo que esa cerradura cualquiera puede abrirla. -Comento la pelinegra con un tono de falsa inocencia mientras se separaba de la sheriff, poniendo ambas manos en los hombros de esta.
-Q-QUE? ¡No!... – Caitlyn aprieta los labios, mientras mira por un segundo cierto cajón que tiene bajo llave Y candado.
-No, no es… eso, sabes? Estoy sedienta, ¿por qué no vamos por algo? Creo que este no es un buen lugar para una larga charla– puntualizó la detective mientras invitaba a Vayne a la puerta.
-Pues si ahora que lo dices no me caería mal un café – finalizó, mientras pensaba qué bebida tomaría, ya se encontraba caminando fuera de la oficina de la sheriff.
-Dame un segundo voy por mi rifle. – dijo tranquila la morena, no sin antes volver a echar un vistazo al cajón. -*creo que deberé cambiar "aquello" de lugar…*- pensó mientras se dirigía junto a su invitada.
Ambas carrileras se encontraban en una de las cafeterías predilectas de la francotiradora, esta no se encontraba muy lejos de su casa y al ser clientas frecuentes tenían su propio "sector" para cuando se juntaban, era usual ver tanto a Vayne como a Leona frecuentar el local en compañía de la morena para pasar una tarde tranquila, el dueño era un anciano muy amable llamado Cornelio. Años atrás y en repetidas ocasiones fue ayudado por la detective, a lo cual en muestra de gratitud deja que esta se sirva lo que desee, lo que no quita el hecho que la sheriff pague cada platillo, pero un pequeño regalillo de parte de la casa siempre era bienvenido.
-Y bueno... básicamente eso ah pasado, no soy de creer en fantasmas, quiero creer que simplemente fue un desvarío el no ver mi rifle, el que quizá se me haya pasado la mano con el pesticida o que quizá no regué esa planta no lo sé-
-Mmmm, y dime ¿le has comentado esto a Jayce? ¿Él es tu novio no? -
Ante la mirada casi atónita de la sheriff hacia su compañera, en una de las mesas contiguas se escuchó como claramente la silla de esta se corrió hacia atrás, produciendo el sonido característico, ambas carrileras se giraron a ver, pero al no encontrar a nadie solo se miraron fijamente enarcando una ceja, dejando pasar la situación.
-eh… oh no! El es solo bueno mi…cita no sé bien cómo explicarlo, no somos nada aún, solo hemos salido un par de veces y estoy en contacto con él, quiere dar el siguiente paso, pero no lo sé… aagh, se supone que estamos hablando de lo otro Vayne. - dijo pasando a estar un poco más seria la sheriff, mientras se cruzaba de brazos en un falso tono de molestia.
-hahaha!, lo sé, lo sé, no te alteres solo me picaba la curiosidad- rió por lo bajo la cazadora nocturna, intentando averiguar cuál podría ser la verdadera raíz del asunto.
-Cait, ¿estás segura que esto no tendrá nada que ver con el caso del circulo que me contaste? ese del anciano con la advertencia, eh visto y oído muchas cosas y sé, que ese tipo de rituales no traen nada bueno. -
-¿Eh...?-
Antes de que su conversación siguiera, una joven llegó a su mesa con un par de platillos para las damas dejándolos encima.
-Sheriff, su Earl gray y su café negro señorita Vayne espero lo disfruten, los pie de manzana corren por cuenta de la casa–
Comentó Danna, hija del dueño y mesera de ambas carrileras ese día.
-Muchas gracias Danna, como siempre tan amable. - dijo una agradecida Caitlyn mientras ya podía sentir el sabor del postre en su boca.
-¿Entonces?- dijo Vayne, mientras levantaba su café.
-No creo que sea eso ¿y si solo ha sido una cadena de coincidencias? y la verdad es que no le eh querido contar a Jayce esto por el mismo motivo, quizá creería que estoy exagerando o algo, no es un tema con el que me sienta cómoda conversando con alguien de "poca confianza" tú me entiendes. –
-entiendo, pero Cait, eh de admitir que eso me huele a magia negra y creo que, si de aquí a unos días esto empeora, deberíamos comenzar a considerar una presencia demoníaca. -
Al escuchar esto la sheriff se puso recta, ¿demonios? ¿Acaso eso era posible? la mente de la morena comenzó a explorar muchas posibilidades, no quería llegar a esa conclusión, pero, no descartaría esa opción.
La tarde continuó tranquila, después de comer y tomar algo las féminas caminaron por un rato bajo las luces nocturnas de la ciudad, al parecer Vayne se sentía de mejor humor por la noche, se despidieron en una intersección y se separaron, cada una tomando el rumbo contrario. La sheriff llegó a su casa nuevamente, antes de introducir la llave, pensó en todo lo que había sucedido, el rifle, sus plantas, los extraños sueños que estaba teniendo y la innegable presencia que sentía pegada a ella todo el día.
-Debe de ser el caso… si, aún nos queda averiguar e interrogar a los presuntos, definitivamente es eso.-
La morena entró a su apartamento ya más confiada. Dando un gran suspiro, fue directamente a la ducha, quizá con eso calmaría su cabeza de una buena vez y descansaría como se debe, si bien el día siguiente no tenía que ir a trabajar, sus hobbies no eran muchos.
Ya después de haberse duchado, y ponerse una toalla en el cabello y otra en el cuerpo, se dispuso a salir.
Pero solo bastó un momento, esa última mirada al reflejo del espejo empañado para verle. La morena quedo en shock, sentía una brisa tan helada detrás de sí que sintió que se quebraría, sus ojos no podían dejar de mirar el espejo empañado y cómo una figura color morado estaba tras de su propio reflejo, figura que se notó como le dedicaba una gran, GRAN sonrisa torcida, no quería girarse, la presión y su ritmo cardiaco comenzaron a subir inmensurablemente, su respiración estaba entrecortada y súbitamente helada, a lo que al mismo tiempo se escapaba de sus pulmones, apretó la toalla que cubría su cuerpo y en un arranque de valor, acercó rápidamente su mano al reflejo quitando el vapor de este para ver con claridad .
-QUIEN ERES!-
Gritó súbitamente, mientras limpiaba el empañe de aquel espejo, pero al quitarlo la figura desapareció.
Caitlyn cayó de rodillas, intentando no llorar, intentando mantener el control de su propio cuerpo, este temblaba, encogió sus piernas y ambos brazos hacia sí misma, luego cerró los ojos con fuerza.
Esto definitivamente no era su imaginación, no era el stress y no era el caso, sea lo que sea que haya visto, se encontraba ahí, en esa misma habitación con ella, observando cada movimiento, escuchando cada palabra, esperando el momento exacto.
Abrió los ojos lentamente, intentando calmar su respiración. No sirvió para absolutamente nada, ya que al abrirlos se encontró encima de un inmenso charco de lo que parecía alquitrán, una hilera de este se dirigió detrás de ella sobre la tina y allí al ser causante de todo.
-Oh querida, esto para mi será todo un placer, bienvenida al inicio de tu tormento. -
